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	<title>Javier Milei &#187; Adam Smith</title>
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		<title>Siglo XXI: La Odisea del Crecimiento</title>
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		<pubDate>Tue, 20 May 2014 10:34:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Arthur C. Clarke, a igual que Isaac Asimov (autor de las tres leyes de la robótica), desde sus escritos de ciencia ficción imaginó un conjunto de leyes que sobrepasa las fronteras de su propia obra. En este contexto nacieron las tres leyes referidas al progreso del conocimiento científico. La primera de ellas señala que cuando un científico distinguido afirma que algo será posible en el futuro, casi con toda seguridad está en lo correcto, mientras que cuando afirma que algo será imposible, seguramente está equivocado. La segunda sostiene que la única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse a lo imposible. Finalmente, la tercera afirma que cualquier tecnología que sea lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.</p>
<p>El paralelo a las tres leyes del avance científico del autor de “2001: Una Odisea del Espacio” en economía vendrían de la mano de la teoría, y muy especialmente por la evidencia empírica, del crecimiento económico. Así, la primera ley sobre el bienestar económico de la humanidad señalaría que si un especialista en historia del crecimiento asegura que el futuro será mejor que el presente probablemente tenga razón, mientras que los adalides del pesimismo estructural con sus sombrías visiones sobre la viabilidad del sistema seguramente están equivocados. Respecto a la segunda ley, la misma sostendría que uno debería ir más allá de la visión del corto plazo que se muestra llena de costos para lanzarnos al desafío del largo plazo (abrazados fuertemente a las regularidades estadísticas en la materia). <strong>Por último, toda visión sobre el futuro a largo plazo es indistinguible de una película de ciencia ficción.</strong></p>
<p>En este sentido, el primer gran optimista y visionario del futuro fue Adam Smith, quien desde el título de su monumental obra de 1776 “Investigación sobre la naturaleza y las causas de la Riqueza de las Naciones” percibió con claridad los fundamentos del crecimiento económico. El sistema del padre de la economía se fundamentaba en las siguientes premisas: (i) el crecimiento económico estaba vinculado a la división del trabajo, (ii) el fomento de la libre competencia (que no es lo mismo que el modelo de competencia perfecta neoclásico), (iii) la exaltación del ahorro en el proceso de acumulación de capital (donde el diferimiento del consumo en el tiempo es lo que financia a la inversión), (iv) la vinculación del crecimiento con la innovación o lo que también denominamos progreso tecnológico, (v) un gobierno que minimice su intervención en el funcionamiento de la economía y (vi) cuya función principal es la administración de justicia, cuidar por la seguridad de los ciudadanos y velar por el respeto de los derecho de propiedad.</p>
<p>Durante los últimos 2.000 años, la tasa de crecimiento del producto interno bruto per-cápita ha crecido a una tasa promedio compuesta del 0,13% anual, lo cual implicó que el nivel de riqueza se multiplicara 12,9 veces. Sin embargo, este proceso de crecimiento no fue uniforme. Así, separando la evolución del PIB per cápita entre el período que va desde el año 1 al 1800 y los restantes 200 años, podemos observar que la tasa de crecimiento pasó del 0,02% al 1,1% (se multiplicó 55 veces). A su vez, mientras que el nivel de riqueza que durante el primer período creció un 40,8% (concentrado en los siglos XIV y XV), durante el segundo período creció un 817,7%. Puesto en otros términos, el producto per cápita se multiplicó 9,18 veces (71,2% del crecimiento del período), lo que a su vez implica que durante los últimos dos siglos el crecimiento fue de un 817,7% (92,0% para el XIX y 378,1% en el XX).<strong> Es más, durante la segunda mitad del Siglo XX la economía mundial se expandió a un ritmo del 2,1% anual compuesto, por lo que el ingreso per cápita se multiplicó por 2,8 veces.</strong></p>
<p>En función de esto, para hacernos una idea de lo que la convergencia junto a la aceleración de la tasa de crecimiento de la economía significa, supongamos que la misma tuviera lugar durante el siglo XXI. El producto per cápita inicial era de USD 6.000 (en dólares Geary-Khamis de 1990), donde dicho indicador para EEUU era de USD 30.000, mientras que para el resto del planeta promediaba los USD 4.960. A su vez, la economía de Estados Unidos durante el último siglo se ha expandido a una tasa del 3%, por lo que de mantener la misma tendencia y junto a una caída a la mitad en el crecimiento de la población (del 1% al 0,5%) su producto por habitante crecería al 2,5%. Así, de cumplirse la convergencia, el resto de los países deberían crecer un 4,36% anual compuesto, lo cual implicaría que el producto per-cápita mundial creciera al 4,18%.</p>
<p>Sin embargo, pese a todo lo que le queda por crecer a China, India, los países de Asia que aún no han logrado la convergencia, los países de Europa del Este y de América Latina, sumado al hecho de que África recién está despertando, supongamos que para no caer en un optimismo que pueda ser tomado como excesivo el mundo logra mantener un crecimiento per cápita similar al mostrado en lo que va del siglo en torno al 3%. <strong>En términos de nivel de riqueza, los habitantes de la tierra multiplicarían sus ingresos en 19,2 veces, o lo que es lo mismo, se alcanzaría un nivel de vida 3,5 veces mayor al que tenía EEUU en el año 2000, mientras que la brecha de ingresos entre grupos pasaría de 6,1 a 3,3 veces (con plena convergencia la brecha se cerraría).</strong></p>
<p>Esto es, en un siglo habríamos crecido 49% más que lo hecho en los 20 siglos anteriores, lo cual no solo significa algo difícil de imaginar (considere que pensarían los habitantes del año 0 si uno le contara como es el mundo del 2.000) sino que además ello implicaría el inicio del camino hacia la singularidad económica (plena convergencia), donde la economía dejaría de ser la ciencia dedicada a la administración de la escasez para convertirse en la ciencia del estudio de la acción humana frente a la existencia de una radical abundancia. Sin dudas, poder imaginarse dicho mundo y volcarlo en una producción cinematográfica no sólo sería un éxito de taquilla, sino que además conseguiría el galardón a la mejor película de ciencia ficción de la historia. Es más, quizás hasta se haga de un Premio Oscar al optimismo.</p>
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		<title>El marco institucional es decisivo para el crecimiento</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Mar 2014 11:06:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La relación entre el marco institucional y el desempeño económico de los países ha sido un tema que por muchos años ha concitado el interés de los economistas. A su vez, en la última década ha ganado espacio entre los economistas, la hipótesis de que la estructura institucional de un país es un determinante de... <a href="http://opinion.infobae.com/javier-milei/2014/03/27/el-marco-institucional-es-decisivo-para-el-crecimiento/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La <strong>relación entre el marco institucional y el desempeño económico de los países</strong> ha sido un tema que por muchos años ha concitado el interés de los economistas. A su vez, en la última década ha ganado espacio entre los economistas, la hipótesis de que<strong> la estructura institucional de un país es un determinante de importancia de la tasa de crecimiento</strong> que éste registre, como también del comportamiento de otros indicadores macroeconómicos, como la inflación, el endeudamiento, el tipo de cambio real y la tasa de interés.</p>
<p>En términos generales <strong>el concepto de instituciones se asocia con la forma en que se relacionan los poderes públicos de un país, las restricciones que enfrenta la autoridad en el ejercicio de sus funciones, como también con el grado de protección que tienen la propiedad privada y los contratos entre individuos.</strong> Aspectos como la representación de las diferentes provincias en el Parlamento, el grado de independencia del Poder Judicial y el grado de centralización de las decisiones de políticas públicas debieran estar en el centro del análisis del crecimiento. A su vez, dentro de esta agenda de investigación ocupa un lugar preponderante el estudio de los procesos que llevan a alterar el conjunto de reglas dentro de las cuales se inserta la actividad productiva y la forma en que se distribuyen las utilidades y pérdidas resultantes.</p>
<p>Desde esta perspectiva, el análisis del conjunto de “reglas del juego” que configuran el entorno en el cual se desarrollan las actividades productivas es un aspecto esencial para comprender las diferencias que se observan en el desempeño de las economías. En este sentido, a continuación y de manera extremadamente sintética se presentan un conjunto de cinco instituciones que generan una mayor tasa de crecimiento.</p>
<p><b>1. Normas que regulan la actividad de los agentes económicos</b></p>
<p>La calidad de las normas y la medida en la que éstas incentivan la actividad empresarial, profesional y laboral, es un elemento institucional importante. El sistema impositivo puede representar una carga excesiva tanto para la actividad inversora de las empresas como para realizar el mejor esfuerzo laboral. Puede también generar sesgos a favor de actividades que no son las más eficientes para el crecimiento de la economía. A modo de ejemplo, la regulación del comercio exterior, si impide o encarece a los empresarios la importación de bienes de capital y otros elementos necesarios para la producción, o si dificulta la apertura de mercados en el exterior, puede operar como una importante traba para el crecimiento.</p>
<p><b>2. Seguridad Jurídica</b></p>
<p>El cumplimiento de las leyes y de los contratos necesita una Administración de Justicia eficaz e independiente. Pero también unos valores sociales que no sean tolerantes con los incumplidores. La relación entre Seguridad Jurídica y desarrollo empresarial es evidente. No se puede esperar que aparezcan y se mantengan empresarios con capacidad de innovar si no confían en que se mantengan y se cumplan las leyes, se cumplan los contratos y se les respete tanto la propiedad de sus activos como los rendimientos de los mismos.</p>
<p><b>3. Eficacia y Transparencia de las Administraciones</b></p>
<p>Buena parte de las normas que regulan las actividades económicas no sólo emanan de las propias Administraciones sino que son aplicadas por ellas mismas. Los sesgos que pudiera haber en el desarrollo de las normas y en su aplicación pueden condicionar la actividad empresarial. En general, los sesgos se producen a favor de grupos o empresas establecidos, que gozan de relaciones especiales con los poderes públicos, por lo que pueden entorpecer (o, incluso, impedir) el desarrollo de emprendedores que pudieran dinamizar los mercados y los sectores productivos.</p>
<p><b>4. Políticas Macroeconómicas</b></p>
<p>Las políticas macroeconómicas seguidas por los gobiernos forman parte del marco institucional, ya que forman parte de las reglas de juego en las que los empresarios tienen que actuar. Una tasa de inflación alta y variable, un endeudamiento público alto y creciente, un tipo de cambio sobrevaluado y un tipo de interés intervenido, constituyen todas ellas distorsiones que entorpecen la inversión productiva y la apertura de los mercados internacionales.</p>
<p><b>5. Valores Sociales</b></p>
<p>Los valores compartidos por una parte sustancial de la sociedad condicionan la interpretación y credibilidad de las normas y dictan la aceptación o rechazo social de los incumplimientos de las leyes y de las conductas irregulares. Si bien, los valores sociales son persistentes, no son estáticos, por lo que estos cambian cuando la distribución de los recursos se altera de forma relevante, ya que los valores de los que mejoran inciden en los valores de la mayoría. Así los valores contribuyen también a la persistencia de las instituciones, lo cual también deja de manifiesto las dificultades que conlleva romper una estructura institucional de mala calidad.</p>
<p>En definitiva, como sostuviera <strong>Adam Smith</strong> en su <em>Investigación sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Nacione</em>s (1776), respecto al rol del sector público en el manejo de las instituciones: <strong>“Poco más hace falta para llevar a un Estado del peor de los barbarismos al máximo grado de opulencia salvo la paz, unos bajos impuestos y una administración de justicia tolerable, el resto vendrá con el curso natural de las cosas”.</strong> En este sentido, el bien público más importante que puede suministrar el Estado es el diseño y respeto de un conjunto de instituciones económicas de buena calidad, de modo tal que permitan que el orden de mercado se desarrolle espontáneamente.</p>
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		<title>Capital humano y crecimiento económico</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2014 13:22:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Porque algunos países son ricos y otros son pobres? Los economistas se han planteado esta pregunta desde los tiempos de Adam Smith (1776). Respecto a las principales ideas sobre los efectos de la acumulación del capital físico en la expansión de largo plazo del ingreso, éstas se deben a Robert Solow y Trevor Swan, quienes... <a href="http://opinion.infobae.com/javier-milei/2014/01/01/capital-humano-y-crecimiento-economico/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Porque algunos países son ricos y otros son pobres?</strong> Los economistas se han planteado esta pregunta desde los tiempos de <strong>Adam Smith</strong> (1776). Respecto a las principales ideas sobre <strong>los efectos de la acumulación del capital físico</strong> en la expansión de largo plazo del ingreso, éstas se deben a <strong>Robert Solow</strong> y <strong>Trevor Swan</strong>, quienes desarrollaron el modelo neoclásico de crecimiento. Sin embargo, cuando el modelo fue testeado para el sector privado no agrario de<strong> Estados Unidos,</strong> la <strong>productividad total de los factores</strong> -<strong>PTF</strong>- (parte no explicada por la acumulación de factores, esto es, el residuo de la ecuación) representaba casi un 80% de la tasa de crecimiento de la producción.</p>
<p dir="ltr">El reconocimiento de que la acumulación de capital físico (al menos tal y como se medía en su forma tradicional) explicaba sólo una parte modesta del crecimiento de la renta de numerosos países condujo a la búsqueda de explicaciones más adecuadas. En este contexto, <strong>Theodore Schultz</strong> hizo notar <strong>la importancia del capital humano</strong> y su contribución al crecimiento económico, lo cual fue formalizado y testeado por <strong>Gary Becker</strong> y plasmado en un modelo de crecimiento bisectorial (donde se acumula tanto capital físico como capital humano) por parte de <strong>Hirofumi Usawa</strong>, quien hacía del tiempo dedicado a la educación el determinante principal de la tasa de crecimiento del <strong>progreso tecnológico (PTF).</strong></p>
<p dir="ltr"><strong><span id="more-63"></span>El capital humano es la cantidad de conocimientos y habilidades que acumulan los individuos y que hacen que sean más productivos.</strong> Ejemplos evidentes de capital humano son los gastos en salud y la educación universitaria. Sin embargo, también se acumula capital humano cuando los alumnos de la primaria aprenden a leer, cuando los trabajadores de la construcción aprenden a manejar una grúa y cuando los médicos dominan una nueva técnica quirúrgica que permite mejorar la calidad de vida de los individuos. En este sentido, la diferencia de PTF entre países puede atribuirse, en parte, a que la cantidad y calidad de capital humano de los trabajadores varía de unos a otros.</p>
<p dir="ltr">Respecto al capital humano ligado a la salud, <strong>Robert Fogel</strong> cuantificó la contribución de la mejora de la nutrición al crecimiento económico en el <strong>Reino Unido</strong> entre los años 1780 y 1980. Fogel calculó que en 1780 el 20% más pobre de los adultos estaba tan mal alimentado que no tenía la energía necesaria ni siquiera para realizar una hora de trabajo manual diario. Hacia 1980 este tipo de desnutrición había desaparecido y este cambio por sí solo multiplicó por 1,25 la producción por adulto. Por otra parte, el aumento en la ingesta de calorías permitió aumentar un 56% la cantidad de trabajo. Así, <strong>la mejora nutricional multiplicó la producción</strong> por 1,95 (1,25 x 1,56), que en un período de 200 años significa un aumento de 0,33% al año. Dado que la tasa de crecimiento de la renta per cápita del período fue del 1,15%, la mejora de la nutrición explica casi un tercio de la mejora.</p>
<p dir="ltr">En cuanto al capital humano ligado a la educación, a continuación, la tabla muestra el impacto sobre salarios para países en vías de desarrollo y avanzados. Así, <strong>terminar la primaria implica una mejora del salario de 143% respecto a quien no posee estudios de ningún tipo.</strong> Por otra parte, la diferencia se estira a un 216% para aquellos que terminan el secundario, mientras que para los que finalizan la universidad la mejora es de un 311%. Además, la desigualdad en la distribución del ingreso está, en general, positivamente correlacionada con la desigualdad en la educación y en otras formas de aprendizaje. Al mismo tiempo,<strong> existe una relación estrecha, normalmente negativa, entre educación y desempleo</strong>. Esto es, la educación mejora el perfil de la relación renta y riesgo a lo largo del tiempo de manera notable. Por último, en el cuadro se puede apreciar que mientras que la proporción de individuos sin estudios en los países avanzados es del 2,5%, en los países en vías de desarrollo ese número asciende al 20,8%. A su vez, mientras que en el primer grupo un 63,9% tiene terminado el secundario (donde 16,6 puntos son universitarios), en el segundo esa cifra alcanza el 31,4% (con sólo 5,3 en el mayor escalafón).</p>
<p dir="ltr"><strong>Desagregación de la población por niveles de estudios y salarios</strong></p>
<p> <img alt="" src="https://lh6.googleusercontent.com/z7Bw5-dJjZgHZ1_ukg6M3GOTmGSUlhNrijdALy1bYFeXC-C2BNB0SLjeU7hnmEG2iyOu2lUJEMPn0yvnCdfRpMGxw5eUj2ydVVf_xyq6DishnP1XTgr3M0Gwf-H7cKmn" width="519px;" height="197px;" /></p>
<p dir="ltr">A la luz de la evidencia empírica y en línea con los desarrollos de<strong> Paul Romer</strong> en materia de crecimiento endógeno,<strong> Robert Lucas </strong>volvió a la carga con la idea del crecimiento impulsado por el capital humano. En paralelo, <strong>Gregory Mankiw, David Romer y David Weil</strong>, utilizando una muestra de mixta de 98 países, suponiendo que se gasta una proporción fija de la renta en inversión en capital humano y utilizando la proporción de la población en edad activa matriculada en las escuelas de enseñanza secundaria como un indicador aproximado de la proporción de renta invertida en capital humano, la ecuación estimada no sólo reduce de manera sustancial el residuo (PTF) sino que explica el 80% de la diferencia de la renta per cápita entre países. Al mismo tiempo, el peso del capital físico dentro de la renta (31%) es a muy cercana a la participación calculada de manera directa.</p>
<p dir="ltr">Por lo tanto,<strong> la conclusión empírica más importante es que las personas con mayores niveles de educación casi siempre tienen mejores ingresos</strong>, lo cual es cierto tanto en países desarrollados como en subdesarrollados. Por otra parte, ningún país ha logrado un crecimiento económico sostenido sin haber invertido sumas importantes en capital humano. En definitiva, tal como afirmara<strong> Alfred Marshall</strong> en sus “<strong>Principios de Economía</strong>” (1890): “el capital más valioso de todos es el que se ha invertido en seres humanos… Así, mientras que la naturaleza muestra una tendencia hacia los rendimientos decrecientes, el hombre muestra una tendencia hacia los rendimientos crecientes (lo cual permite el crecimiento endógeno permanente). El saber es nuestra máquina de producción más potente; nos permite someter a la naturaleza y satisfacer nuestros deseos”.</p>
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		<title>Productividad y crecimiento en América Latina</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Oct 2013 10:50:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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		<description><![CDATA[América Latina padece del síndrome crónico del crecimiento lento. En contra de la opinión corriente, el bajo crecimiento y las resultantes brechas de ingresos no pueden atribuirse en mayor medida a un problema de acumulación de factores (capital físico y trabajo) sino a un déficit permanente en el crecimiento de la productividad (total de los factores-PTF). Desde 1960 hasta... <a href="http://opinion.infobae.com/javier-milei/2013/10/15/productividad-y-crecimiento-en-america-latina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>América Latina padece del síndrome crónico del crecimiento lento.</strong> En contra de la opinión corriente, el bajo crecimiento y las resultantes brechas de ingresos no pueden atribuirse en mayor medida a un problema de acumulación de factores (capital físico y trabajo) sino a un déficit permanente en el crecimiento de la productividad (total de los factores-PTF). Desde 1960 hasta el presente, los países de la región se han retrasado respecto al <strong>PIB</strong> <strong>per-cápita</strong> de los <strong>Estados Unidos</strong> un 37%, donde un 70% de la diferencia es explicada por un menor crecimiento de la productividad. Esta profunda diferencia en la <strong>PTF</strong> entre países no exige preguntarnos por qué algunos utilizan de manera más eficiente que otros el capital y el trabajo que disponen.</p>
<p>Un factor importante es el capital humano, el cual consta de la cantidad de conocimientos y de habilidades que acumulan los individuos a lo largo de su vida y que los hace más productivos. Este capital se acumula cuando los alumnos de los distintos niveles incorporan conocimientos, cuando los trabajadores de la construcción aprenden a manejar una grúa o cuando los médicos dominan una nueva técnica quirúrgica&#8230; Por ejemplo, en Estados Unidos cada año adicional de estudio tiene un rendimiento del 7%, mientras que en los países en desarrollo estos retornos son del orden del 12%.</p>
<p><span id="more-51"></span>Otra de las causas a las que puede deberse las diferencias en la <strong>PTF</strong> es que<strong> los países ricos y los países pobres producen con tecnologías diferentes</strong>. Algunos bienes tales como los chips de ordenadores de última generación, programas informáticos, nuevos productos farmacéuticos, los aviones supersónicos y los rascacielos, como así también las técnicas de producción y gestión para la creación de valor de las firmas, la tecnología de la información y las redes de transporte estrechamente integradas, son más frecuentes en los países ricos que en los pobres.</p>
<p>Sin embargo, aunque los países sean ricos debido a su capital físico, a su capital humano y a sus tecnologías de vanguardia, el punto es determinar qué impide que los países pobres disfruten de los mismos niveles elevados de capital y tecnología. Frente a ello, puede que las <strong>diferencias institucionales</strong> sean parte importante de la explicación.<strong> Mancur Olson</strong> (1996) comparó la situación entre <strong>Corea del Norte y del Sur, Alemania Oriental y Occidental y Hong Kong con China Continental</strong>. Cada uno de estos pares de países era un único país. Los habitantes de cada uno de estos comparten culturas parecidas y ninguno tiene ventajas geográficas relativas, al mismo tiempo que al inicio tenían una renta parecida. Luego de un tiempo surgieron diferencias enormes. Corea del Norte hoy es uno de los países más pobres del planeta, mientras que Corea del Sur constituye uno de los milagros del crecimiento.</p>
<p>En 1989, cuando cayó el <strong>muro de Berlín</strong>, <strong>la diferencia en el nivel de vida entre las dos Alemanias era abismal</strong>. Por último, pese al crecimiento de las últimas décadas, el ingreso per- <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">cápita de China es seis veces menor al de Hong Kong. En definitiva, los derechos de propiedad, </span>el imperio de la ley, el cumplimiento de los contratos y la separación de poderes son esenciales para el éxito económico. En su ausencia, los costos de invertir en capital físico, capital humano y tecnología pueden ser mayores que los beneficios y, por ende, pueden no realizarse inversiones que, de otra manera, serían rentables.</p>
<p><strong>Respecto al caso de América Latina, los tres desafíos más apremiantes en cuanto al diseño institucional son aquellos que permitan lograr un aumento sostenido de la productividad.</strong> En este sentido sería necesario: (i) aumentar la<strong> tasa de</strong> <strong>ahorro</strong> <strong>doméstico</strong> (donde el rol del sector público es clave), (ii) mejorar la <strong>infraestructura</strong> y (iii) <strong>reformar</strong> el <strong>mercado</strong> <strong>laboral</strong>. En cuanto al primer punto, actualmente, el país con mayor tasa de ahorro en la región no alcanza al mínimo del sudeste asiático y un salto en la inversión que impulse al crecimiento puede que, de cara a los próximos años, sea una ardua tarea financiarlo con ahorro externo. Así, tal como señalara <strong>Adam Smith</strong> en <strong><em>La Riqueza de las Naciones</em> </strong>(1776): &#8220;todo hombre derrochador es un enemigo público y todo hombre ahorrador es un benefactor público&#8221;. Hecho confirmado por la teoría y la evidencia empírica, donde a mayor tasa de ahorro no sólo el PIB per-cápita de largo aumenta, sino que la mejora en la tasa de crecimiento es permanente.</p>
<p>En cuanto al segundo, el mismo consta en cerrar la brecha de infraestructura tanto en materia de inversión física (hardware) como en materia contractual (software). Para lograr un crecimiento sostenido del 4% en el ingreso per-cápita sería necesario invertir en infraestructura un 5,5% del PIB (y 8% para equiparar los niveles asiáticos). Así, el déficit en materia de hardware sumado a los problemas contractuales (con pesos similares) hace que el comercio de la región esté 50% debajo de su potencial. Esto es, de cerrarse las brechas mencionadas sería posible duplicar el comercio, mejorar la productividad vía economías de escala y con ello potenciar el crecimiento. Finalmente, la reforma del mercado laboral debería estar destinada a reasignar el trabajo hacia los sectores más productivos. Así, cuando el diseño impositivo castiga la formación de capital humano y al mayor esfuerzo, ello estimula la sustitución a favor de actividades no alcanzadas por los impuestos, lo cual se traduce en menor producción en el tramo gravado y un deterioro de la productividad en el sector de servicios, que hace caer la competitividad de la economía.</p>
<p><strong>Estas tres reformas son un punto de partida necesario en la búsqueda de un mejor nivel de vida para el continente.</strong> No hay ningún sustituto que permita innovar, capacitar, adaptar, cambiar, experimentar, reasignar y emplear el trabajo, el capital y la tierra con mayor eficiencia que un <strong>sostenido aumento del nivel de productividad</strong>, de ahí que su exitosa gestión sea el máximo desafío de la política económica.</p>
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