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	<title>Martín Santiváñez</title>
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		<title>Que nada te detenga</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Nov 2013 19:21:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siete de cada diez venezolanos consideran que la situación política de su país es “mala”. Que un pueblo optimista, ejemplo de la generosidad de nuestra tierra, se entregue a la molicie de la desesperación es la consecuencia real de la implementación del socialismo del siglo XXI en los mares del sur. El chavismo en acción... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/11/28/que-nada-te-detenga/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Siete de cada diez venezolanos consideran que la situación política de su país es “mala”</strong>. Que un pueblo optimista, ejemplo de la generosidad de nuestra tierra, se entregue a la molicie de la desesperación es la consecuencia real de la implementación del <strong>socialismo del siglo XXI</strong> en los mares del sur. El <strong>chavismo</strong> en acción ha dejado de ser un mero distribuidor ineficaz de la <strong>riqueza petrolera</strong> para convertirse en e<strong>l generador más eficiente de la pobreza en la región</strong>. Conviene resaltar que los acontecimientos de <strong>Venezuela</strong> no sólo tienen que ver con una crisis de liderazgo. Esto no ha sido provocado por las limitaciones del <strong>delfín de Hugo Chávez</strong>. Lo suyo era previsible. El hundimiento de la <strong>revolución bolivariana</strong> está vinculado al modelo de gestión pública que los chavistas han desplegado desde hace quince años, siguiendo el ejemplo de los manuales del pleistoceno comunista, anteriores a<strong> Bad Godesberg</strong>.</p>
<p>El chavismo ha perdido diez puntos de aprobación en diez meses y demuestra, de forma constante, su incapacidad para hacer ajustes programáticos. En este contexto, <strong>Nicolás Maduro</strong> es una consecuencia del problema, pero no el problema en sí. En Venezuela gobierna una cosmovisión polarizadora y radical, una forma de entender la política que privilegia el mesianismo y la estatolatría. Este estilo, de raíz populista, ha provocado el saqueo del erario y la destrucción institucional, relativizando el Estado de Derecho y liquidando moralmente al adversario. El triunfo de Hugo Chávez se produjo cuando los políticos tradicionales de Venezuela apostaron por el inmediatismo y la anomia, promoviendo la corrupción. Fue entonces que el comandante se hizo sentir.</p>
<p><strong> <span id="more-70"></span>El fin de semana, frente al caos provocado por el igualitarismo ramplón, la oposición venezolana, la mitad del país, decidió protestas de manera pacífica</strong>. <strong>Capriles</strong> ha enfocado bien la movilización, resaltando el doble rostro del <strong>Jano chavista</strong>: <strong>el autoritarismo y la corrupción</strong>. La detención del coordinador nacional de giras<strong>, Alejandro Silva</strong>, es una muestra más de la desesperación de <strong>Miraflores</strong>, que hoy intenta desviar la atención hacia las importaciones y la “guerra económica”. Capriles, por su parte, recupera la iniciativa al salir a la calle, a pesar de las amenazas de <strong>Diosdado Cabello</strong>. El chavismo ha logrado excluir a Capriles de la televisión, dinamitando sus mítines, impidiéndole el libre tránsito, y amenazándolo diariamente con el grillete y la proscripción. De allí la importancia de movilizar a los demócratas de forma constante, buscando el apoyo internacional negado por los medios del chavismo.</p>
<p><strong> La marcha “Que nada te detenga” es el resultado de la delincuencia, la inflación y el rampante desabastecimiento</strong>. La revolución bolivariana ha replicado los peores momentos del castrismo en su propio territorio. La autocracia chavista, tarde o temprano, será interrumpida por su <em>performance</em> económica, no por la violencia que ha ejercido sobre la democracia. Desde que el socialismo del siglo XXI llegó al poder, las importaciones se han cuadruplicado. <strong>El sector más pobre de la población experimentó entre junio de 2012 y junio de 2013 una inflación de 42.7 %, superior al promedio nacional</strong> (39,6 %). En 2012, Venezuela tuvo la quinta inflación más alta del planeta, integrándose en el selecto club de<strong> Bielorrusia, Sudán del Sur, Sudán e Irán</strong>. Desde 2007, el chavismo lidera las tasas de inflación en América del Sur. El desesperado control de precios que Maduro intenta imponer<em> manu militari</em> generará la misma consecuencia histórica que ha provocado antes en toda <strong>Latinoamérica</strong>: la especulación corrupta, el eclipse de una economía artificial.</p>
<p><strong> La estrategia del miedo tiene fecha de caducidad.</strong> Es interesante la foto de Maduro saludando a los reyes de <strong>Holanda</strong>. Él, que aspira a mantenerse como un monarca absoluto (<em>legibus solutus</em>), tiene, en la realidad, más poder que sus visitantes. Pero olvida que su pretensión desestabilizadora colisiona con la cultura política de un pueblo que soporta el cesarismo mientras haya pan y circo. Hoy, se acaba el pan. Y ya no hay circo. Por eso, Capriles actúa con inteligencia cuando se enfrenta a la autocracia invocando sus derechos civiles: “si quieren meterme preso, aquí estoy”.<strong> A la larga, los chavistas tendrán que encarcelar a la mitad de Venezuela. Estamos ante un país que hace cola para alcanzar la libertad.</strong></p>
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		<title>La muerte de los otros</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Aug 2013 05:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El Leviatán tropical que el castrismo ha construido a lo largo de sesenta años exige, de manera sistemática, una cuota de sangre.</strong> La legitimidad del modelo está en función al <strong>terror</strong> que el líder y el partido son capaces de imponer. La cuota, ese concepto que todo revolucionario convicto y confeso aprende en las “escuelas populares”, es el pago que demanda la ideología para construir aquí en la tierra el paraíso ácrata, <strong>el Edén del “hombre nuevo”,</strong> un mito apreciado por los remanentes del <strong>guevarismo</strong>. Así, el Estado regentado por los <strong>Castro</strong>, adecuando principios de la <strong>ortodoxia comunista</strong> a la realidad latinoamericana, ha seguido el viejo manual político esbozado por <strong>Marx</strong>, el hombre que escribió, en un arrebato de sinceridad radical, que lo suyo (y lo de sus discípulos) era “proferir gigantescas maldiciones”. En realidad, lo que el castrismo ha hecho con <strong>Cuba </strong>es la hoja de ruta de todos los regímenes comunistas que han sido, son y serán.<strong> Todo se legitima si con ello se construye el futuro. </strong>Siguiendo esta lógica,<strong> la sangre puede y debe ser ofrecida en holocausto si con ello se consolida la revolución.</strong></p>
<p>Por eso, no sorprende que un Estado construido bajo estas premisas ideológicas totalitarias y maniqueas, haya decidido <strong>asesinar a un opositor de fuste como Oswaldo Payá</strong>. Sin logros económicos que ofrecer después de sesenta años de mesianismo y estatolatría, los Castro sólo puede mantenerse en el poder empleando en el frente interno, indistintamente, la coerción masiva o la<strong> aniquilación selectiva</strong>. Además, en el exterior, el castrismo disfruta del apoyo material del <strong>ALBA</strong> y de la complicidad política de ese bloque que algunos analistas denominan la <strong>“nueva izquierda latinoamericana”</strong>: el <strong>lulismo del PT</strong>, el socialismo chileno de la <strong>Bachelet</strong>, la confluencia peruana de <strong>Villarán</strong>, etcétera. La realidad es clara: la “nueva izquierda” latinoamericana nunca ha dejado de acudir a los besamanos que periódicamente organiza<strong> La Habana</strong>.</p>
<p><span id="more-60"></span>Este es el Estado policial que ha asesinado a Oswaldo Payá después de perseguirlo durante toda su vida pública. Esta es la tiranía clásica a la que Payá se enfrentó con valentía, fe y decisión. Un despotismo que apela al miedo, al comisariato y al “juicio popular”, apoyándose en el aplauso o el silencio cómplice de sus parientes ideológicos. <strong>No es un Estado distinto a las dictaduras que edificaron muros, Gulags o campos de concentración.</strong> El grado de refinamiento, la sofisticación que el instrumento de los Castro ha desarrollado en la vigilancia y la represión sólo es comprensible si tomamos en cuenta el soporte internacional, el paraguas externo, la ayuda o <strong>el silencio de la comunidad global.</strong> Oswaldo Payá no sólo era un obstáculo interno. Se había transformado en un referente peligroso a nivel mundial. La lógica revolucionaria, la de la cuota por el futuro, entró en juego materializándose en el asesinato narrado en <em>el mundo</em> por<strong> Ángel Carromero</strong>. La existencia, la propia condición vital de un líder que predicó el mensaje de libertad, unidad y reconciliación era insoportable para un Partido que se legitima desde hace seis décadas en función al miedo y la división.</p>
<p><strong>La muerte de Oswaldo Payá no es un crimen más de la dictadura castrista</strong>. Su asesinato puede y debe generar una reacción internacional que liquide la aspiración de convertir a los Castro, a punta de maquillaje, en los autores iluminados de una “democracia popular” distinta, pero tolerable.</p>
<p><strong>España no debe pactar con el terrorismo de Estado</strong>. Si quiere recuperar la iniciativa a nivel regional, el gobierno tiene que denunciar las irregularidades del caso Payá, la ilegalidad del trato a Carromero y la represión dictatorial que estrangula a la oposición cubana día a día. El que guarda silencio ante la muerte de Payá es un cadáver, un cuerpo inerte para la democracia.<strong> Porque Oswaldo, el socialcristiano, encarnó siempre lo mejor de Cuba: la síntesis por encima de las divisiones, la denuncia valiente ante el foro internacional y la esperanza de un cambio real.</strong> Los otros, los que han construido a fuerza de ideología una dictadura feroz y los que callan movidos por falsos cálculos políticos, convergen en un mismo y execrable resultado: la prolongación material de un Leviatán tropical que exige en holocausto, cada cierto tiempo, la cuota de sangre de los mejores hijos de la libertad.</p>
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		<title>¿Gigante con pies de barro?</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Jun 2013 05:54:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los latinoamericanos nos hemos acostumbrado al ogro filantrópico. A veces, éste se encarna en un gobierno dictatorial, en un autocráta que canaliza los reclamos populares de forma directa, dinamitando el sistema de partidos. En otras ocasiones, el ogro filantrópico se presenta bajo la dulce apariencia de un populismo carismático de cuño asistencialista, que fomenta la redistribución con el objeto de generar entornos básicos de... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/06/25/gigante-con-pies-de-barro/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los latinoamericanos nos hemos acostumbrado al ogro filantrópico.</strong> A veces, éste se encarna en un gobierno dictatorial, en un autocráta que canaliza los reclamos populares de forma directa, dinamitando el sistema de partidos. En otras ocasiones, el ogro filantrópico se presenta bajo la dulce apariencia de un populismo carismático de cuño asistencialista, que fomenta la redistribución con el objeto de generar entornos básicos de inclusión social.</p>
<p>El modelo de desarrollo planificado y ejecutado por el<strong> </strong><strong>Partido dos Trabalhadores</strong> de <strong>Lula</strong> <strong>da</strong> <strong>Silva</strong> y <strong>Dilma</strong> <strong>Rousseff</strong> es un modelo que <strong>promueve el subsidio directo</strong> pues se parte de la premisa de que la construcción del <strong>Brasil</strong> está en función a la capacidad articuladora del sector público<strong>. El país responde a una vieja tradición paterno-estatista</strong>, mayoritariamente aceptada, y la dialéctica entre las zonas y actores independientes y un Estado con decidida vocación interventora ha sido uno de los motores esenciales de la política brasileña del siglo XX. <strong>Sin la tesis estatista y la antítesis de la autonomía no es posible comprender lo que sucede en el Brasil</strong>, el triunfo del socialismo dadivoso del PT y los graves problemas del modelo brasileño.</p>
<p>A pesar de las simpatías que genera un liderazgo como el de Lula y Dilma, el modelo brasileño presenta<strong> graves problemas de diseño e implementación</strong>. Estas críticas han sido banalizadas por la opinión pública global. El PT ha disfrutado, como ningún partido en la historia de Brasil, del<strong> apoyo abierto de la izquierda mediática global.</strong> Así se ha logrado <strong>silenciar las críticas</strong> más agudas e imparciales a las verdaderas consecuencias del asistencialismo petista: <strong>la corrupción desbocada, la multiplicación de las redes clientelares, la rutinización del patronazgo que fomentan los programas sociales y la desconfianza de la población en la clase política.</strong></p>
<p><strong>Es esta desconfianza la que ha provocado el estallido social en Brasil</strong>. El ogro filantrópico petista es también un engendro sumamente corrupto. El <strong>mensalao</strong>, el escándalo de <strong>Cachoeira</strong> y tantos otros episodios de opacidad son el signo de la decadencia del control. Porque un Estado ineficaz genera, por fuerza, un control ineficaz, creando oportunidades para la corrupción. Un Estado en perpetuo crecimiento, anclado en el asistencialismo y fagocitado por sendas clientelas partidistas, debilita la calidad del gobierno y compromete el auténtico desarrollo.</p>
<p><strong>Porque el desarrollo en democracia no se construye desde la torre de marfil de los ingenieros sociales y mucho menos desde el atrio sospechoso de los tribunos populistas.</strong> El desarrollo integral está fundado en instituciones que redistribuyen de manera eficaz e imparcial, sometidas al control de un Estado profesional y a un liderazgo honesto con voluntad reformista, capaz de trascender los particularismos. De lo contrario, edificaremos gigantes con pies de barro, lo que equivale, infelizmente, a sembrar en el mar.</p>
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		<title>La academia internacional anticorrupción</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 18:26:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Repasando las noticias de Latinoamérica en las que resaltan, cada cierto tiempo, sendos escándalos sobre corrupción política y empresarial, recordé la visita que hace unos meses hice a la Academia Internacional Anticorrupción de Viena (International Anticorruption Academy, IACA, por sus siglas en inglés). La Academia, fundada en 2011, es una iniciativa conjunta de la oficina de las Naciones Unidas contra las drogas y el crimen... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/05/21/la-academia-internacional-anticorrupcion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Repasando las noticias de <strong>Latinoamérica</strong> en las que resaltan, cada cierto tiempo, sendos escándalos sobre corrupción política y empresarial, recordé la visita que hace unos meses hice a la <strong>Academia Internacional Anticorrupción de Viena (International Anticorruption Academy, IACA</strong>, por sus siglas en inglés). La Academia, fundada en 2011, es una iniciativa conjunta de la oficina de las <strong>Naciones</strong> <strong>Unidas</strong> contra las drogas y el crimen (<strong>UNODC)</strong>, la<strong> </strong><strong>República de Austria</strong>, la <strong>Oficina Europea Antifraude (OLAF)</strong> y más de sesenta Estados-parte de la <strong>ONU</strong>. Se trata por tanto, de una organización internacional que funciona de forma independiente promoviendo los más novedosos métodos para el control de la opacidad y la implementación de la transparencia, en virtud a un compromiso serio e imparcial con la innovación y la calidad de la democracia.</p>
<p><strong>La academia tiene como objetivo educar, entrenar, generar redes de intercambio y cooperación en el ámbito de la anticorrupción.</strong> Pero lo más interesante de su metodología es que aplica un enfoque “holístico” que combina la investigación interdisciplinaria con la dimensión práctica, integrando saberes de forma continua, vinculando profesionales de diversas disciplinas, y colaborando en el diseño y puesta en marcha de medidas <em>tailor-made</em> para los gobiernos y las organizaciones que así lo soliciten. IACA es una academia pionera en muchos sentidos porque busca el diálogo entre los académicos y los actores de la anticorrupción. A veces, es cierto, el mundo académico tiene la tentación de encerrarse en la torre de marfil y en quimeras astrales e irrelevantes. Esta academia, por el contrario, lo que pretende es el diseño eficaz de instituciones que ejerzan el control de manera adecuada, formando <strong>“guerreros de la integridad”</strong> capaces de enfrentarse a una corrupción que se ha transformado en un gran fenómeno global, sofisticado y complejo, presente en todas las culturas hasta convertirse en el gran reto de nuestro tiempo.</p>
<p><strong><span id="more-44"></span>¿Cómo frenar la corrupción en Latinoamérica?</strong> ¿Cómo combatir de manera eficaz la opacidad? La ausencia de control o el control dependiente que se politiza son las rémoras a las que tienen que enfrentarse aquellos que apuestan por la integridad y la transparencia. La corrupción tiene que ver, por supuesto, con las múltiples inercias de nuestra cultura política, pero también con una estructura de incentivos que se copia indiscriminadamente sin un proceso de adaptación (<em>tailoring</em>). Es preciso utilizar la imaginación prospectiva, el imprescindible diálogo interdisciplinar que nos ayude a combatir el complejo fenómeno de la corrupción desde todos los ángulos posibles. <strong>La globalización ha fomentado la complejidad social.</strong> Y Latinoamérica, en este sentido, es un Aleph, un continente multidimensional, dónde la implementación de las políticas públicas ha de estar precedida por un análisis sintético que recupere para el realismo político aquello que <strong>Víctor Andrés Belaunde</strong> llamaba “el contorno y el confín”.</p>
<p>Precisamente por eso, necesitamos iniciativas como las de la Academia Internacional Anti-corrupción. <strong>Necesitamos organismos independientes que se dediquen a mejorar los procesos de control y que generen relaciones vinculantes para la sociedad</strong>, sin renunciar a la sensibilización y la educación en valores. De hecho, como bien señala el Decano de la Academia, el austríaco <strong>Martin</strong> <strong>Kreutner</strong>, existe una especie de “particularismo educativo” en la formación de los operadores contra la corrupción. En virtud a este sesgo, los operadores de la transparencia son entrenados en función a sus profesiones: los abogados como abogados, los fiscales como fiscales, los investigadores como investigadores y los policías como policías. Hay muy poco contacto con otras disciplinas y gremios, lo que provoca, por fuerza, una segmentación del conocimiento sobre la ciencia del control.</p>
<p>La Academia Internacional Anticorrupción nace para superar este universo disperso, fruto de la fragmentación propia de un mundo tecnocrático y globalizado. Para los latinoamericanos, IACA es un modelo de educación integral, de voluntad holística y de management anticorrupción. Por eso, mientras admiraba la belleza quieta de <strong>Laxenburg</strong>, antigua villa en la que se yergue el Palacio <strong>Kaunitz-Wittgenstein</strong>, sede de la Academia, tuve la certeza de que allí tenían que acudir todos aquellos latinos que aspiran a combatir la corrupción de la <strong>bóveda del tesoro de los</strong> <strong>Kirchner</strong>, el <strong>clientelismo del PT brasileño</strong>, la mafia autoritaria de<strong>l fujimontesinismo,</strong> los<strong> </strong><strong>excesos de la boliburguesía chavista</strong> y el saqueo de la<strong> </strong><strong>piñata sandinista</strong>. Sí, en aquél palacio austríaco, dónde <strong>Mozart</strong> ejecutó sus partituras magníficas, hoy, en pleno siglo XXI, un puñado de mujeres y hombres se empeñan en componer para nosotros una gran sinfonía de transparencia e integridad.</p>
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		<title>Resistencia pacífica</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Apr 2013 09:56:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Henrique Capriles tiene ante sí la disyuntiva histórica de aceptar el triunfo de la maquinaria estatal chavista o denunciar un fraude que ha sido construido lentamente a lo largo de tres lustros de autoritarismo bolivariano. El efecto lógico de rechazar el resultado es movilizar a la oposición y tomar la calle hasta las últimas consecuencias.... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/04/19/resistencia-pacifica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Henrique Capriles</strong> tiene ante sí la disyuntiva histórica de aceptar el triunfo de la maquinaria estatal chavista o denunciar un fraude que ha sido construido lentamente a lo largo de tres lustros de autoritarismo bolivariano. El efecto lógico de rechazar el resultado es movilizar a la oposición y tomar la calle hasta las últimas consecuencias. El chavismo, que nació bajo el amparo del fusil, no vacilará en utilizar la pólvora, y es precisamente este hecho el que deben de calibrar los líderes de la oposición. Sin embargo, si la denuncia del fraude se limita al ámbito formal (“<em>queremos una auditoría para recontar los votos</em>”) es probable que la maquinaria chavista conjure sin problemas los reclamos de la <strong>Mesa de la Unidad Democrática</strong>. El chavismo controla el poder electoral. La revolución del siglo XXI ha tenido mucho tiempo para preparar su respuesta a las eventualidades de una votación ajustada. Por eso, <strong>si Capriles no captura la calle y obtiene el respaldo de la comunidad internacional, sus probabilidades se debilitan</strong>.</p>
<p><span id="more-32"></span>Algo parecido sucedió durante los estertores del fujimorismo. Cuando el mandarinato compartido de <strong>Alberto Fujimori</strong> y <strong>Vladimiro Montesinos</strong> obtuvo la rerrelección empleando de manera fraudulenta los recursos del Estado y persiguiendo mediáticamente a los opositores, <strong>Alejandro Toledo lideró una coalición que salió a las calles y desconoció el triunfo de Fujimori</strong>. Eso, con el tiempo, fue determinante para la recuperación de la democracia. <strong>Los populismos son tigres de papel, se derrumban cuando se enfrentan a una organización con objetivos claros que actúa con audacia</strong>. El chavismo ha violado todas las leyes electorales, pisoteando su propia Constitución, el equilibrio de poderes y la independencia de las agencias del Estado. La resistencia pacífica está más que justificada.</p>
<p>Por otro lado, el ala pretoriana del chavismo, liderada por <strong>Cabello</strong>, antes controlada por la barrera personalista del líder, hoy adquiere mayor relevancia. <strong>El pretorianismo chavista no está contento con los resultados y aspira a copar al movimiento</strong>. Esto es comprensible. Maduro ha realizado una de las peores campañas en la historia venezolana. Por supuesto, nadie esperaba un derroche de carisma comparable al del fundador. Pero sí, por lo menos, cierta sindéresis política. Los exabruptos de Maduro han pasado factura al chavismo.</p>
<p>Con todo, el nuevo presidente de facto tiene un frente interno sumamente complicado. Capriles consolida su liderazgo (sería un error pensar en reemplazarlo) y la oposición avanza. Además, <strong>el pacto entre Maduro y el castrismo puede convertirse en un factor determinante en contra del madurismo</strong> si los pretorianos exigen una política más nacionalista, un retorno a las bases, un chavismo autárquico. Los satélites corruptos del chavismo saben que el festín de Baltazar no durará por siempre y buscan prolongarlo a cómo dé lugar. La cumbre de <strong>Unasur</strong> es una muestra de hasta qué punto <strong>numerosos presidentes sudamericanos todavía se sienten en deuda con el chavismo</strong>. La billetera dadivosa de Chávez ha protegido a su delfín en Lima. Unasur, uno de los engendros geopolíticos del socialismo del siglo XXI, ha cumplido su misión al legitimar vergonzosamente la dictadura de Maduro.</p>
<p>Si la revolución bolivariana administra bien la herencia de Chávez <strong>a mediano plazo tendremos un peronismo tropical capaz de lograr la alternancia en el poder, cuando no la hegemonía manifiesta</strong>. En Latinoamérica, los militares son institucionalistas, su papel relevante en la construcción de las nacionalidades ha creado en ellos la percepción de que son la auténtica clase dirigente, el patriotismo en armas, los “guardianes socráticos”, si empleamos una reciente expresión de <strong>Ollanta Humala</strong>. El peronismo ha persistido por su entraña popular pero también por ese origen pretoriano que influyó en su capacidad organizativa.  No estamos ante un escenario distópico. La militarización del chavismo es evidente. Maduro amenaza a sus rivales con el fusil e inmediatamente clama: “¡Paz!, ¡paz!, ¡paz!”. Esta bipolaridad, como dicen los lemas de campaña chavista, “<em>solo es posible en el socialismo</em>”.</p>
<p>Tras esta Cumbre de Unasur es bastante obvio que <strong>Correa, Mujica, Dilma Rousseff (Lula), Humala</strong> y el largo etcétera de los usufructuarios de la revolución bolivariana (todos fueron apoyados económicamente por Chávez) <strong>sostienen con su gesto interesado el saqueo perpetuo del Estado venezolano</strong>. El reduccionismo electoral es indefendible. La democracia es mucho más que una elección amañada. Latinoamérica no debe permitir que se consolide el fraude chavista. <strong>Sólo la audacia salvará a la oposición. Y la resistencia pacífica, constante, apoyada por los demócratas de todo el mundo</strong>. Capriles tiene que tomar la calle sin violencia para evitar la prolongación de una dictadura nefasta que ha dividido a todo el continente empleando el dinero negro de la corrupción. No nos engañemos. No sólo los venezolanos comprometen su futuro. Lo que de verdad está en juego es la libertad de toda Latinoamérica. Y por esa libertad, como bien nos los enseñó Bolívar, vale la pena luchar.</p>
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		<title>El Papa que viene del Sur</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Mar 2013 03:07:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Latinoamérica no se comprende sin el cristianismo. Latinoamérica no existiría sin el cristianismo. La fe católica construyó el continente americano. Desde México hasta Tierra del Fuego, la Iglesia ha contribuido de manera decisiva a formar una síntesis viviente de culturas que se plasma en todas las ramificaciones materiales de la vida latina. Sin el cristianismo no seríamos lo que... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/03/17/el-papa-que-viene-del-sur/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Latinoamérica no se comprende sin el cristianismo</strong>. Latinoamérica no existiría sin el cristianismo. La fe católica construyó el continente americano. Desde <strong>México </strong>hasta <strong>Tierra del Fuego</strong>, la <strong>Iglesia</strong> ha contribuido de manera decisiva a formar una síntesis viviente de culturas que se plasma en todas las ramificaciones materiales de la vida latina. <strong>Sin el cristianismo no seríamos lo que somos: el continente mestizo por </strong><strong>excelencia, el territorio de todas las sangres.</strong></p>
<p><strong>Francisco, el Messi de la fe</strong>, nació en esta tierra compleja, herida por una profunda desigualdad. Los abismos sociales han creado un resentimiento cainita, que en algunos lugares ha tomado forma política, enfrentándonos unos a otros con la esterilidad indefendible de la violencia política. El Papa que viene del sur tiene ante sí el reto de conducir a la Iglesia por las turbulentas aguas de ese relativismo evanescente que nos empuja a construir un mundo <em>etsi Deus non daretur</em>, como si <strong>Dios</strong> no existiese.</p>
<p><strong><span id="more-23"></span>Francisco</strong>, con toda la autocritica que su nombre refleja, es el papa de la humildad, de la pobreza y de la nueva evangelización. <strong>El Santo Padre es un hombre que no ha</strong> <strong>dudado en enfrentarse a la demagogia populista,</strong> sosteniendo la doctrina católica con valentía y llamando a los católicos a dar un paso al frente, sin miedo, conscientes de su responsabilidad en un entorno francamente adverso, siempre buscando la unidad sin renunciar a la verdad. <strong>La Iglesia latinoamericana</strong>, que tanto ha hecho por la solidaridad, hoy entrega al hijo de sus entrañas, un sacerdote comprometido con los más pobres, como el maestro. <strong>El mensaje es claro: los cristianos del tercer milenio no podemos </strong><strong>permanecer indiferentes ante aquellos que el mundo olvida, ante aquellos que el mundo </strong><strong>proscribe y desprecia, distraído como se encuentra por las luces de neón del nihilismo</strong> <strong>plomizo y la más oscura levedad.</strong></p>
<p><strong>Latinoamérica tiene mucho que ofrecer a la humanidad</strong>. Por ahora, un gran papa. Latinoamérica no es el extremo occidente. Más bien, por su capacidad para aquilatar la herencia espiritual del cristianismo, <strong>Latinoamérica es el arca de la civilización</strong> <strong>occidental, la esperanza de la Iglesia</strong>. El papa que viene del sur, el papa del continente mestizo, no está solo en los mares de la historia mientras pilota la barca de Pedro. <strong>Francisco debe saber que sus hijos latinos, orgullosos de su pastor, navegan junto a él.</strong></p>
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		<title>La construcción del mito chavista</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Mar 2013 05:40:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[El objetivo fundamental del gobierno de Maduro radica en la consolidación del mito chavista como medio para ganar las próximas elecciones. Maduro y los barones del chavismo intentarán, con todos los medios que les otorga un Estado clientelista, desarrollar un chavismo sin Chávez, fusionando la memoria de su caudillo con una de las imágenes más... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/03/14/la-construccion-del-mito-chavista/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El objetivo fundamental del gobierno de <strong>Maduro</strong> radica en la <strong>consolidación del mito chavista</strong> como medio para ganar las próximas elecciones. Maduro y los barones del chavismo intentarán, con todos los medios que les otorga un Estado clientelista, desarrollar <strong>un chavismo sin Chávez</strong>, fusionando la memoria de su caudillo con una de las imágenes más importantes de la historia latinoamericana: <strong>el mito de Bolívar</strong>.</p>
<p><span id="more-20"></span>Todo esto responde perfectamente a la línea política de lo que ha sido el <strong>socialismo del siglo XXI</strong> desde su fundación. <strong>Hugo Chávez practicó de forma consciente la necrofilia política</strong>, primero desde el punto de vista teórico, invocando el numen bolivariano, para luego, finalmente, exhumar el cuerpo del Libertador. Sus sucesores saben que para legitimarse transformándose de manera permanente en un peronismo tropical deben fusionar el mito chavista con la imagen de Bolívar. La izquierda latinoamericana ha construido mitos desde que inició su andadura. <strong>José Carlos Mariátegui</strong>, uno de los fundadores del marxismo latino, siempre sostuvo que para capturar el poder era preciso crear y fomentar un mito. Con todo, Chávez no es Bolívar y su liderazgo es distinto al que caracterizó al Libertador. Bolívar era el guerrero de la unidad, el centauro que se impuso a las facciones señalando un horizonte panamericano. Hugo Chávez ha encarnado, desde su bautizo político, al viejo pretorianismo del Estado natural latino, ese tenaz militarismo populista que tanto daño ha ocasionado en la formación de la cultura cívica de nuestros pueblos.</p>
<p>De allí que, en el proceso de construcción del mito chavista, a sus herederos les resulte materialmente imposible repetir el paradigma de Bolívar. Por eso han tenido que optar por el auténtico modelo que inspiró la praxis política de Hugo Chávez: la de <strong>los autócratas del comunismo ortodoxo (Lenin, Mao Tse Tung, etc.)</strong>. Sin embargo, el problema es que <strong>estos sátrapas totalitarios están en las antípodas del pensamiento republicano del Libertador. Bolívar no es Lenin</strong>. Pero el chavismo sí tiene una entraña totalitaria porque impone asimétricamente un <em>novo ordo seclorum</em>, una especie de leninismo tropical que busca la eliminación moral de sus oponentes. El resultado de este maniqueísmo es, por supuesto, la polarización, la división del país en dos bandos irreconciliables. He aquí una consecuencia que repugnaba particularmente al Libertador. Para Bolívar, lo más importante, cuando abandonó el poder y a punto de bajar a la tumba, era la unidad de los americanos. <em>“Compatriotas: Escuchad mi última voz al terminar mi carrera política […] os pido, os ruego que permanezcáis unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos”.</em></p>
<p>Por eso, es imprescindible oponer a la construcción del mito de Chávez la imagen real del  Bolívar histórico, el hombre de la unidad. La división nacional que el maniqueísmo chavista intenta perpetuar destruye el legado de Bolívar y nos condena a perecer bajo el estigma de Caín. Si triunfa el mito chavista, se desintegra la nación. Esa no es la herencia que quiso para nosotros el Libertador.</p>
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		<title>Obama y la promesa latina</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Feb 2013 09:50:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ahora que ha pasado la euforia obamista de la toma de posesión, conviene analizar con cuidado cuál ha sido el papel real de Barack Obama en la política regional. Sobre todo porque los latinos no son inmunes a su poderoso carisma. La derrota histórica de los republicanos (71 a 27% en el voto latino) sólo... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/02/09/obama-y-la-promesa-latina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que ha pasado la euforia obamista de la toma de posesión, conviene analizar con cuidado <strong>cuál ha sido el papel real de Barack Obama en la política regional</strong>. Sobre todo porque los latinos no son inmunes a su poderoso carisma. La derrota histórica de los republicanos (71 a 27% en el voto latino) sólo es comprensible en función a dos variables: la <strong>indignante radicalización del discurso republicano contra los inmigrantes</strong>, un extremismo indefendible y ofensivo, y la <strong>sutil atracción del voluntarismo demócrata</strong>, un discurso idealista que se plasma en la construcción de una red de ayudas sociales que calza perfectamente con la vieja cultura política latina tributaria del ogro filantrópico.</p>
<p><strong><span id="more-10"></span>Desde hace varias presidencias, Latinoamérica no es una prioridad para Washington</strong>. Ni siquiera el chavismo en todo su esplendor logró despertar el interés proactivo de la Casa Blanca. La nueva hegemonía del Leviatán liberal demócrata ha optado por el <em>appeasement</em> y el control de daños. Sin embargo, el obamismo, conforme pasa el tiempo, consolida su carácter de “<strong>causa continental</strong>”. De hecho, la probable <strong>legalización de los once millones de inmigrantes indocumentados</strong> (a no ser que triunfe la obcecación radical) será suficiente para que Barack Obama revalide los altos índices de popularidad que mantiene en toda Latinoamérica. Pese a ello, es improbable que su administración reactive la <strong>lucha ideológica con Cuba</strong> o que <strong>se enfrente decisivamente a los cesarismos bolivarianos</strong> que pisotean la democracia latina. Con respecto a la región, su política exterior continuará siendo lo que siempre han sido las palabras del Presidente: <strong>bellos caracteres escritos para el bronce, de limitada eficacia en el mundo real.</strong></p>
<p>Porque incluso bajo la visión obámica del mundo, el discurso de los EEUU continúa siendo, esencialmente, distinto al latinoamericano. Por un lado nos encontramos con <strong>el formidable mito movilizador del destino manifiesto</strong> (<em>A City Upon a Hill</em>) que fundamenta en el plano teórico la primacía de los Estados Unidos en todo el orbe. Por otro, el anhelo recurrente, la gran promesa latina, a manera de utopía indicativa, que influye en el carácter panamericano desde antes de <strong>Bolívar y San Martín</strong>. Ese sueño inconcluso poco tiene que ver con la hegemonía real de nuestros hermanos del norte. Por eso, a pesar del triunfo de Obama, a pesar de sus promesas retóricas y del excepcionalismo sobre el que funda la misión política de su país (“<em>We will support democracy from the America’s to the Middle East”</em>) los latinoamericanos tenemos que ser conscientes de que <strong>el proceso de la democratización continental tiene en Obama a un simpatizante, a un espectador afectuoso, tal vez a un orador inspirado que promueve el acuerdo comercial. Y eso es mucho, claro que sí</strong>. Pero Obama no es un líder capaz de iniciar la gran ofensiva política que Latinoamérica exige para debilitar a ese pacto autócrata que tanto daño causa en la región.</p>
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		<title>Chávez y Bolívar</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jan 2013 22:30:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Santiváñez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[La idea del mito es fundamental para comprender la construcción del liderazgo político de Hugo Chávez. José Carlos Mariátegui, el fundador de la izquierda heterodoxa, reivindicó desde posiciones sorelianas la importancia de la religión (“sabemos que una revolución es siempre religiosa”) y el papel decisivo del mito en la política revolucionaria. El chavismo es un... <a href="http://opinion.infobae.com/martin-santivanez-vivanco/2013/01/15/chavez-y-bolivar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La idea del mito es fundamental para comprender la construcción del liderazgo político de Hugo Chávez. <strong>José Carlos Mariátegui</strong>, el fundador de la izquierda heterodoxa, reivindicó desde posiciones sorelianas la importancia de la religión (<em>“sabemos que una revolución es siempre religiosa”</em>) y el papel decisivo del mito en la política revolucionaria. El chavismo es un movimiento que cataliza mitos políticos. <strong>Chávez ha empleado el mito de Bolívar para legitimar su posición</strong>. El proceso de mitificación no se agota con la exaltación del personaje histórico, en este caso, con la glorificación pública de Bolívar, fuente de legitimidad del nuevo Estado. La antítesis chavista da un paso más (en el sendero de <strong>Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez</strong> y el propio <strong>Carlos Andrés Pérez</strong>) al buscar la unión hipostática del Comandante con la imagen del Libertador. Con todo, la postura chavista no tiene asidero real. Hay tanta diferencia entre Hugo Chávez y Simón Bolívar como la que existió entre el Libertador y Gaspar Rodríguez de Francia, el Supremo.</p>
<p><span id="more-5"></span>El mayor fracaso de Chávez es la distancia que lo separa de la realidad histórica de Bolívar. <strong>El Libertador murió en el abandono, pero con la lucidez del hombre desprendido</strong>. Chávez se enfrenta al cáncer sin renunciar a la ensoñación del comunismo, rodeado de diádocos y conspiradores. Chávez, a diferencia de Bolívar, jamás ha encarnado la unidad sobre los partidos en torno a un proyecto nacional. Su liderazgo ha escindido a Venezuela en el <em>cleavage</em> chavismo-antichavismo. <strong>El socialismo del siglo XXI es una utopía imperativa</strong>. Bolívar apostó por la utopía indicativa, propositiva, voluntaria. El chavismo es un caudillismo schmittiano, desintegrador, absorto en la relación “amigo-enemigo”. Bolívar, como es obvio, libraba batallas para asentar su posición, pero evitó en el instante supremo la gran división nacional (<em>“</em>Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”). Chávez ha perseguido el enfrentamiento de manera consciente, a veces, con todas sus fuerzas. La tesis clásica bolivariana aspiraba a la institucionalización del Estado. La antítesis chavista es violenta, rupturista, totalitaria en su cosmovisión. El Estado es un medio, no una meta funcional.</p>
<p>La república bolivariana aspiraba al gobierno de los mejores (<em>qui in virtute intelectiva excedunt</em>) y el Libertador creía en “el poder moral”. El chavismo, por el contrario, defiende la construcción de un régimen fundado en el igualitarismo radical, impuesto de manera vertical, <em>manu militari</em>. <strong>La homogeneización chavista poco tiene que ver con el corporativismo bolivariano, un Estado de funciones diferenciadas</strong>.  Bolívar, celoso de su gloria, quería para la América Hispana regímenes ilustrados, idealistas si se quiere, pero respetuosos del Estado de Derecho y la separación de poderes. El socialismo del siglo XXI actúa como glosa herética del discurso bolivariano auténtico, un proyecto esencialmente superior porque buscaba integrar en el plano nacional a las diversas facciones sin abandonar el sueño panamericano. <strong>Bolívar era un gigante que hasta el día de hoy une a todos los latinoamericanos. El comandante Hugo Chávez deja como herencia la división de su país.</strong></p>
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