<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Gonzalo Sarasqueta &#187; Carlos Menem</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/tag/carlos-menem/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta</link>
	<description>Gonzalo_Sarasqueta</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Mar 2016 11:17:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Un debate para mi país</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/04/un-debate-para-mi-pais/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/04/un-debate-para-mi-pais/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 04 Aug 2015 08:42:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Debate televisivo]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Angeloz]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Facultad de Derecho]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Inseguridad]]></category>
		<category><![CDATA[Marketing político]]></category>
		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Radicalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rendición de cuentas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=69</guid>
		<description><![CDATA[Giró el reloj de arena de las PASO. Las urnas están a minutos. El país se encamina al traspaso del poder sin amenaza de fractura institucional. Todo un avance para nuestro sistema político. Es cierto. Pero el fantasma de la silla vacía de Carlos Menem sigue ahí. El spot que, ante la negativa del riojano... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/04/un-debate-para-mi-pais/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Giró el reloj de arena de las PASO. Las urnas están a minutos. El país se encamina al traspaso del poder sin amenaza de fractura institucional. Todo un avance para nuestro sistema político. Es cierto. Pero el fantasma de la silla vacía de Carlos Menem sigue ahí. El spot que, ante la negativa del riojano de discutir mano a mano en la campaña de 1989, pergeñó ingeniosamente el radical Eduardo Angeloz está intacto. <b>Argentina cumple 23 velitas de vida democrática y continúa careciendo de un debate presidencial televisivo</b>.</p>
<p>La plataforma Argentina Debate, coordinada por Hernán Charosky, está haciendo un gran esfuerzo para saldar este déficit democrático. Hay significativos avances en las negociaciones con los equipos de asesores de las diferentes fuerzas políticas. El pronóstico indica que el cuatro de octubre, en la Facultad de Derecho de la UBA o en la Biblioteca Nacional, tendríamos -por fin- el primero a escala presidencial. Sería televisado por canales de aire y, siguiendo la estela del modelo que se emplea en Chile y Brasil, participarían todos los que superen el filtro de las PASO.</p>
<p>Ahora, sin caer en la apoteosis y teniendo en cuenta las limitaciones -lenguaje, códigos, normas, tiempos, etcétera- de la pantalla chica, ¿por qué es esencial un debate televisivo presidencial de carácter público para la salud política de un país?</p>
<p>En primer lugar, la función cardinal de toda campaña electoral es legitimar el sistema democrático. Por ende, el debate, al ser una pieza comunicacional capital del engranaje proselitista, también ayuda a robustecer el orden institucional. <b>Es un espectáculo cívico de jerarquía que ejercita los principales músculos de la democracia: pluralismo, igualdad (se nivela a los candidatos de mayores y menores recursos materiales), libertad de expresión, competencia pacífica y respeto a las reglas</b>.<span id="more-69"></span></p>
<p>Asimismo, es una oportunidad para que los ciudadanos absorban una información más pura que les permita ajustar, modificar o decidir sus preferencias políticas. Y esto es importante porque, debido a su genética dialógica, el debate rompe el cerco propagandístico caracterizado por el mensaje cerrado, lineal y unívoco que, a pesar de la interacción que trajo el universo 2.0, se encuentra en franca expansión. En otras palabras: colabora en sacarle a los candidatos algunos (solo algunos) de los ropajes decorativos que les coloca el marketing político.</p>
<p>La construcción de la agenda es también una arista a tener en cuenta. En una discusión de este tipo, por su proyección y su calado, se terminan de consolidar y jerarquizar los problemas -desigualdad, inseguridad, inflación, salud, educación, etcétera- que marcarán el resto de la carrera. Por eso, cada candidato, según sus objetivos y sus posibilidades, intentará imponer sus <i>issues </i>para arrimar a la mayor parte de los votantes a su oferta electoral.</p>
<p>Otro beneficio es la<b> rendición de cuentas vertical</b>. El debate televisivo, en este sentido, es valioso en dos direcciones: la ciudadanía adquiere el material para reclamarle -o no- al político el incumplimiento de sus promesas electorales y, en consecuencia,  premiarlo o castigarlo en los siguientes comicios. En síntesis: es un instrumento más para ejercer la denominada <i>accountability</i>.</p>
<p>Yendo a lo estrictamente comunitario, incorporar a nuestra cultura política este evento comunicacional fortalecería el ritual deliberativo en el tejido social. Ingresaría en la esfera pública un incentivo más para reflexionar acerca del carácter organizativo de nuestra sociedad. Una excusa más para relacionarnos con el vecino, los amigos y la familia mediante el pensamiento político.</p>
<p>Y, con el arribo de las redes sociales, este proceso se intensificó de manera notoria, a tal punto que, cuando se apagan las cámaras, comienza la segunda batalla donde se “enfrentan” militantes, indecisos e, inclusive, los mismos participantes del debate. <b>Este <i>round</i> digital, que puede dilatarse durante días, vale igual -o más- que el original para instalar la figura del ganador.</b></p>
<p>E ingresando al microcosmos de los candidatos, la herramienta audiovisual, como sostenía Eliseo Verón, permite preservar las tres dimensiones del discurso: el refuerzo, el enfrentamiento y la persuasión, lo que garantiza, en cierta medida, la riqueza del intercambio. Y, a su vez, abre el juego para que los juguetes de la retórica -el logos (argumentación), el ethos (el talante del que habla) y el pathos (la emoción generada a través del lenguaje corporal)- de nuestros líderes compitan por el beneplácito de la audiencia. En fin, elementos que posibilitan conocer mejor a los aspirantes.</p>
<p>Para matizar, vale aclarar que el debate televisivo también tiene sus críticos. Diversos académicos, analistas e intelectuales lo consideran superfluo, ficticio o, directamente, otro subterfugio más de la teledemocracia. Pero, limitándome a estas latitudes, no le vendría mal a nuestros clase política practicar, aunque sea por dos horas, la tolerancia, el respeto y la humildad. Quizás sea una buena excusa para imitarlos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/08/04/un-debate-para-mi-pais/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Bullying mediático: el caso Massa</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/15/bullying-mediatico-el-caso-massa/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/15/bullying-mediatico-el-caso-massa/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2015 10:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gonzalo Sarasqueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Animales Sueltos]]></category>
		<category><![CDATA[ANSES]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Cepo cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Cristinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Solá]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando de la Rúa]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco de Narváez]]></category>
		<category><![CDATA[Frente Renovador]]></category>
		<category><![CDATA[Impuesto a las ganancias]]></category>
		<category><![CDATA[José Manuel de la Sota]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Blumberg]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Bárbaro]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Cámpora]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Lousteau]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo bonaerense]]></category>
		<category><![CDATA[Ramiro Agulla]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
		<category><![CDATA[Unión del Centro Democrático]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/?p=40</guid>
		<description><![CDATA[Se lo ve agotado. Molido. Las frases le pesan. Sus reflejos mediáticos han decaído. Ya no es el mismo de meses atrás. Ale -así lo llama a Fantino- le hace de terapeuta en Animales Sueltos. La entrevista se torna circular. Redundante. Ambos intentan -en vano- entender qué pasó: hace un puñado de meses atrás, era... <a href="http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/15/bullying-mediatico-el-caso-massa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Se lo ve agotado. Molido. Las frases le pesan. Sus reflejos mediáticos han decaído. Ya no es el mismo de meses atrás. Ale -así lo llama a Fantino- le hace de terapeuta en <i>Animales Sueltos</i>. La entrevista se torna circular. Redundante. Ambos intentan -en vano- entender qué pasó: hace un puñado de meses atrás, era el retador estrella para tumbar al kirchnerismo; hoy, en cambio, empieza a rozar la cifra de un dígito en las encuestas. El análisis termina en indignación: “Hace un año que el deporte político en la Argentina es pegarme”.</p>
<p>Sergio Massa es el reflejo nítido de la Argentina pendular. De kryptonita de Cristina Fernández a opositor de cabotaje. De sensación televisiva a <i>piantarating</i>. <strong>De imán del peronismo bonaerense a político desairado por sus socios del conurbano</strong>. De una oratoria consensual a una diatriba que no deja títere con cabeza. Todo ha cambiado para este joven abogado de 43 años. Todo en tan solo medio almanaque.</p>
<p>El adjetivo <i>testimonial</i> acecha al candidato tigrense. Y lo sabe. Por eso, el cambio de estrategia discursiva. Poco queda de aquella narrativa sustentada en el diálogo, la armonía y los mensajes papales. A medida que su figura se fue apagando, el líder del Frente Renovador fue afilando sus exposiciones, subiendo el volumen. Menos propuestas e iniciativas, más ataques directos a Daniel Scioli y Mauricio Macri y más dardos contra el “círculo rojo”. A tal punto que la semana pasada se solidarizó con Martín Lousteau, otra “víctima” del antikirchnerismo rabioso que desea pulir la grieta de cara a las PASO nacionales.<span id="more-40"></span></p>
<p>Si quisiéramos traducir este giro discursivo dentro del -amplio- credo justicialista, Massa estaría pasando del tercer Perón (1973-1974, hoy rescatado por Julio Bárbaro, Eduardo Duhalde y José Manuel de la Sota), que ponía la reconciliación, la democracia y la unidad nacional por encima de las diferencias ideológicas, al kirchnerismo vertiginoso (2007-actualidad) que conjuga rabietas, intensidad y declaraciones inflamadas. Por ahí intenta regresar a las tapas de los diarios y frenar la sangría de dirigentes que huelen poder en otros espacios.</p>
<p>Otra coincidencia con el cristinismo es la confrontación -más moderada, obviamente- con sectores gravitantes de la economía. El antiguo militante de la Unión del Centro Democrático comenzó a precisar qué intereses afectaría para cumplir con sus promesas más tentadoras: 82 % móvil para los jubilados, eliminación del impuesto a las ganancias para el sector asalariado y eliminación del cepo cambiario en los primeros 100 días de gestión. Los grupos dedicados al juego y a la renta financiera serían los que, mediante una reforma impositiva, otorgarían los fondos necesarios.</p>
<p>Eso sí, el <i>ethos</i> punitivo no lo menguó; al contrario, lo acentuó. El eje estructurante de su publicidad, sin duda, continúa siendo la seguridad. <b>Cámaras, unidades monitoreadas por GPS, drones y patrulleros por doquier conforman el sistema orwelliano que propone para reducir el delito</b>. Fórmula que en Tigre le dio resultado: redujo el crimen en un 80 %. Cierran el panfleto: recrudecimiento de las penas, terminar con los “jueces garantistas” y “meter presos a los ñoquis de La Cámpora”.</p>
<p>Tampoco perdió la levedad en las entrevistas. Ahí Massa anda suelto, con el protocolo mínimo. Y si bien ya no se lo percibe tan <i>friendly </i>como hace un par de meses atrás, el trato canchero permanece. Proximidad, tuteo, analogías entre el fútbol y la política, llamar por su apodo a los periodistas y anécdotas de barrio, son algunos de los artilugios que utiliza para transformar una conversación entre profesionales en una charla distendida entre amigos.</p>
<p>Aunque, vale aclarar, su presencia en los plató televisivos es cada vez menor.<i> Clarín</i>, que optó por Mauricio Macri como contrincante del kirchnerismo, le quitó el blindaje mediático. Y con eso, el exjefe de gabinete perdió visibilidad, marketing y cobertura positiva. Sus referencias en el multimedio se acotaron al alejamiento de algún intendente o a las disputas internas que se libran en el seno del Frente Renovador. Todas noticias negativas que tuvieron como propósito erosionar su autoestima para bajarlo de la carrera presidencial. Objetivo que el conglomerado cumplió parcialmente: <b>lo desinfló en intención de voto, pero no logró derribarlo</b>.</p>
<p>Como daño colateral, el exdirector del ANSES tuvo que modificar la morfología de su campaña. Sin el Estado (Macri y Scioli cuentan con las estructuras de los gobiernos provincial y porteño) ni el armazón mediático de Magnetto como plataformas<b>, el diputado nacional ahora se apoya en megacaravanas, grandes caminatas, mensajes telefónicos, redes sociales y gráfica callejera. Todo digitado por el publicista Ramiro Agulla, otrora promotor de Fernando de la Rúa (1999) y Carlos Menem (2003)</b>.</p>
<p>Pero Massa no es el único caso de <i>bullying</i> mediático en el país. Juan Carlos Blumberg, Felipe Solá y Francisco de Narváez, por citar casos recientes, son otros ejemplos palmarios de lo que puede hacer el poder económico-mediático cuando está ansioso por ganar una batalla política-cultural. Un entramado capaz de crear, potenciar y destruir a un candidato en la misma jugada electoral. Falta saber si el tigrense es la regla o la excepción. “Yo tengo espíritu de equipo chico. Me encanta arruinarle la fiesta a los grandes”, advierte. Y hay que prestarle atención: nada más impredecible que un peronista despechado.<b></b></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/gonzalo-sarasqueta/2015/07/15/bullying-mediatico-el-caso-massa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.506 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 07:59:02 -->
