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	<title>Fernando Morales &#187; 9 de Julio</title>
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		<title>El mar tiene ley pero no tiene código</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Dec 2013 10:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado amigo lector, si en este momento le preguntara su conocimiento sobre temas tales como fertilización asistida, alquiler de vientres, matrimonio igualitario, responsabilidad civil del Estado o función social de la vivienda, me juego la vida a que usted está sin lugar a dudas medianamente capacitado para emitir una opinión a la luz de toda la letra que sobre cada uno de estos temas se ha escrito o pronunciado en los últimos días de la mano de la ya famosa <strong>reforma del Código Civil de la Nación.</strong></p>
<p>Si ahora le preguntara qué tanto sabe usted de la <strong>COPLA</strong>, también me la juego con que encarará para el lado de música y me apabullará (Wikipedia mediante) contándome que “es una forma poética que sirve para la letra de canciones populares. Surgió en <strong>España</strong> en el siglo XVIII y se ha difundido mucho en <strong>América Latina</strong>”. Pero no, no me refería a esa sino la otra COPLA: a la sigla que sintetiza el nombre de la “<strong>Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental</strong>”, es decir (tomando prestada la frase al <strong>Servicio de Hidrografía Naval</strong>) “nuestra frontera con la humanidad”.</p>
<p><span id="more-377"></span>Mire, para no complicarle la vida y dejar el resto de la información sujeto a su interés por el tema, sólo le cuento que un montón de gente talentosa, de nuestras Cancillería, Armada y Prefectura, trabajaron durante años (la mayoría de ellos durante los gobiernos de <strong>Néstor y Cristina</strong>) en la <strong>demarcación submarina de nuestra plataforma continental</strong>. La <strong>Convención Internacional de Derecho del Mar</strong> -promulgada por la <strong>ONU</strong> y ratificada por nuestro país- ha establecido los criterios con los que la plataforma se determina y a partir de allí, científicos, marinos, juristas y diplomáticos argentinos trabajaron para poder presentar en tiempo y forma ante la comisión especial de la ONU constituida a tal efecto la delimitación definitiva de nuestro último límite de soberanía económica en el <strong>océano Atlántico</strong>, que pasaría de ser aprobada la presentación, de las ya conocidas 200 millas a casi 350 millas marinas. ¿Se da cuenta amigo lector? Mire, se la hago corta: este verano cuando esté con el balde y la palita en la playa, eleve la mirada hacia el horizonte… ¿ve la línea que forman el mar y el cielo al juntarse ? Bueno, imaginando que usted mide 1,80 mts, esa línea está a unas 2,5 millas náuticas de su ojo (46 cuadras), si hablamos ahora de una plataforma continental de 350 millas. ¿Se da cuenta cuánta más Argentina queda aún detrás del horizonte?</p>
<p>Me permito acotarle, y de paso pedirle perdón por si es que ya lo sabía, que allí donde se termina la tierra firme, luego vienen 12 millas marinas de agua (unos 22 km) que son tan argentinos como la <strong>Avenida Corrientes</strong> o la <strong>9 de Julio</strong>. Esta porción del mar se denomina “<strong>Mar Territorial</strong>”. Luego otros 22 km mar adentro, que se denomina <strong>“Zona Contigua”</strong>, en la que nuestro país tiene plena jurisdicción por ejemplo para perseguir y penar delitos económicos como el contrabando, o ejercer el control migratorio, etcétera. De allí en más y hasta las 200 millas marinas, la Nación se reserva la exclusividad para la exploración y explotación del mar; esto es sus recursos pesqueros y sus riquezas minerales y vegetales, petróleo incluido. Ahora, tal como explicamos más arriba, vamos por las 350 millas, sobre las cuales si bien no tendremos la exclusividad sobre la riqueza pesquera, sí la tendremos sobre lo que existe en el lecho y subsuelo marinos.</p>
<p>Tiene toda la razón si a esta altura de la lectura se pregunta qué tiene que ver el calamar o el petróleo en <strong>Malvinas</strong> con el divorcio <em>express</em> o con la donación de óvulos. Claro que tiene que ver, y le diría que mucho. Todos estos temas de una u otra forma están comprendidos en todo o en parte en el <strong>Código Civil de la Nación</strong>. Aunque a decir verdad en lo que respecta a la protección de la parte sumergida de la patria venimos flojitos de papeles.</p>
<p>Además de talentosos marinos y diplomáticos, nuestro país cuenta con sublimes expertos en derecho marítimo, entre los que me permito citar sólo como ejemplo a <strong>César A. Lerena,</strong> quien desde hace ya algún tiempo viene alertando sobre las desprolijidades cometidas en la redacción del <strong>articulo 235</strong> del proyecto de Código Civil en tratamiento actual en nuestro Poder Legislativo.</p>
<p>Sería un despropósito y una falta de respeto a este jurista que ensayemos en esta columna el análisis técnico de las fallas descubiertas. Créame, amigo lector, que <strong>la redacción del artículo en cuestión es cuando menos displicente.</strong> Aquí nuevamente vuelvo a remitir al lector interesado a profundizar en el tema por su cuenta, si es que lo desea.</p>
<p>Lo que sí mi interesa remarcar es mi creciente temor al ver cómo se aceleran los tiempos de tratamiento sobre tablas de uno de los pilares jurídicos de la Nación, el que como antes dijimos, atiende cuestiones tan amplias como derechos de familia o soberanía pesquera. ¿<strong>Serán acaso tan lúcidos, tan leídos, tan sobrehumanos nuestros legisladores, para tener en claro y estar en plena conciencia de todos y cada uno de los miles de aspectos sobre los que se disponen a legislar nada menos que en un Código que nacerá para durar varias décadas</strong>?</p>
<p>Así como con todo derecho, abortistas, antiabortistas, transexuales, divorciados o por divorciarse, parejas de todo tipo ansiosas de tener hijos, hacen oír sus voces en uno u otro sentido, así como la propia<strong> Iglesia Católica</strong> lo hace, ¿se habrán informado diputados y senadores sobre cuestiones tan relacionadas con nuestra soberanía como las que aquí planteo? <strong>¿Se habrán detenido nuestros legisladores a mirar más allá del horizonte en sus últimas vacaciones?</strong></p>
<p>Si no lo hicieron, si no lo pensaron o si no lo tuvieron en cuenta, sirva esta columna no como una crítica, sino como un oportuno llamado de atención.<strong> Le estamos pidiendo a las Naciones Unidas que nos conceda derechos sobre un territorio marítimo que sumado al existente será casi tan amplio como nuestro territorio seco</strong>, lo hicimos con fundamento científico, político y estratégico. Demostremos al mundo (de hecho serán los representantes del mundo los que nos dirán que sí o que no) que sabemos qué es lo que estamos pidiendo y que estamos dispuestos una vez que nos sea otorgado a defenderlo, preservarlo y cuidarlo de la manera adecuada. Para empezar dotando a esa enorme extensión marítima de elementos legislativos acordes.</p>
<p>Un viejo político me dijo una vez, ante mi insistencia en concientizarlo sobre las cuestiones marítimas, <strong>“¿sabés lo que pasa, pibe?, los peces no votan”.</strong> Gracias a Dios ese buen señor ya no es ni tan solo concejal de pueblo. Ahora a nuestros políticos en actividad, a los que defienden el modelo, a los que se oponen al modelo, a los que llegan, a los que siguen y a los que se van, me permito recomendarles: consulten, pregunten, investiguen y luego de eso, y antes de votar, eleven la mirada más allá del horizonte; mucho más allá; aún muchísimo más y cuando ya no puedan divisar nada, sepan que la patria aún se proyecta y se extiende y necesita que ustedes la protejan, la cuiden y la defiendan. Si así no lo hicieran alguien se los demandará, téngalo por seguro.</p>
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		<title>El 9 de Julio para pocos y para “todos”</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Jul 2013 06:27:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Quienes hayan tenido la suficiente paciencia de haber hecho un buen zapping durante el mediodía del 9 de Julio, seguramente habrán tenido la oportunidad de ver los actos centrales por un nuevo aniversario del único “día de la patria” que reconoce la República Argentina. Es decir, precisamente del día del nacimiento de la República. Y si vieron... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/07/11/el-9-de-julio-para-pocos-y-para-todos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Quienes hayan tenido la suficiente paciencia de haber hecho un buen zapping durante el mediodía del <strong>9 de Julio</strong>, seguramente habrán tenido la oportunidad de ver los actos centrales por un nuevo aniversario del único “<strong>día de la patria</strong>” que reconoce la<strong> República Argentina</strong>. Es decir, precisamente del día del nacimiento de la República.</p>
<p>Y si vieron lo que vi, habrán notado que mucho antes de irrumpir masivamente en nuestros hogares y automóviles la cadena nacional, la ceremonia oficial ya había iniciado de una manera a la que gustosamente voy a denominar como “casi normal”. La presidente (con “e”) de nuestro país y los máximos responsables de la conducción civil, militar, policial y eclesiástica nacional, más los representantes de distintas etnias autóctonas, entonando nuestro <strong>Himno Nacional</strong>, ejecutado magistralmente por nuestra fanfarria “<strong>Alto Perú</strong>” (integrante de ese regimiento histórico que no recuerda otra cosa que la lucha por nuestra emancipación) con absoluta circunspección, sin bailarlo, sin darle un toque tanguero, melódico, cuartetero o ninguna otra cosa que lo aparte de lo que compusieron sus autores.</p>
<p><span id="more-243"></span>Miraba atónito a nuestra jefa (acá si aplica la “a”) a nuestro vicepresidente, ministros e incluso al mismísimo <strong>Moreno</strong>, en una actitud digna de lo que son: funcionarios públicos. Luego colocaron una ofrenda en memoria de aquellos que nos abrieron el camino para que algún día (ojalá lo lleguemos a ver) seamos una gran Nación, y hasta incluso nos sorprendieron rindiendo un merecido minuto de silencio a nuestros próceres sin que se “cuele” en el solmene homenaje ninguna mención partidaria o referencia a Él, Ella, Vosotros o Aquellos&#8230;</p>
<p>Tan grande fue mi emoción al pensar que tal vez habíamos aprendido de una buena vez que, en medio de tanta política de inclusión, este tipo de acontecimientos sirven además de para descansar de nuestras diarias obligaciones, para reavivar nuestro tan olvidado concepto de unidad nacional, que llamé a varios amigos para hacerlos participes de mi descubrimiento televisivo, digno por la rareza, de integrar la grilla de algún canal de esos que emiten eventos poco comunes.</p>
<p>Mientras tanto, acomode mi mejor sillón frente al televisor más grande de la casa y en honor a la fiesta patria, ensillé el mate reservado solo para las grandes ocasiones para disfrutar desde mi hogar algo que tal vez marcaría <strong>un punto de inflexión en esta equivocada mezcla de patria, historia y oportunismo político que a diario solemos encontrar en los actos de nuestros dirigentes.</strong></p>
<p>Lamentablemente, al ponerse en marcha los “eslabones” de la gran “<strong>cadena nacional</strong>” el 197º aniversario de<strong> nuestra independencia volvió a quedar sepultado por la patria chica de lo partidario.</strong> Llamativas señoritas con las caras pintadas con los respetables pero innecesarios colores de la bandera de <strong>Venezuela</strong>; la bandera de <strong>La Cámpora</strong> ocupando el lugar del pabellón nacional; los acordes del ya famoso “<strong>Cristina, Cristina, Cristina corazón acá tenes los pibes para la liberación”</strong> no dejaron oportunidad para que todos los presentes pudieran entonar el himno nacional, tal como lo habían hecho casi a escondidas los funcionarios nacionales puertas adentro de la “<strong>casita de Tucumán</strong>” con acordes militares y no<em><strong> nac &amp; pop</strong></em>. Tal vez existan dos místicas diferentes, una la oficial y tradicional, y otra para la tribuna, ¿no?</p>
<p>Y seguramente fruto de esa mística proselitista, a pocos minutos de iniciar su discurso, la presidente de todos y todas volvió a desperdiciar una excelente oportunidad de hablar no slo a aquellos que de una manera totalmente honesta, legítima y valedera son sus seguidores y a los que se han enamorado del modelo más que nada por las prebendas que obtienen de él.</p>
<p>Una vez más el <strong>ataque al que piensa diferente,</strong> la priorización de la coyuntura por sobre los grandes lineamientos de unidad nacional que protagonizaron aquellos a quienes precisamente honramos cada 9 de julio. Las veladas referencias a un grupo periodístico, a algún que otro juez de la Corte Suprema y algunos políticos de la oposición, son siempre más importantes antes que recordar a figuras de la talla de <strong>Francisco Laprida</strong>, <strong>Juan José Paso</strong> y tantos otros.</p>
<p>Un escenario tan pequeño como lo fue el discurso del gobernador sólo destinado a endulzar los oídos de su jefa política y algún oscuro interés propio de la campaña electoral local; disponible sólo para militantes debidamente acreditados, falto de dirigentes no alineados con el partido de gobierno y ni que hablar de dirigentes extrapartidarios, quienes aun siendo opositores, siguen manteniendo su condición de argentinos y vedado incluso al resto del pueblo tucumano no militante. Más que bronca, da pena&#8230;</p>
<p>Y tal vez la pregunta insoslayable que debemos hacernos es por qué nos pasa esto. Tenemos diferencias políticas (obviamente que las hay) pero hace años que gracias a Dios y a nosotros mismos no dirimimos nuestras diferencias con armas de puño o bombas en colegios o dependencias policiales y militares. Por más denuncias que aparezcan sobre los más altos funcionarios de la Nación, no existe ninguna mente “iluminada” que pretenda ir más allá de la correspondiente investigación y eventual castigo judicial con más el agregado de reclamar el castigo electoral en el momento oportuno. <strong>El pueblo (el de verdad, no el arrastrado como ganado en camiones y colectivos) periódicamente manifiesta su disgusto en las calles sin que se dañe ni el más frágil cristal de una luminaria pública</strong>. Y las puertas de los cuarteles son sólo golpeadas por algún soldado que debe ingresar fuera de horario.</p>
<p>Circunscribir la historia del país a solo10 años es desaprovechar una enorme oportunidad de encontrar causas comunes que nos unan en lo profundo y nos permitan transitar sin el actual grado de crispación e intolerancia nuestras diferencias del presente. Desde el sublime acto de aquel <strong>9 de julio de 1816</strong>, pasando por aquella patria receptora de miles de inmigrantes que hicieron posible nuestra propia existencia; nuestros comunes valores de solidaridad ilimitada en una emergencia, nuestra firme convicción frente a la <strong>causa Malvinas</strong> y tantas pero tantas cosas que hacen a nuestro tan mentado “ser nacional” deberían ser para los conductores circunstanciales de los destinos de la patria la llave de oro para abrir la puerta del éxito a su gestión.</p>
<p>Hace pocos días creí sufrir una experiencia paranormal. De repente me vi en un palco escuchando a un ministro de la Nación rendir homenaje con motivo de los 103 años de vida de la “<strong>Prefectura Nacional Naval</strong>”. Creí estar soñando pero cuando por tercera vez escuché a quien es el responsable máximo de la conducción de las fuerzas policiales repetir los mismos conceptos, me comencé a preocupar… <strong>Había salido de mi casa para asistir a los 203 años de creación de la Prefectura Naval Argentina, y me encontraba en un acto desfasado 100 años en el tiempo y realizado en honor de una institución que sin lugar a dudas no es argentina.</strong> Afortunadamente ante mi angustia creciente, un compañero de palco me tranquilizó: el que estaba errado en tiempo, espacio y denominación era el ministro, no yo.</p>
<p>Por ello humildemente desde esta columna aporto una idea (para los que dicen que más que criticar hay que proponer): ¿por qué no probamos suerte dejando descansar en paz a nuestros antepasados y a sus estatuas, intentado esforzarnos en <strong>conocer un poco mejor nuestro presente</strong>, asumiendo con responsabilidad nuestras obligaciones y poniendo todas nuestras energías en diseñar un futuro mejor para nuestra hermosa Argentina?</p>
<p><strong>Feliz día de la patria, para todos los habitantes de este bendito país.</strong></p>
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