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	<title>Graciela Adriana Lara &#187; escuelas</title>
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		<title>Cuando suene el timbre</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2015 03:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Los alumnos decidirán si ingresan al aula cada vez que suene el timbre&#8221;. El titular, que pertenece al diario Elentrerios.com, podría ser un chiste. ¿El tiempo verbal es correcto? ¿Se trata de una publicación satírica? ¿De una ficción? La nota detalla (y critica) una propuesta simple: Los alumnos podrán, además de contar con casi cuarenta... <a href="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/2015/09/21/cuando-suene-el-timbre/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elentrerios.com/politica/los-alumnos-decidiran-si-ingresan-al-aula-cada-vez-que-suene-el-timbre.htm">&#8220;Los alumnos decidirán si ingresan al aula cada vez que suene el timbre&#8221;</a>. El titular, que pertenece al diario <i>Elentrerios.com</i>, podría ser un chiste. ¿El tiempo verbal es correcto? ¿Se trata de una publicación satírica? ¿De una ficción?</p>
<p>La nota detalla (y critica) una propuesta simple: Los alumnos podrán, además de contar con casi cuarenta inasistencias durante el año para utilizar a gusto y placer, decidir su asistencia a clases durante la jornada educativa. “Me gusta Matemáticas, voy”. “No me gusta, me quedo andá a saber dónde y bajo la responsabilidad de quién (haciendo vaya a saber qué cosa)”. Esta propuesta (y muchos otros proyectos y directivas acerca de lo que debe suceder dentro de una escuela) se basa en <b>la inclusión entendida en su forma más aberrante: estar, de vez en cuando, algunas horas adentro de un edificio escolar.</b></p>
<p>La opinión acerca de si es placentero, divertido o fácil estudiar no parece haber cambiado con el tiempo. No es raro escuchar a los adultos decir: “Cuando era adolescente, estudiaba porque en mi casa, si me llevaba alguna materia, cobraba”. No se estudiaba por gusto, en general era por obligación. En otras épocas, llegar tarde, hacerse la rata, no aprender adrede eran la excepción y no la regla.</p>
<p>No olvido la educación en tiempos de dictadura militar. Por supuesto, no estoy añorando tiempos espantosos repletos de censura y de miedo. Escribo sobre inclusión y sobre cómo cambió la tarea de enseñar, palabra que ha adquirido un matiz negativo a causa de un pasado que no debemos olvidar ni repetir.<span id="more-145"></span></p>
<p>Un adolescente del siglo XXI es diferente a los que vivieron en otras décadas, porque el contexto en el que se inserta es diferente. Las familias cambiaron y la tecnología brinda posibilidades que antes no existían, pero la adolescencia continúa siendo la etapa de ebullición, de torpeza corporal, de confusión y desazón, de enamoramientos. <b>Creer que un adolescente, por el mero hecho de que tiene un celular en la mano, está capacitado para decidir si aprende o no en la escuela es una verdadera ingenuidad</b>. Los jóvenes de hoy continúan necesitando la guía de los adultos, la sensación de seguridad que dan los límites claramente demarcados, las obligaciones, derechos y responsabilidades. El adolescente vive en el presente, rara vez piensa en el futuro, aunque sea el propio. Sencillamente, porque es adolescente.</p>
<p><b>En lugar de permitir que los chicos no ingresen a las aulas, mejoremos lo que sucede dentro de ellas.</b> El adolescente ideal que maneja su presentismo, su trayectoria escolar, su aprendizaje e intereses y planifica su futura carrera profesional no existe. Eso lo hacen los adultos jóvenes que recibieron una educación adecuada durante su adolescencia.</p>
<p><b></b>A la manera de quien ideó el proyecto entrerriano, podríamos proponer absurdamente abrir dentro de las escuelas salones de contención inclusiva. Se solucionaría el dramático problema docente de evaluar y calificar situaciones incalificables todos los santos trimestres, de un plumazo. Podríamos cambiar las planillas (que muchas veces dicen “año 19” y “bolilla N” y traen demasiados casilleros) por otras multicolores, alegres, donde no hubiera aprendizajes que medir sino emoticones divertidos. Los docentes (o los compañeros) podrían decirle a los alumnos que no desean participar de las clases o están perturbando el clima áulico : “Estimado, ¿no prefiere retirarse al salón de contención inclusiva a hacer lo que está haciendo, para que podamos continuar con la clase?0”</p>
<p><b>La mayor objeción a este tipo de ideas es que, si continuamos presentando el aprendizaje como hasta ahora, probablemente  </b><b>quedarán muy pocos chicos adentro de las aulas</b>, aunque quizás para los ideólogos de las propuestas de este tipo eso no sea un problema. Otro detalle que se me ocurre tiene que ver con que en el modelo de examen de ingreso de la Universidad de la Matanza del año pasado, por tomar un ejemplo al azar, hay un texto de Teun van Dijk. Los chicos que elijan no entrar, probablemente, no lograrán comprenderlo. Tampoco podrán cumplir con la pretensión de esta y otras universidades acerca de la corrección ortográfica y la producción de textos coherentes.</p>
<p><b>Ni los niños ni los adolescentes están capacitados para decidir no aprender</b>, aunque la afirmación suene autoritaria. El chico que toma estas decisiones y se abandona al mero vegetar adentro de un edificio intentará en un futuro acceder a la universidad y no podrá. Intentará leer y no entenderá. Se presentará a una entrevista de trabajo y no lo conseguirá. Y, además de lamentar el haber tomado tan malas decisiones durante su adolescencia, culpará a los adultos responsables de su educación por habérselas permitido, con toda la razón del mundo.</p>
<p>Es hora de tomar el problema de los cambios que se necesitan en la escuela secundaria de forma seria. <b>Relajar normas básicas únicamente excluye</b>. Interpretar cualquier límite como autoritarismo o el aprendizaje como algo banal e innecesario excluye. Vaciar de significado el horario de entrada, el sonido del timbre, la puntualidad y la participación en las clases excluye. El adolescente del siglo XXI expresa la confusión de valores y comportamientos contradictorios de muchos adultos del siglo XXI, que creen que educar a un joven consiste en librarlo a su buena suerte, que es lo mismo que dejarlo solo.</p>
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		<title>¡Avisen a los docentes que se viene marzo!</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Feb 2015 09:55:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Carta escrita por la ficticia señora Doña Rosa: Está finalizando febrero, no puede hacerse nada para evitarlo. No te das cuenta por el clima, eso no, porque desde que empezaron las cosas del calentamiento global y las demás macanas que la humanidad se viene mandando, un día hace un frío de morirse, otro diluvia y... <a href="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/2015/02/24/avisen-a-los-docentes-que-se-viene-marzo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><i>Carta escrita por la ficticia señora Doña Rosa:</i></p>
<p>Está finalizando febrero, no puede hacerse nada para evitarlo. No te das cuenta por el clima, eso no, porque desde que empezaron las cosas del calentamiento global y las demás macanas que la humanidad se viene mandando, un día hace un frío de morirse, otro diluvia y otro estás sudando. Hay que gastar un dineral en boutiques y salones de belleza actualmente, hasta dónde iremos a llegar. Es un dilema para todas saber qué ponerse sin dejar de estar a la moda, toda una fatalidad.</p>
<p><strong>La mejor manera de saber la fecha es leyendo noticias sobre los docentes en los diarios: todo el mundo sabe que en marzo empiezan las clases y que esos desgraciados siempre, pero siempre, siempre, siempre, andan por ahí pataleando para evitarlo.</strong> ¿Hasta tenemos que avisarles que no se puede detener el paso del tiempo? ¡Son unos soñadores, unos románticos, obvio! Siempre pensé que para elegir una carrera como la docencia, hay que ser fantasioso y estar un poquito tocado&#8230; ¡Pero los febreros no pueden ser eternos! ¡Confórmense con los feriados de carnaval, que son bastantes, y paren un poquito con la cantinela que ya nos la sabemos de memoria!<span id="more-113"></span></p>
<p>El mundo está patas para arriba&#8230; Pero es así, una fija: <strong>esta gente horrenda, ignorante, desconsiderada y desaprensiva que tiene tres meses de vacaciones, trabaja cuatro horitas y se la pasa panza arriba de licencia en licencia, todos los santos años amenaza con que las clases no inician,</strong> con que van a tomar las escuelas, con que no quieren cobrar en negro, que se les cae el techo, el mate cocido con pan, esto y lo otro y la mar en coche. Y hay que tener cuidado, porque hasta el año pasado nadie tomaba en serio esos berrinches porque perro que ladra no muerde y <strong>se mandaron un paro de 17 días que dejó millones de familias desesperadas sin saber dónde meter los chicos para ir a trabajar.</strong> Fue una verdadera catástrofe nacional, si hasta los políticos más importantes salieron en la televisión a decirle a los maestros que volvieran. Una vergüenza, a dónde está la vocación. Las casas se vieron invadidas por chicos &#8220;rehenes&#8221;, fue un problema que dejó huellas indelebles y jamás vamos a olvidar.</p>
<p>Quedamos todos traumados. Por supuesto, no nos pasó a nosotros personalmente, porque mandamos a nuestros chicos a colegios como la gente, pero no hay que tener mal corazón y hay que pensar en la sociedad como un todo; a fin de cuentas, somos argentinos y hermanos seamos rubios o morochos, ricos o pobres, provincianos o porteños &#8230; ¿o no?</p>
<p>Ahora que todo el mundo anda haciendo periodismo y publica en internet, yo tomé la iniciativa como buena ciudadana de doble apellido que siempre fui y decidí colaborar para avisarle a los docentes que se viene marzo. Mis amigas van a tener un soponcio cuando vean que me hice un facebook y un twitter&#8230; Ésta es mi primera carta para el pueblo argentino. Tendré mis añitos pero no me asusta la tecnología; lo hago por sus hijos, que merecen tener educación.</p>
<p>En fin, <strong>esperemos que la manga de vagos y atorrantes esta vez no tome de rehenes a los niños y empiece las clases, aunque no les den un peso.</strong> Yo pienso que no se lo merecen, es evidente que la educación que le están dando a la gente no vale nada más de la miseria que cobran. El otro día escuché a una mujer, en la cola del banco, diciendo unas barbaridades que me dejaron pasmada. Que era docente y que en su escuela no había aula para los chicos y trabajaba adentro de una caja de durlock&#8230; eso no puede ser verdad. <strong>Que los chicos la maltrataban desde antes de conocerla</strong>, y le llevaba meses ganarse su respeto y empezar a enseñar, <strong>que iban a la escuela sin llevar ni lapicera</strong>, que tenían unos problemas familiares que nos dejarían con la boca abierta&#8230; Que un alumno el año anterior le había gritado que se callara, porque cobraba igual, y que en su casa su mamá decía que los docentes eran una lacra y que estudiar no servía para nada&#8230; Por suerte, seguro que eran todas mentiras: la mujer no parecía una docente de lo mal vestida, despeinada y sin maquillaje que estaba. Ni hablar de las ojotas de plástico que llevaba dentro del Banco. Un horror, una mitómana, seguro. Olvidémosla. Gente así no merece nuestra atención.</p>
<p>Se está terminando febrero, lo sé porque <strong>en los diarios andan diciendo que peligran las clases por los fracasos continuos de las negociaciones con los docentes</strong>. Es una fija que no falla, se repite y se repite. Vamos a ver qué nos depara marzo en este año.</p>
<p><em><strong>NOTA DE LA AUTORA: </strong>Es tan serio para los docentes el tema, que esta vez decidí escribir en broma. La ficticia Doña Rosa que escribe este artículo refleja el pensamiento expresado en muchos comentarios hirientes. Por favor, lector, sea respetuoso al comentar.</em></p>
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		<title>Por qué los buenos maestros dejan la escuela pública</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Nov 2014 10:15:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un docente entusiasta, apasionado por la Literatura y la escritura, anuncia en su muro de Facebook algo que puede sintetizarse así: &#8220;Hasta acá llegué&#8221;. Debajo de los incomprensibles &#8220;me gusta&#8221; aparecen comentarios de agradecimiento y saludos: nadie pide explicaciones. Yo tampoco. Los tiempos cambian, los profesores históricamente han ido amoldándose, acomodándose a las formas de... <a href="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/2014/11/17/por-que-los-buenos-maestros-dejan-la-escuela-publica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un docente entusiasta, apasionado por la Literatura y la escritura, anuncia en su muro de Facebook algo que puede sintetizarse así: &#8220;Hasta acá llegué&#8221;. Debajo de los incomprensibles &#8220;me gusta&#8221; aparecen comentarios de agradecimiento y saludos: nadie pide explicaciones. Yo tampoco.</p>
<p>Los tiempos cambian, los profesores históricamente han ido amoldándose, acomodándose a las formas de vestir, a las jergas, a los contextos que influyen en el comportamiento de los niños y adolescentes. Desde &#8220;arriba&#8221;, durante los últimos quince años, han &#8220;bajado&#8221; cambios que marcaron el ritmo del baile&#8230; que nunca se caracterizó por ser lento ni tranquilo. Entre el &#8220;arriba&#8221;  y la sociedad, hoy suena una intrincada milonga. El que no puede seguir el ritmo o hacer bien los firuletes, queda caído en el borde de la pista, o con la lengua afuera, por lo menos, hasta que logra tomar nuevamente aire para seguir.</p>
<p>Sucede algo nuevo y descorazonador. Los roles se han desdibujado, las contradicciones (que provocarían una sonrisa al ser vistas desde &#8220;afuera&#8221;), asoman por todos los agujeros y agujeritos. Cantidades de agujeros y agujeritos, rincones y rinconcitos. La sociedad, ante cualquier noticia relativa a menores que se cuela por uno de esos orificios pregunta, impetuosa y petulante: <i><b>&#8220;¿Y dónde estaba el adulto responsable cuando sucedía eso?&#8221;</b></i>. Contestar parece en vano: los <i>adultos no responsables</i> parecen interpelar sin estar dispuestos a oír respuestas. Sólo se acusa, se señala, se culpa. Al parecer, a nadie le interesa escuchar los porqué. Quizás ésa sea la razón, la &#8220;culpable&#8221; de la crisis educativa, el motivo que lleva a dejar las aulas a un docente de inmensa vocación que &#8220;antes&#8221; &#8220;lograba&#8221; que los alumnos que no leían &#8220;con nadie&#8221;, con él, lo hicieran.</p>
<p>Ojalá alguien quisiera escuchar o espiar un poco por los agujeritos para entender por qué estamos teniendo problemas con la calidad educativa en las escuelas públicas. Por un lado, como siempre, es cuestión de dinero: salarios bajos, problemas edilicios. A eso, uno puede acostumbrarse, a pesar de la carga simbólica que coloca sobre los hombros de los integrantes de la comunidad estar en un lugar indigno y la falta de dinero. Repito: uno puede acostumbrarse. Pero hay cuestiones a las que, sencillamente, no puede. Cuestiones que te declaran la guerra a nivel personal, cuestiones que te despabilan y te enfrentan a tomar decisiones como la que tomó mi colega.</p>
<p><strong>Se necesita ayuda en las escuelas.</strong> Gabinetes con personal preparado para afrontar situaciones conflictivas todos los días, todos los turnos. Personal capacitado para resolver conflictos. Reglamentos nuevos para prevenir y manejar problemas. Todo eso que está escrito, en teoría, se vuelve complejo al llevarlo a la práctica. El comportamiento de los chicos, de las familias, el ausentismo, las situaciones que surgen a diario, no facilitan en nada el aprendizaje ni el trabajo de nadie. Se necesita urgentemente un cambio de actitud general y que cada cual asuma su rol con coherencia. Los profesores no son otra cosa que profesores&#8230; y necesitan que los chicos sean alumnos para poder enseñar las disciplinas que les corresponden. No son médicos, ni psicólogos, ni guardianes, ni animadores de cumpleaños, ni personajes de caricatura, ni superhéroes, ni carceleros, ni niñeras, ni acompañantes terapéuticos, ni padres de hijos ajenos, ni cocineros, ni auxiliares, ni conductores de televisión, ni directivos, ni preceptores, ni asistentes sociales, ni campeones de artes marciales mixtas, ni una larga lista de sustantivos que indican profesiones para las cuales no están preparados. Dejando ironías de lado, la solución <b>es simple: o se prepara a los docentes de los nuevos tiempos en otros campos o se agrega personal idóneo en las escuelas para cumplir los roles que sean necesarios. </b>De esa manera, los docentes podrán dedicarse a la tarea que les compete: enseñar.</p>
<p>Existe un peligro mayor al de perder buenos docentes si la milonga sigue siendo ejecutada de forma tan vertiginosa. Podemos comenzar, al igual que sucede con lo salarial y lo edilicio, a acostumbrarnos a que cada vez se enseñe menos, a que se aprenda menos y menos. Cambiemos la milonga por el <em>Antón Pirulero,</em> entonces, y que cada cual atienda su juego, antes de que nos acostumbremos a más cosas impensables.</p>
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		<title>¿Qué hace feliz a un docente?</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Sep 2014 10:52:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<category><![CDATA[11 de septiembre]]></category>
		<category><![CDATA[Docentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Me han preguntado muchas veces por qué, si los docentes estamos en disconformidad con tantas cuestiones relativas a nuestro trabajo, no tiramos el guardapolvo y nos dedicamos a otra cosa. ¿Cómo es que si tu salario es bajo, si las condiciones edilicias y de higiene no son apropiadas, si tu obra social es insatisfactoria, si... <a href="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/2014/09/11/que-hace-feliz-a-un-docente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Me han preguntado muchas veces por qué, si los docentes estamos en disconformidad con tantas cuestiones relativas a nuestro trabajo, no tiramos el guardapolvo y nos dedicamos a otra cosa. ¿Cómo es que si tu salario es bajo, si las condiciones edilicias y de higiene no son apropiadas, si tu obra social es insatisfactoria, si te ves en la situación cotidiana de cumplir con tareas que no tienen que ver con tu formación ni tus expectativas, seguís adentro de la escuela?</p>
<p>Son preguntas lógicas, desde la teoría. Los docentes somos personas que elegimos trabajar enseñando disciplinas que nos apasionan a chicos que no son nuestros hijos. La palabra &#8220;apasionan&#8221; no suena a nada sensato. Más aún cuando, en esta sociedad violenta y caótica por momentos, explicar un &#8220;para qué hacés tal cosa&#8230;&#8221; se vuelve ininteligible si no viene acompañado de &#8220;para ganar X dinero&#8221;.</p>
<p>Hoy se festeja el Día del Maestro. Vos sos papá, mamá, hermano, abuelo, abuela, amigo. Seguramente tenés algún vínculo con un chico o chica que es alumno: estás invitado, naturalmente, a la ceremonia escolar que se llevará a cabo en su escuela para conmemorar el fallecimiento de Sarmiento. Te propongo descubrir en la práctica la respuesta a las preguntas planteadas en el primer párrafo: animate, aceptá la invitación y entrá en la escuela por un ratito.</p>
<p>(Podés entrar sintiéndote parte: pertenecés a la comunidad educativa. Podés entrar en calidad de espectador. Elegí vos).</p>
<p>Te cuento lo que va a pasar. Ingresarán las banderas, con sus abanderados y escoltas. Se entonarán las estrofas del Himno Nacional Argentino, y luego, las del Himno a Sarmiento. Se pronunciarán palabras, seguramente algún alumno o alumna leerá algo que escribió para la ocasión. Quizás un profesor de música tocará el piano o la guitarra y los chicos de algún curso cantarán. Se despedirá a las banderas y luego los chicos entregarán, a modo de souvenires, regalitos artesanales a los docentes presentes. Y habrá aplausos.</p>
<p><strong>Vos preguntabas, papá, mamá, hermano, abuelo, amigo, por qué los docentes seguimos en la escuela a pesar de todo. Ahí, estimado interrogador, está ante tus ojos la respuesta, en el acto escolar sencillo que te estoy describiendo.</strong> Mirá bien: ¿viste a la preceptora, corriendo presurosa para colocar la escarapela olvidada en la solapa de uno de los escoltas? Sus ojos brillaban de orgullo; el chico, emocionado, le agradeció con un gestito de afecto. ¿Oíste cómo cantaron los chicos? Salió todo muy bien. Mirá al director de la escuela, dirigiendo unos ojos emocionados al profesor de música, que está tan contento con el desempeño de sus alumnos que disimula unas lagrimitas haciéndose el que guarda en su estuche la guitarra. Unos minutos de canción que llevaron meses de ensayo. Contentos los chicos, su profesor, los presentes. Todos.</p>
<p>Los souvenires entregados fueron realizados con la profesora de plástica, que logró con esfuerzo conseguir gratis el material y está aplaudiendo allá, al fondo (también fue ella la que hizo la cartelera que está pegada en la puerta, que tanto admiraste al entrar). La profesora de Prácticas del Lenguaje (bueno, sí, tenés razón, la de Lengua), se deshace en sonrisas, souvenir en mano, escuchando la lectura de la alumna que produjo un texto bello y coherente, y que levanta la vista al terminar de leer, tímida y satisfecha, buscando su aprobación. La encuentra, cómo no la va a encontrar. Todos la aplauden fervorosamente, sonriendo, felices.</p>
<p>Estimado papá, abuelo, mamá, hermano, amigo: la docencia es una profesión que excede tus preguntas, aunque las formules desde el más descarnado sentido común. <strong>Se trabaja de docente porque se es docente, y porque cada logro de los alumnos (de tus hijos, de tus nietos, de tus sobrinos, de tus amigos), por pequeño e intrascendente que parezca desde afuera, para nosotros es un objetivo cumplido que nos hace felices en nuestro día y todos los días.</strong></p>
<p>Preguntás de nuevo: ¿Y por qué, entonces, si estamos tan felices con nuestros pequeños logros, no nos dejamos de protestar de una buena vez?</p>
<p>Te contesto yo, sin descripciones idílicas ni imágenes inventadas. Protestamos porque hoy somos docentes en el &#8220;mientras tanto&#8221;. <strong>Queremos mejorar la educación que reciben los chicos argentinos. Queremos mejorar las condiciones de trabajo de los docentes argentinos.</strong> Esperamos cambios, queremos ser herramientas activas de esos cambios. Uno de los más importantes es terminar con el quiebre de nuestra relación con vos: incorporar activamente a las familias a la comunidad educativa y educar conjuntamente a los chicos. Si viniste al Acto del Día del Maestro y lograste ver qué hace felices a los docentes, tu percepción va a significar para nosotros un objetivo cumplido. Porque para transformar esta realidad hay que comprender, en primer lugar, y luego actuar, participar y ayudar. Dejá de ser espectador y asumí tu rol dentro de la comunidad educativa: demos a nuestros chicos, juntos, una educación mejor. Este 11 de septiembre, acercate a la maestra de tus nenes para acompañarlos a desearle &#8220;Feliz día&#8221;. Puede ser un buen inicio, ¿qué te parece?</p>
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		<title>Aprobar alumnos, medir aprendizajes</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Aug 2014 10:58:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Secundaria Nº12 de Moreno]]></category>

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		<description><![CDATA[El tema de las calificaciones escolares irreales irrumpe en los medios a partir de un caso que se hizo público: en la Secundaria N°12 de Moreno un director firmó una nota en donde se solicita al personal docente de la escuela que pase por alto la situación de los alumnos que no están en condiciones... <a href="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/2014/08/30/aprobar-alumnos-medir-aprendizajes/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El tema de las calificaciones escolares irreales irrumpe en los medios a partir de un caso que se hizo público: en la Secundaria N°12 de Moreno <a title="Insólito: por el paro docente, el director de una escuela pidió no desaprobar alumnos" href="http://http://www.infobae.com/2014/08/27/1590644-insolito-el-paro-docente-el-director-una-escuela-pidio-no-desaprobar-alumnos" target="_blank">un director firmó una nota </a>en donde se solicita al personal docente de la escuela que pase por alto la situación de los alumnos que no están en condiciones de aprobar el segundo trimestre al evaluar &#8220;para no perjudicarlos&#8221;. Es una noticia absurda, pero verdadera. Otra vez, desde los medios, <strong>queda al descubierto la necesidad de cambio que la escuela necesita y pide hace años.</strong></p>
<p><strong><a href="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/files/2014/08/Ayer-y-Hoy.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-89" alt="Ayer y Hoy" src="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/files/2014/08/Ayer-y-Hoy.jpg" width="640" height="402" /></a><span id="more-85"></span></strong></p>
<p>La medición científica de los aprendizajes que se realizan en la escuela aún está estructurada en torno al sistema de calificaciones. Existen trimestres, notas, promedios, boletines. No han cambiado los horarios de ingreso a los establecimientos, las edades correspondientes a la división en años, la cantidad aproximada de materias consideradas como indispensables para la formación de la cultura general, el simple hecho de tener que estar sentado ante una mesa, poseer carpeta o usar lapicera para poder escribir lo que se copie en el pizarrón o se dicte, la existencia de los recreos; <strong>la escuela tal como la conocemos desde hace veinte, treinta o más años continúa allí, idéntica en muchos sentidos</strong>. La comunidad educativa entera funciona con sus reglamentos explícitos y con los ocultos (los no dichos en voz alta, pero no menos legítimos e importantes que los otros). <strong>Sin embargo, entre lo que es al parecer inalterable, muchas otras cosas sí han cambiado. </strong></p>
<p>En primer lugar, <strong>a la escuela, en la actualidad, no sólo se va a aprender. Los alumnos van a comer, a jugar, a socializar con sus pares, a pasar el tiempo ahí adentro</strong>. La obligatoriedad de la escuela secundaria ha incluido a miles de jóvenes que no hubieran continuado ese trayecto, y ése ha sido un cambio muy positivo. Sin embargo, lo que debería haberse convertido en la oportunidad de profundizar las habilidades adquiridas muchas veces se va desvirtuando y a la hora de calificar se llega a situaciones como la mencionada al principio. Otra de las cosas que ha cambiado es la concepción que la sociedad tiene del saber, de lo que significa aprender, la premiación del esfuerzo personal, el esmero, la dedicación al estudio, la consideración del aprendizaje como medio para alcanzar la realización personal. <strong>Los modelos de éxito divulgados por los medios de comunicación poco tienen que ver con los que se proclama desde la escuela</strong>. Sentarse ante una mesa a comprender una consigna, escribir correctamente un texto, leer comprensivamente, realizar operaciones matemáticas, prestar atención durante mucho tiempo no tienen que ver con la satisfacción inmediata y superficial sino con una labor que demanda esfuerzo, atención y responsabilidad.</p>
<p><strong>Hay que adaptar la escuela a la realidad</strong>. Es necesario e imperioso realizar cambios para solucionar problemas que cada vez se están haciendo más graves. No sólo se pierde tiempo a causa de los paros, del ausentismo docente, de los problemas de luz, gas o agua. Y el tiempo que se pierde es, justamente, el que debería haber sido utilizado para aprender lo que debe ser evaluado.</p>
<p>El cierre de los trimestres en las escuelas muchas veces encierra un dilema. Muchos alumnos se han esforzado, tienen sus carpetas completas, han venido puntualmente a clases, han cumplido su rol de alumnos. Es fácil calificarlos. A Fulanito y Menganito, que no se han desempeñado de la misma manera, se les da otra oportunidad: se llama a las familias, se dialoga con ellas para que ayuden a cambiar la consideración que tienen sus hijos de la importancia de aprender. ¿Cómo se califica el mero hecho de estar en la escuela, si no se ha aprendido porque no se ha estudiado? Se despliegan estrategias, se diseñan actividades especiales para ellos. ¿Y si continúan sin cumplir el rol de alumnos? <strong>¿Deberían ser aprobados como si hubieran aprendido, como manera de incluirlos? ¿Le echamos la culpa al mundial de fútbol, a los paros?</strong> Quizás sería más provechoso cambiar la manera de considerar el tema y proponer un sistema de evaluación de lo que sucede adentro de la escuela que sea diferente, ya que éste no está dando resultado en esos casos.</p>
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		<title>Carta a mis alumnos sin clase</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Mar 2014 09:16:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[educación pública]]></category>
		<category><![CDATA[escuela privada]]></category>
		<category><![CDATA[escuelas]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[netbooks]]></category>
		<category><![CDATA[pruebas PISA]]></category>

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		<description><![CDATA[Profe, me dicen que soy burro&#8230;. Esto es para los adolescentes que van a las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires. Sé que es mucho pedir, porque no me conocen, así que me voy a dirigir a los que fueron mis alumnos y que saben que si les digo: &#8220;A ver, chicos, escuchen... <a href="http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/2014/03/28/carta-a-mis-alumnos-sin-clase/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em><b>Profe, me dicen que soy burro&#8230;.</b></em></p>
<p>Esto es <strong>para los adolescentes que van a las escuelas públicas</strong> de la provincia de Buenos Aires. Sé que es mucho pedir, porque no me conocen, así que me voy a dirigir a los que fueron mis alumnos y que saben que si les digo: &#8220;A ver, chicos, escuchen que es muy importante&#8221;, vale la pena oír. Y si un nuevo se anima a leer, genial, le digo: &#8220;<strong>Hola, soy Lara, la de Literatura</strong>. Escuchá esto, por favor&#8221;. Y empiezo:</p>
<p>Chicos. Están asistiendo a algo que nos pone angustiados a todos. Los profes estamos  peleando por nuestros derechos, y andamos por ahí aguantando que nos digan cosas violentas y agresivas. Ustedes están escuchando eso fuera de las escuelas, en la calle, quizás en sus casas, en la radio, en la tele. Los que fueron mis alumnos estudiaron que uno de los recursos argumentativos más sucios y eficaces es la &#8220;descalificación del adversario&#8221;. ¿A quién se le hubiera ocurrido que los docentes iban a ser vistos como &#8220;adversarios&#8221;? A nadie, pero parece que está pasando. <b>Nos dicen &#8220;vagos&#8221;, &#8220;parásitos&#8221;, &#8220;criminales&#8221;, &#8220;ineptos&#8221;.</b> Ustedes saben, porque son adolescentes y tienen criterio, que eso no tiene que ver con lo que pasa adentro de la escuela, que no se puede generalizar (que, dicho sea de paso, es otro recurso argumentativo muy eficaz). Pero no me voy a poner a explicar eso hoy, quiero decirles algo más importante. Y ahora sí, lean con atención:</p>
<p>Los chicos que van a colegio privado están en clases. Los chicos que van a colegios de Capital, también. Este conflicto salarial se va a resolver, y vamos a volver a las aulas en cualquier momento. Y en la tele, en los diarios, también escucharon y leyeron que hablaban de ustedes, &#8220;los de la pública&#8221;. ¿Y qué decían? Que son burros, que no aprobaron las pruebas PISA, que los docentes no les están enseñando nada, que no entienden lo que leen, que no saben nada&#8230; <b>Resuena &#8220;vago&#8221; para el docente junto a &#8220;burro&#8221; para los alumnos de la pública</b>, y bla, bla, que los que van a privado sí saben, que los de Capital sí saben, que entre ellos y ustedes se abre un abismo de desigualdad y que eso es culpa de, culpa de, culpa de, y bla bla bla…</p>
<p>Paremos acá. Y después les digo lo que quiero para este año. Estoy harta de que pase eso. Saben perfectamente que los profes que estamos con ustedes somos los mismos de las escuelas privadas y de las de Capital. Y saben que eso de que no aprobaron las pruebas PISA y que cada vez se aprende menos <b>es en muchos casos cierto</b>. <b>No dejemos que siga sucediendo esto</b>. Son ustedes los que junto a los profes pueden cambiar esta situación lamentable, son ustedes los dueños de sus cerebros. <b>Paremos esto</b>.</p>
<p>¿Y qué puede hacer cada uno de ustedes para ayudar a revertir esta situación, que los sabios y los intelectuales no saben cómo resolver? Les digo cómo: este año, chicos, <b>mantengan el celular en el bosillo. Lleguen puntualmente y no falten a clase. Si mamá o papá no les compraron hojas, ocúpense o avisen en la escuela</b>, si hay problemas más graves, avisen, veremos cómo ayudar, <b>no se queden callados ni dejen de venir</b>. Si no les prestan atención en casa, y bueno, es un bajón, pero ocúpense ustedes de ustedes mismos, ya no son ningunos bebés. <b>¿Van a hundirse en la ignorancia porque sus parientes no los atienden?</b> Allá ellos, a ustedes les va a ir bien porque son ustedes los dueños de su destino y nadie más que ustedes. Tengamos la carpeta linda, prolija, usemos cartuchera y pongamos una lapicera adentro. Chicos, <b>basta de perder el tiempo en clase con estupideces, basta de la pelea con apagar cosas, con dormir, con no prestar atención</b>. <b>Basta de agredir a los profesores, de insultarlos, de decirles tomátela, porque nosotros estamos trabajando y nos merecemos su respeto</b>. Si no entendemos una clase, preguntemos. Si no pudimos venir, pidamos la tarea. Si tenemos compañeros que se portan mal, no permitamos que eso siga sucediendo. <b>Si un alumno no permite que se den las clases, ¿quién se perjudica? Todos. Basta de echarle la culpa a los docentes de absolutamente todo.</b> Ustedes son grandes, saben cómo hay que comportarse. Y saben perfectamente cómo hacer para que las cosas salgan bien. <b>Tenemos las netbooks, tenemos todo para poder igualar y hasta superar a cualquier alumno que tiene papás que pueden pagar una privada. No hay gente más inteligente que otra de nacimiento, la inteligencia se desarrolla. </b>Hay que esforzarse, hay que leer, hay que dejarse de embromar con eso de que la escuela es un lugar para haraganear y copiarse los trabajitos prácticos hechos por otro porque total no pasa nada. Sí pasa. Cambiemos eso.</p>
<p>Ya sé lo que están pensando. No, no estoy enojada con ustedes ni pienso que tengan la culpa de, culpa de, culpa de. Estoy enojada con eso de que nos traten mal desde todos lados. Porque <b>ustedes deberían tener lo mejor, y no lo tienen</b>. Pero aprovechemos lo que tenemos. Hay libros nuevos, hay compus, hay hojas, hay lapiceras, hay profes y hay chicos. <b>Aprovechemos lo que tenemos. </b></p>
<p>Chicos, no digo que vaya a ser fácil. Voy a hablar por mí ahora. Yo me comprometo a trabajar igual que todos los años, con la misma atención y el mismo esfuerzo. Yo enseño los mismos contenidos que se enseñan en las escuelas privadas, al igual que todos sus profes. Pero sola, no puedo ayudarlos. <b>Necesito que me escuchen</b> cuando explico, que estén atentos, que anoten, que lean, que investiguen, que se rían, que conversemos, que aporten ideas, que discutamos, <b>no más trabajos copiados, no más gente durmiendo, no más excusas, no más peleas por pavadas que sólo hacen perder el tiempo.</b></p>
<p>No les pidos que sean unos <b><i>nerds</i></b> (aunque yo lo haya sido cuando estaba en la escuela, pero shhh, guárdenme el secreto). Les pido que sean alumnos. Les pido que se pongan las pilas. Les aseguro, les prometo, que se puede. <b>La única forma de aprobar, de comprender lo que se lee, de escribir bien, es empezando a ser alumno y dejando de ser un número</b>, uno de esos &#8220;pobres que son hijos de los que no pueden pagar una privada&#8221;. <b>Basta de quedarse afuera, mejoremos la educación pública cambiando la actitud, chicos, demostremos que podemos ser los mejores.</b></p>
<p>Eso es todo. <b>Que este 2014 que empezamos tarde no nos encuentre cansados de dar batallas por la educación pública,</b> que nos encuentre lúcidos y con ganas; levantémonos contra la pobreza, las cosas que nos faltan, los obstáculos,  demostremos que no tenemos por qué ocupar el último lugar, demostremos que, cuando queremos, podemos.</p>
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