Mauricio Macri va a aceptar administrar los subterráneos de la Capital Federal. Para ello anunciará un plan económico extraordinario que le permitirá hacer frente al funcionamiento y modernización del sistema. Va a prometer que, en 8 años, la totalidad de los coches de más de 20 lustros de antigüedad serán reemplazados por unidades modernas y que las obras de seguridad que garanticen una normal circulación van a estar completas o en efectiva construcción. Para ello, tiene previsto hablarle a la ciudadanía y proponerle: 1) Convocar a una recolección de firmas de los contribuyentes porteños garantizadas con certificación de Documento de Identidad que apoye la medida. 2) Crear por 8 años una “tarifa patriótica ciudadana” de 75 centavos por viaje, ajustable proporcionalmente al valor del pasaje, cuyo producto será destinado a un fideicomiso especial. Este será administrado “ad honorem” por él, un legislador de la oposición y el fiscal de Investigaciones Administrativas y exclusivamente aplicado a la compra de coches de subterráneos y a las obras de seguridad prometidas. El cálculo inicial que se realiza es que, teniendo en cuenta el millón y medio de viajes en días hábiles más el caudal de pasajeros de fin de semana, la recaudación mensual ascenderá a los 7 millones de dólares. Esto permitirá adquirir, por lo menos, un coche de subterráneos por mes. 3) Para las obras de seguridad, tomar un préstamo internacional de tipo hipotecario garantizado con los inmuebles públicos de la Ciudad que sean ejecutables y den la capacidad de realización del caso. 4) Disponer la reducción del 20% del gasto político de la Ciudad, incluyendo estipendios de los funcionarios propios y de su gabinete e invitando a los legisladores nacionales de la Ciudad para sumarse a la propuesta a fin de contribuir al mencionado fideicomiso de emergencia y permitir la adquisición de no menos de dos coches más al año. El anuncio está previsto para las próximas horas. Grondona quiere parar el futbol El presidente de AFA tiene decidido recibir mañana al titular del Club Independiente de Avellaneda y anunciar que se detienen todos los campeonatos de fútbol de la República Argentina. Javier Cantero obtuvo la firma de sus colegas agremiados en la Asociación, quienes, ante escribano público, solicitaron a Julio Grondona que se paralice la disputa de partidos como modo de protestar por los recientes hechos de violencia. En el acto, además de Grondona y Cantero, leerán la resolución el jugador Giovanni Moreno, amenazado a punta de arma de fuego en el día de ayer; uno de los jugadores de Instituto de Córdoba que fueron agredidos al grito de “balas para todos” en Corrientes y la madre del hincha de Newell´s Old Boys asesinado hace dos semanas cuando caminaba por Rosario con la camiseta de su club. Los dirigentes exigirán: 1) Que el gobierno nacional y los gobiernos provinciales adhieran a la medida. 2) Que los legisladores y los ejecutivos promuevan la aplicación de penas de cumplimiento efectivo sin morigeraciones de libertades anticipadas o transitorias de los involucrados en hechos violentos como los descriptos. Se convocará a una marcha de simpatizantes de fútbol en apoyo de esta medida. ¿Qué es gobernar? "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. El enorme Groucho Marx ironizaba así sobre su país. Y, aunque cueste creerlo, no hablaba de la Argentina, que sigue negando que “algo pasa” con el dólar, que cree que la inseguridad es una “sensación” o que es un disparate, salvando distancias, sólo parangonable con la violencia en el fútbol y la pelea por la jurisdicción de los subtes porteños. Por las dudas, ni Macri ni Grondona piensan lo que se contó antes con tono casi de ficción. Desafortunadamente. Es bueno recordar la perogrullada que dice que los subtes porteños son porteños. Y, por ende, administrables por su jefe de Gobierno que, a la sazón, es su intendente. Mauricio Macri es el responsable de una de las ciudades más maravillosas del mundo. En su carácter de intendente, más allá de los taparrabos linguísticos. Y, por definición, es quien debe garantizar la satisfacción más inmediata de las necesidades básicas de cualquier administrador: transporte, salud, educación. Eso se espera de un intendente. No que navegue por la política de laboratorio. La irregularidad padecida por años de un gobierno nacional que proclamó pomposamente la autonomía de la Ciudad con una Constitución plagada de deseos incumplidos se profundizó en estos tiempos con la presencia de un Ejecutivo nacional que detesta políticamente a quien ejerce la misma función en la Capital y está dispuesto a entorpecer su gestión. Así se hace política en la Argentina. Gobernando para la próxima elección y no para la próxima generación. Obstaculizando, cueste lo que cueste, a los adversarios. Macri debería saberlo. Porque si no, peca al menos de ingenuidad incompetente. ¿Esto va a cambiar? No. ¿La Presidente va a recibir a Mauricio para acordar? Menos. ¿Entonces? Proponer un “fideicomiso patriótico” para solucionar siquiera un tema puede ser tildado de estupidez malsana. Ya se sabe que en estas pampas del 2012 criticar, a unos y a otros, es ser opositor despreciable que pertenece a “la Corpo” o al “Modelo”, según el caso. Así y todo, uno prefiere al infeliz que propone antes que al “razonable” que se queja de su oponente pidiendo imposible cordura mientras lo que debe resolver continúa en falta. ¿No dan los números con esa tasa de 75 centavos? Busquemos otra. ¿Otro impuestazo? Si se nos garantiza a los ciudadanos una solución en serio, ¿nos negaríamos a 75 centavos? ¿Como se plantea es inviable? Busquemos el modo alternativo, distinto, diferente al “barubaru” dialéctico reinante y gobernemos, go-ber-ne-mos, haciendo cosas en vez de describirlas. Que el fútbol siga minado por las amenazas o protagonizado por señores que a punta de pistola irrumpen en clubes deportivos o atemorizan a jugadores es la prueba de que, aquí sí, gobernar es decidir si se está en una vereda o en la otra. La del Código Penal que separa delincuentes de ciudadanos honestos que sufren por su camiseta. Y para cruzarse, en medio de tanta confusión hay que detener este disparatado tránsito de terror para separar la paja del trigo. Hinchas de barras.