<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Gonzalo Sarasqueta &#187; Mauricio Macri</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/tag/mauricio-macri/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta</link>
	<description>Gonzalo_Sarasqueta</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Mar 2016 11:17:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>A no olvidarse de Félix Díaz</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Mar 2016 03:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Milagro Sala]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos originarios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=187</guid>
		<description><![CDATA[“Sabemos dialogar y no queremos seguir sintiéndonos usados”, tituló el cacique Félix Díaz la semana pasada. Lo hizo como respuesta a la indiferencia del Estado nacional, que continúa ignorando los reclamos de los pueblos originarios. Ayer el kirchnerismo, hoy Cambiemos: al líder indígena le sobran razones para sentirse utilizado. En diciembre pasado, Mauricio Macri le... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><b></b>“Sabemos dialogar y no queremos seguir sintiéndonos usados”, tituló el cacique Félix Díaz la semana pasada. Lo hizo como respuesta a la indiferencia del Estado nacional, que continúa ignorando los reclamos de los pueblos originarios. Ayer el kirchnerismo, hoy Cambiemos: al líder indígena le sobran razones para sentirse utilizado.</p>
<p>En diciembre pasado, Mauricio Macri le prometió a Félix Díaz que aceptaría una mesa de diálogo directa con los qom para solucionar sus principales problemas. El cacique confió en el jefe del Ejecutivo y levantó, horas después, el acampe en la avenida 9 de julio. Pero pasaron más de tres meses y no hubo respuesta. O sí la hubo, pero fue la misma que esgrimía el kirchnerismo: el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) es el canal formal por donde deben fluir las negociaciones entre el Estado y las comunidades originarias. Por afuera de ese ente, nada.</p>
<p>¿Otra frustración? Hasta el momento, sí. Nada parece indicar lo contrario. <b>Félix Díaz y su pueblo siguen aguardando una señal del Gobierno</b>. El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, les informó que les iba a comunicar a Marcos Peña y a Macri la propuesta (un canal comunicacional directo para atender las problemáticas). El tema es que el Presidente ya la conoce. La escuchó —mínimo— dos veces: cuando pisó el acampe en las vísperas del ballotage y en los primeros días de su gestión. En ambas ocasiones se comprometió a materializarla. ¿La tercera es la vencida?<span id="more-187"></span></p>
<p>La (hasta ahora) apatía del oficialismo deja al descubierto la instrumentalización que se hizo durante todos estos años de los reclamos de Félix Díaz y de otros pueblos como los mocoví, bya guaraní, aba guaraní, chorote, tapiete y wichí. Desde las primeras protestas de envergadura, allá por el 2010, para reclamar la restitución del territorio de la comunidad Potae Napocna Navogoh en Formosa, hasta el acampe de la semana pasada en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), para pedirle a Macri que cumpla con su palabra electoral, <b>la lucha de los pueblos originarios ha sido reducida —en numerosas ocasiones y por sectores de diferente cuña— a una herramienta política.</b><b></b></p>
<p>Mientras el jefe indígena denunciaba la expropiación de tierras por parte del Gobierno provincial de Gildo Insfrán, espacios políticos y mediáticos aprovecharon el conflicto para erosionar la autoestima progresista del kirchnerismo. Frente a la ficción del relato oficial que invisibilizó las atrocidades acaecidas en el norte, levantaron un contrarrelato que recortó y mudó un conflicto de calado histórico, como es el ensamble entre pueblos originarios y Estado, a una gramática polarizante coyuntural: Frente para la Victoria-oposición. Esta última narrativa convirtió a Félix Díaz en una catapulta. Sus demandas funcionaban como cascotes (simbólicos) que derribaban el castillo del relato kirchnerista.</p>
<p>El siguiente acto fue el encuentro con el papa Francisco. La foto entre Díaz y el máximo pontífice, en junio de 2013, fue traducida como la antítesis de la (supuesta) grieta imperante en el país. Un ejemplo de diálogo, tolerancia y convivencia que contrarrestaba con el autismo, la prepotencia y la radicalización que irradiaba el oficialismo de aquel entonces. Otro cross de costado al kirchnerismo, señalado como el único promotor de la división de los argentinos.</p>
<p>Dentro de ese antagonismo, se elaboró un juego dialéctico con Milagro Sala. La visión crítica de Félix Díaz sobre el Gobierno nacional le concedió un afable trato mediático, que lo acercó al mito del buen salvaje: honesto, justo y sosegado. En cambio, la líder de la Túpac Amaru fue colocada en la vidriera de enfrente, como la salvaje incorregible, violenta y envilecida por las arcas estatales. Dos lecturas tajantes que escondían el clivaje dicotómico circulante. Ambos actores eran valorados sólo en función de su geografía política: cuál era su ubicación frente al kirchnerismo. Poco se decía sobre el trasfondo de sus reivindicaciones, sus luchas y sus hojas de ruta. Mucho fin, nada de medios.</p>
<p>Ya derrotado el kirchnerismo, el eco de Félix Díaz se apaga lentamente. Las demandas de su pueblo pierden resonancia. Son contados los medios de comunicación y los dirigentes políticos que lo siguen acompañando en su lucha. Eso sí, las que no se extinguen son las calamidades que sufren los pueblos originarios: persecución, desnutrición, represión, expoliación, falta de agua y vivienda, por citar las más acuciantes. Estas siguen intactas, sin bandera partidaria alguna. Son de todos. Como dijo el mismo Díaz: “No queremos más migajas, exigimos un gesto del Gobierno que incluya al pueblo indígena como tal y no como macrista, peronista o radical”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Infidelidad en plena luna de miel?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Dec 2015 03:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Código Procesal Penal]]></category>
		<category><![CDATA[Designación de jueces]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=167</guid>
		<description><![CDATA[“Una cosa es tener distintas visiones, ideas y propuestas; otra, avasallar las instituciones con proyectos personalistas o hacer uso del poder en beneficio propio”, deslizó el flamante Presidente en su discurso de asunción. Con cadencia, sosiego y firmeza, Mauricio Macri agregó: “El autoritarismo no es una idea distinta, es el intento de limitar la libertad... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“Una cosa es tener distintas visiones, ideas y propuestas; otra, avasallar las instituciones con proyectos personalistas o hacer uso del poder en beneficio propio”, deslizó el flamante Presidente en su discurso de asunción. Con cadencia, sosiego y firmeza, Mauricio Macri agregó: “El autoritarismo no es una idea distinta, es el intento de limitar la libertad de las ideas y de las personas”. El hemiciclo respondió el guiño institucionalista con un aplauso medido, pero sostenido. La república recuperaba las fronteras que separan a sus tres poderes. Kirchnerismo sonaba a <i>ancien régime</i>.<i> ¿</i>Pluralismo para todos y todas?</p>
<p>Días después, el nuevo inquilino de la Casa Rosada trituró sus palabras. Eludió a la Cámara Alta y designó mediante un decreto a dos jueces para la Corte Suprema. El relato procedimental que desplegó durante toda la campaña electoral quedó hecho trizas. Le saltaron a la yugular el periodismo, los constitucionalistas y la totalidad de la oposición. La luna de miel sufrió su primer altercado. Macri conoció el lado b de la máxima envestidura; sintió el revés, recalculó y pateó la pelota para febrero.</p>
<p>La primera lectura —al vuelo— indica que el jefe del Ejecutivo mostró su faceta autoritaria, la predominante, aquella que pudo esconder detrás del humo del marketing político. Este sería el Macri empírico: alérgico a los frenos y los contrapesos republicanos, adicto a las mieles del poder. Como cualquier caudillo. Como cualquier populista. Como cualquier <i>outsider</i> que descubre la textura interna del poder. Cuando se llega al centro de mando, se acaban las prédicas consensualistas. Esta decodificación fue la que imperó en el kirchnerismo nuclear. El resto de la góndola política contuvo la respiración y se acotó a criticar la jugada.<span id="more-167"></span></p>
<p>Otra interpretación —bastante subterránea y propia del club de la <i>realpolitik</i>— es que Macri marcó la cancha. Al igual que Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente piensa llevar las riendas bien cortas. Nada de error: el <i>per saltum</i> fue una señal. Una muestra cabal de dominio de la situación. Los canales institucionales convencionales serán utilizados mientras den las matemáticas. Cuando fallen las negociaciones, la gestión pasará a la órbita del dedo presidencial. El cómo (el estilo) será reemplazado por el qué (lo sustantivo). El inmovilismo, indudablemente, no será una política de Estado. En este sentido, parece que la experiencia de la Alianza ha servido como aprendizaje al cosmos no peronista. “O se avanza o se ingresa automáticamente en zona de turbulencia”, dice el axioma.</p>
<p>Esta última perspectiva, obviamente, dejaría con la boca abierta al justicialismo (al menos a la corriente que es poco sensible a los mandatos de la democracia representativa liberal). O, mejor dicho, le quitaría su elemento diferenciador. Su principal capital político: el pragmatismo radical que moldea reglas a su medida para (auto)erigirse como el guardián de la gobernabilidad. Esa vocación por mantener la democracia criolla bajo la tutela de un líder omnímodo, que concentra facultades extraordinarias para sortear momentos excepcionales —que finalmente son los 365 días del año—, empezaría a ser un patrimonio compartido. Preocupación de sobra para el movimiento político más popular del país.</p>
<p><b>Pero lo cierto es que Macri también está horneando otras medidas que generarán cambios considerables en la geometría institucional. Y todas se materializarían mediante decretos</b>. Por eso, más allá de la rectificación —o no— de Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti como miembros del tribunal supremo, esta lógica decisional del nuevo mandatario continuará. No fue un lapsus, sino el inicio de una secuencia. Algunos ejemplos destacables serían la fusión de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y la Autoridad Federal de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (Aftic) (lo cual subvertiría la ley de medios aprobada por el Congreso en el 2009), la reforma de la ley de Ministerio Público y la puesta en marcha del nuevo <i>Código Procesal Penal</i>.</p>
<p><b>Evidentemente, al Presidente actual la legalidad fraguada al calor del kirchnerismo le sienta incómoda. El problema es que, sea por impericia o demostración de fuerza, el decisionismo presidencial convierte al Estado de derecho en una arena movediza.</b> Las leyes nunca terminan de institucionalizarse. Pierden consistencia. Su peso se relativiza. Caen los incentivos para cumplirlas. Y, en ese péndulo legal, la ciudadanía se inclina por la anomia. A esta altura, no hace falta aclarar qué sucede cuando la ley pasa a ser letra muerta. O sí, para no caer en errores tan frescos: caos, anarquía, saqueos, acuartelamientos, represión, etcétera.</p>
<p><b>La otra secuela es la concentración del poder.</b> <b>Lo que se gana en celeridad se pierde en pluralismo: cimiento esencial del sistema democrático.</b> La descentralización muta en centralización. En vez de contar con una constelación de pequeños centros de poder y autoridad, se dispone de un gran núcleo ordenador, generalmente condensado en la figura del presidente. El caldo de cultivo ideal para que brote un autoritarismo de baja intensidad. Macri tiene la responsabilidad de desechar esta posibilidad y también, claro, de respetar el discurso que ofertó para llegar al sillón de Rivadavia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Entre el ingeniero y el Cuervo, la política</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2015 03:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=151</guid>
		<description><![CDATA[Fecha: 31 de octubre de 2012. Con el dedo levantado, la garganta encendida y una arenga de barricada, el diputado nacional Andrés Larroque trona: “Nunca escuché en la historia hablar de narcosocialismo”. La Cámara Baja se transforma en una caldera a punto de reventar. Vale todo. Insultos cruzados entre los legisladores. El presidente Julián Domínguez... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Fecha: 31 de octubre de 2012<b>. </b>Con el dedo levantado, la garganta encendida y una arenga de barricada, el diputado nacional Andrés Larroque trona: “Nunca escuché en la historia hablar de narcosocialismo”. La Cámara Baja se transforma en una caldera a punto de reventar. Vale todo. Insultos cruzados entre los legisladores. El presidente Julián Domínguez pidiendo —en vano y sin autoridad— calma. Silbidos. Más descalificaciones. Y, como si fuera poco, con una sonrisa altanera, el Cuervo ultima: “Ustedes son esclavos de las corporaciones”. El recinto termina de convertirse en una gallera.</p>
<p>Tres años y veintitrés días después, Mauricio Macri agradece por doquier. “Esperanza, “juntos” y “alegría” son las muletillas que pueblan su discurso. A continuación, llueven globos de todos los colores. El dj sacude con Tan Biónica a Patricia Bullrich y Diego Santilli. El Presidente electo saca de la galera un swing inédito. Difícil de superar. Una mezcla de Mick Jagger y Michael Jackson con algunos retazos de Gilda. Alfredo de Angeli, estático, sabe que esta parte de la película no es su fuerte. Abajo, oficinistas sub 40 acompañan con un pogo sincronizado. Rebota el pabellón 6 de Costa Salguero. El país mágico está al palo.</p>
<p>Dos instantáneas de la Argentina. Dos relatos en búsqueda del sentido común de la ciudadanía. <b>Dos interpret</b><b>aciones de la política: una que puso, permanentemente, el dedo en la llaga del conflicto y otra que decodifica a la democracia como la posibilidad del consenso absoluto.</b> El domingo, ante dicha bifurcación, la mayoría escogió el segundo tramo para recorrer los próximos cuatro años. ¿Agotamiento? Puede ser: fueron doce almanaques a pura adrenalina.<span id="more-151"></span></p>
<p>Desde diferentes rincones del edificio social, se venía reclamando bajar los decibeles. Periodistas, intelectuales, dirigentes de la oposición y hasta sectores del mismo kirchnerismo pedían tolerancia. Más oxígeno. Más espacios para el disenso. El debate, en los últimos años, había mutado en una especie de riña donde se medía quién tenía el agravio más filoso. Y vale la pena señalar que esta lógica no fue patrimonio exclusivo de una fuerza política. Si bien es cierto que el Frente para la Victoria, quizás obnubilado por la pluma de Ernesto Laclau, armó el cuadrilátero, pocos de la ribera de enfrente rechazaron la propuesta de calzarse los guantes, morder el bucal y subir a probar suerte al ring. Casi todos tuvimos nuestro round. Algunos más que otros, seguro, pero la autocrítica vale para el conjunto.</p>
<p>Pero parece que esa dinámica es pretérita. Como lo dejó en evidencia el <i>speech</i> dominical de Macri, los vientos están cambiando de dirección. El futuro inquilino de la Casa Rosada, en el medio de la euforia, aseveró —alrededor de cinco veces y de manera distinta— que va a “gobernar para todos”. ¿Es posible? ¿Sin jerarquizar demandas? ¿A favor de todos, en contra de nadie?</p>
<p><b>La narrativa consensual que crece sobre los cascotes del kirchnerismo es tan perjudicial para la democracia vernácula como aquella que esgrimían Cristina Kirchner y sus huestes</b>. Negar el conflicto es ni más ni menos que impugnar la política. Todo entramado social plural está supeditado al choque de intereses contrapuestos. Es sencillo de comprender: mientras haya desigualdades, la tensión siempre va a dar el presente. ¿De un tirón, sin ser aguafiestas? El conflicto permanecerá entre nosotros mientras haya personas que piensen que merecen algo y no lo tienen.</p>
<p>Como la economía existe para solucionar el problema de la escasez (en un pueblo donde todo fuera abundante no sería necesaria), la política se presenta ante nosotros como una herramienta para solventar los enfrentamientos (en una sociedad donde todo fuera armónico prescindiríamos de ella). Su función cardinal es mantener esas colisiones dentro del campo de las instituciones democráticas, la <i>Constitución</i> y la palabra, e impedir que se llegue a la instancia de la coacción física.</p>
<p>El silencio levanta sospechas en democracia. Siempre. Y con razón. Por más que no se las mencione, las disputas siempre están latentes. Listas para transformarse en pugnas concretas. Se inician, se coagulan y, dependiendo de la cintura de los líderes políticos, sociales o sindicales, se descomponen rápida o lentamente. Sin duda, el proceso de desarme de cualquier conflicto se inicia con su identificación. Nombrándolo. Mapeándolo. Colocándolo en la agenda. De ahí la importancia de interpretar a los discursos como proyectores de un orden social, cultural y político. De ahí la relevancia de parar las antenas cuando nos quieran endulzar los oídos con diálogo, optimismo y frenesí para todos.</p>
<p>La política es bipolar por antonomasia. En su seno habitan tanto el conflicto como el consenso. Los estadistas son aquellos líderes con hocico para olfatear en qué momento darle cuerda a uno o a otro. El flamante jefe del Ejecutivo, en el postescrutinio, en lo que podría definirse como el minuto cero de su gestión, cayó en una simplificación que orilló con la demagogia. Claro que a contramano de Cristina. Mientras la abogada opta por el guion dicotómico schmitteano (amigo-enemigo), el ingeniero se compenetra con un libreto carente de adversarios, obstáculos y fricciones. La diferencia radica en que, para la primera, el poder comienza a ser una nostalgia y, para el segundo, un horizonte. Ergo: está a tiempo de encontrar el equilibrio.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Decálogo del arte del debate</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/15/decalogo-del-arte-del-debate/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/15/decalogo-del-arte-del-debate/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 15 Nov 2015 11:26:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=148</guid>
		<description><![CDATA[Tiempo de esgrima retórica. Tiempo de confrontar ideas. Tiempo de legitimarse. Hoy millones de argentinos serán testigos del primer debate presidencial a dos bandas en la historia del país. Una instancia deliberativa en la que los dos candidatos, Mauricio Macri y Daniel Scioli, serán evaluados minuciosamente. Parte del electorado aguarda este evento para orientar su... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/15/decalogo-del-arte-del-debate/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Tiempo de esgrima retórica. Tiempo de confrontar ideas. Tiempo de legitimarse. Hoy millones de argentinos serán testigos del primer debate presidencial a dos bandas en la historia del país. Una instancia deliberativa en la que los dos candidatos, Mauricio Macri y Daniel Scioli, serán evaluados minuciosamente. Parte del electorado aguarda este evento para orientar su voto del domingo próximo. Por eso, es primordial ajustar el lente crítico, estar atento a los detalles y hacer una lectura rigurosa del evento. A continuación, un pack de tips para sacarle el máximo provecho a este espectáculo dialógico que estimula los principales músculos de la democracia: pluralismo, libertad de expresión, competencia pacífica y respeto a las reglas.</p>
<p><strong>El <em>kick off</em></strong>. La primera intervención –en este caso, será sobre “Desarrollo Económico y Humano– es fundamental. Es el momento ideal para inclinar la balanza. La audiencia está fresca, sensible y con un nivel de atención elevado. El candidato que esté más sólido, suelto y agudo acá, tendrá medio debate “en el bolsillo”.</p>
<p><strong>¿Negatividad?</strong> <strong>Sí, pero no tanto.</strong> La idea de un debate es erosionar la imagen política –credibilidad, carácter y estética– del contrincante. Mostrarle a la sociedad los puntos débiles del oponente. Todo, obvio, dentro de los marcos del respeto. Sin caer en los golpes bajos. Mostrarse agresivo, despreciable e inestable puede llegar a ser contraproducente. En cualquier situación de ataque desproporcionado, los indecisos siempre se ponen del lado de las víctimas.</p>
<p><strong>Capacidad argumentativa.</strong> Saber pasar de lo abstracto a lo concreto, traducir lo complejo en ejemplos cotidianos, manejar cifras contundentes, mechar citas memorables, emplear un amplio vocabulario (pero sencillo a la vez), son algunos de las habilidades que deberán mostrar los candidatos si quieren convencer. El logos es una de las piedras basales de este encuentro cívico.</p>
<p><strong>Reflejos y humor.</strong> Nada más acertado que salir de un ataque contundente por la tangente del ingenio. Demostrarle al espectador que, hasta en los momentos de mayor intensidad y estrés, se posee una cuota de humor. Esto genera empatía, proximidad y confianza. Es conocida la anécdota del ex presidente norteamericano Ronald Reagan que, ante la pregunta del moderador sobre si, a los 74 años, todavía contaba con energías para conducir un país, contestó: “Sí, y además, no voy a explotar con fines políticos la juventud de mi oponente y su inexperiencia”. Algo exagerado, su contrincante, el demócrata Walter Mondale, admitió semanas después que había perdido las elecciones por esa chicana.</p>
<p><strong>Lenguaje corporal.</strong> Solo el 7% de lo que absorbemos en un acto comunicacional proviene de las palabras; el 93% restante pertenece a los gestos, los ademanes, el tono de la voz, las miradas, la postura, las expresiones faciales y la apariencia. Ambos presidenciables tendrán que ser minuciosos en este aspecto. Richard Nixon, en el primer debate presidencial televisivo (1960), lució agotado, con ojeras, transpirado y dejado. ¿Resultado? Los medios lo dieron como claro perdedor frente a un John Kennedy fresco, descansado, prolijo y bronceado, que, a sabiendas de la envergadura de este aspecto, se había asesorado con el famoso rat pack: un grupo de actores y artistas –entre ellos, Frank Sinatra y Peter Lawford (cuñado del que sería el primer y único presidente católico de Estados Unidos)– que manejaban los códigos, lenguajes y efectos de la pantalla chica.</p>
<p><strong>Los componentes paralingüísticos.</strong> Más sencillo: ¿cómo nos expresamos? Los cambios de volumen, tonos y velocidades son fundamentales para magnetizar. A través de ellos se cautiva. El disertante que caiga en la monotonía, la lentitud y la opacidad distraerá al público. Y una vez que se pierde la atención del espectador, es muy difícil –por no decir, imposible– recuperarla. Dos ejemplos patentes del uso correcto de estos elementos son Cristina Kirchner y Elisa Carrió.</p>
<p><strong>Fluidez verbal.</strong> Se dice que los debates no se ganan: se pierden. Bueno, un tartamudeo, la reiteración de balbuceos o, en el peor de los casos, quedarse con la mente en blanco, pueden llevar al candidato a las arenas del ridículo. Y de ahí, claro está, no se vuelve. Por eso es imprescindible que las exposiciones estén aceitadas, sean dinámicas y tengan cadencia.</p>
<p><strong>Cronométrica.</strong> Los aspirantes a la Casa Rosada deben ajustarse a un tiempo determinado: un minuto para preguntar, responder, repreguntar y volver a responder, y dos minutos para exponer sobre cada tema. Si las ideas son interrumpidas por el timbre del reloj o el moderador, llegarán “turbias” a los destinatarios. Es crucial que los oradores sepan amoldar sus intervenciones al formato temporal estipulado.</p>
<p><strong>Lenguaje emocional.</strong> La literatura en comunicación política sostiene que cuando colisionan una idea y un sentimiento en una persona, prevalece este último. Ergo: eso que Aristóteles denominaba como pathos, será sustancial para seducir. Sin duda, los dos minutos de cierre que tendrá cada uno será la oportunidad perfecta para apelar a las emociones de los televidentes.</p>
<p><strong>Mensaje compacto.</strong> Todo lo anterior será en vano si el candidato no deja en claro su idea matriz. O sea, su relato, además de coherencia, debe tener un título. Todas las intervenciones tienen que estar sujetadas a ese rótulo. Cuanto más claro, sencillo y articulado sea ese concepto, más posibilidades tendrá el político de tallar al imaginario social con su propuesta.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/15/decalogo-del-arte-del-debate/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Anatomía de un regreso radical</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/09/anatomia-de-un-regreso-radical/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/09/anatomia-de-un-regreso-radical/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Nov 2015 02:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Sanz]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[PRO]]></category>
		<category><![CDATA[Radicalismo]]></category>
		<category><![CDATA[UCR]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=143</guid>
		<description><![CDATA[“Siempre adelante, radicales. Adelante sin cesar. Que se rompa y no se doble”, traía tímidamente de fondo un par de parlantes. En Adolfo Alsina al 1786, el color lo ponía un puñado de militantes fieles, que tronaba a capela: “¡Olé, olé, olé, olá, yo tengo hue…, sigo siendo radical!”. A metros, Leopoldo Moreau, escoltado por... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/09/anatomia-de-un-regreso-radical/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“Siempre adelante, radicales. Adelante sin cesar. Que se rompa y no se doble”, traía tímidamente de fondo un par de parlantes. En Adolfo Alsina al 1786, el color lo ponía un puñado de militantes fieles, que tronaba a capela: “¡Olé, olé, olé, olá, yo tengo hue…, sigo siendo radical!”. A metros, Leopoldo Moreau, escoltado por el misionero Mario Losada, intentaba explicar ante las cámaras la peor cosecha electoral de su historia: 2,34% en el rubro presidencial. El partido político más antiguo del país ingresaba a terapia intensiva el lunes 28 de abril de 2003.</p>
<p>Doce almanaques después, la escudería centenaria muestra síntomas de mejoría. Si bien en la máxima categoría la deuda continúa —Ernesto Sanz sumó en las PASO tan sólo el 3,45 por ciento—, su musculatura recupera volumen: tres gobernadores —Ricardo Colombi (Corrientes), Gerardo Morales (Jujuy) y Alfredo Cornejo (Mendoza)—, dos vicegobernadores —Daniel Salvador (Buenos Aires) y Jorge Henn (Santa Fe) —, 446 intendencias, 43 diputados y nueve senadores nacionales (será la segunda fuerza partidaria del Congreso). “Si se esperan las ruinas, en las ruinas encontrarán una bandera”, advirtió alguna vez Ricardo Balbín.</p>
<p>Claro que la cicatrización del tejido no fue sencilla. El camino tuvo sus mareos: la importación de un candidato justicialista como Roberto Lavagna, en el 2007; la alianza con Francisco de Narváez, en el 2011; y el fugaz entramado UNEN, en el 2014. Prueba y error, hasta llegar a los portones del PRO. Ahí las piezas cuajaron. <b>A la Unión Cívica Radical (UCR) le faltaba una cabeza, Mauricio Macri andaba en búsqueda de un cuerpo</b>: <i>win to win</i> fue el resultado. ¿Capitulación ideológica?<span id="more-143"></span></p>
<p>No. Como movimiento de masas, el radicalismo ha alojado en su seno diferentes líneas de pensamiento y acción. El siglo XX fue testigo de esas vicisitudes: el populismo —sin connotación negativa— de Hipólito Yrigoyen, el liberalismo de Marcelo T. de Alvear, el desarrollismo de Arturo Frondizi, el republicanismo de Balbín y la socialdemocracia alfonsinista, por citar los casos que calaron en el imaginario social. Por ende, aquella proclama de Leandro Alem: “Se nos ha llamado radicales intransigentes. ¡Aceptamos ese nombre con orgullo!”, es sólo una nostalgia, propia de una época en la que el partido habitaba los márgenes del sistema político. Las boinas blancas entendieron —antes que el peronismo y con menor plasticidad— que las riendas de este país se llevan mejor con el cuarteto churchilliano de “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” que con la pureza de las doctrinas.</p>
<p>Hoy la UCR retoma de su extensa biografía las páginas escritas por Balbín. Sea por alergia al kirchnerismo o vocación institucional de la actual cúpula, el legado del Chino es la guía en estos tiempos. La división de poderes, el espíritu cívico, la transparencia, la libertad de expresión y el consenso son el motor de los ejes de la UCR en el 2015. <b>Antes de separar los paquetes ideológicos, hay que restaurar el edificio republicano. Esa es la prioridad. Esa es la agenda. Eso es Cambiemos para los radicales.</b></p>
<p>La jugada craneada por Ernesto Sanz en la Convención de Gualeguaychú, como se observa, está dando sus frutos. La recomposición partidaria avanza en paralelo al derrumbe del kirchnerismo. Solamente resta concretar el asalto a Balcarce 50, operación a cargo de la vanguardia amarilla; en la retaguardia quedaron el martillo y la pluma.</p>
<p>Y, precisamente, este es uno de los escollos a superar por la UCR en los años venideros: no convertirse en la versión casera del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Es decir, transformarse en un copiloto esencial para formar coaliciones de Gobierno, pero no para agarrar el timón. Para eso, deberá comenzar a modelar su propia figurita presidencial. Proyectar un liderazgo contundente, moderno, carismático y con recorrido ejecutivo. Sanz demostró capacidad de armado, aunque carece de estas virtudes. Sólo estuvo a cargo del municipio mendocino de San Rafael. El resto de su currículum está plagado de referencias legislativas.</p>
<p>Revisando el semillero, asoman figuras interesantes. Ramón Mestre, intendente de la capital cordobesa, es una de ellas. Posee linaje (es el hijo del ex gobernador y ministro del Interior, Ramón Bautista Mestre), detenta frescura (tiene 43 años) y, además, recuperó la ciudad después de 12 años de gestión peronista. José Corral, con 47 años, a cargo de la municipalidad de Santa Fe, también emerge como alternativa sub 50. Entre los curtidos, habrá que ver cómo evolucionan las experiencias provinciales de Morales y Cornejo. Esto sin descartar, a largo plazo, la adopción de un dirigente, con horizonte en la ciudad de Buenos Aires, como Martín Lousteau. El economista tiene <i>feeling</i> con Sanz y cuenta con el respaldo del radicalismo porteño. Todo puede ser.</p>
<p>El otro desafío que aparece es la gobernabilidad. Desde aquel añejo 12 de octubre de 1928, cuando Marcelo Torcuato de Alvear finalizó su mandato constitucional, la fuerza no ha podido concluir en orden y tiempo un período presidencial. Si se impone en el ballotage y llega entero a diciembre del 2019, Macri les podría dar una mano con el entierro del axioma “Sólo el Partido Justicialista puede gobernar la Argentina”. Mientras tanto, los dirigentes que estén en primera línea de combate deberán probar que, al igual que los peronistas, no padecen el poder: al contrario, lo disfrutan. El verdadero cambio empieza por ahí.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/09/anatomia-de-un-regreso-radical/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Inquisición 2.0</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/03/inquisicion-2-0/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/03/inquisicion-2-0/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 03 Nov 2015 03:30:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=135</guid>
		<description><![CDATA[“Gorila”, “fusiladores en el 55 y en el 2001”, “séquitos de Videla”, “cipayos en oferta”, “lacras venenosas”, “neofascistas”, “resaca nazi”, “militonto”, “cleptómanos profesionales”, “otro cibertibio”, son algunos de los descalificativos —más originales— que estuvieron rebotando la última semana en las redes sociales. Hay de y para todas las fuerzas políticas. Lejos de ser propiedad exclusiva... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/03/inquisicion-2-0/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“Gorila”, “fusiladores en el 55 y en el 2001”, “séquitos de Videla”, “cipayos en oferta”, “lacras venenosas”, “neofascistas”, “resaca nazi”, “militonto”, “cleptómanos profesionales”, “otro cibertibio”, son algunos de los descalificativos —más originales— que estuvieron rebotando la última semana en las redes sociales. Hay de y para todas las fuerzas políticas. Lejos de ser propiedad exclusiva de uno, el fenómeno es transversal. Contamina a toda la góndola.</p>
<p>Se sabe que en el barrio 2.0 abunda el lenguaje cloacal. La virtualidad es una arena propicia para despedir todas aquellas escatologías verbales que, en persona, en el mundo tangible, pocos se animan a decirle en la cara al vecino, amigo o compañero de trabajo. La red es un atajo para la cobardía. Siempre lo fue, pero nunca como en estas horas.<b> El nivel de agresividad que se desató después de conocerse la voluntad de las urnas es inédito</b>. ¿Por qué? ¿A qué se debe? ¿Estamos listos para afrontar un ballotage de estas características?</p>
<p>Para empezar, recalcar la sorpresa de quien escribe. Supuestamente estábamos ante una campaña electoral de baja crispación. Los tres principales candidatos —Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri— se manejaron dentro del margen crítico que permite cualquier sistema democrático. Hubo contados golpes bajos. La negatividad brilló por su ausencia. Sus discursos se articularon en torno a abstracciones tales como “esperanza”, “victoria”, “cambio”, “fe”, “diálogo”, “consenso”. A tal punto que, a principio de año, desde los medios de comunicación se les pidió precisión, contundencia y hasta inclusive mayor diferenciación entre ellos. Deducción al vuelo: ellos no fueron los artesanos de este fanatismo <i>in crescendo</i>. A bucear en otras aguas.<span id="more-135"></span></p>
<p>Quizás sea el momento de sumergirse en la cultura política, ese cúmulo de prácticas, valores, creencias, opiniones, preferencias y costumbres que compartimos como sociedad. Con este lente analítico, se podría hallar una explicación tentativa. Un primer paso puede ser el mesianismo. Ninguna novedad. A lo largo de estos 200 años y monedas, nos hemos acostumbrado a tercerizar nuestras responsabilidades, obligaciones y expectativas en un líder redentor. Un individuo ubicuo, todopoderoso y mítico que nos llevaría —sin mucho esfuerzo ni sacrificio— a los portones del paraíso: primer mundo o liberación, según la cantinela ideológica. Empresas que, espiando por el espejo retrovisor de la historia, han terminado en auténticos escombros.</p>
<p>Y mesianismo no rima con tolerancia. <strong>Cuando la emotividad desplaza por completo al intercambio racional, elimina el equilibrio entre razón y sensibilidad que debería albergar cualquier acción política, los matices se vuelven una especie en extinción. La ideología muta en catecismo</strong>. El derecho al disenso pasa a ser la excepción, no la norma. Y el repertorio lingüístico circulante cambia drásticamente: el adversario ahora es un enemigo, el aliado se convierte en un servidor condescendiente y los seguidores se transforman en soldados o apóstoles al servicio de la causa. En otras palabras: el imaginario político le cede el paso al bélico.</p>
<p>Pero el cortocircuito continúa. Al moverse solamente en un monoambiente de ideas, la capacidad dialógica se atrofia. Se consolida un pensamiento autista, cerrado e impermeable a cualquier reflexión exterior. Sólo se consumen opiniones afines. El perímetro del sentido común del ciudadano finaliza en el mismo punto donde concluye su catecismo. Todo aquel que provenga del otro lado de la frontera y pretenda desarmar la estructura de creencias mediante un análisis distinto es apedreado simbólicamente. Los anticuerpos de la necedad se activan. Cuanto más se extienda en el tiempo este círculo vicioso, más vehemente será el ataque hacia la materia gris foránea.</p>
<p>Cuando urge salir de la zona intelectual de confort, en este caso porque se debe convencer a un 30% de indecisos para ganar un ballotage, queda en evidencia la falta de entrenamiento para persuadir, explicar o fundamentar. Y, ante esta impotencia, aparece la <i>falacia ad hominem</i>: atacar a la persona y no al argumento. Un recurso que, sin duda, genera el efecto contrario: en vez de embelesar voluntades, se las expulsa del espacio. Y ahí se redobla la apuesta combativa. Aumentan la persecución, el interrogatorio y el linchamiento. Pero, salvo que se esté ante un caso de síndrome de Estocolmo político, la inquisición 2.0 termina ahuyentando el voto.<i> </i>Pocos parecen entender esta ecuación sencilla.</p>
<p>El universo 2.0 ha subrayado esta falencia que tenemos como sociedad. O, mejor dicho, la ha sacado a la luz, porque la intolerancia siempre estuvo ahí, latente, entre nosotros. Solamente que, ahora, la exposición, el <i>feedback</i> y la instantaneidad de estos dispositivos, más la instancia de un escenario polarizado, como una segunda vuelta, la han puesto sobre el tapete. Restan diecinueve días para el cuarto oscuro, tiempo escaso para dar un salto importante en materia deliberativa. Pero, para comenzar a sembrar, la primavera es una estación ideal.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/03/inquisicion-2-0/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Scioli viaja en ejecutiva</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/20/scioli-viaja-en-ejecutiva/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/20/scioli-viaja-en-ejecutiva/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2015 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[FpV]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
		<category><![CDATA[UNA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=125</guid>
		<description><![CDATA[Y el thriller Polarización nunca se terminó de rodar. A tan sólo un par de agujas de las urnas, el suspenso se extingue. La torta electoral continúa cortada en tres porciones: una de considerable tamaño, Frente para la Victoria (42%), y dos de modestas dimensiones, Cambiemos (28,2%) y Unidos por una Nueva Argentina (22,9%). El... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/20/scioli-viaja-en-ejecutiva/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y el thriller <i>Polarización </i>nunca se terminó de rodar. A tan sólo un par de agujas de las urnas, el suspenso se extingue. La torta electoral continúa cortada en tres porciones: una de considerable tamaño, Frente para la Victoria (42%), y dos de modestas dimensiones, Cambiemos (28,2%) y Unidos por una Nueva Argentina (22,9%). El dividendo, reflejo de la última encuesta de Ipsos &amp; Mora y Araujo, consultora que, entre tanta lotería demoscópica, anduvo con puntería en las PASO, avisa que el pleito por la Casa Rosada se definiría el próximo domingo.</p>
<p>Pero los guarismos no son los únicos que avientan el fantasma del ballotage: Daniel Scioli hace lo suyo. El número 9 de Villa La Ñata saltea las páginas del almanaque y actúa como si ya estuviera en las vísperas de su asunción. <strong>Su agenda se parece más a la de un candidato electo que, sereno, finiquita detalles para tomar el bastón presidencial, que a la de un aspirante frenético que, desesperado, gasta las últimas municiones verbales para cerrar la campaña lo más alto posible.</strong></p>
<p>Prueba palpable es la extensa lista de apellidos que brindó para su potencial gabinete. Cada día, como quien anuncia obras, da mítines o inaugura escuelas, presenta un eventual ministro o secretario nuevo. Así hizo pasar por la pasarela a Silvina Batakis, ministra de Economía; Alberto Pérez, jefe de Gabinete; Sergio Urribarri, ministro del Interior; Maurice Closs, secretario de Turismo; Ricardo Casal, ministro de Justicia; Daniel Filmus, ministro de Ciencia y Tecnología; Diego Bossio, ministro de Infraestructura y hasta incluso deslizó que el nuevo inquilino de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), desplazando a Oscar Parrilli, sería Gustavo Ferrari. Dato llamativo, ya que este puesto, por seguridad, suele ser uno de los últimos en salir a la luz de la opinión pública.<span id="more-125"></span></p>
<p>La arquitectura, como se observa, es un mix de gobernadores, funcionarios bonaerenses y kirchneristas de baja intensidad (Bossio y Filmus). Nada de “cristinismo nuclear” ni “camporismo infiltrado”. La “teoría del cerco” o, mejor dicho, “la muralla china”, con Carlos Zannini a la cabeza, se va diluyendo a medida que se acerca el traspaso de la chequera en Balcarce 50.</p>
<p>Otro síntoma son las reuniones que entabla con presidentes vecinos. A diferencia de sus adversarios, que posan con <i>celebrities </i>como Susana Giménez o patean por los arrabales de la provincia en búsqueda de vacilantes, el gobernador bonaerense se prueba el traje de jefe de Estado y se muestra con Dilma Rousseff y Tabaré Vázquez. Como si ya fuesen sus pares. CFK, ¿celosa? Puede ser, pero no hay mucho margen para las emociones: la apuesta está hecha y es todo al naranja. La ruleta peronista determinará si la cabecilla del Frente para la Victoria resolvió con olfato de jugadora profesional o vicio de ludópata.</p>
<p>Y esto no es todo. El mandamás bonaerense, además, se da el lujo de hacer un <i>role playing.</i> Mandó a Juan Manuel Urtubey —su carta escogida para Cancillería— al Consejo de las Américas, en Estados Unidos. Allí, la esperanza blanca del peronismo confesó la imperiosa necesidad de llegar —cuanto antes— a un acuerdo con los fondos buitre. Miguel Bein, asesor económico de DOS, lo secundó desde tierras criollas. El simulacro tuvo buena recepción en la góndola justicialista, no así en el círculo kicillofneano, que interpretó la movida como una invasión doble: a la soberanía del país, en el formato épico, y a la cofradía del ministro sin corbata, en la versión <i>realpolitik</i>.</p>
<p><b>Mientras tanto, Sergio Massa y Mauricio Macri ensayan una especie de polarización de cabotaje</b>. Fenómeno peculiar, por no decir inédito. Porque es normal que el tigrense, cabalgando tercero en la contienda, se ponga cáustico e invite al jefe porteño al ring mediante chicanas como que el voto amarillo es “inútil”, porque él es el único que puede voltear en una segunda vuelta al kirchnerismo, “Macri es una invitación al pasado” o, directamente, lo rete a un debate televisivo “mano a mano”. Ahora, lo extraño es que el ingeniero se obsesione mirando su piso en vez de su techo. Casi todos sus dardos van dirigidos hacia el hombre del Delta; pocos cartuchos quedan para La Plata. El resultado de esta estrategia ha sido contraproducente para él: lo clavó en los sondeos y, en paralelo, produjo con Massa una nivelación impensada a principios de año, cuando algunos, por ejemplo, quien escribe, pronosticaban que el ex director ejecutivo de la Administración Nacional de la Seguridad Social finalizaría en la cifra de un dígito.</p>
<p>El daño colateral —que preocupa al antikirchnerismo rabioso— es que, si se sigue agudizando esta batalla de segundo orden, en un escenario de ballotage la <i>selfie</i> entre ambos opositores, necesaria para doblegar al capataz bonaerense, se transformaría en una quimera. Por eso, desde el círculo rojo intentan ponerle paños fríos a la riña, delimitar las reglas del combate y mantener los vasos comunicantes entre Parque de los Patricios y Tigre. Parafraseando a Leandro N. Alem: “Que se doble, pero no se rompa”, parece ser la consigna que sobrevuela.</p>
<p>Lejos de estas turbulencias, Scioli viaja tranquilo en clase ejecutiva. Disfruta el recorrido. “Mientras ellos pelean por el segundo puesto, yo estoy abocado al desarrollo del país”, deslizó, altivo, hace un puñado de días. Así atraviesa la campaña. Y, cuando se aburre, se pasa a la cabina, le pide permiso a la jefa y tantea el volante. Ella lo deja, pero apenas un ratito. Quizás cuatro años, como mucho. No vaya a ser que le tome el gusto a volar solo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/20/scioli-viaja-en-ejecutiva/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El podio del debate</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2015 11:11:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Rodriguez Saá]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Margarita Stolbizer]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás del Caño]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=116</guid>
		<description><![CDATA[Pasó el primer debate presidencial de la historia argentina. Otra pieza más para fortalecer el engranaje institucional de nuestro sistema democrático. Otra excusa más para tonificar la cultura deliberativa en el tejido social. Otra vidriera más para conocer a los candidatos. Y siguiendo la estela del último punto, ¿cuál fue la performance de los aspirantes... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Pasó el primer debate presidencial de la historia argentina. Otra pieza más para fortalecer el engranaje institucional de nuestro sistema democrático. Otra excusa más para tonificar la cultura deliberativa en el tejido social. Otra vidriera más para conocer a los candidatos.</p>
<p>Y siguiendo la estela del último punto, ¿cuál fue la performance de los aspirantes al sillón de Rivadavia? ¿Quién logró congeniar mejor el trípode discurso-estilo-imagen? ¿Quién logró imponer su sello? En fin, ¿cómo quedó conformado el podio de anoche?</p>
<p><strong>Por su capacidad argumentativa, el primer lugar es para Margarita Stolbizer.</strong> La líder de Progresistas sobresalió en lo que refiere al ¿qué? (el contenido). La sustancia discursiva. Demostró un gran aplomo para desplegar su base programática sin titubear ni caer en lugares comunes. Conjugó lenguaje técnico (para detallar) con lenguaje coloquial (para oxigenar), ambos con la dosis justa. Todo lo respaldó con estadísticas, cifras puntuales y diagnósticos certeros. Y, además, materializó su experiencia con una notable fluidez verbal. Aspecto que, en el primer minuto, le jugó en contra: sus segundos iniciales colindaron con la verborragia. Pero, con el paso de las agujas, lo afinó y encontró la métrica justa. ¿Su clímax? En el bloque temático de Seguridad y Derechos Humanos, se desmarcó del enfoque punitivo -que poseen la mayoría de los candidatos para combatir el flagelo del delito- y sacó de la galera la frase “Al delito hay que mirarlo a través de la víctima y no del delincuente”. Calado, ingenio y originalidad, los tres pilares retóricos del pensamiento progresista, presentes.</p>
<p><strong>Bien cerquita, quedó Sergio Massa</strong>. El homo videns. El tigrense descolló en el cómo (la forma). Fresco, suelto y armonioso empleó perfecto las pausas (menos de un segundo; una especie de punto y seguido) y los silencios (más de un segundo; algo así como el punto y aparte). Pero no sólo eso. También varió los volúmenes de la voz, recurso que genera magnetismo y entretiene al destinatario. Supo subrayar con subidas de tono sus propuestas más jugadas –“Argentina tiene la edad de imputabilidad muy alta&#8221; y “Creo que Scioli nos faltó el respeto a todos no viniendo&#8221;-, manifestando autoridad, firmeza y decisión. Colocó varios silabeos interesantes para penetrar en la audiencia. Nunca se excedió del tiempo permitido. Y dejó en claro que su idea fuerza en esta campaña electoral es la seguridad. ¿Su valor añadido? La creatividad en transformar los treinta segundos que le correspondían para interrogar a Scioli en un pedido de silencio general. Perspicacia, empatía y sutileza: la ecuación que nunca falla.</p>
<p>Más alejado, apareció un Mauricio Macri algo apagado. Al jefe porteño le costó entrar en juego. Enchufarse. Prueba fehaciente: el desliz “delarruísta” que tuvo al comienzo, cuando no sabía en qué atril sentarse. Se lo notaba perdido. En su exhibición inaugural fue monótono. Sonó latoso. Después, de a poco, fue encontrando el timing. Eso, sí: nada de munición gruesa ni golpes bajos. El consenso, el trabajo en equipo y la experiencia capitalina fueron sus plataformas discursivas. Desde allí tejió su relato.<strong> ¿Su punto álgido? El cierre, donde se lo percibió espontáneo, vital y probándose el saco presidencial. La primera persona en plural -“vamos a cambiar la Argentina”, “la Argentina que soñamos”- sonó creíble, sincera y rotunda.</strong></p>
<p>Cuarto, estuvieron los 36 años de Nicolás del Caño. El mesías del trotskismo autóctono no pudo ocultar sus nervios. Tartamudeó en más de una ocasión. No acompañó su narrativa con el lenguaje corporal (por ejemplo: las manos, prácticamente, estuvieron aferradas al atril durante las dos horas). Su maximalismo marxista le impidió ser preciso con problemas puntuales para el país, como el narcotráfico o la inflación. Y se tornó circular con la consigna “que la crisis la paguen los empresarios, no los trabajadores”. Sin embargo, hay que resaltar su coherencia, su combatividad y, sobre todo, su simplicidad. En otras palabras: cumplió con el perfil de un dirigente clasista. ¿La cumbre? Cuando lo chicaneó a Massa con el ausentismo al Congreso: “¿Con qué autoridad moral sostiene pedir presentismo a los docentes si usted faltó al 90% de las sesiones?&#8221; Simplemente, brillante.</p>
<p>El reverso del candidato del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) fue Adolfo Rodríguez Saá, el que carga más calendarios en la espalda. El puntano parece no haberse tomado en serio el dicho de Winston Churchill: “A mí me encanta la improvisación, una vez que me la he preparado”. <strong>Básicamente, dejó traslucir que paseaba por Figueroa Alcorta, vio luz en la que supo ser su Facultad de Derecho y entró a ver qué pasaba.</strong> Poca preparación y muchas redundancias. Se lo notó fuera de ritmo, a tal punto que, en un momento, Massa le tuvo que recordar la pregunta que le había formulado segundos antes. Y nunca salió de las muletillas proselitistas típicas como “terminar con la pobreza”, “pleno empleo” y “educación de calidad”. Más allá de eso, puso sobre la mesa su estirpe de peronista federal, se mostró como un estadista dispuesto al diálogo y propuso firmar un acuerdo básico entre todas las fuerzas para impulsar a la Argentina hacia el desarrollo. Poco para agregar.</p>
<p>El último puesto, sin duda, es para Daniel Scioli. El gran ausente de la cita, que, a la misma hora, rockeaba con la vedette Jessica Cirio sobre las tablas del Luna Park.<strong> Ejemplo palpable que su repertorio celestial de “diálogo”, “concordia” y “consenso” es solamente un juguete del marketing político. Nada más.</strong> Fuegos de artificio para esconder su raquítico programa político. Solo resta saber si el pueblo argentino castigará -o no- en las urnas este faltazo. En caso afirmativo, sería un mensaje contundente de cara al futuro: todo aquel que anhele alcanzar la máxima envestidura, deberá dar el presente en este ejercicio deliberativo esencial para la salud de nuestra democracia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Quién ganó la batalla entre Clarín y el kirchnerismo?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2015 02:46:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Amado Boudou]]></category>
		<category><![CDATA[Cablevisión]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Abierta]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Credibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Diario Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Florencio Randazzo]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco de Narváez]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Magnetto]]></category>
		<category><![CDATA[Instituto Verificador de Circulaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Capitanich]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Civil y Comercial]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Luis D’Elía]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Medio de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Multicanal]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Nextel]]></category>
		<category><![CDATA[Papel Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Resolución 257]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Noble]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Uribarri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=111</guid>
		<description><![CDATA[El cambalache comenzó con la firma de Guillermo Moreno, en septiembre del 2007, que convalidó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. Dos primaveras después, a contracorriente, el Gobierno de Cristina Fernández promulgó la ley de medios. Al año siguiente, Amado Boudou intentó desarticular la amalgama de las dos corporaciones con una resolución. Y, hace diez... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El cambalache comenzó con la firma de Guillermo Moreno, en septiembre del 2007, que convalidó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. Dos primaveras después, a contracorriente, el Gobierno de Cristina Fernández promulgó la ley de medios. Al año siguiente, Amado Boudou intentó desarticular la amalgama de las dos corporaciones con una resolución. Y, hace diez días, la Justicia Civil y Comercial porteña corrigió al vicepresidente y ratificó la unificación de ambas empresas. En el medio de este trabalenguas político-jurídico, fuimos testigos de “la 125”, “cruzadas culturales”, fallos de la Corte Suprema, extracciones de ADN, guantes de boxeo en un asamblea de Papel Prensa y dos preguntas retóricas que quedarán en la antología de las chicanas criollas: “¿Qué te pasa, Clarín? ¿Estás nervioso?”.</p>
<p>Todo muy fluctuante. Todo muy apasionante. Pero asoma el crepúsculo del kirchnerismo -al menos, en su versión <i>sui generis-</i><i> </i>y la duda continúa flotando en el aire: ¿Quién ganó la disputa entre el Gobierno nacional y Clarín?</p>
<p>La respuesta posee diferentes ángulos de toma. Uno, por ejemplo, es el económico. En este plano, el colosal conglomerado comunicacional parece haberse impuesto. Y un claro indicio es el fallo reciente de la sala II de la Cámara Civil y Comercial que aprobó la mixtura entre Multicanal y Cablevisión, impulsada en sus inicios por el entonces presidente Néstor Kirchner mediante la resolución 257. Pero no solo eso. <b>En estas semanas, Clarín se quedó también con el 49 % de la operadora móvil Nextel. Dos pájaros de un tiro</b>. Pruebas fehacientes de que la empresa de Héctor Magnetto, lejos de replegarse, está en franca expansión. Su perímetro aumenta día a día.<span id="more-111"></span></p>
<p>Como refutación, algún kirchnerista nuclear podría alegar que, según el último informe del Instituto Verificador de Circulaciones (IVC), la nave nodriza del multimedio,<b> el diario <i>Clarín</i>, viene sufriendo una caída sostenida en su circulación durante los últimos años. </b>Las cifras son contundentes: desde el 2003 hasta la fecha su venta cayó un 32,5 %. Estos guarismos negativos son comparables a los de sus peores años, 1959-1960. Claro que toda esta data hay que enmarcarla en la crisis a escala global que vive la prensa gráfica, la emergencia del mundo 2.0 como canal alternativo de información y los cambios de dispositivos comunicacionales (tabletas, celulares, computadoras, etcétera). Variables que aplacan en cierta medida la tesis K. De todos modos, esos miles de ejemplares perdidos no ponen en jaque, de ninguna manera, las cuentas del clarinete.</p>
<p>Pero el capital material no es todo. <b>También está el capital intangible, que, en el caso de un medio periodístico, es la credibilidad</b>. Y aquí la balanza se inclina para el kirchnerismo, porque, sin duda, una de las esquirlas que deja este combate es la <b>pérdida de confianza de una gran parte de la ciudadanía en el matutino fundado por Roberto Noble </b><strong>y en todos sus tentáculos comunicacionales</strong>. Al entrar en la lógica binaria propuesta por el Gobierno nacional, Clarín abandonó la objetividad como horizonte. Y ese descarrilamiento le produjo, como daño colateral, una palpable pérdida del espíritu profesional, que impactó directamente en la calidad de sus productos. Habrá que ver si el poskirchnerismo le ofrece otro terreno, más fértil, para volver a subir la vara.</p>
<p>Yendo a la arena estrictamente política, se puede dilucidar que, desde el agrietamiento en el 2008, producto del conflicto con el sector agropecuario, <b>Clarín intentó apalancar diferentes candidatos para destronar al kirchnerismo</b>. A veces, con un éxito relativo (Francisco de Narváez, 2009 y Sergio Massa, 2013), otras, en vano (Eduardo Duhalde, 2011 y Mauricio Macri, PASO 2015). Pero, a los hechos me remito, ninguno resultó lo suficientemente gravitante, consistente y sostenido como para alterar el equilibrio de fuerzas entre el Leviatán kirchnerista y el Goliat mediático.</p>
<p>Y quizás el síntoma de este empate sea ni más ni menos que el candidato con más chances de ser el nuevo inquilino de la Casa Rosada es Daniel Scioli. <b>En una época de definiciones tajantes, el gobernador bonaerense optó por la imprecisión discursiva.</b> Se mantuvo equidistante. Reticente a tomar partido por alguna de las dos trincheras. Posición que le valió numerosas acusaciones de compañeros de armas -Florencio Randazzo, Jorge Capitanich, Luis D’Elía, Sergio Uribarri y los intelectuales de Carta Abierta, por citar algunos-, que llegaron a tildarlo de “mal peronista”, “expresión de la derecha fosilizada” o, sin metáfora alguna, “cagador”.</p>
<p><b>Lo peculiar es que esta indecisión, que hace tan solo meses -en enero, cuando visitó el Espacio Clarín en Mar del Plata- fue un lastre para Scioli, hoy en día sea su valor añadido. </b>Un plus para su candidatura. Gracias a este extra, terminó de convencer a Cristina de que era el mejor producto de la góndola kirchnerista para retener Balcarce 50, y, al mismo tiempo, pudo cerrar filas con el CEO de Clarín, que, lentamente, va encariñándose con el color naranja y se ilusiona con recuperar -para diciembre- la línea directa con plaza de Mayo.</p>
<p>Resta saber si Daniel Scioli, en caso de alcanzar la máxima envestidura, atenderá sendos teléfonos, el de Calafate y el de Piedras 1743. Incógnita difícil de resolver por el momento. Y menos con un hombre que convirtió el silencio en una virtud política. Solo una pista (técnica): en la Patagonia, dicen, la señal no es muy buena.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los siameses Daniel y Mauricio</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Sep 2015 10:12:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Frondizi]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Illia]]></category>
		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Congreso]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Cristinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Despotismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fanatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando de la Rúa]]></category>
		<category><![CDATA[Fondos buitres]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Nye]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Nación]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Liberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Torcuato de Alvear]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Perfil]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=100</guid>
		<description><![CDATA[El escenario electoral actual ofrece dos niveles de análisis. Si elegimos el lente sin aumento para decodificar la realidad, observamos que hay una polarización imperante entre dos fuerzas: Cambiemos y Frente para la Victoria. Enfrentamiento que, básicamente, reposa en las diferencias que habitan en la genética de las estructuras (recursos, comunicación, militantes, estética, desarrollo territorial,... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El escenario electoral actual ofrece dos niveles de análisis. Si elegimos el lente sin aumento para decodificar la realidad, observamos que hay una polarización imperante entre dos fuerzas: Cambiemos y Frente para la Victoria. Enfrentamiento que, básicamente, reposa en las diferencias que habitan en la genética de las estructuras (recursos, comunicación, militantes, estética, desarrollo territorial, etcétera) que impulsan a los dos candidatos de mayor fuste y en sus respectivas tradiciones (el macrouniverso del peronismo y el club del liberalismo autóctono).</p>
<p><b>Pero si escogemos el microscopio y lo colocamos sobre el tipo de liderazgo que ejercen Daniel Scioli y Mauricio Macri, la dicotomía le deja su asiento a la homogeneización. </b>Ambos aspirantes, por más que le duela al círculo rojo y al kirchnerismo progresista leal a las directrices de CFK, poseen numerosas similitudes. Y no solo en su visión económica (los dos equipos económicos afirmaron que, después del 10 de diciembre, será ineludible sentarse a negociar con los fondos buitres para acceder al crédito internacional), sino también en su muñeca política.</p>
<p>Tanto el cabecilla naranja como el adalid amarillo poseen unos rasgos que el intelectual Joseph Nye (junior) ubicaría en la categoría de liderazgo femenino. Se los percibe dispuestos a colaborar con los demás, intercambian opiniones con adversarios, son integradores (dentro de ciertos márgenes, obviamente) y replican conductas de sus seguidores. Características, por ejemplo, ausentes en CFK, que, siguiendo la estela del teórico norteamericano, paradójicamente, se encuadraría en el liderazgo masculino: firme, competitiva, absorbente y decidida a dirigir la conducta de los demás. Las vueltas del léxico genérico.<span id="more-100"></span></p>
<p><b>Otro atributo que pule el juego de espejos es el escaso </b><b>magnetismo que generan Macri y Scioli. A ninguno de los dos se lo podría etiquetar como carismático</b>. Lo que abre paso a dos perspectivas: una optimista y otra pesimista. La primera, el próximo presidente no contaría con este recurso emocional que, cuando cae en manos equivocadas, puede mutar en autoritarismo, fanatismo o despotismo. ¿El costado negativo? El carisma, bien utilizado, es una herramienta útil para cohesionar voluntades, generar consenso y direccionar los destinos de una nación; o sea, sin él, el futuro primer mandatario deberá respaldarse, exclusivamente, en las instituciones existentes para hilvanar los diferentes acuerdos. Y, como hemos visto en los últimos años, los partidos políticos, la Justicia, el Congreso y las empresas no sobresalen por su fortaleza, su transparencia y su praxis. ¿Será una buena oportunidad para robustecerlos? El interrogante está abierto. La historia muestra que, exceptuando Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928), los presidentes que carecían de “aura” -Arturo Frondizi, Arturo Illia, Fernando de la Rúa, por citar tres- no pudieron concluir sus Gobiernos.</p>
<p>Luego de doce años de discursos con una fuerte impronta ideologizante, los potenciales inquilinos de Balcarce 50 ofrecen una narrativa con la espuma justa. Pocos renglones para la confrontación, ninguna línea para la épica y las batallas culturales. <b>Con el consenso como estandarte, tanto Scioli como Macri prometen un marco dialógico ajeno a la (supuesta) grieta que cavó el matrimonio Kirchner</b>. Esta tesis todavía la tiene que ratificar el gobernador bonaerense con su presencia en los dos debates presidenciales que están programados. Decisión que servirá para detectar si existe -o no- un hiato entre su lengua y los hechos.</p>
<p>Esta obsesión por evitar cualquier pronunciación ideológica introduce a Scioli y Macri en un hiperrealismo que no está exento de tensiones. Aunque lo oculten, tarde o temprano, tendrán que jerarquizar demandas, necesidades y soluciones. Y esa agenda, si no la ofrecen sus discursos, la terminarán materializando sus hechos. De cualquier modo, como en todo juego democrático, brotará el conflicto entre intereses contrapuestos.</p>
<p>La armonía con los grandes medios de comunicación también los une a estos siameses políticos. A la prensa privada -léase <i>Clarín, La Nación, América, Perfil</i>, etcétera- lo único que le preocupa es la influencia que pueda llegar a tener el cristinismo nuclear en una posible gestión de Scioli. Fuera de eso, el periodismo atisba un escenario mucho más amigable, acorde a sus ambiciones y fértil para expandirse, ya que interpretan que la ley de medios, en cualquiera de los dos casos, pasará a ser letra muerta. Incluso, algunos se ilusionan con ser beneficiados con una nueva distribución de la pauta oficial.</p>
<p>Además de un estilo de liderazgo, es vox <i>populi</i> que los dos candidatos comparten una amistad de larga data. Férrea o endeble, esta relación puede llegar a servir de vaso comunicante durante los próximos cuatro años entre el presidente de la nación y el principal jefe de la oposición. Situación inédita por estas latitudes. Y esto es un dato interesante: en un país donde las instituciones -o los contratos formales- no funcionan adecuadamente, este tipo de vínculos informales puede llegar a oficiar de engranaje para que el sistema marche. Lejos de ser lo ideal, claro está. Pero por algo se empieza.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 2.507 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 02:01:11 -->
