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	<title>George Chaya &#187; Europa</title>
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		<title>Entre Auschwitz y el World Trade Center</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2016 10:36:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Alguien escribió alguna vez, no hace mucho tiempo, que Europa murió en Auschwitz, donde mataron a seis millones de judíos. Y creo firmemente que hay una gran verdad en ello. Aunque en los años ochenta y mucho antes de esta frase, la brillante escritora italiana Oriana Fallaci ya nos hablaba de dobles raseros, hipocresía y... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2016/02/12/entre-auschwitz-y-el-world-trade-center/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Alguien escribió alguna vez, no hace mucho tiempo, que Europa murió en Auschwitz, donde mataron a seis millones de judíos. Y creo firmemente que hay una gran verdad en ello. Aunque en los años ochenta y mucho antes de esta frase, la brillante escritora italiana Oriana Fallaci<b> </b>ya nos hablaba de dobles raseros, hipocresía y otras cuestiones que finalmente la llevaron al exilio de esa Europa psicoculposa para radicarse en los Estados Unidos, donde finalmente falleció, no sin antes dejarnos verdades irrefutables e ideas magníficas, más allá de cualquier dogma.</p>
<p>Y es que, ciertamente, una Europa despreciable renunció en Auschwitz a su propia cultura, sus valores, su pensamiento, su creatividad y su talento. Esa Europa fue la que decidió autodestruirse eliminando a veinte millones de seres humanos; seis millones de ellos pertenecientes al pueblo judío, un pueblo que produjo los científicos más grandes y las personas más maravillosas que cambiaron el mundo desde diferentes disciplinas.</p>
<p>La contribución del pueblo judío se manifiesta hoy en todos los ámbitos de la vida del mundo moderno: las ciencias, el arte, el comercio internacional y, sobre todo, como algo que trasciende a todo lo anterior: un elemento superior en la idea y el concepto del respeto por la vida, que, a mi juicio, debe ser definido como la conciencia de la humanidad<b>.<span id="more-625"></span></b></p>
<p>Esta es la paranoia que percibo apropiada definir como conducta psicoculposa de esa Europa negadora. De esa vieja Europa<i> </i>que se aferró, bajo el pretexto de la tolerancia, a la imperiosa necesidad de demostrar —a ella misma y con escaso éxito— que se curó de la enfermedad del racismo y la xenofobia.</p>
<p><b>Así, y para cicatrizar las heridas que infligió a la humanidad, fue que abrió sus propias puertas a más de veinte millones de musulmanes desde los años setenta en adelante. Aunque realmente lo hizo no por lo antes mencionado, sino por mano de obra barata en los años previos a que floreciera la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).</b></p>
<p>Sin embargo, la retórica humanitaria europea es tan consoladora como fraudulenta, Auschwitz no tiene retorno: es el estigma de la humanidad y los europeos, sus padres.</p>
<p>A pesar de ello, es justo decir que dentro de esos millones de seres humanos que migraron, muchos de ellos trabajaron honradamente, construyeron sus familias, enviaron sus hijos a las universidades y conocieron lo que la modernidad definió como movilidad social ascendente. Muchos de esos inmigrantes prosperaron, se insertaron en las sociedades que integran siendo más o menos practicantes o creyentes y sin anteponer cuestiones de fe; tributaron sus impuestos y observaron las leyes de los países de acogida. Se adaptaron con respeto por sus legislaciones y defendieron sus derechos, asumieron sus deberes y sus obligaciones sociales y civiles.</p>
<p>Como sea, esa Europa que murió en Auschwitz miró hacia otro lado cuando muchos otros inmigrantes trajeron “el regalo envenenado” de la estupidez y la ignorancia religiosa del radicalismo extremista, la intolerancia y la delincuencia; todo ello debido a una carencia manifiesta de voluntad para trabajar y mantener a sus familias con dignidad y orgullo.</p>
<p>Muchos de esos sujetos (minoritarios, claro está, porque así debe decirse) han volado trenes y autobuses, han asesinado alevosamente en teatros, restaurantes y estadios deportivos. En definitiva, han convertido las ciudades europeas más agradables (como Madrid, Londres y París) en desvencijados vecindarios iraquíes o sirios sumergidos en la suciedad y la delincuencia. Han escogido vivir encerrados en sus departamentos, donde reciben ayuda social y alimentos gratuitos de los Gobiernos europeos a cuyas sociedades planean destruir haciendo uso de la propia ingenuidad de sus anfitriones.</p>
<p>Europa escogió de ese modo timorato y miserable cambiar la habilidad creativa por la habilidad destructiva de una cultura del odio y el fanatismo.</p>
<p><b>En ese proceso psicoculposo,</b> <b>Europa cambió la inteligencia por el atraso y la superstición. Cambió su cultura judeocristiana del firme apego a lo sagrado de la vida por aquellos que glorifican y buscan la muerte, incluso la propia, desde los actos de terrorismo en los cuales varias personas se inmolaron recientemente en París.</b></p>
<p>Muchos gobernantes europeos han mostrado lo que realmente son: miserables de la Europa cobarde. Muchos de ellos lucran, comercian y negocian con Estados patrocinadores de la muerte. Hace dos años, el arzobispo de Canterbury sugirió —desde uno de los castillos en los que reside— dejar de festejar las navidades para no herir la fe de los musulmanes que residen en Inglaterra. También fue el Reino Unido quien llevó a debate, en 2013, la conveniencia de eliminar de la currícula escolar de historia el Holocausto, ya que podía ofender a la población musulmana que afirma que nunca ocurrió. Se estableció finalmente que “de momento” no se eliminara, pero la sola posibilidad de que ello suceda muestra la calaña de Europa.</p>
<p>Sin embargo, más allá de las conductas europeas, lo que se aprecia es un presagio aterrador del temor que se está apoderando del mundo y la sencillez con la que muchos países están cayendo en el miedo, aun transcurridos más de setenta años del fin de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Ahora, en 2016, más que nunca Europa continúa mostrando su cobardía y el ejemplo palmario es la recepción de presidentes de repúblicas teocráticas que son bienvenidos en el propio Vaticano, con alfombra roja y estatuas de desnudos cubiertas, ¡no vaya a ser que ofendamos a alguien! Aunque sea a primeros mandatarios de países que todavía alegan que el Holocausto es un mito, que lapidan mujeres y cuelgan a homosexuales. Pese a ello, son recibidos con brazos abiertos por empresas europeas, con quienes firman contratos comerciales millonarios.</p>
<p>¿Europa está perdida? ¡Puede que sí! Que en gran parte haya muerto en Auschwitz, pero también eligió suicidarse posteriormente y, en todo caso, hoy es un enfermo terminal que agoniza y cuyo desenlace final, más temprano que tarde, será inevitable.</p>
<p>La pregunta que sigue ya no debe responderla Europa; es mucho más amplia y cabe a toda la cultura occidental, o a lo que todavía seguimos denominando “mundo libre”: ¿Cuántos años deberán transcurrir hasta que alguien nos diga que el ataque contra las Torres del World Trade Center nunca ocurrió? Y que ello sea dicho pensando en que tal cosa pueda ofender a algunos musulmanes que residan en los Estados Unidos.<b></b></p>
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		<title>El falso debate de confrontar libertad y seguridad</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2016 09:14:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Atentados en París]]></category>
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		<description><![CDATA[En general, y a través de la historia, un país no escoge entrar o no en una guerra: la guerra le es declarada. De igual manera, un país no elige dónde librar una guerra, depende del enemigo que se la declara. Cuando estas circunstancias se producen, un país no está en condiciones de elegir qué... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2016/01/22/el-falso-debate-de-confrontar-libertad-y-seguridad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En general, y a través de la historia, un país no escoge entrar o no en una guerra: la guerra le es declarada. De igual manera, un país no elige dónde librar una guerra, depende del enemigo que se la declara. Cuando estas circunstancias se producen, un país no está en condiciones de elegir qué guerra quiere librar: el tipo de guerra le es impuesta por el agresor.</p>
<p>Nunca se elige ni contra quién, ni cómo ni dónde se hace la guerra, salvo en muy escasas ocasiones. Estas tres sencillas verdades han pertenecido durante siglos a la tradición política y estratégica occidental, aunque los dirigentes y las sociedades de lo conocido como mundo libre las hayan olvidado en las últimas dos décadas. Desde la caída de la Unión Soviética, los europeos han vivido unas vacaciones estratégicas y han alimentado tres peligrosas ilusiones: a) que pueden elegir libremente a quién hacer la guerra, b) que pueden elegir de qué manera librarla, y c) que pueden elegir dónde combatirla.</p>
<p>Luego de la masacre de París, los europeos continúan encerrados en esa ilusión. Aunque deben reconocer —cuanto antes— que no depende de ellos librar o no esta guerra. <b>La tienen encima, dentro de sus ciudades, se la declaró el yihadismo con sus fatwas desde mediados de los años noventa, y esta declaración ha sido renovada por las organizaciones radicales, hasta llegar actualmente al ISIS</b>. La guerra ya ha sido declarada por quienes consideran la civilización occidental como una perversión y un mundo a destruir, y ya es muy claro que se han dado a la tarea de aniquilarlo.<span id="more-612"></span></p>
<p>Tampoco han elegido los occidentales qué tipo de guerra librar contra el ISIS. Uno debe aferrarse semánticamente al término <i>guerra</i> —por más desagradable que suene— y aunque otros lo nieguen y pongan sobre la mesa miles de páginas de derecho penal, derecho internacional y derecho de guerra para demostrar que esto no es una guerra, sus esfuerzos se tornan estériles cuando quien se sienta al otro lado en la mesa porta una arma o un chaleco de explosivos. Lo acepte o no Occidente, es este elemento que ha definido el tipo de guerra que le ha sido declarada. Y lo que es peor, los occidentales tampoco han elegido librar la guerra en las calles de las ciudades europeas o estadounidenses: esa guerra ha sido llevada allí por el islamismo radical.</p>
<p>En 2001, los norteamericanos tenían al menos el consuelo de descubrir que sus atacantes procedían del exterior y llegaron para destruir las Torres Gemelas por órdenes de Osama Bin Laden. Los europeos no tienen esa suerte: sus enemigos poseen pasaporte de la comunidad, viven en barrios europeos, visitan centros comerciales y acuden a eventos deportivos donde eligen a las personas que asesinarán<b>.</b> Eso ocurrió en París, Londres y Madrid, y sucederá en más ciudades si no hacen algo al respecto.</p>
<p>La actual no es más que una guerra librada contra el sentido mismo de la civilización occidental, es total en sus objetivos y medios y pretende convertir a Occidente en un campo de batalla general y amplia. Todo lo cual señala claramente un frente interior. A ningún occidental le gusta ese escenario, muchos lo niegan, pero lo cierto es que está ahí. Esto exige cambios profundos en la forma de pensar y actuar en materia de seguridad.</p>
<p><b>La evolución del yihadismo en territorio europeo y estadounidense es lo suficientemente grave como para rever cuanto antes las medidas adoptadas por Estados Unidos tras el 11-S</b>, y que la progresía europea —tan alegremente— criticaba entonces.</p>
<p>Por desgracia, parafraseando la conocida broma norteamericana —“Cuando los estadounidenses tienen un problema, aprietan el botón, pero cuando lo tienen los europeos, difunden un comunicado”—, cierta y verdadera, los europeos, en vez de actuar, discuten acaloradamente sobre la alternativa libertad-seguridad. En verdad, esta misma discusión no sólo es falsa, sino que es peligrosa e imprudente para sus propias sociedades.</p>
<p>Es falsa porque la amenaza yihadista ya está extendida sobre Europa como la peor de las servidumbres, la que afecta al alma de sus habitantes. La verdadera falta de libertad es la que a golpe de kalashnikov ya se está instalando en el interior de la conciencia europea a partir de los ataques a París, y cada atentado islamista en el corazón de Europa está siendo ya un recorte real de las libertades de los ciudadanos europeos.</p>
<p>Europa está semisumergida en su día a día y el miedo a la represalia y a la venganza, a la rendición, los ataques parisinos, las suspensiones de conferencias y exposiciones acerca del islam, la autocensura de cineastas, novelistas, escritores, artistas y cantantes lo demuestra. De ataque en ataque, de bomba en bomba, los yihadistas ya están asaltando con éxito el alma europea.</p>
<p>No hacer nada al respecto es imprudente, porque el ataque de París y la repercusión vital en toda Europa muestran que el Viejo Continente está agrietado moral e intelectualmente y no podrá soportar muchos más ataques.</p>
<p>En estas condiciones y ante estas consecuencias, la inacción y la pérdida de tiempo de las élites políticas, intelectuales y mediáticas europeas convierten este debate en algo imprudente, irresponsable e insensato.</p>
<p>Ante los ataques a la conciencia misma de Occidente, a su forma de vivir, de pensar y de expresarse, la única reacción posible es tomar medidas que no tienen por objetivo a los ciudadanos occidentales, sino a quienes los asesinan en cafés, teatros y campos deportivos. Que vayan dirigidas a actividades delictivas y terroristas muy concretas, alejadas de la cotidiana vida europea u occidental. Que tienen un carácter excepcional y cuyos responsables de ponerlas en marcha a nivel gubernamental saben y conocen muy bien.</p>
<p>Las verdaderas democracias adaptan sus instituciones de seguridad a las necesidades del momento, que es la forma auténtica de mantener a salvo los principios, los valores y los modos de vida de sus sociedades. Y hoy pasa por actuar en tres direcciones. Como primera medida, las fuerzas de seguridad y las agencias de inteligencia deben poder acceder cuanto antes, y de la manera más completa posible, a las fuentes de información, para eliminar restricciones burocráticas. En segundo lugar, se debe evitar que los yihadistas planifiquen y preparen con libertad sus masacres, lo que exige cambios legales que permitan reforzar la seguridad y los controles en fronteras. Y en tercer lugar, sólo se ganará la guerra que ellos han declarado si es posible detenerlos, desactivarlos e interrogarlos con las mayores garantías que disponga la labor de las agencias de inteligencia y las fuerzas de seguridad dentro del marco democrático.</p>
<p>El lector puede pensar, y con toda razón, que también es cierta la existencia de un detalle no menor. Es que quizá los europeos no quieran librar esta guerra con estos instrumentos y de esta manera. Sin embargo y desgraciadamente, ante este cuadro de situación generado por el atacante externo, no tienen opción. O tal vez sí la tienen, y esa otra alternativa es perderla.</p>
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		<title>Las implicancias del acuerdo nuclear</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 09:34:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Era una obviedad para la mayoría de los analistas y los comentaristas conocedores de Medio Oriente que lo que parecía una larga telenovela tenía solo dos actores estrellas: Irán y Estados Unidos. Los países europeos solo tuvieron un rol de extras, cuya participación no era más que secundaria y a los solos efectos de dar una fachada de legitimidad internacional a las negociaciones y al acuerdo.</p>
<p>A lo largo de todos estos años, el diálogo real tenía lugar entre Washington y Teherán. La comunidad internacional y el mundo árabe se dieron cuenta de esa realidad sin necesidad de que se los expliquen en profundidad.</p>
<p>Lo especialmente interesante, además de lo extenso de la telenovela, era que no <b>había -ni hay- ninguna garantía de éxito, ello quedó claro en la insistencia de la administración Obama en que las negociaciones se limiten al programa nuclear de Irán, sin tocar otros problemas políticos regionales</b> y repitiendo al más alto nivel que las cuestiones políticas de la región eran cuestiones separadas del acuerdo.</p>
<p>Esas cuestiones políticas regionales jamás fueron tenidas en cuenta ni objetadas por los extras europeos de la telenovela. Nunca se consideró el soporte de Teherán a grupos políticos terroristas como Hezbollah en Líbano, al régimen del dictador Bashar Al Assad en Siria o a la injerencia de Irán en Yemen y Gaza. Tampoco cuestionaron la peligrosidad regional del programa nuclear de Irán en lo referente a las repercusiones geológicas y sísmicas de tener instalaciones nucleares en un país propenso a terremotos devastadores como lo es Irán.<span id="more-532"></span></p>
<p>El lector puede pensar que plantear una cuestión de este tipo es bien secundaria. Sin embargo, ya vivimos la catástrofe de Fukushima, en el norte de Japón. El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y demás países vecinos a Irán deberían estar preocupados, no solo por lo que significa la fortaleza de un Irán nuclear desde lo militar, sino por un accidente que pudiera permitir fugas de la planta nuclear costera iraní de Bushehr. De hecho, en noviembre de 2013, un terremoto con una magnitud de 7,3 sacudió la provincia de Bushehr. El terremoto fue sentido en varios países alrededor del Golfo, incluido Qatar, Bahréin, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Al menos 87 personas murieron y unas 1800 resultaron heridas como consecuencia del sismo.</p>
<p>Sin embargo, <b>más allá de lo sísmico, lo que realmente preocupa a los países vecinos de Irán es el uso militar de su programa nuclear</b>. Estas preocupaciones son compartidas por estos países, así como por Israel y Turquía. Aun así, altos funcionarios estadounidenses, encabezados por el presidente Barack Obama, sostienen la disposición de Washington a aceptar un Irán nuclear en el corto plazo y, según el presidente estadounidense, lo que se ha logrado se vincula a dos elementos fundamentales: la confianza y la buena voluntad.</p>
<p>En este punto, se podría argumentar que la confianza y la buena voluntad son tópicos necesarios en política, pero no son suficientes en ausencia de garantías sólidas. De hecho, el largo historial del programa nuclear de Irán no ha alentado a la confianza ni mostró aspectos de buena voluntad. Incluso después de su aprobación, los cantos de “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”<b> </b>siguen escuchándose en las calles y las mezquitas de Teherán, y no solo contra Estados Unidos e Israel, los discursos y los cánticos contra los Estados árabes están presentes de manera mucho más beligerante, lo que provoca animosidades raciales y tribales.</p>
<p>A pesar del entusiasmo de Washington por tranquilizar, primero a los israelíes y después a los árabes, indicando que el acuerdo no afectará negativamente las relaciones con los Estados Unidos<b>, cualquier observador inteligente puede percibir que el elemento confianza no existe y que las relaciones son diferentes luego de la firma del acuerdo.</b></p>
<p>Hoy hay varias preguntas que muchas personas se efectúan, por ejemplo: “¿Por qué se llegó a esta etapa?”. Y otra no menos importante: “¿La situación actual es irreversible o no?”.</p>
<p>La respuesta más probable a la primera pregunta es que lo que nos ha traído donde estamos ahora han sido las convicciones políticas del presidente Obama y la decadencia de la diplomacia europea. El presidente de Estados Unidos es un hombre con una identidad ideológica definida y plenamente convencido de que está haciendo lo correcto. Los europeos son incorregibles, a menudo olvidan su historia e ignoran las implicancias de haber acompañado al inquilino de la Casa Blanca en la telenovela que nos han vendido por años.</p>
<p>Sobre el segundo interrogante, bien podemos responder que el acuerdo nuclear y la eventual normalización de las relaciones con Teherán no es un programa europeo, sus cancilleres son descendientes directos del <i>soft power</i> chamberliano, que, por no saber, ni saben lo que han hecho a nivel político, pero en lo económico se frotan las manos y ya están planeando nuevos negocios con Teherán.</p>
<p>La idea central que motorizó este acuerdo ha tenido como único padre ideológico a Barack Obama. Por tanto, esperar algún cambio desde Washington de aquí a noviembre 2016 sería absurdo. Y, continuando la línea de respuesta a la segunda pregunta sobre si el acuerdo es definitivo e irreversible, a mi juicio la respuesta está en Irán y su régimen, en su estructura de poder, su dualismo político, su lucha interna y su doble discurso contradictorio. Lo cierto es que el régimen iraní sabe muy bien lo que quiere, pero no necesariamente la mejor manera de lograrlo.</p>
<p>Por alguna razón la administración Obama ha optado por separar los aspectos técnicos del acuerdo nuclear del ambiente político que rodea e interactúa con él en la región. Sin embargo, a pesar de Obama y la pusilanimidad europea, los países árabes del Oriente Medio, incluido Israel, a pesar de los muchos problemas que los aquejan, todavía tienen buena memoria y bastante claras sus historias por su supervivencia.</p>
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		<title>Lineamientos para mejorar la seguridad interior</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Nov 2013 13:08:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las motivaciones detrás de potenciales ataques islamistas en suelo occidental son complejas e incluyen ideologías fundamentalistas de adherentes al yihadismo radical del anillo extremista sunnita como de grupos radicales chiítas de Oriente Medio. Ambos sectores disponen de sus propios postulados ideológico-militares y blancos de ocasión tanto en África, Europa, América del Norte y Latinoamérica, por lo que es necesario... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2013/11/03/lineamientos-para-mejorar-la-seguridad-interior/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las motivaciones detrás de potenciales <strong>ataques islamistas en suelo occidental</strong> son complejas e incluyen ideologías fundamentalistas de adherentes al <strong>yihadismo</strong> radical del anillo extremista <strong>sunnita</strong> como de grupos radicales <strong>chiítas</strong> de <strong>Oriente Medio</strong>. Ambos sectores disponen de sus propios postulados ideológico-militares y blancos de ocasión tanto en<strong> África, Europa, América del Norte</strong> y <strong>Latinoamérica</strong>, por lo que es necesario proyectar y desarrollar con precisión aspectos de prevención que cubran el accionar de la violencia terrorista.</p>
<p>En tal dirección es que la <strong>República Argentina</strong> debería desarrollar una política preventiva amplia y clara, considerando entre otros, tres elementos centrales. A saber:</p>
<p><span id="more-198"></span>a) <strong>Definir sin ambigüedad los regímenes y gobiernos que sostienen, financian y amparan grupos considerados terroristas por los países centrales de la comunidad internacional</strong>. Del mismo modo se debe conceptualizar la radicalización interna que pudiera desarrollarse en el país. Este fenómeno suele darse en cárceles y a través de organizaciones de caridad, y es muy importante en el crecimiento de la amenaza, por lo que autoridades gubernamentales, legisladores y funcionarios de la seguridad interior deben involucrarse en <strong>&#8220;la batalla de las ideas sin temor a la crítica ni a los rótulos de la ideologización&#8221;</strong>. La seguridad no debe ser condicionada por la ideología, ni es propiedad de la izquierda o la derecha en ningún país del mundo libre. De lo que se trata es de instrumentar una <strong>política de seguridad responsable contra el terror organizado</strong>. Si los funcionarios de gobierno, los diputados y los senadores, dejan de lado su involucramiento en el problema por no pagar costos políticos, entonces ganan los <strong>yihadistas</strong> y pierden los ciudadanos honrados.</p>
<p>b)<strong> Una política preventiva frente al yihadismo debe incluir un amplio abanico de exámenes y recomendaciones.</strong> Es importante que la comunidad de expertos en contraterrorismo revise dinámica y constantemente los nuevos hallazgos y los evalúe, dado que en el concierto de las naciones libres conforman la base del debate político a nivel de los gobiernos. Entre los puntos vinculados a la ‘guerra de las ideas’, existe un gran número de indicadores sobre la incrementación de la cifra y magnitud de futuros ataques contra Occidente y sus intereses. Por ello es importante que la comunidad de contraterrorismo local trabaje en los parámetros de estas proyecciones como en la práctica certidumbre de que se va a incrementar la intensidad de los ataques.</p>
<p>c) <strong>La amenaza terrorista más significativa para América Latina</strong>, hoy en día, es la actividad de un movimiento cada vez más radical y fanático sostenido por una ideología maximalista, totalitaria y violenta que se afianzó al menos en tres países latinoamericanos y no tendrá reparos en golpear nuevamente sobre la vida y los bienes de ciudadanos inocentes del país que consideren hostil a sus intereses, tal como es proyectado por la mayoría de las agencias de seguridad internacional, y contra las opiniones vertidas por la mayoría de los académicos y opinólogos en materia de estudios sobre Oriente Medio.</p>
<p>La confirmación del avance de la ideología yihadista como raíz de la amenaza terrorista más significativa para Latinoamérica requiere de una política clara y bien delineada. Ante ello, es necesario contar con <strong>herramientas jurídicas y expertos que conozcan el idioma, las pautas culturales y los aspectos idiosincrásicos elementales de la región de la que provienen los fundamentalistas</strong>.</p>
<p><strong>Europa</strong> ha desarrollado herramientas legales al respecto, pero se ha quedado a mitad de camino. <strong>EEUU</strong> mantiene los mismos protocolos creados en 2002, luego del ataque a las <strong>Torres Gemelas</strong>. Pero <strong>Latinoamérica</strong> adolece de políticas claras y de especialistas sobre el tema. La <strong>República Argentina</strong> no es ajena a esa falta de protocolos efectivos y legislación pertinente como los demás países de<strong> América del Sur</strong>. Lo cual no deja de sorprender, toda vez que ha sido blanco en su suelo de los ataques más devastadores que hayan tenido lugar fuera de la región natural donde el fundamentalismo opera históricamente.</p>
<p>Expertos y analistas deberían explicar este problema cooperando en establecer programas adecuados de cara a ilustrar los vínculos entre ideología y terror, que en nada tiene conexidad con una religión como el <strong>Islam</strong>, a la que los terroristas han distorsionado y secuestrado. Para ello, aconsejo especialmente a los miembros de las Comisiones del Congreso argentino implicados en la seguridad y la defensa del territorio nacional que actúen a la luz de este importante marco de la realidad y expandan la labor legislativa para investigar esta amenaza y dar una respuesta de forma legal y eficaz, incluyendo el aporte profesional de especialistas idóneos sobre <strong>el flagelo del integrismo.</strong></p>
<p>Los informes y las evaluaciones de las agencias de seguridad occidentales indican que los musulmanes de <strong>América del Norte</strong> y <strong>América del Sur</strong> están menos influenciados que los musulmanes residentes en <strong>Europa Occidental</strong>, donde la amenaza &#8216;natal&#8217; es creciente y significativa. Estos datos deberían ser extendidos y dirigidos a evaluaciones que ayuden a comprender las tácticas utilizadas por los yihadistas para explotar esa influencia en Europa para compararla con las utilizadas por adherentes al fundamentalismo en Latinoamérica para generar influencia y radicalización. De ese modo, se podrá estudiar y neutralizar cualquier amenaza al sistema democrático, la libertad y la seguridad de los ciudadanos.</p>
<p><strong>La neutralización preventiva de la radicalización &#8216;natal&#8217; debería ser una de las principales prioridades de los gobiernos Occidentales.</strong> En este punto, Argentina, que ha sido víctima del peor ataque terrorista en Sudamérica, debería considerar este elemento primario para comprender mejor el proceso ‘de simpatizantes a activistas, para pasar luego a actuar como abiertos elementos de apoyo a los terroristas’. Se debe desarrollar una estrategia para hacer frente al proceso de formación de un terrorista ‘desde su militancia a seguidor real’, y luego, ‘a<strong> verdugo del terror yihadista’</strong> (recomiendo en este aspecto una nueva zona de investigación sobre ‘la psicología reivindicativa del terrorista’, que desarrolle en uno de los capítulos de mi libro <strong><em>La Yihad global, el terrorismo del siglo XXI</em></strong>).</p>
<p>En otras palabras, los legisladores deben ofrecer la herramienta legal a través de la cual se pueda establecer <strong>un sistema que irrumpa en el proceso yihadista en sus primeras etapas, en lugar de hacerlo cuando el ataque y el crimen ya se ha cometido</strong>. Para ello, el gobierno argentino y el Congreso deberían trabajar con verdaderos expertos en la materia. Sera a través de especialistas que se podrá garantizar que el léxico utilizado en declaraciones públicas sea claro y preciso, y no que éste opere en favor del fundamentalismo.</p>
<p>Esta última recomendación es la más delicada de todas. Los europeos han fracasado estrepitosamente a la hora de producir un <strong>léxico antiyihad</strong> porque dependieron de los consejos de académicos e investigadores que defienden la inocencia y el candor del yihadismo, y proponen una dirección lingüística errónea al conceptualizar el flagelo. <strong>‘El yihadismo no es yoga ni un ejercicio espiritual’, es violencia, desde su discurso originario a su acción final.</strong> El resultado de su negación será contraproducente y generara mayores problemas.</p>
<p>Tampoco los asesores del presidente <strong>Obama</strong> comprendieron que el lenguaje es un punto vital en la materia. El léxico siempre debe estar en línea con los lineamientos estratégicos generales del rechazo a la lógica yihadista con un discurso democrático, secular y constitucional, sin incrementar la referencia a conceptos religiosos en respuesta al yihadismo religioso.</p>
<p><strong>La realidad de los brutales ataques sucedidos en Buenos Aires ya no puede revertirse, sólo cabe apoyar la investigación judicial llevada por la justicia argentina en el esfuerzo de juzgar y encarcelar a los responsables.</strong> Pero aún se está a tiempo de prevenir hacia el futuro. Es en tal dirección que se debe desarrollar rápida y eficazmente una plataforma legal completa para evitar que esos crímenes se repitan, tal y como puede suceder.</p>
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