<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Julio Piekarz &#187; devaluación</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/tag/devaluacion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz</link>
	<description>julio_piekarz</description>
	<lastBuildDate>Tue, 17 May 2016 15:42:30 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Los candidatos tienen que mostrar los dólares</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/09/29/los-candidatos-tienen-que-mostrar-los-dolares/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/09/29/los-candidatos-tienen-que-mostrar-los-dolares/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2015 03:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Piekarz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[atraso cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[Axel Kicillof]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
		<category><![CDATA[Boden 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio blue]]></category>
		<category><![CDATA[Cambios impositivos]]></category>
		<category><![CDATA[Comisión Nacional de Valores]]></category>
		<category><![CDATA[Contado con liquidación]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Dólar ahorro]]></category>
		<category><![CDATA[Dólar MEP]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Exportaciones]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[gasto público]]></category>
		<category><![CDATA[Holdouts]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado único y libre de cambios]]></category>
		<category><![CDATA[Overshooting]]></category>
		<category><![CDATA[reservas internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
		<category><![CDATA[Tesoro]]></category>
		<category><![CDATA[Volatilidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/?p=132</guid>
		<description><![CDATA[Falta un mes para las elecciones presidenciales y casi dos meses si hay ballotage. Es mucho tiempo considerando la volatilidad que están teniendo los mercados y que esta podría aumentar en las semanas próximas. Razones no faltan. El gasto público está descontrolado y en niveles récord. El déficit del tesoro, junto con el gasto cuasifiscal... <a href="http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/09/29/los-candidatos-tienen-que-mostrar-los-dolares/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Falta un mes para las elecciones presidenciales y casi dos meses si hay ballotage. Es mucho tiempo considerando la volatilidad que están teniendo los mercados y que esta podría aumentar en las semanas próximas.</p>
<p>Razones no faltan. El gasto público está descontrolado y en niveles récord. El déficit del tesoro, junto con el gasto cuasifiscal del Banco Central, superan 9 % del PIB, una cifra casi del tamaño de la base monetaria. La inflación, aun con la sordina del atraso cambiario, no puede bajar de 25 % anual. Hay  presión inflacionaria adicional latente. Y el Banco Central va camino de quedar con muy pocas reservas internacionales disponibles.</p>
<p><b>El principal riesgo es que se potencie la inestabilidad nominal de la estructura de precios</b>. Y el agente de ese riesgo es el tipo de cambio paralelo -legal o blue, no importa. El blue pasó la barrera de los 16 pesos, y la improvisada regulación de la Comisión Nacional de Valores dirigida a bajar el contado con liquidación y el dólar MEP no está teniendo, como era de esperar, más que un efecto efímero, con serios daños colaterales a la confianza.<span id="more-132"></span></p>
<p>Entretanto, el sistema de precios, entendiendo por tal el nivel nominal de todos los precios de la economía, está fijado en función de los tipos de cambio vigentes, el oficial ($ 9,35), el dólar ahorro ($ 9,35 o $ 11,22), el dólar MEP ($ 13,60), el contado con liquidación ($ 13,40) y el dólar blue ($ 16,06). <b>Si este vector de tipos de cambio se modifica y el espectro de precios nominales sube, será difícil luego reducirlos y serán mayores las presiones inflacionarias con las que tendrá que lidiar el futuro Gobierno al comienzo de su administración.</b></p>
<p>El tipo de cambio sube, porque los agentes económicos saben -en forma conceptual o empírica- que está severamente atrasado, perciben que no hay dólares y creen que el Banco Central se quedará sin ellos, y no saben si los candidatos los van a conseguir rápido.</p>
<p>Los dólares genuinos tardarán en llegar. Las exportaciones han caído fuertemente y el superávit comercial se evaporó. Las inversiones externas o los 30.000 dólares anuales de Daniel Scioli no vendrán inmediatamente. Además, nadie querrá recurrir al FMI y tendrán fuerte oposición en el Congreso aun si desean hacerlo. De los demás organismos multilaterales en su conjunto solo se han recibido en el período 2007-2014 desembolsos netos por 560 millones de dólares anuales. <b>El éxito de un nuevo blanqueo de capitales, según trascendió, se enfrenta a las dudas que generan los cambios impositivos y legales en Argentina</b>. El financiamiento bilateral, como el chino, es muy costoso, aparte de que no se tradujo en  divisas plenamente convertibles.</p>
<p>¿Qué puede hacerse para evitar que el sistema nominal de precios salte nuevos escalones? En primer término, hasta que se defina un nuevo presidente, el Gobierno saliente no debe cambiar su política de microdevaluaciones. Una medidevaluación en este contexto de descontrol monetario y fiscal solo sería negativa. Y, por cierto, haría subir uno o más escalones el espectro nominal de precios.</p>
<p>Pedirle al Gobierno actual que limite la expansión monetaria o el gasto es inútil previo a las elecciones. Y después no lo hará tampoco, para que el ajuste pase a la administración siguiente, y la saliente retenga argumentos para su eventual regreso. Se le podría pedir que fortalezca las reservas. Y seguramente lo intentará con un canje -que es dudoso que sea posible-, o con la emisión de un bono en moneda extranjera, que no podría alcanzar suficiente volumen como para que los agentes económicos perciban que hay dólares.</p>
<p>El pago inminente de los servicios del Boden 2015 aumentará la oferta de dólares, pero su efecto será limitado, porque por un monto semejante caerán las reservas disponibles que monitorean quienes demandan dólares. Axel Kicillof expresó que unos dos mil millones de dólares podrían volver como depósitos, pero los encajes de los depósitos en dólares no son reservas disponibles. Pertenecen a los depositantes y ellos o el resto de la economía tendrían una conmoción aún mayor si el Banco Central se acerca siquiera a usarlos.</p>
<p><strong>A los candidatos debemos pedirles que certifiquen que el primer paso que darán es el de fortalecer las reservas internacionales del Banco Central colocando deuda. Es algo que necesitan todos</strong>. En el caso de Mauricio Macri, porque no es conveniente confiar exclusivamente en el nuevo flujo de inversiones que se producirá con el mercado único y libre de cambios. Y en el caso de Daniel Scioli, porque el esquema cambiario continuista que anunció lo condena a un doble mercado -comercial y financiero- y si no asegura que lo primero que hará es obtener financiamiento, no podrá moderar la volatilidad inicial del tipo de cambio financiero. E igualmente Sergio Massa, con su flotación administrada.</p>
<p>Dado que el mercado sabe que hay predisposición a prestar a Argentina, si los candidatos aseguran que lo primero que harán es fortalecer las reservas internacionales con deuda, la economía empezará a vislumbrar que habrá dólares y la incertidumbre puede empezar cuando menos a estabilizarse. El riesgo que corren de otro modo, todos, es el de un <i>overshooting </i>del tipo de cambio que luego deje un escalón irreversiblemente más alto del nivel de precios.</p>
<p><b>Para que el mercado crea que van a conseguir esos dólares, deben decirlo. Particularmente Scioli y sus referentes deben dejar en claro que buscarán un arreglo viable y rápido con los holdouts</b>, y evitar declaraciones del tipo: “No convalidaremos una estafa” u “ofreceremos lo que hemos dado en los canjes”, que solo confirman a los agentes económicos que los dólares tardarán en llegar.</p>
<p>Los candidatos deben anunciar claramente que cesarán con el financiamiento del Banco Central al tesoro. Pero esto solo no alcanza. También hace falta “mostrar” los dólares. Los dólares que consiga el tesoro sirven para el Banco Central. El tesoro necesita pocos dólares inmediatamente: entre enero y abril los vencimientos en moneda extranjera son en promedio 380 millones de dólares mensuales (sin considerar la letra intransferible, que vence en enero).</p>
<p>A medida que el Banco Central pierde reservas disponibles, el tipo de cambio oficial deja de ser un ancla siquiera parcial, y el ancla debe ser sustituida por más precisiones cambiarias de los candidatos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/09/29/los-candidatos-tienen-que-mostrar-los-dolares/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El dólar en enero de 2016:  Macri contra Scioli</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/18/el-dolar-en-enero-de-2016-macri-contra-scioli/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/18/el-dolar-en-enero-de-2016-macri-contra-scioli/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2015 03:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Piekarz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
		<category><![CDATA[Campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Cepo]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[dólar]]></category>
		<category><![CDATA[Dólar ahorro]]></category>
		<category><![CDATA[Dólar MEP]]></category>
		<category><![CDATA[Dólar tarjeta]]></category>
		<category><![CDATA[Endeudamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Exportaciones]]></category>
		<category><![CDATA[gasto público]]></category>
		<category><![CDATA[Gradualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Holdouts]]></category>
		<category><![CDATA[Impuestos]]></category>
		<category><![CDATA[inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Inversión]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado]]></category>
		<category><![CDATA[PIB]]></category>
		<category><![CDATA[Reserva Federal]]></category>
		<category><![CDATA[reservas]]></category>
		<category><![CDATA[Yuan]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/?p=116</guid>
		<description><![CDATA[Durante un largo período de la campaña electoral no hubo ninguna referencia al dólar, en tanto ahora es el principal tema económico que los candidatos discuten. De estar ausente en sus discursos pasó sin etapas intermedias a lo que debería ser una conclusión final, si liberar o no el mercado cambiario, lo que permitiría una... <a href="http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/18/el-dolar-en-enero-de-2016-macri-contra-scioli/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Durante un largo período de la campaña electoral no hubo ninguna referencia al dólar, en tanto ahora es el principal tema económico que los candidatos discuten. De estar ausente en sus discursos pasó sin etapas intermedias a lo que debería ser una conclusión final, si liberar o no el mercado cambiario, lo que permitiría una devaluación al comienzo de la gestión.</p>
<p>El sciolismo se inclina por la continuidad de las microdevaluaciones -probablemente un poco más rápidas-, sin analizar las consecuencias de esa alternativa. En tanto que el macrismo se inclina por liberar el mercado, sin aclarar las condiciones en las que ello es recomendable. Completemos entonces el análisis que los candidatos no hacen.</p>
<p>Conviene establecer primero dos hechos insoslayables para tratar el tema cambiario. Primero, el tipo de cambio real multilateral tiene un atraso bastante superior al 40 %. Acaba de acusar un atraso adicional por la depreciación del yuan, puede recibir nuevos impactos según cómo reaccionen a ello nuestros otros socios comerciales y aún otro golpe más cuando la Reserva Federal efectivice la primer suba de tasas -¿septiembre o esperará debido a la depreciación china?- por la parte que no hayan anticipado ya los mercados.<span id="more-116"></span></p>
<p>Segundo, <b>la nueva administración hereda un gasto público récord y un déficit -fiscal y cuasifiscal- superior a 8 % del PIB</b>, que difícilmente dejen margen para atenuar el efecto del atraso cambiario sobre la actividad, la inversión y las exportaciones con reducciones generalizadas y suficientes de impuestos. Más aún, si un nuevo programa económico no incluye medidas creíbles para la reversión del actual descontrol fiscal, ningún régimen cambiario o devaluación tendrán éxito.</p>
<p>Tercero, <b>existe un importante stock acumulado de autorizaciones pendientes de pagos al exterior, sobre el cual sciolismo y macrismo no se han expedido</b>. Puede liberarse inmediatamente o a través de un cronograma. Pero en este último caso, el cronograma debe ser corto. No liberarlo a corto plazo sería una razón adicional para que parte de los inversores del exterior no estén dispuestos a traer nuevos flujos financieros al país o exportadores externos no reabran los créditos a sus clientes argentinos. Su impacto se modera en la alternativa macrista, porque es previsible una fuerte liquidación de divisas de exportación pendientes.</p>
<p>La propuesta del sciolismo de continuidad de las microdevaluaciones -aunque aceleradas y por encima de la tasa de inflación- tiene varias implicancias. La primera, el mantenimiento de las restricciones cambiarias. Ello, junto con el sostenimiento del fuerte atraso cambiario, limitará seriamente cualquier expectativa de ingreso de dólares, sea por el temor de los inversores de no poder salir cuando lo deseen, sea porque consideran que la economía ya tiene incorporado un tipo de cambio superior al oficial, o porque no ven una recuperación rápida del balance comercial externo de Argentina.</p>
<p>El Banco Central llegará a diciembre con un muy bajo nivel de reservas disponibles -no superior a cinco mil millones de dólares-, y la baja expectativa de ingreso de divisas financieras disminuye la credibilidad de este esquema, requiere la colocación de más deuda que un esquema alternativo, y hace por supuesto imprescindible un arreglo inmediato con los holdouts.</p>
<p>Por otra parte, la consistencia del esquema requerirá, por supuesto, que la tasa de devaluación sea superior a la tasa de inflación, y ambas inferiores a la tasa de interés. El resultado es que este programa implica una mayor tasa de interés nominal, y mayores tasas nominales siempre se traducen en mayores tasas reales. <b>Difícilmente entonces pueda compensarse el mantenimiento del fuerte atraso cambiario con acceso de las empresas a menores costos financieros.</b></p>
<p>Este programa cobra un poco más de consistencia, en rigor, si forma parte de un esquema de doble mercado cambiario, con un tipo de cambio comercial y un tipo de cambio financiero, por el cual cursen libremente las operaciones autorizadas, lo que implica una tácita liberación parcial del cepo para flujos financieros. Pero el desafío en este caso es que el espectro de operaciones autorizadas sea muy amplio y, simultáneamente, que la brecha con el tipo de cambio comercial no supere 20 %.</p>
<p>Por otra parte, quizá el sciolismo está pensando en que el submercado financiero lo constituyan directamente los dólares contado con liquidación y MEP, lo que ratifica su legalidad y devuelve las inspecciones al nivel de supervisión normal, en vez de ser intentos de reprimir el funcionamiento de esos mercados.</p>
<p>El programa macrista de establecer más o menos inmediatamente un mercado único y libre de cambios, por su parte, supera varias de las implicancias del gradualismo. Elimina el cepo, cuando menos para los nuevos flujos -no se aclaró si también es inmediato para los pagos el exterior pendientes de autorización, pero debería ser a corto plazo- y da participación relevante al mercado en la determinación del tipo de cambio nominal y real. <b>La eliminación del cepo, junto con el ajuste que tendrá el tipo de cambio, implica un mayor ingreso de flujos financieros y comerciales del exterior, y requerirá por tanto menos endeudamiento.</b></p>
<p>Aunque es previsible un impacto inicial sobre el nivel de precios, las expectativas de inflación serán menores, y menores serán, por tanto, las tasas de interés nominal y real. En cuanto al impacto sobre precios, es difícil saber hoy a qué dólar está la economía. ¿A 10,50? ¿11? ¿11,50?</p>
<p>Difícilmente el sistema de precios esté actualmente basado en el dólar oficial de $ 9,20, con un dólar ahorro 20 % superior, un dólar tarjeta 35 % superior, un dólar contado con liquidación y MEP a $ 13,20, y un blue a $ 15. Por tanto, es probable que se exagere el riesgo de <i>pass through</i> (impacto de la devaluación sobre los precios). Sería un gran éxito de la alternativa macrista que el tipo de cambio se estabilice algo por debajo de los tipos de cambio contado con liquidación o MEP.</p>
<p><b>Pero la alternativa de un mercado libre y único de cambios no está exenta de condiciones que deben cumplirse para su éxito.</b> Entender esas condiciones requiere rechazar la idea de que la liberación cambiaria exime al Banco Central de intervenir. Cuando se heredan desequilibrios tan graves como los de la Argentina actual, el Banco Central no puede estar ajeno a las funciones de moderar la volatilidad cambiaria y, directa o indirectamente -a través de la política monetaria, las metas de inflación y su propia intervención en el mercado-, orientar las expectativas del mercado.</p>
<p>La liberación del mercado puede provocar un <i>overshooting</i> del tipo de cambio antes de encontrar valores de equilibrio de mediano y largo plazo (en cortas unidades de tiempo argentinas, por supuesto). Si ocurre, el Banco Central debe moderarlo y evitar que dure tanto como para incorporarse al nivel nominal de precios, ya que de otro modo ese traspaso cobra permanencia.</p>
<p>Dada la difícil herencia que se recibirá, es probable que en algún momento, luego de la liberación cambiaria, el mercado ponga a prueba al Banco Central. Ello puede o no suceder. Pero el Banco Central debe estar preparado, lo que implica que debe fortalecer seriamente sus reservas internacionales disponibles. También acá se requiere, por tanto, tomar deuda en el exterior y, desde ya, hacer un arreglo inmediato con los holdouts.</p>
<p>¿Si tuviera que hacer una sola recomendación a los candidatos? Si gana Macri, asegurarse disponibilidad de financiamiento externo y que el Banco Central tenga capacidad para intervenir, de ser necesario. Si gana Scioli e insiste con un gradualismo acelerado, asegurarse aún mayor disponibilidad de financiamiento e implementar un doble mercado cambiario.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/18/el-dolar-en-enero-de-2016-macri-contra-scioli/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El dólar no les cree a los candidatos</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/04/el-dolar-no-les-cree-a-los-candidatos/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/04/el-dolar-no-les-cree-a-los-candidatos/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 04 Aug 2015 10:02:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Piekarz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Brecha cambiaria]]></category>
		<category><![CDATA[candidatos]]></category>
		<category><![CDATA[contado con liqui]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[dólar]]></category>
		<category><![CDATA[Dólar blue]]></category>
		<category><![CDATA[Dólar MEP]]></category>
		<category><![CDATA[Holdouts]]></category>
		<category><![CDATA[Indec]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[microdevaluaciones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/?p=111</guid>
		<description><![CDATA[Para el final de su período, el Gobierno encontró un “plan”  dirigido a  moderar la inestabilidad de las variables nominales –tipo de cambo, paritarias, inflación- latente en los graves desequilibrios económicos, aunque ello derivase en la inestabilidad de las variables reales –nivel de actividad, empleo, exportaciones-. La inestabilidad nominal la ven todos los votantes en... <a href="http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/04/el-dolar-no-les-cree-a-los-candidatos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Para el final de su período, el Gobierno encontró un “plan”  dirigido a  moderar la inestabilidad de las variables nominales –tipo de cambo, paritarias, inflación- latente en los graves desequilibrios económicos, aunque ello derivase en la inestabilidad de las variables reales –nivel de actividad, empleo, exportaciones-. <b>La inestabilidad nominal la ven todos los votantes en tiempo continuo en el precio del dólar y en los supermercados, en tanto que la inestabilidad de las variables reales la ven sólo los afectados y los especialistas</b>, que pesan mucho menos en las urnas.</p>
<p>Una pieza central de ese plan es agravar el atraso cambiario a través de microdevaluaciones de 1 % mensual a pesar de una inflación muy superior, declaraciones de que no habrá devaluación y una campaña masiva dirigida a promover la idea de que el oficialismo se impondrá en las próximas elecciones, asegurando además la continuidad de la política cambiaria.</p>
<p>El complemento del atraso cambiario ha sido el intento de control de la brecha cambiaria con las demás especies de dólar –contado con liquidación (CCL), dólar MEP, blue- a través la venta de dólar ahorro y para turismo, ventas del Banco Central en el mercado de futuros, multiplicación de inspecciones, inducir a compañías privadas e instruir a públicas a vender bonos en dólares, y mantener elevadas las tasas de interés para depósitos. De este modo el Gobierno logró reducir  y mantener más o menos estable la brecha durante unos meses, hasta que recientemente una renovada presión cambiaria aumentó los tipos de cambio no oficiales.<span id="more-111"></span></p>
<p>Aunque la preocupación del Gobierno, como lo muestran sus medidas, es por los tipos de cambio no oficiales –CCL, MEP, blue- , que son los que presionan los inversores y demanda el público, tanto él como algunos candidatos presidenciales buscan votos anticipando que no devaluarán, refiriéndose al tipo de cambio comercial, hoy oficial.</p>
<p>Pero no devaluar no significa que luego de las elecciones esos tipos de cambio no puedan subir más, y por otra parte devaluar no significa que no puedan mantenerse constantes o incluso caer. De modo que las declaraciones de que no se devaluará no serán las que estabilicen el mercado. Aunque sí ayudan cuando las realiza el Gobierno, ya que una devaluación con las políticas vigentes sería claramente desestabilizante, como lo ocurrió a principios  de 2014.</p>
<p>Inmediatamente después de las elecciones definitivas, <strong>según quien gane existen tres alternativas</strong>: a. tipo de cambio libre y único, b. doble mercado cambiario, con un tipo de cambio comercial y un tipo de cambio financiero, y c. mantenimiento de la situación actual, pero estimulando en vez de reprimir los mercados de CCL y MEP. Esta última es una forma sui generis de doble mercado.</p>
<p><strong>El mantenimiento absoluto de la situación actual, si ganara el oficialismo, está descartado, a menos que pueda financiarse, para lo cual deberá por supuesto arreglar con los holdouts y cambiar el Indec.</strong> Imposible si, como dijo un funcionario, habrá “más de lo mismo”. Lo que no es improbable es un giro  del kirchnerismo, que no tendrá problemas en apoyar un acercamiento a la ortodoxia –presentado como se quiera- si Daniel Scioli lo decide. Véase si no Brasil.</p>
<p>Es conveniente dividir los próximos seis meses en dos subperíodos. Para el primero, hasta la fecha de un más que probable ballottage, las declaraciones de todas las instancias del Gobierno y la racionalidad de su estrategia permiten pensar que no devaluará el tipo de cambio oficial excepto por el ritmo actual de microdevaluaciones. Si lo hiciera, además, aumentaría fuertemente la probabilidad de una derrota en las próximas elecciones.</p>
<p>¿Y luego, a enero de 2016 ? Quienes hoy pagan $ 14.90 por dólar creen que en seis meses el tipo de cambio único, o el financiero si hay doble mercado, será superior a  $ 14.90 más la tasa de interés a 180 días (indicativamente, 26 % anual), es decir $ 16.81, casi 73 % superior al tipo de cambio oficial actual devaluado al 1 % mensual hasta entonces  ($ 9.74 por dólar).  Si  se considera en cambio un doble mercado cambiario, quienes hoy pagan $ $ 14.90 por dólar creen  que el tipo de cambio financiero será superior a $ 16.81. Pero como un doble mercado cambiario no puede funcionar con una brecha superior a 20 % (y menos aun), eso implica un tipo de cambio comercial de al menos $  14, o sea un salto de 43.7%.</p>
<p>Del mismo modo, quien paga hoy $ 13.20  por un dólar vía CCL, está esperando que el tipo de cambio único –si ese es el diseño que prevalece- en seis meses sea superior a $ 14.89 ($ 13.20 más la tasa de interés por seis meses), un ajuste de 52.9 % sobre el tipo de cambio oficial proyectado de $ 9.74. Y si espera un doble mercado cambiario, está suponiendo que el dólar financiero a seis meses no será inferior a $ 14.89, ni el comercial inferior a  $ 12.41, o sea un ajuste de 27.4 % sobre el tipo de cambio devaluado al 1 % mensual en los próximos seis  meses.</p>
<p>Los porcentajes de variación mínima esperada del tipo de cambio comercial implícitos en los precios actuales de los dólares CCL, MEP o blue –entre 27.4 % y 73 % &#8211; transmiten un mensaje claro a la política. <strong>Y es que el club de los compradores de dólares no cree en las afirmaciones de los candidatos, oficialistas u opositores, de que serán gradualistas</strong>. <strong>O que, si lo son, no tendrán suficiente éxito y deberán apelar a un cambio de políticas luego de una etapa inicial. Y lo más inquietante es que ese club tiene potencialmente muchos nuevos miembros en espera. </strong></p>
<p>Quizás los candidatos presidenciales deberían ser más explícitos sobre el contenido de sus programas. Pero eso es improbable en el climax de la temporada de caza de votos indecisos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/08/04/el-dolar-no-les-cree-a-los-candidatos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Habrá atraso cambiario más allá de 2015</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/02/02/habra-atraso-cambiario-mas-alla-de-2015/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/02/02/habra-atraso-cambiario-mas-alla-de-2015/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Feb 2015 10:46:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Piekarz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[atraso cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Tesoro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/?p=74</guid>
		<description><![CDATA[A través de un confuso y cambiante proceso de tipo de cambio sobrevaluado,  tipo de cambio fijo, microdevaluaciones aceleradas, medidevaluación y microdevaluaciones intermitentes de ritmo variable, combinado con aceleración inflacionaria local, el resurgimiento internacional del dólar  y depreciaciones fuertes de las monedas de nuestros socios comerciales, el desenlace de hecho es que, actualmente, el tipo... <a href="http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/02/02/habra-atraso-cambiario-mas-alla-de-2015/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A través de un confuso y cambiante proceso de tipo de cambio sobrevaluado,  tipo de cambio fijo, microdevaluaciones aceleradas, medidevaluación y microdevaluaciones intermitentes de ritmo variable, combinado con aceleración inflacionaria local, el resurgimiento internacional del dólar  y depreciaciones fuertes de las monedas de nuestros socios comerciales, el desenlace de hecho es que, actualmente, el tipo de cambio real –multilateral y bilaterales- se encuentra seriamente atrasado.</p>
<p>A diciembre de 2014 el tipo de cambio real multilateral (ponderado por flujos de comercio) era 35.5% inferior a su promedio en la década 2005-2014<strong>. Devolverlo a ese nivel promedio requiere una devaluación superior a 50 %.</strong> Si se considera como referencia solo los años 2005-2011, excluyendo los años de mayor deterioro que fueron 2012-2014, el tipo de cambio real multilateral de diciembre pasado es 40 % inferior al promedio de ese período.</p>
<p>La perspectiva para este 2015 es que el atraso se profundizará. Si bien las  microdevaluaciones de las últimas semanas – casi 1 % en enero- pueden preanunciar  un intento de limitar ese proceso, y la recesión junto con el “redescubrimiento” de la política monetaria –léase colocación masiva de títulos del Banco Central- pueden moderar en algo la tasa de inflación, es improbable que el aumento del tipo de cambio nominal supere el aumento de precios. <strong>Si se anualiza la devaluación de enero  -12.7 %-  y se estima una inflación (ambiciosa) de 30%,  habrá a fines de 2015 un atraso adicional del orden  de 13 puntos porcentuales..</strong></p>
<p>La razón de ello es sencilla. Como señalé en notas previas, el objetivo del Gobierno en este año electoral  es estimular la demanda agregada  vía consumo –da más votos que las exportaciones- y ello requiere un aumento de los ingresos reales que se intentará retrasando variables que determinan costos, como el tipo de cambio. El impacto inflacionario de un ajuste cambiario adicional, mayor en un contexto como el presente de gran desequilibrio fiscal y financiamiento monetario no es consistente con los objetivos electorales del oficialismo. Tampoco sería exitoso.</p>
<p>Pero lo que es más serio es que hay razones para prever que el tipo de cambio continuará atrasado en los próximos años.  El nuevo gobierno tendrá como objetivo reducir gradualmente el déficit fiscal heredado de 6 % del PIB (más de 7% si se computan los intereses de las Lebac), discontinuar el financiamiento del Banco Central,  reducir también gradualmente la inflación hasta llegar a un dígito medio (5-7 %) en 2019, y desmontar el desequilibrio de precios relativos que atraviesa toda la economía, incluyendo  la racionalización de los  precios subsidiados por el Estado.</p>
<p><strong>Reparar rápidamente el atraso cambiario recibido está fuera de las posibilidades.</strong> Cualquier recuperación rápida, aunque sea parcial, requiere poder acomodar un <em>pass through</em> (impacto de la devaluación en los precios) que demanda inflación y consume parte del objetivo de inflación descendente de la nueva administración, demanda que deberá competir con la inflación que necesariamente generarán los ajustes de otros precios relativos.</p>
<p>Es probable que parte de los aumentos del dólar Bolsa, del contado con liquidación y del mismo dólar blue ya hayan pasado a precios, a través de su influencia sobre las expectativas y sobre los costos por pagos externos que se hicieron con esos tipos de cambio. En su momento trascendió la existencia de pagos  de importaciones de bienes y servicios reales y financieros utilizando el dólar Bolsa, pero ese proceso se detuvo con el endurecimiento de las  inspecciones y nunca llegó a generalizarse. De modo que queda una cuota mayoritaria de <em>pass through</em> que cobrará su precio en futuras devaluaciones del dólar comercial.</p>
<p>La persistencia previsible del atraso cambiario, aun decreciente, plantea varios desafíos. <strong>El primero es qué respuesta transitoria dar a las actividades para las que el tipo de cambio real, mejorado pero aun atrasado, es insuficiente</strong>. El aumento de productividad derivado de la salida de la recesión y del aumento y mejora en la calidad de la inversión ayudarán, pero no será suficiente. La productividad es una variable que avanza al ritmo de dígitos bajos y, además, solo ayuda en la medida que supere el avance de los otros países. Habrá reclamos para que el Tesoro subsidie transitoriamente ciertas actividades exportadoras, tensando más el encuadre de las cuentas fiscales.</p>
<p><strong>Un segundo desafío es cómo administrar las expectativas, de modo que las devaluaciones esperadas no demoren la liquidación de las exportaciones ni generen salida de capitales</strong>. Esto plantea el interrogante de qué régimen cambiario implementar, si uno de microdevaluaciones periódicas o uno de ajustes cambiarios un poco mayores pero más espaciados en el tiempo.  Aunque evidente, igual vale remarcar que la devaluación deberá ser superior a la inflación, y la tasa de interés superior a la variación del tipo de cambio. Si la meta de inflación de 2016 es de 12-15 %, la devaluación no podrá bajar de 22-25 % y las tasas de interés no deberán bajar de sus niveles actuales; quizá incluso subir un poco, en esta ejemplificación.</p>
<p><strong>Tercero, cómo alentar el reingreso de capitales con un tipo de cambio atrasado.</strong> Es probable que la nueva administración se plantee, o al menos considere, la implementación, por un período transitorio, de un doble mercado cambiario, con un dólar comercial y uno financiero. La liberación de los flujos financieros generará un mayor equilibrio en el mercado de divisas. El atraso remanente tendrá financiamiento.</p>
<p>El problema está planteado y es poco lo que puede ayudar el contexto internacional. La “tercera revolución industrial” está llegando más rápido a nuestros socios comerciales que a nosotros, por lo que no será fácil superar sus aumentos de productividad. Algunos de nuestros socios atraviesan inflación cero, desinflación o directamente deflación, y ninguno de los demás “aspira” a tener más inflación. Y la eurozona ha visto devaluada su moneda, la crisis de Grecia y la perspectiva de aumentos de tasas de interés por la Reserva Federal no permiten descartar un nuevo ajuste descendente del euro.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2015/02/02/habra-atraso-cambiario-mas-alla-de-2015/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Asoma un cambio de escenario</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/11/04/asoma-un-cambio-de-escenario/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/11/04/asoma-un-cambio-de-escenario/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 04 Nov 2014 10:14:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Piekarz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[2015]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
		<category><![CDATA[Bonos]]></category>
		<category><![CDATA[Crecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Holdouts]]></category>
		<category><![CDATA[inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Swap]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/?p=51</guid>
		<description><![CDATA[Aunque no sea aun tan nítido, se insinúa un cambio de escenario para el año 2015 y siguientes. Hasta hace pocos días, el escenario previsible para la actividad económica y los mercados tenía dos componentes: a) temor por la transición (hasta el cambio de gobierno) y b) expectativas fuertemente favorables a partir de 2016. Para... <a href="http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/11/04/asoma-un-cambio-de-escenario/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque no sea aun tan nítido, se insinúa un cambio de escenario para el año 2015 y siguientes. Hasta hace pocos días, el escenario previsible para la actividad económica y los mercados tenía dos componentes: a) temor por la transición (hasta el cambio de gobierno) y b) expectativas fuertemente favorables a partir de 2016.</p>
<p>Para empezar por el segundo elemento, las expectativas favorables se consolidaron con el resultado de las primarias y las elecciones en 2013, donde la derrota del oficialismo fue interpretada como un preanuncio de cambios positivos en la política económica, inmediatamente y-o con una nueva administración a partir de 2016, que buscaría desactivar los graves desequilibrios macro y microeconómicos vigentes e implementar políticas más market-friendly, manteniendo –racionalizadas- las políticas sociales. Y esto, cualquiera fuera el candidato que triunfara.</p>
<p>En cuanto al primer componente, descartado un cambio de la administración actual hacia políticas más ortodoxas, el temor a la transición se alimentaba de una expectativa de profundización de la recesión, fuerte inestabilidad financiera e intensificación de las medidas de control e intervención del Estado en los mercados.</p>
<p><strong>Es perceptible que esos dos escenarios están en proceso de mutación.</strong> Las expectativas de mejoras en las políticas económicas a partir de 2016 comienzan a moderarse, al contabilizar la pesada carga que se heredará y, sobre todo, que el oficialismo actual podría preservar luego de 2015 un considerable poder en el Congreso y en algunas administraciones, provinciales y locales, que le permitiría condicionar parcialmente los cambios que quiera efectuar el nuevo Gobierno a partir de 2016.</p>
<p><strong>En cuanto a los temores de la transición, cambiaron al notar que el Gobierno, sin decirlo, reconoce el deterioro económico en marcha,</strong> y que es para su conveniencia un rápido arreglo con los holdouts y el acceso a financiamiento externo para poder solventar lo que será su principal objetivo en 2015: una fuerte expansión del gasto público y el consumo para maximizar su caudal electoral en las primarias y en las elecciones, buscando revertir la recesión y detener el desgaste del mercado laboral.</p>
<p>El financiamiento externo contribuirá a cubrir los vencimientos de deuda o el déficit fiscal, complementando la asistencia del Banco Central con reservas, adelantos transitorios y remesa de utilidades. Pero su principal función será poder relajar el racionamiento de divisas que sufren las empresas.</p>
<p><strong>Las políticas expansivas presionarán sobre la inflación, las demandas salariales y los diversos tipos de cambio no oficiales –el oficial estará sujeto solo a microdevaluaciones-, y la respuesta del Gobierno es previsible que sea la intensificación de los controles.</strong> De modo que el temor a una mayor recesión cederá, pero las preocupaciones por los crecientes controles a precios y mercados se mantendrán o crecerán.</p>
<p>Baja algo, entonces, la probabilidad de que los cambios favorables de políticas sean rápidos y significativos a partir de 2016. El propio oficialismo, que puede retener una cuota sólida de poder, ha criticado ya a la oposición por la inclinación de sus candidatos a cambiar el modelo vigente. Es difícil pensar, por tanto, que facilitará esos cambios. Y, por otra parte, aumenta la probabilidad de un 2015 no recesivo –el crecimiento podría alcanzar hasta 4 %- pero con fuertes controles.</p>
<p>Parte del escenario próximo son también las dificultades que debe remontar el Gobierno y los riesgos que correrá la economía frente al objetivo oficial de sobreestimular la economía, apoyándose en el financiamiento externo.</p>
<p>En primer lugar,<strong> está el interrogante de si la negociación con los holdouts concluirá rápidamente, de modo de poder incorporar financiamiento externo desde temprano en 2015.</strong> De otro modo, la canilla de los dólares para reducir o eliminar el racionamiento a las importaciones corre el riesgo de abrirse tarde.</p>
<p>Si la negociación es rápida, la colocación de deuda no será el factor de demora. La banca de inversión y los mercados están dispuestos a absorber deuda soberana argentina. Luego de la negociación el riesgo país bajará a no más de 500 puntos básicos. Y si bien la deuda pública creció desde 2003, el espaciamiento de los vencimientos con acreedores privados permite acomodar nuevas emisiones por 5.000 a 10. 000 millones de dólares, aun a pesar del cambio en el escenario internacional, caracterizado por el fin de los estímulos monetarios en EEUU pero con la aparición de un nuevo estímulo importante anunciado por Japón e intenciones parecidas del Banco Central Europeo.</p>
<p>Segundo, aun consiguiendo USD 10 mil millones de financiamiento externo –y el cobro en dólares de las licencias 4G, el swap con China y alguna otra fuente específica-, el déficit y los vencimientos de deuda requieren  25.000 millones de dólares adicionales, o sea aproximadamente 5 % del PIB. Entre Anses y otras fuentes de fondos es previsible que el sector público reciba 1 % del PIB. Si el 4% restante lo financia el Banco Central, eso implica antes o después una suba de la inflación al 50 % anual –suponiendo constante la demanda real de dinero.</p>
<p><strong>El Banco Central apelará seguramente a mecanismos de absorción. Sus títulos (Lebac, Nobac) ya representan un monto desafiante (equivalente a USD28.000 millones) y la propensión de la banca a aumentar sus colocaciones está cerca del límite.</strong> Es probable que se consideren aumentos del encaje. Esperemos que si ello sucede sean remunerados, pero aún así no es descartable que los bancos sustituyan el aumento de encajes con una disminución de sus colocaciones de Lebac y Nobac, por lo que el resultado neto de absorción es difícil de determinar. Podría sin embargo considerar medidas para promover una mayor demanda de títulos del Banco Central por parte de los individuos.</p>
<p>El Tesoro también puede seguir intentando colocar deuda en el mercado local. El crowding out del sector privado no es una preocupación prioritaria del Gobierno actualmente. Los candidatos son títulos ajustables por la tasa Badlar, con un rendimiento superior a los plazos fijos mayoristas. O nuevas emisiones del Bonad (dollar linked), que podría impulsar habilitando un sistema de depósitos dollar linked para aplicar la capacidad prestable generada a adquisiciones de ese título. La desintermediación financiera tampoco es hoy preocupación prioritaria oficial.</p>
<p>Y tercero, existe el riesgo de que la demanda real de dinero, que hasta ahora solo comenzó a descender suavemente, acelere su caída, multiplicando las presiones inflacionarias y generando riesgos aun superiores de inestabilidad financiera, que tendrían para los objetivos electorales del oficialismo un efecto depredador. <strong>La expansión monetaria se puede neutralizar, pero la caída de la demanda de dinero no se puede revertir fácilmente.</strong></p>
<p>Finalmente, si bien en este escenario es previsible que no haya medi ni maxidevaluaciones y el tipo de cambio oficial solo ajuste por microdevaluaciones al ritmo de la inflación reconocida oficialmente, no es descartable que el oficialismo debata internamente la alternativa de desdoblar el mercado cambiario para complementar los dólares obtenidos emitiendo deuda con un flujo adicional de divisas por ingreso de capitales. Los pros y cons de tal alternativa exceden esta nota, que ya se extendió imprudentemente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/11/04/asoma-un-cambio-de-escenario/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Hay medidas para bajar el riesgo país</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/06/06/hay-medidas-para-bajar-el-riesgo-pais/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/06/06/hay-medidas-para-bajar-el-riesgo-pais/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Jun 2014 18:05:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Piekarz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[aumento de tasas]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
		<category><![CDATA[CER]]></category>
		<category><![CDATA[Club de París]]></category>
		<category><![CDATA[deuda]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[dólar]]></category>
		<category><![CDATA[inflación]]></category>
		<category><![CDATA[mercado cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[mercado financiero]]></category>
		<category><![CDATA[microdevaluaciones]]></category>
		<category><![CDATA[precios cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[reservas]]></category>
		<category><![CDATA[riesgo país]]></category>
		<category><![CDATA[tasas de interés]]></category>
		<category><![CDATA[vencimientos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/?p=6</guid>
		<description><![CDATA[En enero, frente al aumento de la volatilidad cambiaria,  se devaluó el peso en forma instantánea y se  modificó la política monetaria subiendo apreciablemente las tasas de interés. Con pocas variaciones, las tasas de interés fueron mantenidas por el Banco Central en ese nivel más elevado, aun cuando el tipo de cambio oficial se mantuvo... <a href="http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/06/06/hay-medidas-para-bajar-el-riesgo-pais/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En enero, frente al aumento de la volatilidad cambiaria,  se devaluó el peso en forma instantánea y se  modificó la política monetaria subiendo apreciablemente las tasas de interés.</p>
<p>Con pocas variaciones, las tasas de interés fueron mantenidas por el Banco Central en ese nivel más elevado, aun cuando el tipo de cambio oficial se mantuvo constante durante varios meses.</p>
<p>De ese modo, <strong>se estabilizó relativamente el mercado cambiario</strong>. Las dos medidas –devaluación y aumento de tasas- fueron acompañadas por acciones del Gobierno para contener el <em>pass through</em> de la devaluación sobre la inflación –incluyendo los precios cuidados-.</p>
<p>Recientemente se alcanzó, por otra parte, un acuerdo con el Club de París por la deuda pendiente, <strong>esperada noticia que acerca al país un poco más a la normalización de su frente financiero externo. El costo de la demora en llegar a un arreglo queda para la historia económica y la deliberación política</strong>; en todo caso está fuera de esta nota, que se centra en el futuro inmediato.</p>
<p>La inflación del primer cuatrimestre, no obstante y como era de esperar, deterioró parcialmente el efecto real de la devaluación. Por otra parte, surgieron versiones respecto de la conveniencia de bajar las tasas de interés. Finalmente, los últimos días han dado la impresión de que el Banco Central habría comenzado un proceso de ajustes graduales del tipo de cambio para no atrasar su nivel real frente a la continuidad de la inflación, aunque ésta pueda ser decreciente.</p>
<p>En un contexto así, delicado, <strong>es conveniente recordar la aritmética del alineamiento básico que deben tener las tres variables: dólar, inflación y tasas de interés, para mantener la estabilidad del mercado financiero</strong> –monetario y cambiario-</p>
<p>Para contener presiones eventuales sobre el tipo de cambio, las tasas de interés de los instrumentos en pesos deben ser cuando menos iguales –y mejor superiores- a la tasa de devaluación esperada. Si el tipo de cambio oficial se mantiene fijo y alcanza credibilidad, las tasas de interés pueden bajar, preferentemente en forma moderada y lenta.</p>
<p>Si el mantenimiento sin cambios del tipo de cambio oficial no es creíble o, a fortiori, si se confirma que se inició un proceso gradual de microdevaluaciones, cualquier baja relevante de la tasa de interés será prematura e inconveniente.</p>
<p>La aritmética de la relación entre la tasa de interés y la inflación es un poco más compleja. La razón es que virtualmente no existen en el mercado local muchos activos financieros de corto plazo ajustables por inflación –excepto emisiones remanentes ajustables por CER- o su demanda no está asentada por la falta de credibilidad del índice anterior de inflación. En consecuencia, en este caso la alternativa  a las colocaciones a tasa de interés, para los ahorristas e inversores, es la adquisición de bienes, opción que implica costos transaccionales altos como forma de ahorro, sean bienes durables de consumo o inversiones no financieras.</p>
<p>Es más, una medida complementaria para atemperar presión de demanda sobre el tipo de cambio es que el Gobierno emita deuda de corto o mediano plazo ajustable por el índice de precios, aprovechando el nuevo índice ahora  vigente. Pero la demanda por estos instrumentos deberá esperar  a que el Gobierno logre consolidar la confiabilidad del nuevo índice.</p>
<p>Las medidas de enero, que lograron cierta estabilización de los mercados, no incluyeron anuncios en el frente fiscal. Contrariamente a lo recomendable para la actividad y el crecimiento, que es en general una situación fiscal sólida y una política monetaria equilibrada.</p>
<p><strong>La aritmética de una relación coherente entre devaluación, inflación y tasas de interés para mantener estabilizados los mercados es difícil de administrar cuando hay un proceso inflacionario en marcha</strong>. Solo ha sido más fácil en ocasiones puntuales, cuando la moneda  nacional ha estado sensiblemente subvaluada, luego de una fuerte devaluación y caída del nivel de actividad.</p>
<p><strong>Pero esa aritmética puede ser mejor soportada a través de acciones que generen confianza. El gobierno tiene instrumentos para ello, si decide usarlos.</strong></p>
<p>En primer término, modificar la política fiscal, con decisiones que eliminen el déficit. El menor gasto público será compensado por mayor gasto privado, inducido por menores expectativas de inflación y mayor confianza.</p>
<p>En segundo término, no debe usar más reservas internacionales para pagar vencimientos de capital de la deuda, sino pagarlos con nuevas colocaciones. Argentina debe volver urgentemente a los mercados internacionales de deuda para hacer el rollover de los vencimientos de capital. Ello requiere reducir fuertemente el riesgo país, para acceder a tasas convenientes. <strong>Las medidas que menciono pueden llevar el riesgo país argentino a niveles de 500-550 puntos básicos.</strong></p>
<p>En tercer término, y apoyado en los dos anteriores, formular un programa monetario con una pauta de inflación moderada y decreciente, apuntando en forma creíble a bajar drásticamente las expectativas de inflación.</p>
<p>Con sólo estos elementos es posible estabilizar en forma un poco más sólida los mercados, evitar que se profundice la recesión e incluso aspirar a volver al crecimiento en 2015.</p>
<p>La devaluación de enero sólo fue acompañada por un instrumento, el alza de tasas. Nuevas devaluaciones –micro, medi o la que fuera- sin estas medidas adicionales en los frentes fiscal, monetario y de deuda, corren el riesgo de carecer de suficiente credibilidad. <strong>La implementación de estas medidas, en cambio, aleja la recesión y quizá permita volver al crecimiento ya el año próximo.</strong></p>
<p>La administración que asuma en 2015 –cualquiera ella sea- tendrá por supuesto que definir muchos más aspectos que el limitado tema tratado acá.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/julio-piekarz/2014/06/06/hay-medidas-para-bajar-el-riesgo-pais/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.627 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 08:11:17 -->
