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	<title>George Chaya &#187; musulmanes</title>
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		<title>Entre Auschwitz y el World Trade Center</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2016 10:36:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Alguien escribió alguna vez, no hace mucho tiempo, que Europa murió en Auschwitz, donde mataron a seis millones de judíos. Y creo firmemente que hay una gran verdad en ello. Aunque en los años ochenta y mucho antes de esta frase, la brillante escritora italiana Oriana Fallaci<b> </b>ya nos hablaba de dobles raseros, hipocresía y otras cuestiones que finalmente la llevaron al exilio de esa Europa psicoculposa para radicarse en los Estados Unidos, donde finalmente falleció, no sin antes dejarnos verdades irrefutables e ideas magníficas, más allá de cualquier dogma.</p>
<p>Y es que, ciertamente, una Europa despreciable renunció en Auschwitz a su propia cultura, sus valores, su pensamiento, su creatividad y su talento. Esa Europa fue la que decidió autodestruirse eliminando a veinte millones de seres humanos; seis millones de ellos pertenecientes al pueblo judío, un pueblo que produjo los científicos más grandes y las personas más maravillosas que cambiaron el mundo desde diferentes disciplinas.</p>
<p>La contribución del pueblo judío se manifiesta hoy en todos los ámbitos de la vida del mundo moderno: las ciencias, el arte, el comercio internacional y, sobre todo, como algo que trasciende a todo lo anterior: un elemento superior en la idea y el concepto del respeto por la vida, que, a mi juicio, debe ser definido como la conciencia de la humanidad<b>.<span id="more-625"></span></b></p>
<p>Esta es la paranoia que percibo apropiada definir como conducta psicoculposa de esa Europa negadora. De esa vieja Europa<i> </i>que se aferró, bajo el pretexto de la tolerancia, a la imperiosa necesidad de demostrar —a ella misma y con escaso éxito— que se curó de la enfermedad del racismo y la xenofobia.</p>
<p><b>Así, y para cicatrizar las heridas que infligió a la humanidad, fue que abrió sus propias puertas a más de veinte millones de musulmanes desde los años setenta en adelante. Aunque realmente lo hizo no por lo antes mencionado, sino por mano de obra barata en los años previos a que floreciera la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).</b></p>
<p>Sin embargo, la retórica humanitaria europea es tan consoladora como fraudulenta, Auschwitz no tiene retorno: es el estigma de la humanidad y los europeos, sus padres.</p>
<p>A pesar de ello, es justo decir que dentro de esos millones de seres humanos que migraron, muchos de ellos trabajaron honradamente, construyeron sus familias, enviaron sus hijos a las universidades y conocieron lo que la modernidad definió como movilidad social ascendente. Muchos de esos inmigrantes prosperaron, se insertaron en las sociedades que integran siendo más o menos practicantes o creyentes y sin anteponer cuestiones de fe; tributaron sus impuestos y observaron las leyes de los países de acogida. Se adaptaron con respeto por sus legislaciones y defendieron sus derechos, asumieron sus deberes y sus obligaciones sociales y civiles.</p>
<p>Como sea, esa Europa que murió en Auschwitz miró hacia otro lado cuando muchos otros inmigrantes trajeron “el regalo envenenado” de la estupidez y la ignorancia religiosa del radicalismo extremista, la intolerancia y la delincuencia; todo ello debido a una carencia manifiesta de voluntad para trabajar y mantener a sus familias con dignidad y orgullo.</p>
<p>Muchos de esos sujetos (minoritarios, claro está, porque así debe decirse) han volado trenes y autobuses, han asesinado alevosamente en teatros, restaurantes y estadios deportivos. En definitiva, han convertido las ciudades europeas más agradables (como Madrid, Londres y París) en desvencijados vecindarios iraquíes o sirios sumergidos en la suciedad y la delincuencia. Han escogido vivir encerrados en sus departamentos, donde reciben ayuda social y alimentos gratuitos de los Gobiernos europeos a cuyas sociedades planean destruir haciendo uso de la propia ingenuidad de sus anfitriones.</p>
<p>Europa escogió de ese modo timorato y miserable cambiar la habilidad creativa por la habilidad destructiva de una cultura del odio y el fanatismo.</p>
<p><b>En ese proceso psicoculposo,</b> <b>Europa cambió la inteligencia por el atraso y la superstición. Cambió su cultura judeocristiana del firme apego a lo sagrado de la vida por aquellos que glorifican y buscan la muerte, incluso la propia, desde los actos de terrorismo en los cuales varias personas se inmolaron recientemente en París.</b></p>
<p>Muchos gobernantes europeos han mostrado lo que realmente son: miserables de la Europa cobarde. Muchos de ellos lucran, comercian y negocian con Estados patrocinadores de la muerte. Hace dos años, el arzobispo de Canterbury sugirió —desde uno de los castillos en los que reside— dejar de festejar las navidades para no herir la fe de los musulmanes que residen en Inglaterra. También fue el Reino Unido quien llevó a debate, en 2013, la conveniencia de eliminar de la currícula escolar de historia el Holocausto, ya que podía ofender a la población musulmana que afirma que nunca ocurrió. Se estableció finalmente que “de momento” no se eliminara, pero la sola posibilidad de que ello suceda muestra la calaña de Europa.</p>
<p>Sin embargo, más allá de las conductas europeas, lo que se aprecia es un presagio aterrador del temor que se está apoderando del mundo y la sencillez con la que muchos países están cayendo en el miedo, aun transcurridos más de setenta años del fin de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Ahora, en 2016, más que nunca Europa continúa mostrando su cobardía y el ejemplo palmario es la recepción de presidentes de repúblicas teocráticas que son bienvenidos en el propio Vaticano, con alfombra roja y estatuas de desnudos cubiertas, ¡no vaya a ser que ofendamos a alguien! Aunque sea a primeros mandatarios de países que todavía alegan que el Holocausto es un mito, que lapidan mujeres y cuelgan a homosexuales. Pese a ello, son recibidos con brazos abiertos por empresas europeas, con quienes firman contratos comerciales millonarios.</p>
<p>¿Europa está perdida? ¡Puede que sí! Que en gran parte haya muerto en Auschwitz, pero también eligió suicidarse posteriormente y, en todo caso, hoy es un enfermo terminal que agoniza y cuyo desenlace final, más temprano que tarde, será inevitable.</p>
<p>La pregunta que sigue ya no debe responderla Europa; es mucho más amplia y cabe a toda la cultura occidental, o a lo que todavía seguimos denominando “mundo libre”: ¿Cuántos años deberán transcurrir hasta que alguien nos diga que el ataque contra las Torres del World Trade Center nunca ocurrió? Y que ello sea dicho pensando en que tal cosa pueda ofender a algunos musulmanes que residan en los Estados Unidos.<b></b></p>
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		<title>La disyuntiva al interior del Islam</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Sep 2014 11:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando el 11 de septiembre de 2001 la organización Al-Qaeda secuestró aviones con el fin de atacar los EE.UU, intentó secuestrar también el mensaje del Islam. Al hacerlo, los fundamentalistas encendieron la gran batalla del nuevo milenio. El asesinato de más de tres mil personas inocentes en nombre de la yihad no significó solo la... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2014/09/03/la-disyuntiva-al-interior-del-islam/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el 11 de septiembre de 2001 la organización Al-Qaeda secuestró aviones con el fin de atacar los EE.UU, intentó secuestrar también el mensaje del Islam. Al hacerlo, los fundamentalistas encendieron la gran batalla del nuevo milenio. <strong>El asesinato de más de tres mil personas inocentes en nombre de la yihad no significó solo la antítesis de los valores del mundo civilizado, sino también de los preceptos del propio Islam.</strong></p>
<p>Cuando los terroristas liberaron su brutalidad y salvajismo, mostraron sus fines políticos más bajos, exactamente igual que los demagogos habían manipulado todas las religiones antes que ellos.</p>
<p>Al adoptar una filosofía dialéctica -según la cual, para efectuar un cambio hay que destrozar primero el orden establecido- <strong>el yihadismo intenta provocar el famoso choque de civilizaciones del que se viene hablando hace años</strong>. Mientras lo intentan, los terroristas rompen valores de una religión noble. El daño que ocasionaron no se limitó a Nueva York, Washington y Pensilvania. Los propios musulmanes también se convirtieron en sus víctimas, tal y como lo vemos hoy en Siria e Irak.</p>
<p>Los autores de estos crímenes contra la humanidad son aquellos a quienes el Corán describe como “extraviados del camino verdadero”, son aquellos que denigran los derechos humanos no solo de los que conceptualizan como sus enemigos, sino de los musulmanes en general y por tanto no son compatibles con el Islam. E<strong>stas personas son las que niegan la educación básica a las niñas, discriminan a la mujer y ridiculizan otras culturas y religiones desde la ignorancia con la que también niegan la tecnología y la ciencia en la brutalidad totalitaria con la que refuerzan sus opiniones del Medioevo.</strong></p>
<p>Durante toda la historia, los muchos crímenes contra la humanidad han sido perpetrados en nombre de Dios, con base a la interpretación fanática de valores religiosos para justificar actos atroces contra la civilización. Esto es lo que está sucediendo claramente con el accionar del fundamentalismo del ISIS en su recientemente creado Califato de Al-Shams (Siria e Irak)</p>
<p>Por ello, usted lector, debe saber que “la lucha por los corazones y el espíritu&#8221; de los musulmanes tiene lugar hoy en día entre los moderados y los fanáticos dentro del Islam, entre musulmanes laicos y dictadores religiosos, entre quienes viven en el pasado y quienes desean avanzar y proyectar un futuro mejor. <strong>Del desenlace de este conflicto depende la dirección que tomen las relaciones internacionales en el siglo XXI.</strong> Ni dude el lector que la tercera Guerra Mundial está en marcha. A pesar de que Occidente ni siquiera ha comenzado a librarla. Si vencen los fanáticos y extremistas, entonces una gran fitna -desorden a través de un cisma- se apoderara del mundo musulmán y de gran parte de Occidente.</p>
<p><strong>El principal objetivo de los fundamentalistas es el caos para instaurar sus fines.</strong> Usted tómelo o déjelo, pero lo cierto es que lo estamos viendo claramente en la guerra civil siria, en la crisis de Irak, en los crímenes y la persecución de los cristianos y yazidis y, por supuesto, también en los dacapitadores del ISIS.</p>
<p>La importancia de la yihad tiene sus raíces en la orden del Corán de luchar (según el significado literal de la palabra yihad) en el camino de Dios según el ejemplo del profeta Mahoma. Definitivamente “no” tiene el significado que los radicales le asignan.<br />
Claramente, hoy en día existen musulmanes que creen que las condiciones de su mundo requieren de una yihad. Ellos miran a su alrededor y ven un mundo dominado por gobiernos autoritarios, corruptos y por una elite acaudalada sin ninguna preocupación por la prosperidad de sus pueblos. Estas personas también consideran que el mundo árabe islámico está dominado por la influencia de la cultura occidental cuyos gobiernos apoyan y sostienen gobernantes árabes corruptos, al tiempo que explotan recursos humanos y naturales del mundo islámico.</p>
<p>Así, son influenciables por una minoría violenta y ruidosa que planea una ofensiva militar contra Occidente. <strong>Pero claramente esa minoría ruidosa no representa a la mayoría silenciosa de musulmanes que trabaja, envía a sus hijos a educarse y creen en lo que denominamos movilidad social por un futuro mejor.</strong></p>
<p>La guerra, como en tantas tradiciones religiosas, puede ser justificada en el Islam cuando es necesariamente defensiva, pero no es vista como un deber religioso continuo como los islamistas vociferan. En consecuencia, según el Corán, preservar la vida es un valor primordial. El Corán da relevancia al valor moral de preservar la vida. De hecho no acepta el suicidio, por el contrario, ordena la preservación de la vida propia y ajena.</p>
<p>Los juristas musulmanes desarrollaron hace años un corpus específico de leyes llamado siyyar. De allí, se infiere una clara interpretación y análisis de las causas justas para la guerra. Ese corpus legal indica que “aquellos que declaran la guerra ilegalmente, atacan a civiles desarmados y destruyen propiedades irresponsablemente, entran en violación flagrante a la concepción jurídica islámica y son denominados muharibun (malvados).</p>
<p>Algunos se preguntarán si los musulmanes pueden emplear textos antiguos para servir de explicación y guía en el mundo moderno. Sin duda que sí, los seguidores de cualquier religión aceptan la universalidad de su doctrina respectiva. El Antiguo Testamento o el Nuevo Testamento no son textos destinados a servir únicamente en los tiempos en que fueron revelados, sino en cualquier tiempo. Son y serán textos destinados a guiarnos a través de los siglos.</p>
<p>Al interior del Islam se ha dado un enconado debate respecto de cómo el Islam se relaciona con otras culturas y religiones. <strong>Aunque el accionar del fundamentalismo islamista actual pueda presentarlo hoy día como cerrado e intolerante, esto no es así, a pesar que los islamistas quieren que el mundo piense de otro modo</strong>. El genuino Islam acepta como principio fundamental el hecho de que los humanos hayan sido creados al interior de religiones distintas y, por supuesto, que sean distintos entre sí.</p>
<p>Esto queda claro en la Sura coránica que sindica que “Dios no quiso que todos sobre la tierra fueran seguidores de una misma religión y miembros de una misma cultura”. Si hubiera querido eso, lo habría dispuesto de ese modo. Esto significa que Dios creó la diversidad y ordeno a los creyentes que fueran justos, que busquen y deseen la justicia en el mundo. De aquí se sigue que, Dios quiere que se respeten otras culturas y religiones; las cuales también fueron creadas por Él.</p>
<p><strong>La libertad de elección, especialmente en cuestiones de fe, es la piedra angular de los verdaderos valores coránicos</strong>. Esta libertad debe guiar hacia el pluralismo en la religión, tanto dentro del Islam como fuera de él. El Corán afirma sin ambigüedad la libertad de elección en cuestiones religiosas.</p>
<p>A mi juicio, leyendo el Corán, quienes seguimos el cristianismo, al igual que nuestros hermanos mayores en la fe que profesan el judaísmo, podemos encontrar pasajes que hacen eco para ambos de enseñanzas religiosas propias.</p>
<p>Y estos extraordinarios puntos en común deberían ser los que debemos explorar entre las tres grandes religiones monoteístas para promover la mutua tolerancia a partir de la cual trazar cursos de trabajo en conjunto para que un futuro fraterno y de paz pueda ser construido. Seguramente a partir de esto y no de estériles batallas militares sin final a la vista será que se pueda aislar el radicalismo que generar fracturas dentro y fuera de cada religión.</p>
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		<title>Israel no es el problema</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2014 10:41:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En esta columna de hoy, bien podría compartir con ustedes algunos hechos históricos fascinantes de la milenaria cultura árabe. También pensamientos y magníficas experiencias acerca de esa antigua cultura. Pero claro, en estos días, todas las personas parecieran estar en carne viva, hablan, entienden y hasta pareciera que tienen la solución a lo que está sucediendo en Gaza, con el conflicto Palestino-Israelí. Me referiré a ello solamente de paso y, en todo caso, será tema de un próximo análisis.</p>
<p>Hoy prefiero dedicar la mayor parte de mi artículo a pensar con ustedes sobre la amplitud del escenario geográfico de aquella región que conocemos como <i>&#8220;mundo árabe&#8221;</i> y al impacto de los hechos que allí se producen, algo que abordé en varios de mis artículos y análisis por los últimos años. Para ello, le solicito como lector localizarse específicamente en la zona que va de <b>Marruecos a Pakistán</b>, un área predominantemente árabe y musulmana, pero que también incluye significativas minorías de otras creencias.</p>
<p><span id="more-381"></span></p>
<p>Usted puede preguntarse por qué dejo de lado a Israel y sus asuntos. La respuesta es: porque Israel, y cualquier problema relacionado con ese país, no importa qué pueda usted leer u oír en medios de comunicación del mundo, no es el eje central, ni jamás ha sido el trastorno de la zona de la que hablamos. Contrario a ello, <strong>Israel no es parte del problema, más bien es parte de la solución a la locura generalizada y estimulada por el terror fanático e irracional.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La disfuncionalidad psico-sociológica de una región</strong></p>
<p>Es cierto que sí existe un conflicto Palestino-Israelí desde más de 60 años. Pero no es allí donde se centra o radica el núcleo del asunto principal de la disfuncionalidad arabe-islámica.</p>
<p>Los millones de seres humanos que murieron en la guerra entre Irán e Irak desde 1980 y hasta 1988, no tenían nada que ver con Israel. Los asesinatos masivos en Sudán, donde los islamistas están masacrando a sus ciudadanos negros no musulmanes, no tienen nada que ver con Israel. Tampoco con Europa o con EEUU. Los recurrentes informes sobre<b> Libia </b>y el asesinato de miles de civiles en una aldea u otra a manos de los fundamentalistas islámicos de <b>Al-Qaeda</b> -los mismos a los que Europa y el presidente <b>Obama </b>ayudaron a derrocar a <b>Khaddafi</b>- no tiene nada que ver con las acusaciones árabes al imperialismo estadounidense, al colonialismo europeo o al sionismo israelí.</p>
<p>Tampoco <b>Saddam Hussein</b> invadió <b>Kuwait</b> en su tiempo, ni puso en peligro a <b>Arabia Saudita</b>, ni asesinó gaseando masivamente a sus propios ciudadanos a causa de Israel. <b>Egipto</b> no usó gas venenoso contra <b>Yemen</b> en los años 60 a causa de Israel. El fallecido presidente sirio <b>Haffez Al-Assad</b> no mató en una semana a treinta mil de sus propios ciudadanos en 1982 en el pueblo de Hamma, en Siria, a causa de Israel, y lo mismo para con los más ciento ochenta mil muertos que ha sabido generar su vástago <b>Bachar</b> en los últimos tres años de la mal llamada primavera siria. P<strong>or cierto, en el campo sirio, “es penoso escuchar el silencio” de colegas de analistas occidentales</strong> que desgranaron aplauso los primeros días de la revolución siria ahora que la guerra civil es abierta ya no hablan de eso.</p>
<p>El control criminal del <i>talibán </i>en <b>Afganistán</b> y la guerra civil en ese país, no tuvo nada que ver con Israel, con Occidente ni con cualquier forma de imperialismo que haya pretendido avasallar la cultura árabe islámica. El terror de organizaciones como <b>Hezbollah</b>, quien secuestro al Estado legal libanes, no tiene que ver con Occidente ni con los judíos. Lo mismo aplica para la organización terrorista <b>Hamas</b>, que asesinó y depuso la autoridad de sus hermanos palestinos representados por el presidente <b>Mahmoud Abbas</b> en la Franja de <b>Gaza.<br />
</b><br />
<b>Usted puede tomarlo o dejarlo, pero si desea continuar leyendo, deberíamos pensarlo con amplitud, mal que les pese a los simpatizantes del terror yihadista, a los arabistas fanáticos y a la izquierda lunática internacional. </b>Nada de esto, ni las masacres diarias entre chiitas y sunitas en el <b>Irak</b> actual tienen que ver con Israel. Pretender ocultar estos hechos o negarlos, no solo no le hace bien al mundo árabe, sino que resulta una afrenta a la verdad histórica sobre la crueldad de gobiernos y regímenes árabes para con sus propios ciudadanos.</p>
<p>El origen del problema al que hoy muchos asisten como testigos sorprendidos, es que esta región donde la ideología integrista avanzó y se afianzó exitosamente en distintos países fue convertida absolutamente en disfuncional en toda su extensión y, bajo cualquier estándar conocido por el mundo moderno. Y lo cierto es que: <b>&#8220;la región hubiera sido disfuncional aunque Israel se hubiera integrado a la Liga Árabe y una Palestina independiente hubiera existido desde hace 70 años&#8221;.</b></p>
<p>Los 22 países miembros de la Liga Árabe, desde <b>Mauritania hasta los Estados del Golfo</b>, tienen una población total de unos 500 millones de personas, casi tan grande como la Unión Europea antes de su expansión y, ocupan un área mayor que los EE.UU. o que toda Europa.</p>
<p>Estos 22 países, con todos sus recursos naturales y el petróleo, tienen un Producto Nacional Bruto (PNB) menor que el de los Países Bajos más Bélgica e igual al de la mitad del PNB de -solamente- el estado de California. Dentro de este exiguo PNB, las brechas entre ricos y pobres exceden la credibilidad y comprensión de un ser humano normal y bien intencionado. Allí, demasiados ricos acumularon su dinero no por triunfar en los negocios sino por ser gobernantes corruptos. <strong>El estatus social de las mujeres es mucho peor de lo que era en el Mundo Occidental hace 200 años</strong>. <strong>Los derechos humanos están por debajo de cualquier estándar</strong> razonable a pesar del grotesco ex presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, quien sostuviera cándidamente en su discurso de 2011, en la sede propia de la ONU su discurso más ridículo señalando que en Irán “no había prostitutas, ni existía tal cosa a la que denominar homosexualidad”.</p>
<p>Según el informe preparado por un comité de intelectuales árabes y publicado bajo los auspicios de Naciones Unidas en El Cairo, antes que Mubarak sea destituido por los islamistas de la Hermandad Musulmana, el número de libros traducidos por el mundo árabe entero era mucho menor que el traducido por apenas la pequeña Grecia.</p>
<p>Todo esto está sucediendo en una región que hace apenas 40 años la <b>OPEP </b>consideraba como la segunda zona más rica del planeta y, dentro de un área mayoritariamente musulmana que desarrolló en algún momento de la historia una de las culturas más avanzadas del mundo. Si lo desea, usted está en derecho de preguntarse: entonces, <b>¿por qué esto está sucediendo?</b><b> </b></p>
<p>También es un hecho que casi todos los gobiernos en la región culpan de esta situación a los EEUU, a la civilización occidental, al judaísmo, al budismo, a todos y a todo, “excepto a ellos mismos”.</p>
<p>¿Conoció Usted algún presidente o funcionario importante de algún gobierno árabe que haya hecho una sincera autocrítica sobre estos temas? ¿Puede usted mencionar algún presidente árabe que haya reconocido el fracaso de su gestión de gobierno? Pues por más que busquemos en la historia no encontraremos más que el acto de valentía y visión estratégica del presidente egipcio <b>Anwar el-Saddat</b>, claro que ello lo llevo a su propia muerte; fue asesinado por la Hermandad Musulmana egipcia por firmar la paz con los israelíes.</p>
<p>Justo es decir también que en esa región viven millones de personas decentes, honestas y buenas, que son musulmanes devotos o que no son muy religiosos. Hoy, muchos de ellos son víctimas por partida doble de un mundo exterior que, a partir del avance de grupos islamistas, está desarrollando rechazo hacia ellos por el solo hecho de ser árabes. Estas personas, también son, y debe ser dicho, victimas de su propio hábitat que les divide el corazón por ser total y absolutamente disfuncional.</p>
<p>La situación a tener en claro es que <strong>la vasta mayoría silenciosa de los musulmanes no forman parte del terror y de la incitación, pero tampoco se manifiestan en su contra</strong>. Esto hace que muchos ciudadanos en Occidente, equivocadamente, los consideren cómplices por omisión y esto aplica al liderazgo político, a intelectuales, hombres de negocios y a muchos otros que <strong>ignoran que la inmensa mayoría de los musulmanes son absolutamente capaces de diferenciar entre el bien y el mal</strong>; pero están condicionados y tienen miedo a expresar sus puntos de vista por diferentes y conocidas razones. La persecución, el encarcelamiento, el secuestro, la tortura y el asesinato es muy común entre aquellos que se manifiestan públicamente en contra del yihadismo en sus países.</p>
<p>Los eventos de los últimos años han disparado situaciones que siempre han existido en el mundo árabe, no son situaciones nuevas o desconocidas. Aunque nunca han estado tan desenfrenadas como en la actual agitación regional.</p>
<p>Usted como lector podrá escoger y formar su opinión sobre el tema. Sin embargo, debe saber que pasarán unos cuantos años antes de que el mundo reconozca que estamos inmersos en una<b> guerra de las ideas</b> que ya ha manifestado no pocas y brutales acciones militares. Usted podrá tomar su propia posición al respecto, podrá negarlo o aceptarlo, ese no es mi problema. Mi obligación es contribuir a que lo piense, pues ya estamos bien metidos en esa guerra. Y mientras más demore el mundo y la opinión pública en reconocerlo, más cruenta será esa confrontación en el costo de vidas humanas.</p>
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		<title>Integrismo: &#8220;Es la ideología, no el comportamiento&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Nov 2013 12:16:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El problema con <strong>el terrorismo de índole religiosa</strong> es que se basa, fundamentalmente, en un dogma estrecho y fuera de cualquier posibilidad de ser contrastado. Su discurso es un diálogo ‘de suma cero, violento, represivo y maximalista’. Sus defensores y adherentes jamás reflexionan y sólo estarán satisfechos cuando los que consideran sus enemigos se conviertan a su creencia o sean vencidos. Sus seguidores creen que todo lo que los demás deben hacer es reconocer la legitimidad de la espalda con la que amenazan al diferente. Los discursos que se oyen por parte de los líderes de <strong>Al-Nusra</strong> (brazo de <strong>Al-Qaeda</strong>) en la <strong>Siria </strong>actual muestran claramente la inexistencia de la racionalidad y la ausencia de su legitimidad. El silencio que esgrimen aquellos que apoyan a los radicales en la guerra civil siria hace que la inmoralidad que los <strong>islamistas</strong> encarnan se permita y se siga oyendo. Esta gente no está allí para liberar a los ciudadanos sirios de <strong>Assad</strong> ni de nadie. Ellos están tratando de destrozar lo que queda en pie del Estado y las instituciones sirias para instaurar su <strong>proyecto de califato islamista</strong>, al tiempo que asesinan sin miramiento a civiles inocentes de todas las edades.</p>
<p>Durante décadas, incluso antes del 9-11, cuando el <strong>terror fundamentalista</strong> mostró lo que estaba dispuesto a hacer, una corriente perversa de análisis sobre el fenómeno del terror fundamentalista fue tomando cuerpo en la voz de intelectuales y académicos occidentales, y de ellos se valió la prensa para confundir a la opinión pública sobre el significado real de lo que encarna este tipo de terror. Estos intelectuales y analistas esgrimen una débil y absurda explicación sobre el llamado <strong>terrorismo religioso</strong>, al que sindican como el resultado de la pérdida de libertades políticas, la hegemonía occidental y la <strong>ocupación israelí</strong> de <strong>Palestina</strong>. Tal explicación configura una vulgaridad disociada de la realidad que no resiste análisis alguno.</p>
<p><span id="more-203"></span>Como indiqué hace una década y repito ahora, éstos no han sido, ni son, los factores que contribuyeron a la expansión de tal modalidad del terror ni a la captación de terroristas. <strong>&#8220;Los factores que lo crearon y lo alimentan han sido el propio terrorismo fanático, los petrodólares del Golfo y una aceitada maquinaria de odio</strong> favorecida por sujetos que interpretan la religión discrecionalmente y fuera de cualquier dialogo racional&#8221;.</p>
<p>La creencia por parte de analistas y académicos occidentales de que la creación de un terrorista está relacionada con la destrucción de su entorno patriótico, social y cultural, y que ello facilita su creación, es de mínima ridícula y no encuentra sustento en antecedente histórico alguno.<strong> No hay reivindicación identitaria ni patriótica en este fenómeno.</strong> Tampoco se está ante la defensa de aspectos culturales o nacionales en el accionar del terror fundamentalista.</p>
<p>De lo que se trata es de sistemáticos actos que van contra de su propia cultura y sus Estados nacionales, donde las victimas primarias y mayoritarias son los propios <strong>musulmanes</strong>, por lo que la explicación del problema desde la visión de los opinólogos occidentales, &#8220;no es más que una defensa de los que conducen a sus propios hermanos a un suicidio colectivo&#8221;. ¿Puede alguien en el mundo beneficiarse con la existencia del terrorismo religioso? No hay duda de que los últimos que podrían beneficiarse son los árabes y los musulmanes.</p>
<p>Sin embargo, <strong>hasta que el freno al terrorismo religioso no se manifieste claramente dentro de los propios árabes y musulmanes, no habrá solución</strong> en Siria ni en cualquier conflicto donde el fundamentalismo esté presente. Hasta que los países árabes-islámicos no confronten con un discurso claro y crítico al terror fundamentalista, lo único que ellos podrán hacer es convivir con la enfermedad del terrorismo, al igual que convivimos con el calentamiento global, las enfermedades incurables, las inundaciones y los incendios forestales.</p>
<p>Occidente y los países centrales de la comunidad internacional nada podrán hacer al respecto, tampoco habrá solución militar posible. Los propios pensadores y académicos occidentales han dado alas al terrorismo que ha utilizado todas y cada una de las libertades que el mundo libre ofrece -y de las que los terroristas se valen- para debilitar las propias sociedades occidentales. Así, los gobiernos no podrán más que reducir el daño y tratar de proteger a los ciudadanos que aún no hayan sido golpeados por el terrorismo, probablemente con escaso éxito. Esto sucederá hasta que se comprenda que el fenómeno del terror fundamentalista es una ideología radical que se inicia con la formación del sujeto que no necesariamente es un religioso o un devoto en su comportamiento.</p>
<p>Lo que se debe comprender para dejar de confundir a la opinión pública en lo que todavía se conoce como mundo libre, es entender que<strong> &#8220;el peligro no está en la forma en que cada persona vive su religión&#8221;</strong>. <strong>El peligro está en la radicalización de su mente, no en su comportamiento.</strong></p>
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