<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Gonzalo Sarasqueta &#187; Elisa Carrió</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/tag/elisa-carrio/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta</link>
	<description>Gonzalo_Sarasqueta</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Mar 2016 11:17:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Una incubadora llamada progresismo</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2015 03:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonsinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Bravo]]></category>
		<category><![CDATA[AUH]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Di Pollina]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
		<category><![CDATA[FALGBT]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[Fuerzas Armadas]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Estévez Boero]]></category>
		<category><![CDATA[Hermes Binner]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Domingo Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de divorcio vincular]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Pacificación Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de punto final]]></category>
		<category><![CDATA[Margarita Stolbizer]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Justicialista]]></category>
		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Pino Solanas]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Progresismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén lo Vuolo]]></category>
		<category><![CDATA[YPF]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=106</guid>
		<description><![CDATA[En el 2011, la cosmovisión progresista, encabezada por Hermes Binner, recaudaba el 16 % de los votos. Cuatro calendarios después, la cosecha en las PASO osciló entre el 3 % y el 4 %. Números que, además de estacionar a Margarita Stolbizer lejos del podio presidencial, de cara al 2016, ponen en jaque al esqueleto legislativo del espacio... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el 2011, la cosmovisión progresista, encabezada por Hermes Binner, recaudaba el 16 % de los votos. Cuatro calendarios después, la cosecha en las PASO osciló entre el 3 % y el 4 %. Números que, además de estacionar a Margarita Stolbizer lejos del podio presidencial, de cara al 2016, ponen en jaque al esqueleto legislativo del espacio en los tres niveles: municipal, provincial y nacional.</p>
<p>Pero más allá de la introspección que haga la socialdemocracia autóctona sobre su performance electoral, la sociedad debería ponerle el ojo al destino de esta fuerza. <b>Salir del microclima polarizante, impuesto por el Frente para la Victoria y Cambiemos, tomar una bocanada de aire fresco y reflexionar sobre la utilidad que tiene para el sistema democrático la presencia de una centroizquierda voluminosa, ágil y vigorosa en el Congreso</b>.</p>
<p>Cuando es leal a su <i>ethos</i> reformista, el progresismo tiene la capacidad de inyectar en la agenda pública problemáticas inéditas, que son ignoradas por la vorágine de la coyuntura, escondidas por poderes fácticos de considerable espesor o, directamente, estériles para la dirigencia política, ya que no implican réditos electorales en el corto plazo. ¿Un popurrí al vuelo?<span id="more-106"></span></p>
<p>En los años ochenta, los juicios a las cúpulas militares de la última dictadura. Aunque entre el 60 % y el 80 % del tejido social aprobaba subir las botas a los estrados de la Justicia, la originalidad del alfonsinismo fue transformar ese consenso ciudadano en política de Estado, a pesar de la reticencia de dos instituciones gravitantes: las Fuerzas Armadas y el Partido Justicialista, que apostaba por la amnistía de los castrenses (Ítalo Luder había declarado que, en caso de llegar al Gobierno, respetaría la ley de pacificación nacional decretada por los uniformados). Luego, con las leyes de punto final y obediencia debida, el avance hecho por el presidente radical quedó cojo. Aun así, el precedente ya estaba sentado: en democracia, las armas también rinden cuentas.</p>
<p>La ley de divorcio vincular (23.515.), promulgada en 1987, fue otro aporte de la década del ochenta. También impulsada por el chascomusense. Y, al igual que en los años cincuenta, cuando fue fomentada por Juan Domingo Perón (ley ómnibus), también fue resistida por una institución poderosa como la Iglesia Católica y por una porción importante de legisladores. La nueva normativa se acopló a nuestras costumbres y, a pesar de los presagios dantescos vertidos por parte de la congregación eclesiástico, no ardió ninguna Babilonia, la gente se sigue casando y la familia continúa siendo la viga estructurante del edificio social.</p>
<p><b>Durante los noventa la acción del progresismo fue reactiva</b>.<b> Básicamente, se dedicó a plantar un dique de contención frente al embate neoliberal</b>. Desde la soledad de su banca en diputados, el socialista Guillermo Estévez Boero advertía las consecuencias que acarrearía el desguace del Estado. Pronósticos que, en este caso, tuvieron su correlato con la realidad: El mercado trituró los sectores públicos estratégicos -fondos de previsión social, recursos naturales, transporte, salud, educación-, abriendo una brecha de desigualdad que se fue incrementando hasta romper las costuras del sistema político-económico en el 2001.</p>
<p>Como atenuante al flagelo de esa pobreza galopante, el economista Rubén Lo Vuolo y aquella Elisa Carrió que, por entonces, secundaba a Alfredo Bravo en su lucha por los derechos humanos, esbozaron los cimientos de lo que sería la asignación universal por hijo (AUH). Un plan social netamente progresista que, a pesar de sus deficiencias, ha producido unos resultados contundentes y se ha ganado el mote de incuestionable. Hoy toda la góndola política lo defiende con uñas y dientes.</p>
<p>En diciembre del 2005, el diputado socialista Eduardo Di Pollina y la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) presentaron por primera vez en el Parlamento un proyecto de ley para que se permitan los matrimonios entre personas del mismo sexo. No tuvieron eco. Pero se plantaron. Insistieron. Y el premio llegó: <b>El 15 de julio de 2010, Argentina fue el primer país de América Latina en reconocer este derecho en todo su territorio nacional</b> (la ciudad de México D.F. lo había logrado en diciembre del 2009).</p>
<p>La lista podría seguir con Pino Solanas señalando la importancia de estatizar YPF, preservar los glaciares y recuperar los ferrocarriles (antes de la tragedia de Once). Todos <i>issues</i> que, al igual que los anteriores, cuando emergen a la superficie del debate público, son incómodos porque mueven las placas tectónicas del sentido común.</p>
<p>Y esto último parece ser la <b>función vital del progresismo en nuestra estructura democrática: ser una fuerza, obstinadamente, contracíclica</b>. A contracorriente de lo “políticamente correcto”. Alérgica a la zona de confort que ofrecen las encuestas. Su responsabilidad radica en incubar aquellas demandas sociales invisibles para el grueso de la dirigencia y colocarlas en la cadena de montaje institucional. Aun sabiendo que, en dicho momento germinal del proceso, los costos superarán a los beneficios. Y que estos últimos, probablemente, terminarán siendo capitalizados política o electoralmente por una subjetividad ajena a la familia de la centroizquierda. Ese es su nudo gordiano y, al mismo tiempo, su mejor carta de presentación.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/09/15/una-incubadora-llamada-progresismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Margarita, la abanderada</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Jun 2015 18:22:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Bossio]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
		<category><![CDATA[GEN]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Libres del Sur]]></category>
		<category><![CDATA[Margarita Stolbizer]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Socialista]]></category>
		<category><![CDATA[Presidencia de la Nación]]></category>
		<category><![CDATA[presidenciables]]></category>
		<category><![CDATA[Progresistas]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=27</guid>
		<description><![CDATA[Me hace feliz ser una candidata testimonial. Yo digo que se trata de dar testimonio de mis ideas y conductas. Hay que largar la calculadora y votar con la cabeza y el corazón. Nunca elegí hacer política por un cargo. &#160; El kit de frases retumbantes pertenece a Margarita Stolbizer, candidata del frente Progresistas -integrado... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>Me hace feliz ser una candidata testimonial. Yo digo que se trata de dar testimonio de mis ideas y conductas.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Hay que largar la calculadora y votar con la cabeza y el corazón.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Nunca elegí hacer política por un cargo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El <i>kit</i> de frases retumbantes pertenece a Margarita Stolbizer, candidata del frente Progresistas -integrado por el Partido Socialista, Libres del Sur y GEN- a la Presidencia de la Nación. Una política que ha decidido anclar su discurso por fuera de la polarización que proponen el kirchnerismo y el entramado opositor, liderado por Mauricio Macri, para desandar el año electoral. Apuesta que no le ha salido barato. Desde ambas orillas de la grieta la apedrean a diario. Dos ejemplos recientes: Elisa Carrió y Diego Bossio.</p>
<p><b>Reacia</b><b> </b><b>a la especulación, los extremos y las capitulaciones, Stolbizer retoma la bandera de la socialdemocracia autóctona</b>. Emblema que, en un pasado, supieron levantar Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios, Arturo Illia, Raúl Alfonsín, Alicia Moreau de Justo y Guillermo Estévez Boero. Todos representantes de la República sensible, constructo ideológico que, históricamente, defendió la búsqueda de la igualdad -esencialmente mediante una educación y una salud públicas de jerarquía- y la ampliación de los derechos individuales y sociales. Nada maximalista: un Estado gravitante en la economía, pero que no asfixie la iniciativa privada ni pisotee las libertades personales.<span id="more-27"></span></p>
<p>Pero la única mujer que aspira a la Presidencia ha actualizado la categoría socialdemócrata. O, mejor dicho, la ha modelado a estos tiempos. <b>Después de doce años de corrupción estructural, tanto en la esfera pública como en la privada, la dirigente del GEN ha plantado a la decencia como pilar fundacional de su proyecto.</b> Retomando al filósofo Avishai Margalit, ha subrayado la importancia de la honestidad, la transparencia y la moral en las instituciones públicas. Sin ellas, la autoridad estatal flaquea y, como síntoma, emergen la humillación, la anomia y el egoísmo.</p>
<p>El segundo cimiento es el camino hacia la igualdad. La cabecilla de la centroizquierda considera que dos de los principales flagelos de la actualidad, narcotráfico e inseguridad, son consecuencia directa de la desigualdad. Para ello, propone una reforma tributaria de calado, donde el peso del fisco recaiga sobre el capital financiero especulativo o intangible y, en simultáneo, un alivio del impuesto a las ganancias que asfixia al sector salarial. En otras palabras: invertir la geometría del sistema actual.</p>
<p>Los derechos humanos completan la narrativa. En esta materia sensible, que hasta el momento ha sido omitida por Mauricio Macri, Daniel Scioli y Sergio Massa<b>, la diputada nacional garantiza la continuidad de los juicios por crímenes de lesa humanidad y además se postula como un estadio superior del kirchnerismo</b>. ¿Cómo? Ampliando su simbología. El hambre, la desnutrición infantil, la precarización laboral, la falta de vivienda, la discriminación, entre otros problemas, según ella, también son derechos humanos dignos de atender por el Estado.</p>
<p>Stolbizer despliega todo este andamiaje discursivo con una gran capacidad pedagógica. Posee precisión conceptual. Sustenta sus posiciones con argumentos robustos. Sabe pasar de lo abstracto -metáforas, analogías, comparaciones, metonimias, etc.- a lo concreto -datos, estadísticas, hechos, imágenes, etc.- y viceversa. No emplea tecnicismos. Utiliza un vocabulario sencillo, tangible y directo, pero con profundidad analítica. En fin, un estilo sobrio, compacto y prudente que, es cierto, no genera ni grandes titulares ni levanta el <i>rating </i>por las nubes.</p>
<p>Y una observación llamativa. En una época donde la falacia <i>ad hominem</i> (se ataca a la persona y no a los argumentos) es moneda corriente, Stolbizer permanece reticente al lenguaje cloacal. Los golpes bajos o las descalificaciones no forman parte de su catálogo. Ella se mantiene ajena a esa patología nacional. Su debate se circunscribe al plano político. Dentro de esos marcos, combina sosiego con temperamento, diálogo con intransigencia y respeto con diferenciación de aquellos que están en las antípodas de su pensamiento.</p>
<p>Hasta ahora, son todos sobresalientes en el boletín. Bien. Pero, entonces, ¿por qué su coeficiente de poder es tan exiguo y su nombre no encabeza ninguna encuesta? Acotando la respuesta al terreno comunicacional, <b>Margarita carece de un destinatario concreto. El kirchnerismo, continuando el linaje peronista, invoca la pasión del pueblo. Macri <i>and company</i>, en sentido contrario, apelan a la racionalidad del ciudadano.</b> Y el espacio Progresistas, quizás porque se encuentra en fase germinal, tiene vacante esa figura. Y sin un sujeto discursivo para interpelar se hace ardua -por no decir imposible- la elaboración de un relato que enamore a las grandes mayorías. Deuda de larga data en la centroizquierda casera.</p>
<p>Otra hipótesis sería de carácter sociológico-axiológico. Coherencia, honradez, austeridad y moderación, palabras que calzan perfecto como epígrafe en una fotografía de la presidenciable de Progresistas, no son valores morales <i>premium </i>en la sociedad argentina. Su lenguaje emocional estaría pescando en el río equivocado; ergo, tendría que cambiar la dirección del mensaje. O, quizás, haciendo autocrítica social: nuestra escala de valores está tan deteriorada que ignoramos o no apreciamos una candidata con dicha ética; por ende, ahí, los que deberíamos revisar sus simpatías políticas somos nosotros. Todo puede ser.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/29/margarita-la-abanderada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cristina, claves de una especie discursiva en extinción</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/02/cristina-claves-de-una-especie-discursiva-en-extincion/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/02/cristina-claves-de-una-especie-discursiva-en-extincion/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Jun 2015 09:29:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[25 de mayo]]></category>
		<category><![CDATA[cadena nacional]]></category>
		<category><![CDATA[componentes paralingüísticos]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
		<category><![CDATA[Florencio Randazzo]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje corporal]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=6</guid>
		<description><![CDATA[Caen las arengas finales en la plaza. Una multitud le hace eco a “la Jefa” con un “viva la patria”. Débora Giorgi se seca las lágrimas. Después de una hora de alocución, abajo los bombos recuperan el protagonismo. Los principales medios ya preparan el contrataque. Analistas críticos afilan sus plumas. La embestida contra la prensa... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/02/cristina-claves-de-una-especie-discursiva-en-extincion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Caen las arengas finales en la plaza. Una multitud le hace eco a “la Jefa” con un “viva la patria”. Débora Giorgi se seca las lágrimas. Después de una hora de alocución, abajo los bombos recuperan el protagonismo. Los principales medios ya preparan el contrataque. Analistas críticos afilan sus plumas. La embestida contra la prensa fue fuerte.</p>
<p>La presidente <strong>Cristina Fernández de Kirchner se dio otro baño de masas este 25 de mayo. Quizás el último en el vértice del poder.</strong> Y, como acostumbra, lo hizo con los dedos en el enchufe.  No dejó a nadie indiferente. Fieles y detractores prendidos a sus palabras. <strong>¿Cuál es el secreto de sus discursos para monopolizar la atención?<span id="more-6"></span></strong></p>
<p>El quid está en su <strong>lenguaje emocional</strong>. La máxima mandataria sabe cómo activar las diferentes fibras sensibles de los argentinos: miedo, esperanza, repudio, confianza, autoestima, cólera, valentía, entre otras. Diversos estudios en comunicación política han demostrado que, cuando en una persona chocan la razón y las emociones, priman estas últimas. En otras palabras: es más fuerte lo que sentimos que lo que pensamos. Y CFK parece estar al tanto: emplea numerosas técnicas comunicacionales para cumplir con dicha máxima.</p>
<p>Si hiciéramos una nube de <i>tags</i> con sus discursos<i>, </i>comprobaríamos que palabras con un alto voltaje simbólico, como patria,  pueblo, soberanía, independencia, memoria y derechos humanos, son las más mencionadas. A través de ellas, Cristina elabora un relato ensamblado, con una estructura narrativa (introducción- nudo-desenlace), poblado de próceres, villanos, efemérides y batallas (simbólicas y materiales). Una historia atrapante que mantiene en vilo a la audiencia hasta el final. Esta herramienta,  en los  países anglosajones, es conocida como <i>storytelling</i>. <strong>Persuadir, interpelar y, sobre todo, emocionar,</strong> son sus verbos medulares.</p>
<p>Pero el guión no es su único capital. Sea por dotes naturales, por su estancia de 18 años en bancas legislativas o por el asesoramiento de un <i>coach</i>,<strong> la Presidente tiene un buen manejo del lenguaje corporal.</strong> Su tronco siempre está erguido y derecho, con la cabeza firme y levantada, lo que denota seguridad, autoridad y convicción. Muestra sintonía entre sus microexpresiones (gestos faciales) y sus frases; ejemplo patente, cuando se refiere a los “medios hegemónicos”, cómo eleva una de las esquinas de la boca y la otra no, una especie de media sonrisa, esto significa desprecio. La utilización constante de sus manos para dibujar, argumentar y potenciar lo que dice; como cuando describe un proyecto o una política pública. Y sus giros graduales y pausados de 90 grados, mientras habla, para dirigirse a todo el auditorio.</p>
<p>Completan la radiografía los denominados componentes paralingüísticos. Silencios correctamente colocados para generar clima de suspenso, subrayar una oración o investirse en aplausos. Un menú amplio de tonos –irónico, dramático, épico, esperanzador y despectivo– para pasar, repentinamente, de un estado anímico a otro. Y clímax bien distribuidos a lo largo de toda la exposición,  acompañados de elevaciones de volumen para estimular al público.</p>
<p>¿Algunos <strong>bemoles?</strong> Una fluidez verbal, que, cuando improvisa, como en los anuncios de obras públicas, termina mutando en <strong>una verborragia que dispersa o satura.</strong> La <strong>sobredosis de ironía</strong> que colinda con la altanería. Y algunas <strong>muletillas en inglés</strong>, como <i>sorry </i>o<i> always</i>, que hacen bastante ruido viniendo de una líder <i>nac &amp; pop.</i></p>
<p><strong>La Doctora pertenece a una especie de sujeto discursivo en extinción</strong>. Yendo al linaje kirchnerista: Florencio Randazzo y Daniel Scioli heredaron poco. Si bien en sus actos conservan la garganta al borde de la afonía, técnica presente en todo peronista que quiere transmitir sacrificio, los lenguajes –verbal y corporal– de los presidenciables K son limitados. Ambos carecen de los ingredientes melodramáticos de su jerarca. Y, además,  no tienen ni sello propio ni una figura de referencia palpable, como Evita con CFK. El aguijón de la chicana, en el hombre de los trenes, y el estoicismo, en el capataz bonaerense, son los recursos retóricos escogidos para apaliar el déficit.</p>
<p>Y saliendo del árbol genealógico justicialista, aparece Mauricio Macri. A contracorriente de la Presidenta, <strong>el jefe porteño apuesta por la escuela del <i>coaching </i>empresarial.</strong> Micrófono inalámbrico, <i>speech</i> motivacional –con tintes del “Yes, we can” de Obama–, nada de sudor, volumen bajo, cuerpo en armonía, relax y a otra cosa. <strong>“Estamos hartos de los discursos”, llegó a confesar.</strong> Para el ingeniero, la política se hace lejos de los atriles.</p>
<p><strong>Sea por admiración o rechazo, pocos le hacen zapping a Cristina</strong>. Su magnetismo emocional es potente. Fenómeno parecido al de Elisa Carrió, que, claro, no es la jefa del Ejecutivo ni cuenta con la Cadena Nacional como trampolín, pero tampoco, es cierto, ostenta con la capacidad de reunir a cientos de miles para que la vitoreen en carne y hueso.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/06/02/cristina-claves-de-una-especie-discursiva-en-extincion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.499 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 07:59:05 -->
