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	<title>George Chaya &#187; Siria</title>
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		<title>Es urgente un Líbano democrático y federal para terminar con Hezbollah</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Apr 2016 03:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Más allá de cualquier debate ideológico, es un hecho concreto que la influencia del grupo político-terrorista Hezbollah ha favorecido la ingobernabilidad en varios de los conflictos armados en los países de Oriente Medio. Líbano, Siria y Yemen son los ejemplos palmarios donde el accionar y la presencia del grupo han sido factores desencadenantes de ingobernabilidad.... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2016/04/17/es-urgente-un-libano-democratico-y-federal-para-terminar-con-hezbollah/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Más allá de cualquier debate ideológico, es un hecho concreto que la influencia del grupo político-terrorista Hezbollah ha favorecido la ingobernabilidad en varios de los conflictos armados en los países de Oriente Medio. Líbano, Siria y Yemen son los ejemplos palmarios donde el accionar y la presencia del grupo han sido factores desencadenantes de ingobernabilidad.</p>
<p>En el caso libanés, para ser un Estado moderno y librarse de Hezbollah, Líbano debe dejar de ser un Estado confesional. Un país cuyo presidente debe ser siempre cristiano maronita, su primer ministro, sunita y el presidente del Parlamento, chiíta, difícilmente pueda funcionar cuando dentro de sus instituciones se ha creado un Estado paralelo e ilegal. Ello es lo que ha hecho Hezbollah en el país de los cedros, donde no sólo secuestró la voluntad y las decisiones del Estado sino que es más fuerte que el propio ejército libanés, por la conocida ayuda material y logística, además del armamento que le proporciona la República Islámica de Irán, a quien Hezbollah responde como virtual ejército de ocupación en Líbano.</p>
<p>Líbano ha sido bendecido por la naturaleza, dispone de hermosas montañas, pistas de esquí superiores a muchas en el mundo. Sus playas del Mediterráneo nada tienen que envidiar a la Costa del Sol. Cuenta con excelentes universidades, una gastronomía formidable y una población extremadamente bien educada para la región. Sin embargo, es sectario en su sistema de gobierno. Y ello es como disponer de un avión privado con toda la tecnología y el confort, que pueda unir grandes distancias sin reabastecerse, en el cual se pueda volar conectado en todo momento a internet y descansar en confortables asientos-cama. Pero si ese lujoso y moderno jet no dispone de tren de aterrizaje, ¡no funcionará! Nunca despegará.<span id="more-653"></span></p>
<p><b>Un Líbano democrático, fortalecido en sus instituciones, libre de ocupación, de la implantación de estados mafiosos dentro de su Estado, de terrorismo, corrupción y clientelismo político, como de confesionalismo sectario y feudalismo, es posible.</b> Un Estado soberano e independiente que garantice la seguridad para todos los libaneses, con los mismos deberes y derechos para todos sus ciudadanos, será un punto desde el que se avanzará en la pacificación regional, por lo que debería interesarle a la comunidad internacional. Para ello, es necesario acordar un nuevo pacto nacional, con la participación de la sociedad civil y política, extirpando el terrorismo sectario para facilitar la manera racional, científica y técnica de combinar modernidad y tradición.</p>
<p>Un nuevo contrato social, basado en la libertad, sin el control de Teherán, de Siria —o lo que queda de su régimen— y sin las armas ilegales de Hezbollah. En definitiva, un Estado que ofrezca equidad, justicia e igualdad a sus ciudadanos.</p>
<p>Por ello, <b>es primordial que el Líbano adopte un sistema federal de gobierno y deje de lado la tradición del poder sectario y tribal</b>. La fórmula estructural del pacto de 1943 definió la política libanesa y estableció el marco de coexistencia entre las comunidades cristianas y musulmanas dentro de un país —por ese entonces— libre, soberano e independiente de lo que hoy se conoce como la influencia del terrorismo local y regional. El acuerdo de 1943 debe ser reconsiderado. Fue quebrantado en los últimos 40 años debido a la ocupación siria-iraní y al nacimiento y la proliferación de grupos terroristas confesionales que se convirtieron en verdugos de las instituciones democráticas libanesas.</p>
<p>Revisando la historia, desde abril de 1975 hasta la fecha, no cabe duda de que el federalismo es la opción racional a la situación interna que padece el Líbano. La necesidad emerge del resultado de experiencias históricas, sociales y políticas. El federalismo ofrecería las bases fundacionales esenciales y apropiadas que permitan el desarrollo del sistema político con dinamismo e interacción entre las diferentes comunidades religiosas; esto aplica exactamente igual para Siria y Yemen.</p>
<p>La guerra y las ocupaciones demostraron sus consecuencias catastróficas al extinguir la coexistencia entre las comunidades religiosas, principalmente entre suníes y chiíes.</p>
<p>Las soluciones políticas ofrecidas desde la comunidad internacional y desde dentro de cada uno de estos países naufragaron en la indiferencia y los privilegios de las propias comunidades. Cada una de ellas insistió en mantener sus características distintivas, sea de orden ideológico, político, institucional o administrativo. Ese grave error político permitió que hoy emerja una comunidad chiíta ensoberbecida, que se siente protegida y representada por un grupo armado que secuestró las funciones del Estado legal en Líbano, que envió sus combatientes a Siria para sostener un régimen dictatorial como el del presidente Bashar al Assad. Además, que tiene presencia y ayuda con armamento y hombres a los rebeldes en Yemen.</p>
<p>Los aspectos ideológicos-confesionales dieron por tierra con el mito de las sociedades unificadas social y culturalmente. Esta es hoy la realidad del Líbano, de la crisis política y militar de Siria y del enfrentamiento sectario en Yemen. Quien sostenga lo contrario incurre en error, sea por desconocimiento o por estar faltando a la verdad, influenciado por el sectarismo político-religioso.</p>
<p>Lo cierto es que estos tres países no tienen muchas alternativas para solucionar sus problemas internos y evitar la profundización de sus conflictos civiles y militares.</p>
<p>El caso sirio es distinto dada la dictadura del clan Assad, que se ha manejado con puño de hierro y cuyas políticas han sido las de aplastar y reprimir cualquier intento de disidencia.</p>
<p>En cuanto al Líbano y Yemen, los Gobiernos débiles de los últimos años han caído por las mismas causas. Sus problemas son recidivos y sus posibilidades no van más allá de las opciones que describiré a continuación, y estas son:</p>
<p>a) Dividirse en suerte de cantones, donde cada comunidad maneje una pretendida independencia de la otra, en un régimen político separado, pero en una misma extensión geográfica. Algo poco exitoso de realizarse y que no garantizaría evitar choques confesionales.</p>
<p>b) No modificar las causas de los orígenes de los conflictos, lo que equivale a volver al punto de partida original de los problemas, por tanto, a reincidir en el error del desencuentro que dará lugar a mayor violencia interna.</p>
<p>c) Adoptar un sistema federal, como una opción que los libaneses, los yemenitas —y aun los sirios cuando resuelvan su conflicto— todavía no han experimentado genuinamente.</p>
<p>De estas opciones, no cabe duda de que <b>el federalismo es la mejor alternativa a las conocidas y fracasadas opciones del pasado</b>, que encarnan el mismo peligro y la violencia de los últimos 40 años, más aún hoy, con la expansión de la teocracia iraní en la región.</p>
<p>Puede que el federalismo no lleve una solución mágica y definitiva a los problemas asociados con la administración y el control en las diferencias entre comunidades religiosas. Sin embargo, abordará con mejores soluciones las necesidades importantes y urgentes. Contribuiría positivamente a la relajación entre las comunidades religiosas, sería una red de contención al factor de tensión política y descomprimiría el estado de sospecha que ella genera ante la posibilidad de que uno de los grupos pueda interferir en asuntos autónomos del otro y viceversa.</p>
<p>El federalismo institucional se presenta como una respuesta lógica a la correcta división de poderes y al equilibrio entre sociedad y Estado. Ofrece la alternativa más estable para crear puentes y objetivos plausibles de ser cumplidos exitosamente entre las diferentes comunidades religiosas y el Estado. Excluye a los grupos armados sectarios como Hezbollah y las organizaciones que pivotean en torno a ella en los tres países.</p>
<p>La relación intercomunitaria actual en casi todo el mundo árabe esta imbuida de un formato ideológico atormentado por complejos sociales y barreras psicológicas que son explotadas sectariamente por Hezbollah y la influencia siria-iraní. Es allí donde cada comunidad religiosa proyecta una idea elitista y propia que acompaña una sensación de superioridad sobre las otras, que conduce inexorablemente a la confrontación. El resultado que se asegura con ello es que el Estado se convierta en un polo de conflicto continuo y reiterado, cuyo destino es la pérdida de su propia entidad y la guerra religiosa.</p>
<p>En este sentido, el federalismo reduciría la fricción y el nivel de confrontación en un grado importante. Eliminaría factores negativos que pueden convertirse en disparadores de situaciones explosivas dentro del propio Estado. Devolvería a las instituciones políticas y administrativas su lugar y su aspecto legítimo, tomando en consideración la naturaleza verdadera de la sociedad política y civil.</p>
<p>Si se asume con sabiduría, muchas de las endemias actuales (como la guerra civil siria y la expansión del terrorismo político-religioso) pueden ser corregidas y evitadas en el futuro.</p>
<p>La gravedad de la situación existente presenta la justificación más sólida y la razón más importante para la búsqueda de un sistema político nuevo y alternativo en estos tres países. El sistema federal, desde un punto de vista objetivo, es el mejor de los sistemas disponibles y proporcionaría una solución a la realidad de confrontación existente entre las comunidades. Sin embargo, no ignoro que poner este sistema en ejecución provocará resistencia y obstáculos a los que las sociedades civiles deberán hacer frente con inteligencia y sin fanatismo sectario.</p>
<p>Es tiempo para que los países de la órbita árabe dejen de ser países hechos por voluntades individuales que fueron y son desarmados en reiteradas oportunidades en su milenaria historia por una clase política sin escrúpulos que no ha hecho más que exaltar políticas del odio, la confrontación que ha llevado a la postergación de sus pueblos y a guerras absurdas e innecesarias.</p>
<p>Como sea, y como casi siempre, será la ciudadanía la que debe imponer su palabra. <b>Ninguna solución llegará desde fuera. En el mundo árabe de hoy, si los propios árabes desean resolver sus diferencias, se hacen imprescindible cambios y modificaciones de estructuras mentales y sociales</b>. Aquellas personas que no comprendan esto y continúen aferrándose a la secta y a la tribu no tendrán opción y acabarán siendo gobernadas por sectarios y de forma tribal.</p>
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		<title>El infortunio árabe</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Oct 2015 09:01:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Irak]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo árabe]]></category>
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		<description><![CDATA[Es tiempo de proponer, aportar elementos de juicio que ayuden a responder interrogantes sobre Medio Oriente y, al mismo tiempo, sugerir posibilidades y herramientas que puedan ayudar a superar la crisis para el bien de los pueblos árabes, sin pretender que esta nota sea un esquema programático en lo político o social. Ante todo es... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/10/21/el-infortunio-arabe/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es tiempo de proponer, aportar elementos de juicio que ayuden a responder interrogantes sobre Medio Oriente y, al mismo tiempo, sugerir posibilidades y herramientas que puedan ayudar a superar la crisis para el bien de los pueblos árabes, sin pretender que esta nota sea un esquema programático en lo político o social. Ante todo es un punto de vista intelectual en búsqueda de herramientas superadoras a un presente sombrío y no buscado por millones de seres humanos.</p>
<p>Sin desconocer la realidad, pero también sin excluir responsabilidades dirigenciales y ciudadanas y, en toda instancia, este escrito es mi pensamiento y mi percepción como estudioso de la región, junto a una reflexión sobre el escenario como conocedor del terreno. En definitiva, es una voz e ideas sobre comportamiento humano y sociológico como las que se podrían escuchar en cualquier lugar del mundo, se trate de Buenos Aires, Nueva York, Damasco, Londres, Beirut, El Cairo, Casablanca o Bagdad.</p>
<p>Sin embargo, no por ello el lector y la crítica deben creer que busco cobijo en un pretendido consenso cuya uniformidad acuerde con mis ideas en la materia. Tal cosa no existe en lo relativo al pensamiento humano y no está en la órbita de las reflexiones e ideas que me han movido a escribir esta nota, aunque la identidad política de cada intelectual ciertamente influye en su propuesta y quien no reconoce este punto falta a la verdad o es un militante. Por lo que considero lo más justo y honesto dar a conocer la mía.<span id="more-583"></span></p>
<p>Me presento entonces con el lector. El autor de estas consideraciones es un argentino de origen libanés, cristiano maronita de familia. Laico por elección. Para algunos, árabe-cristiano, para otros, fenicio-católico. Occidentalizado, ¡claro! Pero que no se considera a sí mismo alienado por ninguna cultura, ni la occidental ni la árabe y nada deseoso de desacreditar a quienes no piensan como él.</p>
<p>No es mi trabajo —ni mi interés— acusar a ningún árabe ante un tribunal de terceros países. En consecuencia, y sin incurrir en deslealtades imaginarias o fantasías descalificadoras de la crítica, me despojo de cualquier alarde de universalismo incluyente o sectarismo excluyente, por lo que me agradaría que la lectura se considerara como una manifestación posible de ideas a desarrollar en pos de soluciones sobre y para los árabes.</p>
<p>En el presente, a pesar del nacionalismo sectario de segundas o terceras generaciones, no es cómodo ser árabe. El sentimiento de persecución, el malestar existencial es hoy lo que más se comparte en el mundo árabe. Incluso los que durante largo tiempo se creyeron a salvo, los poderosos saudíes o los prósperos kuwaitíes no pueden librarse ya de esta percepción desde lo acaecido un cierto día 11 de septiembre de 2001 o desde el reintento de la creación del Califato que propugna el <i>Daesh</i> (ISIS).</p>
<p>Desde cualquier ángulo que se lo mire, el panorama es sombrío y desolador, sobre todo si se lo contrasta con otras partes del mundo. Sin embargo, con todo lo que supone la diferencia que nace de la colisión entre lo que se cree ser y lo que realmente se es; entre las expectativas y los hechos reales; las ansias y las frustraciones; el pasado y el presente, el mundo árabe es la región del planeta donde el hombre tiene hoy menores posibilidades de realizarse. Basta con focalizarse en la palabra “árabe”<i>,</i> desvirtuada hasta quedar reducida a un carácter étnico marcado por el oprobio o, en el mejor de los casos, asociado a una cultura victimizada y negacionista.</p>
<p>No obstante, el infortunio y las dificultades no siempre han existido. Al margen de la supuesta edad de oro de la cultura árabe-musulmana, hubo un tiempo no muy lejano en que los árabes podían observar su futuro con optimismo.</p>
<p>En el renacimiento cultural del siglo XIX, la famosa <i>Nahda</i> abrió puertas a la modernidad en muchas sociedades árabes cuyo dinamismo sobrepasó a menudo a las élites occidentalizadas. En el siglo XX, una de ellas, la egipcia, dio vida a la tercera industria cinematográfica del mundo; al mismo tiempo, desde Bagdad a Casablanca, pasando por Beirut y El Cairo, pintores, poetas, músicos, dramaturgos y novelistas contribuían a la reformulación de una nueva cultura árabe.</p>
<p>De forma paralela, se emprendían cambios sociales de gran relevancia. El más espectacular fue la revolución que supuso la supresión del velo en la mujer, aunque hoy, con el reverdecer de movimientos religiosos radicalizados, se ha forzado el retorno del velo en las niñas desde temprana edad.</p>
<p>En la esfera política, las reformas sociales convertían a los árabes en protagonistas de las relaciones internacionales. El Egipto de Gamal Abdel Nasser se convirtió en el eje del afro-asiatismo y posteriormente, con el Movimiento de Países no Alineados, la Argelia independiente se consideró un modelo para todo el continente africano. Hasta la resistencia árabe-palestina creada entre 1964-1966 pretendió reivindicar el derecho de los pueblos incursionando en políticas equivocadas desde la resistencia armada, pero sin caer por ello en el victimismo que hoy agobia hasta el cansancio en la reiteración de su difusión y su victimización en todo el mundo.</p>
<p>¿Cómo pudo cerrarse aquella secuencia en que, pese a no cosechar demasiados éxitos, permitía vislumbrar un futuro mejor y cercano? ¿Cómo se llegó al marasmo actual de las post primaveras árabes? ¿Dónde ha quedado la intelectualidad árabe que demostró haber naufragado en la vulgaridad ideológica? ¿Qué llevó a que los árabes creyeran que no tienen más porvenir que el signado por el milenarismo enfermizo? ¿Cómo se llegó a despreciar una cultura viva para profesar el culto a la desgracia, la envidia, el odio y la muerte?</p>
<p><b>Unos cuantos datos bastarían para explicar las dimensiones del caos en el que se encuentran las sociedades árabes: enormes índices de analfabetismo, distancia abismal entre los más ricos —inmensamente ricos—<i> </i>y los más pobres —desesperadamente pobres<i>. </i>Superpoblación de las ciudades, migraciones internas y externas, dictaduras —laicas y teocráticas— y un sinfín de etcéteras.</b></p>
<p>También es cierto y en tal sentido se podría argumentar que estos procesos son comunes a gran parte de países que hasta la caída del régimen soviético eran conocidos como Tercer Mundo, que favoreció la pobreza y el retraso. Es más, no cabe duda que la pobreza y la desigualdad son mayores en las calles de Calcuta,<b> </b>pero la frustración y el infortunio en el mundo árabe no es sólo un obstáculo para el desarrollo ni un conflicto entre clases, ni siquiera es un problema de deficiencia educativa. La particularidad del infortunio árabe y su dificultad consiste en que lo perciben quienes están a salvo de él y no se trata sólo de una cuestión de cifras, sino más bien de percepciones y sentimientos.</p>
<p>Tal infortunio empieza por una sensación extendida y enraizada de que no hay futuro ante el mal incurable que corroe este mundo, por lo que se piensa que la única forma de salvación es la huida individual. No es preciso recurrir a analogías con un Occidente —frecuentemente visto como dominador en el mundo árabe— en el que, sin embargo, el habeas corpus y los derechos humanos han dado pie a una ciudadanía lo suficientemente abierta como para hacer fracasar tentativas recurrentes por controlarla. Tampoco es necesario profundizar en los resultados que arrojaría la comparación entre una cultura que no cesa de alumbrar revoluciones tecnológicas y un mundo que, en más de un aspecto, permanece en la era preindustrial, mientras se contenta con consumir los logros llegados de afuera.</p>
<p>La analogía con contendientes más modestos no sería menos turbadora. Solamente hay que mirar a Asia, donde el crecimiento económico ha multiplicado el número de tigres y dragones o a Latinoamérica, donde la transición democrática parece irreversible dado el marco de cierta confusión ideológica. <b>Estas regiones del planeta que hasta hace poco parecían compartir con los árabes la cruz del subdesarrollo y de la arbitrariedad política, lejos aún de alcanzar la paridad con el Occidente industrial y democrático, al menos gozan de compensaciones que dan motivos para no caer en la desesperanza</b>. En algunos casos se perciben avances democráticos contundentes; en otros, un crecimiento económico y tecnológico destacable que hasta provoca la envidia de Europa; en otros más, una capacidad de iniciativa en las relaciones internacionales; y en ocasiones incluso se aprecia todo a la vez. Mientras tanto, el mundo árabe padece una carencia cruel en todas estas esferas.</p>
<p>Es cierto que el inmenso sentimiento de impotencia del que nace parece alimentarse del duelo frustrado ante la grandeza pasada, acrecentado en la medida en que se la compara con un referente histórico que poco tiene que ver con el problema, pero que lo hace mucho más doloroso al mostrar que no siempre ha existido. Dicho de otro modo, <b>el infortunio y la dificultad de los árabes radica en la impotencia de ser después de haber sido</b>.</p>
<p>Sin embargo, desgraciadamente, ni siquiera eso es cierto. El duelo por la grandeza pasada, si bien fue determinante en la formulación del nacionalismo moderno y de los pseudoprocesos de liberación nacionales en el mundo árabe, ahora ha perdido sustento y se probó que su eficacia era y es nula en la era post primaveras árabes. Estas no han sido más que revueltas violentas capitalizadas por grupos radicalizados en lo religioso.</p>
<p>El efecto debilitador del infortunio árabe ha alcanzado un punto en el que se prescinde de la historia para abandonarse a una sensación de impotencia perenne que anula toda posibilidad de un nuevo despertar.</p>
<p>La sensación de impotencia se ha convertido, sin duda alguna, en el emblema de la gran frustración y la dificultad mayor para el mundo árabe actual. Impotencia para ser lo que uno cree que debería ser. Impotencia para afirmar su voluntad de ser, aunque sólo fuera como una posibilidad frente al otro que lo niega, lo desprecia y, ahora, de nuevo lo domina. Impotencia y frustración para amordazar el sentimiento de que uno no es más que una pieza insignificante sobre el tablero mundial, más aun cuando la partida se juega en su propio campo. Se trata, es cierto, de un sentimiento irreprimible desde que la guerra de Irak ha llevado la peor imagen posible: ejércitos árabes en una coalición occidental combatiendo contra otro ejército árabe. Por eso, luego de la primera guerra iraquí ya nada fue igual.</p>
<p>No obstante y pese a la “resistencia”, hay que decir también que el discurso árabe de la resistencia no ha logrado incorporar la noción de heroísmo cotidiano. Ello, más allá de la propaganda en la que se ha focalizado su propia dirigencia, tan terminante como taxativa, pero poco exitosa, en la cual la percepción de Palestina permanece determinada por lo categórico, más por parte de los árabes que de los propios palestinos. Y si bien los palestinos fueron responsables de su orientación exclusivamente guerrillera desde los años sesenta, han sido los medios árabes los que han impuesto la consigna “Intifada” a partir del levantamiento de 1987-1989, hasta el punto que los palestinos sean considerados un pueblo de revolucionarios profesionales cuya valentía consuela y, a modo de catarsis, tranquiliza la conciencia de quienes los observan de lejos y aplauden ante su televisor.</p>
<p>Se trate de palestinos o libaneses, la resistencia armada no hace más que poner de relieve un sentimiento de impotencia generalizada en la falta de un elemento de consenso que posibilite progreso real en materia de superación del conflicto.</p>
<p>La segunda intifada, de septiembre de 2000, lo confirma a diario. El movimiento fue tan fuerte que la sola idea de someterla a la sana crítica se considera de inmediato como una traición. Es más, la sacralización de la resistencia a partir de una extrapolación exagerada del ejemplo libanés impide cualquier debate sobre los medios empleados e incita a adoptar los más espectaculares, por muy contraproducentes que sean, tal es el caso de ataques y utilización de suicidas (<i>shahids</i>)<i>.</i></p>
<p>Al mismo tiempo, la islamización de la lucha palestina, a pesar de ciertos hechos que halagan el orgullo perdido en la opinión pública árabe, está lejos de disipar la impotencia y la imagen del fracaso y el infortunio. Por el contrario, las amalgamas entre Palestina, Siria e Irak, que no benefician a ninguna de las partes, sólo consiguen ahogar en un inmenso río de sangre la imagen que los árabes de Oriente Medio tienen de sí mismos, así como la que el mundo está adquiriendo de ellos.</p>
<p>Tal vez no haya fácilmente una receta que permita acabar con la era del infortunio, pero al menos nos permitiría reinterpretarla como un momento. Sin la reconquista de esta parte de esa historia, la relación del mundo árabe en el siglo XXI con la modernidad seguirá siendo, a la vista de los árabes, tergiversada y, a consideración del presente de sus pueblos, una entelequia que generará mayores dolores y frustraciones.</p>
<p>En otras palabras, aquellos que dan la bienvenida a la tercera intifada que está germinando por estos días y aplauden el levantamiento palestino solamente están viendo el árbol, pero no el bosque. Lo que están aplaudiendo es más infortunio, más destrucción, frustración y muerte.</p>
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		<title>El islam político está venciendo al islam tradicional</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2015 00:20:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Si bien la ausencia de democracia no es un mal inherente al mundo árabe, todos los países que lo integran la sufren por igual. La dictadura propiamente dicha —aunque limitada a dos o tres de ellos: Irak ayer, Siria hoy y Libia ayer y hoy— afecta al resto y reduce al mínimo el ámbito de las libertades, lo cual pone a las falsas democracias aún más en evidencia, en la medida en que la ciudadanía no ha adquirido en ninguna de ellas la inmunidad suficiente para impulsar una transformación democrática.</p>
<p>Sin embargo,<b> sería engañoso atribuir la crisis de la ciudadanía a una predisposición cultural</b> <b>cuando en realidad es un problema que afecta a la organización del Estado</b>.</p>
<p>El mundo árabe posee el dudoso honor de ser la única región del mundo donde el déficit democrático que padecen todos sus miembros se conjuga con la excusa de hegemonía extranjera —la mayoría de las veces indirecta, otras únicamente económica—, que, en los casos más extremos, como Siria e Irak, se asemeja a una nueva forma de colonialismo. Y si no, que lo digan Vladimir Putin y sus pilotos de la Fuerza Aérea rusa.<span id="more-576"></span></p>
<p>Los poderes establecidos no solo son incapaces de dar o devolver a sus Estados alguna posibilidad de iniciativa en las relaciones internacionales, sino que además prohíben a sus ciudadanos cualquier acción susceptible de cambiar los poderes —o al menos de inyectarles, por la vía de la participación popular, un vigor renovado, ni siquiera una inmunidad interna capaz de desactivar la amenaza exterior. Cuando se manifiesta tal amenaza, se llame Estados Unidos u otra, es el pretexto para mantener un estado de excepción permanente, que, librado de las leyes existentes, vacía de contenido la vida política y destierra sus instrumentos de regulación, empezando por los partidos y las asociaciones. Si le agregamos a esto la crisis de las ideologías, sólo queda entonces el recurso de la religión para canalizar la frustración y articular la demanda de cambio.</p>
<p>Por mucho que el islam militante parezca hoy dirigido contra Occidente, su consolidación se debe ante todo a una consecuencia de la parálisis interna de los Estados árabes. Dejemos de lado el caso saudí, donde el poder político y la institución religiosa no han cesado de confundirse desde la fundación del reino. En cualquier otro lugar el avance del islam político implica una reislamización de la sociedad, más como una respuesta a poderes que se consideran ineficaces, inocuos e incluso impíos que como reacción a la modernidad.</p>
<p>Probablemente habría que tener en cuenta el aporte de la revolución iraní, que acompañó el regreso a la religión con un discurso antiocciodental que no tardó en difundir el islam árabe a través de los chiítas del Líbano. Sin embargo, el islam político en su variante sunita ha permanecido insensible a esta tendencia, por lo menos hasta el final de la yihad afgana, que permitió a los antiguos muyahidines<i>, </i>con Bin Laden a la cabeza, elegir a un nuevo enemigo.</p>
<p>Mientras tanto, la reislamización de Argelia y Libia se ha orientado hacia la recuperación del espacio político nacional.</p>
<p><b>Pese a tratarse del resultado de un déficit democrático, el auge del islam político no puede ser una respuesta al callejón sin salida en que se encuentran los Estados musulmanes </b>y las sociedades árabes. Vale mencionar el ascenso y la caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto, su ascenso al poder fue tan vertiginoso con la caída de Hosni Mubarak como lo fue su descenso un año después de que Mohamed Morsi ganara las elecciones y ejerciera un poder tan despótico y omnipotente como su antecesor para finalizar repudiado por el pueblo egipcio.</p>
<p>Además de ser una manifestación de la resistencia a la opresión, la salida al islam político es el fruto del fracaso de las dictaduras árabes de los últimos 50 años. En definitiva, el fraude de la salida del igualitarismo propugnado por las ideologías progresistas en este sentido se asemeja al auge de los fascismos en Europa. Esto es claramente visible en las sublevaciones árabes conceptualizadas como primaveras democráticas.</p>
<p>Lo cierto es que nunca hubo algo a lo que llamar o conceptualizar de esa manera. <b>Nunca han existido tales primaveras.</b> Aun así, el respaldo a la pretensión del islam político de representar una fuerza de cambio equivale a aceptar que el déficit democrático será perenne y que la cita con la modernidad, para los árabes, seguirá siendo un fracaso.</p>
<p>Salta a la vista cuán falsa es la ilusión de que el islam político ofrezca la posibilidad de salir del infortunio árabe y la frustración de sus pueblos, cuando lo real es que es uno de sus elementos constitutivos. No se puede olvidar que, más allá del yihadismo del Daesh o Estado Islámico, el papel cada vez más extendido del pensamiento religioso supone una regresión en el sentido estricto del término, es decir, con respecto a la historia árabe misma; una historia que el islamismo contemporáneo pretende anular, no sólo por lo que respecta a sus etapas más recientes, sino incluso a la época clásica para regresar al principio de islam puro.</p>
<p>Sólo volviendo a esa historia y contemplándola en toda su complejidad se podría concebir el final del infortunio y la dificultad de los pueblos árabes a manos del islam político<b>.</b></p>
<p>En lo relativo al islam clásico, la unanimidad es inmediata. Salvo algunos racistas, que se dicen árabes y adoran el imperialismo teocrático persa, que no han sabido digerir a Voltaire, ya nadie razonablemente cultivado cuestiona que el islam, su grandeza inicial —retomando la expresión de Maurice Lombard—, representó uno de los capítulos más fecundos de la historia de las civilizaciones. Tanto así como que el islam actual no quiere, no sabe o no puede librarse de lo que lo daña y lastima tan profundamente: el islam político<b>. </b>Si así no fuera, no se entiende el silencio del primero ante los hechos actuales y los crímenes que el segundo ejecuta en su nombre.</p>
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		<title>La orfandad de los sirios y el club de los cínicos</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2015 03:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por estas horas los sirios parecieran ser los huérfanos de la comunidad internacional, rodeados de enemigos reales y amigos falsos cuya tarea ha sido la de formar un club de cínicos con la sola finalidad de hacerse con el control de su destino. El caso es concreto y los hechos están a la vista, a... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/09/28/la-orfandad-de-los-sirios-y-el-club-de-los-cinicos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por estas horas los sirios parecieran ser los huérfanos de la comunidad internacional, rodeados de enemigos reales y amigos falsos cuya tarea ha sido la de formar un club de cínicos con la sola finalidad de hacerse con el control de su destino.</p>
<p>El caso es concreto y los hechos están a la vista, a saber:</p>
<p>a) El presidente ruso<b>, </b>Vladimir Putin,<b> </b>insiste en que se arregló una transición que incluye la continuidad en el poder del presidente Bashar Al-Assad, a pesar de que eso podría significar un retorno al punto de partida. Sin embargo, <b>lo que cuenta para Putin es asegurar -con la presencia de tropas rusas dentro de Siria- el tiempo necesario para mantener y reforzar sus bases militares en las costas del Mediterráneo y luego obligar a cualquier futuro Gobierno de Damasco a aceptar esto como un hecho consumado</b>.</p>
<p>b) El secretario de Relaciones Exteriores británico, Philip Hammond<b>, </b>también ha pedido que Assad permanezca en el poder por otros seis meses, período durante el cual Inglaterra ayudará a que un milagro revele el camino hacia la paz en Siria. <b>La posición de Londres está en directa relación con la voluntad británica de encubrir su apatía en el conflicto, creando la impresión de que Hammond y sus colegas están haciendo algo por Siria</b>. Es muy claro que no todos los políticos británicos, mayoritariamente racionales y pragmáticos, apoyan el plan de Hammond. ¡Menos mal!</p>
<p>c) El presidente francés, François Hollande<b>, </b>quiere la destitución inmediata de Assad y su juicio por genocidio en la Corte Penal Internacional, pero rechaza la idea de tomar cualquier acción contra su régimen. Llámelo doble discurso si se quiere, pero <b>Hollande parece más preocupado por la proyección de su imagen como líder europeo fuerte que por hacer algo verdadero acerca de Siria</b>. Es por esto que usa un lenguaje belicoso, pero, a la vez, se apresura en afirmar que él no está pensando en ningún escenario de soldados franceses sobre el terreno. Si usted lo entiende, lo felicito. Considérese un posprogresista francés de cartón. A mi juicio, sus palabras valen tanto como hojas al viento.</p>
<p>d) El antiguo secretario de Relaciones Exteriores británico, Lord David Owen, sugiere que Siria debe ser colocada bajo el paraguas de un mandato jordano respaldado por las Naciones Unidas y la Liga Árabe. El señor no explica cómo se va a hacer eso en medio de una guerra que ha dividido a Siria en al menos cinco segmentos. Pero tampoco está preocupado por cuestiones tales como la capacidad de Jordania en desempeñar ese papel, que excede sus recursos y sus deseos. Sencillamente ridículo.</p>
<p>e) El gobierno de Barack Obama<b> </b>muestra el teléfono descompuesto en torno al tema durante los últimos cuatro años. Su última postura refirió la idea de crear una fuerza especial no especificada de poderes regionales para restaurar la paz en Siria. La buena noticia es que nadie en la comunidad internacional lo escucha y parece un boxeador a punto de caer <i>knock out</i> ante la paliza diplomática que le proporciono Putin por los últimos 7 años.</p>
<p>f) En Teherán, Ali Akbar Velayati, asesor del guía supremo, informa que su jefe Ali Khamenei ha decidido que Assad debe permanecer en el poder. <b>Para Irán lo que Khamenei dice es considerado como <i>fasl al-Khitab</i> (fin de la discusión)</b>. Desde Teherán no hay lugar para planteos o preguntas tontas como: ¿Qué pasa si los sirios no quieren a Assad? Peor aún, cada vez es más claro que Teherán trata a Assad como a un títere en lugar de un aliado.</p>
<p>g) La orfandad de los sirios también es utilizada por personas como la canciller Ángela Merkel, quien dice que los alemanes están listos para recibir por bondad y misericordia hasta un millón de refugiados sirios. Entonces, la oposición reacciona duramente y le responde que un millón de refugiados será el colapso demográfico de Alemania.</p>
<p>h) <b>El primer ministro húngaro, Viktor Orban, está utilizando a los refugiados sirios para avivar sentimientos chauvinistas y xenófobos</b>, y así cobrar conductas anteriores de la Unión Europea, que siempre lo ha mirado con recelo. ¡Ajuste de cuentas que se llama!</p>
<p>El resultado de esto es que el ISIS se ha convertido en la segunda opción de casi todos.</p>
<p>Los Estados Unidos y los pocos aliados que le quedan son reacios a atacar al ISIS de forma eficaz porque su aplastamiento podría fortalecer a Assad. Al tiempo, el bueno de Bachar y sus aliados iraníes y rusos no están atacando al ISIS y esto claramente es porque ven al Califato como un elemento positivo frente a otras fuerzas de la oposición siria.</p>
<p>El presidente turco<b>, </b>Recep Tayyip Erdogan, por su parte, necesita del ISIS como cortina de humo para atacar y -con suerte- destruir el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) dentro de Siria. <b>Turquía podría cerrar fácilmente la línea logística del ISIS a través de su frontera con Siria, pero no lo hace y sus declaraciones son que Turquía actuará solo si los aliados de la OTAN, liderada por los Estados Unidos, acordaran acabar con Assad</b>, pero los turcos no moverán un dedo por ellos mismos, pues ninguno de los que exigen que actúen lo hacen. Mientras tanto, Turquía hace su negocio y sigue eliminando kurdos.</p>
<p>El PKK y sus aliados kurdos sirios también son ambivalentes acerca de ISIS. Ellos están listos para luchar contra él si amenaza zonas kurdas, pero no mientras ISIS golpee en las zonas aún mantenidas por Assad. Después de todo, <b>ISIS es una buena excusa para que el PKK y sus aliados locales puedan exigir más dinero y armas de las potencias occidentales</b>.</p>
<p>Otro problema es el Gobierno iraquí es reacio a asumir el combate contra el ISIS. Tal medida podría enfadar a Teherán, que, como ya he señalado, no quiere fuerzas de la oposición siria, gana terreno contra Assad y prefiere mantenerlos ocupados combatiendo al ISIS, por ello es que también usa a Hezbollah.</p>
<p><b>Tampoco se debe soslayar que algunos Estados árabes también consideran al ISIS como el mal menor en comparación con una Siria gobernada por una coalición liderada por los Hermanos Musulmanes, a quienes consideran como el enemigo número uno</b>.</p>
<p>En otras palabras, el núcleo de la tragedia Siria consiste en el hecho de que Assad e ISIS representan las dos caras de la misma moneda. Ambos quieren que el pueblo sirio sea la resultante de la ecuación. Ambos tienen cantidad suficiente de base popular como para continuar la masacre por más tiempo, incluso si no reciben apoyo del exterior, que regularmente consiguen.</p>
<p>Lo peor de este escenario, con el ISIS como segunda opción de todos los involucrados, es que el orfanato sirio parece condenado a una situación a la que los turcos llaman <i>achmaz</i><b> </b>y que significa “sin salida”.</p>
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		<title>Los cambios reales en Oriente Medio</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Aug 2015 10:46:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Confundir resultados aparentes con hechos reales produce mitos y confusión e inexorablemente lleva al error de comprensión. Esto ha sido especialmente evidente en lo que viene sucediendo con la mayor parte de las noticias que circulan últimamente sobre los cambios políticos en Oriente Medio.</p>
<p>En concordancia con los informes de la prensa, la situación en Siria está empezando a mejorar, Rusia finalmente ratificó su actitud de apoyo abierto hacia Irán y la administración de Bashar Al-Assad. También hemos oído que el retiro houthi en Yemen es el resultado de un acuerdo entre saudíes e iraníes.</p>
<p>Lo concreto es que Arabia Saudita abandonó a la oposición siria, pero también negó cualquier reconciliación con Assad. Y los libaneses ya pueden elegir a un presidente tras el acuerdo nuclear iraní. Algunos medios incluso afirmaron que las nuevas posturas tomadas por el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, son el resultado de un paquete de reconciliación entre Irán y los países del Golfo y que Arabia Saudita ha comenzado a favorecer a Hamas, dando la espalda a la autoridad palestina.</p>
<p><b>Hasta ahora no hay pruebas convincentes de que estos cambios han tenido lugar, de hecho, personalmente no creo que se produzca ningún cambio político o militar.<span id="more-546"></span></b></p>
<p>Los que sí ha ocurrido en las últimas semanas es un aumento de la actividad política de las potencias regionales e internacionales, pero no han establecido una estrategia para resolver todos los asuntos relacionados con Siria, Yemen, Irak, Líbano y el Golfo.</p>
<p><b>El problema es que algunos analistas y periodistas a menudo confunden la información con el análisis, las noticias con la opinión</b>. Por ejemplo, la reciente reunión entre el secretario de Estado estadounidense, John Kerry y los ministros del Golfo no significa que se haya producido un cambio en las actitudes hacia el conflicto sirio.</p>
<p>En cuanto a las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Zarif, sobre que Teherán desea cooperar y reconciliarse con los Estados del Golfo, siguen siendo hasta el momento meras palabras, sin nada tangible que las respalde y muestra que Irán ofrece un espíritu más positivo hacia sus adversarios para que ellos dejen de criticar el acuerdo nuclear. Zarif no propuso nada concreto. <b>Solo estamos ante una intensa actividad diplomática que incluye esfuerzos de Qatar y Omán para reconciliarse con Irán.</b></p>
<p>Sin embargo, los iraníes no renunciarán a su influencia en Siria e Irak, y tampoco van a cooperar para resolver la disputa sobre su posición de apoyo a Hezbollah en Líbano. En cuanto a Yemen, las mejoras en la escena política se generaron por los avances militares sobre el terreno, como la liberación de Adén y la derrota de los rebeldes houthis a manos sauditas.</p>
<p>La evidencia más importante que viene a demostrar que estos rumores son falsos quedó muy clara cuando el canciller saudita Adel Al-Jubei habló en Moscú la semana pasada y, sentado al lado de su homólogo ruso Serguéi Lavrov, declaró: “El Reino no acepta ninguna solución al conflicto sirio que implique la permanencia de Assad en el poder”, al tiempo que todos conocemos la posición de apoyo de Moscú al régimen sirio, lo que contradice la visión de Riad.</p>
<p>En cuanto visita de un alto funcionario de seguridad de Assad a Yeddah, esto debe ser visto como parte de las comunicaciones de rutina que se realizan entre adversarios. Incluso si el Gobierno en Damasco ofreciera una nueva solución que Arabia Saudita pueda llegar a dar la bienvenida, el reino no necesariamente tiene que aceptarlo. Lo propio ocurre con la visita del líder de Hamas, Khaled Meshal a Riad. Esto no significa un cambio en la posición, que se basa en un fundamento jurídico y en intereses políticos muy claros por dar legitimidad a la autoridad palestina y no al Gobierno de Hamas que reside en Gaza.</p>
<p>El interés de Arabia Saudita es claro en apoyar la autoridad que considera legítima y en cooperar con otros países de la región, en particular Egipto, bajo ataque yihadista. De allí que los rumores de que Irán no está contento con las comunicaciones entre Riad y Gaza no son más que un producto de la propaganda de Hamas para que los saudíes recurran a ellos.</p>
<p>Es Irán quien todo este tiempo no ha querido relacionarse abiertamente con Hamas, ya que está tratando de aprobar el acuerdo nuclear y compensar así la oposición de Benjamin Netanyahu a este. Así como el temor a la reacción del Estado de Israel.</p>
<p><b>Lo concreto es que Teherán (ahora reivindicado por el presidente estadounidense Barack Obama como un antiguo miembro del “eje del mal”) quiere ocupar el lugar de liderazgo saudí y para ello se muestra cooperante con quienes combaten el terrorismo islamista,</b> se presenta como moderado para colocar a Arabia Saudita como protector financiero de los extremistas suníes.</p>
<p>En este escenario falso que pretende mostrar cambios importantes en el Oriente Medio, el único hecho nuevo es el acuerdo nuclear de Irán con Occidente y todavía no sabemos cómo afectará a la región en el futuro, ya sea positiva o negativamente.</p>
<p>Las cuestiones polémicas entre los países de la región son muy arraigadas. En Siria, el Estado colapsó por las organizaciones terroristas pro y antiiraníes que se instalaron allí. La guerra se ha extendido por todo el país, desde Zabadani hasta Deraa. En Yemen, la campaña liderada por Arabia Saudita ha tenido éxito en liberar Aden, pero la capital, Saná, está a punto de ser sitiada. La situación en Irak sigue siendo volátil, con combates diarios al oeste, al norte y al sur, y la mayoría del país sigue bajo control del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS).</p>
<p><b>Estos son los conflictos reales y para ser resueltos adecuadamente se necesita algo más que unas cuantas visitas diplomáticas y la fantasiosa imaginación de algunos periodistas y analistas regionales</b>. Solo el cambio de actitud en la diplomacia y los medios de comunicación puede producir resultados tangibles.</p>
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		<title>Las implicancias del acuerdo nuclear</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 09:34:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Era una obviedad para la mayoría de los analistas y los comentaristas conocedores de Medio Oriente que lo que parecía una larga telenovela tenía solo dos actores estrellas: Irán y Estados Unidos. Los países europeos solo tuvieron un rol de extras, cuya participación no era más que secundaria y a los solos efectos de dar una fachada de legitimidad internacional a las negociaciones y al acuerdo.</p>
<p>A lo largo de todos estos años, el diálogo real tenía lugar entre Washington y Teherán. La comunidad internacional y el mundo árabe se dieron cuenta de esa realidad sin necesidad de que se los expliquen en profundidad.</p>
<p>Lo especialmente interesante, además de lo extenso de la telenovela, era que no <b>había -ni hay- ninguna garantía de éxito, ello quedó claro en la insistencia de la administración Obama en que las negociaciones se limiten al programa nuclear de Irán, sin tocar otros problemas políticos regionales</b> y repitiendo al más alto nivel que las cuestiones políticas de la región eran cuestiones separadas del acuerdo.</p>
<p>Esas cuestiones políticas regionales jamás fueron tenidas en cuenta ni objetadas por los extras europeos de la telenovela. Nunca se consideró el soporte de Teherán a grupos políticos terroristas como Hezbollah en Líbano, al régimen del dictador Bashar Al Assad en Siria o a la injerencia de Irán en Yemen y Gaza. Tampoco cuestionaron la peligrosidad regional del programa nuclear de Irán en lo referente a las repercusiones geológicas y sísmicas de tener instalaciones nucleares en un país propenso a terremotos devastadores como lo es Irán.<span id="more-532"></span></p>
<p>El lector puede pensar que plantear una cuestión de este tipo es bien secundaria. Sin embargo, ya vivimos la catástrofe de Fukushima, en el norte de Japón. El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y demás países vecinos a Irán deberían estar preocupados, no solo por lo que significa la fortaleza de un Irán nuclear desde lo militar, sino por un accidente que pudiera permitir fugas de la planta nuclear costera iraní de Bushehr. De hecho, en noviembre de 2013, un terremoto con una magnitud de 7,3 sacudió la provincia de Bushehr. El terremoto fue sentido en varios países alrededor del Golfo, incluido Qatar, Bahréin, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Al menos 87 personas murieron y unas 1800 resultaron heridas como consecuencia del sismo.</p>
<p>Sin embargo, <b>más allá de lo sísmico, lo que realmente preocupa a los países vecinos de Irán es el uso militar de su programa nuclear</b>. Estas preocupaciones son compartidas por estos países, así como por Israel y Turquía. Aun así, altos funcionarios estadounidenses, encabezados por el presidente Barack Obama, sostienen la disposición de Washington a aceptar un Irán nuclear en el corto plazo y, según el presidente estadounidense, lo que se ha logrado se vincula a dos elementos fundamentales: la confianza y la buena voluntad.</p>
<p>En este punto, se podría argumentar que la confianza y la buena voluntad son tópicos necesarios en política, pero no son suficientes en ausencia de garantías sólidas. De hecho, el largo historial del programa nuclear de Irán no ha alentado a la confianza ni mostró aspectos de buena voluntad. Incluso después de su aprobación, los cantos de “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”<b> </b>siguen escuchándose en las calles y las mezquitas de Teherán, y no solo contra Estados Unidos e Israel, los discursos y los cánticos contra los Estados árabes están presentes de manera mucho más beligerante, lo que provoca animosidades raciales y tribales.</p>
<p>A pesar del entusiasmo de Washington por tranquilizar, primero a los israelíes y después a los árabes, indicando que el acuerdo no afectará negativamente las relaciones con los Estados Unidos<b>, cualquier observador inteligente puede percibir que el elemento confianza no existe y que las relaciones son diferentes luego de la firma del acuerdo.</b></p>
<p>Hoy hay varias preguntas que muchas personas se efectúan, por ejemplo: “¿Por qué se llegó a esta etapa?”. Y otra no menos importante: “¿La situación actual es irreversible o no?”.</p>
<p>La respuesta más probable a la primera pregunta es que lo que nos ha traído donde estamos ahora han sido las convicciones políticas del presidente Obama y la decadencia de la diplomacia europea. El presidente de Estados Unidos es un hombre con una identidad ideológica definida y plenamente convencido de que está haciendo lo correcto. Los europeos son incorregibles, a menudo olvidan su historia e ignoran las implicancias de haber acompañado al inquilino de la Casa Blanca en la telenovela que nos han vendido por años.</p>
<p>Sobre el segundo interrogante, bien podemos responder que el acuerdo nuclear y la eventual normalización de las relaciones con Teherán no es un programa europeo, sus cancilleres son descendientes directos del <i>soft power</i> chamberliano, que, por no saber, ni saben lo que han hecho a nivel político, pero en lo económico se frotan las manos y ya están planeando nuevos negocios con Teherán.</p>
<p>La idea central que motorizó este acuerdo ha tenido como único padre ideológico a Barack Obama. Por tanto, esperar algún cambio desde Washington de aquí a noviembre 2016 sería absurdo. Y, continuando la línea de respuesta a la segunda pregunta sobre si el acuerdo es definitivo e irreversible, a mi juicio la respuesta está en Irán y su régimen, en su estructura de poder, su dualismo político, su lucha interna y su doble discurso contradictorio. Lo cierto es que el régimen iraní sabe muy bien lo que quiere, pero no necesariamente la mejor manera de lograrlo.</p>
<p>Por alguna razón la administración Obama ha optado por separar los aspectos técnicos del acuerdo nuclear del ambiente político que rodea e interactúa con él en la región. Sin embargo, a pesar de Obama y la pusilanimidad europea, los países árabes del Oriente Medio, incluido Israel, a pesar de los muchos problemas que los aquejan, todavía tienen buena memoria y bastante claras sus historias por su supervivencia.</p>
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		<title>Entender el terrorismo fuera de la corrección política</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2015 03:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como es lógico, ante el desconocimiento las cosas parecen ponerse cada vez más difíciles para funcionarios, analistas políticos y periodistas occidentales frente a la creciente expansión del terrorismo, más aún cuando se trata de abordar y lidiar con algo que nunca han podido entender. Días pasados, el primer ministro británico, David Cameron, pidió a los medios... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/07/13/entender-el-terrorismo-fuera-de-la-correccion-politica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como es lógico, ante el desconocimiento las cosas parecen ponerse cada vez más difíciles para funcionarios, analistas políticos y periodistas occidentales frente a la creciente expansión del terrorismo, más aún cuando se trata de abordar y lidiar con algo que nunca han podido entender.</p>
<p>Días pasados, el primer ministro británico, David Cameron, pidió a los medios de comunicación ingleses no utilizar el término <i>Estado Islámico</i> para referirse al ISIS (conocido como <i>Da&#8217;esh</i> en árabe), porque según él, el Califato basado en Raqqa, Siria, no es islámico. En otras palabras, Cameron está erigiéndose como autoridad en cuanto a lo que es islámico y lo que no. Aplausos para Cameron y misericordia para su ignorancia.</p>
<p>En el otro extremo de estas declaraciones, el primer ministro francés, Manuel Valls, habla de “islamofascismo” y afirma que Occidente está ingresando en una “guerra de civilizaciones” con el islam. Pareciera que el primer ministro galo desconoce que no hay más que una sola civilización: la humana; lo otro, tal vez a lo que quiso referirse desde el grotesco de su declaración, debe ser puesto en el marco de una confrontación cultural, pero nunca civilizacional.<span id="more-520"></span></p>
<p>Cameron continúa la política de su antecesor, Tony Blair, quien declaró, luego de los ataques islamistas en Gran Bretaña, que: “aunque los ataques no tenían nada que ver con el islam, fueron cometidos por musulmanes” e invitó a “los líderes de la comunidad islámica” a Downing Street para discutir “qué hacer con esa situación”.<b></b></p>
<p>El primer ministro Valls, por su parte, parece olvidar que el islam, aunque engloba varios aspectos culturales, es una religión y no una civilización.</p>
<p>Si bien es importante comprender de qué estamos tratando, es aún más importante no malinterpretar el desafío para sortear el obstáculo de etiquetar el terror del estilo Da&#8217;esh como islámico. Lo concreto es que estas personas piensan que explicar algo que va en contra de la corrección política podría generar gritos de victimización sobre islamofobia, de allí que algunos funcionarios y comentaristas occidentales construyen su análisis en el aspecto sectario del fenómeno desde donde siempre es más fácil agradar y endulzar oídos. <b>Así es que nos bombardean con seminarios, ensayos y discursos que tratan de explicar los horrores del ISIS y grupos similares como parte de una guerra sectaria en los feudos sunitas y chiítas que datan de hace quince siglos</b>.</p>
<p>Sin embargo, el análisis de una guerra sectaria es improcedente y defectuoso. No hay duda de que gran parte de la violencia en el Medio Oriente de hoy tiene un aspecto sectario. Aun así, lo que tenemos <b>no es una guerra de sectas islámicas, sino guerras entre grupos sectarios.</b></p>
<p>Nadie ha nombrado al ISIS como representante de todos los sunitas (que son el 85 % de los musulmanes de todo el mundo). Y, de hecho, hasta el momento ISIS ha masacrado a más sunitas que a miembros de cualquier otra secta o religión. El Califato ha decapitado a más de los suyos que al <i>kuffar </i>(infiel).</p>
<p>En el otro extremo del tablero, nadie ha nombrado a los mullah&#8217;s khomeinistas de Teherán como líderes de todos los chiítas. Y, el régimen khomeinista ha matado a muchos más chiítas que los miembros de cualquier otra secta o religión (según ONG de derechos humanos, el número de personas ejecutadas desde que Khomeini tomó el poder en Irán asciende a más de 150.000).</p>
<p>Igualmente absurdo es presentar a la comunidad alawita (o Nusayri) de Siria como una rama del chiismo, ninguna autoridad teológica chiíta ha hecho eso nunca. Incluso el régimen baasista del presidente Bashar Al-Assad nunca ha antepuesto credenciales religiosas, su ideología ha sido siempre secular y supuestamente socialista.</p>
<p>El respaldo de Irán en Yemen no se puede explicar en términos sectarios tampoco. Los huzíes pertenecen a la secta zaidí que, aunque originalmente fueron exportados de Irán a Yemen, nunca ha sido considerada como genuinamente chiita.</p>
<p>En cualquier caso, los huzíes, aunque representan una buena parte de la comunidad zaidí, no pueden equipararse con esa fe en su conjunto. El apoyo de Teherán para ellos está motivado políticamente, como lo es el caso de Assad en Siria y de Hezbollah en el Líbano (Días pasados veía un conocido presentador de internacionales -casi autoproclamado en experto- de un influyente canal de cable de Buenos Aires confundiendo zaydis con yazidis, insistiendo en que el expresidente de Yemen,<b> </b>Ali Abdulah Saleh es un yazidi.).</p>
<p>No hay duda de que las armas y el dinero de Teherán van a una serie de grupos chiítas, que incluye desde Hezbollah en Líbano hasta Hazaras en Afganistán. Sin embargo, también eso es compatible con algunos grupos sunitas, incluyendo al Hamas y la Yihad Islámica Palestina. Lo propio en Afganistán, donde Irán protegió y financió por años a Gulbuddin Hekmatyar -sunita del Hiz-al- Islam-, a pesar de que había masacrado a un gran número de chiitas afganos en los noventa.</p>
<p>Desde 2004, Teherán también ha mantenido contactos con los talibanes, un grupo terrorista afgano militante y declaradamente antichiita. Irán también está entrenando y armando a combatientes kurdos Peshmerga´s (casi todos ellos sunitas) para luchar contra el ISIS.</p>
<p>En el otro lado de la línea, varios adversarios del régimen iraní, entre ellos algunas potencias sunitas, han apoyado a los grupos chiítas contra el régimen en diferentes momentos. El dictador iraquí Saddam Hussein protegió, financió y armó los Muyahidines del Pueblo (chiitas) y en un momento los envió a luchar dentro mismo de Irán.</p>
<p>Con esto, espero ayudar a clarificar que <b>no es suficiente ser chiíta de cualquier denominación. Si no se adora y se sigue al guía supremo,</b> <b>usted será considerado peor que un musulmán suní</b>. En el otro extremo, ser un musulmán sunita no es suficiente garantía para vivir una vida razonablemente humana en zonas controladas por el ISIS si no promete fidelidad al Califato.</p>
<p>Lo que hacen<b> los khomeinistas, los talibanes, Al-Qaeda, Hezbollah, ISIS, Boko Haram, Hizb-al-Islam y otros grupos terroristas es comercializar su discurso con una narrativa religiosa.</b> Incluso pueden estar motivados sinceramente por las interpretaciones rivales del islam. Lo que no pueden reclamar es la representación exclusiva del islam como tal. Ellos son parte del islam, pero el islam no es solo de ellos.</p>
<p>Estos grupos son movimientos políticos que utilizan la violencia y el terror en la búsqueda de objetivos políticos. Pretenden hacer la guerra contra el “infiel” e incluso pueden ser sinuosamente sinceros en esa afirmación. Pero lo que ellos están librando, básicamente, es una guerra contra los propios musulmanes, independientemente de las escuelas teológicas o de las sectas.</p>
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		<title>Irak y Siria, una misma guerra</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2015 03:07:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace aproximadamente un año, el presidente  de los EE.UU., Barack Obama, intentó justificar las diferencias en el enfoque y las posiciones de Washington sobre la crisis en Irak y Siria. Nadie comprendió muy bien la conducta de Obama, puesto que mientras enviaba drones, asesores militares y armas a Irak, en el caso de Siria sólo... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/06/21/irak-y-siria-una-misma-guerra/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace aproximadamente un año, el presidente  de los EE.UU., Barack Obama, intentó justificar las diferencias en el enfoque y las posiciones de Washington sobre la crisis en Irak y Siria. Nadie comprendió muy bien la conducta de Obama, puesto que mientras enviaba drones, asesores militares y armas a Irak, en el caso de Siria sólo ordeno el envió de agua mineral, mantas y medicinas. En aquel entonces, Obama dijo que su administración estaba comprometida con la seguridad de Irak porque el país tenía un valor estratégico para los EE.UU. Mientras que en dirección al conflicto sirio la posición de la administración estadounidense solo se centrada en el frente “político y humanitario” y que no había planes para otro tipo de participación norteamericana allí.</p>
<p>La mayoría de los gobiernos de la comunidad internacional hablan de Irak y Siria por separado, igual que el presidente Obama. <strong>Sin embargo, esta división entre los dos países vecinos se basa en mapas antiguos, pero hoy día ya no es pertinente simplemente porque los hechos sobre el terreno muestran otra realidad ante el avance y las conquistas del <i>Daesh </i>(ISIS).</strong> Ya no hay más límites territoriales, guardias fronterizos, pasaportes, ni ejércitos que separan a Irak y Siria. Hoy, todos los puestos de control son de los hombres del Estado Islámico (ISIS), desde Anbar al oeste de Irak, hasta escasos kilómetros de Damasco la guerra y el terrorismo se han unido en ambos países. Así, se observa con claridad los planes y hasta el nombre que se dio a sí mismo el grupo terrorista: &#8220;Estado Islámico de Irak y Siria.&#8221;</p>
<p>La imagen presente es muy clara. Irak es una parte indispensable en la evolución de la crisis siria, y las fronteras de ambos países ya no existen más que en viejas líneas marcadas en el papel en las oficinas de varios ministerios de relaciones exteriores de países que alguna vez tuvieron relaciones con ambos estados.</p>
<p>Actualmente asistimos a una crisis que une a los dos países desde <b><i>Bab Al-Hawa</i></b><i>,</i> paso de frontera de Siria al norte de Turquía hasta <b><i>Trebil</i> </b>-Jordania- en la frontera con Irak, y hasta <b><i>Arar</i></b>, el cruce fronterizo con Arabia Saudita al sur de Irak. Al tiempo que los combatientes del ISIS se ciernen peligrosamente en los suburbios de la capital siria, Damasco, <strong>que no tardará en caer al igual que la capital iraquí, Bagdad, si es que no se toman medidas militares contundentes para frenar a los terroristas del ISIS.</strong></p>
<p>Si la comunidad internacional ​​desea enfrentar esta crisis y detener la expansión del terrorismo yihadista, tiene que lidiar con Irak y Siria como si fueran un solo país, porque el éxito o el fracaso en uno está conectado al otro.</p>
<p>Ya no es relevante que el mundo, y en particular los Estados Unidos, clasifiquen a Irak como un país rico en petróleo y de alta importancia estratégica si al mismo tiempo comete el error de calificar a Siria como una simple granja de pepinillos. <b>Lo que debe entenderse es que estamos ante un hermano siamés y frente a una guerra contra el mismo enemigo.</b></p>
<p>Todo esto significa, por supuesto, que en lo que dependa propiamente de Bagdad, Irak está perdido. También significa que el apoyo a las milicias chiitas a través de las fuerzas voluntarias populares iraquíes (dominadas por esa secta) profundizará heridas y aumentara el resentimiento colectivo sunita hacia Bagdad. Así, aumentara la hostilidad contra los EE.UU. de forma indefectible por la subordinación de dichas milicias populares con Teherán. Estas políticas de Obama no hicieron más que fortalecer -en extremo- las pretensiones del ISIS de ser el único representante de la mayoría de los suníes en Siria e Irak, y esta es una innegable realidad actual.</p>
<p>La opción razonable para combatir al ISIS es, en mi opinión,  <strong>apoyar y fortalecer a la oposición de las fuerzas suníes en Siria como a las fuerzas tribales sunitas en Irak para ayudar y dejar de usar las fuerzas de movilización popular de las milicias chiitas en Irak, sencillamente porque ellas están bajo el control de los iraníes y en realidad terminan sirviendo a los objetivos de ISIS.</strong></p>
<p>También hay que tomar medidas concretas para resolver la tragedia que el pueblo sirio está sufriendo. Los sunitas sirios, que representan alrededor del 80 por ciento de la población del país, no pueden permanecer en silencio hacia el régimen de Assad después de que sus fuerzas han asesinado a más de un cuarto de millón de sirios.</p>
<p>Por otra parte, Irán es aliado de Assad y jamás aceptara una solución política si esa opción puede resultar en beneficio de la mayoría sunita.</p>
<p>En ausencia de una comprensión y resolución adecuada de la crisis y en los términos planteados por el presidente Obama, ISIS, sin duda, ampliará y captará más partidarios y combatientes, incluso más que los cien mil que dispone actualmente y que ya luchan en Irak y Siria</p>
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		<title>¿Qué espera Obama que Irán le ofrezca?</title>
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		<pubDate>Sat, 09 May 2015 09:39:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<category><![CDATA[capacidad nuclear]]></category>
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		<description><![CDATA[En dos semanas el presidente Barack Obama tiene previsto organizar una cumbre en Camp David con los líderes de los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El evento se producirá en un momento en que el Oriente Medio está experimentando turbulencias como no se han visto desde hace más de un siglo. La agitación, o... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/05/09/que-espera-obama-que-iran-le-ofrezca/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En dos semanas el presidente <b>Barack Obama tiene previsto organizar una cumbre</b> en Camp David con los líderes de los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El evento se producirá en un momento en que el Oriente Medio está experimentando turbulencias como no se han visto desde hace más de un siglo.</p>
<p>La agitación, o como algunos sugieren, el caos, responde a numerosas causas, <b>entre ellas la implosión de los regímenes despóticos militares que había sido ignorada hasta el presente.</b> También al hecho de que por primera vez en al menos dos siglos una fuerte dosis de <b>sectarismo </b>ha sido inyectada en un cóctel mortal de rivalidades tribales, políticas e ideológicas.</p>
<p>Sin embargo, <b>la razón principal del caos actual bien podría ser el desmantelamiento del tradicional equilibrio de poder</b> que había asegurado en la región una cierta estabilidad estratégica desde la década de 1920.<span id="more-488"></span><!--more--></p>
<p>Inicialmente, ese equilibrio fue garantizado por Gran Bretaña y, en menor medida, por Francia. Con posterioridad, desde los años ´50 los EE.UU. y la ex-URSS aseguraron un determinado <b><i>statu quo</i></b> en el contexto de la Guerra Fría que mantuvo cierto control regional. Con la desintegración de la URSS la tarea recayó en los EE.UU. con algún acompañamiento de la Unión Europea, ello significó un trabajo lento y progresivo aunque de aporte y contribución.</p>
<p>Para reforzar el equilibrio de poder el CCG entró en vigor inicialmente como una alianza política, pero sin excluir perspectivas económicas y de defensa. Para fortalecer más el nuevo equilibrio de poder, <b>en 2005 Washington se acercó a siete naciones del Oriente Medio para forjar vínculos especiales y acercarlas a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN),</b> mientras que intento avanzar en varios relanzamientos del proceso de paz en la cuestión palestino-israelí. Para el año 2008 el nuevo equilibrio de poder en la región parecía lo suficientemente sólido como para servir a su propósito por varias décadas más.</p>
<p>Sin embargo, <b>por razones que sólo se pueden encontrar en una serie de increíbles errores de juicio del presidente Obama, el primer mandatario norteamericano decidió desmantelar ese equilibrio</b>. Su retirada prematura de Irak y sus posiciones posteriores lo llevaron a la demolición del proceso de paz entre israelíes. Más tarde, al ponerse del lado de los Hermanos Musulmanes en Egipto sin conocer o ignorando deliberadamente los verdaderos fines de esa organización, brindo su ayuda para que tomaran el poder luego de abandonar a un aliado natural de EE.UU. -al presidente Hosni Mubarak<i>-</i> , esto significó el peor bache en el camino de su administración, por no mencionar su postura <i>flip-flop</i> sobre Siria donde un día apoyó a Assad y otro pretendió derrocarlo para, al final de día, no hacer nada al respecto.</p>
<p>Hoy, Obama tal vez se dio cuenta de las consecuencias potencialmente desastrosas de sus políticas y decidió acercarse al régimen Khomeinista iraní con la esperanza de transformarlo de enemigo en amigo ofreciéndole la condición de &#8220;potencia regional&#8221; y aun de aceptar <b>&#8220;el umbral de su capacidad nuclear&#8221;.</b> Sin embargo, el problema es que la búsqueda de Obama de alcanzar una alianza entre su gobierno y el régimen de Teherán se basa en &#8220;pura ilusión&#8221;.</p>
<p>Después de haber operado como un enemigo declarado contra EE.UU. por más de tres décadas, <b>el régimen khomeinista no puede de pronto convertirse en garante de una estabilidad que considera mortal para sus ambiciones revolucionarias</b> asociándose con quien aún sigue denominando <b>&#8220;el gran satán”.</b> Para ser el <b>&#8220;líder regional&#8221;</b> que Obama desea, el régimen Khomeinista debería cambiar sus políticas de estado de manera rotunda para que éstas puedan encajar con el resto de la región y, desde luego que ello no está en los planes de Teherán.</p>
<p>Al igual que un rompecabezas, un equilibrio de poder regional se compone de muchas y diferentes piezas que son más o menos iguales, aunque sólo sea porque encajen en un patrón más amplio. El problema es que -en el Oriente Medio actual-, el régimen Khomeinista no encaja con ningún patrón que refleje las realidades de la veintena de países que conforman el llamado &#8220;Gran Oriente Medio&#8221;.</p>
<p>Es poco probable que el régimen khomeinista sea capaz de obtener la confianza que el resto de la región le ha retirado. Nadie ignora que Teherán está proveyendo dinero, logística, armamento y propaganda a Hezbollah y a otros grupos terroristas presentes en la guerra civil Siria, en Líbano e incluso en Irak y Yemen. Esto hace que no tenga ninguna posibilidad de obtener suficiente apoyo popular para construir un sistema regional consensuado entre los árabes, y la peor negación de Obama es la ideología del <b><i>&#8220;walayat al-faqih&#8221;</i> (el gobierno de Dios) </b>sobre la que Irán se sustenta, que en última instancia no<b> </b>es ni más ni menos -en términos de marketing de la calle árabe- que el mismo rechazo de la &#8220;dictadura del proletariado&#8221; en el occidente actual.</p>
<p>Tal vez la esperanza de Obama -aunque suene utópica- es que la facción de <b>Rafsanjani</b> gane la lucha por el poder en Teherán, se deshaga de Khamenei, y transforme la República Islámica en una gran pieza del rompecabezas que encaje en un nuevo equilibrio de poder regional. La esperanza, sin embargo, no es una base suficiente y sólida para la estrategia de Obama, más bien es el perfecto ejemplo de su tozudez.</p>
<p>En cualquier caso, los que están familiarizados con la política iraní saben que la facción del ex presidente <b>Rafsanjani</b> representa una minoría dentro del establishment khomeinista y tiene pocas, sino nulas posibilidades de sobrevivir al enfrentamiento directo con la facción liderada por <b>Khamenei </b>y sus seguidores. Peor aún, un Irán atenazado por la crisis económica de las sanciones vigentes, la desconfianza social y una lucha por el poder dentro del régimen, no ofrecen condiciones positivas para proporcionar a Obama y los demás países árabes la estabilidad que el propio Irán carece.</p>
<p>Obama cree que permitiendo a Teherán mantener su capacidad de avance en su proyecto nuclear ayudará a la facción de <b>Rafsanjani,</b> de la cual el presidente <b>Rouhani </b>es miembro, y que de ese modo apaciguaría a la República Islámica. De hecho, lo contrario puede ocurrir una vez que Irán se sienta a salvo de mayores presiones de EE.UU. y tendría todas las opciones para reanudar su proyecto de <b>&#8220;exportar su revolución&#8221;</b> con mayor vigor aun.</p>
<p>Lo cierto es que todavía no sabemos a qué nivel se llevará a cabo la próxima cumbre de Camp David o qué tipo de programas estarán sobre la mesa de negociaciones. Aun así, una cosa es clara ya que la cumbre se produce semanas después del inicio de las conversaciones finales sobre un acuerdo nuclear con Irán que deberá definirse a finales de junio, sin embargo <b>es poco probable que a Obama le interese la opinión de sus aliados sobre las posiciones que decida adoptar en las negociaciones de Viena, </b>y ese punto genera profundo desagrado en los países árabes sunitas. Aunque el presidente estadounidense puede estar buscando nada más que una foto para afirmar su voluntad de arreglo regional sin consultar a sus socios antes de <b>&#8220;comprar la alfombra que Irán está dispuesto a venderle&#8221;.</b></p>
<p>Lo más que se podría esperar de estas decisiones de la administración estadounidense, es una serie de movimientos destinados a <b>“limitar los daños”</b>. Obama es demasiado reticente en aceptar que ha cometido errores en varios asuntos en materia de Oriente Medio, por lo cual, tal vez, la única cosa que se pueda hacer es contemporizar con el inquilino de la Casa Blanca sin ignorar que los pocos meses que restan de su presidencia estarán plagados de peligros y en la “esperanza” que la perspectiva de una próxima administración estadounidense pueda revertir los errores cometidos por él.</p>
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		<title>Necesaria ampliación de la ofensiva militar</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Mar 2015 10:28:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En las últimas semanas, Oriente Medio ha sido motivo de una intensa actividad diplomática en la que se han incluido las visitas de varios líderes mundiales a las capitales de la región, en particular a Riad. Luego de esta actividad, hemos visto a Jordania, Egipto y Turquía intensificar su participación en la coalición internacional que... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/03/17/necesaria-ampliacion-de-la-ofensiva-militar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En las últimas semanas, Oriente Medio ha sido motivo de una intensa actividad diplomática en la que se han incluido las visitas de varios líderes mundiales a las capitales de la región, en particular a Riad. Luego de esta actividad, hemos visto a Jordania, Egipto y Turquía intensificar su participación en la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS). Esto es algo que hay que observar con atención ya que representa un importante punto de inflexión en las relaciones entre los cuatro países más importantes de la región en lo relativo al resultado del curso del conflicto en Siria, es decir: Arabia Saudita, Turquía, Egipto y Jordania, quienes están proporcionando una oportunidad para que el reino saudí juegue un papel central al freno del extremismo sunita y a la propia expansión de su contraparte chiíta.</p>
<p>Toda esta actividad diplomática no puede divorciarse situacionalmente de las relaciones que los países de la región mantienen actualmente con jugadores relevantes fuera de ella, en particular con países de Europa Occidental y Estados Unidos. Las recientes reuniones, los diálogos y las declaraciones conjuntas entre representantes regionales y visitantes extranjeros muestran coherencia en términos de las posiciones mantenidas. Esta situación tiene lugar en el contexto de los esfuerzos y la lucha contra el ISIS y sus grupos satelitales que se han convertido en una especie de nuevo modelo para la guerra contra el terrorismo en este tiempo, tal y como describí que sucedería antes de principios del año 2009 en mi obra “La Yihad Global, el terrorismo del Siglo XXI”.</p>
<p><strong>Los actuales esfuerzos diplomáticos no deben ser separados de la coordinación y el aumento de la cooperación militar entre los miembros regionales de la coalición. </strong>Ellos van en línea con la reciente coordinación iraquí-jordana-egipcia en la lucha contra el ISIS. Así fue que vimos aviones de combate egipcios y jordanos bombardear objetivos del ISIS en ciudades de Siria y Libia.</p>
<p>El tipo de cooperación militar de la que estoy hablando se asemeja a la ofrecida por los Estados Unidos y Arabia Saudita para entrenar y equipar a los kurdos o a los recientes esfuerzos de Francia para comercializar sus aviones de combate Rafale a la coalición integrada por Emiratos Árabes Unidos y Egipto que están utilizándolos para bombardear a los terroristas; de hecho, Egipto ha utilizado estos aviones que ha adquirido de Francia como parte de su reciente ofensiva aérea contra el ISIS en Libia.</p>
<p>Así, en el transcurso de las reuniones y la actividad diplomática, parecería que el objetivo principal es ampliar la lucha actual en una guerra global contra todos los grupos terroristas internacionales, no sólo contra el ISIS -utilizando para ello la lucha actual como trampolín para derrotarlo- en Siria e Irak, sino también en Libia, Egipto y en cualquier otro lugar que pretenda operar y luego neutralizar a sus otros primos siniestros.</p>
<p>Aunque en la actualidad, la mayoría de las campañas aéreas se están llevando a cabo contra el ISIS, esas medidas se direccionan a la formación de una fuerza militar regional para luchar contra todos los grupos islamistas de la región, lo cual representaría un importante punto de inflexión estratégica en el conflicto. Sin embargo,<strong> es imposible derrotar a este grupo sin un enfrentamiento directo con participación de tropas en tierra, y en ello, son los Peshmegas kurdos los que están abriendo la primera brecha y mostrando que se puede lastimar al ISIS sobre el terreno. Aun así, esto no será suficiente para afrontar realmente la lucha contra el grupo en un siguiente nivel de combate.</strong></p>
<p>Paralelamente a estas medidas, los países de la región y el resto de la comunidad internacional tendrán que intensificar sus esfuerzos para cortar la financiación al ISIS, detener la ola de combatientes de todo el mundo que se unen a la agrupación y monitorear efectivamente sus actividades de propaganda en los medios de comunicación.</p>
<p>Los esfuerzos actuales contra el grupo representan un paso importante en términos de reunir diferentes capacidades militares internacionales y regionales en una sola fuerza, además de la importancia y los esfuerzos dirigidos a neutralizar sus canales de financiación y su sofisticada maquinaria mediática.</p>
<p>No obstante, como dijimos, solamente con ataques aéreos no será suficiente para neutralizar al grupo islamista, la lucha sobre el terreno de los kurdos debe ser imitada y apoyada plenamente para que la coalición regional e internacional tenga éxito y, si realmente se quiere liberar al mundo de la destrucción y muerte que los radicales han desatado, estas nuevas medidas no podrán dejar de tomarse. <strong>La primera de ellas en términos de importancia es, por supuesto, la ampliación del alcance de la ofensiva militar contra ISIS para incluir también a otros grupos terroristas.</strong> Esto obligaría a la ampliación de la lista de objetivos, por lo que también deberían incluirse a las fuerzas del presidente sirio Al-Assad quien no es ajeno a la etiqueta de terrorista. Desde que comenzó el conflicto Bashar ha estado involucrado de cerca con grupos terroristas como Hezbollah, que combate dentro de Siria en apoyo del régimen con todo el sostén y la logística de Irán.</p>
<p><strong>El segundo paso consiste en la continuidad de ayuda humanitaria y asistencia a las personas que viven en territorio bajo control de ISIS para normalizar su vida cotidiana.</strong> El tercer punto requiere del lanzamiento y profundización de campañas mediáticas anti-extremistas que deberían tener su epicentro, sobre todo, en la comunidades musulmanas de todo el mundo centrándose en la forma en que estos grupos se han desviado del Islam perturbándolo a través de su dogmatismo ideológico y mostrando que unirse a estos grupos es ajeno al Islam, pues los terroristas rompen las normas religiosas y éticas básicas de la religión.</p>
<p>El combate contra los grupos terroristas es crucial, y lo que es más importante, se trata de una lucha amplia e integral. Si esto no se logra, entonces la guerra contra el terrorismo no tendrá éxito en la derrota de uno solo de estos grupos y el conflicto continuará otorgando el tiempo suficiente para que los grupos terroristas de hoy engendren otros nuevos y mas feroces, como Al-Qaeda hizo antes dando lugar al ISIS y Al-Nusra, quienes seguramente abrirán puertas a los grupos terroristas del mañana</p>
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