Hace pocos días finalizaron las elecciones más reñidas que supo tener nuestro gigante vecino y estamos en tiempo de evaluaciones. Hay miles de análisis, son pocos los desinteresados y la gran mayoría están cargados de animosidad y parcialidad ideológica hacia uno u otro sector. La historia electoral de Brasil dirá que el margen final entre los dos candidatos en el balotaje –Dilma Rousseff y Aécio Neves– fue el más estrecho desde el regreso de la democracia, pero también recordará esta contienda como la más feroz, como una batalla desconocida para la política casi light de nuestros socios, con chicanas, operaciones de prensa y acciones impensables que dejaron un tendal de heridos y consecuencias que aún no es tiempo de mensurar. Continuar leyendo