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	<title>Nicolás Cachanosky &#187; Carlos Menem</title>
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		<title>¿El milagro argentino u otra oportunidad perdida?</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Oct 2015 03:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Cachanosky</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>

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		<description><![CDATA[En las próximas elecciones presidenciales no se vota únicamente quién se cree que será un mejor administrador del Estado. En estos 12 años de kirchnerismo Argentina se ha transformado en un país donde la sensación es que es el individuo quien está al servicio del Estado, en lugar de ser este quien esté al servicio... <a href="http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2015/10/19/el-milagro-argentino-u-otra-oportunidad-perdida/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En las próximas elecciones presidenciales no se vota únicamente quién se cree que será un mejor administrador del Estado. En estos 12 años de kirchnerismo Argentina se ha transformado en un país donde la sensación es que es el individuo quien está al servicio del Estado, en lugar de ser este quien esté al servicio del ciudadano. Los problemas económicos de Argentina no son meramente de gestión, sino que tienen raíces en la concepción que la dirigencia política tiene sobre cuál debe ser el rol estatal.</p>
<p>Parecería ser, no obstante, que los candidatos a presidente dudan sobre la dirección y la profundidad de las reformas a realizar a partir del 11 de diciembre. Esta no es, sin embargo, la primera vez que un presidente asume en un contexto donde tiene la oportunidad de producir el gran cambio que vuelva a poner a Argentina en un sendero de crecimiento a largo plazo. En 1983 Raúl Alfonsín dejó pasar la oportunidad, lo que dio como resultado la década perdida. En 1989 Carlos Menem desaprovechó la ocasión y endeudó al país al punto tal de dejarlo a pasos del default y la crisis del 2001. En el 2003 Néstor Kirchner dejó pasar nuevamente la oportunidad de reformas profundas; tras 12 años, el proyecto K entrega el país en estanflación, default y serios desequilibrios fiscales. Es como si Argentina se resistiese a dar por superada su etapa peronista. <strong>Existen casos históricos de reformas institucionales exitosas pro mercado que deberían ser inspiración de la dirigencia política</strong>. El siguiente gráfico muestra, junto con Argentina, el caso de Alemania (1946), España (1960), Chile (1975) e Irlanda (1995).<span id="more-275"></span></p>
<p><a href="http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/files/2015/10/image0011.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-284" alt="image001" src="http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/files/2015/10/image0011.png" width="911" height="662" /></a></p>
<p>Nótese que en cada país las reformas vienen acompañadas de un acelerado crecimiento sostenido en el tiempo, más allá de las oscilaciones de corto plazo. Por ejemplo, el crecimiento irlandés luego de reducir impuestos y abrirse al comercio internacional es notable. Estos cuatro ejemplos tienen un punto en común: los cuatro países realizaron reformas pro mercado y se abrieron al comercio internacional en lugar de intentar asfixiar la economía con regulaciones y proteger a ineficientes productores locales. Son países que superaron su miedo al libre comercio, que hoy en día poseen al menos el doble de ingresos que Argentina.</p>
<p>Otro caso interesante es el de las reformas pro mercado de Estonia, luego de independizarse de la Unión Soviética. Según el Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation, este país es el octavo con la economía más libre del mundo (y segunda en Europa), detrás de Chile y delante de Irlanda. Argentina se encuentra en la posición 169 de 178. El PBI per cápita en Estonia es de 28 mil dólares y es considerado un país de altos ingresos por el Banco Mundial. Desempleo y pobreza se encuentran significativamente por debajo de los números argentinos. La distribución del ingreso, según el coeficiente de Gini, muestra también mayor igualdad en Estonia que en Argentina. Estonia posee una tasa fija de impuestos (en lugar de progresiva) del 21%. Prácticamente el total de las empresas públicas han sido privatizadas, sin haber sido luego expropiadas. Las exportaciones per cápita (en términos de fuerza laboral) son mayores en este país que en el nuestro. La deuda pública es del 8% del PBI y posee reservas por 250,93 millones de dólares. También cuenta con un régimen monetario de convertibilidad. La transformación de Estonia podría considerarse otro milagro económico.</p>
<p>Pero estos milagros económicos son, de hecho, posibles. Si, en lugar de dejar pasar oportunidades estancándose en el tiempo, Argentina hubiese hecho reformas similares, hoy la situación económica sería muy distinta. ¿Cuál sería hoy el PBI per cápita en Argentina si Alfonsín (1983), Menem (1989), o Néstor Kirchner (2003) hubiesen hecho reformas similares a las de estos países en lugar de dejar pasar la oportunidad que recibieron al inicio de sus presidencias?</p>
<p>Si Néstor Kirchner hubiese seguido los pasos de estos países y el crecimiento argentino hubiese sido similar al promedio de Alemania, Chile y España cuando realizaron sus reformas, entonces a fines del 2015 el PBI per cápita (PPP, ajustado por costo de vida) sería de 15.700 dólares. La última estimación al 2010 ubica a este valor en alrededor de 10 mil dólares (quizás sobreestimado dada la intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos). Desde el 2010 o el 2011, sin embargo, la economía argentina se encuentra estancada y es difícil asumir que este valor creció un 50% del 2010 a la fecha. Actualmente usted tendría un ingreso real aproximado un 50% superior al actual y sin un contexto de estanflación.</p>
<p>Si las reformas las hubiese hecho Menem en 1989, a fines del 2015 el PBI per cápita sería de 21.900 dólares. Usted no sólo se habrá ahorrado la crisis del 2001, sino que su ingreso sería el doble en términos reales. Las reformas de Menem no sólo fueron incompletas, sino que el descontrolado déficit fiscal llevó al default y la crisis del 2001. Fue la política argentina, no el mundo, la que se le cayó encima a la economía del país.</p>
<p>Si, en cambio, Alfonsín hubiese aprovechado la vuelta a la democracia para realizar reformas pro mercado, el kirchnerismo estaría terminando con un PBI per cápita (PPP) de 30.500 dólares. Su ingreso sería al menos tres veces el actual. Estos resultados asumen, por supuesto, que las reformas se mantienen en el tiempo. Esto quiere decir que usted se hubiese ahorrado no sólo la crisis del 2001, sino también la hiperinflación.</p>
<p>Es cierto que los países no se transforman de la noche a la mañana. Como dice el refrán: «Un viaje de mil millas se inicia con un primer paso». El próximo presidente de Argentina tiene que decidir si quiere que su gestión sea recordada como el creador del milagro argentino o que su nombre pase a abultar el listado de oportunidades perdidas.</p>
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		<title>Las cuatro etapas del populismo</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Feb 2015 10:12:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Cachanosky</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<category><![CDATA[populismo]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[En &#8220;Populismo Macroeconómico&#8221; (1990) Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards dividen el populismo en cuatro etapas luego de observar la experiencia de varios países latinoamericanos. El populismo siempre ha sido difícil de definir de manera precisa. No obstante se han identificado algunos rasgos característicos. Por ejemplo, la presencia de una propaganda política basada en movilizaciones, una retórica... <a href="http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2015/02/17/las-cuatro-etapas-del-populismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En &#8220;<a href="http://isites.harvard.edu/fs/docs/icb.topic925740.files/Week%203/Dornbusch_Macroeconomic.pdf" target="_blank">Populismo Macroeconómico</a>&#8221; (1990) Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards dividen el populismo en cuatro etapas luego de observar la experiencia de varios países latinoamericanos. El populismo siempre ha sido difícil de definir de manera precisa. No obstante se han identificado algunos rasgos característicos. Por ejemplo, la presencia de una propaganda política basada en movilizaciones, una retórica (o relato) y simbología diseñados para generar la atracción del electorado. Acuerdos y políticas destinadas a los sectores de bajos ingresos, con los cuales la clases política se identifica por más que provengan o se encuentren en clases medias o altas. También es factor característico el uso de chivos expiatorios y de teorías conspirativas.</p>
<p>Es por esto que el populismo a su vez encuentra puntos de coincidencia con la izquierda (socialismo) y con la derecha (fascismo). <strong>¿Es el kirchnerismo socialismo o fascismo? ¿O acaso tiene actitudes y políticas de ambos?</strong> De allí que proyectos populistas sean calificados por algunos como socialismo aplicado y por otros como un tipo de fascismo.</p>
<p>Las cuatro etapas identificadas por estos autores son las siguientes:</p>
<p><em><strong>Etapa 1</strong></em></p>
<p><em><strong></strong></em>En los primero años, el diagnóstico de los políticos populistas es reivindicado. Las políticas macroeconómicas muestran exitosos resultados, aumento del PBI, baja del desempleo, incrementos del salario real, etc. La inflación se mantiene bajo control en base a regulaciones, capacidad ociosa, e importaciones financiadas con las reservas del Banco Central.</p>
<p><em><strong>Etapa 2</strong></em></p>
<p>Comienzan a aparecer cuellos de botella. En parte debido a la política de incentivar el consumo (descuidando las inversiones), la escasez de dólares, y la eliminación de stocks y capacidad ociosa. Un reacomodamiento de precios relativos, como una devaluación o controles de capital y del tipo de cambio comienza a ser necesario. El gobierno intenta, pero falla, en controlar el aumento de los ingresos reales y del gasto público. La economía en negro o informal comienza a crecer y el déficit fiscal empeora notablemente debido a los subsidios otorgados a bienes de consumo y el mercado de divisas (tipo de cambio.)</p>
<p><em><strong>Etapa 3</strong></em></p>
<p>Serios faltantes, aceleración de la inflación, y un evidente atraso cambiario llevan a una fuga de capitales y a una desmonetización de la moneda local de la economía. La caída en la recaudación por una menor actividad económica y el aumento en los subsidios empeoran aún mas el cuadro de déficit fiscal. El gobierno intenta cortar subsidios y devaluar un ritmo más acelerado la moneda. Los salarios reales caen y comienzan a aparecer signos de inestabilidad política. Es fracaso del proyecto populista es claro.</p>
<p><em><strong>Etapa 4</strong></em></p>
<p>Un nuevo gobierno lleva a delante ajustes &#8220;ortodoxos&#8221; , posiblemente bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los salarios reales siguen cayendo llegando a un nivel inferior al que se encontraban al inicio del proyecto populista. Esta caída del salario real (que no comienza con la reforma ortodoxa) se debe a que las políticas económicas del proyecto populista llevan a una disminución en las inversiones, depreciación del capital invertido, y a la fuga de capitales. El capital (financiero) se mueve de un país a otro más fácil que el trabajo. El menor capital per capita producto de las políticas populistas son la razón de la caída de los salarios reales.</p>
<p><strong>Si bien Dornbusch y Edwards describen estas cuatro etapas en 1990, el paralelismo con el kirchnerismo es notable.</strong> Es que los populismos pueden cambiar los relatos, simbologías, y manera de presentar sus políticas de acuerdo a lo que en cada caso particular sea más apropiado para el proyecto. Algunos países, por ejemplo, tienen el Ministerio de la Felicidad. Otros tienen la Secretaria de Pensamiento Nacional. ¿Acaso se puede hablar de serias diferencias? Parece ser claro que el kirchnerismo se encuentra en la tercer etapa. ¿Serán las próximas elecciones presidenciales la puerta a la cuarta etapa? ¿Cuántas veces ya vivió Argentina este ciclo?</p>
<p>Si ben la descripción de las etapas es lo suficientemente clara y el paralelismo con el kirchnerismo evidente, hay algunas aclaraciones pertinentes por hacer. En primer lugar, según Dornbusch y Edwards, la cuarta etapa pone de manifiesto la caída de los salarios reales, pero no los produce. El llamado &#8220;sinceramiento de la economía.&#8221; <strong>El político populista, en cambio, utiliza la cuarta etapa como chivo expiatorio a quien culpar por los efectos de sus propias políticas para atraer votantes en las próximas elecciones sosteniendo que &#8220;con mi gobierno esto no pasaba.&#8221;</strong></p>
<p>En segundo lugar, no es sorpresa que los populismos surjan luego de crisis económicas. No sólo porque brindan la oportunidad de seducir al electorado con teorías conspirativas (utilizar un grano de verdad para crear una gran falsedad), sino porque las crisis brindan las condiciones ideales para la primer etapa, donde se puede poner en marcha una &#8220;fiesta de consumo&#8221; aprovechando que la capacidad ociosa pone distancia a los cuellos de botella. De este modo se confunde recuperación económica con genuino crecimiento económico.</p>
<p>En tercer lugar, especialmente en los países con instituciones débiles y donde el populismo se encuentra presente en más de un partido político, el proyecto populista de turno culmina cuando se &#8220;choca con la realidad,&#8221; no cuando las instituciones ponen límites a la administración de turno. El gobierno de Menem, por ejemplo, que siguió al populismo de Ricardo Alfonsín, hizo reformas económicas más por necesidad que por convicción (sobre qué tan neoliberal fueron de hecho sus reformas ver <a href="http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2013/07/24/el-neoliberalismo-de-los-90-en-el-debate-politico/" target="_blank">esta</a> nota en Infobae). No es casualidad que se identifique a la llegada del populismo peronista (que influye a más de un partido) como el inicio del retraso argentino respecto al mundo. La secuencia de caídas de ingresos reales de ciclo en ciclo mencionado en la cuarta etapa.</p>
<p>Por último, <strong>no es que el modelo económico bajo el populismo se agota, como si el mismo fuese consistente, pero llega un momento en que hay que cambiarlo.</strong> Por el contrario, el modelo económico nunca debió ser aplicado. Lo que se agota es el maquillaje del deterioro económico, no las supuestas virtudes del modelo. Dicho de otra manera, el problema no es identificar el momento correcto en el cual cambiar de modelo, el problema es identificar el correcto modelo de entrada. Aquel que hay que cuidar, pero no controlar abusivamente porque el modelo es consistente en sí mismo y por lo tanto evoluciona pero no se agota.</p>
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