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	<title>Raúl Cuello &#187; Mauricio Macri</title>
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		<title>A salto de mata</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2016 09:07:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Cuello</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonso Prat-Gay]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
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		<category><![CDATA[Devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Holdouts]]></category>
		<category><![CDATA[inflación]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Esa imagen puede aplicarse al accionar del presidente Mauricio Macri. Tiene un objetivo por delante o al menos se aferra a él. Está seguro de que Argentina puede crecer a partir de junio del corriente año, aun cuando algunos dudamos de que ello sea posible. La manada de la metáfora no está tan cerca. Pero lo importante es que él lo cree y ha demostrado ser un hombre de convicciones.</p>
<p>Pero, aunque desearíamos equivocarnos en el pronóstico, hay realidades que implican demasiados obstáculos a sortear. Para sintetizar la magnitud de esos obstáculos a vencer se pueden anticipar las dificultades para reducir la inflación, como lo aspira el ministro de Hacienda, para que la economía crezca después de cuatro años de estancamiento y sin saber cuál será el curso de la política cambiaria en un contexto de recesión con inflación.</p>
<p>La salida del cepo fue un éxito que nadie discute, pero así como la devaluación de enero de 2014 del 21% fue neutralizada por la inflación en sólo siete meses, es difícil anticipar el curso de la cotización nominal del peso después de la devaluación producida en diciembre. Visto que la aceleración por expectativas y por las vacaciones fue en diciembre y enero del 3,5% y 4%, puede anticiparse que no será menor en febrero y marzo a ese promedio mensual.<span id="more-92"></span></p>
<p>Es forzoso concluir que <b>para no repetir la lamentable experiencia de Juan Carlos Fábrega-Axel Kicillof, el ritmo de la devaluación debe acelerarse</b>. No se debe volver a perder competitividad por retraso cambiario por la tentación de utilizar al dólar como variable de anclaje. Afortunadamente, la política oficial es de no intervenir en el mercado y dejar deslizar el dólar, lo cual está demostrado porque desde el 1.º de enero la cotización de la divisa norteamericana subió un 10,21%, se colocó en el mercado a 14,36 pesos por dólar y sobrepasó al blue. Es posible que esa paridad siga subiendo en los próximos días, sin que parezca molestar al presidente del Banco Central (BCRA), que no sacrifica un solo dólar de las reservas. La demanda está más activa después de enero y, por lo tanto, la preocupación de las autoridades está más puesta en la marcha de los precios que en el dólar.</p>
<p>Es que la inflación sigue activa por reacomodamiento de los precios relativos. El dilema es cuánto será el resultado de los ajustes salariales, el efecto de los aumentos tarifarios por reducción de subsidios, el ajuste presupuestario, las consecuencias sobre los costos de la tasa de interés por colocación de lebacs y nobacs y las necesidades de financiamiento del Tesoro, que nadie sabe hasta el momento cómo serán cubiertas.</p>
<p>Es evidente que el ministro Alfonso Prat-Gay procura bajar el déficit fiscal, pero esto por el lado del gasto se ve dificultado por los acuerdos políticos que procura Macri para aumentar su poder de gobernabilidad. Asimismo, el ministro aspira a que no aumente la oferta monetaria por parte del BCRA en términos reales, es decir, a congelarla en el nivel de 2015.</p>
<p>Además, otras medidas tomadas y a tomar, a sabiendas del costo para llegar al crecimiento, son la disminución de los ingresos fiscales originados en la eliminación y la reducción de retenciones, los ajustes en el impuesto a las ganancias y la proyectada reducción del IVA en un 50% para la canasta de alimentos de los sectores más pobres.</p>
<p>Claro está, el Gobierno no ha de pagar sus obligaciones con reservas, por lo que acelera las negociaciones con los holdouts, así como arregló con los bonistas italianos. Algo se consiguió cuando el Gobierno de Barack Obama levantó el veto a la línea de créditos que podría obtener la Argentina de los organismos multilaterales. El tema es que se trata de salir de las dificultades con más endeudamiento y, aunque no es la fórmula deseable, es la única posible para reactivar la economía. No hay que perder de vista que las reservas del BCRA son negativas, ya que los compromisos de la institución superan sus activos.</p>
<p>El punto de Macri es abrir el mercado de capitales para Argentina lo más rápido posible, lo que, a pesar de las dificultades financieras globales, es posible, ya que somos el país que más ha bajado el riesgo en la región (180 puntos debajo del promedio regional, mientras que Brasil está en 521), lo cual es una atracción para los inversores, que ya están prometiendo asignar capitales para el desarrollo de nuestra infraestructura. Visto desde otro ángulo, la evolución del grado de confianza que está ganando el Gobierno significa que la tasa que hoy debería pagar el país es sustancialmente menor que la que se le demandaba hace un semestre atrás. Recuérdese que el Bonar 20 no pudo ser colocado el 4 de octubre en más de 650 millones de dólares, a pesar de tener un cupón del 8% y cotizase al 96 por ciento. Hoy ese mismo bono se cotiza a 106 la lámina de 100.</p>
<p>En el frente externo, el panorama es complejo por la falta de uniformidad. Algunas cuestiones juegan en contra y otras a favor. Como el caso del “campo cubierto de matas”. El panorama de Brasil es negativo y el de China no es favorable. El primero, porque tiende a disminuir nuestras ventas y a presionar por las de ellos, visto el panorama recesivo de nuestro principal socio comercial. China porque en la misma situación, aunque sin llegar a la recesión pero, por primera vez en 25 años, con su tasa de crecimiento con un descenso del 7% anual, impacta sobre el precio de los commodities y procura aumentar sus ventas. Estados Unidos, con señales preocupantes por el lado del empleo y aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal (Fed), aunque es seguro que de momento no repetirá la suba planeada en 25 puntos básicos. Europa, que no responde a los estímulos financieros del Banco Central Europeo y no se resuelve la guerra en Siria, con su indudable impacto, aunque no es el único factor que tiene consecuencias sobre el petróleo, de vital importancia para la matriz productiva de las provincias patagónicas.</p>
<p>Pero, como contrapartida, el clima favorable hacia Argentina, único país cuyo mercado de capitales ha reaccionado en un contexto negativo para el mundo, al punto que J. P. Morgan <b>subió la calificación y la eliminó del grupo de mercados de frontera y la pasó a la de emergentes</b>. La recuperación de la calificación por parte de Estados Unidos y las visitas en febrero del presidente de Francia, François Hollande y el primer ministro italiano, Matteo Renzi, dan prueba de la nueva visión que se tiene del país. La recomposición de nuestras relaciones con Uruguay y Chile es otra muestra del rumbo que está tomando Argentina.</p>
<p>Finalmente, la aceptación de los bonistas italianos de la propuesta para saldar la deuda y la oferta, recibida con expectativas favorables por parte de los holdouts, ya que dos aceptaron el descuento del 25%, constituye un hito que indica la proximidad del default.</p>
<p>No obstante todo lo expresado, Macri va caminando “a salto de mata” y las dificultades no son menores. <b>Junio está muy cerca y la inflación es una prueba dura de bajar a la marca esperada,</b><b> al menos sin comprometer el nivel de empleo</b>. Que el salario real se mantenga depende de la negociación salarial. Parecería difícil sostenerlo sin que caiga el nivel de actividad. En realidad, la aspiración que tiene Macri de retomar la senda del crecimiento está fundada en su confianza en que los capitales extranjeros serán la palanca que mueva la economía real y permitan recolocar la mano de obra, hoy redundante en el Estado (comunas, provincias y nación). Las dificultades de hoy valen la pena, aunque nos lleven más allá de junio.</p>
<p><b>Para que este proceso iniciado sea distinto a los históricos, la confianza debe asentarse sobre las penalidades que les correspondan a quienes hicieron de Argentina un paraíso de la corrupción y el narcotráfico</b>. Esas matas deben eliminarse de raíz. Será la mejor manera de mostrar que acá no hay borrón ni cuenta nueva.</p>
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		<title>Paremos el péndulo</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2015 09:14:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Cuello</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cepo cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[Devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Herencia kirchnerista]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Populismo]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>Seguramente usted ha comprendido que hago uso de un recuerdo y a modo de metáfora pretendo entrar en el mundo de la economía, ciertamente la de Argentina y, claro está, para referirme al momento que estamos atravesando. Un momento verdaderamente histórico para quienes nacieron de los años treinta en adelante y comenzaron a ejercer sus obligaciones cívicas a partir de mediados de los años cuarenta del siglo pasado. <b>Es histórico porque es la primera vez que llega a la Presidencia, desde entonces, un argentino que no es peronista, que no es radical y que no es un militar.</b></p>
<p>Todo un acontecimiento para celebrar. Y que debe ser coronado por el éxito para lograr que el sistema que es definido por la Constitución Nacional no sea otra vez reemplazado por ideologías que, una vez instalados sus representantes en el poder, se apropian del Estado para convertirlo en instrumento de sus propios intereses y de la parte de la ciudadanía que resultaba funcional a estos.</p>
<p>Por eso la referencia al péndulo. Cuando los populistas gobernaron, lo hicieron produciendo transferencias de ingresos a los sectores urbanos y en contra de la producción rural. Los instrumentos eran la sobrevaluación cambiaria y el déficit presupuestario, lo que daba lugar a políticas monetarias expansivas, incentivaban el consumo y desestimulaban la inversión. Esto seguía mientras no se producía la crisis de balance de pagos, que impedía mantener el nivel de reservas y la actividad industrial. El proceso hacía eclosión y era el turno de la racionalidad económica.<span id="more-69"></span></p>
<p>Continuaba el momento de la devaluación, de las utilidades financieras originadas en las subas de las tasas de intereses, de los incentivos al campo y la caída del salario real. El sendero así iniciado se interrumpía por dos vías: una, la del endeudamiento externo, que llegaba a un límite y la otra, por las tensiones sociales que daban lugar a volver a comenzar con la receta populista. Las justificaciones ideológicas para una y otra movida del péndulo tuvieron sus exponentes en quienes se consideraban monetaristas (ortodoxos) y estructuralistas (heterodoxos). Los primeros con tendencias al neoliberalismo y los segundos a la intervención del Estado.</p>
<p>El actual Gobierno encuentra al país sumido en una crisis de sector externo, altísimo déficit fiscal (bien medido del 10% del PBI), inflación no menor al 30%, gasto público del 48%, insustentable para crecer, extraordinaria presión tributaria del 45% del PBI, crisis energética, consumo de las reservas de hidrocarburos líquidos y gaseosos que resultan en una balanza comercial deficitaria, problemas notorios en la infraestructura de caminos, puertos, vía navegables y comunicaciones. Sin contar emergencia en materia de seguridad, desnutrición infantil y, para no seguir el listado, un alto nivel de pobreza. Con el agregado de la falta de mediciones adecuadas por la carencia de estadísticas oficiales confiables. <strong>Se trata de algo semejante a un avión en estado lamentable y sin instrumentos de navegación.</strong></p>
<p>Acuciado por sus promesas electorales, a las que debe atender, lo que está logrando con aciertos, como es el caso del levantamiento del cepo cambiario, las eliminaciones a las retenciones (excepto en el caso de la soja) y las facilidades para el comercio exterior para destrabar las regulaciones que lo impedían, <b>el presidente Mauricio Macri no da señales de que esté trabajando en el listado de la herencia recibida, cosa absolutamente indispensable a la hora de imputar responsabilidades a los causantes del actual estado de cosas y de rendir cuentas de su gestión</b>.</p>
<p>Poner en funcionamiento este reloj poco menos que destruido no debe confundirse con volver a uno de los clásicos movimientos pendulares, porque es el momento en que el péndulo debe detenerse y no volver a abrumarnos. Esa es la principal responsabilidad histórica: demostrar que llegamos a estar marginados del mundo no por un problema cultural, sino por ausencia de la ética necesaria para sostener a rajatabla los principios constitucionales. Y esto debe comprenderlo todo el país.</p>
<p>Primero que nadie el propio Gobierno, que ya, dentro de dos años, enfrentará las elecciones de medio término y debe estar en condiciones de ganar, de mantener los votos logrados el 22N, pero además de satisfacer las necesidades postergadas del 49% restante.</p>
<p><b>Que del cepo se salió bien es una prueba de eficiencia, pero no es todo y menos se mantendrá como un éxito perdurable si no se ataca el déficit fiscal</b>, ya que endeudarse para financiar una canilla de pesos que sigue abierta y que sólo puede neutralizarse al corto plazo con tasas exorbitantes de intereses no puede asimilarse a una política económica exitosa.  Hay una sola manera de atacar el déficit: parcialmente (sólo parcialmente) con eliminación de subsidios, pero fundamentalmente con el gasto corriente, lo cual significa terminar con quienes cobran (a veces nunca van) y rinden nada a la comunidad que debe mantenerlos con sus impuestos. De lo contrario, la contrapartida de la estabilidad cambiaria será la desocupación por falta de financiamiento a las empresas, fundamentalmente a las pymes. <b>Si no se logra, después de Macri volveremos al populismo.</b></p>
<p>Hay que parar el péndulo y no mantenerlo en funcionamiento. Parar el péndulo significa cumplir con la Constitución y sus instituciones. Pero además <strong>impedir que se mantenga la simbiosis entre Estado y Gobierno</strong>, porque el primero es lo permanente y el segundo, lo transitorio. <strong>En el Estado deben estar los mejores y se debe prescindir de los que no sirven.</strong> Comprender que el país es de todos, que el diálogo debe ser permanente, que los intereses son comunes y que nunca debe confundirse la autoridad con el autoritarismo.</p>
<p>Recién estamos dando el primer paso de un camino que no es tan largo. Es necesario entender que <strong>el tiempo es el más escaso de todos los bienes a disposición del presidente Macri.</strong></p>
<p>Paremos el péndulo.</p>
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