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	<title>Jorge Enríquez &#187; Kirchnerismo</title>
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		<title>Canto a la Argentina</title>
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		<pubDate>Sat, 07 May 2016 09:48:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El casi seguro candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo hace poco que si no obtiene la victoria, el futuro será muy negro para su país. Podría llegar a ser… la Argentina.</p>
<p><b>Como los padres de otras épocas que asustaban a sus hijos con el cuco para que tomaran la sopa, Trump nos usó a nosotros como la encarnación de todos los males. No nos dejó solos: incluyó también a Venezuela.</b><b></b></p>
<p>No deberían preocuparnos las frases de un sujeto tan estrafalario y peligroso. En todo caso, son los propios norteamericanos quienes deberían reflexionar acerca de qué les ocurre como para que alguien que ha centrado su campaña en la vulgaridad, el patoterismo verbal y la xenofobia tenga chances reales de ser su próximo presidente.</p>
<p>Pero el cuco de Trump ha sido empleado otras veces, por personas más respetables. A esa condición nos empujó el kirchnerismo. Traigo a colación esta anécdota porque ilustra de un modo contundente el enorme desafío que tenemos por delante. <b>Hay que revertir más de medio siglo de decadencia. Como lo señalé en otras oportunidades, el kirchnerismo profundizó nuestras patologías, pero no las creó.<span id="more-130"></span></b><b></b></p>
<p>Hace muchísimo tiempo que nadie podría seriamente escribir, como Rubén Darío en el <i>Canto a la Argentina</i>, compuesto para el Centenario: “¡Argentina, región de la aurora!/ ¡Oh, tierra abierta al sediento/ de libertad y de vida,/ dinámica y creadora!”.</p>
<p>Pero la Argentina tiene todo para volver a ser una tierra de libertad y de vida. No aquella que fue, porque el pasado es irrevocable, sino la que puede ser si se lo propone. No es mero voluntarismo. Es la comprobación de que hay tantas energías dormidas que sólo esperan el marco necesario para desarrollarse que no podemos dejar pasar esta nueva oportunidad.</p>
<p>No se trata de ser partidario de Mauricio Macri ni de Cambiemos. Todos, oficialistas y opositores, debemos reflexionar y deponer cuestiones secundarias en aras de acordar reglas de juego básicas y un rumbo cierto para la Argentina. En especial, la oposición, que cuenta con un número significativo de bancas en el Congreso, debe estar a la altura de su responsabilidad y no especular sembrando el camino de obstáculos. La llamada ley antidespidos, por ejemplo, fue rechazada por el kirchnerismo cuando era gobierno.</p>
<p>También deben reflexionar los empresarios y los gremialistas, muchos de los cuales descubren ahora que la Argentina padece una alta inflación. ¿No lo supieron en los últimos ocho o nueve años? ¿O se envalentonan con un gobierno que los trata con respeto y no los pretende disciplinar con el látigo y la chequera? ¿Tan hondo caló entre muchos sectores el síndrome de Estocolmo?</p>
<p>Sepamos valorar este clima de convivencia plural en el marco de la Constitución y las leyes, porque en nuestra historia ha sido la excepción, no la regla. Hace tan sólo unos meses, el rumbo más confuso y errático que pueda concebirse se escondía detrás de palabras altisonantes, machacadas desde las prepotentes cadenas oficiales. Hoy sucede lo contrario: el rumbo es claro y cierto, aunque nadie nos lo grite. Firmeza en el fondo, mesura en las palabras y los gestos. El ideal de los romanos: “suaviter in modo, fortiter in re”. Ese es el camino para que la palabra <i>Argentina</i> pierda esa connotación sombría y recobre el eco esperanzado que inspiraba, hace un siglo, los versos de Rubén Darío.</p>
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		<title>El relato de los hechos</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Apr 2016 04:15:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Parecería que algunos añoran el relato. No me refiero a los kirchneristas residuales, esos que practican una ilusoria “resistencia” y llegan con su jefa a Comodoro Py como si protagonizaran el desembarco en Normandía. De ellos no se puede esperar otra cosa. Más asombrosos son quienes votaron a Cambiemos y desearían que el anterior relato... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-enriquez/2016/04/23/el-relato-de-los-hechos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Parecería que algunos añoran el relato. No me refiero a los kirchneristas residuales, esos que practican una ilusoria “resistencia” y llegan con su jefa a Comodoro Py como si protagonizaran el desembarco en Normandía. De ellos no se puede esperar otra cosa. <b>Más asombrosos son quienes votaron a Cambiemos y desearían que el anterior relato fuera sustituido por uno macrista. </b>Atribuyen esa supuesta falencia a errores de comunicación y ciertas voces mencionan un déficit de liderazgo presidencial.</p>
<p>No han comprendido el cambio y no advierten que este ya empezó. Si algo implica una ruptura con el pasado que dejamos atrás el 10 de diciembre, es que no tenemos, ni queremos tener, liderazgos mesiánicos, que todos los días, desde la pantalla, a la manera del Gran Hermano orwelliano, nos adoctrinen.</p>
<p><b>El de Mauricio Macri es un liderazgo democrático, republicano, abierto, que no se pretende infalible y, por ende, sabe escuchar</b>. Un liderazgo que se permite la rectificación cuando está convencido de algún error. Un liderazgo que busca persuadir, antes que imponer.<span id="more-116"></span></p>
<p>No hay, a Dios gracias, un relato imperativo y cerrado desde el vértice del poder. Pero eso no significa que no haya un rumbo claro. Quienes quieran un relato —en el buen sentido de este término— deberían prestar más atención a los hechos que a las palabras. De las decisiones que toma el Gobierno de Cambiemos surge nítido un hilo conductor que les da sentido. No son capítulos aislados, sino que se enmarcan en una estrategia centrada en el futuro, que no se aparta del camino para perder tiempo en discusiones históricas o semánticas. Es un lujo que la Argentina, cargada de problemas, no puede darse.</p>
<p>Veamos, por ejemplo, la cuestión económica. Se hizo primero lo que resultaba prioritario: reinsertarnos en el mundo. No hay despegue posible con un país en default, que no acepta pagar, no ya los compromisos asumidos al emitir deuda pública, sino tampoco sentencias firmes dictadas por tribunales elegidos por el propio Estado argentino. Muchos años de extravíos se recompusieron en cuatro meses. El levantamiento inmediato del cepo y de otras absurdas restricciones económicas tiene el mismo objetivo: volver a ser un país normal.</p>
<p><strong>Los pasos dados en ese sentido fueron de una admirable celeridad. Hubo los dos factores necesarios para el éxito de esa empresa: voluntad política en el Presidente y excelencia profesional en los equipos que intervinieron</strong>. La desconfianza del mundo se trocó en confianza cuando se percibió un nuevo clima de seriedad. La demanda por los bonos que emitirá el Gobierno nacional para pagarles a los holdouts superó las previsiones más optimistas.</p>
<p>Ahora, verdaderamente, empieza el partido. Con un fuerte aliento a las inversiones de mediano y largo plazo, para poner al día una infraestructura y unos servicios públicos devastados durante la década despilfarrada, y, sobre todo, para poner en marcha las enormes energías creativas de nuestra sociedad y crear empleo genuino y de calidad, único camino real para mejorar las condiciones de vida de la gente y alcanzar una verdadera inclusión social.<b></b></p>
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		<title>El pasado y el futuro, las dos caras del 13 de abril</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Apr 2016 06:11:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[La Cámpora]]></category>

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		<description><![CDATA[La declaración indagatoria de Cristina Elisabet Fernández de Kirchner ante el juez Claudio Bonadio fue menos un acto procesal que una puesta en escena. Es inconcebible que, en lugar de dar las explicaciones que correspondan en relación con la declaración indagatoria a la que fue citada, la ex Presidente haya organizado un show, con militantes... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-enriquez/2016/04/16/el-pasado-y-el-futuro-las-dos-caras-del-13-de-abril/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La declaración indagatoria de Cristina Elisabet Fernández de Kirchner ante el juez Claudio Bonadio fue menos un acto procesal que una puesta en escena. Es inconcebible que, en lugar de dar las explicaciones que correspondan en relación con la declaración indagatoria a la que fue citada, la ex Presidente haya organizado un show, con militantes de La Cámpora que pretendían actuar como su guardia pretoriana, y haya presentado un escrito que es un mero panfleto político de baja estofa. El respeto a las instituciones exigía de su parte otra actitud, más decorosa y ajustada sustancial y formalmente a los cánones de un acto judicial.</p>
<p>El posterior discurso de Cristina Kirchner nos la mostró como siempre, viviendo una realidad paralela en la que ella es una eterna víctima de una conspiración universal. De los millones de dólares que su irresponsabilidad le hizo perder al Banco Central no dijo una palabra. De la fortuna que ella y sus amigos forjaron en la función pública, tampoco.</p>
<p>Sin embargo, hay algo positivo en esa impúdica exhibición del kirchnerismo: nos recuerda qué lejanos quedan los tiempos de autoritarismo que vivimos hasta tan sólo cuatro meses atrás. La ex Presidente tal vez comprendería, si tuviera el espíritu abierto, que no necesitaba cadenas nacionales. Todos los canales de noticias, aun los que no le tienen ninguna simpatía, transmitieron sus palabras. En buena hora que lo hicieran: vienen muy bien estos recordatorios del abismo que logramos sortear.<span id="more-109"></span></p>
<p>No hubo, por lo demás, ninguna zona liberada. El Gobierno nacional actuó con prudencia, permitió que se desarrollaran sin interferencias la movilización kirchnerista y el acto posterior. Una actitud más estricta podría haber desencadenado hechos de violencia de mucha mayor envergadura.<b> Es cierto que una periodista tan estimable como Mercedes Ninci debió sufrir el patoterismo de algunos militantes, hecho que deberá ser investigado y sancionado; pero en el balance se privilegió el más amplio ejercicio de la libertad de expresión</b>.</p>
<p>No hubo, por parte de la ex mandataria, una defensa jurídica. No le habló al tribunal, sino a la historia, como suelen hacer los megalómanos. Se comparó con Hipólito Yrigoyen y Juan Perón, olvidando que estos fueron derrocados por golpes militares y ella simplemente terminó su mandato, como lo determina la Constitución. Y en el caso de Yrigoyen ese paralelismo es más absurdo. Se puede estar de acuerdo o no con las políticas adoptadas por el primer presidente radical, pero nadie jamás lo acusó de enriquecerse en la función pública. Al contrario, fue un ejemplo de decencia y austeridad. En su modesta casa de la calle Brasil no había bóvedas, ni tenía testaferros.</p>
<p>El mismo día de este <i>revival</i> del pasado, la Argentina dejaba atrás el default. <b>Hay, por fin, un Gobierno que ubica como central una dimensión desconocida en el universo kirchnerista: la del futuro.</b></p>
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		<title>De empresarios y testaferros</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Apr 2016 10:09:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Capitalismo de amigos]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lázaro Báez]]></category>
		<category><![CDATA[Panama Papers]]></category>

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		<description><![CDATA[El empresario es una persona imprescindible para el desarrollo de un país. Tiene una idea, crea algo, brinda un servicio. Es útil a la sociedad. Reúne el capital y el trabajo, crea empleo, satisface necesidades, innova. Sobre todo, arriesga. Lázaro Báez no es un empresario, salvo que despojemos a esta palabra de todo lo que... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-enriquez/2016/04/09/de-empresarios-y-testaferros/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El empresario es una persona imprescindible para el desarrollo de un país. Tiene una idea, crea algo, brinda un servicio. Es útil a la sociedad. Reúne el capital y el trabajo, crea empleo, satisface necesidades, innova. Sobre todo, arriesga.</p>
<p>Lázaro Báez no es un empresario, salvo que despojemos a esta palabra de todo lo que tiene de positivo. Era hasta no hace tanto tiempo un modesto cajero de una sucursal del Banco Nación en Río Gallegos. Hoy es dueño de una constructora que ganaba todas las licitaciones en Santa Cruz, posee infinitas hectáreas, importantes hoteles, se mueve en tres aviones privados… Nadie en su sano juicio puede creer que un rayo súbitamente le transmitió al cajero en 2003 todos los talentos y las oportunidades de un empresario. <b>Báez es una simple máscara de Néstor y Cristina Kirchner. Su socio formal en algunas empresas, pero en verdad es el hombre que usaron para acumular una indebida fortuna, hecha de sobreprecios y de coimas.</b><b> </b>Báez expresa de la manera más torpe ese capitalismo de amigos que es el veneno del capitalismo sano, tan necesario para crear riqueza auténtica y mejorar la calidad de vida de la gente.</p>
<p>Es común en los Estados Unidos que se hable con admiración del <i>self made man</i>, el hombre de modestos orígenes que a fuerza de trabajo y de ingenio se transforma en un poderoso empresario. Un Andrew Carnegie, por ejemplo, inmigrante escocés que trabajaba desde niño en una empresa de ferrocarriles y llegó a ser un magnate del acero y un extraordinario filántropo. Báez es su contracara: un día es un oscuro cajero de un banco, al siguiente tiene una empresa constructora poderosa. Su condición es tan evidente que bien podría ilustrar, cuando se escriba, el Manual del Testaferro.<span id="more-102"></span></p>
<p>El contraataque kirchnerista ha sido, como resulta habitual, chapucero. Imposibilitado de defenderse de los cargos de corrupción, intenta demostrar que todos son corruptos. Como Mauricio Macri aparece mencionado en los Panama Papers como director de una sociedad offshore, Macri es igual a Báez, es decir, a Kirchner.</p>
<p>Pero la maniobra se cae como un castillo de naipes. Dicha sociedad estaba a nombre de Franco Macri (no era, entonces, fantasma); había sido declarada ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP); no tenía activos, ni cuentas, ni movimientos; y Mauricio Macri sólo figuraba como director. Nada, en consecuencia, hay de ilegal. Quizás algunos descubren ahora que el presidente argentino pertenece a una familia de empresarios, que desde hace más de medio siglo descolla en la construcción y otros sectores. Obnubilados, omitieron un detalle: el 9 de diciembre de 2015 Mauricio Macri no era un cajero de banco.</p>
<p>Báez merece, por cierto, que se lo juzgue y condene por los delitos que haya cometido. <b>Pero sería una enorme injusticia que con él concluyera el juzgamiento. Báez es Kirchner. Por algo la noche de su detención la ex Presidente permaneció hasta altas horas de la noche en la gobernación de Santa Cruz.</b></p>
<p>Sería un error ejercer la venganza, sería una enorme defraudación a la democracia argentina no hacer justicia.</p>
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		<title>El país normal cumple dos meses</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Feb 2016 09:45:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Holdouts]]></category>
		<category><![CDATA[Inversiones]]></category>
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		<description><![CDATA[Se han cumplido dos meses desde la asunción de Mauricio Macri. Es un lapso escaso para un balance de su Gobierno, pero suficiente como para identificar algunos rasgos que probablemente se vayan acentuando a lo largo de la gestión. En primer lugar, se respira un clima de normalidad que hacía muchos años no teníamos. No... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-enriquez/2016/02/13/el-pais-normal-cumple-dos-meses/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Se han cumplido dos meses desde la asunción de Mauricio Macri. Es un lapso escaso para un balance de su Gobierno, pero suficiente como para identificar algunos rasgos que probablemente se vayan acentuando a lo largo de la gestión.</p>
<p>En primer lugar, se respira un clima de normalidad que hacía muchos años no teníamos. No hay cadenas nacionales, no hay puestas en escena constantes, no hay una figura que invade casi diariamente nuestros hogares con el dedo levantado para señalar enemigos por todas partes. No hay propaganda política del Gobierno en la transmisión de los partidos de fútbol. No hay relatores militantes. No hay programas que desde los medios estatales se dediquen a hostigar a los adversarios del oficialismo. No hay anuncios de obras que ya fueron anunciadas varias veces. No hay convocatorias abruptas a gobernadores, empresarios y sindicalistas para servir de decorado a discursos presidenciales cuyo contenido se ignora previamente.<span id="more-68"></span></p>
<p><b>Hay, por el contrario, respeto a las instituciones. El Presidente dialoga con líderes opositores. También dialoga con sus propios partidarios, a los que atiende y escucha</b>. Sabe que no es infalible y no tiene el menor empacho en rectificar alguna decisión cuando advierte que no es la mejor. Los ministros, por su parte, trasladan esa forma de trabajar a sus áreas, al actuar en equipo, privilegiar el profesionalismo.</p>
<p>Los problemas heredados, claro, son mayúsculos e imposibles de solucionar en pocas semanas. La devastación producida por el kirchnerismo fue muy profunda. Algunos partidarios de la señora de Kirchner descubren ahora candorosamente la inflación y dan voces de alarma, como si hasta el 10 de diciembre pasado los precios se hubieran mantenido estables. La sociedad argentina es menos tonta de lo que ellos creen (como también debieron haberlo advertido, con sorpresa, luego de las elecciones de fines de año pasado) y sabe que los incrementos se originan en el enorme déficit dejado por la administración anterior, que era financiado por una desbordante emisión monetaria. De aquellos polvos, estos lodos. A medida que se ordene la macroeconomía, los precios van a bajar. No será de un día para el otro, porque en las penosas condiciones en que debió asumir Mauricio Macri una política de shock podría acentuar la recesión y la caída del empleo.</p>
<p><strong>Será vital para encauzar la economía restablecer una fluida relación con el mundo. Desde el primer día de su Gobierno, el presidente Macri lo está haciendo vigorosamente. El arreglo con los holdouts es clave para destrabar créditos e inversiones.</strong> El Gobierno argentino ha demostrado firmeza y seriedad, pero también la inequívoca vocación de cumplir lo que surge no solamente de compromisos contraídos por el Estado argentino, sino también de sentencias firmes del tribunal que nuestro país, presidido entonces por Néstor Kirchner, eligió para la resolución de las controversias que pudieran suscitarse. El lamentable desafío del anterior Gobierno a esos fallos y la demora en regularizar la deuda externa no han hecho más que incrementar el monto que deberá pagarse. Pero hay que encontrar de buena fe una solución al tema, porque sin ella seguiremos en un aislamiento que sólo puede prolongar nuestra decadencia.</p>
<p>El Presidente no ha vacilado en rescindir contratos de personas que no trabajaban y que cobraban un sueldo sin otra contraprestación que su militancia partidaria. Pero nadie que trabaje debe temer, sean cuales fueren sus ideas políticas. Lo que debe comprenderse es que el Estado es un instrumento de la sociedad para cumplir fines comunes, no un botín de guerra del partido que asume el poder.</p>
<p>El rumbo es claro; el timón está empuñado firmemente, pero sin altanería ni jactancia. La meta es mejorar sensiblemente la calidad de vida de los argentinos y establecer las bases para un desarrollo sostenido con equidad social. Es un proyecto generoso, que recién se ha iniciado y se halla abierto para ser enriquecido por todas las personas de buena voluntad, cualquiera sea su proveniencia. Como todo esfuerzo de cambio, despertará resistencias, pero la gran mayoría de los argentinos sabe que no podemos seguir mirando desde la estación cómo pasa el tren de la historia.</p>
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		<title>Una grieta que viene de lejos</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2016 03:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Lanata]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Jorge Lanata acuñó hace un tiempo, con la capacidad de síntesis de los periodistas talentosos, la expresión “la grieta” para definir a esta Argentina dividida en sectores aparentemente irreconciliables que vivimos desde el advenimiento de los Kirchner al Gobierno nacional (y en especial desde la primera Presidencia de Cristina Kirchner). Como lo ha recordado esta... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-enriquez/2016/02/01/una-grieta-que-viene-de-lejos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Jorge Lanata acuñó hace un tiempo, con la capacidad de síntesis de los periodistas talentosos, la expresión “la grieta” para definir a esta Argentina dividida en sectores aparentemente irreconciliables que vivimos desde el advenimiento de los Kirchner al Gobierno nacional (y en especial desde la primera Presidencia de Cristina Kirchner).</p>
<p>Como lo ha recordado esta semana el profesor Luis Alberto Romero en un lúcido artículo en <i>La Nación</i>, la grieta tiene orígenes muy antiguos en nuestro país. Gran parte de la historia argentina está atravesada por tales divisiones: morenistas y saavedristas, federales y unitarios, conservadores y radicales, peronistas y antiperonistas, etcétera.</p>
<p>Se podría refutar esa visión negativa del problema señalando que en todos los países democráticos la sociedad se divide de acuerdo con diversas tendencias ideológicas, y que en los de democracias más consolidadas tales divisiones suelen expresarse binariamente: laboristas y conservadores en Gran Bretaña, demócratas y republicanos en los Estados Unidos. Y, sin embargo, esos fraccionamientos no son vistos de un modo peyorativo, sino más bien de la manera contraria: como la mejor evidencia de sociedades plurales y abiertas.</p>
<p>Pero nuestra grieta expresa otra cosa. Entre laboristas y conservadores, demócratas y republicanos, hay alternancia. También hay acuerdos parlamentarios. En general, pese a que muchas veces los debates pueden ser muy arduos, existe un sentido del <i>fair play</i>. Ese sentido se funda en que todos los actores políticos reconocen la legitimidad de los demás. <b>En la Argentina agrietada, el kirchnerismo se presenta a sí mismo como único representante legítimo del pueblo.<span id="more-57"></span></b></p>
<p>Esa es la diferencia sustancial de la grieta con otro tipo de divisiones, legítimas y enriquecedoras, que las sociedades abiertas albergan. Cuando una corriente política se piensa a sí misma como la encarnación de la voluntad popular, de la patria o de la nación, es natural que entienda que otras que compiten con ella son enemigas del pueblo, de la patria o de la nación. La consecuencia inevitable de tal enfoque es que, aunque esa corriente política haya sido elegida en elecciones democráticas intachables y alcanzado el poder con amplias mayorías, el Gobierno que lleva adelante es esencialmente ilegítimo.</p>
<p>Por eso, ya desde las primeras horas del Gobierno de Mauricio Macri varios voceros del kirchnerismo lo calificaron de dictadura y muchos de ellos, aun sin recurrir a ese término, convocan a la resistencia, como si se tratara de una fuerza extranjera de ocupación o de un gobierno de facto. En la democracia, los partidos opositores controlan al Gobierno, lo critican y proponen planes alternativos, además de acordar con él cuando así lo estiman conveniente para los intereses del país. Pero no resisten. Usar esa palabra, que evoca tantas luchas libertarias —como la de los franceses contra la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial—, en el contexto de un sistema democrático es malversarle absolutamente su significado.</p>
<p>“Nadie es la patria, pero todos lo somos”, escribió Jorge Luis Borges en un poema. La patria es la suma de todas las personas que habitan un espacio soberano. Nadie por sí solo representa a todo el pueblo. Esa concepción unanimista, que se nutre de conceptos arcaicos y falsos como el del ser nacional, se halla en las antípodas de la genuina democracia y se emparenta con doctrinas que justificaban las monarquías absolutas. Ninguna persona o partido puede pensar, aunque así no lo diga, la frase que se atribuye a Luis XIV: “L’État c’est moi”.</p>
<p>Mientras persista esa concepción, será difícil cerrar la grieta. <b>Es imprescindible que todos los actores políticos admitan que los otros son legítimos, que por tener ideas distintas no son enemigos de la patria, sino personas que persiguen el interés general del modo en que lo creen mejor</b>. Se trata de modificar pautas de conducta con largo arraigo en nuestra comunidad. El Gobierno de Mauricio Macri está dando claros ejemplos de cambio. Entre otras cosas, ha hecho del diálogo un ejercicio permanente. Dialogar con quien piensa distinto no es un síntoma de debilidad, sino de fortaleza. Expresa una idea de la pluralidad de la democracia, pero también parte de reconocer que todos somos falibles y que escuchar las razones del otro nos puede permitir corregir errores.</p>
<p>La grieta tiene una larga historia en la Argentina. Ya es hora de comenzar a cerrarla, no para que todos pensemos lo mismo, sino para que el rumbo general del país no se sustente sobre un único sector, sino que incorpore la enorme variedad de matices que enriquecen la vida social. La democracia no termina el día de las elecciones. En ese momento recién comienza.</p>
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		<title>El último relato de Víctor Hugo Morales</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2016 08:46:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Radio Continental]]></category>
		<category><![CDATA[Víctor Hugo Morales]]></category>

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		<description><![CDATA[La rescisión del contrato de Víctor Hugo Morales con Radio Continental, por decisión de la empresa, fundada en reiterados incumplimientos del periodista, fue denunciada por este como un caso de censura a la libertad de expresión, de la que acusó al Gobierno de Mauricio Macri. A las pocas horas, el kirchnerismo organizó una manifestación en... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-enriquez/2016/01/16/el-ultimo-relato-de-victor-hugo-morales/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La rescisión del contrato de Víctor Hugo Morales con Radio Continental, por decisión de la empresa, fundada en reiterados incumplimientos del periodista, fue denunciada por este como un caso de censura a la libertad de expresión, de la que acusó al Gobierno de Mauricio Macri.</p>
<p>A las pocas horas, el kirchnerismo organizó una manifestación en apoyo de Morales en Plaza de Mayo. Allí el relator futbolístico dio un discurso en el que repitió los lugares comunes de esa corriente política y se presentó como una víctima de oscuros poderes. Pero <b>el intento de hacer aparecer su despido como un acto de censura estatal es ridículo</b>. Radio Continental es una empresa privada que adopta sus decisiones con entera libertad. Ahora, por lo menos. Durante el período kirchnerista, la presión del Gobierno la obligó a mantener en su programación a Morales, pese a que este no cumplía su contrato y a que había llevado a la emisora a niveles muy bajos de rating.</p>
<p>Hubo, entonces, si así podemos llamarla, una censura inversa: la que el Gobierno kirchnerista ejerció contra Radio Continental, al privarla de su derecho a decidir su programación y el elenco de locutores y periodistas que la llevan adelante con absoluta libertad.</p>
<p>Desde el advenimiento de la administración de Cambiemos, los medios saben que no hay presiones ni censuras. El pluralismo es una parte esencial del programa del nuevo Gobierno, que no es inspira en Venezuela, sino en los países democráticos más avanzados del mundo. Pero el kirchnerismo cree que todos son de su condición y en cada decisión empresarial ve la mano del Estado. Le cuesta imaginar un país fundado en la libertad.</p>
<p>El caso de Morales es patético. Se sabe que fue un cálido amigo de altos militares durante la última dictadura uruguaya, con quienes jugaba al fútbol y comía asados, y que elogió sin reservas a la dictadura argentina por su organización del Mundial 78; que tuvo en su país problemas de índole policial que nada tenían que ver con la defensa de la democracia, aunque luego quiso fabricarse un pasado más heroico.</p>
<p><strong>Gran relator de fútbol, sedujo a muchos por su facilidad de palabra, pero su súbita conversión al kirchnerismo le fue mermando el prestigio que había ganado</strong>. No es por su preferencia política que se lo critica. Lo extraño, lo inexplicable, es que tan sólo semanas antes de su transformación era muy severo en sus comentarios sobre el Gobierno kirchnerista y la fortuna de los Kirchner. Hasta podía haberse aceptado que coincidiera con algunas de las políticas de esa administración, aun después de tales comentarios, como las referidas al Fútbol para todos. Sin embargo, no se quedó ahí: pasó a ser un incondicional propagandista de los Kirchner.</p>
<p>Nunca supo explicar qué había originado una mutación tan abrupta, que lo alejó de sus pares del periodismo independiente. Siempre se había jactado de su independencia, hasta —decía— trataba de usted a los jugadores de fútbol para conservar respecto de ellos una distancia que le permitiera juzgarlos con imparcialidad, y de buenas a primeras se convirtió en un obsecuente de un Gobierno autoritario y corrupto. Si no median razones económicas en ese giro, es un asunto de aristas psicológicas muy complejas. En cualquier caso, asumió voluntariamente un rol servil muy del paladar de los señores del Calafate.</p>
<p>Nadie lo ha perseguido. Más bien, el Estado, hasta el 10 de diciembre pasado, lo había privilegiado. Ahora es una persona más, que como tantos periodistas deberá buscar un medio al que le interese contratarlo. Aparecerán muchos, sin dudas, pero acaso muy pocos puedan satisfacer las pretensiones económicas de este “resistente”, corifeo de Cuba y del chavismo, que tiene un departamento en Nueva York para alojarse cuando acude al Metropolitan Opera House, que vive en los edificios más caros de los barrios más exclusivos de Buenos Aires y que pasea su cuerpo de <i>bon vivant</i> por las principales ciudades europeas.</p>
<p>Víctor Hugo Morales quedará en la historia del relato futbolístico de la Argentina, pero su fama no podrá desligarse de la que también le corresponde como un campeón de la hipocresía.</p>
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		<title>2015, de la incertidumbre a la esperanza</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2016 09:19:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Enríquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[FPV]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Cívica Radical]]></category>

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		<description><![CDATA[Ha finalizado el 2015. Fue un año intenso. Es probable (así lo deseamos, así lo necesitamos) que haya marcado un punto de inflexión en la historia argentina. Habíamos señalado, desde el comienzo del año, que existía una voluntad de cambio en nuestro país y que eran muchos los signos que indicaban la llegada de un... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-enriquez/2016/01/06/2015-de-la-incertidumbre-a-la-esperanza/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ha finalizado el 2015. Fue un año intenso. Es probable (así lo deseamos, así lo necesitamos) que haya marcado un punto de inflexión en la historia argentina.</p>
<p>Habíamos señalado, desde el comienzo del año, que existía una voluntad de cambio en nuestro país y que eran muchos los signos que indicaban la llegada de un fin de ciclo.</p>
<p>Pero gran parte de la sociedad, al tiempo que reclamaba ese cambio, era escéptica respecto de su efectiva posibilidad de concreción. Es que doce años de kirchnerismo habían generado cierta sensación de invulnerabilidad.</p>
<p>Recordemos que uno de los primeros acontecimientos políticos de 2015 fue la Convención de Gualeguaychú de la Unión Cívica Radical (UCR), que permitió la conformación de Cambiemos. Ahora lo vemos en retrospectiva como algo natural y necesario, pero nada indicaba antes que ese acuerdo pudiera aprobarse.<span id="more-27"></span></p>
<p>Había todavía muchos dirigentes radicales que exhibían cierta desconfianza hacia Mauricio Macri y el PRO. Fue la tarea titánica de Ernesto Sanz la que logró volcar a la mayoría de la Convención hacia ese acuerdo. Los argentinos asistimos a un ejercicio infrecuente: el de la deliberación pública de un partido político y la adopción por rigurosa decisión democrática de un rumbo estratégico.</p>
<p>Ese entendimiento fue importante. El radicalismo no tenía un candidato presidencial con la importante intención de voto y trayectoria de Macri; el PRO, por su parte, ganó inserción territorial por la centenaria presencia de la UCR en cada pueblo de la república. Desde luego que, también resultó esencial la conjunción, junto a esas fuerzas, de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, con un potencial electoral menguado, pero con una relevante carga simbólica por su constante defensa de los valores constitucionales y su implacable denuncia de la corrupción.</p>
<p>Las elecciones provinciales fueron marcando el tono del cambio. En la ciudad de Buenos Aires, siempre sorprendente y reacia a encasillamientos rígidos, la disputa tuvo una intensidad mayor a la esperada. Los porteños, finalmente no dudaron en convalidar ocho años de cambios positivos y le dieron la jefatura de Gobierno al principal colaborador de Macri durante todo ese tiempo, dotado de una increíble capacidad de trabajo y gestión, Horacio Rodríguez Larreta.</p>
<p>Los importantes triunfos de Alfredo Cornejo en Mendoza y de Gerardo Morales en Jujuy dieron una muestra cabal de la matriz federal de Cambiemos. El kirchnerismo, además, fue derrotado a manos del peronismo disidente en San Luis, La Pampa y Chubut, de UNA en Córdoba, provincia cuyo comportamiento electoral en las presidenciales fue clave en el triunfo de Mauricio Macri y de Progresistas en Santa Fe.</p>
<p>Pero <b>no hay duda de que la nota más destacada de los distintos turnos electorales locales la constituyó el triunfo de María Eugenia Vidal</b>, una mujer joven, fresca, honesta, que ya había demostrado una excepcional capacidad de gestión en la ciudad de Buenos Aires y que, representando la contracara de Aníbal “La Morsa” Fernández, puso fin a 28 años de hegemonía peronista, signados los últimos ocho por un contundente fracaso que dejó una provincia devastada y con las arcas vacías. También allí había llegado la hora del cambio.</p>
<p>En las PASO, como era de prever, el candidato oficialista obtuvo el primer lugar, pero ya se advertía que le resultaría muy difícil obtener votos independientes. <b>La buena perfomance de Cambiemos en la primera vuelta señalaba que la alternancia no sólo era posible, sino probable.</b></p>
<p>A los indudables méritos de quien a la postre resultó ganador, postulando un país para todos, sin grietas artificiales, con desarrollo económico y equidad social, al amparo de la Constitución y las leyes, hay que agregar los errores de la campaña oficialista. Cuando Daniel Scioli más debía separarse del tronco duro del Frente para la Victoria (FPV), más se kirchnerizaba, apelando incluso a un discurso agresivo muy alejado de su habitual retórica vacía.</p>
<p>Mientras tanto, todos los indicadores económicos empeoraban, como consecuencia de una administración inepta que no atinaba a enderezar el rumbo y que quemaba las naves de manera irresponsable. Alta inflación, estancamiento, pérdida permanente de reservas del Banco Central son algunos de los legados del populismo autoritario, además del alarmante atraso en infraestructura, energía, telecomunicaciones, etcétera.</p>
<p>A ello debe sumarse (como causa y como consecuencia) el penoso aislamiento internacional de la Argentina. Pero el cambio ya empezó. Por eso, 2015, el año de la gran incertidumbre, termina siendo el año de la esperanza.</p>
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