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	<title>Matías Pandolfi &#187; desforestación</title>
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		<title>¿Desforestar para comer?</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jun 2015 20:36:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matías Pandolfi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El problema de la agricultura actual es que no es un sistema orientado a la producción de comida, sino a la producción de dinero. (Bruce Mollison, investigador y naturalista australiano) El 2 de Julio de 1948 se sancionó la Ley de Arrendamientos y Aparcerías Rurales que posibilitó que los pequeños arrendatarios accedieran a la propiedad... <a href="http://opinion.infobae.com/matias-pandolfi/2015/06/30/desforestar-para-comer/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><i>El problema de la agricultura actual es que no es un sistema orientado a la producción de comida,</i></p>
<p style="text-align: right;"><i>sino a la producción de dinero.</i></p>
<p style="text-align: right;">(Bruce Mollison, investigador y naturalista australiano)</p>
<p>El 2 de Julio de 1948 se sancionó la Ley de Arrendamientos y Aparcerías Rurales que posibilitó que los pequeños arrendatarios accedieran a la propiedad de la tierra. En esos años del primer gobierno de Perón las cooperativas agrarias tenían una fuerte presencia y desde entonces son un pilar del desarrollo del campo. Ese mismo año se fabricó en Argentina el primer tractor del Cono Sur llamado Pampa, lo que puso al país en la vanguardia tecnológica agraria.</p>
<p>Sesenta y siete años después podemos afirmar con preocupación que en nuestro país la agricultura ha cambiado mucho y colisiona con la integridad del medio ambiente. <b>Los principales problemas actuales son la contribución de la actividad agrícola a la extinción de humedales, bosques nativos y al desgaste de la tierra.</b> En nuestro país el monocultivo de soja tiene también severas consecuencias: la falta de rotación resulta en una inadecuada reposición de los nutrientes del suelo y requiere el uso de algunos agrotóxicos con los que se envenenan los campos y los poblados cercanos. El debate sobre el modelo sojero es un tema muy difícil de instalar, ya que representa el 60 % de las exportaciones a nivel nacional y es la cuarta herramienta de recaudación con la que cuenta el fisco. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha tomado partido acerca de los problemas ambientales por la agricultura manifestando que: “A la vez que la agricultura garantiza la seguridad alimentaria de la población mundial y un medio de sustento a millones de personas, en particular a los pobres, también tiene que proporcionar servicios del ecosistema al medio ambiente, servir de sumidero para el carbono y satisfacer la futura demanda de biocombustibles y bioplásticos”.<span id="more-66"></span></p>
<p>En la reciente y combatida encíclica ecológica <i>Laudato sii</i> se toca el tema de los cultivos genéticamente modificados (transgénicos), no por su uso en sí o por su origen, sino por sus consecuencias económicas y sociales. En muchos lugares, tras la introducción de estos cultivos, se constata una concentración de tierras productivas en manos de pocos debido a la progresiva desaparición de pequeños productores que, como consecuencia de la pérdida de las tierras explotadas, se han visto obligados a retirarse de la producción directa. El jefe del Estado del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio, manifestó, en el capítulo 3 de esta encíclica, que “Los más frágiles se convierten en trabajadores precarios, y muchos empleados rurales terminan migrando a miserables asentamientos de las ciudades. La expansión de la frontera de estos cultivos arrasa con el complejo entramado de los ecosistemas, disminuye la diversidad productiva y afecta el presente y el futuro de las economías regionales. En varios países se advierte una tendencia al desarrollo de oligopolios en la producción de granos y de otros productos necesarios para su cultivo, y la dependencia se agrava si se piensa en la producción de granos estériles que terminaría obligando a los campesinos a comprarlos a las empresas productoras”. No por nada esta encíclica es criticada por grupos relacionados estrechamente con el capitalismo más salvaje, el libre mercado y las grandes empresas biotecnológicas.</p>
<p>La socióloga Norma Giarracca, recientemente fallecida, planteaba en sus textos un debate que recorre el mundo occidental y se centra en la posibilidad de coexistencia entre la llamada “agricultura familiar” y el pujante “agronegocio”. El problema del agronegocio es que no quiere esta coexistencia, ya que busca expandirse sin control y en esa expansión arrasa con los bosques, el agua y la biodiversidad, y a su vez promueve que se patenten las semillas y todo ser vivo. Si bien al agronegocio se lo enmarca dentro de lo que se denomina neoliberalismo, la mayoría de los gobiernos de Latinoamérica hoy denominados posneoliberales sigue formando parte de los agronegocios que describía Giarracca en sus textos.</p>
<p>Por otra parte, se tiende a pensar erradamente que la agricultura es una práctica cuyo control deber ser extremadamente cuidadoso, porque su objetivo final es la alimentación de los seres humanos. Pero no es así. En su libro <i>Vegetarianismo en el debate político,</i> el médico Ezequiel Arrieta nos muestra que el avance de la frontera agrícola sobre la mayoría de los ecosistemas no está siempre relacionado con la producción de alimento de origen vegetal para seres humanos, sino para abrir terrenos para la cría de ganado y para alimentar a los animales criados en <i>feedlot</i> (engorde a corral). Es decir, que <b>las principales causas de deforestación en los países con modelo agroexportador son aquellas actividades relacionadas con la producción de carne roja</b>. La obra en cuestión acerca a la población general información muy valiosa y novedosa basada en evidencia científica sobre la necesidad de establecer un debate serio, con argumentos sólidos, sobre la insostenibilidad del actual sistema de producción de alimentos de origen animal y la posibilidad de obtener beneficios sanitarios y ambientales derivados de la adopción de una dieta vegetariana, o al menos, de una reducción significativa del consumo de carne roja.</p>
<p>La biología, la sociología y la medicina tienen mucho que decir, que investigar y que preguntar sobre las políticas agrarias. ¿Qué modelo agrícola piensan seguir Scioli, Macri, Massa y Stolbizer? ¿Piensan seguir sosteniendo un modelo sojero peligroso pero atractivo por la alta rentabilidad que genera para algunos sectores: exportadores, grandes productores, rentistas y proveedores de los insumos involucrados en la producción sojera? ¿Piensan soslayar los costos sociales, económicos, ambientales e incluso en la salud pública involucrados en esta producción? ¿Piensan tomar alguna medida con el glifosato, uno de los herbicidas más usados en nuestros campos, luego de que 17 expertos científicos de once países lograron que la OMS lo categorice como “probablemente cancerígeno”, la segunda categoría más alta vinculada a la enfermedad? ¿No creen que sea necesario impulsar una ley que fomente el buen uso de los suelos y otra que regule el uso de agroquímicos? ¿Qué relaciones piensan establecer con Apresid, Expoagro, los grandes exportadores Monsanto y Grobocopatel? ¿Por qué creen que en este siglo que transitamos los temas ambientales son evadidos de la agenda pública y del discurso político? Como verán, aquel “queremos preguntar” -surgido en 2012 en el programa de Jorge Lanata- no es propiedad exclusiva del periodismo. Ojalá antes de octubre tengamos respuestas para algunas de estas preguntas.</p>
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		<title>Extranjerizar la Naturaleza: especies exóticas</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Apr 2015 10:02:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matías Pandolfi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[Convenio sobre Diversidad Biológica]]></category>
		<category><![CDATA[desforestación]]></category>
		<category><![CDATA[especies autóctonas]]></category>
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		<category><![CDATA[frontera agropecuaria]]></category>

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		<description><![CDATA[En numerosas ocasiones hemos sido testigos de cómo el ser humano daña con su intervención directa a los espacios naturales: contaminación, desforestación, construcción indiscriminada y avance sin control de la frontera agropecuaria. Pero también hay modos más indirectos de impactar sobre los ecosistemas como por ejemplo el trasplante de especies animales y vegetales de un... <a href="http://opinion.infobae.com/matias-pandolfi/2015/04/04/extranjerizar-la-naturaleza-especies-exoticas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En numerosas ocasiones hemos sido testigos de <strong>cómo el ser humano daña con su intervención directa a los espacios naturales</strong>: contaminación, desforestación, construcción indiscriminada y avance sin control de la frontera agropecuaria. Pero también hay modos más indirectos de impactar sobre los ecosistemas como por ejemplo el <strong>trasplante de especies animales y vegetales</strong> de un lugar a otro.</p>
<p>Si visitamos el sur de nuestro país, en la zona de los grandes lagos y la cordillera, es posible que nos topemos con animales que llamarán nuestra atención como las majestuosas truchas o los simpáticos ciervos colorados. Si nos vamos más al sur, a la provincia de Ushuaia, nos sorprenderíamos con la estructura de las sociedades de castores y los diques que construyen con barro, troncos y ramas de árboles que derriban con sus poderosos dientes. Para los porteños son muy conocidas las carpas, grandes y coloridos peces, que habitan el conocido Jardín Japonés del barrio de Palermo. <strong>Además de ser muy vistosas y conocidas estas especies presentan un denominador común: son especies exóticas.<span id="more-47"></span></strong></p>
<p>El <strong>Convenio sobre Diversidad Biológica</strong> utiliza el término &#8220;especie exótica&#8221; para referirse a las especies introducidas fuera de su área de distribución natural. Una especie que se introduce desde otro país puede ser exótica. A su vez, dentro de un mismo país, una especie cuya distribución está limitada a un ámbito biogeográfico concreto puede volverse exótica si es introducida, voluntaria o involuntariamente, en otra zona del mismo país donde no se encontraría de forma natural. A esto se contrapone el concepto de <strong>especies nativas o autóctonas</strong>, que son aquellas cuya presencia en una región se da como resultado de fenómenos naturales sin intervención humana. Todos los organismos naturales, en contraste con los organismos domesticados, tienen su área de distribución dentro de la cual se consideran nativos.</p>
<p>El puma, el dorado, el yaguareté, el hornero y el escuerzo son ejemplos de especies nativas y muy populares de diferentes regiones de nuestro país. <strong>El gran problema con las especies exóticas es su gran capacidad para competir y desplazar a las autóctonas</strong>. Esto es debido a su importante poder de adaptación a diferentes ambientes, a la falta de predadores naturales, a la resistencia a patógenos locales (virus, hongos y bacterias) que sí afectan a las especies nativas y a la gran capacidad para reproducirse aún en condiciones adversas.</p>
<p><strong>Una de las especies exóticas que más daños ha causado en nuestro país es la trucha arco iris</strong>. Esta especie es originaria de los ríos y lagos del Oeste de Norte América y fue introducida en los lagos del sur de nuestro país a principios del siglo pasado. Actualmente su distribución se ha ampliado mucho llegando a lugares como La Rioja, Córdoba o La Puna. Hay distintos reportes sobre daños que han realizado las truchas sobre especies de peces y anfibios ya que <strong>son muy voraces y devoran huevos, larvas y renacuajos</strong>. Han puesto en peligro las poblaciones de especies endémicas como la mojarra desnuda.</p>
<p>Otra especie exótica que ha puesto en peligro al huemul, uno de nuestros ciervos nativos, es<strong> el ciervo colorado que proviene del Hemisferio Norte</strong> y fue traído a principios del siglo pasado a la región cordillerana. Esta especie se alimenta vorazmente de hierbas desplazando al huemul y dado que su población crece con los años es percibida por algunos productores como una competencia para la ganadería. Hoy hay interesantes proyectos de investigación en curso a fin de mantenerlos en una densidad lo más baja posible. En cuanto a los<strong> castores canadienses s</strong>abemos que en el año 1946 veinticinco parejas fueron introducidas en Tierra del Fuego para el desarrollo de la industria peletera. El proyecto no prosperó y el castor, <strong>sin depredadores naturales, rápidamente se expandió como plaga por otras islas de la región.</strong> Se estima que han llegado a más de 100.000 individuos. Los castores <strong>han alterado lo que se conoce como bosque de ribera</strong> ya que roen la corteza de los árboles y construye diques con superficies de hasta 2500 metros cuadrados.</p>
<p>Las <strong>plantas exóticas</strong> también pueden volverse invasivas y traer serios problemas ambientales pero además hay consecuencias culturales cuando se extranjeriza la flora. Un claro ejemplo de esto es <strong>la vegetación que se elige para parquizar, por ejemplo, los barrios cerrados</strong> de la Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires o las más recientes “torres country” de la ciudad de Buenos Aires, que prometen una naturaleza privada en balcones y terrazas con seguras rejas para un segmento premium de la sociedad. Se escogen para estos sitios especies exóticas como <strong>abedules, plátanos y robles europeos</strong> que pueden volverse invasoras, generar alergias en la población o que pueden requerir del uso excesivo de agroquímicos para su crecimiento y bienestar. Se utiliza también césped artificial con unos colores intensos y patrones de crecimiento nada naturales. <strong>Este recambio de flora autóctona por flora exótica borra la historia natural de los ambientes y los despoja de su pasado.</strong> Es por eso que estos ciertos barrios cerrados <strong>son iguales en su aspecto en cualquier lugar del mundo en que se ubiquen,</strong> no sólo por su arquitectura sino también por este tipo de vegetación genérica que se impone y que muchos autores denominan  “naturaleza bonsái”.</p>
<p><strong>No debemos caer en posiciones ecologistas extremas y anacrónicas y tenemos que aprender a coexistir con estas especies animales y vegetales que ya han sido introducidas.</strong> Muchas de ellas son también <strong>recursos estratégicos para nuestra alimentación</strong> (truchas, jabalíes y muchísimas plantas) y es por esto que estas actividades deben realizarse con sumo cuidado. Es aquí donde entran en juego las políticas llevadas a cabo por las Gobernaciones y Legislaturas provinciales para manejar los recursos naturales con el asesoramiento de los científicos, técnicos y pobladores para la protección de las especies autóctonas. <strong>Debería ser un compromiso ineludible para ellos evitar que continúe el proceso de extranjerización de la naturaleza disminuyendo y controlando el ingreso de nuevas especies exóticas,</strong> tanto animales como vegetales. Sería interesante saber durante este año electoral cuáles son las posturas en estos temas de los candidatos a gobernadores y legisladores ya que cada provincia tiene sus especies autóctonas y exóticas en delicados equilibrios y ellos deberían saberlo.</p>
<p><strong>Extranjerizar la naturaleza puede ser algo muy peligroso porque se generan riesgos ambientales severos pero además porque este proceso puede cambiar el paisaje, la cultura y hasta la historia de una región.</strong> Esto no implica perder cultivos o cría de especies animales económicamente redituables, pero me da la sensación de que no estamos aún muy preparados para abordar esta compleja tarea por desconocimiento, por ambición desmedida de algunos, por el modelo extractivista imperante en nuestro país y por el ocultamiento del tema de la agenda política.</p>
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