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	<title>María Zaldívar &#187; Cristina Kirchner</title>
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		<title>Poderoso caballero, don Miedo</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2015 10:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Zaldívar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las mediciones y los pronósticos parecen indicar que hay dos candidatos cabeza a cabeza y dado que las propuestas no han sido, al menos hasta acá, el eje para marcar diferencias, es un ejercicio intelectual descubrir qué herramienta política va a esgrimir cada uno para diferenciarse en el tramo final de la carrera. Ya no... <a href="http://opinion.infobae.com/maria-zaldivar/2015/07/16/poderoso-caballero-don-miedo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las mediciones y los pronósticos parecen indicar que hay dos candidatos cabeza a cabeza y dado que las propuestas no han sido, al menos hasta acá, el eje para marcar diferencias, es un ejercicio intelectual descubrir qué herramienta política va a esgrimir cada uno para diferenciarse en el tramo final de la carrera.<b></b></p>
<p>Ya no es el dinero el principal problema de las campañas de los candidatos presidenciales. No al menos en el caso de Daniel Scioli y Mauricio Macri. La amplia disponibilidad sobre los recursos públicos ejercida, como se ha visto a través de sendos aparatos de publicidad en sus respectivos distritos, les facilita la viralización de imágenes y consignas. Fotos, colores, globos, carteles, sombrillas y remeras son la cuota inocente de seducción sobre los eventuales votantes, pero es poco probable que con eso solo determinen la decisión de los que faltan.</p>
<p>Se desconoce la estrategia que encararía el PRO para transitar estos meses claves hasta octubre, pero el Frente para la Victoria, sin duda, construye su fortaleza alrededor del miedo.</p>
<p>Trabaja sin descanso sobre el miedo de los de abajo a perder los planes que reparte en su calidad de Estado con la discrecionalidad que caracteriza a los populismos. Acciona sobre sus rehenes, mientras les dice que solo ellos son garantes de la continuidad de la limosna. Lamentablemente para los sectores postergados tampoco eso es cierto, porque, si bien el sistema de dádivas debería abandonarse por perverso, todos los candidatos prometen más o menos lo mismo y solo alguno que otro explica cómo haría para liberarlos del yugo humillante de dar y quitar al compás de las conveniencias electorales.<span id="more-69"></span></p>
<p>Pero también el Frente para la Victoria trabaja sobre los sectores más acomodados de la pirámide, que reciben a manos llenas las ventajas de estar del lado del Estado gordo y, como consecuencia inevitable, corrupto. A pesar de su discurso demagógico y falsamente revolucionario, el oficialismo favoreció muchas industrias con proteccionismos varios. Cada uno de sus capitostes sabe perfectamente cuán aceitado tiene los contactos con el poder y, por si flaqueara su determinación a seguir protegidos al calor estatal, el kirchnerismo les mete miedo. Les recuerda que sus funcionarios controlan a la perfección la maquinaria de tarifas subsidiadas, fronteras poco amigables con el comercio internacional, impuestos demenciales a las importaciones para garantizar el “compre nacional”, la falta de competencia que les asegura demanda, “acuerdos” de precios y toda la batería de herramientas discrecionales.</p>
<p>También tienen miedo los empleados públicos que llegaron de a miles de la mano del camporismo, gente sin preparación académica ni técnica para ocupar espacios en ministerios, empresas y reparticiones varias, embajadas, medios de comunicación adictos y demás eslabones del engrosado engranaje de la burocracia estatal. Miedo de ellos y de sus familias, beneficiarias de sueldos con varios ceros que derraman en propiedades, viajes y estándares de vida inusualmente acomodados.</p>
<p><b>El kirchnerismo reparte miedo para todos como mecanismo para asegurar un piso de votos interesante procedentes de ambos extremos de la pirámide.</b> Es una forma poco convencional de fidelizar clientes.</p>
<p>Los del medio, a su vez, también tienen miedo, aunque es un miedo distinto.</p>
<p>No por nada el mayor rechazo al régimen actual y el lote más numeroso de indecisos se concentra en los sectores medios. Esos sectores medios son el gran motor del crecimiento en las economías sanas. Porque la capa superior de la sociedad suele mirar las crisis de costado debido a los márgenes de estabilidad que provee la capacidad económica. Esos sectores medios tampoco son el otro extremo, esto es, los desenganchados del sistema a quienes el Estado, tarde o temprano, asiste. Son los que, librados a su suerte en materia económica, sin subsidios ni protecciones especiales, viven de sus ingresos mensuales. Pero, además, son el producto cultural de una lógica que el populismo ha masacrado a pura demagogia. Son los que responden a ese sistema de valores que inculca en el individuo la necesidad de asumir responsabilidades, para quienes es mejor estudiar que no hacerlo, porque capacitarse representaba, en esa forma de encarar la vida, la vía del progreso personal. La clase media no come de la mano del Estado ni pretende hacerlo, pero es la más vulnerable a sus excesos. Sin red, se esfuerza por alcanzar sus objetivos y mantenerlos en el tiempo; y en ambas batallas sabe que está sola, en el mejor de los casos, cuando no arrastra la mochila del Estado glotón que le mordisquea parte de sus logros.</p>
<p><b>Esa clase media, productiva y tal vez la menos contaminada de la sociedad, tiene miedo al kirchnerismo, porque sabe que, frente a ese poder omnímodo, no cuenta con la capacidad de <i>lobby </i>que tienen los sindicatos, los bancos, las cámaras empresarias, los políticos y hasta los pobres</b>. La clase media no tiene vocero, no la defiende nadie, no tiene representación ni en la mesa de negociaciones ni en los medios de comunicación. Está diseminada. Y sabe que, por productiva, el populismo solo repara en su existencia cuando necesita dinero fresco. <b>La clase media es consciente de que Daniel Scioli es más de lo mismo</b>; que tal vez con menos aullidos que Cristina, también le va a meter la mano en el bolsillo y que el despropósito fiscal de esta década lo va a pagar con su trabajo.</p>
<p>La clase media reconoce la degradación reinante. Padece la inseguridad a diario; no usa, porque es deficiente, pero sostiene la salud pública; paga por un servicio que no le prestan, como paga por una educación estatal que tampoco utiliza.</p>
<p>La clase media le teme al peronismo kirchnerista y vive como una amenaza a su calidad de vida y a sus planes de progreso un eventual triunfo K.</p>
<p>Así como el oficialismo capitaliza con gran destreza el miedo que despierta, la fuerza opositora no parece advertir que, tras tantas décadas de discurso populista donde solo hay espacio para los pobres, es hora de levantar la bandera de la clase media.</p>
<p>La prédica populista ha calado tanto que el PRO no se anima a desmarcarse de ese mandato. Con otra estética que impacta solo en las formas, el macrismo insiste con los conceptos de redistribución, gratuidad y asistencialismo, que no son otra cosa que recetas de administración de la pobreza. Trabaja para repartir materiales de construcción en las cada vez más populosas villas de la ciudad a las que, en lugar de erradicar, tiene en mente “urbanizar”, como si fuese posible hacer habitable lo que es indigno de origen. Hasta no hace mucho tiempo, tal era la noción de transitorio que tenían esos lugares para sus habitantes, que “construían” con chapa y cartón. Macri provee materiales y Cristina Kirchner se maravilla de lo que han crecido esos asentamientos. Esa gente no sale nunca más de ahí y es consciente. Tal vez alguna generación anterior también llegó de paso y no logró salir, pero existía la ilusión de progresar. Hoy, no importa el color político de los administradores, la villa no es un escalón, sino un destino.</p>
<p>El PRO dedica muchos recursos a multiplicar las prestaciones “gratuitas” como cualquier administración socialista, sin explicarle a los eventuales beneficiarios que, ante todo, nada es gratuito; que ese no es el ideal; que no se trata de mecanismos virtuosos, sino todo lo contrario; que son producto de la extrema necesidad, que no son una solución, sino un mero paliativo y que es menester crear, ahí sí desde el Estado, las condiciones para que cada padre, cada jefe de familia y cada trabajador cubra de manera personal sus necesidades. Nadie le explica a la sociedad que estas son herramientas de excepción y que el objetivo de los gobiernos no debería ser ampliarlas, sino abandonarlas lo antes posible.</p>
<p><b>Como el PRO tampoco quiere debatir, no se sabe cuáles serían los ejes del crecimiento en una futura administración macrista</b>. Si la presión tributaria seguiría a toda máquina para mantener el gasto social actual o si habría un cambio en la concepción del Estado. Es tal el silencio que es imposible intuir no solo qué piensa el partido al respecto, sino también, si siquiera lo ha pensado.</p>
<p>El peronismo volcó sobre la sociedad un cúmulo de dádivas que los gobiernos militares y también los radicales mantuvieron intactas. Pero el “cambio” que propone el macrismo, lejos de sugerir recortes a ese modelo populista probadamente fracasado, le agrega innovaciones europeas que aplica con idéntica impronta: gratis, y así el ciudadano que no anda en bicicleta, no manda a sus hijos a la escuela pública ni se toma la presión en la calle paga bicicletas, transporte escolar y estaciones de control de salud. O sea, son servicios gratis para quienes los consumen y pagos para los que no. Es un ejemplo básico de la “justicia distributiva” del populismo que nadie parece dispuesto a erradicar.</p>
<p>La clase media sabe que gran parte del Estado “dador” sale de su bolsillo y que, al no ser ni marginal ni poderoso, en el reparto solo le toca el ABL. La lógica de la clase media se lee con claridad en el voto del electorado de la capital: mientras la opción era PRO contra Frente para la Victoria, no dudó y el oficialismo porteño superaba el 60 % de las preferencias. En cuanto apareció una opción no K, se produjo una severa merma de ese porcentaje. Tampoco sabe a ciencia cierta si va por el buen camino, simplemente esa población está buscando; rechaza la corrupción, la venalidad y la manipulación del poder central, pero tampoco se encuentra del todo interpretado por el PRO.</p>
<p><b>El macrismo ha sobrevivido una década sin definirse ideológicamente. Tal vez sea hora de atreverse a hacerlo y decirles a los pobres que no está en sus planes abandonarlos a su suerte, pero también dirigirse a ese lote castigado de anónimos que luchan cada día por no retroceder, y prometer representarlos</b>. Sería una novedad revolucionaria y, probablemente, el comienzo de un proceso de auténtica sanación social.</p>
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		<title>No hable que nadie escucha</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2015 11:30:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Zaldívar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Después de Mao, nunca había llegado tan lejos un maoísta”, reflexionaba un colega, cuya ocurrencia nos hizo sonreír aún frente a un panorama desolador: el desembarco de Carlos Zannini en la fórmula de Daniel Scioli ratificaba las especulaciones; Cristina Kirchner, La Cámpora y el kirchnerismo entornarán al imbatible e incombustible gobernador de la provincia de... <a href="http://opinion.infobae.com/maria-zaldivar/2015/06/19/no-hable-que-nadie-escucha/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Después de Mao, nunca había llegado tan lejos un maoísta”</strong>, reflexionaba un colega, cuya ocurrencia nos hizo sonreír aún frente a un panorama desolador: el desembarco de Carlos Zannini en la fórmula de Daniel Scioli ratificaba las especulaciones; Cristina Kirchner, La Cámpora y el kirchnerismo entornarán al imbatible e incombustible gobernador de la provincia de Buenos Aires.</p>
<p>Justo es reconocer el titánico esfuerzo que hizo el oficialismo duro para torcerle el brazo; intentó por todos los medios construir un candidato alternativo, más digerible a su selectivo estómago. <strong>Querían un K puro. Pero también hay que reconocerle al “cristinismo” la habilidad de saber cuándo negociar.</strong> Y eso que es una actividad infrecuente para el oficialismo. Sin embargo y sobre el filo, <strong>hizo un par de movidas estratégicas con la mirada puesta en el objetivo peronista por antonomasia: conservar el poder.<span id="more-64"></span></strong></p>
<p>El kirchnerismo tiene características propias. Es, en su base, peronismo clásico: populista, discrecionalidad, con rasgos autoritarios, y una cierta debilidad por el poder sin límites. Por eso descree de la labor de la justicia que no es “militante”, de los medios que no son adictos y de las personas independientes. Para el peronismo y su desprendimiento, el kirchnerismo, la libertad no es un valor absoluto y, por ende, tampoco los derechos individuales. El peronismo es la reivindicación del Estado corporativo que admiró Perón y cuyo formato copió del mussolinismo. Sobre ese piso, el kirchnerismo absorbió los elementos terroristas de los 70 de primera y segunda generación y en la actualidad se mezclan entre sus filas los Kunkel con los Wado de Pedro. Los extremistas que acogió a lo largo de su historia habían sido, hasta Kicillof, elementos escasos y marginales de la construcción política, por lo general resistidos desde adentro y nunca del todo incorporados.  En este estadío peronista, <strong>los trotskistas, leninistas, maoístas y marxistas de todo pelaje dejaron atrás la marginalidad de la militancia inicial, dejaron atrás la clandestinidad de la subversión posterior y hoy ocupan el centro de la escena.</strong> “Cosas vedere, Sancho, que non credere”.</p>
<p><strong>Buscando en el fondo del placard una mirada optimista a lo que nos pasa, se podría esgrimir que las cosas están a la vista. Inmodificables pero explícitas</strong> <strong>porque quien haya seguido la política de la última década habrá comprobado la rigidez K y el caso omiso que hizo siempre a sugerencias y/o críticas hasta de los propios que suelen advertir: “A Cristina no se le habla. Se la escucha”.</strong> Su rumbo es su rumbo y no es lo más importante; es lo único que importa.</p>
<p>Ahora bien, dado que otro legado K es la división del país en “ellos y nosotros” y según la reciente descripción, con “ellos” no hay nada que hacer, la zozobra es lo que hay enfrente de ese peronismo sin sorpresas en el fondo pero con preocupantes y novedosas señales de radicalización.</p>
<p><strong>Y enfrente de eso emerge una fuerza política con elementos nuevos y viejos, con una apariencia inofensiva y cordial pero cuya receta también es la polarización, una réplica del “ellos o nosotros” menos extrema o, tal vez, menos explícita</strong>. Una de las principales banderas del PRO fue el caudal de gente sin militancia que aportaba a la política. Si eso significa que vienen sin mañas, es bueno. Si significa que carecen de experiencia, es malo. Porque la historia está plagada de ejemplos que demuestran las ventajas del entendimiento. Acuerdo no siempre es sinónimo de componenda.</p>
<p><strong>El PRO, liderando una coalición, aparece como la única posibilidad para evitar más kirchnerismo y se resiste a asumir esa responsabilidad.</strong> Aislado entre propios, le dice que no a intentar por todos los medios la derrota del oficialismo. Su estratega ecuatoriano los convenció de que es mejor perder solos que ganar con otros pero no se trata de una simple elección. <strong>Estamos asomados a un precipicio de autoritarismo </strong>que nos alejará definitivamente del mundo y quedaremos a merced del kirchnerismo y su puñado de aliados: Rusia, Irán, China y Venezuela.</p>
<p>El PRO se niega a abandonar su discutible “purismo” y su actitud inflexible a pesar de la inminencia del peligro. Esa intransigencia ¿a qué remite? <strong>Cuando Mauricio Macri califica de “presiones” la opinión de quienes sugieren como superadora la opción de alcanzar una coalición opositora amplia ¿insinúa que los sectores que así lo manifiestan no debieran hacerlo? ¿No habría que decirle a los políticos que nos conducen lo que pensamos si disgusta? ¿Habría que solamente escuchar?</strong> Eso ¿a qué remite?</p>
<p><strong>Fuerzas encerradas en sí mismas, fuerzas que consideran un agravio las opiniones adversas y fuerzas incapaces de acordar por encima de sus intereses de parte son fuerzas sectarias.</strong> Y son fuerzas dañinas para la República.</p>
<p>El desafío argentino está planteado. Habrá que elegir entre un kirchnerismo que “va por todo” y un macrismo empacado en “solos o nada”. <strong>Será elegir entre dos sectarismos porque todo indica que uno de ellos va a ganar</strong>. Muy posiblemente sea peor la continuidad oficialista, pero es bueno advertir desde ahora que ninguno, en la práctica, está dispuesto a abonar el camino de las instituciones.</p>
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		<title>La política nos reclama</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Jan 2015 10:08:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Zaldívar</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El que esté harto que levante la mano. El que esté desganado, también. El que crea que la política hace años se volvió una calesita, el que se aburre de leer los mismos comentarios sobre los mismos temas de parte los mismos opinólogos; los que sean capaces de adelantar lo que van a decir la mayoría de los entrevistados en la televisión porque descubrieron hace rato que se trata de paupérrimas escenificaciones protagonizadas por un puñado de abonados que se plagian a sí mismos; que levanten la mano aquellos a quienes les cuesta más cada año renovar expectativas de cambio; los que dejaron de leer los diarios con avidez y solo los hojean porque están seguros de no sorprenderse con nada bueno; los que miran la realidad y fruncen la nariz, y la calificarían de menos de lo mismo; los que votan más porque es obligatorio que porque es un derecho; los que reconocen enseguida las frases hechas, los lugares comunes de la política y las expresiones de deseo que suelen ir siempre en dirección contraria a la realidad; y también levanten la mano los que tienen miedo a la delincuencia y al futuro, porque ambos lucen desmadrados; los que creen que nadie toma decisiones, y que si nadie se anima ni asume riesgos las cosas no cambian más que para peor.</p>
<p>Esta nota va dirigida a todos ellos; a los que sienten que la mediocridad de los funcionarios públicos no los representa, como no los representan las opciones exhibidas en la góndola de los partidos. Esta nota va dirigida a los que trabajan con seriedad, a los que estudian con ahínco, a los cumplidores, a los que tienen palabra, a los decentes, a los que madrugan, a los que pagan sus cuentas y a los que tienen por costumbre decir la verdad, que son millones. <strong>El mensaje para esos disconformes es que no son pocos y que está muy bien que no se sientan representados por los políticos de la calesita, porque esos se representan entre ellos pero no a nosotros.</strong> Y está muy bien que rechacen a la casta empresaria argentina que hace negocios con los de la calesita y que con sus dineros, dudosamente multiplicados, sostienen a los peores en los lugares de decisión. No puede haber nunca entendimiento con ellos porque somos líneas paralelas. No van a cruzarse ni a coincidir nunca. En nada. Por suerte.</p>
<p>La grieta social que el kirchnerismo produjo existe pero debería haber sido entre esos agentes de perdición y los demás. Pero no. La grieta K es una grieta perversa; es entre los que están con ellos y los que no pero tan perversa es que nadie puede delimitar con precisión por dónde va la línea divisoria; quiénes más, además de ellos, son “ellos” también. Mientras tanto, destruyen. Unos por acción, otros por omisión. Los tres poderes del Estado están en jaque: el Ejecutivo, con una Presidente acusada desde usurpar un título universitario a ser propietaria de dineros mal habidos; el Legislativo, por sesionar poco y nada y bailar al compás de los caprichos de Cristina Kirchner, una conducta vergonzosa que deberá estudiarse en el futuro como la complicidad de los representantes del pueblo en la destrucción de las instituciones; y el Judicial, por estos días se ve claramente, como un poder que ejerce muy cada tanto su imprescindible independencia, con escasas dosis de coraje y que viene convalidando, salvo honrosas y aisladas excepciones, el latrocinio.</p>
<p><strong>¿Qué persona de bien puede sentirse representada por alguno de estos modelos?</strong> Bienvenidos los hartos porque las medias tintas, los “y, bueno, los argentinos siempre fuimos así” nos trajeron hasta acá. La cuestión es qué se hace con la desazón. Salir a la calle está probado que no sirvió. Cuando un régimen se instala la opinión de los ciudadanos pasa a ser intrascendente. Cuba es un caso testigo y, para los que pensamos que aquello es un extremo que se pudo convalidar hace medio siglo pero que hoy sería inviable, Venezuela es el aquí y ahora. Al régimen no le importan las marchas y esas demostraciones masivas no perjudican al Gobierno; las pruebas están a la vista.</p>
<p>En lo personal, 2014 cerró con la iniciativa de formar un foro que fomentara el ejercicio de la buena justicia. Y así nació “Usina de Justicia”. Mentes notables y profesionales prestigiosos se reunieron a pensar el tema. Mi aporte a la reflexión fue preguntar por qué esas neuronas estaban concentradas allí y no participando de las mesas de decisión. Y porque la política se cambia desde adentro agregué: “La política nos trajo hasta acá, la política nos tendrá de sacar”. Hace algunos años, en una esclarecedora charla con Alvaro Vargas Llosa, me dijo que en “nuestros” países, en referencia a Perú y Argentina, es imprescindible que la gente decente, preparada y bienintencionada se involucre con la cosa pública porque de otro modo dejamos el Estado para que lo colonicen los peores.</p>
<p>Esa frase parece una foto de nuestra realidad.  Ya que los hemos dejado va a ser muy arduo desalojarlos. Se trata de personas que llegaron en colectivo a esos escritorios y que ahora se movilizan en aviones privados propios. Van a pelearla como se empieza a ver. Ojo que la bochornosa movida que hizo la Procuradora Gils Carbó para garantizar la impunidad del kirchnerismo, la interna que anuncia batalla campal en el PRO por la sucesión en la Capital o el auto-descuartizamiento de UNEN son solo la punta del iceberg. Pero hay que celebrar que sucedan porque así como la política se cambia desde la política, según dice Carlos Montaner (que algo de dictaduras conoce) los sistemas políticos autoritarios se caen desde adentro. Y agrega: “Solo desde adentro”.</p>
<p><strong>Vaya esta reflexión para los que aún sugieren marchas y otras expresiones aisladas para cambiar el estado de cosas.</strong> Claro que no gustan. A Maduro le molesta ver a millones de personas en la calle pero, a diferencia nuestra, los venezolanos están dispuestos a ir a la cárcel y hasta a morir por la causa de la libertad. Cómo será que molesta a los burócratas la sola visión de individuos manifestándose pacíficamente que el kirchnerismo y el macrismo quieren judicializar esa acción. De uno se entiende. Del otro, cuyos dirigentes suelen viajar a Caracas para acompañar a los manifestantes, es inexplicable que quieran que eso que apoyan allá, sea delito acá. El kirchnerismo permitió y alentó la toma del espacio público durante una década porque jaqueaba a un amplio sector de la población que retrocedía con temor lógico ante esos forajidos con la cara tapada y palos en la mano. Pero el macrismo se acordó diez años tarde de pedir que eso fuera considerado fuera delito.</p>
<p>La corporación política tiene esos pliegues y complicidades que dejan afuera al ciudadano de a pie. De vuelta: por suerte. Por eso casi ninguna de esas fuerzas políticas hace internas, y se eligen a dedo entre ellos. Porque son estructuras poderosas donde se premian cualidades distintas a las que exaltaría el votante común. ¿No será suficiente lo que nos han limado nuestra calidad de vida, nuestras instituciones, nuestro futuro y nuestro presente? ¿No será tiempo de complicarles la vida a ellos, de decirles “basta” y de tomar sus puestos? La política nos reclama. Este es un llamado de aquí y ahora. Como dice Machado: “Ahora es el tiempo de cumplir las promesas que nos hicimos. Porque ayer no lo hicimos. Porque mañana es tarde”. Ahora.</p>
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		<title>Será &#8220;A&#8221; o será &#8220;B&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Nov 2014 09:47:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Zaldívar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El kirchnerismo es como las inundaciones: arrasa, destruye todo lo que encuentra en su camino, no tiene nada de rescatable y ante su capacidad de daño, sólo queda esperar que pase. Hace tiempo deberíamos haber reconocido que su necedad genética, su indiferencia y su mala fe para con la realidad no construyen y que el tiempo dedicado a criticarlo es... <a href="http://opinion.infobae.com/maria-zaldivar/2014/11/08/sera-a-o-sera-b/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El kirchnerismo es como las inundaciones: arrasa, destruye todo lo que encuentra en su camino, no tiene nada de rescatable y ante su capacidad de daño, sólo queda esperar que pase.</strong> Hace tiempo deberíamos haber reconocido que su necedad genética, su indiferencia y su mala fe para con la realidad no construyen y que el tiempo dedicado a criticarlo es un tiempo perdido.</p>
<p>A los que se expresan con tono de catedrático superado sobre el <strong>“fin de ciclo”, la “decadencia del kirchnerismo” y el “agotamiento del modelo”,</strong> antes que nada, hay que envidiarles el optimismo. Luego, pedirles prestados sus anteojos a ver si con ellos es posible identificar con tanta claridad los signos terminales que, por momentos, no surgen tan diáfanos. Y luego, <strong>invitarlos a compartir la</strong> <strong>inquietud que sienten muchos sobre las pocas ganas de irse que manifiesta el kirchnerismo en los hechos. <span id="more-25"></span></strong></p>
<p>No vaya a ser cosa que, mientras todos estamos ocupados mirando allá lejos, acá cerca cosas graves pasen inadvertidas, convencidos de que esta administración está de salida y que solo es cuestión de tiempo. Puede que así sea, pero en el mientras tanto habría que hacer el intento de minimizar los daños.</p>
<p><strong> Los primeros interesados deberían ser los candidatos dispuestos a tomar la posta en diciembre de 2015. Desde ahora habría que estar pensando en la reconstrucción porque ninguna administración fue tan letal en las últimas décadas como la actual</strong>. Todas dejaron algo positivo que las trascendió. Nunca hubo que empezar de cero como le tocará a quien reemplace a Cristina Kirchner. Por lo que le espera, ese próximo gobierno no va a ser de gran lucimiento; deberá desandar muchos caminos; es bueno que los candidatos lo vayan sabiendo pero, sobre todo, lo tienen que entender los ciudadanos.</p>
<p>Porque la sociedad argentina es algo superficial: al kirchnerismo lo da por terminado y descuenta que las soluciones llegarán con el mero cambio de autoridades; con esa simplificación de la realidad vota, avala, legitima y después se espanta de lo que deciden los funcionarios.</p>
<p>Ahora mismo reclama unidad a la oposición frente al oficialismo pero cuando le tocó elegir dispersó el voto entre varios candidatos. Debilitó, se supone inconscientemente, la posibilidad de conformar un polo opositor y, en simultáneo, fortaleció al oficialismo, que se mantiene monolíticamente unido a pesar de los rumores de supuestos enfrentamientos internos que, mientras sean internos y supuestos, no nos cambian nada. En síntesis, <strong>la gente no se hace cargo de la responsabilidad que le cabe en el reparto de poder que padecemos hoy y los políticos evitan recordárselo por temor a su reacción adolescente porque saben que la verdad molesta a los oídos.</strong></p>
<p>Entonces, si las mediciones actuales son ciertas y el 70% de la población no quiere más kirchnerismo, tendrá que esforzarse en concentrar el esfuerzo para lograr su reemplazo y entender que el abanico sólo le suma al oficialismo. La sociedad tendrá que crecer; eso significa aceptar que, en la vida, las opciones suelen ser escasas y que las posibilidades no se eligen; que el individuo apenas elige &#8220;entre&#8221; las posibilidades que se le presentan.</p>
<p>Madurar es hacer lo necesario para alcanzar el objetivo, lo que “hay” que hacer, con independencia de las preferencias personales. Un chico no hace la tarea escolar ni madruga hasta que su mamá lo obliga. <strong>Sólo el adulto hace aquello que no prefiere porque &#8220;hay que hacerlo&#8221;. Eso es madurar. Elegir lo que corresponde por sobre lo que prefiero. </strong></p>
<p>La ciudadanía tiene que saber que, si vuelve a dispersar el voto, puede llegar a mantenerse la actual composición de las cámaras legislativas. Esa escribanía del Ejecutivo que tanto se critica podría continuar sin grandes modificaciones porque ese 30% de voto kirchnerista que aún sobrevive alcanzaría para retener más o menos sin variantes el número de bancas que el oficialismo pone en juego en 2015.</p>
<p><strong>Y más aún si, como indican los trascendidos, Máximo Kirchner encabeza esa lista</strong>. La dupla con el dócil de Daniel Scioli como candidato presidencial puede empujar favorablemente el voto oficialista. El mensaje sería “acá seguimos”.</p>
<p>Así como hace un par de años fue el furor de las marchas callejeras contra las políticas gubernamentales, en los últimos tiempos se puso de moda el &#8220;yo no voto más peronistas&#8221;. De habernos acordado antes del retroceso institucional que el peronismo trajo consigo, podría haber servido. Pero los que hoy declaman su hartazgo son muchos de los que, directa o indirectamente, dieron soporte a los sucesivos enemigos de la República. Hoy el peronismo está presente de manera transversal en todas las fuerzas políticas. Y a hacerse cargo también de eso. Y no mentir, no esconder, no engañar.</p>
<p>A esta altura de la decadencia nacional, ambas reacciones (la marcha y el “yo no quiero”) son una pose, un lujo que los argentinos no nos podemos dar. Tal es la magnitud de la emergencia. El tiempo de debatir el arancelamiento universitario pasó. La prioridad es otra y detenerse hoy en quién es más ideológicamente puro es como hacerse un lifting cuando nos diagnostican una enfermedad terminal. <strong>Ahora hay que desalojar el autoritarismo y a sus principales espadas. Hay que recuperar la libertad y lo que queda de las instituciones republicanas antes de perderlas por completo</strong>. Cualquier otro debate es inoportuno y estéril.</p>
<p>Está claro que habrá que elegir entre dos. Las opciones no serán ni tres ni más. Solo dos. No contará “el candidato que yo quiero…”. Será “A” o será “B”. La pelea de fondo está frente a nuestros ojos. El próximo presidente argentino surgirá de entre quien salga primero y quien salga segundo en la primera vuelta. Nos guste o no.</p>
<p>Hasta entonces, vamos a vivir un año intenso. Los problemas que el kirchnerismo no resuelve, más los que crea, van a complicarnos la vida diaria; la inseguridad creciente, la inflación descontrolada, las dificultades para el desarrollo de cualquier actividad comercial, los controles abusivos sobre el individuo, la escasez en sus diversas modalidades, la persecución política disfrazada de rigor legítimo, la falta de justicia y la complacencia oficial con el narcotráfico pronostican días difíciles y consecuencias impredecibles.</p>
<p>Y vamos a seguir lidiando con nosotros mismos. Habrá que convivir con las encuestas sesgadas, con entornos y retornos, con declaraciones y definiciones. <strong>Pero la decisión seguirá estando entre “A” y “B” sabiendo que conocemos de memoria a una de esas opciones por convivir con ella durante la última década</strong>. Será el tiempo de votar continuidad o animarse al cambio por chico o incierto que luzca.</p>
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		<title>Los holdouts favorecieron a Boudou</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jun 2014 22:26:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Zaldívar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bonos]]></category>
		<category><![CDATA[Cadena nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy es el mejor día de lo que va del año para Boudou. Las noticias le dieron respiro. Lo sustituyeron por los buitres.</p>
<p>Doce horas nos duró la euforia futbolera. Nos fuimos a dormir con una sonrisa y nos estaban esperando para amargarnos la fiesta. El lunes siguiente al debut del equipo argentino en la Copa del Mundo, <strong>la Corte Suprema norteamericana nos sacudió feo al rechazar la apelación presentada por nuestro país en el larguísimo litigio que tenemos con acreedores de la deuda impaga.</strong></p>
<p>Hasta el timing esta vez nos jugó en contra, porque de conocerse el fallo el viernes anterior, la mala noticia se hubiese licuado entre el fin de semana y el partido de futbol de la selección argentina. Pero no. Estos tipos son tan perversos que lo dieron a conocer el lunes. Chau alegría. Ahora, salvo Canal 7 -que sigue transmitiendo tonterías desde Brasil-, los medios están abocados a analizar probables consecuencias de tamaño tropezón judicial.</p>
<p>Seis horas después de conocerse la noticia, la única reacción del gobierno argentino fue anunciar una cadena nacional para las nueve de la noche.<strong> Eso estaría indicando la estrategia a seguir: enojarse con la justicia americana y de ahí, “linkear” con el proyecto nacional, la victimización y el revoleo de culpas. Más de lo mismo.</strong></p>
<p>Lo cierto es que estamos en una encrucijada grave. O pagamos o se nos cae la estantería completa, lo que es decir mucho. Esto viene a desmentir a quienes sostienen que ya lo habíamos visto todo. No señores; esto todavía puede empeorar. Como bien acotó Roberto Cachanosky en Twitter, el gobierno tenía la intención de “patear” el problema al próximo y no le salió.</p>
<p>Hasta acá, kirchnerismo puro. Desastroso pero previsible. Ahora es tiempo de analizar a la oposición. Porque no eran sólo K los que fueron a Washington a dar vergüenza. Había gente del radicalismo, de Massa y de Macri. ¡Qué momento! Si para implorar estuvieron alineados con el oficialismo, no estaría bien que ahora saltaran de vereda y lo dejaran solo. Cabe suponer, entonces, que efectivamente lo van a acompañar en las malas como lo hicieron en este tour de política y compras a los Estados Unidos. Vendrían a configurar un Congreso esquizo, que aplaudió el default, luego aplaudió pagar en dos oportunidades (con Néstor Kirchner primero y recientemente con Cristina Fernández) y ahora de nuevo se resiste a devolver plata prestada. A esto hay que agregar el ingrediente de ignorar el fallo judicial americano. <strong>Porque en la Argentina nos parece cotidiano que el Poder Ejecutivo ignore lo que disponen los jueces pero no es así en el mundo civilizado.</strong></p>
<p>Dada la independencia de poderes que rige en otras latitudes, era esperable un fallo adverso, como es esperable el “yo no fui” kirchnerista. Casi nadie alienta esperanzas de que algo bueno venga del kirchnerismo. ¿Qué se puede esperar del burro sino una patada, ¿no? Lo peor de los últimos tiempos es la inacción o la acción deficiente del resto. Hoy hay otro escenario en el que, seguramente, tampoco habrán de estar a la altura de la necesidad. Es muy probable que se abroquelen en la corporación que los contiene.</p>
<p>Y en ésta ni siquiera cabe gritar un “Yankees, go home” porque hace tiempo nos hicieron caso y prácticamente no quedan inversiones americanas significativas en la Argentina. Como un scketch, somos nosotros los que fuimos a Washington. A varios miembros del Honorable Congreso se los vio abasteciéndose de productos de difícil acceso para los que vivimos en el país. El lote de diputados que viajó a hacer lobby por el gobierno más incumplidor de la historia trae de vuelta una monumental derrota y los electrónicos que se compraron. Los electrónicos, para ellos; la derrota para todos y todas.</p>
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