<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Fernando Zack</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/fernando-zack/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/fernando-zack</link>
	<description>fernando_zack</description>
	<lastBuildDate>Fri, 28 Jun 2013 05:51:09 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Europa, bajo la presión de un hegemón perverso</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/06/28/europa-bajo-la-presion-de-un-hegemon-perverso/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/06/28/europa-bajo-la-presion-de-un-hegemon-perverso/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 28 Jun 2013 05:40:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Zack</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Central Europeo]]></category>
		<category><![CDATA[desempleo]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[recesión]]></category>
		<category><![CDATA[síndrome de Estocolmo]]></category>
		<category><![CDATA[The Economist]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
		<category><![CDATA[Zona Euro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/fernando-zack/?p=15</guid>
		<description><![CDATA[Recientemente, el semanario británico The Economist propuso un debate en torno al rol de Alemania en el marco de la crisis de la Zona Euro. El interrogante que estructuró la discusión era si Europa estaba sufriendo la falta de liderazgo por parte de ese país. Las respuestas plantearon, fundamentalmente, que Alemania fue puesto en un lugar protagónico que... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/06/28/europa-bajo-la-presion-de-un-hegemon-perverso/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Recientemente, el semanario británico <em><strong>The Economist</strong></em> propuso un debate en torno al rol de <strong>Alemania</strong> en el marco de la <strong>crisis de la Zona Euro</strong>. El interrogante que estructuró la discusión era si Europa estaba sufriendo la falta de liderazgo por parte de ese país.</p>
<p>Las respuestas plantearon, fundamentalmente, que <strong>Alemania fue puesto en un lugar protagónico que no desea ocupar.</strong> De esta manera, califican la acción germana ante la crisis como excesivamente pasiva, adjudicando su inacción a la falta de vocación para liderar y de rechazo a ejercer el rol que debe ocupar por su condición de potencia predominante. En definitiva, <strong>estas opiniones consideran que Alemania carece de capacidad para actuar como hegemón europeo</strong> y, en consecuencia, que esquiva su responsabilidad sobre la estabilidad de la región.</p>
<p>Estas afirmaciones culminan solicitándole a Alemania que desarrolle un rol de liderazgo positivo asumiéndose como el hegemón benevolente de la región. Para ello,<strong> Alemania debería actuar privilegiando la promoción de bienes colectivos sobre su beneficio particular como Estado nación</strong>, mirar estratégicamente el largo plazo en lugar de pensar en el corto, ayudar a sus socios menores en vez de culparlos por los desajustes que llevaron a la crisis y, por sobre todas las cosas, ser creativo y permeable a escuchar ideas e implementar políticas audaces para que la región retorne a la senda del crecimiento y pueda reducir los índices de empleo que la acechan.</p>
<p><strong>Tal vez estas esperanzas se funden en que Alemania es una nación cuyos ciudadanos manifiestan ser profundamente pro-europeos</strong>, demostrando un amplio apoyo al proceso de integración y a la adopción de la moneda única, y suponen que la consecuencia lógica de tales sentimientos es un accionar en beneficio del colectivo de la Unión.</p>
<p>A nuestro criterio, y a diferencia de las opiniones manifestadas en <em>The Economist</em>, esta vocación pro-europea que caracteriza a Alemania no se encuentra acompañada por la falta de liderazgo. Por el contrario, consideramos que este país realiza un activo ejercicio y utilización de sus recursos de poder. El problema es que las características de dicho liderazgo no son las que esperan sus socios de la región. De esta manera, <strong>debe considerarse la posibilidad de que Alemania se encuentre a gusto con el rol que está ocupando en el marco de la crisis de la Zona Euro.</strong></p>
<p>El problema de reconocer esta realidad es que ya no estaríamos ante un hegemón a disgusto, así como tampoco habría posibilidad de liderazgo regional positivo. Por el contrario, <strong>el Sur de la Zona Euro, como región que más está padeciendo la crisis, debería ser consciente de que Alemania pueda ser un hegemón perverso que se beneficia del ajuste y la austeridad con la que coacciona a sus socios menores.</strong></p>
<p>El sentimiento europeísta de la población alemana y la imagen positiva que tienen respecto al Euro no deben sorprender a nadie ya que han sido grandes ganadores del proceso de integración. En este sentido, resulta importante entender que<strong> la Unión Europea no es una unidad, como su nombre lo indica, sino al menos dos regiones bien diferenciadas</strong>. Mientras que el norte se caracteriza por poseer una economía diversificada, con bajo desempleo a pesar del tibio crecimiento y cuentas fiscales sólidas; el sur se caracteriza por una estructura productiva menos desarrollada, lo que en parte es causante del mayor desempleo, y por situaciones fiscales que cada vez se acercan más a una posición de insolvencia.</p>
<p>Alemania tiene una tasa de desempleo del 5,4% de la PEA, la menor desde la unificación y casi la mitad que el promedio de la Unión Europea, lo que representa una cifra envidiable para el 27% de la PEA en <strong>España</strong> que se encuentra sin trabajo. Adicionalmente, es el principal prestamista de la región y controla el <strong>Banco Central Europeo</strong>, lo cual lo pone en una situación determinante para conducir el futuro de la región.</p>
<p>Ahora bien, si Alemania no utiliza sus recursos de poder como un hegemón benevolente no es porque le falte liderazgo o asuma ese rol a disgusto. Por el contrario, lo que puede observarse es que<strong> existe una fuerte decisión de enfrentar la crisis con políticas fiscales contractivas y sin un banco central que funcione realmente como prestamista de última instancia.</strong></p>
<p>Si bien no hay un consenso generalizado al respecto, este accionar podría resultar beneficioso a los objetivos del norte de Europa en general y de Alemania en particular, quienes mantienen así una política monetaria preocupada por una supuesta amenaza inflacionaria y un tipo de cambio que les asegura el acceso al mercado interno del sur. Atrapados bajo esa presión, los países más afectados por la crisis aspiran a ganar competitividad a través de <strong>deflación de precios y salarios</strong>, en un proceso que es tan largo y doloroso como inútil.</p>
<p>Así, como no se le pueden pedir peras al olmo, la <em>realpolitik</em> y la doctrina realista en relaciones internacionales enseñan que <strong>es carente de racionalidad esperar que un país promueva políticas que lo perjudican en pos de ayudar a otros.</strong> Independientemente de los procesos de integración y de las instituciones de gobernanza mundial, el sistema internacional sigue conformado por estados nación.</p>
<p><strong>Los gobernantes del sur de la zona euro deben comprender esta realidad, descartar la posibilidad de un liderazgo benevolente por parte de Alemania y asumir su capacidad de conducción para sacar a sus países de la crisis</strong>. Continuar esperando una caricia protectora por parte de su socio mayor sólo puede ser consecuencia de una suerte de<strong> síndrome de Estocolmo</strong> que condena a sus poblaciones a sufrir los efectos de la recesión y el desempleo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/06/28/europa-bajo-la-presion-de-un-hegemon-perverso/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Por qué los argentinos ahorramos en dólares?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/05/31/por-que-los-argentinos-ahorramos-en-dolares/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/05/31/por-que-los-argentinos-ahorramos-en-dolares/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 31 May 2013 13:58:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Zack</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/fernando-zack/?p=5</guid>
		<description><![CDATA[La iniciativa del gobierno nacional para que el Congreso apruebe una ley que inicie un proceso de blanqueo de capitales en dólares puso nuevamente en el centro del debate público a unos de los principales obstáculos que tiene nuestro país para avanzar en su proceso de desarrollo. Ese obstáculo es la falta de confianza de los... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/05/31/por-que-los-argentinos-ahorramos-en-dolares/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left" align="right">La iniciativa del gobierno nacional para que el Congreso apruebe una ley que inicie un proceso de <strong>blanqueo de capitales en dólares</strong> puso nuevamente en el centro del debate público a unos de los principales obstáculos que tiene nuestro país para avanzar en su proceso de desarrollo.</p>
<p>Ese obstáculo es la <strong>falta de confianza de los argentinos en su moneda nacional</strong> y, en consecuencia, su inclinación a dolarizar sus ahorros y realizar muchas de las transacciones de la economía en dólares norteamericanos.</p>
<p><span id="more-5"></span>La moneda es expresión de soberanía y no existe país en el mundo que haya logrado transitar con éxito un proceso de desarrollo con ciudadanos que piensan, ahorran, transan bienes y calculan rentabilidad y ganancias en una moneda diferente a la nacional.</p>
<p>Las causas de la preferencia de los argentinos por el dólar es materia de intensas y apasionantes discusiones. ¿<strong>Por qué no confiamos en la moneda que nuestro Estado nacional emite</strong>? ¿<strong>Somos los argentinos cipayos o antipatria</strong>?</p>
<p>Caer en explicaciones de este tipo es sumamente reconfortante. Resultan cómodas por su simpleza y permiten identificar un chivo expiatorio (la clase media o los que viajan a Miami) a quien atribuirle nuestros males. Obviamente existen sectores que especulan con el tipo de cambio, pero la solución no es demonizarlos sino entender que <strong>operan con racionalidad económica y en función de sus expectativas</strong>.</p>
<p>En realidad, si repasamos brevemente ciertos episodios de la historia económica reciente de nuestro país podremos concluir que <strong>refugiarse en el dólar es simplemente una actitud defensiva y de sentido común</strong> y no el resultado de una acción coordinada de supuestos profetas del odio, independientemente que algunos habrá.</p>
<p>Esa historia reciente nos muestra que en los escasos veintisiete años que van de 1975 a 2002, la Argentina experimentó cuatro episodios de alta inflación y traumática depreciación de su moneda: entre 1975 y 1976 se vivieron los efectos del <strong>Rodrigazo</strong>, de 1983 a 1985 el colapso monetario tras la derrota en la <strong>Guerra de Malvinas</strong>, en 1989 y 1990 los disciplinadores efectos de la <strong>hiperinflación</strong> y, en 2002, el <strong>estallido de la convertibilidad</strong>. En cada uno de esos cuatro acontecimientos, el que tenía dólares obtuvo enormes beneficios y el que tenía ahorros en moneda nacional enormes perjuicios.</p>
<p>Los que tenemos más de treinta años, seguramente recordamos que <strong>Tato Bores</strong> ironizaba en sus monólogos respecto a la cantidad de ceros que se le fue quitando a nuestra moneda. Detrás de esa ironía se esconde una triste trayectoria en la que sufrió la eliminación de trece ceros entre la implementación del peso ley en 1970 y del peso en 1992. En palabras de Tato, <strong>un peso de los que utilizamos en la actualidad equivaldría a diez billones (10.000.000.000.000) de pesos ley</strong>.</p>
<p>Desde la cultura de nuestra sociedad, la consecuencia inmediata de estas experiencias es el aprendizaje obtenido tras tantos golpes recibidos que ha derivado en el fetichismo que tenemos los argentinos por el dólar norteamericano.</p>
<p>Desde la teoría económica puede decirse que el problema con <strong>el dinero argentino</strong> es que <strong>no cumple adecuadamente las funciones que los manuales dicen que debería cumplir</strong>. Los economistas nos enseñan que una moneda debe cumplir tres funciones. La primera es ser <strong>reserva de valor</strong>. Es decir, que su poder adquisitivo se mantenga en el tiempo. La segunda que sea <strong>unidad de cuenta</strong> proporcionando una base común para los precios. Y la tercera que se constituya como <strong>medio de pago</strong> de los bienes y servicios que se intercambian dentro de un determinado territorio.</p>
<p>Lamentablemente, <strong>el peso argentino es cuestionado en las tres funciones</strong>. Con una inflación que supera el 20% anual, claramente no es reserva de valor. Quien ahorra en pesos, aún invirtiéndolos en un plazo fijo o en otras opciones denominadas en moneda nacional, sólo ve evaporarse el poder de compra de su capital. Adicionalmente, la falta de credibilidad del índice de precios que releva el <strong>Indec</strong> le hace flaco favor a la confianza en el peso para cumplir esta primera tarea.</p>
<p>La segunda y tercera función se cumple con cierta eficacia, salvo en bienes claves para la economía como la compra-venta de inmuebles. Desde 1975 hasta la actualidad, los precios del mercado inmobiliario se nominan en dólares y las transacciones se realizan en esta moneda. De igual modo, muchas transacciones comerciales en sectores productivos -aún cuando se realicen en pesos- están pactadas y denominadas en moneda extranjera.</p>
<p>En definitiva, el peso argentino no funciona como reserva de valor y sólo parcialmente como unidad de cuenta y medio de pago. Para que nuestra moneda nacional pueda cumplir eficazmente estas funciones se requiere que la sociedad argentina recupere la confianza en ella. Esta es, sin lugar a dudas, una de las principales batallas culturales que debemos dar (y además ganar) si deseamos una patria desarrollada.</p>
<p>A los fines de transitar ese camino, <strong>resolver la brecha entre el dólar oficial y el ilegal se torna prioritario</strong>. Más allá de que constituya un mercado reducido, lo cierto es que <strong>la presencia del “blue” hace un daño enorme a nuestra moneda y a la economía nacional por las expectativas de devaluación que genera y la incertidumbre que despliega</strong> sobre quienes deben invertir y quienes deben consumir.</p>
<p>Para trazar una estrategia que nos lleve a la victoria, es imprescindible entender que<strong> una batalla cultural no se gana por la fuerza</strong>. En estos casos, el triunfo se construye con más poder blando y menos poder duro, con más seducción y menos obligación y, por sobre todas las cosas, con mucha paciencia y olvidándose de obtener resultados en el corto plazo.</p>
<p>La pesificación de nuestra economía es un desafío urgente para el desarrollo nacional y un objetivo ineludible para la materialización de la justicia social. Lograr que la sociedad debata esta cuestión constituye un logro enorme del Gobierno nacional. Repensar la estrategia para obtener la victoria, una deuda impostergable.</p>
<div><span style="background-color: #ffffff;font-size: 11pt;line-height: 17px;font-family: Calibri, sans-serif" lang="ES-AR"><br />
</span></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/fernando-zack/2013/05/31/por-que-los-argentinos-ahorramos-en-dolares/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.637 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-30 17:44:18 -->
