<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Luis Rosales &#187; Kirchnerismo</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/luis-rosales/tag/kirchnerismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/luis-rosales</link>
	<description>luis_rosales</description>
	<lastBuildDate>Tue, 31 May 2016 10:23:48 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Massa y el equilibrio democrático</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2015/10/28/massa-y-el-equilibrio-democratico/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2015/10/28/massa-y-el-equilibrio-democratico/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 28 Oct 2015 03:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rosales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/luis-rosales/?p=218</guid>
		<description><![CDATA[“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, como bien nos dice Rubén Blades con su marcado acento caribeño. Hace unos días nadie en su sano juicio podía prever un escenario poselectoral como el que la ciudadanía decidió este domingo. Ni los unos ni los otros imaginaban tener que estar en una situación... <a href="http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2015/10/28/massa-y-el-equilibrio-democratico/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, como bien nos dice Rubén Blades con su marcado acento caribeño. Hace unos días nadie en su sano juicio podía prever un escenario poselectoral como el que la ciudadanía decidió este domingo. Ni los unos ni los otros imaginaban tener que estar en una situación en que cualquier resultado de ballotage es posible, aunque por esos avatares propios de la política el <i>momentum</i> claramente favorece a Mauricio Macri.</p>
<p>Ambos contrincantes tienen que salir a seducir a amplios segmentos de votantes que decidieron por otras opciones tanto en las PASO como en la primera vuelta. Obviamente, la parte del león se la lleva el más del 21% que obtuviera la coalición de Sergio Massa con José Manuel de la Sota.</p>
<p>Más allá del hecho cierto de que nadie es dueño de sus propios votos, la existencia de un caudal tan grande a conquistar necesariamente obliga a los dos competidores del ballotage a tener que hacer una serie de ajustes y cambios no sólo de maquillaje y marketing.</p>
<p>Massa consiguió mantenerse vivo y fuerte contra viento y marea por haber protagonizado una campaña muy atípica y singular, llena de propuestas, equipos y contenidos. Sus votantes lo eligieron principalmente por esa razón. Esto provocará, sin dudas, que en la caza de voluntades massistas tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri se esmeren mucho. Algo muy bueno per se para la claridad del mandato que se está gestando para los próximos años, pero que además puede contribuir a la superación de dilemas existenciales, de los frenos y los techos que ambas candidaturas principales atacan a la hora de tener que sumar la mitad más uno de los votos el 22 de noviembre.<span id="more-218"></span></p>
<p>Los mendocinos, que venimos de una sociedad marcada por la sana existencia de tres fuerzas políticas, sabemos de las enormes contribuciones que esto ha tenido al excepcional clima de respeto y moderación que impregna el estilo de aquella provincia cuyana, algo que muchas veces nos emparenta más a la realidad transandina que a las prácticas dictadas desde el Río de la Plata. El gobernador de Mendoza siempre tiene que negociar con las otras dos fuerzas, nunca detenta el poder suficiente para tomar decisión alguna sin el consenso de alguien más.</p>
<p><b>Scioli sufre el dilema de la </b><b></b><b>frazada corta</b><b></b><b>. Los argentinos ya le se</b><b>ñ</b><b>alaron en dos oportunidades que con el discurso oficialista de continuidad casi sin cambios, m</b><b>á</b><b>s que algunos epid</b><b>é</b><b>rmicos y de nombres, no alcanza</b>. Su candidatura se mueve peligrosamente en los techos electorales del kirchnerismo, valores que, aunque nada despreciables, no son suficientes para ganar una segunda vuelta. Para perforarlos necesariamente tiene que apelar a los sectores independientes, dispuestos a aceptar la continuidad de varias políticas y programas, pero que quieren dejar atrás estilos confrontativos y prácticas no muy transparentes. Para eso se lo eligió. Alguien con la habilidad demostrada de haber sido por años el mejor oficialista y opositor al mismo tiempo. Talento que parecería haber perdido en los últimos tiempos de marcada alineación y disciplina ideológica. Lo que le sirvió para conseguir la candidatura oficial ahora no le alcanza para llegar a la Presidencia. El riesgo mayor que corre es tentarse por los cantos de sirena, que seguramente le recomendarán redoblar la apuesta K, apelando al éxito de la señora en el 2011, pero sin tener en cuenta que en aquel mítico 54% se incluía, además del núcleo duro, un enorme porcentaje de argentinos conmovidos por el sufrimiento de su repentina viudez.</p>
<p>Para Scioli la tarea de seducir a los filoperonistas del massismo le puede venir como anillo al dedo. Algo que únicamente él puede hacer dentro del oficialismo, pero sólo si los más duros lo dejan actuar y Cristina finalmente entiende que tiene que correrse del lugar de protagonismo.</p>
<p>Macri, por su parte, tiene que demostrarles a los argentinos que un hijo de Franco puede ser su presidente. Seguramente, en las últimas horas a la amplia mayoría le ha caído la ficha de la decisión tomada el domingo y empieza a ver por primera vez como factible esta posibilidad. Algo que nunca le fue fácil al ingeniero y que le demandara varios años de intentos para lograrlo en la ciudad de Buenos Aires. El recuerdo fresco del ballotage de hace apenas unas semanas alimenta esta aseveración. Cuando se unieron todos contra él, hasta los propios porteños casi le dan la espalda.</p>
<p>Además, la conquista de los votos del tercero en discordia puede servirle al líder y fundador del PRO para dejar en claro que esta vez está dispuesto a compartir y abrir el juego. Para demostrar que finalmente valora la política y a los políticos, que ante la posibilidad del premio mayor supera la cultura empresarial y corporativa que lo ha conducido bien hasta este punto, pero que no alcanza para gobernar un país complejo como el nuestro. Algo que muchos hemos experimentado en carne propia, en mi caso cuando fui candidato en coalición con el PRO durante mis aventuras políticas mendocinas de los últimos años.</p>
<p><b>Seducir a Massa, de la Sota y sus seguidores no s</b><b>ó</b><b>lo exigir</b><b>á</b><b> </b><b>de Macri compartir realmente algo del poder, cosa que nunca le resultar</b><b>á</b><b> f</b><b>á</b><b>cil, sino que tambi</b><b>é</b><b>n le permitir</b><b>á</b><b> </b><b>vestirse un poco m</b><b>á</b><b>s con ropajes peronistas, movida imprescindible para la gobernabilidad futura de su alianza</b>. Así, aventará los temores generados por su antecedente previo que llevara al gobierno a Fernando de la Rúa allá por 1999.</p>
<p>Contribuciones enormes del tigrense que obligarán a ambos bandos a superar obstáculos, remover maquillajes electorales e ir más a los temas de fondo para transparentar mensajes y propuestas específicas. Mantener una tercera fuerza es una responsabilidad muy grande que, más allá de la decisión concreta que se tome en las próximas horas en relación con el ballotage, puede darle a la Argentina el equilibrio necesario para construir un sistema de consensos y descartar en el futuro las habituales tentaciones hegemónicas. Por todo esto, nuevamente gracias, Massa.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2015/10/28/massa-y-el-equilibrio-democratico/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lecciones del PT para el kirchnerismo</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2014/10/06/lecciones-del-pt-para-el-kirchnerismo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2014/10/06/lecciones-del-pt-para-el-kirchnerismo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Oct 2014 11:18:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rosales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Aecio Neves]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Dilma Rousseff]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lula]]></category>
		<category><![CDATA[PT]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/luis-rosales/?p=162</guid>
		<description><![CDATA[Siempre se habló de la cercanía y similitudes entre el Brasil y la Argentina. Hasta hace pocos años, nuestro país marcaba el rumbo en lo económico y político. El fin de las dictaduras y la llegada de la democracia, los planes económicos fallidos, la adaptación del Consenso de Washington, las crisis de la deuda, siempre... <a href="http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2014/10/06/lecciones-del-pt-para-el-kirchnerismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre se habló de la cercanía y similitudes entre el Brasil y la Argentina. Hasta hace pocos años, nuestro país marcaba el rumbo en lo económico y político. El fin de las dictaduras y la llegada de la democracia, los planes económicos fallidos, la adaptación del Consenso de Washington, las crisis de la deuda, siempre llegaban antes al sur y parecían expandirse hacia el norte. Esa tendencia empezó a cambiar después del 2001 cuando sólo nosotros estallamos en pedazos, una diferenciación que también puede verse entre los dos movimientos políticos que se hicieron del poder en los primeros años de este siglo que vivimos. <strong>Más allá de las aparentes coincidencias ideológicas entre el Partido de los Trabajadores de Lula y el Frente para la Victoria de Kirchner, las elecciones de ayer nos refrescaron una serie de distinciones que se han ido acrecentando a lo largo del tiempo.</strong></p>
<p>Las diferencias pueden bucearse en el mismo origen. El obrero paulista devenido en líder político se hizo desde bien abajo. Desde su paupérrima y muy sufrida infancia en su Pernambuco natal hasta su emigración hacia Sao Paulo y su vida como tornero, con accidente laboral incluido que le costara un dedo de su mano, Lula protagonizó una especie de “American Dream” sudamericano. Los Kirchner, en cambio, terminada su carrera de abogacía en La Plata, rápidamente volvieron a Santa Cruz donde comenzaron a acumular una importante fortuna inmobiliaria en tiempos de la dictadura. Durante esos duros años, más que por el frío y el viento patagónico, no se les conoce otro sufrimiento a esos dos exitosos abogados a diferencia de su par brasileño, quien al igual que Dilma Rousseff, padeciera persecuciones y hasta la cárcel por su militancia política.</p>
<p><strong>Una vez en el poder, Lula estableció un sistema de redistribución muy eficiente, que le ha permitido al Brasil lograr una estabilidad política y social envidiable e incorporar varias decenas de millones de personas a las nuevas clases medias. Pero no por ello intentó asfixiar a la gallina de los huevos de oro.</strong> Siempre componedor, terció entre las masas pauperizadas que veían en él su única esperanza y los barones nordestinos que monopolizaban el poder de sus regiones, combinándolos también con los intereses de los poderosos empresarios de la FIESP de Sao Paulo y los conglomerados mediáticos. En el Brasil del PT siempre hubo lugar para todos y se les supo sacar provecho a cada sector. Se trató más de una armonización y coordinación que de una confrontación y pelea permanente. Otra distinción con sus vecinos de Buenos Aires.</p>
<p>Lo mismo sucedió en la arena internacional. Bien con Chávez pero sin por ello tener que realizarle costosos y adolescentes desplantes en la cara a Bush. Brasil pudo navegar entre los poderes mundiales ya establecidos y las nuevas emergencias que lo tienen como protagonista indiscutido de los Brics. Todo brillantemente guionado por la elite diplomática de Itamaraty, institución que no sufriera los embates y el proceso de partidización que padecen sus colegas del Palacio San Martín.</p>
<p><strong>Pero si algo caracteriza la brecha entre los dos casos es que en Brasilia no se intentó instalar un exagerado culto a la personalidad o encaramar sólo a una familia en lo alto del poder.</strong> Se pensó en forma institucional y después de los ocho años de mandato correspondientes, se buscó una heredera dentro de las filas partidarias. Así llega Dilma a la presidencia. Nunca se soñó siquiera en elegir sucesora a la esposa para intentar burlar así la cláusula constitucional de los dos mandatos, ni se le ocurrió a ninguno de los hijos presidenciales pedir por una reforma de la Carta Magna para perpetuar a su propia madre.</p>
<p>Así se llega a esta instancia en donde el Brasil enfrenta en forma ordenada y responsable un nuevo desafío electoral. Sin el dramatismo propio de los populismos personalistas, en donde no se concibe la posibilidad del reemplazo del líder indiscutido, nuestros vecinos deberán decidir en pocos días entre la actual Presidenta y con ella la continuidad de este proceso iniciado por Lula u optar por el cambio que representa el ex gobernador de Minas Gerais, Aecio Neves. Escenarios muy diferentes pero que no por ello provocan caos o temor excesivo, más allá de las propias idas y venidas de una campaña electoral intensa, con publicidad negativa incluida.</p>
<p>De esta forma el país más grande de la región se recibe de potencia. Una democracia que encara tranquila hasta el desafío de la alternancia sin que esto implique el fin del mundo. Esa es la lección central que el kirchnerismo debería aprender del PT. <strong>Entender que no hace falta minar el camino de cuanto sucesor posible aparezca, intentando seguir con las alquimias electorales para armar un amañado proceso que garantice un pronto retorno. </strong>Después de dos períodos Lula, el indiscutido líder y fundador cedió el poder a Dilma, sin condicionamientos ni extorsiones, para que la antorcha de su proyecto no se extinguiera. Es ahora ella la que debe revalidar títulos ante su pueblo. Si no lo logra, el poder pendulará, pero Brasil prevalecerá y por cualquiera de los dos caminos saldrá fortalecido.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2014/10/06/lecciones-del-pt-para-el-kirchnerismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 1.345 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 00:37:57 -->
