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	<title>Guillermo Lousteau</title>
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		<title>¿Política o académica?</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2016 03:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Lousteau</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Académica]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
		<category><![CDATA[Ética de la responsabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ética de la verdad]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>Max Weber ya había diferenciado el mundo académico del mundo político. El primero estaba regido por la ética de la verdad, que era el propósito de su tarea, sin importar las consecuencias que los hechos o las palabras pudieran generar. Por el contrario, en el mundo político, la ética estaba referida a la responsabilidad y los políticos debían prestarles especial atención a los efectos de sus actos. Se oponían así la ética de la verdad, propia de los académicos y la ética de la responsabilidad, que rige en el mundo político.</p>
<p>Lilita Carrió se encuentra entre ambos escenarios. Su preparación intelectual la pone por encima de sus colegas políticos y posiblemente sea la más académica de los políticos. Pero también podría ser la más política de los académicos. ¿En qué mundo hay que colocarla, cuando se pronuncia en temas muy delicados y que conmueven a la sociedad, pero mucho más profundamente al mismo partido al que pertenece, sin importarle las consecuencias? <b>¿Privilegia la verdad, como una académica, o debería tener más responsabilidad sobre lo que dice, como política?</b></p>
<p>La percepción de la sociedad sobre Carrió es ambivalente. Juega a su favor el crédito que la gente da a sus palabras. Pero también le juega en contra el ser percibida como alguien destructivo, incapaz de mantener en el tiempo lo que ella misma ha fomentado.<span id="more-11"></span></p>
<p>Esta doble percepción se ve en sus resultados electorales: cuando las elecciones son legislativas, los números le dan un buen resultado. Cuando son presidenciales, esos votantes desconfían.</p>
<p>Otro aspecto que diferencia a los dos mundos está referido a los plazos. Los políticos están obligados a mantenerse dentro de plazos muy cortos, mientras que esos plazos se alargan en el mundo académico. <b>Quizás sea esa característica la que se evidencia en las denuncias de Carrió, que siempre parecen adelantarse a lo que la sociedad percibe o a lo que les preocupa a los políticos.</b></p>
<p>¿Por qué Carrió sigue en el mundo político? La respuesta lógica sería que el mundo político le asegura una difusión y una importancia que nunca tendría en su rol académico.</p>
<p>La pregunta es si puede mantenerse en esa ambigüedad.</p>
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		<title>Ética femenina, derechos humanos y legitimidad</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Apr 2016 08:54:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Lousteau</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<category><![CDATA[Madres de Plaza de Mayo]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta los años setenta, y sobre la base de los estudios de Lawrence Kohlberg, la creencia generalizada era que las niñas tenían un menor desarrollo moral que los varones de su misma edad. Luego de las pruebas realizadas sobre niños de 11 años de ambos sexos, se interpretaron los resultados como una forma de flaqueza... <a href="http://opinion.infobae.com/guillermo-lousteau/2016/04/06/etica-femenina-derechos-humanos-y-legitimidad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta los años setenta, y sobre la base de los estudios de Lawrence Kohlberg, la creencia generalizada era que las niñas tenían un menor desarrollo moral que los varones de su misma edad. Luego de las pruebas realizadas sobre niños de 11 años de ambos sexos, se interpretaron los resultados como una forma de flaqueza moral de la mujer.</p>
<p>Pero en 1982, Carol Gilligan publicó <i>In a different voice,</i> sobre teorías psicológicas y de desarrollo femenino, que cambió esa perspectiva. Gilligan, que había colaborado con el propio Kohlberg, refutó la afirmación sobre esa debilidad moral de las mujeres y estableció que, en contra de esa creencia, la razón es que las mujeres tienen un sentido moral diferente, no inferior. A dicha moral la llamó “Ética del cuidado”. Es decir, que <b>no es que tengan menores capacidades para hacer razonamientos morales, sino que privilegian los vínculos con los demás y las responsabilidades en el cuidado por encima del cumplimiento abstracto de los deberes</b>. Es bajo esta óptica que debe considerarse qué es lo que hace que las acciones sean moralmente buenas o malas.</p>
<p>Mientras las teorías clásicas enfatizan en el carácter universal e imparcial de los deberes éticos, la ética del cuidado pone el acento en la responsabilidad hacia los seres a su cuidado. La creencia básica es que las personas no son independientes y extrañas unas de otras, como asume la ética kantiana, sino que, por el contrario, tienen entre sí diferentes grados de dependencia e interdependencia. Aquellos particularmente vulnerables merecen una especial consideración, y que se los considere de acuerdo con ello.<span id="more-5"></span></p>
<p>Así, para Gilligan, hombres y mujeres ven a la moral según términos diferentes. Las mujeres tienden a privilegiar la empatía y la compasión sobre las nociones de moralidad.</p>
<p>La historia reciente muestra ejemplos concretos de la vigencia de este concepto de la ética femenina. Las Damas de Blanco en Cuba es uno de ellos. De lo que se trata es de ejercer una acción no violenta, con el objetivo de proteger a los seres queridos. En ese caso, pedir y presionar por la libertad de hijos y esposos encarcelados por el régimen castrista.</p>
<p>En un caso parecido, las Madres de Plaza de Mayo iniciaron un movimiento para reclamar por los presos y los desaparecidos por acciones del régimen militar.</p>
<p>A pesar de las diferencias ideológicas entre ambas situaciones, los dos casos reflejan por igual los fundamentos de la ética del cuidado: ninguno de los dos grupos tenía intenciones políticas, ni intentaban una oposición a esos gobiernos, sino que sus acciones se dirigían a la protección de los suyos.</p>
<p><b>Aceptando como válida la tesis de Gilligan, la ética del cuidado, que responde a la condición femenina, le otorga legitimidad a esos dos grupos, no considerados como movimientos políticos sino como una actitud de protección de sus seres queridos</b>. Cualquier acción que escape de esos parámetros, cualquier pronunciamiento ajeno a su motivación básica implicaría una mutación en su propia esencia.</p>
<p><b>Así, las acciones posteriores de las Madres de Plaza de Mayo, así como sus posiciones políticas últimas han transformado totalmente su concepción inicial, que las hizo acreedoras de la consideración general.</b><b></b></p>
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