<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Horacio Minotti &#187; Cristina Fernández de Kirchner</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/tag/cristina-fernandez-de-kirchner/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti</link>
	<description>horacio_minotti</description>
	<lastBuildDate>Tue, 16 Feb 2016 10:30:50 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Fundar la Tercera República</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2014/05/02/fundar-la-tercera-republica/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2014/05/02/fundar-la-tercera-republica/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 May 2014 10:40:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Horacio Minotti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Consejo de la Magistratura]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema de Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[decretos de necesidad y urgencia]]></category>
		<category><![CDATA[delito]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas]]></category>
		<category><![CDATA[fraude electoral]]></category>
		<category><![CDATA[General Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Ley Sáenz Peña]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[pauta publicitaria]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>
		<category><![CDATA[República]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Molinas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/?p=542</guid>
		<description><![CDATA[Puede considerarse que la Primera República en la Argentina, nació el 15 de enero de 1863 cuando se estableció la composición inicial y se puso en funcionamiento la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Pese a que la misma fue creada por la Constitución Nacional de 1853, no se consiguió hacerla operativa sino 10... <a href="http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2014/05/02/fundar-la-tercera-republica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Puede considerarse que la Primera República en la Argentina, nació el 15 de enero de 1863 cuando se estableció la composición inicial y se puso en funcionamiento la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Pese a que la misma fue creada por la Constitución Nacional de 1853, no se consiguió hacerla operativa sino 10 años después. Allí la realidad fáctica nos entregó la plena articulación entre los tres poderes del Estado, independientes, pero basados en un esquema de controles el uno al otro, la Primera República.</p>
<p>Sin embargo esa República fracasó. Desde 1880 se sucedieron una serie de gobiernos basados en el fraude electoral, la supresión del peso de las mayorías en las decisiones que afectaban a todos, y el sistema de gobierno fue republicano por enunciación y oligárquico en los hechos. Pudo haberse considerado la ley Sanz Peña de 1912 y su primera aplicación en 1916, como el inicio de una segunda república, pero lo cierto es que el período de vigencia real fue demasiado breve: ya en 1930, comenzó una sucesión de gobiernos de facto a cargo de fuerzas militares que hicieron trizas el republicanismo. La interrupción más larga de dicho proceso fue el gobierno del General Perón entre 1946 y 1955, en la cual además, se introdujeron cambios constitucionales profundos, pero nuevamente se trató de una fase muy breve y casi todos los cambios mencionados fueron derogados por el gobierno de hecho que lo desplazó del poder.</p>
<p>Por ende, podemos establecer que la Segunda República nació el 10 de diciembre de 1983, con la asunción del presidente Raúl Alfonsín. Como primera medida porque el sistema republicano que restituye ya lleva más de 30 años de vigencia. Desde entonces la división de poderes funciona, con tropiezos pero lo hace; el soberano pueblo impone su voluntad sin mayores inconvenientes, no ha habido elecciones presidenciales formalmente fraudulentas; y la libertad de expresión, los derechos civiles, sociales y políticos están presentes en la cotidianeidad argentina. Se puede decir que <strong>la Segunda República inaugurada por Alfonsín, generó la certeza y conciencia social de la necesidad impostergable de que el sistema se mantenga vigente y pleno</strong>.</p>
<p>Ahora bien, desde el fin del gobierno del líder radical a nuestros días, esta Segunda República se ha ido deteriorando sustancialmente. A diferencia de lo que era previsible, el sistema republicano y democrático ha perdido intensidad y plenitud a medida que pasaron los gobiernos. Un ejemplo claro son los decretos de necesidad y urgencia. En 5 años y medio de mandato, Alfonsín firmó 10 de ellos; pero en un decenio de ejercicio, su sucesor Carlos Menem impuso su voluntad por decreto en 545 ocasiones; Fernando de la Rúa los utilizó 73 veces; pero quien completó su mandato, Eduardo Duhalde, rubricó 158 en un año y medio; y su sucesor Néstor Kirchner, 270 en solamente cuatro años. <strong>Esto es ni más ni menos que el uso de violencia jurídica sobre la división de poderes y la voluntad popular de modo masivo, un comportamiento autocrático.</strong> Que si bien es cierto, mermó con el gobierno de Cristina Fernández, bien puede creerse que esto ocurre por el control que la misma ha tenido del Congreso Nacional, dado que su marido y antecesor, también disminutó la cantidad de decretos firmados a partir de 2006, cuando se hizo se control casi absoluto de ambas Cámaras parlamentarias.</p>
<p>No es el único dato que prueba la descomposición republicana. Los organismos de control, como la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas que ocupaba el centro de la escena en 1983 (los memoriosos recordarán al fiscal Ricardo Molinas en acción) ya casi no existen. Se ha cambiado el número de miembros y la composición de la Corte Suprema de Justicia reiteradamente de acuerdo a las necesidades del gobierno de turno. Desde la creación del Consejo de la Magistratura, el mismo también ha sufrido variaciones con idénticos fines e intentos gravísimos de cambiar el régimen a una elección directa de sus componentes jueces, que no han prosperado, pero el mero intento implica una muestra de “desentendimiento” republicano.</p>
<p>A todo ello puede sumársele la supresión de fiscales “molestos” que han pretendido controlar al poder, la manipulación de la pauta publicitaria del Estado a los medios como un modo sofisticado de censura, la aprobación de concursos irregulares de origen en la designación de magistrados, y los más variados etcéteras. Por eso es que la Segunda República ya ha transitado la decadencia y se encuentra en estado terminal.</p>
<p><strong>La sociedad buscará, en las elecciones del año próximo, al grupo político que sea capaz de fundar la Tercera República.</strong> Algo que no implica mucho más que demostrar que se puede gobernar eficientemente y a la vez cumplir la ley y respetar las instituciones. Que acepte que “democratizar” en muchos casos implica intensificar los controles sobre los organismos y agentes públicos, y que aún controlado, pueda gobernar. La Tercera República deberá demostrar que se puede combatir el delito y respetar los derechos humanos de todos, al mismo tiempo; y también que los intentos de eternización en el poder son nocivos para la sociedad. En síntesis, deberá mantener la esencia de la Segunda República pero en la práctica y prolongándola en el tiempo. Con instituciones sólidas y controles férreos, la corrupción se diluye, la educación, la salud y el trabajo cobran la dimensión que deberían tener, me veo tentado a decir que “se come, se cura y se educa”, porque es cierto. <strong>Los franceses van por su quinta república, nosotros podemos concretar nuestros sueños fundando la Tercera.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2014/05/02/fundar-la-tercera-republica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Vidriera irrespetuosa</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/16/vidriera-irrespetuosa/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/16/vidriera-irrespetuosa/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Sep 2013 10:12:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Horacio Minotti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[BCRA]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudad de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Santos Discépolo]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Solá]]></category>
		<category><![CDATA[Florencio Randazzo]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco De Narváez]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio De Mendiguren]]></category>
		<category><![CDATA[Juan José Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[La Nación]]></category>
		<category><![CDATA[La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Insaurralde]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Redrado]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Peirano]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Página/12]]></category>
		<category><![CDATA[PRO]]></category>
		<category><![CDATA[provincia de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/?p=355</guid>
		<description><![CDATA[“Todo es igual, nada es mejor”, decía Enrique Santos Discépolo en su legendaria obra &#8220;Cambalache&#8220;, cuando intentaba describir el pasado siglo XX. Pero Don Enrique no vió el XXI. Su letra seguramente hubiese sido más dramática y es probable que se le complicase contener su indignación en un formato poético. La política del siglo XXI,... <a href="http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/16/vidriera-irrespetuosa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“Todo es igual, nada es mejor”, decía <strong>Enrique Santos Discépolo</strong> en su legendaria obra &#8220;<strong>Cambalache</strong>&#8220;, cuando intentaba describir el pasado siglo XX. Pero Don Enrique no vió el XXI. Su letra seguramente hubiese sido más dramática y es probable que se le complicase contener su indignación en un formato poético. <strong>La política del siglo XXI, en la Argentina, es inadmisible, inviable.</strong></p>
<p>El 15 de junio de 1996, la revista <strong><em>Noticias</em> </strong>publicó una extensa entrevista a la diputada <strong>Cristina Fernández de Kirchner</strong>, esposa del gobernador de <strong>Santa Cruz</strong>. Se tituló “Una chica al rojo vivo”. <strong>Carlos Menem</strong> acababa de ser reelecto luego de la reforma constitucional y la actual presidente había llegado a la Cámara baja en la misma boleta que el riojano. Una de las preguntas es muy interesante: “<strong>¿A Menem lo votó en el ’89 y en el ’95?</strong>”. Pero más interesante es la respuesta: “<strong>Sí, absolutamente, y creo que no me equivoqué</strong>”. La historia más reciente es conocida. El ex caudillo se transformó en una suerte de Nosferatu con patillas, <strong>Néstor Kirchner</strong> se tocó sus partes pudendas cuando el riojano asumió como senador en pleno recinto, pese a que alcanzó la gobernación de Santa Cruz de la mano del ex presidente y luego de apoyar o al menos guardar absoluto silencio sobre los indultos, igual que su señora esposa.</p>
<p>El sábado 20 de septiembre de 2003, el diario <strong><em>Página/12</em></strong> publica una nota donde cuenta la celebración del triunfo de Néstor Kirchner realizada en la residencia del gobernador de la <strong>provincia de Buenos Aires</strong> en la ciudad de La Plata. Dice el artículo que “con efecto teatral” uno tras otro ingresaron el ganador, <strong>Eduardo Duhalde</strong> (su artífice) y <strong>Felipe Solá</strong>, su gobernador, quien jugaba de local. Reproduce el periódico la frase de Néstor en su discurso triunfante, sobre “el esfuerzo transformador que llevaron adelante Solá y Duhalde durante el tiempo más grave y duro de la Argentina”. La nota rescata algunas presencias en el evento como la de <strong>Florencio Randazzo</strong> al que se mencionaba como hombre de Solá (hoy ministro del Interior y Transportes del kirchnerismo y mañana quién sabe).</p>
<p>Como con Menem, al poco tiempo el kirchnerismo sindicó a Duhalde de diversos intentos golpistas y de ser una de las mayores desgracias argentinas. Solá se enojo cuando no lo dejaron reelegir como gobernador y comenzó un saltimbanqueo ordinario, De Narváez y el PRO, luego otro vez con los K, ahora con <strong>Sergio Massa</strong>.</p>
<p>En 1997 <strong>Daniel Scioli</strong> es elegido diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Se le adjudica la siguiente frase: “<strong>Éste es un triunfo del presidente Carlos Menem que ha llevado a la Argentina en el camino del crecimiento sostenido</strong>”. Ahá, mirá vos. Previo a eso Scioli había enfrentado una interna en el PJ Capital, liderando una lista de menemistas contra una de duhaldistas. En una entrevista con el diario <strong><em>La Nación</em> </strong>del 15 de junio de 1997, ante la pregunta del periodista sobre qué haría en caso de perder dicha interna, el actual gobernador espetó: “Voy a seguir apoyando a Menem como hice siempre”. Chupate esa mandarina. Después, se sabe, el ex motonauta era el gran rival de ajedrez del presidente provisional Eduardo Duhalde, granjearon una profunda amistad y se halagaron recíprocamente. Para despejar dudas Scioli declaró en los últimos tiempos su kirchnerismo a ultranza, su apego por el proyecto nacional y popular y se la jugó por la candidatura de <strong>Martín Insaurralde</strong> como nadie. Un puro, de la primera hora.</p>
<p>Con <strong>Sergio Massa</strong> no vamos a tomarnos la molestia de buscar declaraciones públicas. En 2009 fue candidato a diputado “testimonial” de los K. Dos veces electo intendente por el <strong>Frente para la Victoria</strong> y jefe de gabinete de ministros de Cristina Fernández. En su equipo “renovador” (¿?), lucen el ya mencionado Solá, <strong>Ignacio De Mendiguren</strong> (duhaldista luego kirchnerista), el ex ministro de economía de Cristina <strong>Miguel Peirano</strong>, el ex titular del BCRA de Néstor <strong>Martín Redrado</strong>, el jefe de gabinete del matrimonio y autoproclamado fundador del kirchnerismo <strong>Alberto Fernández</strong>, el ex menemista-duhaldista-kirhcnerista Juan José Álvarez, entre tantísimos otros.</p>
<p>Todo es igual, nada es mejor. “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches, se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia junto a un calefón”. Discépolo vio el siglo XX, pero no el XXI. Su poesía dice que, en ese mundo que ve, van juntos “Carnera y San Martín”. Evidentemente la cosa estaba mejor, había al menos un San Martín mezclado con el resto. Ya no “es lo mismo ser derecho que traidor”, querido Discepolín, hoy el traidor tiene una enorme ventaja sobre el resto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/16/vidriera-irrespetuosa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Balas de tinta</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/01/balas-de-tinta/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/01/balas-de-tinta/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 01 Sep 2013 11:58:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Horacio Minotti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Miceli]]></category>
		<category><![CDATA[trabajadores de prensa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/?p=340</guid>
		<description><![CDATA[La presidente Cristina Fernández de Kirchner declaró hace solamente unos días que el periodismo “dispara balas de tinta para derrocar gobiernos populares”. Se refería evidentemente a la prensa libre, al menos a aquella prensa que no es solventada por el gobierno, la que siguiendo su lógica, sería un ejército mercenario que le brinda a los gobiernos populares “armaduras de papel”,... <a href="http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/01/balas-de-tinta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La presidente <strong>Cristina Fernández de Kirchner </strong><strong>declaró hace solamente unos días que el periodismo</strong> “<strong>dispara balas de tinta para derrocar gobiernos populares”.</strong> Se refería evidentemente a la prensa libre, al menos a aquella prensa que no es solventada por el gobierno, la que siguiendo su lógica, sería un <strong>ejército mercenario</strong> que le brinda a los gobiernos populares “armaduras de papel”, o algo así, para continuar con la licencia poética.</p>
<p><strong>Los medios son empresas</strong>. Mantener su funcionamiento, los gastos de papel e impresión de un periódico, un espacio radial o televisivo, el salario de los trabajadores de prensa, tiene un altísimo costo y su sostenimiento depende de una empresa que, como tal, puede soportar dichos costos. Por ende,<strong> cuando el empresario construye un medio, selecciona periodistas en base a su gusto</strong>, y este gusto, si se trata de periodísticas políticos, posiblemente se relacionen con su forma de ver las cosas y no con la forma del vecino. Eso hace que tal medio tenga determinado perfil y las opiniones en él brindadas, una cierta tendencia.</p>
<p><span id="more-340"></span>Sin embargo esto no quiere decir que si un periodista piensa distinto que la empresa en cierto tema, su opinión sea acallada o no se publique. De hecho no tengo la certeza de que todas mis opiniones publicadas en este medio sean del gusto de los demás periodistas, de sus autoridades, ni de él/los propietario/s. <strong>El sindicato de trabajadores de prensa es muy fuerte</strong>, acostumbrado a este tipo de avatares; los empresarios de medios lo saben y se han acostumbrado a que muchas veces, sus medios vuelquen ideas que no coinciden con las suyas propias. Salvo que uno, como <strong>Juan Miceli</strong>, trabaje en un <strong>medio estatal</strong>. <strong>Ahí lo despiden rápidamente y no hay sindicato que lo proteja.</strong> Los mercenarios de armaduras de papel son implacables.</p>
<p>Así los medios determinan un estilo, y de él se desprende un “target” de lectores, generándose opciones para los diversos gustos (sutiles, explícitos, de opinión, de información más pura, de investigación, etcétera). Ahora bien, lo que no puede hacer el periodismo ni un periodista, ni las empresas de medios es mentir u ocultar la verdad.</p>
<p>Ni sobre lo que piensan los que vuelcan opinión, ni sobre lo que averiguan los que se dedican a la investigación o la búsqueda de información. <strong>Las verdaderas balas de tinta consisten el falsear la realidad, o al menos la realidad que la información obtenida ha construido. </strong>Para seguir con la frase de la presidente, todos los gobiernos democráticos son populares, son electos y sostenidos por el pueblo. El suyo no es más popular que otros, como por ejemplo el de <strong>Carlos Menem</strong>, al que el pueblo eligió también dos veces. <strong>No cuenta Cristina con el monopolio de “lo popular”.</strong> Esto es una etiqueta sin significado real. La loca idea de que es más popular repartir planes sociales que generar trabajo pese a haber contado con 10 años de crecimiento descomunal e ininterrumpido es simplemente un disparate.</p>
<p>Uniendo ambos conceptos, las “balas de tinta” dificilmente busquen derrocar gobiernos. No hay prensa, porque no quedan ciudadanos que no hayan aprendido los beneficios democráticos.<strong> Sí hay prensa que piensa distinto, y es casualmente la prensa a la que la presidente no le paga.</strong> Y dista mucho de intentar derrocar a nadie, plasmar una opinión diferente. Y tampoco es menos popular quien descubre constantes actos de corrupción y desfalco al Estado, y lo hace saber a sus lectores/oyentes/televidentes. En realidad, es bastante poco popular tener una gran cantidad de funcionarios corruptos en el gobierno.</p>
<p>En lo personal, mis “balas de tinta” obedecen a que tengo a esta altura casi ninguna coincidencia con las políticas oficialistas, aunque me encuentro en las antípodas de cualquiera que pretenda derrocar a este o cualquier gobierno electo por el pueblo. Los gobiernos terminan sus mandatos y los pueblos padecen sus decisiones por el lapso en que han decidido padecerlas. Y como el orden jurídico establece precisamente un orden, ese lapso es de cuatro años. Y si luego el pueblo decide padecer más, serán otros cuatro.</p>
<p>Aun así, <strong>la prensa no puede dejar de opinar e informar</strong>. <strong>Eso brinda luego elementos al pueblo el momento de volver a decidir.</strong> Los trabajadores de prensa y las empresas de prensa vuelcan opiniones, no dirigen acciones. Habrá quienes coincidan y quienes no lo hagan, con unos u otros. Eso es lo democrático y, en definitiva, lo popular. Brindarle a un gobierno un contexto completo de fantasías, para que no sienta que se lo quiere derrocar es dañino no solamente para los ciudadanos, sino también para el propio gobierno. Los que le dicen al oído, señora presidente, que es usted perfecta, le hacen daño. Los que le cuentan que sus funcionarios son todos maestras jardineras la están lastimando. Tal vez sean los que, consciente o inconscientemente, quieren derrocarla.</p>
<p><strong>El periodismo no es un terreno de “balas”, sino de plumas</strong>. Y si desde él, alguno juega a derrocar gobiernos, los ciudadanos no tardan mucho en darse cuenta, ese periodista o medio pierde credibilidad, pierde lectores y se diluye. <strong>Funciona como con los políticos. Cuando mienten mucho, la imagen se deteriora y se pierden elecciones.</strong> No hay balas de tinta, ni intentos de derrocamiento, ni gobiernos más populares que otros. Hay opinión, información y ejercicio de la administración más o menos eficiente, más o menos corrompido. Es todo mucho más simple de lo que se pretende plantear.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/09/01/balas-de-tinta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Se agotó el peronismo?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/07/16/se-agoto-el-peronismo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/07/16/se-agoto-el-peronismo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2013 06:39:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Horacio Minotti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[AFIP]]></category>
		<category><![CDATA[Alvaro Alsogaray]]></category>
		<category><![CDATA[Amado Boudou]]></category>
		<category><![CDATA[Avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Capital Federal]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Reutemann]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Ritondo]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Filmus]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[década kirchnerista]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando De la Rúa]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco De Narváez]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Frepaso]]></category>
		<category><![CDATA[Hipólito Yrigoyen]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Domingo Perón]]></category>
		<category><![CDATA[justicia social]]></category>
		<category><![CDATA[Justicialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Justicialista]]></category>
		<category><![CDATA[PRO]]></category>
		<category><![CDATA[Propuesta Peronista]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Echegaray]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
		<category><![CDATA[UCeDe]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/?p=292</guid>
		<description><![CDATA[La década kirchnerista y el reacomodamiento de los actores políticos en este proceso electoral, marcan una ausencia interesante en la simbología política que traducen aquellas escenografías desde las que los candidatos tratan de captar el voto. No es un secreto que el kirchnerismo no se muestra “peronista de Perón”. Especialmente desde el advenimiento de Cristina Fernández de Kirchner,... <a href="http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/07/16/se-agoto-el-peronismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La década kirchnerista<strong> </strong>y el reacomodamiento de los actores políticos en este proceso electoral, marcan una ausencia interesante en la simbología política que traducen aquellas escenografías desde las que los candidatos tratan de captar el voto. No es un secreto que el kirchnerismo no se muestra “<strong>peronista de Perón”.</strong></p>
<p>Especialmente desde el advenimiento de<strong> Cristina Fernández de Kirchner, la figura del General Perón no ha jugado un papel relevante</strong>, ni es mencionada como antecedente en “el relato”. Sí, es cierto, se rescata con cierta asiduidad la figura de <strong>Eva Perón</strong>, y algunos iconos setentistas, pero no la del propio Perón. La presidente, de hecho, casi no lo ha mencionado públicamente.</p>
<p><span id="more-292"></span>Incluso en las boletas para la próxima elección, a las tradicionales caras de Perón y Evita juntos que suelen incluir las papeletas del <strong>Justicialismo</strong>, se le ha agregado, del otro lado, un símbolo similar, pero con la cara de <strong>Néstor Kirchner</strong>. A la misma altura y con el mismo tamaño, como una nueva simbología.</p>
<p>Tampoco puede extraerse del análisis que pese a contar con el control completo y total del Partido Justicialista en todo el país, el kirchnerismo nunca ha ido a elecciones con él. Siempre ha sido el “<strong>Frente para la Victoria</strong>”, dándole a su instrumento electoral el nombre de uno de los pequeños partidos que integran esa alianza, el Partido de la Victoria. Cuando bien pudo usar el nombre, por ejemplo, de <strong>Frente Justicialista</strong>.</p>
<p>Desde los sectores de la oposición que la prensa, a fin de simplificar el mensaje, designa como “peronistas”, puede observarse una todavía más profunda lejanía del peronismo. <strong>Francisco De Narváez se llama a sí mismo “peronista”, pero lo cierto es que no existen ni en sus publicidades, ni en sus símbolos, ni tampoco en su discurso, referencias al peronismo.</strong></p>
<p>Quien intenta jugar el papel de opositor moderado y unificador del “peronismo”, <strong>Sergio Massa</strong>, no usa ninguna simbología vinculada a Perón o Evita, o a sus logros o bondades. En su primer acto de campaña, se observaba una estética bastante moderna y aséptica, similar a la adoptada habitualmente por el <strong>PRO</strong>, clara y cuidadosamente estudiada por algún gurú del marketing, con un logo de campaña nada peronista (se veía por todos lados ­­<strong>+a por Massa)</strong>. Nada de marcha alusiva, ni “que grande sos”.</p>
<p>Eso en <strong>Provincia de Buenos Aires</strong>. En <strong>Capital Federal</strong> no se observan vestigios de peronismo. Salvo en algún local de <strong>Propuesta Peronista</strong> del vicepresidente primero de la Legislatura <strong>Cristian Ritondo</strong>, a los que los militantes llaman “básicas” (por unidades básicas el nombre histórico de los locales justicialistas) y en los que se ve (no en todos) alguna fotografía de Perón rodeada del color amarillo que distingue al PRO, no hay otras identificaciones peronistas, más allá de las boletas de votación de <strong>Daniel Filmus </strong>que tienen la misma lógica ya descripta de todo el Frente para la Victoria.</p>
<p>Solamente aquellos sectores con fuerte impronta sindical mantienen un alto grado de simbología peronista y prometen rescatar los valores del justicialismo tradicional. Usan en sus actos grandes fotografías de los viejos líderes, y vuelcan en sus discursos algunos conceptos a la usanza tradicional, sin profundizarlos demasiado.</p>
<p><strong>¿Qué pasa con el peronismo? ¿Se agotó?</strong> <strong>Incluso los que se llaman a sí mismos peronistas, ¿creen que serlo es “piantavotos?</strong> Una de las cosas que debe reconocerse es que el paso del tiempo es inexorable, y que las figuras políticas relevantes se desdibujan con él. Incluso cuando sus participaciones en la vida pública hayan sido superlativas, sus medidas, propuestas o improntas son acomodadas a su época, tal vez con una visión de futuro, pero nunca eternas. Posiblemente si Perón, <strong>Yrigoyen</strong> o incluso <strong>Mariano Moreno</strong> viviesen hoy, sus ideas base serían las mismas que en sus tiempos, pero su aplicación, instrumentación e incluso su “puesta en escena” serían muy diferentes.</p>
<p>También es cierto que cuando los procesos políticos son muy personalistas, el mero paso del tiempo diluye el liderazgo. <strong>El Perón profundamente transformador de 1950 sólo es conocido por gente que hoy tenga más de 73 años.</strong> Porque para saber medianamente de qué se trataba, sentir con cierta lucidez el imán del líder, debía tenerse al menos 10 años a 1950. Si a eso se suma que las estadísticas electorales indican que en 2015 la mitad de los electores tendrán menos de 40 años, la dilución del peronismo es lógica y casi obvia.</p>
<p>El Perón posterior, el que algunos podemos recordar con cierta nitidez, fue el que volvió en los &#8217;70, con un país diferente, con problemáticas distintas y un grado de conflictividad que el General no pudo resolver. No es un peronismo “para recordar” como la base de un diseño político futuro.</p>
<p><strong>¿Esto quiere decir que murieron las ideas del peronismo?</strong> Por cierto que no. Al menos no muchas de ellas que resultaron fundacionales, como el concepto de <strong>justicia social</strong>, por ejemplo. Sin embargo, hoy forman parte de un “diseño” de plexo de derechos mucho más ampliado, al que llamamos con mayor precisión &#8221;<strong>derechos humanos</strong>&#8220;<strong>.</strong> Y ese esquema se ha desarrollado con tanta velocidad en los últimos 50 años que ha subsumido, por ejemplo, a los derechos de los trabajadores dentro de ellos. Nadie puede negar hoy la necesidad de respetar y profundizar los derechos humanos. Pero toda la ideología peronista gira alrededor de una porción de tales derechos. En ese sentido<strong>, la frase de Perón, “peronistas somos todos”, fue una lectura del futuro.</strong></p>
<p>Más allá de que se haga en mayor o menor medida, con un matiz o con otro, ninguna expresión política de estos tiempos, con alguna aspiración de alcanzar el mandato popular, puede negar la necesidad de la existencia del derecho del trabajo por ejemplo, que expresa mecanismos de equidad jurídica entre el más débil, el trabajador, y el más fuerte, el empleador. Ni tampoco la necesidad de que existan mecanismos de generación de empleo en condiciones dignas, o de proteger las fuentes de trabajo nacionales, o el derecho de huelga o las potestades de los trabajadores de agremiarse y defender todos juntos sus reclamos.</p>
<p>Pero eso será, en todo caso, el aporte histórico que el peronismo hizo a los argentinos. No forma parte de una batalla actual, ya es una conquista inalienable, pero pasada. Por eso no integra los discursos de campaña, así como tampoco están en la escenografía de campaña los iconos de aquellos logros.</p>
<p>Antes del advenimiento del kirchnerismo, hubo otra expresión política que dio el primer paso en este proceso de “disolución” del peronismo. Fue el <strong>menemismo</strong>, que entremezcló en sus filas sectores devenidos de fuerzas políticas que en nada coincidían con la doctrina peronista, como la por entonces pujante <strong>UCeDe</strong>. Y esa mixtura al menos extraña generó secuelas, no fue un hecho momentáneo. Tanto es así que muchas figuras “peronistas” de hoy provienen de aquella UCeDe. <strong>El propio Massa fue un militante juvenil del partido de Álvaro Alsogaray</strong>. Y si vamos al riñón kirchnerista, <strong>Amado Boudou</strong>, nada menos que el vicepresidente K, o <strong>Ricardo Echegaray</strong>, titular de la <strong>AFIP</strong>, provienen de la misma cuna.</p>
<p>Esto explica, por ejemplo, la estética massista del acto de lanzamiento. O la guitarra de Boudou en sus presentaciones. Algunos pueden decir que son pragmáticos. Yo creo que la mejor definición es que son híbridos, su origen es confuso, mestizo; salvo dentro de las organizaciones del movimiento obrero, no hay ya puros.</p>
<p><strong>Todavía hay muchos dirigentes que ciertamente se reputan a sí mismos peronistas. Pero cuando uno los escucha hablar, queda claro que no son “de aquellos peronistas”</strong>. No tienen nada que ver. Uno sospecha, en realidad, que se hacen eco del mito popular de que “en este país sólo pueden gobernar los peronistas”, y que para sentir que tienen la posibilidad de acceder a espacios de poder, o crecer a partir de los que ya tienen, deben autodenominarse peronistas.</p>
<p>Desde tal idea, <strong>parece que ser peronista, por estos días, tiene más relación con el preconcepto social del supuesto modo que el peronismo tiene de ejercer el poder, que lo hace el único viable</strong>. “Me hago llamar peronista para que la gente sepa que yo puedo gobernar” o porque “me otorga un halo de persona decidida”. Pero el peronismo no es un “carácter”. Es una forma de pensar la política, una ideología. En todos los sectores políticos hay personas con carácter para ejercer el gobierno y tomar las decisiones y otras que no. Solamente por citar ejemplos: ¿que <strong>Daniel Scioli</strong> nunca termine de decidir qué hacer lo hace un estratega porque es supuestamente peronista, y a cualquier otro lo transformaría en un pelafustán porque no se autoproclame peronista? Lo mismo hubiese cabido en su momento a <strong>Carlos Reutemann</strong>.</p>
<p>De hecho, la sociedad se niega a recordarlo por algún mecanismo de psicología social intrincado, pero la<strong> Asamblea Legislativa</strong> de enero de 2002 nominó a <strong>Eduardo Duhalde </strong>para terminar el mandato de <strong>Fernando De la Rúa</strong>, hasta el 10 de diciembre de 2003. <strong>Y el poderoso cacique bonaerense fue incapaz de terminar ese mandato</strong>. Por un evento que costó la vida de dos personas en la Estación de tren de <strong>Avellaneda</strong>, adelantó 6 meses las elecciones y 8 la entrega del poder a <strong>Néstor Kirchner</strong>. Ese solo hecho debió dar por tierra con el mito de que solo los peronistas terminan sus mandatos. Duhalde, a quien nadie puede negarle su peronismo casi en estado puro, recibió manda constitucional por 23 meses y sintió la necesidad de abandonar ese mandato luego de sólo 15. La realidad es que entregó el poder tres meses antes que, por ejemplo, <strong>Raúl Alfonsín</strong>. En términos porcentuales, Alfonsín gobernó el 93% del mandato otorgado, mientras que Duhalde, peronista, solo llegó a cumplir el 65% del suyo, poco más que Fernando De la Rúa que aneas superó el 50% en un gobierno de coalición como era la Alianza, que también incluía peronistas disidentes, como el llamado <strong>Frepaso</strong>, del cual buena parte de sus cuadros eran de origen peronista.</p>
<p>Por ende, no es disparatado evaluar que buena parte de los dirigentes políticos que hoy se autopostulan como peronistas en realidad lo hacen para continuar el poco consistente mito popular que prescribe que solamente siendo peronista se puede ejercer el poder. Pero cuando se trata de la captación de voto, de buscar la identificación del elector con su idea o sus candidatos, se recurre a estéticas despojadas de peronismo, o diluidas, como el caso de la boleta del Frente para la Victoria, con el rostro de Kirchner.</p>
<p>¿<strong>Esto implica que murió el peronismo, que ya no existe?</strong> Depende de cómo se lo vea. El peronismo dejó su huella indeleble en la historia, grandiosa o nefasta, depende quién sea el observador, y no es tema de estas líneas esa evaluación, aunque el suscripto se inclina por valorar los extraordinarios logros que obtuvo a mediados del siglo pasado. Lo que sí parece quedar claro es que <strong>los protagonistas de la política de hoy no consideran al peronismo una matriz idónea para la captación del voto</strong>, y eso lo conduce inequívocamente a ocupar su destacadísimo lugar en la historia, y un espacio cada vez menos definitorio en el presente y futuro.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/horacio-minotti/2013/07/16/se-agoto-el-peronismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.552 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 08:00:49 -->
