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	<title>Guillermo Marín &#187; salud pública</title>
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		<title>Todo el mundo tiene éxtasis</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Apr 2016 09:31:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Marín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Éxtasis]]></category>
		<category><![CDATA[Música electrónica]]></category>
		<category><![CDATA[salud pública]]></category>
		<category><![CDATA[Time Warp]]></category>

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		<description><![CDATA[—Papá, ¿qué son las drogas? Oscilamos entre las dudas y el miedo. Sabemos de memoria cómo forma nuestro equipo de fútbol, las películas de Alfred Hitchcock. Les pedimos que no se droguen, mientras apagamos el vigésimo cigarrillo de la mañana de la marca número uno. Los funcionarios que se drogan les piden a los chicos... <a href="http://opinion.infobae.com/guillermo-marin/2016/04/30/todo-el-mundo-tiene-extasis/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>—Papá, ¿qué son las drogas?</p>
<p>Oscilamos entre las dudas y el miedo. Sabemos de memoria cómo forma nuestro equipo de fútbol, las películas de Alfred Hitchcock. Les pedimos que no se droguen, mientras apagamos el vigésimo cigarrillo de la mañana de la marca número uno. Los funcionarios que se drogan les piden a los chicos que no se droguen. Un comisario es la cabeza de una banda de narcotraficantes.</p>
<p>La palabra “sintéticas” no figura en el diccionario del Ministerio que nos cuida.</p>
<p>Un pibe baila desnudo en una fiesta pública durante ocho horas. Tememos verlo. Así en crudo parece un animal herido.</p>
<p>Francisco de Quevedo está en baja. Metáfora vencida: el tiempo es un enemigo que mata huyendo. Time Warp significa &#8216;deformación del tiempo&#8217;. Ahora lo que ocurre se curva, se deforma en las mentes vírgenes. Los títulos de los diarios asustan: “Los chicos consumen éxtasis a partir de los 15 años”. Drogas caras. El paco sólo mata a los pibes pobres.</p>
<p>—Papá, ¿quién hace las drogas?<span id="more-79"></span></p>
<p>Estamos tan desnudos. Nos consuela saber que la palabra “no” es un refugio de fin de semana. Para colmo, la palabra “cuidate” tiene menos peso que un quarks.</p>
<p>—¿Cómo se lo explico?</p>
<p>—¿Quién me tocó el manual de mi iPhone 5? La próxima lo mato.</p>
<p>Leer con furia los últimos barbarismos: <i>style</i>, <i>smart</i>, <i>3D</i>.</p>
<p>Caen las máscaras. Agua corriente en la fiesta no hay. <b>La botellita en la barra cuesta lo que un pasaje a la Luna</b>. La música electrónica va con una pasti rosa, o amarilla, o azul, informa un roquero devenido en conductor que analiza los “peligros de dejar a nuestros hijos en fiestas de esa naturaleza”. Un cantante de cumbia, ex drogadicto, dice “Ojalá vuela la colimba”.</p>
<p>¿Es una cuestión de pureza? El alcohol metílico dejó a 50 mil yanquis ciegos en los años de la ley seca. Nadie muere de sobredosis, señala una especialista. El problema es el corte. Las puertas quedan abiertas. Falta de percepción, información, contención, habla. El silencio no es nada inocente.</p>
<p>Lo pasado pisado. <b>En 1999, el éxtasis pasó a ser consumido en discotecas, y se conformó una red de vendedores, según una investigación de una socióloga de la Facultad de Ciencias Sociales y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet)</b>, informa un matutino. Y vuelve a la carga: “Desde 2002 en adelante, después de Chile, la Argentina pasó ser el segundo país en América Latina por la cantidad de consumidores de éxtasis, según la Organización de las Naciones Unidas contra la droga y el crimen (Onudc)”.</p>
<p>Lo pasado está pisado. Hay algo que se dejó de lado y que no podemos explicar.</p>
<p>El Primer Mundo nos habla. Hay lugares para drogarse que huelen a Pino Lux.</p>
<p>—¿Ustedes fuman marihuana?</p>
<p>—No, señor policía, jamás.</p>
<p>—No compren a cualquiera. No fumen sin saber, dice el señor policía.</p>
<p>El muchacho y sus amigos vuelven a <b>una Argentina que no sabe qué hacer con la salud pública. Mejor cerrar el grifo y la fiesta, aunque castigar a la víctima sea más caro.</b></p>
<p>¿Estaremos fabricando nuestros propios narcóticos contra el sinsentido? Lugar común la muerte. Un filósofo explica que la muerte —todas las muertes— es un sinsentido. Los especialistas en narcóticos discuten cómo frenar las drogas que se fabrican en casa con la facilidad con la que se hace un huevo frito.<b> La guerra contra las drogas está perdida. Y lo que queda son cuerpos jóvenes, cadáveres exquisitos.</b></p>
<p>—Papá, ¿Supermán existe?</p>
<p>Supermán no existe ni es una pastillita. Algo en <i>Matar a un ruiseñor</i>, salva: “Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence”.</p>
<p>Otro experto dice: “Muchas veces las pastillas tienen vidrio molido o veneno de rata. Hay alguien —muchos— que anda por ahí cubierto de una fina capa cadavérica que nadie nota. Que ofrece el sueño de la alegría infinita en fiestas imposibles. ¿Qué clase de hombres hace un mundo en el que es posible ganarse la vida vendiendo espanto?</p>
<p>A esta hora hay chicos que consumen en privado. No consume quien quiere sino quien puede. ¿La genética también nos habla?</p>
<p>En estas horas se prohibió &#8220;toda actividad comercial de baile con música en la ciudad ante el cuadro de impunidad e inexistencia de control estatal respecto de la actividad noctura&#8221;. Prohibir confunde. Un señor guarda su sombrero de rafia porque entiende que en el Colón también se baila con música. ¿Prohibirán vestirse en la avenida Avellaneda porque hay talleres clandestinos?</p>
<p>A esta hora hay padres haciendo guardias en terapia intensiva.</p>
<p>En estas horas le rezamos al azar para que no degluta a nuestros hijos.</p>
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		<title>La salud pública en terapia intensiva</title>
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		<pubDate>Sat, 24 May 2014 11:07:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Marín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alan Berduc]]></category>
		<category><![CDATA[Cicopi]]></category>
		<category><![CDATA[Débora Ferrandini]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo Crivelli]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital General de Agudos Manuel Belgrano]]></category>
		<category><![CDATA[hospitales públicos]]></category>
		<category><![CDATA[insumos]]></category>
		<category><![CDATA[salud pública]]></category>
		<category><![CDATA[Viviana García]]></category>

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		<description><![CDATA[Ahora que caímos en la cuenta de que los médicos en la Argentina están mal distribuidos (en Capital Federal hay un profesional cada 30 personas; en la provincia de Buenos Aires existe un médico cada 514 ciudadanos; mientras que en Misiones, uno cada 800), es una lástima pensar que luego de este anuncio oficial en el 132º período... <a href="http://opinion.infobae.com/guillermo-marin/2014/05/24/la-salud-publica-en-terapia-intensiva/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que caímos en la cuenta de que los médicos en la Argentina están mal distribuidos (en <strong>Capital Federal</strong> hay un profesional cada 30 personas; en la provincia de Buenos Aires existe un médico cada 514 ciudadanos; mientras que en <strong>Misiones,</strong><b> </b>uno cada 800), es una lástima pensar que luego de este anuncio oficial en el 132º período de Sesiones Ordinarias del Parlamento, nada se ha hecho para modificar la situación. Pero ahora se suma lo que pocos quieren escuchar: la <strong>falta de insumos hospitalarios</strong>. Porque amén de la espectacular proclama presidencial -“Somos, de la región, incluidos los Estados Unidos, el Estado que más gasta en salud pública”….,etc.-, los hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires están al borde del colapso; al filo de la emergencia de insumos; en terapia intensiva por falta de remedios, espacio e inseguridad.</p>
<p>¿De qué forma se asimila una frase como esta?: “Somos uno de los mejores sistemas de salud de América latina por cobertura”, según un tramo del discurso presidencial. ¿Qué atención recibe un paciente cuando hay inexistencia de agua oxigenada, jeringas, suero, guantes de látex, placas radiográficas (por nombrar materiales básicos) en la mayoría de los centros de salud estatales? Porque para una atención<i> “</i>saludable<i>”, </i>muchos pacientes deben contar con sus provisiones de medicamentos, además de sus dolencias. Dramático, no hay dudas.</p>
<p>En estos días, la situación por la que atraviesa gran parte del sistema de salud bonaerense, provocó renuncias y despidos: Alan Berduc, director de la Región Sanitaria VII, <strong>renunció porque  “la falta de pago a proveedores hace que los pacientes sufran</strong> la escasez de fármacos para el asma, el cáncer y otras aflicciones”. En tanto que Juan Chichillitti, director ejecutivo del hospital San José de Pergamino, fue separado de su cargo al comprobarse serias fallas en el funcionamiento de la entidad. Mucho antes, <strong>Gustavo Crivelli,  jefe de cirugía del mismo hospital, había confesado que debieron organizar “una rifa para comprar toallas de papel</strong> para que los profesionales pudieran secarse las manos”. Patético.</p>
<p>En 2012, la titular del gremio de médicos y profesionales de la salud (Cicopi), Viviana García, había dicho que se registra <strong>“una escasez generalizada” de insumos,</strong> situación que, en algunos hospitales, “obliga a ejercer el trueque de jeringas por sueros”. Virreinal, ¿no?</p>
<p>Un médico de planta del área de clínica médica del Hospital General de Agudos Manuel Belgrano de la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires, me cuenta que, cuando faltan insumos, se los piden en préstamo al Hospital Eva Perón (ex Castex) porque lo tienen cerca. Y así hasta que lleguen las partidas correspondientes.</p>
<p>Volvamos al principio. En el país hay un médico cada 200 personas (de las 10 escuelas públicas se reciben más de 4 mil por año). Esto nos coloca, por debajo de Italia, en la región con más profesionales de la salud por habitante en el mundo. Pero tenemos déficit de galenos (grosero) en Santiago del Estero (1 cada 670); Chaco (1 cada 600); San Juan (1 cada 580); Corrientes (1 cada 535); La Rioja (1 cada 530), amén de la descuidada Misiones.</p>
<p>Nadie objeta que los exámenes de ingreso a medicina deban ser más duros, menos politizados. Sin embargo, no se entiende por qué se piensa en situar el dique selectivo sólo en esa dimensión, cuando también se debiera poner coto por provincia, región, área o distrito cuando de distribución profesional se trata. Por otra parte, la <strong>falta de enfermeros</strong> en la provincia de Santa Fe sigue siendo  preocupante. En 2011, la viceministra de Salud provincial, Débora Ferrandini, confirmó a un matutino que Santa Fe cuenta con 1,55 enfermeros cada mil habitantes, y reconoció: “Estamos lejos de alcanzar las fórmulas internacionales”. La funcionaria se refería a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS): 8 enfermeros por cada mil personas. Desde entonces, todo sigue igual. Hay mucho más bullicio, pero se corre el peligro de dejar sordo al más sordo que se hace el sordo.</p>
<p>Hemos ido y vuelto en esta charla y no hemos avanzado casi nada. Porque lo que abruma es saber que <strong>sobra capital humano. Pero está mal distribuido</strong>, mal pago, maltratado, a veces hacinado y sin insumos. ¿Se puede hacer atención primaria de calidad, como muchos creen que se practica en toda la Argentina, con esta realidad inocultable? <strong>Como en muchas áreas sensibles de la sociedad, en salud se habla más de lo que se hace</strong>. Es de esperar que esto no siga sucediendo, que no tome envión de relato eso de que a falta de insumos pronto nos manden a los pacientes, como ordenó alguna vez Sócrates, a inmolar un gallo para Esculapio.</p>
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