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	<title>Mundo Asís &#187; Sanfelice</title>
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		<title>La Doctora y la justicia terrenal</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2015 09:24:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Etapa lazarista del cristinismo: cuando no basta con haber dejado de recaudar. sobre informe de Consultora Oximoron, redacción final Carolina Mantegari, especial para JorgeAsísDigital Introducción La osadía de investigar el poder “La Corte fija límites sólo cuando el Ejecutivo los invade”, confirma la Garganta. “Si no quieren cargársela, no limita a nadie”. Acontece que el cristinismo... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/05/05/la-doctora-y-la-justicia-terrenal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Etapa lazarista del cristinismo: cuando no basta con haber dejado de recaudar.</p>
<p><em>sobre informe de Consultora Oximoron, redacción final Carolina Mantegari, especial para JorgeAsísDigital</em></p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p><strong>La osadía de investigar el poder</strong></p>
<p>“La Corte fija límites sólo cuando el Ejecutivo los invade”, confirma la Garganta. “Si no quieren cargársela, no limita a nadie”.</p>
<p>Acontece que el cristinismo vuelve a la carga mediática y política contra <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2015/02/23/la-invencion-del-partido-judicial/" target="_blank">“la invención del Partido Judicial”</a>.</p>
<p>Es la alternativa escogida para resolver el dilema sustancial que alude a la identidad histórica. <strong>Avanzar, a través de justicieros propios, sobre aquel que comete la osadía de investigar al poder. </strong></p>
<p>Claves para interpretar el presente turbulento del período “lazarista”. Derivaciones inexorables del emblema Lázaro, por El Resucitado. Circunstancias que el portal trata desde sus inicios, para interpretar los atributos del poder que se instaló en mayo de 2003.</p>
<p>En pocos días <strong>el Partido Judicial proporcionó diversos acontecimientos negativos para el poder cristinista.<span id="more-1264"></span></strong></p>
<p>“La confirmación de Bonadío los saca”, confirma la Garganta. Por la competencia del juez federal Claudio Bonadío en la Causa Hotesur. Alude al infantilismo lavador, que ya era obsoleto en la década del setenta. El primitivismo contable de blanquear, el dinero oscuro, por intermedio de los instrumentales hoteles. Marca la desprotección a Máximo, y un estado de irritante visibilidad para un tal Sanfelice, El Bochi. Al que otros, con capacidad de fuego más amenazante, le apuntan (<em>Ampliaremos)</em>.</p>
<p><strong>Otra mala noticia consistió en el envío a la lona de la lista de conjueces.</strong> Era el banco de suplentes para jugadores ansiosos por integrar la Corte, a los efectos de llevarla otra vez a los Siete. Por lo menos a los Cinco. Secuela involuntaria del rebote de la postulación del joven Carlés, pese a las postales con el Papa.</p>
<p>De todos modos, para Oximoron, <strong>la peor noticia para La Doctora la representó la plantada continuidad, como presidente, de Ricardo Lorenzetti, al que considera El Jefe del Partido.</strong></p>
<p>Lorenzetti se asegura otro par de años de vigencia. Signados por la sucesión presidencial. Crece la sospecha que el sucesor, así sea Scioli (o Macri o Massa), alcanzará pronto un acuerdo. Que no contendrá, acaso, a La Doctora, la próxima candidata a diputada nacional, por Buenos Aires, La Inviable. A los efectos de ensayar, si le alcanza, la “presidencia legislativa”.</p>
<p>Para co-presidir, en la práctica, la próxima institucionalidad. Apartarla no será fácil, en el final del ciclo que (a lo mejor) se extiende (<em>Ampliaremos también</em>).</p>
<p>Por lo tanto la permanencia de Lorenzetti genera una lógica irritabilidad en el cristinismo sensible. Es complementada por la vocación explícita del jurista, que se obstina en “marcarle la cancha”. En fijarle límites. Acotaciones que La Doctora no se encuentra en condiciones de soportar.</p>
<p>Osiris Alonso D’Amomio</p>
<p>Director Consultora Oximoron</p>
<p>——————————————————————————————————————————–</p>
<p><strong>La división biológica</strong></p>
<p>Desde la transparencia o la moral, la docena de años kirchner-cristinistas deben tratarse -para Oximoron- a partir de la división biológica.</p>
<p>La frontera marcada por la muerte imprevisible. Deben separarse dos tramos vitales. El primero abarca siete años. Desde 2003 hasta 2010.</p>
<p>Coincide aquí <strong>la construcción memorable del poder hegemónico</strong>, con el sistema de la recaudación centralizada. En una atmósfera de sublimes sobreactuaciones de izquierda (<strong>“La izquierda da fueros” -dijo Kirchner, según se lee en “Doce noches”, el último libro de Reato)</strong>.</p>
<p>Es cuando la corrupción estructural sintoniza con la edificación rescatable de la grandeza política. Ceremonia que indujo al dominio rápido -y absoluto- del escenario. Con la mansedumbre de la casta política y empresaria rendida a sus pies. De rodillas, en “actitud de entrega”, diría Neruda.</p>
<p>Epopeya admirable que se registró en menos de un año y medio. Desde mayo de 2003 hasta octubre de 2005. Con la soja que ya soplaba, desesperadamente, a favor. Una tormenta de cola.</p>
<p>Para Oximoron no existe la menor contradicción importante entre la paciente conquista de la hegemonía y la firme pasión recaudatoria.</p>
<p><strong>Debe destacarse la marcada protección informativa que, durante los primeros cinco años, solía proporcionar la gran prensa</strong>. En reciprocidad con algunas concesiones puntuales.</p>
<p>En la práctica, en el periodo recaudatorio, <strong>el Grupo Clarín se comportó como el aliado más redituable y leal de Néstor Kirchner.</strong> Se abstuvo de relatar los mecanismos del despojo, bastante visibles para aquel que se atreviera a descubrirlos. Con los detalles sombríos del fenómeno que abarcaban el más amplio espectro. Desde el festival de los subsidios hasta la habitualidad de las manganetas por las construcciones. En la totalidad de los vericuetos por donde podían juntarse las monedas, transformadas pronto en euros crocantes. Cuando los negocios de “El Presi” generaban una admiración social legitima y unánime, que responde a pautas culturales.</p>
<p>En la Argentina, al poderoso, en general, se le consiente y se le perdona todo. Sólo cuando disminuye el poder emergen las paulatinas impugnaciones de los tiempistas.</p>
<p>La ruptura del entendimiento entre el poder kirchnerista y Clarín se registra a partir de 2008.</p>
<p>Es curiosamente cuando se signa la clausura de la impunidad. Y se vence la licencia del corsario.</p>
<p><strong>La patología de “ir por todo”</strong></p>
<p>La Doctora asumió en diciembre de 2007, pero <strong>su gobierno real comienza -para Oximoron- sólo hacia finales de octubre de 2010. </strong>Es cuando La Doctora arranca con sus personales equivocaciones. Fueron espantosamente diversas, todas trascendentes. Desde escoger, para 2011, el compañero de fórmula equivocado, hasta romper con Hugo Moyano para entregarse a la conformación de la estructura de incondicionales.</p>
<p>Pero debe aceptarse que, por impericia o desconocimiento, o por decisión estética, La Doctora abandonó la concepción centralizada en materia recaudatoria.</p>
<p>Con el paseo logrado de la reelección, La Doctora ingresó después en el periodo de altibajos, signado por el delirio transformador. La indujo a la idea catastrófica de expropiar YPF.</p>
<p>Mientras crece, en simultáneo, la patología del “ir por todo”. <strong>Una pretensión alucinante que se registra justamente cuando comienzan a amontonarse las consecuencias judiciales del periodo anterior.</strong></p>
<p>Descalabros que, por facilidad narrativa, se concentran en el emblemático Lázaro. Justo cuando se abandonó la costumbre dulce de recaudar y se desvaneció la protección informativa.</p>
<p>Para colmo, la conjunción insólita de los medios propios, acumulados y adquiridos al contado, a la pobre no le sirve para nada. Ni siquiera para atacar con eficacia a los nuevos enemigos a vencer. Dos.</p>
<p>La gran prensa, o sea Clarín. Y el Partido Judicial, o simplemente la Justicia Terrenal.</p>
<p><strong>El mito de Fort Knox</strong></p>
<p>Lo paradójico es que exactamente en el período de la pureza es cuando recrudecen las derivaciones escandalosas del periodo heredado. Fueron generadas por aquel protagonista que ahora se prefiere idealizar. Explicablemente. Sin el mito idealizador, se destruye el relato de la epopeya revolucionaria, que es gravemente falsa.</p>
<p>El “dilema sustancial de La Doctora”.</p>
<p>¿Qué hacer con las consecuencias judiciales del Sistema Recaudatorio de Acumulación? Con el legado económicamente extraordinario del extinto. La opción de endiosarlo fue más atractiva que la opción descartable de volver a matarlo.</p>
<p>O de enviar la acumulación de irregularidades debajo de la alfombra de la memoria.</p>
<p>La Doctora <strong>prefirió tergiversarlo.</strong> Tomar sólo las parcelas heroicas y audaces de su trayectoria, y transformarlo en el hombre valeroso que dio su vida por el país. Para tenerlo siempre presente en los momentos del quiebre. Aunque el endiosamiento literario viene acompañado, en el fondo, de la descalificación política. La Doctora encara el desafío de honrarlo mientras lo pulveriza. Un fenómeno perceptible entre las derivaciones del “cambio geopolítico”.</p>
<p>Pero que quede bien claro que el Sistema Recaudatorio de Acumulación quedó invertebrado.</p>
<p><strong>Concluyó el hábito de los bolsos rebosantes de los fines de semana</strong>. Los vuelos de los diversos Tangos hacia el sur, que generaron <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/11/12/fort-knox-i/" target="_blank">aquel mito del Fort Knox</a>. Que puede transformarse, en gran parte, en existencia real. En el recoveco hundido de alguna estancia -LJ- situada entre Río Gallegos y El Calafate. <em>Ampliaremos. </em></p>
<p><em>Continuará</em></p>
<p><strong>Carolina Mantegari</strong></p>
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		<title>Maleficios de la etapa lazarista</title>
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		<pubDate>Tue, 20 May 2014 19:43:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><em>A La Doctora ya se le atreven empresarios, obispos, jueces</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Escribe Oberdán Rocamora, Redactor Estrella, especial  para JorgeAsísDigital</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Etapa lazarista del cristinismo. <strong>Se la denomina así por las derivaciones de Lázaro Báez</strong>, El Resucitado, a quien los lectores del Portal conocen desde 2005. Conste que aún no se indagó, ni siquiera en la superficie, en la línea Sanfelice, El Bochi. Conduce directamente a Máximo, En el Nombre del Hijo, y hacia Bariloche. Del mismo modo en que Lázaro hoy lleva hacia las estancias que lo unifican con La Doctora. Ampliaremos.</p>
<p>En un primer tramo, La Doctora supo manejar con habilidad la herencia política de Néstor Kirchner, El Furia. Alcanzó la altura del 54 por ciento. Octubre de 2011.</p>
<p>En un segundo tramo, <strong>en abril de 2012 comenzó el camino de la lona</strong>. A través de su entrega hacia los buscapinas de Unidos y Organizados. Y de la petulancia hueca del “ir por todo”.</p>
<p>Pero La Doctora nunca acertó en el manejo de la herencia económica. En la clarificación u ocultamiento de la torta de euros. Es la torta que signa el maleficio de la etapa lazarista. Con la exhibición de los personajes secundarios que fueron transitoriamente fundamentales. Manejaron irresponsables millonadas. Impregnan de ridículo el mensaje de alta ejemplaridad, que La Doctora intenta en sus deteriorados soliloquios.</p>
<p>Para colmo, se obstina en ofender la inteligencia del argentino medio. Al disponerse a santificar, en cierto modo, al Nestornauta. A quien la introdujo en el laberinto que signa el ocaso. (Y por favor no vengan con la baratura de decir que aquí se critica a quien no puede defenderse. <strong>Lo decimos desde 2005 y está documentado en “La marroquinería política” y “El Descascaramiento&#8221;, de Editorial Planeta, hoy en Ediciones B</strong>).</p>
<p>Pese a las pastillitas indicadas por el doctor Manes, La Doctora atraviesa, según nuestras fuentes, por un periodo de irritabilidad. Está mal, desencajada, sin frenos inhibitorios. Convive con los “pensamientos tóxicos”. Como si no hubiera registrado las enseñanzas medulares del otro Facundo. El doctor Manes que compone también, según nuestras fuentes, con lícito derecho, la fantasía de sucederla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Hipersensibilidad</strong></p>
<p>La Doctora se transformó en una dama hipersensible de desequilibrio fácil. La sacó de quicio hasta la eficiente colega Natasha, con una pregunta de lo más simple.</p>
<p>Pero la desbordada hizo papelones justamente en presencia de otra presidenta, que la supera, para colmo, en templanza. Y a la que quisiera imitar, en la epopeya del regreso (ver “<a href="http://jorgeasismuletto.blogspot.com.ar/2014/04/el-mito-bacheletiano.html" target="_blank">El mito bacheletiano</a>”).</p>
<p>Como buena serpiente, lo planifica antes de irse. Por lo tanto <strong>necesita infinidad de diputados fieles. Y de jueces que le respondan</strong>, de manera complaciente. En la etapa lazarista que se viene con sus maléficas verdades.</p>
<p>Sin embargo a La Doctora hoy le temen, apenas, sus ministros. Los secretarios de Estado que dependen de sus arrebatos. Los que están dispuestos a aplaudir hasta más allá del final.</p>
<p>En la práctica, ya se le atreven hasta los empresarios. Lo cual es, casi, un exceso. <strong>¡Si hasta producen deseos de defenderla!</strong></p>
<p>En vida de Kirchner, <strong>cuando El Furia gobernaba con Hugo Moyano, El Charol, y el encanto caro de la negritud, y con Héctor Magnetto, El Beto, con sus aportes de silencios</strong>, en las kermesses anuales de IDEA ni siquiera se permitía el tratamiento de los temas que rozaran el menor sesgo crítico.</p>
<p>Hoy desde cualquier cámara la gastan. Ya ni resultan eficaces los recursos de la dupla Echegaray-Michel. Ampliaremos.</p>
<p>Por si no bastara, hoy cualquier dirigente empresario se le pronuncia. Le arroja, en el rostro, la maldita palabra inflación.</p>
<p>Trátase de la palabra que el genio de Axel Kicillof, El Gótico, aconseja negarle entidad. Lo conveniente es declararla inexistente, por absurda.</p>
<p>Ya que la inflación es un mito. Cualquier chartalista lo sabe. Como también pertenece al reino de la fantasía el déficit fiscal. O la necesidad reaccionaria de ajustarse.</p>
<p>La relación de Kicillof, el genio de cabecera, con Juan Carlos Fábrega, El Bancario Sensato y Elemental, ya no puede sostenerse. Cuesta disimular la persistencia del litigio. Y a esta altura sería excesivo sustituir a Fábrega con algún buscapina de La Cámpora.</p>
<p><strong>Para hacer moco el Banco Central del mismo modo que se destruye, paulatinamente, el Banco Nación, que les dieron a los chicos para que se entretengan y ocupen los lugares claves</strong>.  A los efectos de hacer del Estado entero, con las recetas del MMT (´Teoría Monetaria Moderna”) una gigante Aerolíneas Argentinas. Total, el déficit no existe. ¿A quién le importa?. Si se cuenta con la generosidad inagotable de la maquinita de Boudou.</p>
<p>Si las tasas bajan el dólar se les escapa. Mientras tanto la recesión acecha. Como los licenciamientos de personal.</p>
<p><strong>La Doctora está hipersensible porque se les desmoronan los pilares de flan del relato.</strong></p>
<p>Y asoman, por todas partes, los impresentables pobres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La justicia le pica el boleto</strong></p>
<p>La Doctora siente que la justicia le tomó el tiempo. Que le picó sin piedad el boleto.</p>
<p><strong>Le mantiene vivo el espectro de la equivocación fundacional y prioritaria. La culpa que, en exclusiva, le pertenece</strong>. Amado Boudou, El Descuidista.</p>
<p>Por suerte abundan los lineales opositores que le reclaman la renuncia. Sería la mejor manera de liberarla. Ni se dan cuenta (los lineales) que <strong>el precio más caro que La Doctora paga consiste en mantenerlo.</strong></p>
<p>A su lado. Cerca en algunos actos, con la sonrisa fingida y los saludos hacia nadie.</p>
<p>“Es mucho peor tenerlo al lado que dejarlo caer” confirma la Garganta.</p>
<p><strong>La justicia le voltea hasta el acuerdo demencial con Irán. </strong>Le brinda otra salida digna del embrollo en que se introdujo, según nuestras fuentes, por pedido de Hugo Chávez, a quien no podía decirle que no. Se le debe demasiado. Y no son precisamente favores ideológicos.</p>
<p>Aunque envíe a dos ministros agotados a reclamar, La Doctora debiera aceptar que la justicia en el fondo la salva. Aunque la vacune.</p>
<p>Cumplía con Chávez, en exceso. Y hasta cumplía con la memoria, a través del disparate de apoyar al inepto de Nicolás Maduro. Es <strong>quien se puso Venezuela de sombrero. Del mismo modo que puede ponérselo ella</strong>. En cualquier momento. Si sigue en la creencia del genio. En la inexistencia de la inflación o del mito del déficit.</p>
<p><strong>Y hasta los curas de la Conferencia Episcopal ya no vacilan en vacunarla contra la enfermedad de la violencia.</strong></p>
<p>Para replicar, La Doctora <strong>recurre a los textos del protector que ella y Verbitsky merecen. El Papa Francisco.</strong></p>
<p>Es la última reserva moral que le queda. Es Francisco quien transmite, desde la nueva Puerta de Hierro, El Vaticano, la instrucción precisa de cuidarla.</p>
<p>Sobre todo, Eminencia, hay que cuidar a La Doctora. Tiene razón, pero hay que cuidarla de ella misma. Para que llegue, con algo de aire, hasta el final.</p>
<p>Pero <strong>quien reconforta es Julio De Vido</strong>, El Ex Superministro, en su audacia infinita. Cuando dice, en público, sin ningún prestigio que resguardar, sin nada para perder, sin ponerse colorado, que “no hay ningún final de ciclo”. Que el kirchnerismo, con su sexo breve y flojo, llegó para quedarse y ultrajarnos para siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
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