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	<title>Fernando Morales &#187; Mauricio Macri</title>
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		<title>Cambiemos y el desafío de la cuestión militar</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2016 14:44:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Tello]]></category>
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		<category><![CDATA[Marcelo Srur]]></category>
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		<description><![CDATA[Finalmente, a poco más de un mes de asumir el Gobierno, Mauricio Macri anunció quiénes ocuparán las jefaturas de los Estados Mayores, el conjunto y cada una de las fuerzas. Recordemos que desde 1983, a diferencia de las fuerzas de seguridad, las Fuerzas Armadas no tienen jefes, ya que el único comandante es el Presidente... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2016/01/19/cambiemos-y-el-desafio-de-la-cuestion-militar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente, a poco más de un mes de asumir el Gobierno, Mauricio Macri anunció quiénes ocuparán las jefaturas de los Estados Mayores, el conjunto y cada una de las fuerzas. Recordemos que desde 1983, a diferencia de las fuerzas de seguridad, las Fuerzas Armadas no tienen jefes, ya que el único comandante es el Presidente de la Nación. Las jefaturas de Estado Mayor no habilitan a quienes las detentan a ordenar desplazamientos de tropas o uso de las armas sin el consentimiento del comandante. A veces es bueno recordárselo a los propios interesados.</p>
<p>Los cambios anunciados presuponen una fuerte purga de al menos 22 generales para el caso del Ejército, dado que el designado general, Diego Suñer, ocupa el puesto 18.º en el orden de precedencia de la fuerza y a ello se le suman otros desplazamientos en el Estado Mayor conjunto y los que el propio nuevo jefe promueva una vez que proponga a quien lo secundará. El mensaje aquí fue claro: “Cuantos menos vestigios queden de César Milani, mejor”. Por ello es probable que algunos otros generales también deban abandonar las filas del Ejército.</p>
<p>Para la Armada y la Fuerza Aérea el criterio fue bien distinto. Se eligieron oficiales de entre los más antiguos y ambos, tanto el vicealmirante Marcelo Srur como el brigadier Enrique Amrein, con pergaminos más que suficientes para honrar con creces el cargo para el que han sido propuestos. No obstante, en ambas fuerzas y por debajo de ellos en la pirámide castrense, existen conspicuos oficiales militantes a los que el sentido común indicaría que les ha llegado su hora.<span id="more-948"></span></p>
<p>Hasta aquí lo que ha hecho Mauricio Macri es lo más fácil de hacer: producir un natural recambio de hombres, reemplazándolos con otros menos comprometidos con el Gobierno anterior. Pero el verdadero desafío con el que debe enfrentarse es el de<b> producir de una vez el verdadero cambio que las estructuras militares de la patria necesitan desde hace ya más de tres décadas</b>.</p>
<p>Tanto el ministro de Defensa Julio Martínez como su vice, Ángel Tello, conocen debidamente a las fuerzas. El primero viene de ser vicepresidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, mientras que Tello es un nombre del palo, profesor en academias de guerra, coorganizador de los famosos ciclos “Almirante Storni”, netamente navales, y estudioso de la cuestión militar; sabrá diferenciar la paja del trigo y filtrar adecuadamente una interesante cantidad de iniciativas que por estos días comienza a llegar a distintos despachos de asesores del Ministerio.</p>
<p>Aquel famoso suceso de militares chilenos cantando mientras trotaban por la costa de Viña del Mar: “Argentinos mataré, peruanos degollaré, bolivianos comeré” no es, por cierto, simpático, pero nos habla a las claras de cuáles son potencialmente las hipótesis de conflicto para las que Chile prepara a sus tropas, aunque ya no lo declamen cantando. Esto no es descabellado, un país arma sus defensas basándose en los peligros potenciales que puede enfrentar y para el caso de nuestros vecinos esos peligros no pasan ni por China ni por Rusia.</p>
<p>Nuestro país decidió unilateralmente eliminar toda hipótesis de conflicto. Una suerte de pensamiento mágico que indica que nunca jamás tendremos un conflicto con vecino alguno, ni por la medianera, ni por el agua, ni por una inmigración masiva. Dios quiera que así sea, pero entonces, si no hemos de tener conflictos externos y no las hemos de emplear para cuestiones internas, ¿para qué queremos tener Fuerzas Armadas?</p>
<p>Obviamente la respuesta a esta pregunta no es su eliminación, ya que dejar al país más indefenso de lo que ya se encuentra sería un error de consecuencias imprevisibles. <b>Lo que deberá iniciar necesariamente la actual administración (sabiendo que en un período de gobierno no verá resultados que pueda mostrar con orgullo) es una profunda reestructuración de fondo y de forma en las estructuras militares de la nación.</b></p>
<p>Hoy tenemos un ejército que recobró notoriedad en los últimos años por las supuestas tareas de inteligencia interna que, de la mano del general Milani, fueron puestas al servicio personal de la ex Presidente y que involucran a la fuerza en temas tan turbios como escuchas ilegales a personalidades de la política, la Iglesia y los sindicatos, e incluso sospechas de participación en los sucesos que terminaron en la aún no esclarecida muerte del fiscal Alberto Nisman. Por estos días todos los medios de prensa dan cuenta de los estrechos nexos entre agentes de inteligencia de la ex Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y los altos mandos de la fuerza de tierra.</p>
<p>Mientras tanto, la Fuerza Aérea es hoy prácticamente testimonial, ya que casi no le quedan aviones en servicio. Sólo han existido espectaculares anuncios de producción en serie de aviones en el mercado local, los que por ahora no pasan de un prototipo que aún no vuela. Un intento de comprar material israelí se topó con la opinión en contra del ex director de Material de la fuerza, quien pagó con su puesto el haber osado arruinar un bonito negocio con escaso rédito para la aviación militar. Un claro ejemplo de lo que un militar con honor debe hacer.</p>
<p>La Armada Argentina, por su parte, libra una sorda lucha contra la Autoridad Marítima Nacional (la Prefectura Naval Argentina) para intentar subsistir. El tozudo control de actividades relacionadas con la Marina Mercante y su personal embarcado, la asistencia y el salvamento a personas en peligro en el mar, el control de los ríos y de la pesca ilegal y hasta la actividad antártica, son fuentes permanentes de conflicto. En rigor de verdad, mucha legislación que fue redactada en épocas en que la Policía Marítima dependía de la Marina de Guerra deberá ser actualizada para evitar enfrentamientos estériles entre servidores públicos pagados por un mismo patrón (el Estado nacional). Las actuales conducciones de los ministerios de Seguridad y Defensa parecen tenerlo claro y prometen solucionarlo a la brevedad. De hecho, están recibiendo propuestas al respecto.</p>
<p>Temas paradigmáticos, como la conveniencia de que un buque como el rompehielos Almirante Irízar (que no es de la Armada) o los buques hidrográficos de uso civil propiedad del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) sigan siendo tripulados por marinos militares en lugar de sus naturales tripulantes civiles, comienzan hoy a plantearse en boca de allegados al propio ministro de Defensa.</p>
<p>Pero el gran desafío pasará por responder la pregunta antes enunciada con realismo y tal vez con crueldad. <strong>El país ya no puede seguir soportando estructuras gigantescas pero vacías de contenido</strong>. Desde un Hospital Militar Central donde los enfermos caminan centenares de metros para ir de un servicio al otro dentro de un nosocomio derruido, que bien podría reemplazarse con un edificio más racional y moderno, que podría ser financiado sólo con el valor del terreno del actual emplazamiento. Pasando por barrios militares en las zonas más caras de la ciudad y edificios sede de las fuerzas en plena capital, cuando en realidad deberían ser redistribuidos en bases y cuarteles cercanos a las zonas que deben custodiar. Hasta el desprendimiento de todo el material obsoleto —cuando no inoperable—, que solamente sirve para emplear mano de obra en inútiles tareas de mantenimiento sin grandes resultados. Pintamos y repintamos barcos y tanques viejos una y otra vez.</p>
<p>Si Mauricio Macri es capaz de vivir en su propia casa y descansar el fin de semana en su propia quinta, ¿por qué una milicia pobre debe seguir quemando recursos en lujosas viviendas oficiales y verdaderas estancias de recreo para sus altos mandos? La pregunta en boca de un ciudadano es lógica, pero realizada por un funcionario de gobierno es mucho más que promisoria. Si hemos de cambiar, cambiemos a fondo y en todo lo que haga falta. Es ahora o nunca.</p>
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		<title>Aleluya, estamos cambiando</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2016 10:02:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Fuerzas Armadas]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[Policía Federal]]></category>

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		<description><![CDATA[La urgencia de Mauricio Macri para borrar cuanto antes todo aquello que de nefasto tuvo la “década ganada” es realmente asombrosa. Lo está haciendo en forma selectiva, cuidándose muy bien de no tocar aquellos logros de la gestión K que apuntaban a los sectores más necesitados y también al “ser nacional”; por ello planes sociales... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2016/01/07/aleluya-estamos-cambiando/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La urgencia de Mauricio Macri para borrar cuanto antes todo aquello que de nefasto tuvo la “década ganada” es realmente asombrosa. Lo está haciendo en forma selectiva, cuidándose muy bien de no tocar aquellos logros de la gestión K que apuntaban a los sectores más necesitados y también al “ser nacional”; por ello planes sociales y Fútbol Para Todos no se han de tocar, aunque sí mejorar, dejando, por ejemplo, de usar al fútbol como propaladora de la política oficial.</p>
<p>Pero esta semana arrancó con dos fotos que marcan dos hechos bien distintos, aunque igualmente trascendentes.</p>
<p>El primero, la firme decisión de Gabriela Michetti de dar por terminados más de dos mil nombramientos truchos en el ámbito del Senado de la Nación y que, a pesar de haber sido realizados por el procesado ex vicepresidente Amado Boudou, son igualmente repudiados hoy tanto por el oficialismo como por el senador Miguel Ángel Pichetto, jefe de la bancada del Frente para la Victoria (FPV) en la Cámara Alta.</p>
<p>Este suceso permite inferir que miles y miles de nombramientos similares serán extirpados del erario público y que muchos entusiastas militantes, hasta ahora rentados, deberán salir a las calles, pero no a manifestar, sino a buscar trabajo.<span id="more-937"></span></p>
<p>El otro hito quedó plasmado simplemente en una foto, pero implica una decisión de alto contenido político, tal vez comparable a la eliminación del cepo. No por sus efectos en la economía, pero sí por la valentía que implica su realización. La imagen a la que refiero, querido amigo lector, es el <b>apretón de manos con el que dos jóvenes oficiales de la Policía Federal y de la Metropolitana sellaron el traspaso de parte de la fuerza federal más poderosa del país a la joven Policía Comunal porteña.</b></p>
<p>La imagen precisamente no muestra un acuerdo de cúpulas, sino que simboliza la unión de las bases. Para aquellos que supimos transitar los entretelones de estructuras verticalistas y con fuertes paradigmas culturales, este hecho implica una jugada política que sólo alguien dispuesto a ejercer el mando puede realizar.</p>
<p>Con el correr de los años , y sin poder soslayar el poder adquirido durante los Gobiernos de facto, las Fuerzas Armadas y de seguridad fueron adquiriendo derechos y contrayendo obligaciones, muchas veces amparadas por la legislación vigente y otras por el mero hecho consumado.</p>
<p>La Federal entiende, hasta hoy, en los delitos precisamente denominados “federales”, pero también en la pelea entre vecinos, en las actas de choque (actualmente casi abolidas por decisión de las aseguradoras), en custodias complejas, pero también en la parada de la esquina y hasta en las menores contravenciones. Fue —hay que reconocerlo— el anterior Gobierno quien quitó de sus manos la confección de pasaportes y documentos de identidad, algo descabellado de imaginar en una sociedad moderna. ¿Qué tendrá que ver la Policía con la tramitación de documentos?</p>
<p>Mucho se ha dicho de la existencia de órdenes a los cuadros policiales sobre la necesidad de no votar al actual Presidente, por el peligro que implicaba para la fuerza su loca idea de desmembrarla. Pero lo cierto es que, al margen del recorte de poder que sufrirán altos mandos policiales (ya no serán tan altos), la medida es técnicamente impecable. Y es de esperar que la lógica resistencia institucional al cambio sea rápidamente superada por los cuadros intermedios y el desdoblamiento termine beneficiando a la sociedad en su conjunto, ya que la ciudad estará más segura y el resto de la fuerza podrá ocuparse de las cuestiones federales para las que fue creada, entre ellas, obviamente, el narcotráfico.</p>
<p>La década ganada, tan proclive a declamar su poco afecto a las instituciones policiales y militares, fue muy cuidadosa al diferenciar la necesidad que tenía de las primeras y la prescindencia de las segundas. Pero con una increíble vocación de estropear las cosas, alteró de tal manera el funcionamiento de las fuerzas federales que inundó las calles de prefectos y gendarmes altamente capacitados para ejercer el control de montes, rutas, ríos y mares y terminó enviando a los federales a patrullar el Gran Buenos Aires. Mostró a agentes de esa fuerza perdidos en las calles de San Martín, recurriendo a planos de papel para encontrar la calle en la que según su receptor de radio se estaba cometiendo un ilícito.</p>
<p>Por otra parte, en una errada creencia que cantidad vale más que calidad, se saturó a los municipios bonaerenses con agentes policiales locales simpáticamente denominados “pitufos” por su vestimenta azul, formados en seis semanas en lugar de los tres años que tarda en capacitarse un cuadro de las fuerzas federales. Las consecuencias no se hicieron desear mucho tiempo, gran cantidad de estos agentes han resultado heridos por su propia impericia en el manejo de sus armas y días pasados un agente local mató a un compañero sin la intención de hacerlo, pero por un accionar imprudente del armamento provisto.</p>
<p>En lo que respecta a las Fuerzas Armadas, al margen de dejarlas casi al borde de ser inoperables, se las transformó, a fuerza de castigo y ninguneo, en verdaderos guetos. En el afán de capear el temporal, se tomaron medidas internas muchas veces inteligentes y otras tantas ingeniosas para subsistir, aunque en muchos casos se terminó potenciando la corrupción interna y la aparición de negocios menores en monto pero nocivos por demás. <b>Resultará primordial que las autoridades respectivas barajen y den de nuevo para dotar al país de estructuras militares tal vez más reducidas pero efectivas para cumplir su misión.</b></p>
<p>Un ejército con 55 generales es una burla y una Armada con 35 almirantes directamente es desopilante. Pero ya que le hablo de marinos, hay cuestiones a las que por varias razones 33 años de democracia aún no pudieron solucionar.</p>
<p>Si bien casi no tenemos barcos, el grueso del almirantazgo y cinco mil marinos y civiles se concentran en un enorme edificio a metros del coqueto Puerto Madero, cuando deberían estar distribuidos en las principales bases navales de nuestro frente marítimo. Decenas de propiedades en lugares carísimos de la capital federal y enormes quintas de recreo y hasta cabañas a orillas del Nahuel Huapí son destinadas a cobijar a los altos mandos. En lugar de ser vendidas y transformadas en recursos operativos para la fuerza y ni que hablar de la cantidad de organismos militares destinados a tareas de índole civil, como, por ejemplo, el manejo de la marina mercante, en manos de gente que estudió mucho para defender a la patria y no para estar examinando a marinos civiles, que además son controlados luego por la Prefectura Naval, que para eso está.</p>
<p>Es ahora o nunca. <b>Se ha iniciado una etapa dispuesta, al parecer, a terminar no solamente con errores de la gestión anterior, sino con los vicios estructurales de la patria</b>. Muchos se resistirán al cambio, pero somos muchos más los que nos resistimos a seguir pagando las fiestas y los lujos de unos pocos elegidos y la existencia de estructuras burocráticas sin sentido. La patria no lo resiste más.</p>
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		<title>2015, del magnicidio a la esperanza</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2015 03:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Nisman]]></category>
		<category><![CDATA[Aníbal Fernandez]]></category>
		<category><![CDATA[Ciclo electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando todavía quedaban en nuestros hogares resabios de los festejos por un nuevo año, cuando muchos de nosotros circulábamos distendidos por algún centro veraniego y cuando la reina del Plata transitaba la tradicional modorra estival, la noticia de la muerte del fiscal Alberto Nisman sacudió los estamentos sociales en lo más profundo. Las patéticas imágenes... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/12/31/2015-del-magnicidio-a-la-esperanza/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Cuando todavía quedaban en nuestros hogares resabios de los festejos por un nuevo año, cuando muchos de nosotros circulábamos distendidos por algún centro veraniego y cuando la reina del Plata transitaba la tradicional modorra estival, la noticia de la muerte del fiscal Alberto Nisman sacudió los estamentos sociales en lo más profundo.</p>
<p>Las patéticas imágenes del teniente coronel, médico Sergio Berni, inundando una escena de crimen en la que nada tenía que hacer, las mucho más patéticas expresiones de la ex Presidente de la nación, la controversia sobre lo ocurrido aquella madrugada, las dudas sobre si el médico de la prepaga pudo actuar o si no, y la vergüenza extrema por el accionar de una fiscal que nunca pudo concluir el primer paso de la investigación y determinar si Nisman se mató, si fue invitado a matarse o si lo hizo por propia determinación, marcaron el inicio de un 2015 que muy difícilmente será olvidado por aquellos a los que nos tocó vivirlo.</p>
<p>Es indudable que el suceso antes narrado, querido amigo lector, nos acompañó a lo largo de todo el año y aún hoy ocupa parte de nuestra agenda de interés, pero la vorágine de la política lo apartó muchas veces del foco de atención; aunque por su trascendencia, resulta inexorable que reaparezca una y mil veces hasta que lleguemos a la verdad.<span id="more-931"></span></p>
<p><b>Pero esencialmente el año que nos deja fue un ciclo electoral complejo y cargado de sorpresas. </b>Primero, las PASO, con el intenso desfile de miserias por parte de los más conspicuos dirigentes del Frente para la Victoria, los inventores del sistema de primarias abiertas a los que no les gusta participar de su propia creación. La mascarada de múltiples candidaturas presidenciales que fueron borradas de un plumazo por la elección a dedo del candidato de ella (aunque, en el fondo, más que ungirlo lo terminó sepultando); Aníbal Fernández y su cruzada contra Julián Domínguez no dejó lugar a la menor fantasía: ambos pusieron toda la carne en el asador y se tiraron no sólo con índices de gestión, sino también con narcotraficantes vivos y muertos; incluyendo al hoy prófugo Martín Lanatta, y la asignación de responsabilidades hasta por la famosa entrevista televisiva.</p>
<p>El ocaso de la reina, su insufrible agonía y su súplica a quién sabe qué dioses del Olimpo para retardar el inexorable final de la entrega del poder, nos tuvo en un ridículo vilo ciudadano a efectos de no perder detalles de dónde, cuándo y cómo la banda y el bastón llegarían a manos del nuevo Presidente. Hasta la Justicia tuvo que laudar notificando a la señora que a las 00.00 del 10 de diciembre se tenía que ir.</p>
<p><b>Un festival de nombramientos, designaciones, ungimientos, ascensos, pases, transferencia de recursos y trapisondas administrativas varias marcaron los últimos meses de la nefasta década ganada para nada ni para nadie</b> (bueno, sí, para ellos y los amigos de ellos). Miles de empleos públicos creados solamente para profitar con los dineros públicos o para entorpecer la gestión del sucesor, sea quien fuere el elegido, enmarcaron las últimas millas de la navegación k.</p>
<p>Un Poder Legislativo totalmente funcional a los pareceres, los caprichos y las conveniencias de ella estuvo obviamente a la lamentable altura de las circunstancias para modificar códigos legales, reasignar funciones a jueces y fiscales y preparar en todo lo que fuera posible el terreno para una huida exitosa y sin sobresaltos.</p>
<p>El Poder Judicial, dividido entre probos y pecadores, libró su propia batalla interna. Por un lado, muchos funcionarios intentaron colaborar hasta último momento con los deseos de la jefa, mientras que una buena parte del estamento judicial se puso firme frente al atropello y evitó realmente que el desastre institucional adquiriera dimensiones catastróficas e irrecuperables.</p>
<p>Y tal como siempre lo decimos desde esta columna, sectores periféricos del poder y con casi nulo impacto en la opinión pública, pero totalmente funcionales a la política y no la patria pusieron a sus hombres y sus medios al servicio de la continuidad del relato. Entre ellos, obviamente, las estructuras de inteligencia civil y militar. Ya que hablamos de uniformados, el rol de los máximos jefes de las Fuerzas Armadas de la nación en este año sería digno del accionar de un tribunal de honor militar, si no fuera porque el modelo arrasó con la justicia militar.</p>
<p>Y entre dimes y diretes llegamos a octubre y Aníbal comprendió que por más frases tan ingeniosas como groseras que ensayara María Eugenia Vidal sería ungida para recuperar una provincia arrasada por años de prostitución política. Daniel Scioli, entretanto, recibía una clara señal: la segunda vuelta sería difícil<b>, muy claro estaba que mucha gente no lo quería y no tan claro estaba que los que decían quererlo lo quisieran de verdad.</b></p>
<p>Llegó el día de la verdad y perdieron. Aunque no querían irse, se fueron, cantando, gritando, protestando y amenazando, haciendo sus “innecesarias necesidades” en la puerta de la Catedral, renegando del 52% de un pueblo que al parecer no es digno de respeto y haciendo lo que mejor hacen: mentir, inventar y relatar.</p>
<p>Los otros asumieron y nos dieron al menos un poco de respeto en el trato y la normalidad en la formas. Claro que está todo por hacer, no estamos mejor, pero estamos un poco más calmados; sin arengas nacionalistas baratas y sin matones con gruesos bigotes. Sin censores de medios que les cobran peaje a sus empleados, sin cancilleres que negocien con terroristas, sin admiradores de dirigentes cubanos maduros ni Maduros venezolanos. En fin, con una tibia luz de esperanza. Tampoco digamos para extender cheques en blanco, pero al menos para escuchar la oferta.</p>
<p>Papá Noel nos trajo la condena para un grupo de funcionarios corruptos por primera vez en nuestra historia reciente. Nos trajo la libertad de elegir cómo ahorrar o gastar sin ser sospechados de traidores a la patria o tratados como delincuentes. Si tenemos la suerte de viajar, ya no es necesario informar en una planilla fiscal si lo hacemos por tren, subte o avión y si nos acompaña nuestra pareja o no tan pareja. ¿No es increíble a lo que habíamos llegado?</p>
<p>Mauricio Macri no es Dios, María Eugenia Vidal no es la Madre Teresa y Marcos Peña no es San José; eso está más que claro y, por otra parte, no necesitamos que lo sean. Pero son las caras visibles de una posibilidad de cambio. Cometerán errores; seguramente usted, yo y tantos otros como nosotros nos veremos más de una vez criticando su accionar, pero hay una ilusión. Hay una luz para probar otras cosas, otros modos y otras formas.</p>
<p>Arrancamos el año con una tragedia, lo terminamos con una esperanza. Brindo de todo corazón por usted, que me ha seguido todo el año, por nuestra patria, nuestras familias y porque Dios ilumine a los hombres y las mujeres que se hicieron cargo de una república en llamas.</p>
<p>Que 2016 sea nuestro año. ¡Felicidades!</p>
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		<title>Memoria, verdad y justicia</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Dec 2015 16:42:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Justicialista]]></category>

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		<description><![CDATA[“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar” Antonio Machado Más allá de la espectacular pluma de Machado, tal vez como nunca una pequeña frase nos permitiría reflexionar durante días sobre el tristemente célebre modelo, el no menos triste relato y el fin de una década... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/12/14/memoria-verdad-y-justicia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;" align="center"><i>“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”</i></p>
<p align="right">Antonio Machado</p>
<p>Más allá de la espectacular pluma de Machado, tal vez como nunca una pequeña frase nos permitiría reflexionar durante días sobre el tristemente célebre modelo, el no menos triste relato y el fin de una década que para la mayoría de los argentinos quedará en la memoria como un mal recuerdo. Mientras que para otros tantos seguramente será parte de lo más glorioso de la historia política argentina.</p>
<p>Divagues al margen, lo concreto es que para bien o para muy bien ya está, ya pasó. A medida que pasan las horas, la “década ganada” comienza a adentrarse en el terreno de los historiadores y se aleja del día a día de la gestión de Estado.<b></b></p>
<p>Un acto inicial de Gobierno nos brindó la primera imagen mágica, el Presidente recibiendo a sus competidores electorales. ¡Bien ahí! La segunda —impensada hasta antes del 10 de diciembre— nos exhibió a los 24 jefes de Estado distritales juntos, incluida la segunda persona con sangre Kirchner a cargo de un Poder Ejecutivo provincial luego de Néstor Kirchner (la ex Presidente era K por adopción, bueno es recordarlo).<span id="more-921"></span></p>
<p>Ahora, analizando, por ejemplo, el evidente beneplácito del gobernador Juan Manuel Urtubey con las primeras medidas adoptadas, leyendo las declaraciones del Sheriff Granados (ex ministro de Seguridad bonaerense), cuando expresa: “Yo no tengo nada ver con los kirchneristas”, interpretando al propio Daniel Scioli, dispuesto a salir de gira para conseguir fondos y hasta viendo la tierna sonrisa con la que Alicia K miraba a Mauricio Macri durante el asado interprovincial, sería bueno preguntarse cómo será la tercera foto con la que en cualquier momento nos sorprende MM.</p>
<p>Evidentemente esta será la que brinde testimonio de la reunión entre el nuevo líder de la política argentina con los máximos dirigentes del arco opositor, es decir, con los jefes de los partidos políticos.</p>
<p>¿Podría usted, querido amigo lector, ilustrarme acerca de quién es hoy el referente institucional del Partido Justicialista? Porque, al margen del amor residual que algunos dirigentes y periodistas militantes siguen expresando por la líder con mandato cumplido, nadie parece hoy por hoy augurarle a la señora un futuro promisorio en la política. Ciertamente, por ahora su mayor problema será tratar que sus coquetos vecinos de Recoleta la acepten como habitante del barrio.</p>
<p>De Lino Barañao a Jorge Telerman, pasando por funcionarios políticos de la Administración General de Puertos, todos los que van recibiendo el convite macrista cruzan el charco ideológico sin mayores inconvenientes. Le diría, querido amigo lector, que no lo veo del todo mal. Al fin y al cabo, si un funcionario es bueno para el país, ¿por qué tomarlo como propiedad privada de la gestión anterior?</p>
<p><b>Pero lo que ocurre es que estas actitudes republicanas no van muy de la mano con la doctrina amigo-enemigo que imperó durante 12 años</b>. En ese contexto y dados los saludables nuevos vientos que han comenzado a surcar estas pampas, sería muy difícil que quien encarnó el odio como herramienta política, la intolerancia con el opositor como directriz ideológica y el pensamiento único como guía tan sublime que hasta se creó una Secretaría de Estado para tal fin, pudiera pretender erigirse en la referente de la oposición. Al menos no en esta nueva era. Es de suponer que Ella ya lo sabe. Si no lo sabe, lo intuye y si no lo intuye, alguien se lo deberá decir cuanto antes.</p>
<p>Macri y su equipo intentan dejar en claro que no harán tierra arrasada con la gestión saliente.<b> A diferencia de Néstor, no pretenden convencernos de que la patria arrancó el 10 de diciembre de 2015: lo bueno se quedará, lo útil se usará y con todo lo demás se verá</b>.</p>
<p>Desde esta humilde columna, deseo poner énfasis en uno de los pilares de la década ganada y gracias a Dios terminada, un pilar que se abre en tres patas, a saber:</p>
<p><em><b>Memoria</b></em></p>
<p>Para recordar mientras podamos todas y cada una de las cosas que nos tocó vivir en doce años de gestión kirchnerista. Desde la bajada de cuadros hasta el descenso de los índices de ocupación, de educación, de industrialización, de salud, de seguridad y tantos otros.</p>
<p>Para recordar también las promesas incumplidas: desde el tren bala al diálogo político que nunca se convocó. Los hospitales con bonita fachada y sin médicos ni equipamiento. La obra pública en manos de amigos, los sobreprecios, la corrupción galopante, la pésima relación con el mundo, el pacto con Irán y la alianza con los regímenes más siniestros de la Tierra.</p>
<p><em><b>Verdad</b></em></p>
<p>En grandes dosis, para que los argentinos y el mundo puedan de una vez conocer la real situación en la que han dejado al país estos “salvadores de la patria” para poder saber cuál es la inflación real, cuáles son las reservas del Banco Central, cuántos son los empleados sin más méritos que su fervor militante a los que deberemos pagar sus salarios y cuánto nos han costado material y moralmente los caprichitos de la Presidente de los cuarenta millones de argentinos.</p>
<p><em><b>Justicia</b></em></p>
<p><b>Simplemente para que todos los que se pasaron un milímetro o varios metros de la raya de la ética y la honestidad en el ejercicio de la función pública o se sirvieron de ella para beneficio personal paguen con sus bienes y con su libertad</b> (de corresponder), pero que lo hagan más temprano que tarde. Démosle a nuestros mayores la posibilidad de ver que la justicia existe mientras aún estén en este mundo.</p>
<p>Qué bonito será aplicar estas tres máximas aprendidas a fuerza de ser reiteradas en la TV Pública y medios afines durante una gestión de Gobierno distinta a la que las impuso. En mi constante afán de ir un paso más allá, quiero despedirme con otra máxima de la democracia moderna, una que aprendimos en los albores mismos de estos 32 años de continuidad institucional y aplicarla no a una idea política, sino más bien a una nefasta concepción del poder y que nos tocó padecer a todos en mayor o menor medida.</p>
<p>Para ellos, para los cultores de un mecanismo que transita delicadamente entre el ejercicio de la autoridad y el autoritarismo vaya esta frase tan contundente como la que dio inicio a la columna de hoy, aunque mucho más corta.</p>
<p>Nunca más.</p>
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		<title>De bastones y bandas</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Dec 2015 08:50:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio de Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Ejército argentino]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno k]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Pallarols]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Dicen los que dicen que saben que una vez asumido el nuevo Gobierno 35 generales, 15 brigadieres y 10 almirantes pasarán a retiro junto con las tres edecanes, una de las cuales, a pesar de haber ascendido a general, no fue incluida en la galería de generales que el Ejército argentino exhibe en su página... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/12/09/de-bastones-y-bandas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Dicen los que dicen que saben que una vez asumido el nuevo Gobierno 35 generales, 15 brigadieres y 10 almirantes pasarán a retiro junto con las tres edecanes,</strong> una de las cuales, a pesar de haber ascendido a general, no fue incluida en la galería de generales que el Ejército argentino exhibe en su página web.</p>
<p>Si bien los números parecen elevados, al menos para el caso de la Armada, conociendo la gran cantidad de almirantes que en forma entusiasta se declararon soldados de Cristina, si algún ánimo de revancha anidara en los corazones de los nuevos funcionarios, la nómina de desplazados sería mucho mayor.</p>
<p>De acuerdo con el entorno del futuro ministro de Defensa, los cambios se harán sin apuro, lo que permitirá ver a esos soldados que amenizan sus viajes en avión con literatura biográfica de Él o de Ella pegar las manos y golpear los tacos con la misma devoción republicana al nuevo comandante en jefe. Al fin y al cabo un mes más de auto y vivienda oficial no se puede despreciar.</p>
<p>Por esas cosas raras del destino, hace un año un ignoto diputado nacional, vicepresidente de la Comisión de Defensa del Senado, asesorado por algunos marinos y peritos navales, pedía reiteradamente informes sobre una alocada compra de cuatro vetustos remolcadores rusos buenos para nada que serían adquiridos para llenar con más basura la ya de por sí inoperable flota de nuestra marina militar.<span id="more-912"></span></p>
<p>Fieles al estilo k, los altos mandos navales ignoraron el pedido, cumpliendo en rigor de verdad lo ordenado por el saliente ministro de Defensa Agustín Rossi (el papá de Delfina). Pero el diablo metió la cola y ese desconocido señor será en las próximas horas el ministro de Defensa de la nación. Ahora lo deberán convencer de que la falta de respuesta fue culpa del correo. Pero un poco de la inexistente dignidad indicaría que muchos deberían hacer otra cosa.</p>
<p>Las “modernas motonaves” fueron recibidas con orgullo el pasado sábado. Se podía apreciar que sus cascos grises (recién pintados) ya lucían oxidados, fruto obviamente de un maquillaje ligero efectuado para la ocasión, pero de tan mala calidad que 30 días de alta mar dejaron la maniobra al descubierto. Una recorrida por los puentes de comando permitía ver que en plena era de las comunicaciones satelitales el sistema telefónico de a bordo tiene teléfonos a disco (al mejor estilo Entel, ¿los recuerda?)</p>
<p>Y me permití arrancar con esto, querido amigo lector, porque <strong>por estos días estamos demasiado entretenidos con la increíble situación dada a partir del último capricho de la saliente Presidente</strong> por la entrega del bastón y la banda (Cuando se habla de entregar la banda se hace referencia a la que portará el nuevo presidente, no a la banda que ha saqueado las arcas de la nación en los últimos años). Orson Welles, Federico Fellini, Woody Allen jamás pudieron imaginar algo así. Tal vez esta es la escena que le faltó al memorable film <i>Bananas</i> para llegar al Oscar.</p>
<p>No le he de brindar mi opinión sobre este punto, porque seguro que usted tiene la suya y porque a quién le puede importar lo que este columnista opine al respecto. Sólo me permito recordar que el Presidente de Estados Unidos no recibe ni bastón ni banda, pero sí un maletín con un montón de claves secretas de las que depende que el mundo siga siendo tal como lo conocemos. ¿Se imagina un arma nuclear en manos de una señora caprichosa?</p>
<p>Puedo mechar también un párrafo sobre algunas escenas que incluyen a un coronel del Ejército impidiendo que un emisario trucho se “afane” la banda presidencial de un cuartel. También a la vicepresidente electa comunicándose con el orfebre que hizo el bastón para decirle que aguante un poco con la entrega. El señor Juan Carlos Pallarols interviene en los programas políticos junto con analistas de primer nivel opinando qué hacer con su bonita obra de bien. Ni qué hablar de los invitados de honor que no saben en qué parada del subte bajar el próximo 10.</p>
<p><strong>Este tema tan vergonzoso como superfluo que no nos debe dejar pasar por alto la existencia de otras bandas y otros bastones que el Gobierno saliente deja tirados en varios rincones y que Mauricio Macri y su equipo deberán ir recogiendo a medida que puedan.</strong> La lista es casi interminable y abarca todas y cada una de las áreas bajo responsabilidad del Estado nacional.</p>
<p>Me referí a un tema puntual de nuestra Marina Militar, pero ya usted sabe que <strong>el estado general de indefensión de la Patria es total.</strong></p>
<p>Deja también, así como al descuido, una base “científica” bajo la condición de enclave soberano del Estado chino en 200 hectáreas de patria sobre las que nadie sabe en forma fehaciente qué es lo que está ocurriendo.</p>
<p>Se va luego de haber adjudicado decenas de obras hidráulicas, hidroeléctricas y tecnológicas cuyos pliegos y montos de adjudicación han merecido severas críticas; tal el caso de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner.</p>
<p>Parte también sin entregar adecuadamente un contrato con Chevron con cláusulas secretas que no llegamos a conocer, un pacto con Irán, millonarias compras de combustible a Venezuela y a otros países que muchas veces han excedido las necesidades, lo que ha generado millones de dólares de pérdida solamente por el pago de la demora de los buques en espera de descarga.</p>
<p>Se aleja con los índices de pobreza, inflación, inseguridad, desnutrición, etcétera sin comunicar ni a usted ni a mí, ni a sus sucesores.</p>
<p><strong>Deja odio, rencor, fastidio social. Deja —no es menos cierto— a una mayoría del pueblo con una gran esperanza de tener un poco mejor futuro o al menos un Gobierno que racionalmente intentará corregir el rumbo.</strong></p>
<p>A esta hora de este día nadie sabe dónde irán a parar los glamorosos atributos del mando presidencial, pero, por favor, superado ese instante “crucial” que cada funcionario ya en su cargo se ocupe rápidamente de todas las demás cosas que esta pícara señora no les ha entregado en la forma y en la ocasión que correspondían.</p>
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		<title>Alerta amarilla</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2015 09:03:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Adulación]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Un poco en broma y otro poco en serio, muchos camaradas y amigos me preguntaron durante estos últimos días: “¿Y ahora sobre qué escribirás?”. Finalmente, hay cambio de ciclo, Cristina Kirchner y súper ego pasarán a la historia, ella y sus caricaturescas apariciones y diatribas sólo serán recordadas entre risas y mofas en alguna que... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/12/01/alerta-amarilla/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un poco en broma y otro poco en serio, muchos camaradas y amigos me preguntaron durante estos últimos días: “¿Y ahora sobre qué escribirás?”. Finalmente, hay cambio de ciclo, Cristina Kirchner y súper ego pasarán a la historia, ella y sus caricaturescas apariciones y diatribas sólo serán recordadas entre risas y mofas en alguna que otra reunión social. ¿Pero qué harán aquellos que —como en mi caso— se han granjeado amores y odios varios por expresar un pensamiento crítico sobre ese engendro filosófico y político denominado kirchnerismo?</p>
<p>En mi humilde y aún inexperta opinión, columnas como estas sirven muchas veces de alerta temprana para prevenir un posible desvío no deseado o para ser una verdadera luz roja de alarma cuando definitivamente en algún aspecto determinado la gestión desbarrancó por alguna causa.</p>
<p>En épocas normales como las que se avecinan, luces verdes, amarillas y rojas se han de alternar sin solución de continuidad por el lógico lema que indica que quien hace siempre está en riesgo de cometer un error. Lo particular de los últimos 12 años es que el color rojo predominó en el tablero de alarmas de la política gubernamental.</p>
<p>Muchos señores, vestidos de paisanos o de uniforme, se van de esta nefasta gestión dándome vuelta la cara cuando me cruzan en un pasillo. No siempre la crítica es bien aceptada y menos aún por parte de funcionarios de un régimen tan particular como el que saldrá eyectado de la Casa Rosada a las 12 horas del próximo 10 de diciembre.<span id="more-905"></span></p>
<p>Ahora bien, sin ánimos de comenzar a generar nuevos enemigos y sabiendo que mis muchos amigos y futuros funcionarios de Cambiemos tienen criterios democráticos más amplios que sus antecesores en la gestión, me quiero permitir<b> emitir una alerta amarilla por algunas situaciones totalmente entendibles en estas horas tan próximas al triunfo electoral, pero que, de repetirse con frecuencia, acabarán en una desagradable semejanza con lo que afortunadamente estamos dejando atrás</b>.</p>
<p>Durante la noche del pasado sábado, durante las siempre glamorosas cenas de la señora Mirtha Legrand, un eufórico futuro ministro expresó una, diez, cien loas al talento, la sagacidad, la inteligencia y otra decena de calificativos que recaen invariablemente en la persona de Mauricio Macri. La gota que derramó el vaso de la paciencia de la otra artífice del triunfo electoral del pasado 22 de noviembre —Elisa Carrió— fue la declaración ministerial sobre la visión premonitoria de Mauricio a la hora de no cerrar acuerdo alguno con Sergio Massa.</p>
<p>Lilita, poco afecta a quedarse con alguna palabra guardada si la circunstancia no lo justifica, no sólo indicó que la decisión fue tomada por todos los integrantes de la coalición electoral, sino que además le aclaró al futuro encargado de la cultura nacional que la obsecuencia exagerada no es buena.</p>
<p>Entre las muchas cosas que llevaron a casi trece millones de personas a cambiar el curso de la historia y el futuro del país figuran primeras en el ranking: el hastío a la exacerbación del personalismo casi al punto de su entronización en los altares; el imperioso mandato dado a cada uno de los funcionarios para nombrar a Él o a Ella con una frecuencia no menor a dos de cada tres palabras emitidas y la absolutamente prohibida mención a cualquier idea o solución a cualquier problema sin añadir que obviamente la ocurrencia fue de alguno de esos dos seres todopoderosos, uno de los cuales mutó de <i>Eternauta</i> a barrilete cósmico y anda saltando del ARSAT I al ARSAT II, tal vez intentando que alguna vez lleguen a funcionar tal como nos prometieron.</p>
<p><b>Si pretendemos dejar atrás 12 años de mesianismo extremo, de locura desenfrenada y de todo eso de lo que nos cansamos (al margen del latrocinio sin cuartel, la inseguridad y todo lo demás), seamos estrictos a la hora de no hacer con nuestra conducta individual y colectiva que volvamos a caer en el mismo error.</b><b></b></p>
<p>El ingeniero Macri es el hombre en el que hoy quienes lo votaron y —ante el hecho consumado— quienes no lo hicieron tienen depositado su futuro y su esperanza. Es la cabeza visible de un equipo. Porque es un equipo, ¿no?</p>
<p>Cambiemos propone, entre otras cosas, normalidad y racionalidad. Pues bien, una sana forma de ejercerlas es comenzando a aceptar que el jefe no tiene todas las respuestas, tampoco los conocimientos para descubrir todas las soluciones y mucho menos la capacidad física y temporal de estar al tanto de todos los problemas.</p>
<p>Su mérito es dirigir la orquesta con mano firme y pulso sereno. También lo ha de ser el de elegir al mejor músico para ejecutar cada instrumento; pero es muy sano que los espectadores (nosotros) podamos llegar a reconocer el virtuosismo de cada uno de ellos por sí mismos. Ya sabemos quién tiene la batuta, no hace falta que nos lo digan a cada rato.</p>
<p>Macri hoy llama la atención por sus modales afables, por responder preguntas, por no ser grosero ni chabacano; también por haber convocado para la tarea a los más capaces y no a los más amigos, al punto de ofrecer continuidad a un ministro del régimen saliente. Casi que asombra al anunciar que el 11 de diciembre convocará a quienes fueron sus rivales electorales, que negociará con el Partido Justicialista (PJ) y promoverá una Justicia independiente. Es casi un ser, digamos, normal.</p>
<p>No lo transformemos en un Adonis todopoderoso que ni él reclama ser. No es ni más alto, ni más inteligente, ni más ingenioso de lo que es. Gracias a Dios está muy bien así como está. Y esto es responsabilidad no sólo de su propio equipo de funcionarios, que deberá tener la firmeza necesaria para decir “no” cuando sea aconsejable decirlo, sino también del periodismo en general, y de los propios militantes.</p>
<p>Adular por demás al líder suele ser directamente proporcional a la incapacidad del adulador o al temor al adulado. También puede reflejar la irresistible tentación de cargar todo el peso de la gestión en una sola persona, para que si, llegado el caso, algo sale mal, tengamos a quién culpar.</p>
<p>Pongamos, tibia y discretamente, un ojo en este aspecto de la nueva gestión. Dispongámonos a avanzar con confianza ante la gran luz verde que se enciende. Pero, ante el menor peligro, tengamos a mano las luces amarillas de alarma. Al fin y al cabo, el amarillo es, hoy por hoy, el color de la nueva esperanza. Dios quiera que no volvamos a fracasar.</p>
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		<title>El pequeño gran cambio</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2015 03:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”. Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/26/el-pequeno-gran-cambio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”.</p>
<p>Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel Scioli le jugó en contra, si la Presidente saliente quería en realidad que la oposición ganara, si la diferencia fue más grande pero en el Correo pasó algo, son todas cosas del pasado. El país arrancó el lunes 23 con una sensación de aire fresco. No hubo festejos excesivos, ni tristezas extremas. Algún petardo bullanguero en el Obelisco y alguna lágrima honesta de militantes derrotados, que en muchos casos lloraron por convicción y no por perder sus cargos.</p>
<p>Distinta es la situación en oficinas ministeriales, despachos de funcionarios e incluso dependencias militares. <b>Es increíble cómo ayer en las instalaciones oficiales que visité la trituradora de papeles estaba invariablemente trabajando a full.</b> Uno se pregunta: si lo que rompen no es importante, ¿para qué lo imprimieron? Y si lo fuera, ¿por qué lo destruyen?<span id="more-900"></span></p>
<p>Como en cada recambio de funcionarios, los cortes no pueden realizarse en forma abrupta. La nueva gestión no sólo hereda lo bueno y lo malo del anterior Gobierno, sino que incluso debe concluir miles de cosas que seguramente jamás hubiera encarado. En mi ámbito de acción le tocará al nuevo ministro de Defensa iniciar una campaña antártica tardía, sin el rompehielos Almirante Irizar en servicio. Por otra parte, si continúan los retrasos por averías y contratiempos, deberá prestar su cara para recibir en el apostadero naval Buenos Aires a los cuatro trastos viejos pomposamente denominados ahora “Avisos”, pero que no son más que vetustos barcos de apoyo a plataformas petroleras ya en desuso por obsoletos. Uno de ellos ya tuvo su primera avería en máquinas, lo que retrasó la llegada y le impidió a Ella recibirlos con honores militantes (no militares) antes de las elecciones.</p>
<p>Perdido definitivamente el incentivo electoral, es de suponer que no habrá en estos días que restan para el cambio de mando inauguraciones, arengas o convocatorias estrafalarias. La Argentina ya es otro país o, mejor dicho, es el mismo país, pero con esperanzas de volver a la normalidad institucional.</p>
<p>Nada de lo que acá podamos decir, estimado amigo lector, podrá sorprenderlo o será novedoso. Todo pasará como pasa siempre, existirán pases de facturas entre los perdedores. Algunos hombres y mujeres hasta hoy poderosos verán drásticamente finalizadas sus carreras políticas, perderán amigos, aliados y súbditos. Otros se reciclarán rápidamente y algunos pasarán a ocupar el nada desdeñable rol de opositores formales a la nueva gestión.</p>
<p>Por el lado de los que llegan, comenzó ya la interminable ronda de hombres y nombres; personajes influyentes que alardean de tener la precisa sobre quiénes van a ocupar desde grandes tronos a pequeños sillones en todos los estamentos del poder y que incluso interactúan con funcionarios de línea, augurándoles futuros dorados o negros en la nueva etapa.</p>
<p><b>Todo ello es parte del tradicional folclore de la transición y seguramente no es patrimonio exclusivo de nuestra patria.</b></p>
<p>No obstante y aun antes de ver en acción a los nuevos timoneles de la nación, desde avezados dirigentes civiles, empresarios y periodistas hasta el más común de los ciudadanos, nos estamos asombrando y deleitando con algunos gestos a los que, aunque parezca increíble, nos habíamos desacostumbrado.</p>
<p>El Presidente electo dio una conferencia de prensa —¡Guau!—, además contestó preguntas. No habló de su propia persona como centro del mundo, no dio cátedra de nada y no se peleó con nadie. Más tarde anunció que denunciará a Venezuela por su violación a la cláusula democrática del Mercosur.</p>
<p>Ya acaba la campaña, atiende a periodistas que lo requieren telefónicamente y sugiere seguir comercializando con China, pero quiere recomponer lazos con Chile, Brasil y tantos otros países con lo que inexplicablemente estamos en conflicto.</p>
<p>En unos meses, de acuerdo con el curso que tomen los acontecimientos, unos y otros estaremos apoyando, criticando o sugiriendo lo que consideramos mejor en cada caso. Habrá también detractores y defensores acérrimos, y es normal que así sea. Pero, si Dios quiere, habremos recuperado la racionalidad. Tendremos gente normal conduciéndonos.</p>
<p>Pedimos a gritos seguridad, justicia, salud y tranquilidad económica. Todo ello muy difícil. Pero imploramos también buen trato, cero arengas fanáticas y militancia sin agresión. A partir de hoy la patria ya cambió. Le decimos “adiós” para siempre (o al menos por unos cuantos años) a:</p>
<ul>
<li>La soberbia de Ella y de tantos como Ella</li>
<li>La prepotencia de los Moreno, de los Axel y de las Dianas</li>
<li>La grosería de los Fernández</li>
<li>La obsecuencia desenfrenada de los Sabbatella</li>
<li>La impunidad de los Boudou, de los Jaime, de los De Vido</li>
<li>La vergüenza nacional de La Cámpora, de las Delfinas, de los Reposo</li>
<li>La Justicia injusta, cómplice o complaciente con el poder</li>
<li>Las Fuerzas Armadas sojuzgadas en lugar de subordinadas</li>
<li>La sinrazón, los caprichos, la eternidad de la jefe, la apropiación de unos pocos de lo que es de todos, las designaciones sin méritos, la escribanía parlamentaria, el robo descarado.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>No es magia. Es la decisión de una sociedad que se cansó de tanto abuso. Curioso privilegio el del ingeniero Macri, aún no pisó la Casa Rosada y todo lo antes enumerado ya forma parte de los logros de su gestión.</p>
<p><b>No esperemos el nacimiento de un nuevo país. Hagamos fuerza para volver a ser el gran país que alguna vez fuimos. No lo hará ni un presidente nuevo, ni un gabinete entrante, ni una coalición en el poder. Lo haremos usted, yo y cada uno de nosotros</b>, si realmente nos dan la posibilidad de ejercer nuestro liso y llano rol de ciudadanos. Hoy como nunca: ¡Viva la patria!</p>
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		<item>
		<title>No sabe, no puede, no quiere</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2015 08:31:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate presidencial]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguramente con la envidia de decenas de productores televisivos y radiales, el gran debate presidencial acaparó en la noche del pasado domingo la totalidad del encendido hogareño. Una verdadera cadena nacional autoconvocada que rememoró a esas películas de ciencia ficción en las que en cada bar pueblerino la gente se agolpa frente al televisor para... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/18/no-sabe-no-puede-no-quiere/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Seguramente con la envidia de decenas de productores televisivos y radiales, el gran debate presidencial acaparó en la noche del pasado domingo la totalidad del encendido hogareño.</p>
<p><b>Una verdadera cadena nacional autoconvocada </b>que rememoró a esas películas de ciencia ficción en las que en cada bar pueblerino la gente se agolpa frente al televisor para escuchar la noticia tremenda que anunciará al mundo el mandamás de turno.</p>
<p>Es natural que así haya sido. Con casi un 50% de la población nacida en democracia, este país jamás había tenido la oportunidad de que dos finalistas de semejante talla le contaran a ese pueblo tan renombrado, utilizado y siempre necesario a la hora del voto qué le tienen deparado para su futuro en caso de alcanzar la cima del poder.</p>
<p>Seguramente cuando transitemos el décimo debate, este que acabamos de vivir nos parecerá primitivo, híper controlado, falto de espontaneidad y muy lejano a lo que en otras partes del mundo se hace. Pero el paso que hemos dado es fundamental y definitivamente será difícil que alguna vez en el futuro quienes aspiren a la Presidencia puedan negarse a la contienda intelectual con sus oponentes.<span id="more-893"></span></p>
<p>Ahora sí entramos a analizar lo que el debate dejó o, mejor dicho, lo que mostró. El primer puesto se lo lleva la incómoda situación a la que fue sometido Daniel Scioli, a quien le resulta imposible hablar de su propio pasado como parte integrante del modelo y que se encuentra más cómodo expresando todo lo malo que hará su oponente que explicando qué hará para sacar al país de este profundo pozo en el que nos colocó el partido que ahora lo tiene a él como candidato.</p>
<p>A tal punto es patética su posición que ante preguntas simples realizadas por Mauricio Macri, como, por ejemplo: “¿Usted cree que Argentina es país de tránsito o de producción de drogas?”, el hombre no puede responder. Si contradice al poderoso Aníbal Fernández, enfrentará la furia de su jefa, a la que le teme y a la que reporta. Si sigue la corriente del relato, millones de argentinos con una percepción completamente distinta (y más cercana a la realidad) le darán vuelta la espalda con mayor convicción.</p>
<p>Tal vez la frase más espontánea de la noche fue la expresada por el candidato Macri, cuando se compadeció de los periodistas que siempre se quejan por la falta de respuestas concretas de Scioli: “Ahora los entiendo”, dijo con un aire de profunda frustración.</p>
<p>Es que con Macri habrá endeudamiento con el fondo, pero con Daniel habrá fluir de fondos mágicos fruto de negociaciones con el Banco Mundial, con Rusia y con China (¿Y esos señores regalan el dinero o lo prestan también?). Con Mauricio habrá retorno a los noventa. ¿Serán los noventa, los años en que gobernó un presidente peronista cuyo gabinete integró Scioli y buena parte de los actuales dirigentes políticos en ejercicio del poder?</p>
<p>Con Macri habrá devaluación y quita de subsidios, nos dice una y mil veces Daniel.<b> No dice, claro está, que con el modelo que él encarna y que representa, aunque lo quiera negar, hubo una devaluación como nunca antes en la historia</b>. Tampoco nos dice si realmente está feliz de que debamos mantener subsidios eternos por la falta de capacidad de gestión para generar trabajo en condiciones dignas para que la gente no deba recibir limosna en forma perpetua.</p>
<p>La fe y la esperanza de Daniel parecen ser de vuelo efímero. En el cada vez más improbable caso de que llegara a la Presidencia el próximo 10 de diciembre, los indicadores de la realidad económica y política lo harían enfrentar a una realidad muy distinta a la que pretende explicar. Por mucho que declare ser “una nueva gestión de Gobierno”, todos sabemos que no podrá ni tan sólo descolgar uno de los cuadros que ella le deja en el salón de los patriotas latinoamericanos.</p>
<p>Encontraría seguramente un escritorio con cajones vacíos, pero tendría una pesada mochila cargada de funcionarios que continuarán en sus cargos no para ayudarlo, sino para vigilar que no se aparte del mandato de la jefa. Allí estarán en primera fila Carlos Zannini, Axel Kicillof, los chicos y no tan chicos de La Cámpora, la línea sucesoria completa de presidentes del senado y de diputados incluidos.</p>
<p>Tal vez por piedad o por pactos preexistentes, no es compelido el candidato oficialista a responder concretamente cosas muy simples, como las siguientes: ¿Le asignará funciones a personas procesadas, como, por ejemplo, a Amado Boudou (quien se perfila para embajador en México)? ¿O los mantendrá en el llano para que estén bien a mano de la acción de la Justicia? ¿Será capaz de dar marcha atrás con todas las medidas adoptadas para doblegar la independencia del Poder Judicial? ¿Terminará con la política de agresión permanente a los países vecinos y lejanos, a excepción de las ya consabidas relaciones carnales con Cuba y Venezuela?</p>
<p><b>¿Se animaría el candidato Scioli a facilitar por todos los medios a su alcance el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman, el enriquecimiento exponencial del clan presidencial actual y su entorno inmediato?</b> ¿Terminará con la acumulación de medios de prensa manejados por el régimen vía pauta oficial o directamente por su compra compulsiva?</p>
<p>Son tantas las preguntas que habría que hacerle que harían falta dos o tres debates más, pero Scioli es incombustible, está blindado a prueba de todo tipo de requisitoria. No hay forma de sacarle una definición, una palabra que nos permita realmente ver que es él y no una marioneta manejada a distancia desde Balcarce 50 o desde Olivos.</p>
<p>Los silencios o los desvíos de Scioli son preocupantes. Todos sabemos que se viene un año muy difícil. Gane quien gane, ninguno de los dos podría hacer algo muy distinto a lo que sencillamente hay que hacer. Tal vez Scioli lo tenga tan claro como Macri, pero no se anime a decirlo por temor, ya no a perder la elección, sino a perder definitivamente su lazo casi enfermizo con un modelo que lo maltrató hasta humillarlo en público reiteradamente.</p>
<p>Lamentable papel el que le toca jugar al candidato de la fe y la esperanza. Raúl Alfonsín, en su autocrítica final, nos dijo en relación con aquellas metas no logradas: “No supe, no quise o no pude”. Scioli será recordado por la historia tal vez por lo mismo, pero nos lo dejó bien claro en la línea de largada.</p>
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		<title>Decálogo del buen presidente</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2015 03:09:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Y al final está llegando el día nomás. Ríos de tinta, millones de minutos de aire y muchísimos terabytes empleados en portales digitales para desentrañar el complejo proceso de fin del modelo y agotamiento del relato, ya son historia. En unos días más Mauricio Macri y Daniel Scioli medirán fuerzas en la recta final de... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/03/decalogo-del-buen-presidente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y al final está llegando el día nomás. Ríos de tinta, millones de minutos de aire y muchísimos terabytes empleados en portales digitales para desentrañar el complejo proceso de fin del modelo y agotamiento del relato, ya son historia. En unos días más Mauricio Macri y Daniel Scioli medirán fuerzas en la recta final de la contienda electoral. Al día siguiente, gane quien gane, rotarán los vientos. Por cierto, ¿usted, querido amigo lector, no percibe que ya hay otro clima?</p>
<p><strong>Mientras Mauricio lo anuncia sin tapujos, Daniel es más cauto. Tanto él como sus interlocutores no se cansan de repetir en privado ante pequeños círculos de referentes de diversas actividades que se acabó el modelo tal como lo conocemos</strong>. En lo personal, me tocó participar de una reunión relacionada obviamente con cuestiones navales y llegué a confundirme sobre el partido al que pertenecía el señor que nos arengaba. Cerró su alocución con la lapidaria muletilla “Con fe y esperanza”, lo que me estrelló rápidamente contra la dura realidad. Pero no dejo de recordar que en más de una hora de charla no se escucharon los vocablos “él”, “ella”, “modelo”, “inclusión”, “empoderar”, “todos y todas”, y tantos otros de los que estamos sinceramente hartos.</p>
<p>Gane quien gane, la tarea de recuperación de la patria es ciclópea y muy difícil. Casi nada queda en pie y lo que aún no derribaron al menos está fuera del eje. Desde la seguridad hasta la salud. De la defensa a la educación, sin soslayar la piedra basal de todo: la economía. Cuánto talento, vocación de servicio y amor a la patria harán falta para encarar la tarea, una faena para especialistas de alta escuela a la que uno no llega intelectualmente ni a los talones.<span id="more-878"></span></p>
<p>Pero a modo de pequeña y atrevida contribución, me permito hacerles llegar a quienes en pocos días tomarán el timón de la nación, un pequeño decálogo que no aporta soluciones, pero podría hacerles más sencilla la navegación por los mares del poder.</p>
<p>1. Asuman la conducción del país con firmeza, pero recuerden que no pasan a ser los dueños de la nación. Apenas son temporales administradores.</p>
<p>2. No se refieran a nosotros como “la gente común”, “el ciudadano de a pie”, “doña Rosa” o algún otro calificativo que denota que se creen superiores. No lo son. Son empleados jerárquicos con más deberes que derechos.</p>
<p>3. Si deciden comunicarse con nosotros, traten de que lo que tengan para decir sea tan, pero tan importante que tengamos ganas de escucharlos sin cadenas nacionales tediosas que solamente nos dejan el sabor amargo de ser tomados por ignorantes cada día.</p>
<p>4. No pinten el país de naranja o amarillo. Una cosa es el color partidario y otra el asunto público. La manzana de Nueva York no muta a pera o sandía si ganan unos u otros, tal vez esto les sea difícil de comprender, pero es así.</p>
<p>5. Recuerden que buena, regular o mala, este país tiene (o tenía) una historia. De ella fueron actores principales José de San Martín y Manuel Belgrano, pero también Domingo Sarmiento y hasta Cristóbal Colón; también demócratas y dictadores. Sacando bustos y bajando cuadros no se cambia la historia, sólo se la oculta debajo de una alfombra de mediocre ideología.</p>
<p>6. El narcotráfico y la inseguridad tendrán solución únicamente si primero se desprenden de los narcotraficantes y los delincuentes que ocupan despachos oficiales.</p>
<p>7. Procuren por todos los medios, y aunque sea difícil, que los ciudadanos libres tengan casi los mismos derechos que esas pobres criaturas que están en prisión por nimiedades tales como matar en ocasión de robo, violar o secuestrar gente.</p>
<p>8. Vuelen alto, altísimo con sus mentes para sacar al país adelante. Pero háganlo al ras del piso cuando se desplacen por sus calles. Hay mucho avión estatal en el aire y muchas necesidades que desde arriba de las nubes no se llegan a percibir. Un baño de humildad en este caso sí que aplica.</p>
<p>9. Además de China y Rusia, que nos quedan a trasmano, solíamos formar parte de Occidente. América Latina nos veía como un referente sociocultural y no como provocadores seriales que solamente ven la panacea en Venezuela o Cuba. Nuestros diplomáticos de carrera hacían bien su trabajo, hasta que copamos la cancillería de militantes con pasaporte vip.</p>
<p>10. Las fuerzas armadas de la nación están al servicio de la patria, no de ustedes. Rodéense de generales y almirantes capaces, no los transformen en lacayos de uniforme. Reclamen subordinación y no sumisión. No los amenacen con pasarlos a retiro sólo por atreverse a decirles la verdad. No los hagan espiar para ustedes. Pero tampoco los manden a pintar casas; esa gente ya perdió toda la dignidad que poseían y eso no es bueno.</p>
<p>La yapa. Sin bien humildemente creo que estos principios podrían contribuir a una buena gestión de gobierno, mi particular decálogo tiene un ítem más. Seguramente es el más difícil de cumplir a la luz de lo ocurrido en la última década, pero usted, Mauricio o usted, Daniel, seguramente podrán hacerlo, pongan todo su corazón en lograrlo:</p>
<p>11.<b> No nos roben</b> <b>ni la ilusión, ni el dinero, ni la esperanza</b>. Busquen el bronce en la historia y no el oro en sus cajas fuertes. Dios, la patria, y por sobre todo nosotros, se lo agradeceríamos eternamente.</p>
<p>El mayor de los éxitos para el ganador de la contienda electoral. Viva la patria y la bendita democracia.</p>
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		<title>Rumbo a Europa, con fe y esperanza</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Aug 2015 09:30:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando aquella mañana de 2003 recibí el llamado de un hoy ex jefe de la Armada Argentina, no podía salir de mi asombro. El ofrecimiento de ocupar un lugar en el Directorio de la centenaria y prestigiosa Liga Naval Argentina era como mucho para mí, pero era tentador. Días después, ya en el despacho del... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/08/13/rumbo-a-europa-con-fe-y-esperanza/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando aquella mañana de 2003 recibí el llamado de un hoy ex jefe de la Armada Argentina, no podía salir de mi asombro. El ofrecimiento de ocupar un lugar en el Directorio de la centenaria y prestigiosa Liga Naval Argentina era como mucho para mí, pero era tentador.</p>
<p>Días después, ya en el despacho del presidente de la institución naval, me enteraba de los motivos de la convocatoria. “Vea, <strong>Daniel Scioli tiene que dejar el cargo en el Directorio, porque va a asumir como vicepresidente de la nación y ya le han dicho que no es bien visto que participe en este tipo de organizaciones con olor a cosa militar”</strong>. Según cuenta la leyenda, el hombre le había acercado a Néstor un par de números de la revista <i>Marina</i> (nuestro órgano de prensa)  y poco menos que se los habían tirado por la cabeza.</p>
<p>Tal vez haya sido esa la primera de una larga lista de insultos, desprecios, humillaciones y ninguneos que el matrimonio gobernante y su núcleo duro le habrían de propinar desde aquel lejano 2003 hasta -según cuentan- la propia noche de cierre de las PASO, donde <strong>al parecer le recriminaron su presunta intervención para que dentro de un penal bonaerense se llevara a cabo una entrevista periodística de gran repercusión social y mediática.</strong><span id="more-834"></span></p>
<p>“Nos abandona Daniel” -prosiguió mi interlocutor de aquellos días-, “ocupaba su sillón de director en representación de la motonáutica”. Ahora que lo pienso, en realidad era el único motonauta del país. De hecho más de una vez corrió solo, como en las PASO; se ve que la historia se repite.</p>
<p>Hay que reconocer que se había ganado el cariño de toda la comunidad marítima argentina, a tal punto que generosamente la Liga Naval le concedió en los noventa un préstamo de honor de $ 100.000 (de los convertibles 1 a 1) para que equipara su lancha La Gran Argentina. Por aquellos años su situación económica no era tan próspera y había que ayudar al muchacho, según cuentan los memoriosos. Villa La Ñata parecía estar financieramente lejos en ese entonces.</p>
<p>Así, mientras Daniel se convirtió en vicepresidente de la nación, luego gobernador de Buenos Aires y, como dije antes, único competidor por su espacio en la postulación presidencial, este humilde servidor apenas si llegó a vicepresidente de la modesta institución creada por el almirante Storni y algunos otros soñadores de una patria mejor.</p>
<p>Por esas cosas de la vida, nos fuimos cruzando en distintas circunstancias, él con sus cada vez más coquetos trajes y sus corbatas de seda y yo siempre con mi uniforme naval; él siempre un par de hileras delante de mí en los palcos en virtud de sus siempre tan importantes cargos. Jamás olvidaré la última vez, aquel memorable 25 de mayo de 2010, desfile del bicentenario en Pinamar. Organizaba el acto la Liga Naval y él nos honró con su presencia. Tuve que pedirle permiso para retirarme del palco, porque mientras compartíamos el desfile nacional y popular, mi casa era saqueada por delincuentes y me urgía regresar. “Andá tranquilo”, me dijo y agregó: “Con mucha fe y esperanza, todo se va a arreglar”. Nunca olvidaré sus valiosas palabras de apoyo.</p>
<p>Como podrá ver, querido amigo lector, me tomé unas líneas para contarle algo del candidato oficialista que seguramente usted no sabía. Habrá notado que no resulta fácil arrancarle al hombre definiciones económicas o políticas y detalles de sus actividades no relacionadas con la política o el deporte, así valga esta narración para conocer algo más de su pasado.</p>
<p>Me pareció que de esta manera le aporto un dato más novedoso y que se diferencia de lo mucho que se ha dicho sobre Daniel y su entorno en los últimos días. Si el triunfo tiene sabor a derrota, si la ausencia de Ella y de muchos otros personajes del modelo se debió a tal o cual cosa, si deberá alejarse del kirchnerismo para captar más votos y tantas otras especulaciones e interpretaciones que tienen en boca de expertos politólogos y periodistas explicaciones con mucho mayor rigor analítico que la de este simple columnista.</p>
<p>Lógicamente, cualquiera que hubiera visto las imágenes emitidas desde el Luna Park pudo darse cuenta de algo más que las ausencias notorias: El malestar del candidato a vice, que ni siquiera se inmutó cuando Daniel rindió homenaje al Chueco Mazzón. ¿Se acuerda, no? Juan Carlos Mazzón era el funcionario de Gobierno expulsado por Cristina cuando ella se enteró de que asesoraba también a Daniel, antes de que éste fuese ungido a desgano como su propio sucesor. Ver a Carlos Zaninni abrazado con la para nada nacional y popular Karina Rabolini generaba un efecto difícil de asimilar para el ojo del espectador, parecido al que hacía ver a Toti Flores compartiendo escenario con la coqueta esposa de Mauricio Macri. Pero son cosas de la política. Por algo dicen de ella que es “el arte de lo posible”.</p>
<p>Pero las PASO pasaron, son parte de la historia política argentina. <b>Lo que no pasó ni pasará durante muchos días más es la imagen de una provincia de Buenos Aires literalmente hundida</b>. El cruel escenario con miles de ciudadanos abandonados a su suerte, chicos llorando de frío, de sed y de hambre, animales sin rumbo, compartiendo su deriva con sus propios amos.</p>
<p>Con fe y esperanza no alcanza para mitigar su dolor, años de promesas incumplidas, obras no realizadas, presupuestos provinciales quién sabe gastados en qué cosas. Con fe y esperanza no se le puede explicar a un chico que su casa ya no está y que un señor que nos mira sonriente y nos recita el himno pidiéndonos el voto no pudo en ocho años librarnos de la pesadilla de la inundación, la peste y la miseria más profunda.</p>
<p>“A Daniel lo queremos mucho”, me explicaron -creo que de corazón- aquel día cuando ocupé su lugar; “Es un buen tipo, muy humilde y servicial” y seguramente lo es, o al menos lo era. Pero <b>me cuesta entender cómo, entonces, por más estresante que haya sido la campaña electoral, pudo abordar un avión para irse lejos, muy lejos, lo suficientemente como para no poder regresar en forma inmediata si lo requieren de urgencia esos ciudadanos que ahora lo necesitan a él tanto o más de lo que él necesitó de ellos el pasado domingo</b>.</p>
<p>Se fue a Europa. Le habrá sido difícil desde el aire diferenciar el cauce normal de los ríos y los arroyos de la provincia, de las tierras habitualmente fértiles, hoy anegadas. Seguramente cuando regrese, todo estará normalizado, no habrá más hambre ni necesidad alguna, las calles estarán limpias, las viviendas secas, la gente contenta y todos clamando por su ahora definitiva candidatura presidencial, sus carteles naranja tapados por el agua ya estarán visibles para alegría del pueblo; todo será felicidad y alegría. Al menos eso cree él. ¿Sabe por qué? Porque él tiene fe y esperanza. Y eso es mucho mejor que tener planes, ideas, proyectos y un poco de empatía por el sufrimiento de su gente. Aleluya.</p>
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