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	<title>Jorge Dorio</title>
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		<title>Las razones de Estado y los estados de la razón</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Feb 2013 04:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Dorio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[En las confrontaciones cotidianas y con pequeñas variantes según el escenario, la lucha política obliga algunas veces a prescindir de modales cortesanos y despejar el terreno para fintas y agachadas que, pese a su picardía heterodoxa, no transgreden los límites de la ética ni se asoman al barrio del delito. Los últimos tiempos nos han... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-dorio/2013/02/27/las-razones-de-estado-y-los-estados-de-la-razon/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En las confrontaciones cotidianas y con pequeñas variantes según el escenario, la lucha política obliga algunas veces a prescindir de modales cortesanos y despejar el terreno para <strong>fintas y agachadas</strong> que, pese a su picardía heterodoxa, no transgreden los límites de la ética ni se asoman al barrio del delito.</p>
<p>Los últimos tiempos nos han sometido al molesto asombro de comprobar que esas “licencias” han avanzado hacia la peligrosa dimensión de otros desbordes.</p>
<p><strong>Es el caso de los entuertos en los que debiendo primar la lógica de la Razón de Estado, se da prioridad a las ventajas eventuales de la disputa partidaria.</strong></p>
<p>Casos como el de la <strong>Fragata Libertad</strong>, la cuestión <strong>Malvinas</strong>, los <strong>conflictos en tribunales neoyorkinos o la apertura de mercados alternativos</strong>, son algunos de los temas que, con honrosas excepciones, han mostrado un perfil de la oposición signado por la <strong>inmadurez, la mezquindad, la obnubilación del corto plazo</strong> y, de manera más alarmante, la <strong>pérdida de una perspectiva nacional</strong> sacrificada por la obsesión por obtener algún rédito inmediato al enfrentarse al oficialismo. Este campo, por su parte, asentado en un grado de diversidad que no es menor, ha mostrado también en alguna ocasión el exabrupto de voces disonantes. Pero ha contado con la ventaja de <strong>un timón firme y un rumbo preciso</strong>, elementos que rápidamente transforman cada traspié en una mera anécdota.</p>
<p>Esa óptica alterada de lo nacional parece acentuar aún más las dificultades opositoras para erigir una alternativa convocante, no sólo en términos político-ideológicos sino también en el más inmediato terreno electoral.</p>
<p>La tediosa necesidad de reiterar este panorama narrado ya en anteriores ocasiones radica en su condición reveladora de otros rasgos que han ido acentuándose en las últimas jornadas. <strong>La discusión sobre el memorando argentino-iraní partió del citado desapego por la Razón de Estado y empezó a transitar otro campo no menos sensible.</strong></p>
<p>La existencia de una tragedia con víctimas fatales en la base de una discusión exige, en primer lugar, un <strong>respeto sin mácula por el dolor y la pérdida irreparable de una vida</strong>. Al mismo tiempo, los responsables de dirimir tales conflictos no deben perder de vista la necesidad de <strong>no asumir el natural dolor de los damnificados como única guía para garantizar que su lectura se ajuste estrictamente a derecho</strong>. Ese posicionamiento es el único emblema de aquello que sostiene el tejido conectivo de una comunidad, el corpus de obligaciones y garantías consensuado por todos aquellos que reclamen para sí la condición de ciudadanos.</p>
<p>La responsabilidad fundante de mancillar este terreno le cupo en su momento a los medios. Primero los que asumieron sin ambages su condición amarillista. Luego los que pretendieron disimularla. Hoy, tristemente, a los que sirven de faro ideológico a desorientados representantes que, con tal de lograr una figuración virtual, abandonan todo pudor y dignidad.</p>
<p><strong>La cima de esa montaña de degradación se alcanza cuando un hecho trágico se torna atractivo para esta fauna carroñera al encontrar en él una vinculación cualquiera que, merced a un alambicado movimiento, permita salpicar a quienes en mayor o en menor medida estén alineados con algún postulado del Modelo.</strong></p>
<p>Esa canallada, ni más ni menos, es la que nutre la difusión escandalosa del suceso que vinculó en un trágico accidente la muerte de <strong>Reinaldo Rodas y la vida de Pablo García.</strong></p>
<p>Si a ese siniestro momento hay ligados otros nombres debe buscárselos en noticieros y editoriales que han usado al hecho en cuestión como excusa para exhibir su propia inmundicia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.telam.com.ar/notas/201302/8694-las-razones-de-estado-y-los-estados-de-la-razon.html" target="_blank">Télam</a></p>
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		<title>Bullrich, el modelo y la sinceridad de los delincuentes</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Feb 2013 06:07:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Dorio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[La confrontación política no siempre es transparente a los ojos de la ciudadanía. Un aspecto clave en el movimiento público de los grupos de opinión es el vínculo entre los objetivos que se plantean y las estrategias concebidas para alcanzarlos. Por ejemplo: un grupo partidario puede difundir su voluntad de conquistar el gobierno y, exponiéndolo,... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-dorio/2013/02/22/bullrich-el-modelo-y-la-sinceridad-de-los-delincuentes/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La confrontación política no siempre es transparente a los ojos de la ciudadanía. Un aspecto clave en el movimiento público de los grupos de opinión es <strong>el vínculo entre los objetivos que se plantean y las estrategias concebidas para alcanzarlos</strong>. Por ejemplo: un grupo partidario puede difundir su voluntad de conquistar el gobierno y, exponiéndolo, está en su legítimo derecho. Ahora bien, si el método para lograr esa meta es un golpe de Estado, la propuesta cambia brutalmente de signo y pierde su potencial legal para convertirse en un plan delictivo.</p>
<p><span id="more-13"></span>Sin embargo, no siempre la cuestión es tan sencilla. Puede ocurrir que un  dirigente enumere una serie de acciones que, inocuas y hasta loables en su apariencia, oculten en su ejecución consecuencias nocivas para el conjunto de la ciudadanía. Ese podría ser el caso de quienes reclamaban <strong>la implementación inmediata del 82% para las jubilaciones</strong> sin aclarar que la medida podía generar un descalabro del sistema previsional echando por tierra la progresiva consolidación alcanzada en los últimos años.</p>
<p>Se me dirá que semejante conducta es concebible solamente desde el humor, la estupidez o la locura. Y que la realidad de la vida política no alberga ese tipo de huéspedes. Permítanme presentarles una notable singularidad argentina. Hace unos días, con la estridencia de una propuesta sin maquillaje o condicionamiento ninguno, apareció en el paisaje de la red el siguiente bando:</p>
<div><em>GRANOS, NO PAGUEN LA SOGA CON LA QUE LOS AHORCARÁN</em></div>
<p><em>Mensaje para todos los productores de granos de la República Argentina. Hoy, como nunca antes en la historia nacional, es legítima la evasión tributaria, aunque el gobierno la repute como criminal. Cada peso que se le pague a la dictadura kirchnerista será malversado y puesto al servicio de la consolidación del régimen. Cada peso y cada dólar que ustedes conserven, será salvado del desastre y podrá ser invertido eficientemente en el momento de la redención republicana, que está más cerca que lejos. Las siguientes actividades convienen a los intereses objetivos de la Patria:</em></p>
<p><em></em><em>1) Acaparar granos en silos-bolsa; </em><br />
<em>2) Realizar contrabando sin pasar por la confiscatoria Aduana Argentina, eludiendo retenciones y cualquier otro impuesto;</em><br />
<em>3) Subfacturar exportaciones;</em><br />
<em>4) Retener divisas en el extranjero sin liquidárselas a tipo de cambio miserable a la tiranía;</em><br />
<em>5) Mantener cuentas bancarias o efectivo en el extranjero resultante de sus actividades productivas fuera del conocimiento de la organización hitleriana AFIP.</em></p>
<p><em>Promoveré personalmente amnistías para todo productor que desarrolle cualquier conducta descripta, si acaso el actual</em><br />
<em>aparato represivo del estado instruyera acciones penales o civiles en contra de quienes con su esfuerzo generan gran parte del producto nacional bruto y son esquilmados para subsidiar a empresarios ladrones que fabrican basura a precios carísimos y que, de remate, necesitan protección aduanera para seguir robándonos cada día del año. Firmado: <strong>Carlos Maslatón</strong>; CUIT 20-13131163-0. </em></p>
<p>El instructivo que aquí reproducimos reúne iniciativas fácilmente detectables en el Código Penal y por cuya comisión un tribunal cualquiera no tendría mayores problemas en condenar a quienes decidieran sostener el emprendimiento. Lo notable del caso es que el texto <strong>lleve la firma de un dirigente y haya aparecido en la página web de una agrupación política que ha remozado su fervor proselitista desde el inicio del presente año electoral</strong>. El firmante Maslatón integró las filas del capitán ingeniero <strong>Álvaro Alsogaray</strong> en tiempos en que los liberales no habían contaminado aún sus huestes con falsos peronistas. Militó en la derecha universitaria reunida bajo la sigla <strong>UPAU</strong>. La agrupación que hoy lo alberga es la UPT, sonora sigla de una corriente liderada por la ex ministra ajustadora de jubilados <strong>Patricia Bullrich</strong>. Más allá del dislate que supone por parte de una fuerza política hacer pública una expresa apología del delito y el instar a cometerlo, vale la pena detenerse en algunas implicancias clave contenidas en el panfleto.</p>
<p>El sistema tributario de una Nación es un instrumento básico en la definición de un rumbo político determinado y del modelo de país que se pretende imponer. Otro elemento determinante es el papel del Estado en la regulación de la vida económica de una comunidad y su actitud y voluntad en la redistribución de la riqueza. Ambos perfiles son los encarados por el vocero del crimen para minar con sus propuestas la arquitectura del modelo nacido con <strong>Néstor Kirchner</strong> y sostenido consecuentemente por la Presidenta.</p>
<p>Pero basta una recorrida por los ítems referidos para notar la coincidencia de ciertas acciones con reclamos y denuncias de algunos sectores de la arena política que, aislados y extraídos del contexto global de una acción de gobierno, han generado más de un traspié pagado ulteriormente por el conjunto de la ciudadanía. Ese es el caso de la <strong>Resolución 125 y las retenciones del ámbito agropecuario</strong>, disfrazadas en su momento como un ataque a la propiedad privada. La acumulación de granos, las medidas en el plano cambiario y la calificación de la AFIP como organismo “hitleriano” forman parte del mismo conjunto de intereses seriamente afectados por una década en la que después de largo tiempo se han iniciado políticas concretas para reducir la brecha abismal entre ricos y pobres al tiempo que se restañan las heridas letales generadas a la nación toda a partir de las recetas dictadas por los profetas del neoliberalismo.</p>
<p>En concreto, la discusión de base que se plantea por fuera de la anécdota es la misma que confronta al modelo sostenido por el Ejecutivo y sus críticos más encarnizados. Dónde reside el poder real, cuál es la lógica que sostiene la administración pública y qué tipo de sociedad se persigue son las preguntas que yacen en la disputa del día a día. La capacidad decisoria del Estado o la voracidad deshumanizada del mercado es, en esencia, una  de las alternativas que así se formulan. Lo económico por encima de lo político y la propiedad privada por encima de la democracia son las jerarquías en las que esos núcleos de opositores, tanto los pudorosos como los desembozados, coinciden en sostener. <strong>El confeso manual delictivo de Maslatón fue retirado al rato de aparecer.</strong></p>
<p><strong>El sincericidio es una práctica en la que los defensores de los privilegios de las minorías nacionales no suelen incurrir.</strong> La otra opción es que tal vez se haya tratado simplemente de una identificación errónea entre un militante desbocado y los ancestros de su jefa en tanto vendedores de hacienda. Hay gente que, desde el fondo de la historia, ha estado de remate.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: <a href="http://telam.com.ar/notas/201302/8242-bullrich-el-modelo-y-la--sinceridad-de-los-delincuentes.html" target="_blank">Télam</a></p>
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		<title>La prensa es el derecho de las bestias</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Feb 2013 03:50:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Dorio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay momentos de la historia en los que la blasfemia abre el camino de la redención. En la frase precedente campea un aire de familia -una música- que hace temer la aparición de otro solemne y vacío comentario sobre la abdicación del Papa Ratzinger. Tengo malas noticias: el lenguaje es una ciénaga donde la raíz... <a href="http://opinion.infobae.com/jorge-dorio/2013/02/14/la-prensa-es-el-derecho-de-las-bestias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hay momentos de la historia en los que la blasfemia abre el camino de la redención.</p>
<p>En la frase precedente campea un aire de familia -una música- que hace temer la aparición de otro solemne y vacío comentario sobre la abdicación del <strong>Papa Ratzinger</strong>. Tengo malas noticias: el lenguaje es una ciénaga donde la raíz de las palabras rebota en las galerías de la actualidad y produce un eco engañoso. Pero el equívoco aquí es intencional. Del mismo modo que las voces “<strong>blasfemia</strong>” y “<strong>redención</strong>” son inexorablemente devoradas por el contexto vaticano, cada expresión que utilizamos carga una historia que gravita en su sentido hasta impedirnos cualquier intento de reflexión autónoma. <strong>La tradición, como el demonio, está en todas partes</strong>. <strong>Y la mejor de sus estrategias es hacernos creer que no existe</strong>.</p>
<p><span id="more-5"></span>Del mismo modo que la historiografía liberal consagró en los textos escolares las victorias de las clases dominantes como hechos de justicia, maquillando de coraje la violencia represiva y barnizando de azar y sinsentido las traiciones más flagrantes, el peso de los años y las repeticiones anestesiaron el carácter sesgado de instituciones y valores. No es suficiente darle un contexto más equilibrado y ecuánime a las luchas populares de la patria para que nociones como “<strong>barbarie</strong>” o “<strong>civilización</strong>” suenen de forma virginal en la discusión política.</p>
<p>Las transformaciones que en el próximo mayo cumplirán una década pueden ser narradas en una variedad de planos que, con matices cambiantes, satisfacen un paisaje urbanamente negociable para entrar en la historia. <strong>Lo palpable de una legislación transformadora y lo contundente de las estadísticas no sujetas a sospechas son columnas que sustentan el período</strong>. Pero lo que se juega de aquí en más reclama una potencia fundacional que su propia vocación redentora debe nacer con el estigma de la blasfemia. Sólo al cabo de diez años de cotidianas rencillas de vuelo bajo ha sido posible, por ejemplo, postular que en la concepción (de neto cuño estadounidense) del Poder Judicial abreva una vocación de barrera para la soberanía popular. Y entender desde allí que lo sagrado nunca estuvo en el mármol de las instituciones sino en el espíritu de los pueblos. La intención provocadora del título elegido para estas líneas replica un desafío semejante para pensar lo por venir.</p>
<p>En la capacidad de asumir el escándalo de ciertas posturas sin detenerse en las tilinguerías de lo que históricamente fue intocable puede buscarse más de una clave para esas polémicas que algunos hoy mismo quieren condenar por su ruido y por su furia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.telam.com.ar/notas/201302/7491-la-prensa-es-el-derecho-de-las-bestias.html" target="_blank">Télam</a></p>
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