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	<title>George Chaya &#187; Italia</title>
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		<title>Lecciones de la historia</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jul 2013 20:43:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>A menudo, la dirección política y sus militancias siempre dispuestas a expresar su <strong>repudio a Occidente</strong>, nos dicen que la gran mayoría de las personas que profesa la fe islámica es pacífica, que no piensa ni desea destruir a Occidente. En las cadenas de noticias y agencias lubricadas financieramente a base de <strong>petrodólares del Golfo</strong> se sostiene que <strong>apenas el 1% de los 1.800 millones de musulmanes suscribe a la doctrina yihadista que califica a Estados Unidos de Gran Satán y causa de todos los males del mundo.</strong></p>
<p>Aquellos que aún dudan del poder de internet se veían sacudidos recientemente por un simple<strong> post en un blog</strong> que acabó en despacho de la agencia de noticias <strong>AP</strong> y fue difundido por doquier. Titulado &#8220;Por qué la mayoría silenciosa es irrelevante&#8221; y firmado por &#8220;<strong>E. Marek</strong>&#8220;, el sencillo texto señala que para el Islam, &#8220;<strong>el hecho de que la mayoría de los musulmanes sean pacíficos o no, es igual de relevante como lo fue para el nacional-socialismo el pacifismo de la mayoría de los alemanes&#8221;</strong>. En esos mismos años, los japoneses asesinaron a alrededor de 4,5 millones de chinos y mataron a más de 2.600 estadounidenses cuando atacaron <strong>Pearl Harbor</strong>, el 7 de diciembre de 1941. Aunque la mayoría de los japoneses era pacífica.</p>
<p><span id="more-137"></span>En el presente, fanáticos yihadistas incitan al terrorismo contra Occidente y asesinan a miles de personas tanto en Oriente Medio como en Occidente. Pero la mayoría de los muertos en <strong>Siria</strong> e <strong>Irak</strong> no son norteamericanos, judíos u occidentales, sino sirios e iraquíes. Los medios de prensa y la opinión pública deberían preguntarse: <strong>¿Dónde radica hoy el éxito de los islamistas?</strong> La respuesta es sencilla: su éxito radica en que los millones de ciudadanos musulmanes amantes de la paz se mantienen en silencio ante el avance de la violencia de los extremistas. Ello a pesar de ser las primeras víctimas del terrorismo yihadista.</p>
<p>No tengo dudas de que la mayoría de los musulmanes sean pacíficos. <strong>El problema es que no hay suficiente condena a los actos terroristas por parte de quienes son los mayores perjudicados.</strong> Esto no sucede en Oriente ni en Occidente. No hablemos ya de si estos actos guardan alguna relación aparente con los palestinos, los mismos palestinos abandonados y utilizados hasta el hartazgo por los propios países musulmanes. A esta situación se suma la ayuda directa o indirecta que reciben los terroristas de algunos gobiernos musulmanes, algo que nadie ignora dentro de la comunidad internacional.</p>
<p>La <strong>Unión Europea</strong>, defensora del multiculturalismo, aconsejó recientemente a los gobiernos de sus países miembros a enfocarse en la vigilancia y financiación de mezquitas y organizaciones de caridad dentro de sus fronteras. Y es que sin ayuda para obtener explosivos, montar oficinas, mantener campos de entrenamiento o infraestructura de recaudación, no hay forma de que los terroristas puedan llevar a cabo sus operaciones. Pero también sería deseable que los millones de musulmanes pacíficos tomaran las medidas adecuadas para evitar muchos de los conocidos resultados que generan las acciones de los islamistas. Eso ayudaría a no privarnos al resto de la ilusión de que expresiones tales como países árabes moderados no sea sólo una forma de hablar.</p>
<p>El error de los líderes espirituales fue no hablar y denunciar a los terroristas para tratar de detenerlos. <strong>Hoy nadie puede ser líder espiritual si lleva la contraria al pensamiento yihadista.</strong> La equivocación de los gobernantes musulmanes fue no impedir que se arrastrara a miles de musulmanes a posiciones contrarias al modernismo y a la paz. Esto dio lugar a que nadie que no defienda el pensamiento yihadista pueda gobernar de manera estable un país musulmán.</p>
<p><strong>Las personas que amaban la paz en Alemania, Italia o Japón se convirtieron en enemigos y blancos militares de las potencias Aliadas durante la Segunda Guerra Mundial</strong>. Ese fue el precio que pagaron por no hablar en su momento. Los gobiernos musulmanes deberán estar preparados para enfrentarse a este antecedente histórico en el marco de la lucha contra el terrorismo si no se inclinan por políticas consistentes que apoyen esa lucha.</p>
<p>Los gobernantes y los ciudadanos árabes no deben permitir a los yihadistas operar en sus países, deben rechazar su accionar, esta gente no los está liberando de nada ni de nadie con su teoría del yihad permanente, al contrario, los está condenando a sufrir las consecuencias políticas, migratorias, económicas, sociales y militares de sus acciones.</p>
<p>No escribo para hacer amigos, tengo claro que esto puede parecer incorrecto políticamente. <strong>En lo personal, respeto, conozco y hago la diferencia entre Islam e islamismo radical militante</strong>. Mi obligación deontológica profesional es describir una realidad fáctica, y mi expresión es perfectamente legítima y consistente con la historia. Al efectuar estas observaciones, <strong>lejos de distanciarnos u ofender al Islam, lo que estamos haciendo es ir en su ayuda y en la de gran mayoría silenciosa que desea vivir en paz</strong> frente a la minoría islamista ruidosa y violenta que no será detenida desde fuera con sucesivas campañas militares que no han resuelto nunca el problema. Las soluciones militares llevarán, como casi siempre, a una espiral de violencia sin final a la vista. <strong>En mi opinión, los yihadistas serán detenidos y sus crímenes evitados cuando los propios musulmanes pacíficos pongan freno al secuestro de su religión, algo que los integristas hoy llevan adelante a través de su ideología y accionar.</strong> Para evitar mayores males cabe repasar la historia y efectuarse dos preguntas fundamentales:</p>
<p>a) ¿<strong>Tomaron en cuenta Roosevelt o Churchill a la hora de responder al militarismo del Tercer Reich o al expansionismo imperial japonés que la gran mayoría de la ciudadanía alemana y japonesa era pacífica?</strong> La respuesta es no. Por ello hablar claro y en la verdad evitara repetir historias que puedan generar mayor sufrimiento a los pueblos árabes en el futuro.</p>
<p>b) ¿Se debería tener en cuenta que probablemente la mayoría de los habitantes de los países musulmanes prefiere dejarse de guerras santas y llevar su vida? La respuesta depende del grado de inocencia que adjudiquemos a esa mayoría y a su silencio. Las lecciones que nos ofrece la historia, con frecuencia son increíblemente simples. Aunque a pesar de cualquier esfuerzo, también suelen ser increíblemente tercas.</p>
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		<title>Comunidad internacional y crisis Siria: &#8220;opciones estratégicas&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jul 2013 04:39:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Dos años y cinco meses después del comienzo de la<strong> revolución siria</strong> y su posterior transformación en abierta guerra civil, la comunidad internacional se encuentra en una encrucijada histórica: intervenir directamente con el objetivo de destituir el régimen del <strong>presidente Bashar Al Assad</strong> para ayudar a construir un poder alternativo en <strong>Damasco</strong> o respaldar con poder suave a la oposición al punto de empujar al régimen a negociar su salida sin más opciones.</p>
<p>La administración estadounidense declaró el pasado 10 de junio que comenzaría el proceso de armar a la oposición. El <strong>Pentágono</strong> indicó que considera también otras medidas, incluyendo, muy posiblemente, una zona limitada de exclusión aérea sobre el asediado país. Pero incluso en este punto, el juego final de <strong>EEUU</strong> en <strong>Siria</strong> es incierto. <strong>Washington</strong> aún debe explicar sus planes estratégicos regionales con respecto de <strong>Irán</strong> y <strong>Hezbollah</strong> por un lado y a las milicias <strong>salafistas</strong> y <strong>yihadistas</strong> por el otro.</p>
<p><span id="more-126"></span>El envío de armas a la oposición, aunque legítimo y con el fin de que los opositores de Al Assad puedan defenderse de las fuerzas del régimen que cuenta con el abierto respaldo militar iraní, plantea importantes interrogantes. A saber: ¿La oposición será responsable del uso de las armas que reciba? ¿Cuáles serán los próximos pasos después de suministrar esas armas? ¿Será una guerra de largo plazo entre dos fuerzas iguales con miles de bajas civiles o el equipamiento del <strong>Ejército Libre de Siria</strong> (<strong>ELS</strong>) creará un nuevo equilibrio de poder que llevará a ambos bandos a reconocer que la resolución del conflicto no va a pasar por una solución militar y que el consenso es la única opción viable para ponerle fin?</p>
<p>Observando el comportamiento del régimen, particularmente desde que recupero la estratégica ciudad de <strong>Qusayr</strong> en el centro del país, se ve claramente que no sólo ha detenido el impulso de los rebeldes, sino que ha pasado abiertamente a la ofensiva en varias zonas del país. La renuencia del régimen a aceptar un equilibrio de poder con la oposición como base para negociaciones políticas futuras, más el rechazo de <strong>Rusia</strong> para ejercer presión sobre sus aliados en <strong>Damasco y Teherán</strong> para que éstos acepten un reparto de poder real es lo que impulsó a Washington y sus aliados a reforzar las capacidades militares de la <strong>coalición anti-Assad</strong>, y lo mismo a explorar otras opciones más letales a futuro.</p>
<p>En los primeros meses de 2011, cuando estallaron las revueltas árabes, <strong>la Unión Europea y Washington siguieron la estrategia</strong> -errónea- <strong>de acompañar de cerca a &#8220;los grupos rebeldes&#8221;</strong>, esto se vio claramente con la caída de los regímenes de <strong>África del Norte</strong> y <strong>Yemen</strong>. En <strong>Túnez </strong>y <strong>Egipto</strong>, los manifestantes tuvieron apoyo moral y político de la administración <strong>Obama</strong>, de <strong>Francia</strong>, <strong>Italia</strong> e <strong>Inglaterra</strong>, incluso <strong>España</strong> envió tres aviones militares a patrullar <strong>Libia</strong>; sólo <strong>Alemania</strong> se mantuvo expectante y en segundo plano. Esto permitió que los <strong>regímenes árabes pro occidentales</strong> se desmoronaran y abrió camino a grupos rebeldes en la toma del poder político, entre ellos la<strong> Hermandad Musulmana</strong>, una agrupación radical que acaba de fracasar y caer estrepitosamente en Egipto. Pero en Libia, <strong>Khadafi</strong> no tuvo aliados ni simpatías occidentales y jamás obtuvo suministros ni logística de Rusia. La administración Obama apelo al Capítulo VII de la <strong>Carta de Naciones Unidas</strong> y basado en una resolución de la <strong>ONU</strong> de 1973 puso en marcha acciones conjuntas con la <strong>OTAN</strong> contra el régimen de Khadafi hasta su desaparición. Ya vimos qué mal funcionó eso. Hoy los salafistas gobiernan <strong>Trípoli</strong> y grupos satelitales de <strong>Al-Qaeda</strong> dominan sectaria y tribalmente el interior de Libia.</p>
<p>En cuanto a Siria, la administración Obama y <strong>Bruselas</strong> permitieron que la rebelión se cuele y prospere como ocurrió en Egipto en 2011 con la esperanza y en la apuesta de que la movilización de masas derrumbaría al régimen de Assad, o por lo menos incidiría -moral y psicológicamente- en el ejército para volverse contra su propio comandante en jefe. Esto no sucedió y fue otro eslabón erróneo en la cadena de equivocaciones de Washington y Bruselas.</p>
<p>Con ello se perdieron miles de vidas humanas y un año muy valioso. Durante la primera etapa de la revolución siria, el movimiento fue conducido sobre todo por liberales, laicos y seculares que organizaron manifestaciones y protestas en Damasco y varias ciudades del país. Ese año, las fuerzas estadounidenses todavía estaban desplegadas en <strong>Irak</strong>, muy cerca de la frontera Siria. Una rápida acción militar coordinada con <strong>Turquía, Jordania</strong> y otros socios regionales en apoyo de una sociedad civil movilizada, probablemente habría forzado a Assad a dejar el poder y buscar refugio en Rusia o en Irán. <strong>El presidente Obama debería haber resuelto el atolladero de Siria antes de la retirada de Irak, ‘‘pudo hacerlo, le faltó visión estratégica y coraje’’, se hubieran evitado miles de muertos inocentes</strong>. Y en ello cabe igual responsabilidad histórica para sus socios europeos.</p>
<p>En ese momento, las fuerzas norteamericanas estaban desplegadas a lo largo de la frontera siria con hombres, equipo, fuerza aérea y lo más importante, una fuerte y disuasiva presencia sobre Irán. Assad estaba prácticamente rodeado; Irán se mantuvo a raya y Turquía aún era virgen de sus protestas actuales. Y lo que es más relevante, el grupo islamista <strong>Al-Nusra</strong> (la filial de Al-Qaeda en Siria), no estaba todavía desplegado sobre el terreno ni había infiltrado la oposición Siria. El primer año de la crisis siria, de abril de 2011 hasta abril de 2012, mostró cuán lejos están la Unión Europea y los EEUU de entender y abordar con soluciones la realidad de Oriente Medio. Washington y Bruselas permitieron irresponsablemente que el escenario sirio cambiara tan drásticamente desde principios de 2013.</p>
<p><strong>Hoy la realidad política siria experimentó una profunda agudización de la crisis en dirección a la anarquía</strong>, ello aleja cualquier solución política del conflicto, esto se debió en gran parte a que durante los últimos meses de 2012, la campaña presidencial en EEUU impidió una decisión arriesgada de Obama para involucrarse en Siria por temor a perder el voto de los componentes de la izquierda y el centro del electorado estadounidense. En aquel momento de 2012 se podía buscar una salida negociada al controversial, la realidad actual se ha transformado y agudizado irreversiblemente sobre el terreno.</p>
<p>Ya no hay manifestaciones y movilizaciones civiles en Siria, los ciudadanos comunes se han retirado de plazas y calles, su objetivo principal es procurar alimento para sus familias y salvar la vida en el día a día. La lucha política callejera fue tomada por actores militares feroces y extremistas. <strong>El régimen lanzo una guerra abierta y sin retorno en la convicción que sobrevivirá si logra la supresión de sus contrincantes.</strong></p>
<p><strong>El presidente Assad no sólo combate con su fuerza aérea, tanques y artillería pesada. También lo hace con la ayuda de brigadistas de Hezbollah que operan desde Líbano respaldados por el Pasdaran iraní</strong> (un subconjunto de fuerzas armadas-religiosas). Assad dispone de suministros con total libertad a través de las fronteras de Irán e Irak que operan como canales abiertos debido a la retirada de EEUU, lo cual multiplicó la capacidad militar del régimen y profundizó su brutalidad. Su contrincante, el ELS ha comenzado a librar una guerra en paralelo con las milicias yihadistas de Al-Nusra, cuyo objetivo es instaurar en Siria la extensión del califato islamista que lograron imponer en <strong>Afganistán</strong> y parte de Irak. Hoy es difícil distinguir a los combatientes rebeldes y seculares sirios de los componentes islamistas dentro de la oposición, lo cual deslegitimó y quitó simpatía al ELS ante la opinión pública por el caso de la utilización de armas químicas por parte de ambos bandos, aunque sea de manera limitada.</p>
<p>Transitando mediados de 2013, <strong>la comunidad internacional debe tomar una decisión más compleja y mucho más peligrosa que antes</strong>. Tendrá que actuar en un nivel de equivalencias a los desafíos emergentes de las muchas mutaciones del conflicto. Un año atrás el escenario era muy diferente. Pero nada se hizo y la inacción, como las políticas equivocadas, tiene su coste en Oriente Medio.</p>
<p>Después de la crucial batalla de Qusayr de mayo pasado y gracias a la participación de las bien entrenadas fuerzas especiales de Hezbollah y los asesores militares iraníes, las tropas de Assad recuperaron posiciones y desalojaron a los rebeldes. El régimen se fortaleció y extendió su ofensiva hacia varios frentes rebeldes. Bruselas y Washington se mantuvieron a la espera de la evolución de la batalla de Qusayr, ahora deben entender que cambio el <em>status quo</em> sobre el terreno, que Rusia no convencerá al régimen de hacer concesiones y que Assad no negociara nada en <strong>Ginebra</strong>.</p>
<p>La batalla de Qusayr ha sido bisagra militar para el régimen que lanzó una contraofensiva demoledora sobre los rebeldes e hizo que el presidente no considere negociación alguna que no sea en beneficio de su permanencia en el poder. Este escenario, por fin, llevó a la administración Obama y al liderazgo europeo a considerar una estrategia diferente y a informar públicamente que armaran a los insurgentes y posiblemente establecerán una zona de exclusión aérea sobre los cielos sirios. El movimiento es en la dirección correcta, pero tardío y lento. Sin embargo, debe ser desarrollado y comprendido estratégicamente. El plan de Washington y Bruselas debe englobar aspectos vitales para enfrentar las consecuencias de una intervención en Siria, independientemente del alcance y tamaño que esta suponga.</p>
<p>Los principales interrogantes que deben ser considerados ante los retos estratégicos en tal dirección, a mi juicio son:</p>
<p>a) <strong>¿Quién es y quién será el socio estratégico militar y político dentro de Siria de principio a fin de cualquier operación Occidental?</strong> ¿Quiénes se harán cargo de los ministerios en Damasco y controlaran la seguridad y la estabilidad una vez que se produzca el cambio político, si se produce?</p>
<p>b) <strong>¿Cuál será la participación árabe junto a EEUU y la UE? ¿</strong>Hasta dónde llegará el apoyo de los países del Golfo, Jordania y Turquía, sobre todo si Irán participara militarmente de forma directa a favor de Assad?</p>
<p>c) <strong>¿Cuál es el plan de neutralización y respuesta si Hezbollah e Irán reaccionan a la implicación de la UE y EEUU?</strong> ¿Existe una estrategia que incluya una respuesta global de Bruselas y Washington a un movimiento de fuerza en tal sentido por parte de Irán?</p>
<p>d) Por último, pero no menos importante,<strong> ¿Hacia dónde marchará políticamente Siria después que Assad se haya ido?</strong> ¿Será una democracia laica, un régimen islamista-teocrático o un gobierno militar?<strong> Es crucial comprender y evaluar nuevas opciones estratégicas antes de que comience el compromiso de la comunidad internacional para que todos los actores sean conscientes de las implicancias del proceso</strong>. Pero fundamentalmente, de las consecuencias de tal proceso para no repetir historias fallidas como la que estamos viendo por estos días en Egipto, y sobre todo, para dar la oportunidad al pueblo sirio de encaminarse en paz al progreso y la modernidad, dejando atrás esta oscura y dolorosa etapa que ha manchado como nunca su milenaria historia y cobrado la vida de miles de inocentes.</p>
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