<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Gonzalo Sarasqueta &#187; kirchnerismo</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/tag/kirchnerismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta</link>
	<description>Gonzalo_Sarasqueta</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Mar 2016 11:17:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>A no olvidarse de Félix Díaz</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Mar 2016 03:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Milagro Sala]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos originarios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=187</guid>
		<description><![CDATA[“Sabemos dialogar y no queremos seguir sintiéndonos usados”, tituló el cacique Félix Díaz la semana pasada. Lo hizo como respuesta a la indiferencia del Estado nacional, que continúa ignorando los reclamos de los pueblos originarios. Ayer el kirchnerismo, hoy Cambiemos: al líder indígena le sobran razones para sentirse utilizado. En diciembre pasado, Mauricio Macri le... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><b></b>“Sabemos dialogar y no queremos seguir sintiéndonos usados”, tituló el cacique Félix Díaz la semana pasada. Lo hizo como respuesta a la indiferencia del Estado nacional, que continúa ignorando los reclamos de los pueblos originarios. Ayer el kirchnerismo, hoy Cambiemos: al líder indígena le sobran razones para sentirse utilizado.</p>
<p>En diciembre pasado, Mauricio Macri le prometió a Félix Díaz que aceptaría una mesa de diálogo directa con los qom para solucionar sus principales problemas. El cacique confió en el jefe del Ejecutivo y levantó, horas después, el acampe en la avenida 9 de julio. Pero pasaron más de tres meses y no hubo respuesta. O sí la hubo, pero fue la misma que esgrimía el kirchnerismo: el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) es el canal formal por donde deben fluir las negociaciones entre el Estado y las comunidades originarias. Por afuera de ese ente, nada.</p>
<p>¿Otra frustración? Hasta el momento, sí. Nada parece indicar lo contrario. <b>Félix Díaz y su pueblo siguen aguardando una señal del Gobierno</b>. El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, les informó que les iba a comunicar a Marcos Peña y a Macri la propuesta (un canal comunicacional directo para atender las problemáticas). El tema es que el Presidente ya la conoce. La escuchó —mínimo— dos veces: cuando pisó el acampe en las vísperas del ballotage y en los primeros días de su gestión. En ambas ocasiones se comprometió a materializarla. ¿La tercera es la vencida?<span id="more-187"></span></p>
<p>La (hasta ahora) apatía del oficialismo deja al descubierto la instrumentalización que se hizo durante todos estos años de los reclamos de Félix Díaz y de otros pueblos como los mocoví, bya guaraní, aba guaraní, chorote, tapiete y wichí. Desde las primeras protestas de envergadura, allá por el 2010, para reclamar la restitución del territorio de la comunidad Potae Napocna Navogoh en Formosa, hasta el acampe de la semana pasada en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), para pedirle a Macri que cumpla con su palabra electoral, <b>la lucha de los pueblos originarios ha sido reducida —en numerosas ocasiones y por sectores de diferente cuña— a una herramienta política.</b><b></b></p>
<p>Mientras el jefe indígena denunciaba la expropiación de tierras por parte del Gobierno provincial de Gildo Insfrán, espacios políticos y mediáticos aprovecharon el conflicto para erosionar la autoestima progresista del kirchnerismo. Frente a la ficción del relato oficial que invisibilizó las atrocidades acaecidas en el norte, levantaron un contrarrelato que recortó y mudó un conflicto de calado histórico, como es el ensamble entre pueblos originarios y Estado, a una gramática polarizante coyuntural: Frente para la Victoria-oposición. Esta última narrativa convirtió a Félix Díaz en una catapulta. Sus demandas funcionaban como cascotes (simbólicos) que derribaban el castillo del relato kirchnerista.</p>
<p>El siguiente acto fue el encuentro con el papa Francisco. La foto entre Díaz y el máximo pontífice, en junio de 2013, fue traducida como la antítesis de la (supuesta) grieta imperante en el país. Un ejemplo de diálogo, tolerancia y convivencia que contrarrestaba con el autismo, la prepotencia y la radicalización que irradiaba el oficialismo de aquel entonces. Otro cross de costado al kirchnerismo, señalado como el único promotor de la división de los argentinos.</p>
<p>Dentro de ese antagonismo, se elaboró un juego dialéctico con Milagro Sala. La visión crítica de Félix Díaz sobre el Gobierno nacional le concedió un afable trato mediático, que lo acercó al mito del buen salvaje: honesto, justo y sosegado. En cambio, la líder de la Túpac Amaru fue colocada en la vidriera de enfrente, como la salvaje incorregible, violenta y envilecida por las arcas estatales. Dos lecturas tajantes que escondían el clivaje dicotómico circulante. Ambos actores eran valorados sólo en función de su geografía política: cuál era su ubicación frente al kirchnerismo. Poco se decía sobre el trasfondo de sus reivindicaciones, sus luchas y sus hojas de ruta. Mucho fin, nada de medios.</p>
<p>Ya derrotado el kirchnerismo, el eco de Félix Díaz se apaga lentamente. Las demandas de su pueblo pierden resonancia. Son contados los medios de comunicación y los dirigentes políticos que lo siguen acompañando en su lucha. Eso sí, las que no se extinguen son las calamidades que sufren los pueblos originarios: persecución, desnutrición, represión, expoliación, falta de agua y vivienda, por citar las más acuciantes. Estas siguen intactas, sin bandera partidaria alguna. Son de todos. Como dijo el mismo Díaz: “No queremos más migajas, exigimos un gesto del Gobierno que incluya al pueblo indígena como tal y no como macrista, peronista o radical”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/22/a-no-olvidarse-de-felix-diaz/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Clima enrarecido</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/08/clima-enrarecido/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/08/clima-enrarecido/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Mar 2016 09:30:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Civismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fanatismo]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=173</guid>
		<description><![CDATA[Corre el mes de febrero. Neonazis le dan una brutal paliza en Mar del Plata a un activista del colectivo LGTB. De yapa, destrozan el local de la organización. Nos mudamos a marzo. También en la ciudad balnearia, una itaca (por ahora, la única culpable) talla con cinco balazos la fachada de un local de... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/08/clima-enrarecido/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Corre el mes de febrero<b>. </b>Neonazis le dan una brutal paliza en Mar del Plata a un activista del colectivo LGTB. De yapa, destrozan el local de la organización. Nos mudamos a marzo. También en la ciudad balnearia, una itaca (por ahora, la única culpable) talla con cinco balazos la fachada de un local de La Cámpora. Más plomo, esta vez en tierras porteñas. Balacera contra un local de Nuevo Encuentro en Villa Crespo. El saldo son dos mujeres heridas. Ambas están fuera de peligro. El odio, esta vez, no tuvo puntería.</p>
<p><b>Una extraña espiral de violencia cobra relieve en la política dómestica. Ciertos gérmenes de intolerancia se materializan en un malevaje visceral.</b> ¿Nostálgicos de la Liga Patriótica? Puede ser: nacionalismo, catolicismo y homofobia es el cóctel de la primera agresión. En los otros dos atentados prevalecen el anonimato, la inorganicidad y el silencio. No hay patrones ni indicios que endilguen la autoría a algún espacio político en particular. Sólo queda clara una cosa: el kirchnerismo es el blanco.</p>
<p>Pero, más allá de la autoría, el método y los fines de estos agravios, vale la pena reposar el lente reflexivo sobre las condiciones sociales, mediáticas y políticas que permiten su irrupción. Repasar el momento que estamos atravesando. Escarbar en la realidad para intentar encontrar algunas razones, explicaciones o al menos hipótesis. Alguna línea que invite a pensar por qué el presente le abre la puerta a este tipo de anomalías.<span id="more-173"></span></p>
<p>Empecemos por casa. Salvo contadas excepciones, desde hace tres meses, los medios de comunicación están empecinados en replicar, amplificar y fogonear la díada Gobierno nacional-kirchnerismo. Cada noticia está enmarcada con esa lógica binaria. Pocos periodistas se animan a afinar el sentido crítico, buscar argumentos alternativos y escapar del facilismo dicotómico. La mayoría continúa encerrada en ese dúplex analítico. El desafío consiste en encontrar el contraste más filoso, la perspectiva más cortante, la contradicción que mejor sintetice la (supuesta) fractura social que corta en dos porciones simétricas al país. Sin caer en el reduccionismo de la teoría de la aguja hipodérmica (el ciudadano es un recipiente vacío al que se le inyecta información), los <i>mass media</i> ayudan a la instalación de un clima cerrado, hostil e inflamado.</p>
<p>La dirigencia política, siendo benevolente, tampoco colabora mucho. Ejemplo tangible fue la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso. Allí quedó en evidencia la falta de voluntad para sellar rispideces e inaugurar una nueva etapa —obviamente, sensible tanto a consensos como a disensos— que permita tonificar los aciertos de años anteriores y rectificar sus bemoles. Cada uno desde su cosmovisión, claro está. Nadie pide abandonar las tonalidades ideológicas. Sería un craso error, además de un espejismo, típico del argumentario neoliberal, que postergaría debates sustanciales para el país. Pero sí es imperioso cumplir con reglas mínimas de respeto, debate y tolerancia. Dejar atrás la jerga patotera y adentrarnos en la esgrima retórica, el razonamiento de calado y el verbo elocuente.</p>
<p><strong>Las instituciones políticas tienen la responsabilidad de ser una muestra cabal de civismo</strong>. Ellas son las encargadas de colocar la vara de la discusión a una altura elevada, lejos de las simplificaciones, las mediocridades y las banalidades que permiten el ingreso de la violencia (verbal o física) como mecanismo resolutivo. En otras palabras: deben ser un arquetipo para la ciudadanía de cómo, pacíficamente, se confrontan, confluyen y enriquecen opiniones de distinta naturaleza.</p>
<p>¿Y la sociedad? No se queda atrás. El barrio virtual es prueba de ello. Las redes sociales destilan resentimiento, bronca y agravios por doquier. Ninguna fuerza política ostenta el patrimonio exclusivo de estos atropellos. En cualquier rincón del espectro ideológico se percibe un desprecio visceral hacia el pensamiento ajeno. Los muros de Facebook sirven como paredones de fusilamiento simbólico. La falacia <i>ad hominem </i>es la moneda de cambio en Twitter. Bastante lejos queda la proyección de estas herramientas 2.0 como espacios deliberativos que agregarían estímulos participativos a nuestra cultura política y ensancharían los márgenes de la democracia. No. Hasta ahora ha predominado la vertiente cloacal: el canal por donde fluye todo nuestro lenguaje escatológico.</p>
<p>Podríamos echar mano a la excusa de “siempre hay una minoría de violentos energúmenos”. Seguro. Pero sería patear la pelota al tejado. No tomar dimensión de la gravedad de estos hechos. Porque el problema de estos incidentes, delicados para cualquier sociedad que aspira a vivir bajo la égida del Estado de derecho, es que si no se atienden a tiempo, con la voluntad y los instrumentos apropiados, la metástasis en el tejido social es inmediata. La exaltación se propaga con facilidad, y más cuando los engranajes institucionales no están aceitados, como en el caso argentino. “Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable”, advertía Voltaire. Estamos a tiempo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2016/03/08/clima-enrarecido/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Infidelidad en plena luna de miel?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Dec 2015 03:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Código Procesal Penal]]></category>
		<category><![CDATA[Designación de jueces]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=167</guid>
		<description><![CDATA[“Una cosa es tener distintas visiones, ideas y propuestas; otra, avasallar las instituciones con proyectos personalistas o hacer uso del poder en beneficio propio”, deslizó el flamante Presidente en su discurso de asunción. Con cadencia, sosiego y firmeza, Mauricio Macri agregó: “El autoritarismo no es una idea distinta, es el intento de limitar la libertad... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“Una cosa es tener distintas visiones, ideas y propuestas; otra, avasallar las instituciones con proyectos personalistas o hacer uso del poder en beneficio propio”, deslizó el flamante Presidente en su discurso de asunción. Con cadencia, sosiego y firmeza, Mauricio Macri agregó: “El autoritarismo no es una idea distinta, es el intento de limitar la libertad de las ideas y de las personas”. El hemiciclo respondió el guiño institucionalista con un aplauso medido, pero sostenido. La república recuperaba las fronteras que separan a sus tres poderes. Kirchnerismo sonaba a <i>ancien régime</i>.<i> ¿</i>Pluralismo para todos y todas?</p>
<p>Días después, el nuevo inquilino de la Casa Rosada trituró sus palabras. Eludió a la Cámara Alta y designó mediante un decreto a dos jueces para la Corte Suprema. El relato procedimental que desplegó durante toda la campaña electoral quedó hecho trizas. Le saltaron a la yugular el periodismo, los constitucionalistas y la totalidad de la oposición. La luna de miel sufrió su primer altercado. Macri conoció el lado b de la máxima envestidura; sintió el revés, recalculó y pateó la pelota para febrero.</p>
<p>La primera lectura —al vuelo— indica que el jefe del Ejecutivo mostró su faceta autoritaria, la predominante, aquella que pudo esconder detrás del humo del marketing político. Este sería el Macri empírico: alérgico a los frenos y los contrapesos republicanos, adicto a las mieles del poder. Como cualquier caudillo. Como cualquier populista. Como cualquier <i>outsider</i> que descubre la textura interna del poder. Cuando se llega al centro de mando, se acaban las prédicas consensualistas. Esta decodificación fue la que imperó en el kirchnerismo nuclear. El resto de la góndola política contuvo la respiración y se acotó a criticar la jugada.<span id="more-167"></span></p>
<p>Otra interpretación —bastante subterránea y propia del club de la <i>realpolitik</i>— es que Macri marcó la cancha. Al igual que Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente piensa llevar las riendas bien cortas. Nada de error: el <i>per saltum</i> fue una señal. Una muestra cabal de dominio de la situación. Los canales institucionales convencionales serán utilizados mientras den las matemáticas. Cuando fallen las negociaciones, la gestión pasará a la órbita del dedo presidencial. El cómo (el estilo) será reemplazado por el qué (lo sustantivo). El inmovilismo, indudablemente, no será una política de Estado. En este sentido, parece que la experiencia de la Alianza ha servido como aprendizaje al cosmos no peronista. “O se avanza o se ingresa automáticamente en zona de turbulencia”, dice el axioma.</p>
<p>Esta última perspectiva, obviamente, dejaría con la boca abierta al justicialismo (al menos a la corriente que es poco sensible a los mandatos de la democracia representativa liberal). O, mejor dicho, le quitaría su elemento diferenciador. Su principal capital político: el pragmatismo radical que moldea reglas a su medida para (auto)erigirse como el guardián de la gobernabilidad. Esa vocación por mantener la democracia criolla bajo la tutela de un líder omnímodo, que concentra facultades extraordinarias para sortear momentos excepcionales —que finalmente son los 365 días del año—, empezaría a ser un patrimonio compartido. Preocupación de sobra para el movimiento político más popular del país.</p>
<p><b>Pero lo cierto es que Macri también está horneando otras medidas que generarán cambios considerables en la geometría institucional. Y todas se materializarían mediante decretos</b>. Por eso, más allá de la rectificación —o no— de Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti como miembros del tribunal supremo, esta lógica decisional del nuevo mandatario continuará. No fue un lapsus, sino el inicio de una secuencia. Algunos ejemplos destacables serían la fusión de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y la Autoridad Federal de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (Aftic) (lo cual subvertiría la ley de medios aprobada por el Congreso en el 2009), la reforma de la ley de Ministerio Público y la puesta en marcha del nuevo <i>Código Procesal Penal</i>.</p>
<p><b>Evidentemente, al Presidente actual la legalidad fraguada al calor del kirchnerismo le sienta incómoda. El problema es que, sea por impericia o demostración de fuerza, el decisionismo presidencial convierte al Estado de derecho en una arena movediza.</b> Las leyes nunca terminan de institucionalizarse. Pierden consistencia. Su peso se relativiza. Caen los incentivos para cumplirlas. Y, en ese péndulo legal, la ciudadanía se inclina por la anomia. A esta altura, no hace falta aclarar qué sucede cuando la ley pasa a ser letra muerta. O sí, para no caer en errores tan frescos: caos, anarquía, saqueos, acuartelamientos, represión, etcétera.</p>
<p><b>La otra secuela es la concentración del poder.</b> <b>Lo que se gana en celeridad se pierde en pluralismo: cimiento esencial del sistema democrático.</b> La descentralización muta en centralización. En vez de contar con una constelación de pequeños centros de poder y autoridad, se dispone de un gran núcleo ordenador, generalmente condensado en la figura del presidente. El caldo de cultivo ideal para que brote un autoritarismo de baja intensidad. Macri tiene la responsabilidad de desechar esta posibilidad y también, claro, de respetar el discurso que ofertó para llegar al sillón de Rivadavia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/12/22/infidelidad-en-plena-luna-de-miel/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Entre el ingeniero y el Cuervo, la política</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2015 03:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=151</guid>
		<description><![CDATA[Fecha: 31 de octubre de 2012. Con el dedo levantado, la garganta encendida y una arenga de barricada, el diputado nacional Andrés Larroque trona: “Nunca escuché en la historia hablar de narcosocialismo”. La Cámara Baja se transforma en una caldera a punto de reventar. Vale todo. Insultos cruzados entre los legisladores. El presidente Julián Domínguez... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Fecha: 31 de octubre de 2012<b>. </b>Con el dedo levantado, la garganta encendida y una arenga de barricada, el diputado nacional Andrés Larroque trona: “Nunca escuché en la historia hablar de narcosocialismo”. La Cámara Baja se transforma en una caldera a punto de reventar. Vale todo. Insultos cruzados entre los legisladores. El presidente Julián Domínguez pidiendo —en vano y sin autoridad— calma. Silbidos. Más descalificaciones. Y, como si fuera poco, con una sonrisa altanera, el Cuervo ultima: “Ustedes son esclavos de las corporaciones”. El recinto termina de convertirse en una gallera.</p>
<p>Tres años y veintitrés días después, Mauricio Macri agradece por doquier. “Esperanza, “juntos” y “alegría” son las muletillas que pueblan su discurso. A continuación, llueven globos de todos los colores. El dj sacude con Tan Biónica a Patricia Bullrich y Diego Santilli. El Presidente electo saca de la galera un swing inédito. Difícil de superar. Una mezcla de Mick Jagger y Michael Jackson con algunos retazos de Gilda. Alfredo de Angeli, estático, sabe que esta parte de la película no es su fuerte. Abajo, oficinistas sub 40 acompañan con un pogo sincronizado. Rebota el pabellón 6 de Costa Salguero. El país mágico está al palo.</p>
<p>Dos instantáneas de la Argentina. Dos relatos en búsqueda del sentido común de la ciudadanía. <b>Dos interpret</b><b>aciones de la política: una que puso, permanentemente, el dedo en la llaga del conflicto y otra que decodifica a la democracia como la posibilidad del consenso absoluto.</b> El domingo, ante dicha bifurcación, la mayoría escogió el segundo tramo para recorrer los próximos cuatro años. ¿Agotamiento? Puede ser: fueron doce almanaques a pura adrenalina.<span id="more-151"></span></p>
<p>Desde diferentes rincones del edificio social, se venía reclamando bajar los decibeles. Periodistas, intelectuales, dirigentes de la oposición y hasta sectores del mismo kirchnerismo pedían tolerancia. Más oxígeno. Más espacios para el disenso. El debate, en los últimos años, había mutado en una especie de riña donde se medía quién tenía el agravio más filoso. Y vale la pena señalar que esta lógica no fue patrimonio exclusivo de una fuerza política. Si bien es cierto que el Frente para la Victoria, quizás obnubilado por la pluma de Ernesto Laclau, armó el cuadrilátero, pocos de la ribera de enfrente rechazaron la propuesta de calzarse los guantes, morder el bucal y subir a probar suerte al ring. Casi todos tuvimos nuestro round. Algunos más que otros, seguro, pero la autocrítica vale para el conjunto.</p>
<p>Pero parece que esa dinámica es pretérita. Como lo dejó en evidencia el <i>speech</i> dominical de Macri, los vientos están cambiando de dirección. El futuro inquilino de la Casa Rosada, en el medio de la euforia, aseveró —alrededor de cinco veces y de manera distinta— que va a “gobernar para todos”. ¿Es posible? ¿Sin jerarquizar demandas? ¿A favor de todos, en contra de nadie?</p>
<p><b>La narrativa consensual que crece sobre los cascotes del kirchnerismo es tan perjudicial para la democracia vernácula como aquella que esgrimían Cristina Kirchner y sus huestes</b>. Negar el conflicto es ni más ni menos que impugnar la política. Todo entramado social plural está supeditado al choque de intereses contrapuestos. Es sencillo de comprender: mientras haya desigualdades, la tensión siempre va a dar el presente. ¿De un tirón, sin ser aguafiestas? El conflicto permanecerá entre nosotros mientras haya personas que piensen que merecen algo y no lo tienen.</p>
<p>Como la economía existe para solucionar el problema de la escasez (en un pueblo donde todo fuera abundante no sería necesaria), la política se presenta ante nosotros como una herramienta para solventar los enfrentamientos (en una sociedad donde todo fuera armónico prescindiríamos de ella). Su función cardinal es mantener esas colisiones dentro del campo de las instituciones democráticas, la <i>Constitución</i> y la palabra, e impedir que se llegue a la instancia de la coacción física.</p>
<p>El silencio levanta sospechas en democracia. Siempre. Y con razón. Por más que no se las mencione, las disputas siempre están latentes. Listas para transformarse en pugnas concretas. Se inician, se coagulan y, dependiendo de la cintura de los líderes políticos, sociales o sindicales, se descomponen rápida o lentamente. Sin duda, el proceso de desarme de cualquier conflicto se inicia con su identificación. Nombrándolo. Mapeándolo. Colocándolo en la agenda. De ahí la importancia de interpretar a los discursos como proyectores de un orden social, cultural y político. De ahí la relevancia de parar las antenas cuando nos quieran endulzar los oídos con diálogo, optimismo y frenesí para todos.</p>
<p>La política es bipolar por antonomasia. En su seno habitan tanto el conflicto como el consenso. Los estadistas son aquellos líderes con hocico para olfatear en qué momento darle cuerda a uno o a otro. El flamante jefe del Ejecutivo, en el postescrutinio, en lo que podría definirse como el minuto cero de su gestión, cayó en una simplificación que orilló con la demagogia. Claro que a contramano de Cristina. Mientras la abogada opta por el guion dicotómico schmitteano (amigo-enemigo), el ingeniero se compenetra con un libreto carente de adversarios, obstáculos y fricciones. La diferencia radica en que, para la primera, el poder comienza a ser una nostalgia y, para el segundo, un horizonte. Ergo: está a tiempo de encontrar el equilibrio.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/11/24/entre-el-ingeniero-y-el-cuervo-la-politica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Quién ganó la batalla entre Clarín y el kirchnerismo?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2015 02:46:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Amado Boudou]]></category>
		<category><![CDATA[Cablevisión]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Abierta]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Credibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Diario Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Florencio Randazzo]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco de Narváez]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Magnetto]]></category>
		<category><![CDATA[Instituto Verificador de Circulaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Capitanich]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Civil y Comercial]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Luis D’Elía]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Medio de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Multicanal]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Nextel]]></category>
		<category><![CDATA[Papel Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Resolución 257]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Noble]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Uribarri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=111</guid>
		<description><![CDATA[El cambalache comenzó con la firma de Guillermo Moreno, en septiembre del 2007, que convalidó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. Dos primaveras después, a contracorriente, el Gobierno de Cristina Fernández promulgó la ley de medios. Al año siguiente, Amado Boudou intentó desarticular la amalgama de las dos corporaciones con una resolución. Y, hace diez... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El cambalache comenzó con la firma de Guillermo Moreno, en septiembre del 2007, que convalidó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. Dos primaveras después, a contracorriente, el Gobierno de Cristina Fernández promulgó la ley de medios. Al año siguiente, Amado Boudou intentó desarticular la amalgama de las dos corporaciones con una resolución. Y, hace diez días, la Justicia Civil y Comercial porteña corrigió al vicepresidente y ratificó la unificación de ambas empresas. En el medio de este trabalenguas político-jurídico, fuimos testigos de “la 125”, “cruzadas culturales”, fallos de la Corte Suprema, extracciones de ADN, guantes de boxeo en un asamblea de Papel Prensa y dos preguntas retóricas que quedarán en la antología de las chicanas criollas: “¿Qué te pasa, Clarín? ¿Estás nervioso?”.</p>
<p>Todo muy fluctuante. Todo muy apasionante. Pero asoma el crepúsculo del kirchnerismo -al menos, en su versión <i>sui generis-</i><i> </i>y la duda continúa flotando en el aire: ¿Quién ganó la disputa entre el Gobierno nacional y Clarín?</p>
<p>La respuesta posee diferentes ángulos de toma. Uno, por ejemplo, es el económico. En este plano, el colosal conglomerado comunicacional parece haberse impuesto. Y un claro indicio es el fallo reciente de la sala II de la Cámara Civil y Comercial que aprobó la mixtura entre Multicanal y Cablevisión, impulsada en sus inicios por el entonces presidente Néstor Kirchner mediante la resolución 257. Pero no solo eso. <b>En estas semanas, Clarín se quedó también con el 49 % de la operadora móvil Nextel. Dos pájaros de un tiro</b>. Pruebas fehacientes de que la empresa de Héctor Magnetto, lejos de replegarse, está en franca expansión. Su perímetro aumenta día a día.<span id="more-111"></span></p>
<p>Como refutación, algún kirchnerista nuclear podría alegar que, según el último informe del Instituto Verificador de Circulaciones (IVC), la nave nodriza del multimedio,<b> el diario <i>Clarín</i>, viene sufriendo una caída sostenida en su circulación durante los últimos años. </b>Las cifras son contundentes: desde el 2003 hasta la fecha su venta cayó un 32,5 %. Estos guarismos negativos son comparables a los de sus peores años, 1959-1960. Claro que toda esta data hay que enmarcarla en la crisis a escala global que vive la prensa gráfica, la emergencia del mundo 2.0 como canal alternativo de información y los cambios de dispositivos comunicacionales (tabletas, celulares, computadoras, etcétera). Variables que aplacan en cierta medida la tesis K. De todos modos, esos miles de ejemplares perdidos no ponen en jaque, de ninguna manera, las cuentas del clarinete.</p>
<p>Pero el capital material no es todo. <b>También está el capital intangible, que, en el caso de un medio periodístico, es la credibilidad</b>. Y aquí la balanza se inclina para el kirchnerismo, porque, sin duda, una de las esquirlas que deja este combate es la <b>pérdida de confianza de una gran parte de la ciudadanía en el matutino fundado por Roberto Noble </b><strong>y en todos sus tentáculos comunicacionales</strong>. Al entrar en la lógica binaria propuesta por el Gobierno nacional, Clarín abandonó la objetividad como horizonte. Y ese descarrilamiento le produjo, como daño colateral, una palpable pérdida del espíritu profesional, que impactó directamente en la calidad de sus productos. Habrá que ver si el poskirchnerismo le ofrece otro terreno, más fértil, para volver a subir la vara.</p>
<p>Yendo a la arena estrictamente política, se puede dilucidar que, desde el agrietamiento en el 2008, producto del conflicto con el sector agropecuario, <b>Clarín intentó apalancar diferentes candidatos para destronar al kirchnerismo</b>. A veces, con un éxito relativo (Francisco de Narváez, 2009 y Sergio Massa, 2013), otras, en vano (Eduardo Duhalde, 2011 y Mauricio Macri, PASO 2015). Pero, a los hechos me remito, ninguno resultó lo suficientemente gravitante, consistente y sostenido como para alterar el equilibrio de fuerzas entre el Leviatán kirchnerista y el Goliat mediático.</p>
<p>Y quizás el síntoma de este empate sea ni más ni menos que el candidato con más chances de ser el nuevo inquilino de la Casa Rosada es Daniel Scioli. <b>En una época de definiciones tajantes, el gobernador bonaerense optó por la imprecisión discursiva.</b> Se mantuvo equidistante. Reticente a tomar partido por alguna de las dos trincheras. Posición que le valió numerosas acusaciones de compañeros de armas -Florencio Randazzo, Jorge Capitanich, Luis D’Elía, Sergio Uribarri y los intelectuales de Carta Abierta, por citar algunos-, que llegaron a tildarlo de “mal peronista”, “expresión de la derecha fosilizada” o, sin metáfora alguna, “cagador”.</p>
<p><b>Lo peculiar es que esta indecisión, que hace tan solo meses -en enero, cuando visitó el Espacio Clarín en Mar del Plata- fue un lastre para Scioli, hoy en día sea su valor añadido. </b>Un plus para su candidatura. Gracias a este extra, terminó de convencer a Cristina de que era el mejor producto de la góndola kirchnerista para retener Balcarce 50, y, al mismo tiempo, pudo cerrar filas con el CEO de Clarín, que, lentamente, va encariñándose con el color naranja y se ilusiona con recuperar -para diciembre- la línea directa con plaza de Mayo.</p>
<p>Resta saber si Daniel Scioli, en caso de alcanzar la máxima envestidura, atenderá sendos teléfonos, el de Calafate y el de Piedras 1743. Incógnita difícil de resolver por el momento. Y menos con un hombre que convirtió el silencio en una virtud política. Solo una pista (técnica): en la Patagonia, dicen, la señal no es muy buena.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/28/quien-gano-la-batalla-entre-clarin-y-el-kirchnerismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los siameses Daniel y Mauricio</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Sep 2015 10:12:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Frondizi]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Illia]]></category>
		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Congreso]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Cristinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Despotismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fanatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando de la Rúa]]></category>
		<category><![CDATA[Fondos buitres]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Nye]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Nación]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Liberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Torcuato de Alvear]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Perfil]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=100</guid>
		<description><![CDATA[El escenario electoral actual ofrece dos niveles de análisis. Si elegimos el lente sin aumento para decodificar la realidad, observamos que hay una polarización imperante entre dos fuerzas: Cambiemos y Frente para la Victoria. Enfrentamiento que, básicamente, reposa en las diferencias que habitan en la genética de las estructuras (recursos, comunicación, militantes, estética, desarrollo territorial,... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El escenario electoral actual ofrece dos niveles de análisis. Si elegimos el lente sin aumento para decodificar la realidad, observamos que hay una polarización imperante entre dos fuerzas: Cambiemos y Frente para la Victoria. Enfrentamiento que, básicamente, reposa en las diferencias que habitan en la genética de las estructuras (recursos, comunicación, militantes, estética, desarrollo territorial, etcétera) que impulsan a los dos candidatos de mayor fuste y en sus respectivas tradiciones (el macrouniverso del peronismo y el club del liberalismo autóctono).</p>
<p><b>Pero si escogemos el microscopio y lo colocamos sobre el tipo de liderazgo que ejercen Daniel Scioli y Mauricio Macri, la dicotomía le deja su asiento a la homogeneización. </b>Ambos aspirantes, por más que le duela al círculo rojo y al kirchnerismo progresista leal a las directrices de CFK, poseen numerosas similitudes. Y no solo en su visión económica (los dos equipos económicos afirmaron que, después del 10 de diciembre, será ineludible sentarse a negociar con los fondos buitres para acceder al crédito internacional), sino también en su muñeca política.</p>
<p>Tanto el cabecilla naranja como el adalid amarillo poseen unos rasgos que el intelectual Joseph Nye (junior) ubicaría en la categoría de liderazgo femenino. Se los percibe dispuestos a colaborar con los demás, intercambian opiniones con adversarios, son integradores (dentro de ciertos márgenes, obviamente) y replican conductas de sus seguidores. Características, por ejemplo, ausentes en CFK, que, siguiendo la estela del teórico norteamericano, paradójicamente, se encuadraría en el liderazgo masculino: firme, competitiva, absorbente y decidida a dirigir la conducta de los demás. Las vueltas del léxico genérico.<span id="more-100"></span></p>
<p><b>Otro atributo que pule el juego de espejos es el escaso </b><b>magnetismo que generan Macri y Scioli. A ninguno de los dos se lo podría etiquetar como carismático</b>. Lo que abre paso a dos perspectivas: una optimista y otra pesimista. La primera, el próximo presidente no contaría con este recurso emocional que, cuando cae en manos equivocadas, puede mutar en autoritarismo, fanatismo o despotismo. ¿El costado negativo? El carisma, bien utilizado, es una herramienta útil para cohesionar voluntades, generar consenso y direccionar los destinos de una nación; o sea, sin él, el futuro primer mandatario deberá respaldarse, exclusivamente, en las instituciones existentes para hilvanar los diferentes acuerdos. Y, como hemos visto en los últimos años, los partidos políticos, la Justicia, el Congreso y las empresas no sobresalen por su fortaleza, su transparencia y su praxis. ¿Será una buena oportunidad para robustecerlos? El interrogante está abierto. La historia muestra que, exceptuando Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928), los presidentes que carecían de “aura” -Arturo Frondizi, Arturo Illia, Fernando de la Rúa, por citar tres- no pudieron concluir sus Gobiernos.</p>
<p>Luego de doce años de discursos con una fuerte impronta ideologizante, los potenciales inquilinos de Balcarce 50 ofrecen una narrativa con la espuma justa. Pocos renglones para la confrontación, ninguna línea para la épica y las batallas culturales. <b>Con el consenso como estandarte, tanto Scioli como Macri prometen un marco dialógico ajeno a la (supuesta) grieta que cavó el matrimonio Kirchner</b>. Esta tesis todavía la tiene que ratificar el gobernador bonaerense con su presencia en los dos debates presidenciales que están programados. Decisión que servirá para detectar si existe -o no- un hiato entre su lengua y los hechos.</p>
<p>Esta obsesión por evitar cualquier pronunciación ideológica introduce a Scioli y Macri en un hiperrealismo que no está exento de tensiones. Aunque lo oculten, tarde o temprano, tendrán que jerarquizar demandas, necesidades y soluciones. Y esa agenda, si no la ofrecen sus discursos, la terminarán materializando sus hechos. De cualquier modo, como en todo juego democrático, brotará el conflicto entre intereses contrapuestos.</p>
<p>La armonía con los grandes medios de comunicación también los une a estos siameses políticos. A la prensa privada -léase <i>Clarín, La Nación, América, Perfil</i>, etcétera- lo único que le preocupa es la influencia que pueda llegar a tener el cristinismo nuclear en una posible gestión de Scioli. Fuera de eso, el periodismo atisba un escenario mucho más amigable, acorde a sus ambiciones y fértil para expandirse, ya que interpretan que la ley de medios, en cualquiera de los dos casos, pasará a ser letra muerta. Incluso, algunos se ilusionan con ser beneficiados con una nueva distribución de la pauta oficial.</p>
<p>Además de un estilo de liderazgo, es vox <i>populi</i> que los dos candidatos comparten una amistad de larga data. Férrea o endeble, esta relación puede llegar a servir de vaso comunicante durante los próximos cuatro años entre el presidente de la nación y el principal jefe de la oposición. Situación inédita por estas latitudes. Y esto es un dato interesante: en un país donde las instituciones -o los contratos formales- no funcionan adecuadamente, este tipo de vínculos informales puede llegar a oficiar de engranaje para que el sistema marche. Lejos de ser lo ideal, claro está. Pero por algo se empieza.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/08/los-siameses-daniel-y-mauricio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Peronismo bajo cero</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/25/peronismo-bajo-cero/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/25/peronismo-bajo-cero/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2015 09:36:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[Comunistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Cristinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Solá]]></category>
		<category><![CDATA[hermanos Rodríguez Saá.]]></category>
		<category><![CDATA[José Alperovich]]></category>
		<category><![CDATA[José Rucci]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel de la Sota]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel Urtubey]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manzur]]></category>
		<category><![CDATA[Justicialismo]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Madres y Abuelas de Plaza de Mayo]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Sabatella]]></category>
		<category><![CDATA[Omar Perotti]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Radicales]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Balbín]]></category>
		<category><![CDATA[Sciolismo]]></category>
		<category><![CDATA[Socialistas]]></category>
		<category><![CDATA[Tucumán]]></category>
		<category><![CDATA[Verticalismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=84</guid>
		<description><![CDATA[A pesar de las denuncias de fraude, la quema de urnas y otros incidentes de envergadura, Juan Manzur será el próximo parquero del jardín de la república. Hecho que le da continuidad a la experiencia Alperovich y, en simultáneo, le agrega otro poroto a Daniel Scioli en su doble carrera: ganar las elecciones nacionales y, consecuentemente,... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/25/peronismo-bajo-cero/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A pesar de las denuncias de fraude, la quema de urnas y otros incidentes de envergadura,<b> </b>Juan Manzur será el próximo parquero del jardín de la república. Hecho que le da continuidad a la experiencia Alperovich y, en simultáneo, le agrega otro poroto a Daniel Scioli en su doble carrera: ganar las elecciones nacionales y, consecuentemente, convertirse en el paladín del peronismo. Dos desafíos intensamente ligados: sin el primero no podrá lograr el segundo y a la inversa.<b></b></p>
<p>Pero, principalmente, el triunfo en Tucumán del antiguo ministro de Salud de la nación pone de relieve que las placas tectónicas del peronismo a escala nacional se están moviendo. En el seno de la colosal maquinaria, la correlación de fuerzas se está alterando: <b>El cristinismo radioactivo está siendo desplazado, lentamente, por el sciolismo zen.</b></p>
<p>Y lo que ofrece esta planta de reciclaje ideológico denominada justicialismo para esta nueva época es otro perfil de políticos: más plásticos, menos tajantes. Distanciados de la lógica polarizante que implantó el kirchnerismo, los cuadros peronistas -Juan Manuel Urtubey, Omar Perotti, Daniel Scioli, Alberto Pérez, Juan Manzur, por citar algunos- que se aprestan a tomar el timón del país destacan por su impasibilidad, su consensualismo y su moderación.<span id="more-84"></span></p>
<p><strong>A nivel discursivo, las figuras ascendentes poseen una narrativa con escasa densidad ideológica</strong>. Si el kirchnerismo se preocupó -por lo menos, en el plano de las palabras- por anclar al peronismo a la izquierda del espectro, esta nueva saga de jefes despunta tanto por su imprecisión conceptual como por su ambigüedad axiológica. Fe, esperanza, desarrollo, inversión, empleo y previsibilidad son parte de un vocabulario circular, superficial y exento de potenciales rispideces. Evitar el conflicto parece ser el objetivo primordial. De esta manera, se pretende evaporar las fronteras que producen las ideas precisas y dejar sentada la intención –en un futuro cercano– de repatriar a todos aquellos excomulgados, como por ejemplo, Juan Manuel de la Sota, Felipe Solá o los hermanos Rodríguez Saá.</p>
<p>Vale aclarar que <b>lo que tiene de tolerancia este peronismo bajo cero con antiguos compañeros de armas, lo tiene de purista</b>. El sciolismo, a diferencia del kirchnerismo, no está dispuesto a ceder rincones de poder a actores ajenos -léase comunistas, socialistas, radicales, neofrepasistas, etcétera- al macrouniverso del general. Como todo partido <i>catch all</i>, la puerta está abierta, pero para ocupar las butacas del fondo. Nada de volante, protagonismo o puestos relevantes. Llevándolo a lo empírico: olvídense de la posibilidad de orquestar, como lo hizo CFK, un Martín Sabatella como vicegobernador de la provincia de Buenos Aires.</p>
<p>Acercando el diván, también se puede hacer un análisis psicológico de esta camada de dirigentes. Scioli y sus copilotos prefieren el frío del silencio antes que el ruido del histrionismo. No dejan entrever su estado emocional. Son introvertidos. Tímidos. El sosiego es su herramienta principal para desandar el día a día. Nada de épica ni sobresaltos. En el gris de la rutina está su capital político. Por eso, uno de los valores añadidos que han escogido para mostrarse como superación del kirchnerismo ha sido la previsibilidad, rasgo que cotiza bajo en un país adicto a los movimientos pendulares. Aunque, luego de la adrenalina de estos doce años, la ciudadanía -decodifican ellos- reclama una buena dosis de clonazepam.</p>
<p>Una duda que flota en el aire sobre este peronismo emergente es su postura frente al pasado. Si el kirchnerismo alumbró el costado romántico de los setenta, resta saber si el ala que conduce Scioli, en caso de llegar a Balcarce 50, equilibrará la balanza revalorizando la otra página del justicialismo -el Perón herbívoro, el abrazo con Ricardo Balbín, la CGT unificada- en esa década. Tabúes como el asesinato de José Rucci o la “experiencia Isabelita”, ¿serán tamizados desde otro ángulo? La respuesta rematará otro interrogante colindante: <b>¿Qué lugar ocuparán los organismos de derechos humanos, sobre todo las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, en el flamante Gobierno? ¿Marginalidad o balcón en la Rosada? </b>Esa es la cuestión. En todo caso, la retórica futurista del gobernador arroja una pista: No mirará demasiado por el espejito retrovisor de la historia.</p>
<p>¿Convergencias entre el peronismo en ebullición (kirchnerismo) y el peronismo bajo cero (sciolismo)? Varias. La primera: el patrimonialismo. <b>La obsesión por ensanchar las arcas personales mediante el uso -directo e indirecto- de bienes públicos es una tendencia </b><strong>que, como se observó la semana pasada con la declaración jurada de Scioli (en los últimos ocho calendarios su fortuna se multiplicó por nueve), atraviesa a los dos bandos</strong>. La encarnadura de la totalidad del poder en una sola persona, el verticalismo como elemento cohesionador y ordenador del movimiento, la vocación permanente de tener la sartén por el mango y la falta de compromiso con las instituciones republicanas, completan el juego de espejos.</p>
<p>La garantía de gobernabilidad podría ser otra similitud, pero esa respuesta solo la tienen el porvenir y el kirchnerismo, porque otra pregunta que queda en el tintero es cómo digerirá el cristinismo su mudanza del núcleo al borde del peronismo. ¿Sabrá ceder la centralidad del movimiento? Si la sentencia es negativa, será momento de ajustarse nuevamente los cinturones: El país es muy sensible a las turbulencias del justicialismo, a tal punto que suele metabolizarlas en accidentes democráticos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/25/peronismo-bajo-cero/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una campaña electoral híbrida</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/19/una-campana-electoral-hibrida/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/19/una-campana-electoral-hibrida/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2015 03:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
		<category><![CDATA[Campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Ciberactivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Álvarez Rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scoli]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Sanz]]></category>
		<category><![CDATA[Karina Rabolini]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo cibernético]]></category>
		<category><![CDATA[Obama online operation]]></category>
		<category><![CDATA[Oficialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Justicialista]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[PRO]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>
		<category><![CDATA[UCR]]></category>
		<category><![CDATA[Web]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=78</guid>
		<description><![CDATA[Los dos presidenciables con mayores chances, Mauricio Macri y Daniel Scioli, empiezan a desandar una campaña compleja, donde el condicionante temporal (la reflexión, como valor político, hace tiempo que fue sustituida por los reflejos y el olfato) es solo una de las piezas a encajar en este tetris. También están el factor discursivo (qué se... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/19/una-campana-electoral-hibrida/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los dos presidenciables con mayores chances, Mauricio Macri y Daniel Scioli, empiezan a desandar una campaña compleja, donde el condicionante temporal (la reflexión, como valor político, hace tiempo que fue sustituida por los reflejos y el olfato) es solo una de las piezas a encajar en este tetris. También están el factor discursivo (qué se dice) y los dispositivos (cómo se dice) por donde se encauza el mensaje escogido. Sobre este último haremos hincapié en este breve artículo.</p>
<p>Sobre el ocaso de los años noventa, estaba claro que los candidatos debían conjugar la clásica recorrida territorial -actos, timbrazo, caminatas, afiches callejeros, carteles, etcétera- con la presencia en los medios de comunicación tradicionales -televisión, radio y gráfica. Era prácticamente un imperativo proselitista: de la calle al estudio y viceversa.</p>
<p><b>En el siglo XXI se añadió otra arena comunicacional: el mundo en línea.</b> Un espacio que, si bien aún no se sabe con exactitud su efecto concreto, se está volviendo crucial al momento de conectar con la ciudadanía. Ejemplo tangible -y pionero- fue el de Barack Obama en el 2008, con su campaña triple <i>o</i>: Obama <i>online operation</i>, que incluía la movilización de ciberactivistas, el debut político de Twitter y la difusión de la página oficial del demócrata.<span id="more-78"></span></p>
<p>Pero lo interesante de este tipo de campañas multinivel o tridimensionales es cómo se compatibilizan con el candidato la estructura partidaria que lo sostiene, su tradición, sus recursos (materiales, simbólicos y humanos) y sus objetivos. Veamos el caso argentino actual.</p>
<p>Comenzando con Daniel Scioli. Está claro que el esqueleto del Partido Justicialista, formal (institucional-gubernamental) e informal (institucional-partidario), con diferentes tonalidades y volumen, se extiende desde Ushuaia a La Quiaca. <b>Sin duda, es el principal tejido político del país. Por ende, es comprensible que la apuesta fuerte de la fuerza sea emplear esas arterias comunicacionales para impulsar a su líder</b>. Karina Rabolini, Alberto Pérez, Cristina Álvarez Rodríguez, por mencionar algunos de los laderos del gobernador, se distribuyen los cuatro puntos cardinales. Sobre ellos, el ex motonauta sobrevuela y refuerza los bastiones más raquíticos.</p>
<p>En segundo término, está el andamiaje comunicacional estatal. Televisión, radio y prensa paraestatal (privada, pero sustentada mayoritariamente con publicidad oficial) son los satélites que propagan las actividades realizadas por Scioli y, además, dan rienda suelta a un equipo multidisciplinario (encuestadores, analistas, intelectuales, periodistas, etcétera) que propaga su línea de pensamiento. <b>Engranaje que pone de relieve la utilización de bienes públicos para fines electorales, una distorsión republicana característica de la mayoría de los oficialismos en el país.</b></p>
<p>Y luego aparece el mundo cibernético. Con más recelo que entusiasmo (el ciberactivismo está reemplazando lentamente a la militancia tradicional, lo que supondría un cambio drástico en las matemáticas del poder),<b> el peronismo hace lo mínimo e indispensable para dar el presente en esta esfera. </b>No se anima a jugar ni a innovar con estos nuevos “chiches”. Asume una actitud conservadora, que la maquilla con ese axioma tan propio de la <i>realpolitik</i>: “el cara a cara con el compañero es lo que cuenta; lo demás, hechicerías de la posmodernidad y la pospolítica”.</p>
<p><b>El edificio PRO es exactamente al revés. Su dinámica empresarial, el perfil de sus militantes y su obsesión por el futuro (¿consecuencia de carecer de un pasado político contundente?) sumergen a la tropa de Mauricio Macri en las aguas de la web</b>. Gobierno abierto, webs interactivas con poca densidad textual, contenidos coordinados por <i>comunity managers,</i> un ejército considerable de twitteros, spots diseñados exclusivamente para el ciberespacio, por citar algunos ejemplos, son las herramientas comunicacionales que sobresalen en la actividad proselitista amarilla.</p>
<p>Bien pegado, está la presencia mediática. El PRO capitalizó muy bien el conflicto entre <i>Clarín</i> y el kirchnerismo. Supo vislumbrar el boquete que se abría en el conglomerado para erosionar al oficialismo y, de paso, montar su mensaje. La maniobra fue fundamental para equiparar (o, hasta incluso, superar) el peso comunicacional del aparato estatal.</p>
<p><b>Y, en última instancia, está el territorio. Consciente de sus limitaciones, el PRO decidió acceder a este a través de la mediatización de la Unión Cívica Radical</b>. Sobre la estructura del partido centenario, recorre el país. La jugada es acertada, pero también contiene sus bemoles: el capital político que se gana ante cada exposición se comparte con los de boina blanca, lo cual en un futuro podría derivar en un empoderamiento del espacio de Ernesto Sanz y en una competencia más pareja entre ambos partidos políticos por la representación de un mismo electorado.</p>
<p>Ambas estrategias sintetizan perfectamente la genética comunicacional de las campañas en el país: un híbrido que detenta tanto herramientas y soportes clásicos como modernos. Los resultados que arrojen las urnas, en cierta medida -no hay que olvidar otros factores gravitantes como el discurso, la correlación de fuerzas, la ingeniería del sistema electoral, entre otros-, precisarán si la Argentina ya puso el primer pie en las cibercampañas o si, por el contrario, aguarda las huellas de la historia para pegar el salto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/19/una-campana-electoral-hibrida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Massa, con la llave de las presidenciales</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/10/massa-con-la-llave-de-las-presidenciales/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/10/massa-con-la-llave-de-las-presidenciales/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2015 11:01:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[FpV]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=75</guid>
		<description><![CDATA[Esta vez las encuestadoras anduvieron con puntería. Daniel Scioli se impuso con relativa comodidad al frente Cambiemos que lidera Mauricio Macri. El gobernador de la provincia de Buenos Aires logró una victoria que lo deja bien parado de cara octubre, pero que no es –de ninguna manera– determinante. La arquitectura de la fórmula presidencial que... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/10/massa-con-la-llave-de-las-presidenciales/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Esta vez las encuestadoras anduvieron con puntería. Daniel Scioli se impuso con relativa comodidad al frente Cambiemos que lidera Mauricio Macri. El gobernador de la provincia de Buenos Aires logró una victoria que lo deja bien parado de cara octubre, pero que no es –de ninguna manera– determinante.</p>
<p>La arquitectura de la fórmula presidencial que pactó, semanas atrás, con CFK le garantizó al ex motonauta un piso considerable de votos, aunque también le colocó un techo bajo, con escasa proyección por fuera del kirchnerismo. <strong>Si bien terminó de subir a la lancha a toda La Cámpora y al cristinismo nuclear, al mismo tiempo espantó al ciudadano independiente que deseaba continuidad con un verbo menos inflamado, un escenario económico más estable y una apertura al diálogo.</strong></p>
<p>A lo que habría que sumarle la tonificación de su discurso. En el tramo final de la campaña, Scioli abandonó la ambigüedad que lo caracterizó durante toda esta era y se sumergió de lleno al guion del relato. Magnificación de los logros económicos, reificación de todo lo que huela a Calafate, solapamiento de la inflación y otros fuegos artificiales K decoraron sus exposiciones. Otra apuesta de alto voltaje, que, como demostró en la alocución de anoche en el Luna Park, no piensa abandonar tan fácilmente.</p>
<p>La duda capital del sciolismo en este momento es dónde poner la cañita de pescar durante estos dos meses y medio. Una decisión ardua. El universo reticente al kirchnerismo, a contracorriente del 2011, supera por amplio margen al planeta del Nestornauta, las batallas culturales y la grieta laclauniana.<strong> Tendrán que ser certeros y diligentes: no hay mucho tiempo para olfatear.</strong></p>
<p>Una vez elegido el escenario, será el turno de la carnada. ¿Con qué mieles se intentará seducir al electorado esquivo de las PASO? ¿Será el momento de precisar la base programática, que hasta ahora brilló por su ausencia? ¿Habrá que esconder a CFK? ¿Volverá el teléfono rojo con Magnetto? El abanico de posibilidades es amplio, aunque está claro que ciertos issues -que fueron la letra grande del contrato con la presidenta- como corrupción, blanqueo de las estadísticas sociales y liberación del cepo cambiario están descartados. Scioli, al menos dentro del ecosistema peronista, tiene palabra.</p>
<p>Distinto es el horizonte de Mauricio Macri. Si bien las internas que organizó el frente Cambiemos no fueron competitivas, le sirvieron al jefe porteño para mostrar capacidad de reclutamiento. <strong>La tropa antikirchnerista conformada por radicales, lilitos y otras variables del republicanismo autóctono respondieron a su llamado y están listos para salir a cazar indecisos de acá al 25 de octubre.</strong></p>
<p>Pero no solo eso. Macri kirchnerizó su discurso a tiempo. Apuesta que, en su momento, le produjo sismos en sus bases y la condena del círculo rojo, pero que ahora le permite incrementar sus perspectivas de crecimiento. Fenómeno inversamente proporcional al de Scioli. Con la adhesión al “estatismo de baja intensidad”, el ex presidente de Boca anuló la dicotomía estado-mercado propuesta por el kirchnerismo para asociarlo con la experiencia menemista, y, en su lugar, se presta a instalar el clivaje distintivo del PRO: la nueva clase política (“limpia”, “eficiente” y “democrática”) versus la antigua dirigencia (“burocrática”, “corrupta” y “deficiente”).</p>
<p>Además, con la alentadora performance de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires (fue la candidata más votada), el líder amarillo quiebra el mito de la General Paz. Después de ocho años de hermetismo porteño, que incluyó la pérdida de la personería jurídica en el distrito electoral con mayor volumen del país, el PRO sale al conurbano y al interior rural de la provincia. Salto que lo insufla de autoestima Macri.</p>
<p><strong>¿Y Sergio Massa? El tigrense avisó que está vivo</strong>. Su armado con el cordobés De la Sota consiguió alrededor del 20% de las voluntades. Teniendo en cuenta los magros pronósticos que le auguraron íntimos y ajenos, es una cifra a considerar. Importante. No obstante, apelando al realismo, el guarismo es exiguo para fracturar la polarización entre Cambiemos y el FpV. El crupier ya avisó que esta mano, la del 2015, es de a dos.</p>
<p>Aun así, el ex Jefe de Gabinete se mantendrá en primera línea. Teniendo en cuenta la fidelidad del sufragio a Stolbizer (3,4%) y la intransigencia clasista del FIT (3,3%), el 20% que eligió por Unidos por una Nueva Argentina (UNA) despunta como la llave para dirimir el pleito entre Scioli y Macri. Ahí parecen estar los peces gordos. En ese acuario habrá que poner las cámaras. Veremos los anzuelos que se utilizan. Será una buena oportunidad para descubrir la genética del voto massista y, de paso, vislumbrar de qué está hecho más su cabecilla: si de nostalgia kirchnerista o reminiscencias de la UCeDé.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/10/massa-con-la-llave-de-las-presidenciales/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La cara de Aníbal</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/28/la-cara-de-anibal/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/28/la-cara-de-anibal/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2015 08:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Fantino]]></category>
		<category><![CDATA[Aníbal Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Casa Rosada]]></category>
		<category><![CDATA[Corralito]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Dardo Rocha]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Ibarómetro]]></category>
		<category><![CDATA[Inversiones]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Morales Solá]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Capitanich]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel Abal Medina]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Magdalena Ruiz Guiñazú]]></category>
		<category><![CDATA[María O' Donnell]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Oficialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión pública]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=60</guid>
		<description><![CDATA[7:30 am. Salen los primeros rayos de sol en Plaza de Mayo. Por delante del vallado de Casa Rosada aparece él. Saco, corbata, bigote simétrico y semblante imperturbable. Una docena de periodistas lo acosan con preguntas. Tranquilo, responde a todas: a algunas de forma concisa, a otras, con pirotecnia verbal. El graf del noticiero cambia... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/28/la-cara-de-anibal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>7:30 am. Salen los primeros rayos de sol en Plaza de Mayo. Por delante del vallado de Casa Rosada aparece él. Saco, corbata, bigote simétrico y semblante imperturbable. Una docena de periodistas lo acosan con preguntas. Tranquilo, responde a todas: a algunas de forma concisa, a otras, con pirotecnia verbal. El graf del noticiero cambia constantemente. Son treinta minutos de títulos resonantes. Chicanas, aforismos, rabietas y acusaciones de alto voltaje decoran el <i>acting.</i> Ha dado su rueda de prensa el jefe de gabinete de la nación, Aníbal Fernández.</p>
<p><b>El precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria es un político sin medias tintas</b>. Según la encuestadora Ibarómetro posee una imagen negativa del 50 % y una apreciación positiva del 42,7 %. Números que ponen a la vista la fisura que provoca su personaje en la opinión pública.</p>
<p>Pero también habría que interrogarse cuántos de esos 50 puntos de rechazo son de su patrona, Cristina Fernández de Kirchner. Porque Aníbal, quizás como pocos jefes de ministros, ha comprendido perfecto su papel como dique mediático de la máxima autoridad del país. Día a día atrapa toda munición periodística dirigida al despacho presidencial. En criollo: es el que pone la cara. Para las inauguraciones, las inversiones, las obras y demás buenas noticias está la jefa. Labor que, evidentemente, no interpretaron muy bien Jorge Capitanich ni Juan Manuel Abal Medina.<span id="more-60"></span></p>
<p>Su carrera comenzó como intendente de Quilmes en 1991. Pero su primer blindaje político-mediático lo hizo como secretario general de Eduardo Duhalde, entre enero de 2002 y mayo de 2003. Ahí, en un contexto de crisis institucional, estrenó la verborragia numérica, el sarcasmo y la elocuencia. Los coletazos del corralito y los asesinatos de Kosteki y Santillán fueron sus primeros retos mayúsculos. Después pasó a estar bajo el ala de Néstor Kirchner. Durante su gestión, terminó de transformar su lengua en látigo. Y, desde el 2007 hasta la actualidad, se vistió de escudero de CFK, ocupó diversos cargos: ministro de Justicia, senador, secretario general de la Presidencia y, en dos ocasiones, jefe de gabinete. Derrotero que pone de relieve su pragmatismo o, siendo más benevolente, su lealtad peronista.</p>
<p>“No te entra una bala”, le confesó alguna vez Alejandro Fantino. Razones hay. Aníbal Fernández tiene cintura mediática. Su retórica gana por conocimiento, ingenio o, la mayoría de las veces, cansancio.<b> Maneja los cuatro soportes comunicacionales: televisión, radio, gráfica y redes sociales. En cada uno impone su impronta: una mezcla de altanería, simpatía y picardía</b>. Y, quizás, lo más importante, nunca pierde los estribos. Sabe alterar los ánimos de su interlocutor sin mostrar una microexpresión de fastidio o una subida de volumen.</p>
<p>El desafío que tiene por delante es bisagra: dejar de ser “el alcahuete de los número uno” -actividad que le encanta, según él- y convertirse en un militante de su propia causa. De súbdito de la nación a patriarca de la provincia más poblada del país. Y en ese salto deberá revisar su libreto. O, mejor dicho, sus modos, si realmente quiere ser el gobernador de todos los bonaerenses y no de una pequeña fracción de admiradores. Exabruptos como “La señora Carrió no tiene los patitos en fila”, “¿Sabe cuál es el problema? Que los porteños pasaron muy rápido de las cacerolas al plasma”, “Macri es un vago, vivió toda su vida de franco” o “Los piqueteros ven una pala y les da fiebre”, no conjugan bien con el sillón de Dardo Rocha.</p>
<p>Claro que Jauretche, Yupanqui, Sócrates, Discépolo, Kant, Cervantes y José Hernández seguirán siendo la materia prima de sus exposiciones. La biblioteca no cambiará. Tampoco el estilo enciclopédico, que incluye desde citar de memoria cualquier ley del <i>Código</i> hasta repetir algún fallo de la Corte Suprema en los últimos 50 años.</p>
<p>Probablemente también continúen los duelos con Magdalena Ruiz Guiñazú, María O&#8217; Donnell y Joaquín Morales Solá, entre otros comunicadores críticos del oficialismo. Porque hay que reconocerlo: Aníbal Fernández -más por ansias de <i>celebrity</i> que por convicciones republicanas- nunca abandonó el ring mediático. Mientras el kirchnerismo se replegaba y hermetizaba, el presidente de la Confederación Argentina de Hockey continuó atendiendo y rindiéndole cuentas -a su manera- al cuarto poder.</p>
<p>Y no solo eso. El kirchnerismo se tomó a sí mismo muy en serio. Su afán por convertir todo acontecimiento -por más nimio que sea- en épica hizo de la política un arte dramático, reacia a toda gracia. El chiste, sin duda, no fue la marca de época. Y Aníbal, en este sentido, fue la excepción. Con sus ocurrencias descomprimió. Bajó la espuma del debate. Mantuvo viva la llama del humor. Y admitámoslo: a más de uno, en medio de la indignación, nos arrebató una sonrisa.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/28/la-cara-de-anibal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 2.946 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 02:01:06 -->
