<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Gonzalo Sarasqueta &#187; Margarita Stolbizer</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/tag/margarita-stolbizer/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta</link>
	<description>Gonzalo_Sarasqueta</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Mar 2016 11:17:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>El podio del debate</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2015 11:11:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Rodriguez Saá]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Margarita Stolbizer]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás del Caño]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=116</guid>
		<description><![CDATA[Pasó el primer debate presidencial de la historia argentina. Otra pieza más para fortalecer el engranaje institucional de nuestro sistema democrático. Otra excusa más para tonificar la cultura deliberativa en el tejido social. Otra vidriera más para conocer a los candidatos. Y siguiendo la estela del último punto, ¿cuál fue la performance de los aspirantes... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Pasó el primer debate presidencial de la historia argentina. Otra pieza más para fortalecer el engranaje institucional de nuestro sistema democrático. Otra excusa más para tonificar la cultura deliberativa en el tejido social. Otra vidriera más para conocer a los candidatos.</p>
<p>Y siguiendo la estela del último punto, ¿cuál fue la performance de los aspirantes al sillón de Rivadavia? ¿Quién logró congeniar mejor el trípode discurso-estilo-imagen? ¿Quién logró imponer su sello? En fin, ¿cómo quedó conformado el podio de anoche?</p>
<p><strong>Por su capacidad argumentativa, el primer lugar es para Margarita Stolbizer.</strong> La líder de Progresistas sobresalió en lo que refiere al ¿qué? (el contenido). La sustancia discursiva. Demostró un gran aplomo para desplegar su base programática sin titubear ni caer en lugares comunes. Conjugó lenguaje técnico (para detallar) con lenguaje coloquial (para oxigenar), ambos con la dosis justa. Todo lo respaldó con estadísticas, cifras puntuales y diagnósticos certeros. Y, además, materializó su experiencia con una notable fluidez verbal. Aspecto que, en el primer minuto, le jugó en contra: sus segundos iniciales colindaron con la verborragia. Pero, con el paso de las agujas, lo afinó y encontró la métrica justa. ¿Su clímax? En el bloque temático de Seguridad y Derechos Humanos, se desmarcó del enfoque punitivo -que poseen la mayoría de los candidatos para combatir el flagelo del delito- y sacó de la galera la frase “Al delito hay que mirarlo a través de la víctima y no del delincuente”. Calado, ingenio y originalidad, los tres pilares retóricos del pensamiento progresista, presentes.</p>
<p><strong>Bien cerquita, quedó Sergio Massa</strong>. El homo videns. El tigrense descolló en el cómo (la forma). Fresco, suelto y armonioso empleó perfecto las pausas (menos de un segundo; una especie de punto y seguido) y los silencios (más de un segundo; algo así como el punto y aparte). Pero no sólo eso. También varió los volúmenes de la voz, recurso que genera magnetismo y entretiene al destinatario. Supo subrayar con subidas de tono sus propuestas más jugadas –“Argentina tiene la edad de imputabilidad muy alta&#8221; y “Creo que Scioli nos faltó el respeto a todos no viniendo&#8221;-, manifestando autoridad, firmeza y decisión. Colocó varios silabeos interesantes para penetrar en la audiencia. Nunca se excedió del tiempo permitido. Y dejó en claro que su idea fuerza en esta campaña electoral es la seguridad. ¿Su valor añadido? La creatividad en transformar los treinta segundos que le correspondían para interrogar a Scioli en un pedido de silencio general. Perspicacia, empatía y sutileza: la ecuación que nunca falla.</p>
<p>Más alejado, apareció un Mauricio Macri algo apagado. Al jefe porteño le costó entrar en juego. Enchufarse. Prueba fehaciente: el desliz “delarruísta” que tuvo al comienzo, cuando no sabía en qué atril sentarse. Se lo notaba perdido. En su exhibición inaugural fue monótono. Sonó latoso. Después, de a poco, fue encontrando el timing. Eso, sí: nada de munición gruesa ni golpes bajos. El consenso, el trabajo en equipo y la experiencia capitalina fueron sus plataformas discursivas. Desde allí tejió su relato.<strong> ¿Su punto álgido? El cierre, donde se lo percibió espontáneo, vital y probándose el saco presidencial. La primera persona en plural -“vamos a cambiar la Argentina”, “la Argentina que soñamos”- sonó creíble, sincera y rotunda.</strong></p>
<p>Cuarto, estuvieron los 36 años de Nicolás del Caño. El mesías del trotskismo autóctono no pudo ocultar sus nervios. Tartamudeó en más de una ocasión. No acompañó su narrativa con el lenguaje corporal (por ejemplo: las manos, prácticamente, estuvieron aferradas al atril durante las dos horas). Su maximalismo marxista le impidió ser preciso con problemas puntuales para el país, como el narcotráfico o la inflación. Y se tornó circular con la consigna “que la crisis la paguen los empresarios, no los trabajadores”. Sin embargo, hay que resaltar su coherencia, su combatividad y, sobre todo, su simplicidad. En otras palabras: cumplió con el perfil de un dirigente clasista. ¿La cumbre? Cuando lo chicaneó a Massa con el ausentismo al Congreso: “¿Con qué autoridad moral sostiene pedir presentismo a los docentes si usted faltó al 90% de las sesiones?&#8221; Simplemente, brillante.</p>
<p>El reverso del candidato del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) fue Adolfo Rodríguez Saá, el que carga más calendarios en la espalda. El puntano parece no haberse tomado en serio el dicho de Winston Churchill: “A mí me encanta la improvisación, una vez que me la he preparado”. <strong>Básicamente, dejó traslucir que paseaba por Figueroa Alcorta, vio luz en la que supo ser su Facultad de Derecho y entró a ver qué pasaba.</strong> Poca preparación y muchas redundancias. Se lo notó fuera de ritmo, a tal punto que, en un momento, Massa le tuvo que recordar la pregunta que le había formulado segundos antes. Y nunca salió de las muletillas proselitistas típicas como “terminar con la pobreza”, “pleno empleo” y “educación de calidad”. Más allá de eso, puso sobre la mesa su estirpe de peronista federal, se mostró como un estadista dispuesto al diálogo y propuso firmar un acuerdo básico entre todas las fuerzas para impulsar a la Argentina hacia el desarrollo. Poco para agregar.</p>
<p>El último puesto, sin duda, es para Daniel Scioli. El gran ausente de la cita, que, a la misma hora, rockeaba con la vedette Jessica Cirio sobre las tablas del Luna Park.<strong> Ejemplo palpable que su repertorio celestial de “diálogo”, “concordia” y “consenso” es solamente un juguete del marketing político. Nada más.</strong> Fuegos de artificio para esconder su raquítico programa político. Solo resta saber si el pueblo argentino castigará -o no- en las urnas este faltazo. En caso afirmativo, sería un mensaje contundente de cara al futuro: todo aquel que anhele alcanzar la máxima envestidura, deberá dar el presente en este ejercicio deliberativo esencial para la salud de nuestra democracia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/10/05/el-podio-del-debate/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una incubadora llamada progresismo</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2015 03:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonsinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Bravo]]></category>
		<category><![CDATA[AUH]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Di Pollina]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
		<category><![CDATA[FALGBT]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Fuerzas Armadas]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Estévez Boero]]></category>
		<category><![CDATA[Hermes Binner]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Domingo Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de divorcio vincular]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Pacificación Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de punto final]]></category>
		<category><![CDATA[Margarita Stolbizer]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Justicialista]]></category>
		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Pino Solanas]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Progresismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén lo Vuolo]]></category>
		<category><![CDATA[YPF]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=106</guid>
		<description><![CDATA[En el 2011, la cosmovisión progresista, encabezada por Hermes Binner, recaudaba el 16 % de los votos. Cuatro calendarios después, la cosecha en las PASO osciló entre el 3 % y el 4 %. Números que, además de estacionar a Margarita Stolbizer lejos del podio presidencial, de cara al 2016, ponen en jaque al esqueleto legislativo del espacio... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el 2011, la cosmovisión progresista, encabezada por Hermes Binner, recaudaba el 16 % de los votos. Cuatro calendarios después, la cosecha en las PASO osciló entre el 3 % y el 4 %. Números que, además de estacionar a Margarita Stolbizer lejos del podio presidencial, de cara al 2016, ponen en jaque al esqueleto legislativo del espacio en los tres niveles: municipal, provincial y nacional.</p>
<p>Pero más allá de la introspección que haga la socialdemocracia autóctona sobre su performance electoral, la sociedad debería ponerle el ojo al destino de esta fuerza. <b>Salir del microclima polarizante, impuesto por el Frente para la Victoria y Cambiemos, tomar una bocanada de aire fresco y reflexionar sobre la utilidad que tiene para el sistema democrático la presencia de una centroizquierda voluminosa, ágil y vigorosa en el Congreso</b>.</p>
<p>Cuando es leal a su <i>ethos</i> reformista, el progresismo tiene la capacidad de inyectar en la agenda pública problemáticas inéditas, que son ignoradas por la vorágine de la coyuntura, escondidas por poderes fácticos de considerable espesor o, directamente, estériles para la dirigencia política, ya que no implican réditos electorales en el corto plazo. ¿Un popurrí al vuelo?<span id="more-106"></span></p>
<p>En los años ochenta, los juicios a las cúpulas militares de la última dictadura. Aunque entre el 60 % y el 80 % del tejido social aprobaba subir las botas a los estrados de la Justicia, la originalidad del alfonsinismo fue transformar ese consenso ciudadano en política de Estado, a pesar de la reticencia de dos instituciones gravitantes: las Fuerzas Armadas y el Partido Justicialista, que apostaba por la amnistía de los castrenses (Ítalo Luder había declarado que, en caso de llegar al Gobierno, respetaría la ley de pacificación nacional decretada por los uniformados). Luego, con las leyes de punto final y obediencia debida, el avance hecho por el presidente radical quedó cojo. Aun así, el precedente ya estaba sentado: en democracia, las armas también rinden cuentas.</p>
<p>La ley de divorcio vincular (23.515.), promulgada en 1987, fue otro aporte de la década del ochenta. También impulsada por el chascomusense. Y, al igual que en los años cincuenta, cuando fue fomentada por Juan Domingo Perón (ley ómnibus), también fue resistida por una institución poderosa como la Iglesia Católica y por una porción importante de legisladores. La nueva normativa se acopló a nuestras costumbres y, a pesar de los presagios dantescos vertidos por parte de la congregación eclesiástico, no ardió ninguna Babilonia, la gente se sigue casando y la familia continúa siendo la viga estructurante del edificio social.</p>
<p><b>Durante los noventa la acción del progresismo fue reactiva</b>.<b> Básicamente, se dedicó a plantar un dique de contención frente al embate neoliberal</b>. Desde la soledad de su banca en diputados, el socialista Guillermo Estévez Boero advertía las consecuencias que acarrearía el desguace del Estado. Pronósticos que, en este caso, tuvieron su correlato con la realidad: El mercado trituró los sectores públicos estratégicos -fondos de previsión social, recursos naturales, transporte, salud, educación-, abriendo una brecha de desigualdad que se fue incrementando hasta romper las costuras del sistema político-económico en el 2001.</p>
<p>Como atenuante al flagelo de esa pobreza galopante, el economista Rubén Lo Vuolo y aquella Elisa Carrió que, por entonces, secundaba a Alfredo Bravo en su lucha por los derechos humanos, esbozaron los cimientos de lo que sería la asignación universal por hijo (AUH). Un plan social netamente progresista que, a pesar de sus deficiencias, ha producido unos resultados contundentes y se ha ganado el mote de incuestionable. Hoy toda la góndola política lo defiende con uñas y dientes.</p>
<p>En diciembre del 2005, el diputado socialista Eduardo Di Pollina y la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) presentaron por primera vez en el Parlamento un proyecto de ley para que se permitan los matrimonios entre personas del mismo sexo. No tuvieron eco. Pero se plantaron. Insistieron. Y el premio llegó: <b>El 15 de julio de 2010, Argentina fue el primer país de América Latina en reconocer este derecho en todo su territorio nacional</b> (la ciudad de México D.F. lo había logrado en diciembre del 2009).</p>
<p>La lista podría seguir con Pino Solanas señalando la importancia de estatizar YPF, preservar los glaciares y recuperar los ferrocarriles (antes de la tragedia de Once). Todos <i>issues</i> que, al igual que los anteriores, cuando emergen a la superficie del debate público, son incómodos porque mueven las placas tectónicas del sentido común.</p>
<p>Y esto último parece ser la <b>función vital del progresismo en nuestra estructura democrática: ser una fuerza, obstinadamente, contracíclica</b>. A contracorriente de lo “políticamente correcto”. Alérgica a la zona de confort que ofrecen las encuestas. Su responsabilidad radica en incubar aquellas demandas sociales invisibles para el grueso de la dirigencia y colocarlas en la cadena de montaje institucional. Aun sabiendo que, en dicho momento germinal del proceso, los costos superarán a los beneficios. Y que estos últimos, probablemente, terminarán siendo capitalizados política o electoralmente por una subjetividad ajena a la familia de la centroizquierda. Ese es su nudo gordiano y, al mismo tiempo, su mejor carta de presentación.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Margarita, la abanderada</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Jun 2015 18:22:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Bossio]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
		<category><![CDATA[GEN]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Libres del Sur]]></category>
		<category><![CDATA[Margarita Stolbizer]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Socialista]]></category>
		<category><![CDATA[Presidencia de la Nación]]></category>
		<category><![CDATA[presidenciables]]></category>
		<category><![CDATA[Progresistas]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=27</guid>
		<description><![CDATA[Me hace feliz ser una candidata testimonial. Yo digo que se trata de dar testimonio de mis ideas y conductas. Hay que largar la calculadora y votar con la cabeza y el corazón. Nunca elegí hacer política por un cargo. &#160; El kit de frases retumbantes pertenece a Margarita Stolbizer, candidata del frente Progresistas -integrado... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>Me hace feliz ser una candidata testimonial. Yo digo que se trata de dar testimonio de mis ideas y conductas.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Hay que largar la calculadora y votar con la cabeza y el corazón.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Nunca elegí hacer política por un cargo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El <i>kit</i> de frases retumbantes pertenece a Margarita Stolbizer, candidata del frente Progresistas -integrado por el Partido Socialista, Libres del Sur y GEN- a la Presidencia de la Nación. Una política que ha decidido anclar su discurso por fuera de la polarización que proponen el kirchnerismo y el entramado opositor, liderado por Mauricio Macri, para desandar el año electoral. Apuesta que no le ha salido barato. Desde ambas orillas de la grieta la apedrean a diario. Dos ejemplos recientes: Elisa Carrió y Diego Bossio.</p>
<p><b>Reacia</b><b> </b><b>a la especulación, los extremos y las capitulaciones, Stolbizer retoma la bandera de la socialdemocracia autóctona</b>. Emblema que, en un pasado, supieron levantar Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios, Arturo Illia, Raúl Alfonsín, Alicia Moreau de Justo y Guillermo Estévez Boero. Todos representantes de la República sensible, constructo ideológico que, históricamente, defendió la búsqueda de la igualdad -esencialmente mediante una educación y una salud públicas de jerarquía- y la ampliación de los derechos individuales y sociales. Nada maximalista: un Estado gravitante en la economía, pero que no asfixie la iniciativa privada ni pisotee las libertades personales.<span id="more-27"></span></p>
<p>Pero la única mujer que aspira a la Presidencia ha actualizado la categoría socialdemócrata. O, mejor dicho, la ha modelado a estos tiempos. <b>Después de doce años de corrupción estructural, tanto en la esfera pública como en la privada, la dirigente del GEN ha plantado a la decencia como pilar fundacional de su proyecto.</b> Retomando al filósofo Avishai Margalit, ha subrayado la importancia de la honestidad, la transparencia y la moral en las instituciones públicas. Sin ellas, la autoridad estatal flaquea y, como síntoma, emergen la humillación, la anomia y el egoísmo.</p>
<p>El segundo cimiento es el camino hacia la igualdad. La cabecilla de la centroizquierda considera que dos de los principales flagelos de la actualidad, narcotráfico e inseguridad, son consecuencia directa de la desigualdad. Para ello, propone una reforma tributaria de calado, donde el peso del fisco recaiga sobre el capital financiero especulativo o intangible y, en simultáneo, un alivio del impuesto a las ganancias que asfixia al sector salarial. En otras palabras: invertir la geometría del sistema actual.</p>
<p>Los derechos humanos completan la narrativa. En esta materia sensible, que hasta el momento ha sido omitida por Mauricio Macri, Daniel Scioli y Sergio Massa<b>, la diputada nacional garantiza la continuidad de los juicios por crímenes de lesa humanidad y además se postula como un estadio superior del kirchnerismo</b>. ¿Cómo? Ampliando su simbología. El hambre, la desnutrición infantil, la precarización laboral, la falta de vivienda, la discriminación, entre otros problemas, según ella, también son derechos humanos dignos de atender por el Estado.</p>
<p>Stolbizer despliega todo este andamiaje discursivo con una gran capacidad pedagógica. Posee precisión conceptual. Sustenta sus posiciones con argumentos robustos. Sabe pasar de lo abstracto -metáforas, analogías, comparaciones, metonimias, etc.- a lo concreto -datos, estadísticas, hechos, imágenes, etc.- y viceversa. No emplea tecnicismos. Utiliza un vocabulario sencillo, tangible y directo, pero con profundidad analítica. En fin, un estilo sobrio, compacto y prudente que, es cierto, no genera ni grandes titulares ni levanta el <i>rating </i>por las nubes.</p>
<p>Y una observación llamativa. En una época donde la falacia <i>ad hominem</i> (se ataca a la persona y no a los argumentos) es moneda corriente, Stolbizer permanece reticente al lenguaje cloacal. Los golpes bajos o las descalificaciones no forman parte de su catálogo. Ella se mantiene ajena a esa patología nacional. Su debate se circunscribe al plano político. Dentro de esos marcos, combina sosiego con temperamento, diálogo con intransigencia y respeto con diferenciación de aquellos que están en las antípodas de su pensamiento.</p>
<p>Hasta ahora, son todos sobresalientes en el boletín. Bien. Pero, entonces, ¿por qué su coeficiente de poder es tan exiguo y su nombre no encabeza ninguna encuesta? Acotando la respuesta al terreno comunicacional, <b>Margarita carece de un destinatario concreto. El kirchnerismo, continuando el linaje peronista, invoca la pasión del pueblo. Macri <i>and company</i>, en sentido contrario, apelan a la racionalidad del ciudadano.</b> Y el espacio Progresistas, quizás porque se encuentra en fase germinal, tiene vacante esa figura. Y sin un sujeto discursivo para interpelar se hace ardua -por no decir imposible- la elaboración de un relato que enamore a las grandes mayorías. Deuda de larga data en la centroizquierda casera.</p>
<p>Otra hipótesis sería de carácter sociológico-axiológico. Coherencia, honradez, austeridad y moderación, palabras que calzan perfecto como epígrafe en una fotografía de la presidenciable de Progresistas, no son valores morales <i>premium </i>en la sociedad argentina. Su lenguaje emocional estaría pescando en el río equivocado; ergo, tendría que cambiar la dirección del mensaje. O, quizás, haciendo autocrítica social: nuestra escala de valores está tan deteriorada que ignoramos o no apreciamos una candidata con dicha ética; por ende, ahí, los que deberíamos revisar sus simpatías políticas somos nosotros. Todo puede ser.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.477 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 07:59:00 -->
