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	<title>Mario Chiesa &#187; Cristóbal Colón</title>
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		<title>Un Monumento desarmado en violación a las leyes</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2015 09:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mario Chiesa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Academia Nacional de Bellas Artes]]></category>
		<category><![CDATA[Aduana Taylor]]></category>
		<category><![CDATA[Centenario]]></category>
		<category><![CDATA[Consejo Internacional de Monumentos y Sitios históricos]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category>
		<category><![CDATA[inmigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[Monumento en honor a la Nación Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Plaza Colón]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.&#8221; - George Orwell Cuando no hay memoria, no hay futuro. Me disculpo de antemano si lo que cuento es demasiado obvio, o si es historia conocida para la mayoría de los argentinos. Como bien sabemos, el país en que vivimos fue construido desde... <a href="http://opinion.infobae.com/mario-chiesa/2015/06/16/un-monumento-desarmado-en-violacion-a-las-leyes/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><i>&#8220;Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.&#8221;</i> - George Orwell</p>
<p>Cuando no hay memoria, no hay futuro.</p>
<p>Me disculpo de antemano si lo que cuento es demasiado obvio, o si es historia conocida para la mayoría de los argentinos.</p>
<p>Como bien sabemos, el país en que vivimos fue construido desde sus orígenes por inmigrantes. Estuvieron aquí <b>desde antes de la Revolución de Mayo</b>, y actuaron en los ámbitos más variados.</p>
<p>La inmensa mayoría de los argentinos -más del 95% de los habitantes- tiene algún ancestro inmigrante -europeo o de otro continente-, razón por la cual esto lo sabemos de primera mano: algún antepasado nuestro dejó su tierra natal, y se afincó y formó familia acá.</p>
<p>El sacrificio de varias generaciones de inmigrantes, se vio plasmado en <b>seis grandes monumentos</b>, <b>solicitados por la Nación a los inmigrantes residentes en el país, en homenaje a la Nación en su Centenario</b>.<span id="more-26"></span></p>
<p>El Monumento a cargo de los italianos residentes, se emplazó frente a la Casa de Gobierno –que entonces miraba hacia el río–.  Quedó así incorporado al Sitio histórico de la barranca donde había estado el Fuerte español y luego la Aduana Taylor, demolida para <b>dar origen en 1894 a la plaza Colón</b>.</p>
<p>Este <b>Monumento en honor a la Nación Argentina</b> nos representa sin banderías políticas, sin divisiones de clase social ni de ideología: es un recuerdo de nuestro pasado, y como tal da cuenta de otra Argentina, la que existía en aquel momento, y que fue el origen del país que hoy conocemos.</p>
<p>Como todo monumento, el de los italianos inmigrantes <b>no muestra lo que pensamos nosotros de aquella época, sino que recuerda a quienes lo construyeron</b>: es un pedazo de historia viva, y es legado de generaciones pasadas a los argentinos de hoy. Por eso es un monumento: porque nos trae a la memoria una realidad ya olvidada.</p>
<p>Si ahora desmerecemos el esfuerzo económico que hicieron los inmigrantes -italianos y de otros orígenes- para poder regalarnos este Monumento, mañana bien puede ser el turno del de los españoles, o de cualquiera de los otros grandes monumentos del Centenario &#8230;</p>
<p>Lo grave de este olvido -llamémosle así- es que <b>no podemos pensar un futuro en unión y en convivencia, si ni siquiera estamos en paz con nuestros orígenes</b>, si ni siquiera podemos reconocer y valorar de dónde venimos.  No es posible que nuestra Nación se pacifique, si el modo que tenemos de interpelar nuestro pasado es negarlo de raíz, intentando olvidar todo aquello de lo cual provenimos.</p>
<p>Más grave aún es que este ataque a la Memoria de la Nación, sea aceptado -y hasta festejado- por quienes son ultrajados: ¡los propios habitantes de la Nación homenajeada en el <b>Monumento construido por residentes en nuestro país, y en homenaje a la República Argentina</b>!</p>
<p>Pues lo que viene a la mente es: si ni siquiera vamos a honrar a nuestros abuelos inmigrantes, los que construyeron el país, ¿a quién vamos a honrar entonces?  ¿Cómo mantendremos nuestra identidad -la de nuestros orígenes- si dejamos que se profane su recuerdo de este modo?</p>
<p>Tanto o más extraño, es que son nuestros gobernantes quienes deberían dar un mensaje de aceptación de nuestros orígenes, de respeto por nuestra Memoria, y también de respeto a las leyes de la Nación: el cuidado del patrimonio sigue figurando como prioridad en nuestras leyes.</p>
<p>Nuestra <b>Academia Nacional de Bellas Artes se expidió oportunamente</b>, antes que comenzaran a desmontar el Monumento, a través de sendas cartas a la presidente de la Nación y a las autoridades pertinentes.  A veces conviene atender a los argumentos de los que saben de estos temas, y no están influenciados por consideraciones partidistas en sus valoraciones.</p>
<p>El <b>ICOMOS –Consejo Internacional de Monumentos y Sitios históricos–</b> indica en sus Cartas internacionales que &#8220;la ubicación física de un Ssitio histórico es parte de su significación cultural. Un edificio, una obra u otro componente de un lugar deben permanecer en su ubicación histórica.&#8221;  También indica que no se puede reparar un Monumento desarmándolo, pues ¡se generarán muchos más daños de los que se pretende restaurar!</p>
<p>Sigue siendo un <b>sacrilegio</b> –<b>profanación de un lugar digno de veneración y respeto</b>– demoler un Monumento de esta talla en un Sitio histórico, y <b>utilizar sus restos para construir uno nuevo</b>.  Tal es lo que han hecho al deshonrar esta Memoria, pues la nueva construcción ilegal –no hay una ley que la autorice– utiliza como base la cripta del Monumento desguazado !&#8230;</p>
<p>Agréguese a esto que ni siquiera han avanzado con la anunciada restauración, sino que sólo han comenzado a mover las quince estatuas y más de cien piezas de un lugar a otro …. y las han dejado sin custodia.</p>
<p>Se diría que el único motivo es <b>quitar la posibilidad al nuevo gobierno de tomar las medidas que considere adecuadas</b> …</p>
<p><b>Tampoco han esperado a que se dirimieran los juicios en trámite</b>, y han avanzado con el desguace del Monumento, sin que se haya definido la cuestión de fondo: <b>si un gobierno puede cambiar a su antojo un Sitio histórico</b>, sin respetar las leyes de patrimonio ni las resoluciones judiciales.</p>
<p>Nos han hecho creer que semejante Monumento era en honor de una persona –Cristóbal Colón–, y no en honor de la Nación toda: esto ha generado un malentendido generalizado: <b>si no era en honor de la Argentina, ¿cómo es que el Congreso Nacional decidió –en 1907– emplazarlo justo frente a la Casa Rosada?</b></p>
<p>Así siguiendo, se han sucedido las malinterpretaciones: en vez de asignar a cada actor su responsabilidad, han cargado todas las culpas sobre el Almirante, quien como en la frase &#8220;¡Maten al mensajero!&#8221;, termina haciéndose cargo de cuanta barbarie se ha cometido desde el Descubrimiento en adelante.</p>
<p><b>No podemos juzgar a una época pasada con la moral de la actualidad</b>: no tenían ni defendían valores que hoy consideramos imprescindibles.  Pero sí debiéramos esforzarnos por no tener una visión parcializada de la historia, y de la cuota de responsabilidad que le cupo a cada actor en las situaciones acaecidas: <b>sólo así lograremos evitar seguir repitiendo en el futuro los errores del pasado</b>.</p>
<p>Es inaceptable que quienes se dicen defensores de la Democracia y la República, sean quienes operan <b>sin ningún respeto por las leyes vigentes</b>: <strong>el Monumento se desarmó en violación a las leyes</strong> y a una resolución judicial; y la nueva estatua se está montando sin una ley que lo autorice &#8230;  todo esto en una plaza ocupada por la fuerza, en contra de un convenio vigente.</p>
<p>Ojalá toda esta situación pueda resolverse con respeto por todo lo que está involucrado, y que <b>la Justicia ponga en claro</b> <b>cuáles son los orígenes históricos que debemos recordar y honrar</b>.  De ello dependerá –como dice en el epígrafe– el derrotero que tome nuestro país.</p>
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		<title>Cristóbal Colón, el enemigo de ocasión</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Oct 2014 03:48:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mario Chiesa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[12 de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho de Indias]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Azurduy]]></category>
		<category><![CDATA[Paolo Emilio Taviani]]></category>

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		<description><![CDATA[Nota escrita con Alejandro Marrocco, integrante del Comité ítalo-argentino y adherentes &#8216;Colón en su lugar&#8217; &#160; Nuevamente celebramos un 12 de octubre, una fecha que ha ido cambiando su significado a lo largo de los últimos decenios. A partir de 1492, cuando Cristóbal Colón generó el &#8220;puente&#8221; que uniría de ahí en más ambos mundos,... <a href="http://opinion.infobae.com/mario-chiesa/2014/10/12/cristobal-colon-el-enemigo-de-ocasion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Nota escrita con Alejandro Marrocco, integrante del Comité ítalo-argentino y adherentes &#8216;Colón en su lugar&#8217;</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nuevamente celebramos un 12 de octubre, una fecha que ha ido cambiando su significado a lo largo de los últimos decenios.</p>
<p>A partir de 1492, <strong>cuando Cristóbal Colón generó el &#8220;puente&#8221; que uniría de ahí en más ambos mundos</strong>, España replicó en América su organización administrativa, y entonces toda la realidad de la Madre Patria se transmitió al otro lado del océano: lo justo y lo injusto recalaron también en estas tierras.</p>
<p>De ese modo, los propios habitantes originarios de América conocieron las jerarquías administrativas españolas, y se organizaron del mismo modo. Así los hubo gobernantes y gobernados, y <strong>un poblador de América tenía para la Corona española los mismos derechos y obligaciones que un campesino de la península. </strong>La propia España generó el llamado &#8220;Derecho de Indias&#8221;, el cual legislaba sobre los derechos de los nuevos habitantes del Reino de las Indias.</p>
<p>Pasaron los siglos, y las ideas se fueron transmitiendo del Viejo al Nuevo Continente. Así llegaron a América las tendencias independentistas, los movimientos revolucionarios, <strong>y todas las nuevas ideas que allí se generaban: así llegó aquí la idea de emancipación, por la cual también luchó Juana Azurduy</strong> -la heroína del Alto Perú, que era descendiente de ambas culturas y por lo tanto cargaba con las glorias y miserias de ambas-.</p>
<p>Luego se generaron las diversas interpretaciones históricas de la integración entre ambos continentes. Hay quienes destacan el progreso técnico y científico, y resaltan la cultura europea en sí.  Hay quienes destacan las culturas originarias, y sus valores. C<strong>uando llegaron los españoles, ya había dominadores y dominados entre los habitantes de estas tierras,</strong> algunos más beligerantes que otros.</p>
<p><strong>Así como la cultura no es patrimonio exclusivo de Europa, tampoco lo es la crueldad, por más que muchos revisionistas históricos -supuestamente indigenistas- quieran hacérnoslo olvidar. </strong></p>
<p>A fines del siglo pasado, la idea del &#8220;Descubrimiento&#8221; comenzó a virar hacia la del &#8220;Encuentro de Dos Mundos&#8221;, principalmente debido a Paolo Emilio Taviani, el senador italiano que planteó de ese modo un importante cambio de visión. Para Europa, descubrir otro mundo fue como abrir la caja de Pandora: todo era desconocido en estas tierras.</p>
<p>Hoy en día se reconoce la importancia de las culturas originarias, pues son parte integrante de nuestra cultura, la cual -en definitiva- es una mezcla de las culturas europeas con las originarias. Y una mezcla que es diferente en cada región, pues según la zona la interacción se fue dando de diferente modo.</p>
<p><strong> El peligro está en reconocer a las culturas originarias de palabra, pero no de hecho</strong>: lamentablemente, seguimos viendo día a día cómo son maltratados ciudadanos argentinos -principalmente en el norte de nuestro país-, y nos preguntamos dónde quedó la tan declamada &#8220;Diversidad cultural&#8221; &#8230;</p>
<p><strong>Otro peligro consiste en denostar a la cultura europea</strong>, como desde hace un tiempo a esta parte se han empeñado en hacer diversos regímenes autoritarios de la región, a fin de sacar provecho político a partir del relato de un supuesto nuevo paradigma de liberación latinoamericano.</p>
<p>En nuestro país, y a causa de las inmigraciones masivas, Buenos Aires contaba con un 53% de ciudadanos de origen extranjero en el Censo Nacional de 1895, de los cuales el 50% era de origen italiano: más de la cuarta parte de la población de la ciudad eran italianos &#8230; Ahora parece increíble, pero ése fue el motor en ese momento: la gran cantidad de inmigrantes que trabajaron y lucharon por lograr aquí lo que no pudieron lograr en su tierra de origen.</p>
<p>Justamente debido a ello, veinte años después de este Censo, l<strong>a Nación pidió y aceptó la donación de un Monumento que recordaría por siempre a los inmigrantes italianos -en palabras del Dr. Honorio Pueyrredón<i>,</i> al inaugurarlo en 1921-. </strong></p>
<p>Todo monumento recuerda a quienes están esculpidos en él, pero -a diferencia de una estatua- recuerda también a quienes lo idearon y construyeron: en este caso, <strong>hubo dos colectas públicas para costearlo</strong>, de las cuales participaron inmigrantes de las más diversas extracciones, además de los italianos y sus descendientes.</p>
<p>El Monumento de los inmigrantes italianos -donado en homenaje a la Nación Argentina, y dedicado a Cristóbal Colón-, sintetiza muchas visiones en un mismo conjunto escultórico: <strong>son quince las estatuas que lo componen, cada estatua es más grande que una persona. Cada una quiere recordar algún aspecto importante de la gesta del primer viaje del Almirante</strong>: una representa la Ciencia, otra la Civilización, otras el esfuerzo necesario para generar progreso, y &#8220;empujar hacia delante&#8221; la proa que rompe las cadenas de la esclavitud de la ignorancia, y así siguiendo &#8230;</p>
<p><strong> Era tan amplio el significado de integración de culturas, de valores y de principios representados en este Monumento</strong> -algo usual para los navegantes del siglo XV-, que el lugar <strong>que se eligió para emplazarlo fue la plaza frente a la Casa Rosada</strong> -que entonces miraba al río-: la plaza se llamaba Colón desde antes de 1900.</p>
<p>En definitiva, ¿qué queremos recordar de 1492?  Normalmente recordamos ciertos aspectos de una persona o acontecimiento que queremos preservar y transmitir a las futuras generaciones. Esto es lo que plasmamos en un monumento, pues es imposible estar de acuerdo con todo lo que aconteció, pero siempre podemos estar de acuerdo con algunos de los valores que se destacan, y es eso lo que quisieron recordar para la posteridad quienes diseñaron ese Monumento.</p>
<p>En estos tiempos, ya no hay quien considere que todo lo actuado a partir de aquel 12 de octubre fue correcto, y de hecho <strong>se reconocen los excesos que hubo, como también los hubo entre los pueblos originarios antes de esa fecha</strong>. Queda a nosotros y a nuestra posteridad capitalizar todo lo que sabemos, para no seguir repitiendo los mismos errores y para atesorar los aciertos: <strong>debemos dejar de juzgar el pasado con los ojos del presente, y dedicarnos a buscar caminos de integración y de respeto. </strong></p>
<p>Aún así -y en forma inverosímil- hemos escuchado últimamente de labios de varios cultores del relato que &#8220;Colón era un genocida&#8221; o que &#8220;Colón abrió las puertas del genocidio en América&#8221;. Dichas falacias <strong>no resisten el menor análisis histórico</strong>. Pero esto no es importante para el relato. Fieles a la prédica de Laclau, la única función de los relatores es atizar el conflicto como mecanismo de poder.</p>
<p>Colón es sólo circunstancial: pudo haber sido cualquier otro.  <strong>Para engordar el relato lo único que importa es hallar un enemigo contra quien confrontar, aunque para ello se tenga que pagar el alto precio de envenenar las mentes y los corazones con falsías.</strong></p>
<p><strong>Sin enemigo no hay relato</strong>. El relato busca afanosamente enemigos por doquier para mantenerse vivo.</p>
<p>Por el contrario, el respeto a la diversidad cultural supone el encuentro y la reconciliación.</p>
<p>Ojalá que el Monumento donado por los inmigrantes italianos para el Centenario de la Nación, sea el símbolo de integración que siempre fue, y que el Congreso Nacional de 1907 colocó en ese lugar -frente a la Casa Rosada- para que fuera guía e inspiración de nuestro gobierno.</p>
<p>Allí <strong>acompañó a la República por casi cien años</strong>, y sus quince estatuas recuerdan no sólo a las culturas que llegaron a estas tierras, sino también a los mismos que con su esfuerzo personal lo hicieron posible, pues el propio Monumento es un recuerdo patente de quienes le dieron origen: nuestros inmigrantes.</p>
<p>En estos momentos de confusión ideológica e histórica, debemos salvaguardar la Memoria de nuestra identidad como Nación, de nuestros inmigrantes, y de los pueblos originarios de estas tierras: la famosa Diversidad Cultural no debe ser una frase retórica, sino que debe ser una actitud cierta hacia todas las culturas que formaron nuestra Patria.</p>
<p>En este sentido, <strong>el último jueves tuvo lugar un Acto en desagravio del Monumento y la figura del Almirante, bajo el lema de &#8220;La cultura del encuentro&#8221;, el cual fue organizado por el Frente Renovador de la ciudad de Buenos Aires.</strong></p>
<p>Tanto las culturas de los inmigrantes, como las culturas de este continente, deben ser respetadas y consideradas de cara hacia el futuro.  Sólo así, respetando a todas las culturas por igual, lograremos avanzar como nación civilizada, y seremos recordados por nuestros descendientes del mismo modo que honramos a nuestros mayores.</p>
<p>Y en pos de ese respeto, el Monumento de los inmigrantes italianos, más conocido como Monumento a Cristóbal Colón,  debe volver a erigirse donde estuvo por casi cien años, en la plaza Colón.</p>
<p>Aceptar su destrucción histórica y simbólica arrancándolo de su sitio específico supone el triunfo del relato del odio y la división.  Esto es así, aunque se utilicen términos eufemísticos tales como &#8220;relocalización&#8221; para encubrir dicha destrucción.</p>
<p>En este sentido, nos <strong>permitimos llamar a la reflexión tanto a la Presidente de la Nación -quien promovió la destrucción del Monumento- como al Jefe de Gobierno de la Ciudad -quien la consintió negociando su traslado-.</strong> Todavía tienen la magnífica oportunidad de enmendar un error histórico, y promover un gesto de reconciliación entre los habitantes de la Nación: el Monumento de los italianos y la estatua de Colón deben volver a estar en pie en su lugar.</p>
<p>Queda en ambos demostrar si son ellos quienes pertenecen al pasado.</p>
<p>__________________</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="mailto:colonensulugar@gmail.com" target="_blank">colonensulugar@gmail.com</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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