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	<title>Javier Milei &#187; PTF</title>
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		<title>Capital humano y crecimiento económico</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2014 13:22:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Porque algunos países son ricos y otros son pobres?</strong> Los economistas se han planteado esta pregunta desde los tiempos de <strong>Adam Smith</strong> (1776). Respecto a las principales ideas sobre <strong>los efectos de la acumulación del capital físico</strong> en la expansión de largo plazo del ingreso, éstas se deben a <strong>Robert Solow</strong> y <strong>Trevor Swan</strong>, quienes desarrollaron el modelo neoclásico de crecimiento. Sin embargo, cuando el modelo fue testeado para el sector privado no agrario de<strong> Estados Unidos,</strong> la <strong>productividad total de los factores</strong> -<strong>PTF</strong>- (parte no explicada por la acumulación de factores, esto es, el residuo de la ecuación) representaba casi un 80% de la tasa de crecimiento de la producción.</p>
<p dir="ltr">El reconocimiento de que la acumulación de capital físico (al menos tal y como se medía en su forma tradicional) explicaba sólo una parte modesta del crecimiento de la renta de numerosos países condujo a la búsqueda de explicaciones más adecuadas. En este contexto, <strong>Theodore Schultz</strong> hizo notar <strong>la importancia del capital humano</strong> y su contribución al crecimiento económico, lo cual fue formalizado y testeado por <strong>Gary Becker</strong> y plasmado en un modelo de crecimiento bisectorial (donde se acumula tanto capital físico como capital humano) por parte de <strong>Hirofumi Usawa</strong>, quien hacía del tiempo dedicado a la educación el determinante principal de la tasa de crecimiento del <strong>progreso tecnológico (PTF).</strong></p>
<p dir="ltr"><strong><span id="more-63"></span>El capital humano es la cantidad de conocimientos y habilidades que acumulan los individuos y que hacen que sean más productivos.</strong> Ejemplos evidentes de capital humano son los gastos en salud y la educación universitaria. Sin embargo, también se acumula capital humano cuando los alumnos de la primaria aprenden a leer, cuando los trabajadores de la construcción aprenden a manejar una grúa y cuando los médicos dominan una nueva técnica quirúrgica que permite mejorar la calidad de vida de los individuos. En este sentido, la diferencia de PTF entre países puede atribuirse, en parte, a que la cantidad y calidad de capital humano de los trabajadores varía de unos a otros.</p>
<p dir="ltr">Respecto al capital humano ligado a la salud, <strong>Robert Fogel</strong> cuantificó la contribución de la mejora de la nutrición al crecimiento económico en el <strong>Reino Unido</strong> entre los años 1780 y 1980. Fogel calculó que en 1780 el 20% más pobre de los adultos estaba tan mal alimentado que no tenía la energía necesaria ni siquiera para realizar una hora de trabajo manual diario. Hacia 1980 este tipo de desnutrición había desaparecido y este cambio por sí solo multiplicó por 1,25 la producción por adulto. Por otra parte, el aumento en la ingesta de calorías permitió aumentar un 56% la cantidad de trabajo. Así, <strong>la mejora nutricional multiplicó la producción</strong> por 1,95 (1,25 x 1,56), que en un período de 200 años significa un aumento de 0,33% al año. Dado que la tasa de crecimiento de la renta per cápita del período fue del 1,15%, la mejora de la nutrición explica casi un tercio de la mejora.</p>
<p dir="ltr">En cuanto al capital humano ligado a la educación, a continuación, la tabla muestra el impacto sobre salarios para países en vías de desarrollo y avanzados. Así, <strong>terminar la primaria implica una mejora del salario de 143% respecto a quien no posee estudios de ningún tipo.</strong> Por otra parte, la diferencia se estira a un 216% para aquellos que terminan el secundario, mientras que para los que finalizan la universidad la mejora es de un 311%. Además, la desigualdad en la distribución del ingreso está, en general, positivamente correlacionada con la desigualdad en la educación y en otras formas de aprendizaje. Al mismo tiempo,<strong> existe una relación estrecha, normalmente negativa, entre educación y desempleo</strong>. Esto es, la educación mejora el perfil de la relación renta y riesgo a lo largo del tiempo de manera notable. Por último, en el cuadro se puede apreciar que mientras que la proporción de individuos sin estudios en los países avanzados es del 2,5%, en los países en vías de desarrollo ese número asciende al 20,8%. A su vez, mientras que en el primer grupo un 63,9% tiene terminado el secundario (donde 16,6 puntos son universitarios), en el segundo esa cifra alcanza el 31,4% (con sólo 5,3 en el mayor escalafón).</p>
<p dir="ltr"><strong>Desagregación de la población por niveles de estudios y salarios</strong></p>
<p> <img alt="" src="https://lh6.googleusercontent.com/z7Bw5-dJjZgHZ1_ukg6M3GOTmGSUlhNrijdALy1bYFeXC-C2BNB0SLjeU7hnmEG2iyOu2lUJEMPn0yvnCdfRpMGxw5eUj2ydVVf_xyq6DishnP1XTgr3M0Gwf-H7cKmn" width="519px;" height="197px;" /></p>
<p dir="ltr">A la luz de la evidencia empírica y en línea con los desarrollos de<strong> Paul Romer</strong> en materia de crecimiento endógeno,<strong> Robert Lucas </strong>volvió a la carga con la idea del crecimiento impulsado por el capital humano. En paralelo, <strong>Gregory Mankiw, David Romer y David Weil</strong>, utilizando una muestra de mixta de 98 países, suponiendo que se gasta una proporción fija de la renta en inversión en capital humano y utilizando la proporción de la población en edad activa matriculada en las escuelas de enseñanza secundaria como un indicador aproximado de la proporción de renta invertida en capital humano, la ecuación estimada no sólo reduce de manera sustancial el residuo (PTF) sino que explica el 80% de la diferencia de la renta per cápita entre países. Al mismo tiempo, el peso del capital físico dentro de la renta (31%) es a muy cercana a la participación calculada de manera directa.</p>
<p dir="ltr">Por lo tanto,<strong> la conclusión empírica más importante es que las personas con mayores niveles de educación casi siempre tienen mejores ingresos</strong>, lo cual es cierto tanto en países desarrollados como en subdesarrollados. Por otra parte, ningún país ha logrado un crecimiento económico sostenido sin haber invertido sumas importantes en capital humano. En definitiva, tal como afirmara<strong> Alfred Marshall</strong> en sus “<strong>Principios de Economía</strong>” (1890): “el capital más valioso de todos es el que se ha invertido en seres humanos… Así, mientras que la naturaleza muestra una tendencia hacia los rendimientos decrecientes, el hombre muestra una tendencia hacia los rendimientos crecientes (lo cual permite el crecimiento endógeno permanente). El saber es nuestra máquina de producción más potente; nos permite someter a la naturaleza y satisfacer nuestros deseos”.</p>
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		<title>Productividad y crecimiento en América Latina</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Oct 2013 10:50:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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		<description><![CDATA[América Latina padece del síndrome crónico del crecimiento lento. En contra de la opinión corriente, el bajo crecimiento y las resultantes brechas de ingresos no pueden atribuirse en mayor medida a un problema de acumulación de factores (capital físico y trabajo) sino a un déficit permanente en el crecimiento de la productividad (total de los factores-PTF). Desde 1960 hasta... <a href="http://opinion.infobae.com/javier-milei/2013/10/15/productividad-y-crecimiento-en-america-latina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>América Latina padece del síndrome crónico del crecimiento lento.</strong> En contra de la opinión corriente, el bajo crecimiento y las resultantes brechas de ingresos no pueden atribuirse en mayor medida a un problema de acumulación de factores (capital físico y trabajo) sino a un déficit permanente en el crecimiento de la productividad (total de los factores-PTF). Desde 1960 hasta el presente, los países de la región se han retrasado respecto al <strong>PIB</strong> <strong>per-cápita</strong> de los <strong>Estados Unidos</strong> un 37%, donde un 70% de la diferencia es explicada por un menor crecimiento de la productividad. Esta profunda diferencia en la <strong>PTF</strong> entre países no exige preguntarnos por qué algunos utilizan de manera más eficiente que otros el capital y el trabajo que disponen.</p>
<p>Un factor importante es el capital humano, el cual consta de la cantidad de conocimientos y de habilidades que acumulan los individuos a lo largo de su vida y que los hace más productivos. Este capital se acumula cuando los alumnos de los distintos niveles incorporan conocimientos, cuando los trabajadores de la construcción aprenden a manejar una grúa o cuando los médicos dominan una nueva técnica quirúrgica&#8230; Por ejemplo, en Estados Unidos cada año adicional de estudio tiene un rendimiento del 7%, mientras que en los países en desarrollo estos retornos son del orden del 12%.</p>
<p><span id="more-51"></span>Otra de las causas a las que puede deberse las diferencias en la <strong>PTF</strong> es que<strong> los países ricos y los países pobres producen con tecnologías diferentes</strong>. Algunos bienes tales como los chips de ordenadores de última generación, programas informáticos, nuevos productos farmacéuticos, los aviones supersónicos y los rascacielos, como así también las técnicas de producción y gestión para la creación de valor de las firmas, la tecnología de la información y las redes de transporte estrechamente integradas, son más frecuentes en los países ricos que en los pobres.</p>
<p>Sin embargo, aunque los países sean ricos debido a su capital físico, a su capital humano y a sus tecnologías de vanguardia, el punto es determinar qué impide que los países pobres disfruten de los mismos niveles elevados de capital y tecnología. Frente a ello, puede que las <strong>diferencias institucionales</strong> sean parte importante de la explicación.<strong> Mancur Olson</strong> (1996) comparó la situación entre <strong>Corea del Norte y del Sur, Alemania Oriental y Occidental y Hong Kong con China Continental</strong>. Cada uno de estos pares de países era un único país. Los habitantes de cada uno de estos comparten culturas parecidas y ninguno tiene ventajas geográficas relativas, al mismo tiempo que al inicio tenían una renta parecida. Luego de un tiempo surgieron diferencias enormes. Corea del Norte hoy es uno de los países más pobres del planeta, mientras que Corea del Sur constituye uno de los milagros del crecimiento.</p>
<p>En 1989, cuando cayó el <strong>muro de Berlín</strong>, <strong>la diferencia en el nivel de vida entre las dos Alemanias era abismal</strong>. Por último, pese al crecimiento de las últimas décadas, el ingreso per- <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">cápita de China es seis veces menor al de Hong Kong. En definitiva, los derechos de propiedad, </span>el imperio de la ley, el cumplimiento de los contratos y la separación de poderes son esenciales para el éxito económico. En su ausencia, los costos de invertir en capital físico, capital humano y tecnología pueden ser mayores que los beneficios y, por ende, pueden no realizarse inversiones que, de otra manera, serían rentables.</p>
<p><strong>Respecto al caso de América Latina, los tres desafíos más apremiantes en cuanto al diseño institucional son aquellos que permitan lograr un aumento sostenido de la productividad.</strong> En este sentido sería necesario: (i) aumentar la<strong> tasa de</strong> <strong>ahorro</strong> <strong>doméstico</strong> (donde el rol del sector público es clave), (ii) mejorar la <strong>infraestructura</strong> y (iii) <strong>reformar</strong> el <strong>mercado</strong> <strong>laboral</strong>. En cuanto al primer punto, actualmente, el país con mayor tasa de ahorro en la región no alcanza al mínimo del sudeste asiático y un salto en la inversión que impulse al crecimiento puede que, de cara a los próximos años, sea una ardua tarea financiarlo con ahorro externo. Así, tal como señalara <strong>Adam Smith</strong> en <strong><em>La Riqueza de las Naciones</em> </strong>(1776): &#8220;todo hombre derrochador es un enemigo público y todo hombre ahorrador es un benefactor público&#8221;. Hecho confirmado por la teoría y la evidencia empírica, donde a mayor tasa de ahorro no sólo el PIB per-cápita de largo aumenta, sino que la mejora en la tasa de crecimiento es permanente.</p>
<p>En cuanto al segundo, el mismo consta en cerrar la brecha de infraestructura tanto en materia de inversión física (hardware) como en materia contractual (software). Para lograr un crecimiento sostenido del 4% en el ingreso per-cápita sería necesario invertir en infraestructura un 5,5% del PIB (y 8% para equiparar los niveles asiáticos). Así, el déficit en materia de hardware sumado a los problemas contractuales (con pesos similares) hace que el comercio de la región esté 50% debajo de su potencial. Esto es, de cerrarse las brechas mencionadas sería posible duplicar el comercio, mejorar la productividad vía economías de escala y con ello potenciar el crecimiento. Finalmente, la reforma del mercado laboral debería estar destinada a reasignar el trabajo hacia los sectores más productivos. Así, cuando el diseño impositivo castiga la formación de capital humano y al mayor esfuerzo, ello estimula la sustitución a favor de actividades no alcanzadas por los impuestos, lo cual se traduce en menor producción en el tramo gravado y un deterioro de la productividad en el sector de servicios, que hace caer la competitividad de la economía.</p>
<p><strong>Estas tres reformas son un punto de partida necesario en la búsqueda de un mejor nivel de vida para el continente.</strong> No hay ningún sustituto que permita innovar, capacitar, adaptar, cambiar, experimentar, reasignar y emplear el trabajo, el capital y la tierra con mayor eficiencia que un <strong>sostenido aumento del nivel de productividad</strong>, de ahí que su exitosa gestión sea el máximo desafío de la política económica.</p>
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