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	<title>Federico Gaon &#187; Mohamed Morsi</title>
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		<title>La previsible revelación de los cables sauditas</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2015 13:57:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>La semana pasada la polémica WikiLeaks comenzó a difundir cientos de miles de <a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/press">documentos clasificados</a> del Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita que, desde ya, por la naturaleza de su contenido, complican la imagen de la conservadora, rica y reservada monarquía del Golfo. Según lo reportado por la organización presidida por Julian Assange, entre los cables se encuentran reportes altamente secretos que dan cuenta del <i>modus operandi</i> de la política saudita, basado esencialmente en la compra de influencia mediante sobornos y el flujo de dinero a individuos e instituciones clave. Sin embargo, pese a lo revelador que resulta este <i>Saudigate</i> a los efectos de comprender mejor las intrigas sauditas, el contenido extraído por WikiLeaks difícilmente sorprende. Arabia Saudita es después de todo un país cuya relevancia en la escena global se expresa en términos de petrodólares; sus funcionarios tienen a su alcance una chequera que no conoce límite y que le permite al país comprar la preeminencia que de otro modo no tendría.</p>
<p>La publicación de los cables no ha trascendido como noticia en América Latina, y aun así es una primicia que creo que podría ser tomada para estudiar. Quizás, en términos más generales, el comportamiento de los Estados que utilizan el caudal monetario que deviene de sus riquezas fósiles para financiar su política exterior. En el caso que aquí nos compete podemos extraer algunas observaciones. Según lo constatado hasta ahora por los cables filtrados,<b> los sauditas no tienen escrúpulos a la hora de comprar el silencio de medios e instituciones.</b> También ha quedado (otra vez) en evidencia que <b>el Gobierno saudita mantiene vínculos con terroristas y que se destinan recursos públicos -aunque en rigor todo le pertenece a la familia real y no al pueblo- para monitorear la actividad de sauditas en el extranjero</b>.<span id="more-127"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><i>Sobornos a formadores de opinión y a los medios de comunicación</i></b></p>
<p>Dado el carácter con el cual WikiLeaks aboca por la trasparencia de la información, esta decidió enfatizar en cómo Arabia Saudita manipula la prensa internacional, especialmente la árabe, <a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/buying-silence">comprando el silencio</a> de las personas importantes. En una editorial, la organización de Assange denuncia que <b>mientras la mayoría de los gobiernos del mundo se involucran en tediosas campañas de relaciones públicas para defenderse de las críticas, el enfoque saudita es más sistemático y no obstante más simple: comprar lealtades en cualquier parte del globo</b>.</p>
<p>En una serie de cables queda explícito que <b>el Ministerio Saudita de Cultura e Información no es otra cosa que una oficina de propaganda, que actúa como donante -por así decirlo- a diferentes publicaciones en distintos países</b>. Mediante sus embajadas, Arabia Saudita emite cheques sin pedir comprobante de recibo para aportar, por ejemplo, casi 40 mil dólares a tres <a href="https://translate.google.com/translate?hl=en&amp;sl=ar&amp;tl=es&amp;u=https%3A%2F%2Fwww.wikileaks.org%2Fsaudi-cables%2Fdoc116429.html">medios australianos</a>, 8 mil dólares a cuatro <a href="https://translate.google.com/translate?hl=en&amp;sl=ar&amp;tl=es&amp;u=https%3A%2F%2Fwww.wikileaks.org%2Fsaudi-cables%2Fdoc117189.html">medios canadienses</a>, y 19 mil dólares a cuatro <a href="https://translate.google.com/translate?hl=en&amp;sl=ar&amp;tl=es&amp;u=https%3A%2F%2Fwww.wikileaks.org%2Fsaudi-cables%2Fdoc118126.html">publicaciones indonesias</a>.</p>
<p><a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/doc122072.html">Argentina no es la excepción</a>. Según un cable con el que me encontré en mi investigación,<b> el Ministerio de Cultura e Información le habría pagado a Roberto Ahuad 10 mil dólares en 2006</b>. Ahuad es el controversial exembajador argentino en Siria (2010-2014) que es conocido por su odio a Israel y sus simpatías con el Hezbollah; y que -según lo mostró en su momento <a href="http://www.infobae.com/2012/12/02/684436-detenido-siria-demando-al-embajador-y-al-consul-argentina">Infobae</a>- está acusado de cometer ilícitos durante su gestión como ministro plenipotenciario. El dinero <a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/doc120442.html">estaría destinado</a> al programa televisivo <i>Desde el aljibe</i>, entonces manejado por Ahuad, quien abandonó su rol en el medio tras su nominación como embajador. De forma similar, <a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/doc120387.html">otro documento</a> deja constancia de un cheque por un valor de 10 mil dólares para apoyar en 2008 una emisión radial en Buenos Aires. En <a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/doc119606.html">otro cable</a>, se deja constancia de que el Centro Cultural Islámico Rey Fahd en Buenos Aires tiene la confianza de la embajada saudita para transmitir el rol positivo y el liderazgo internacional del reino. Luego, en <a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/doc119609.html">otro documento</a> que pude encontrar, se detalla <b>que la Embajada Saudita le aportó 13 mil dólares a la Federación de Entidades Árabes de la República Argentina (FEARAB) en 2007, vía la compra de suscripciones al boletín mensual de dicho organismo</b>.</p>
<p>En un plano general,<b> los documentos filtrados revelan los esfuerzos del Gobierno saudita por coaptar la línea editorial de los medios, especialmente los árabes, para asegurar que en su cobertura de los eventos internacionales estos presenten al país en un tono favorable. </b>Descrito en los cables con sutiliza diplomática como “contención” y “neutralización”, <b>el enfoque saudita es básicamente comprar el silencio o el favor de los formadores de opinión y las instituciones informativas.</b> De esta manera, si un medio o un periodista es severo en su cobertura de Arabia Saudita, la primera reacción de los agentes de la monarquía consiste en buscar “neutralizarlo” pagando el precio requerido por su silencio. Los periodistas de una cadena neutralizada no tienen necesariamente que hablar bien de los asuntos del reino, mas se espera que no hablen en lo absoluto de aspectos susceptibles a críticas. Por otro lado, cuando la situación amerita darle pompa a la política saudita, se procede a invertir en las acciones del medio para que este pase a hablar a favor. Un modo de hacer esta “contención” se traduce en la compra de miles de suscripciones a publicaciones selectas con la expectativa de que los editores devuelvan pronto el favor. El caso mencionado arriba en relación con la FEARAB quizás responde a este patrón.</p>
<p>Curiosamente, con motivo de las revueltas de la Primavera Árabe, <a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/buying-silence">un cable</a> expresa preocupación con el modo “truncado y confuso” en que la prensa egipcia cubrió los eventos regionales tras la caída de Hosni Mubarak. Además, este cable se encarga de sintetizar la política saudita a la perfección, cuando sugiere que la prensa egipcia ya no dirige la opinión pública, sino que es la opinión pública la que dirige la prensa. En un sentido amplio, los esfuerzos de Riad apuntan precisamente a evitar a toda costa que la opinión de las masas se le torne en contra.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b><i>Guerra mediática con Irán y potenciales subversivos internos</i></b></p>
<p>Los funcionarios de Riad tienen resquemor a lo que las masas árabes puedan consumir y difundir mediáticamente, y por esta razón, del mismo modo que temen que la imagen del régimen sea difamada, en paralelo reconocen el potencial de las herramientas informáticas para desestabilizar a Irán. Según los datos extraídos por <a href="http://www.themonitor.com/news/apnews/wikileaks-reveals-saudi-intrigue-and-unpaid-limo-bills/article_54e0f327-a28a-5aad-8fe2-63262e5e9b98.html"><i>Associated Press</i></a> (AP), <b>los cables esclarecen la intención de los sauditas de incentivar la ansiedad de los iraníes por un cambio régimen a través de las redes sociales, sugiriendo mediatizar galerías de imágenes con los abusos del régimen contra su propio pueblo.</b> En otro ejemplo, de acuerdo con la editorial de WikiLeaks, el Gobierno saudita ha intercedido para debilitar la señal de emisión de la cadena iraní <i>Al-Alam</i> hablada en árabe. Vinculado con América Latina, <b><a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/doc11717.html">un cable</a></b><b> expresa preocupación por la expansión mediática de Irán en el continente, especialmente en Venezuela</b>.</p>
<p><b>Cuando las zanahorias no alcanzan para comprar silencio o lealtad entra a jugar una política más dura, concretamente esbozada por temor a la aparición de una <i>intelligentsia</i> interna que pueda mermar la legitimidad de la monarquía</b>, sobre todo en tiempos de tumulto regional. Los cables en este punto vienen a darle más credibilidad a <a href="http://techpresident.com/news/wegov/23892/saudi-arabia-accused-recruiting-telcom-giant-spy-citizens">denuncias provenientes del tercer sector</a>, que acusan a Riad de espiar a sus propios ciudadanos. No es que se trate de una anomalía que llame demasiado la atención (en tanto hay muchos otros países envueltos en polémicas similares), pero es la confirmación de que el régimen espía a los suyos, no por temor a que colaboren con terroristas, sino por temor a que difundan ideas contrarias a los intereses de la casa real. De acuerdo con varios reportes, los cables asientan que el Gobierno está particularmente preocupado por las ideas que sus ciudadanos puedan adquirir en universidades extranjeras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><i>Diplomacia de chequera</i></b></p>
<p>Llamada así por varios analistas, <b>los cables muestran que la diplomacia de chequera impulsada por los sauditas se ha convertido, en efecto, en una realidad conocida</b>. Los documentos filtrados dejan en evidencia que hay actores más que dispuestos a peticionar por financiación saudita antes de recibir una oferta de la Embajada. Como ejemplo notorio, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Samir_Geagea">Samir Geagea</a>, líder guerrillero libanés convertido en líder político de un partido cristiano (las Fuerzas Libanesas), acudió a los sauditas en 2012 porque, desesperado en su bancarrota, ofreció “hacer lo que el Reino le demandara”. Con algunos medios informativos habría ocurrido lo mismo. La agencia estatal de noticas de Nueva Guinea le pidió a los sauditas 2 mil dólares para cubrir sus gastos inmediatos, y la televisora libanesa <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Murr_Television">MTV</a> (no confundirse con la cadena norteamericana) pidió 20 millones, aunque terminó aceptando 5 para emitir informes favorables a Riad.</p>
<p>En esta categoría el caso que más llama la atención tiene que ver con la aparente intención del Gobierno del ahora depuesto (<a href="http://federicogaon.com/mohamed-morsi-un-nuevo-martir-del-islamismo/">y condenado a muerte</a>) Mohamed Morsi por <a href="http://www.arabamericannews.com/news/news/id_10678/Saudi-cables-highlight-%22checkbook-diplomacy%22.html">canjear la liberación</a> de Mubarak por 10 billones de dólares, que en un principio Arabia Saudita estaría dispuesta a pagar. De un modo u otro, irónicamente lo cierto es que ningún actor está dispuesto a pagar un dólar por la liberación de Morsi, y los <a href="http://www.ft.com/intl/cms/s/0/85c2b3cc-c9a0-11e4-a2d9-00144feab7de.html#axzz3eQC00Wuw">fondos billonarios</a> terminaron en las arcas del Gobierno egipcio encabezado por Abdel Fatah al-Sisi.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><i>Vínculos con yihadistas</i></b></p>
<p>De acuerdo con documentos relevados por <a href="http://www.wsj.com/articles/saudi-officials-linked-to-jihadist-group-in-wikileaks-cables-1435529198"><i>The Wall Street Journal</i></a>, <b>Arabia Saudita tiene una relación establecida con la </b><b><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Haqqani_network">Red Haqqani</a></b><b>, una agrupación terrorista de carácter fundamentalista aliada a los talibanes en su lucha contra la presencia de la OTAN en Afganistán.</b> Según lo informado, Jalaluddin Haqqani, el líder del clan yihadista, llevaría un pasaporte saudita y los emisarios de Riad se habrían juntado con dirigentes de dicha agrupación en Pakistán, y particularmente con su recaudador de fondos.<b><i></i></b></p>
<p>De ser cierta, esta noticia solo confirma un patrón ya observado hace tiempo por periodistas y especialistas. Entre los expertos en este punto existe una opinión consensuada, que si bien varía en los números, consiente en cuanto al <i>quid</i> de la cuestión. En mi opinión, dado el precedente de Arabia Saudita como financista número uno de la yihad en las últimas décadas,<b> la monarquía conservadora representa una suerte de </b><b><a href="http://federicogaon.com/la-caja-de-pandora-del-islam/">caja de pandora del islam</a></b>. El dinero saudita no solamente es entregado a quienes se sienten ideológicamente afines a los principios del islam wahabita endorsado por el reino, sino que también es empleado para que las pasiones destructivas de esta rama literalista de la religión no sean canalizadas en casa. Por ejemplo, <b><a href="https://wikileaks.org/saudi-cables/doc100202.html">un documento</a></b><b> filtrado sugiere satisfacción con la labor del canal hispanohablante (musulmán) Córdoba TV, dirigido por un jeque dedicado al wahabismo y comprometido -según el cable- a justificar “el odio positivo hacia los cristianos”</b>. Visto desde una óptica pragmática, el cálculo saudita enseña que financiando el extremismo en el extranjero se puede obviar el terrorismo en el plano doméstico.</p>
<p>Para finalizar, me permito agregar que hay muchísimos cables provenientes de diversas embajadas sauditas alrededor del globo que reportan el modo en que los columnistas y la prensa presentan al islam y al reino que custodia las Dos Sagradas Mezquitas. Uno de los cables de la embajada en Argentina toma nota de un número del <a href="https://translate.google.com/translate?hl=en&amp;sl=ar&amp;tl=es&amp;u=https%3A%2F%2Fwikileaks.org%2Fsaudi-cables%2Fdoc123771.html&amp;sandbox=1">suplemento <i>Ñ</i> del diario <i>Clarín</i></a> acerca del islam. Siendo esta la situación, llegado el caso de que un diplomático saudita me lea, aprovecho la circunstancia para enviarle un cordial y afectuoso saludo. Sarcasmo de lado, evidentemente en la era de la información hay escándalos cuya disipación el dinero no puede comprar.</p>
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		<title>Morsi, ¿un nuevo mártir del islamismo?</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2015 10:31:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mohamed Morsi, el ex presidente egipcio, depuesto por la junta militar liderada por Abdel Fattah al-Sisi en julio de 2013, ha sido sentenciado a muerte por un tribunal. Según las últimas noticias reportadas por los medios internacionales, más de cien islamistas compartirían su misma suerte bajo el crimen de haber confabulado con militantes del Hamás... <a href="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/2015/05/18/morsi-un-nuevo-martir-del-islamismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mohamed Morsi, el ex presidente egipcio, depuesto por la junta militar liderada por Abdel Fattah al-Sisi en julio de 2013, ha sido sentenciado a muerte por un tribunal. Según las últimas noticias reportadas por los medios internacionales, más de cien islamistas compartirían su misma suerte bajo el crimen de haber confabulado con militantes del Hamás palestino y el Hezbollah libanes para escapar de la prisión de Wadi el-Natrun en 2011, durante el tumulto social de la naciente Primavera Árabe. El interrogante en boga esta jornada, entre analistas, funcionarios y periodistas, se traduce naturalmente en la expectativa de qué ocurrirá en las próximas semanas. ¿Se llevará a cabo la sentencia? <strong>Cabe preguntarse, tal vez más importante, ¿cuál será la reacción a nivel regional entre los islamistas si el cabecilla de los hermanos musulmanes es ejecutado?</strong></p>
<p>Desde su llegada al poder, al-Sisi impuso una política de mano dura para tratar con la Hermandad Musulmana. Su Gobierno acusa a la misma de buscar socavar el espíritu de las protestas de la plaza Tahrir, de mermar la estabilidad del país, y de poner a Egipto en liga con organizaciones terroristas. En efecto, la junta militar le ha declarado la guerra a los islamistas, y al-Sisi, quien está al tanto del nivel de polarización en la sociedad, ha buscado legitimar su posición llamando a una reforma del islam, abogando por su despolitización; atacando precisamente al islam político o islamismo. En este sentido, Morsi está acusado por el Gobierno de facilitar información clasificada a organizaciones islamistas ideológicamente afines a su propia plataforma.</p>
<p>La condena a Morsi y a otros islamistas, muchos de ellos juzgados <i>in absentia, </i>incluyendo al notorio clérigo egipcio (residente en Qatar), Yusuf al-Qaradawi, considerado el líder espiritual de los hermanos musulmanes, responde desde luego a una decisión política. En el mundo árabe la pena capital es un castigo recurrente institucionalizado desde hace tiempo. Situado el caso en contexto, en Egipto no se registra semejante ofensiva contra la cúpula islamista desde la era de Gamal Abdel Nasser durante las décadas de 1950 y 1960. Hace un mes la fiscalía intentó condenar a Morsi a muerte, mas terminó condenándolo a veinte años de cárcel.</p>
<p><strong>La revisión del fallo posiblemente se debe a la ansiedad del Gobierno, ratificado electoralmente en mayo de 2014, por cerrar un capítulo y poner coto definitivo a las aspiraciones del islamismo.</strong> Después de todo, la Hermandad Musulmana es la fuerza de oposición más antigua y mejor organizada, con la capacidad de movilizar a miles de manifestantes de un día para el otro. Ante futuras eventualidades, los islamistas, desde el punto de vista oficialista, no solo que resaltan como subversivos, sino que tienen el verídico potencial de desestabilizar el país.</p>
<p><strong>Para sus detractores, la Hermandad Musulmana probó, como hicieran el Frente Islámico de Salvación (FIS) argelino, el Hamás palestino y el Hezbollah libanes, que el islamismo es un movimiento autocrático disfrazado de democrático.</strong> Morsi en algún punto selló su propio destino cuando a finales de 2012 impulsó una constitución y firmó decretos que le permitían al presidente posicionarse por encima de la ley, sometiendo el Poder Judicial a su discrecionalidad. Morsi se reservaba el derecho de administrar el presupuesto, promulgar leyes, y de formar la Asamblea constituyente, mostrando signos de querer supeditar el proceso político a la ley islámica. Al anunciar la medida, el islamista espetó a su pueblo declarando que sus decisiones no pretendían recortar libertades. Alrededor de la mitad de la población interpretó lo contrario, y a continuación siguieron las protestas masivas que culminaron en junio de 2013 y decantarían en su deposición.</p>
<p>Desde entonces los partidarios de Morsi vienen denunciando al Gobierno de al-Sisi por la presunta purga que viene llevado a cabo para erradicar la plataforma islamista. En este aspecto, vale recalcar que ven al <i>rais</i> (presidente) como una autoridad ilegitima por hacerse del mando mediante un golpe de Estado. Ilustrando la postura de la Hermandad Musulmana, Mohammad Soudan, prominente miembro y portavoz de la agrupación (exiliado en Reino Unido), en su momento sugirió que Morsi fue víctima de una conspiración que involucró a factores domésticos y externos, y que en esencia su mandato fue mucho más inclusivo y democrático que el del actual régimen castrense, siendo que el líder habría consultado a liberales, izquierdistas y cristianos para esbozar la polémica reforma constitucional que eventualmente precipito su caída. La violencia religiosa contra cristianos, dijo Soudan, fue una operación encubierta de los servicios de inteligencia para desprestigiar a la Hermandad Musulmana. Haciendo eco de los pretextos clásicos del populismo, Soudan opina, al igual que el grueso de sus copartidarios, que las protestas masivas en contra de Morsi fueron un “circo mediático” orquestado por las fuerzas reaccionarias del viejo régimen.</p>
<p><strong>En concreto, la reacción a la condena de Morsi y sus allegados no se hizo esperar. Estados Unidos y la Unión Europea expresaron grave preocupación por este juicio, asumiéndolo como arbitrario y claramente sesgado</strong>. Amnistía Internacional y Ban Ki-moon, el secretario general de las Naciones Unidas, adoptaron la misma posición e insistieron en la nulidad e ilegitimidad de la sentencia. Por su parte, ideológicamente cercano a Morsi, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan condicionó los vínculos bilaterales con Egipto a la liberación del islamista. “Si Morsi es sentenciado a muerte hoy, en verdad es un castigo contra la urna electoral”, dijo el mandatario, recalcando que se trata de un hombre que fue elegido (en 2012) con el 52% de los votos.</p>
<p>Además de fuertes presiones externas, el régimen de al-Sisi se enfrenta a importantes desafíos domésticos. Sobre Egipto, el país más populoso del mundo árabe, se estima que la pobreza alcanza a un cuarto de la población. Según los pronósticos más crudos, esta cifra englobaría a la mitad de los casi 89 millones de sus habitantes. En añadidura, la situación de los jóvenes, la fuerza motriz de las protestas sociales, es precaria, siendo que existe un altísimo nivel de desempleo (cerca de un 30 por ciento) que afecta principalmente a graduados que no pueden encontrar inserción laboral. Más de la mitad de la población egipcia tiene menos de 25 años, y sin embargo el Gobierno castrense últimamente ha mostrado signos de estar enajenándose de esta audiencia masiva.</p>
<p>En tanto se hace aparente que al-Sisi ha llegado para quedarse, el movimiento juvenil Tamarod (“rebelión”), instrumental en volcar la opinión publica en contra de Morsi, ha quedado disminuido frente a divisiones internas, y en definitiva se ha hecho irrelevante al lado de la sombra que proyecta el <i>rais</i>. Desde su posesión del poder en 2013, al-Sisi ha buscado estabilizar el país mediante la “regularización de la protesta” – eufemismo que para muchos implica directamente su prohibición. Como último eslabón en una serie de incidentes, el poder judicial falló hace un mes para despedir a los empleados públicos que se pusieran en paro, una medida sin duda destinada a desalentar la movilización del cuerpo asalariado.</p>
<p>De llevarse a cabo la sentencia de muerte que pesa sobre Morsi y la dirigencia islamista, Egipto podría despertar nuevamente ante un profundo tumulto social. Lo cierto es que si bien al-Sisi se revalidó ganando las elecciones del año pasado con un arrasador 96 por ciento de los votos, solo la mitad de la población acudió a votar. <strong>Por todo esto, la volatilidad del contexto egipcio indica que de morir Morsi, un elevado porcentaje de la población lo vería convertirse en un mártir que dio su vida por una causa noble.</strong> En la liturgia callejera del mundo árabe, el martirio, una dignidad imbuida de significación religiosa, suele concederse a todo quien da su vida en la lucha contra las fuerzas de las percibidas tiranías.</p>
<p>Por esta razón desde lo personal estoy convencido que de ser ejecutado, la breve gestión de un año de Morsi a la larga dejará de ser una nota a pie de página en la historia egipcia, y en cambio pasará a ser enaltecida y mistificada incluso por personas ajenas al movimiento islamista.</p>
<p>Por otra parte, así como la represión de la era nasserista repercutió en la radicalización del sector islamista, cabría la posibilidad de que la historia se repitiese. El capítulo egipcio de la Hermandad Musulmana, que en décadas pasadas se comprometió a no intentar llegar al poder por medio de la violencia, podría fragmentarse en posiciones más próximas a las que tienen los yihadistas más extremistas. Debe tenerse presente que a pocas horas de anunciarse el veredicto contra Morsi y compañía, tres jueces fueron asesinados, y uno resultó gravemente herido en el Sinaí del Norte. En esta región desértica y escasamente poblada, radicales islámicos de la familia del Estado Islámico (ISIS) vienen desarrollando desde 2011 una insurgencia contra la autoridad, la cual se ha intensificado luego de que Morsi fuera removido del palacio de Abdín.</p>
<p>De un modo u otro, <strong>el solo anuncio de la sentencia no hace más que perpetuar la marcada polarización de la sociedad egipcia, como así también perjudicar la imagen del régimen castrense a nivel internacional.</strong> El veredicto final llegaría el 2 de junio, fecha límite en la cual el gran muftí, la más alta autoridad religiosa egipcia, debe emitir su opinión jurídica sobre el castigo. Si bien su juicio valorativo es influyente, a fin de cuentas el clérigo no tiene discreción sobre la decisión final de la corte. En esta medida todo apunta a que la decisión final gravita en torno al poder político.</p>
<p>En vista del incremento en las actividades de grupos islámicos dentro y fuera de las fronteras de Egipto, cabe la posibilidad de que el juicio contra los hermanos musulmanes sea una maniobra para asentar miedo. El aparato castrense necesita “impartir justicia” para sentar el ejemplo y acertar un golpe de gracia contra la oposición islamista. La disyuntiva del régimen, autocrático mas secular, deviene de las lecciones de la historia reciente. Uno de sus desafíos consiste precisamente en cómo contrarrestar la influencia islamista sin crear mártires en el proceso, y – como quien dice – sin que el tiro le salga por la culata. Desde este punto de vista es realista argumentar que los militares les tienen tanto miedo a los islamistas como los islamistas a los militares.</p>
<p>Es de esperar que varios activistas islamistas sean procesados y ejecutados, pero dada la coyuntura doméstica y externa, es menos probable que la vida de Morsi este en riesgo. El hombre es un símbolo, y su ejecución podría desatar justamente aquello que se busca evitar, y Egipto, ante tales circunstancias, no puede permitirse la condena de las principales potencias. Ahora bien, sea cual fuera el resultado, al-Sisi ha comunicado a los cuatro vientos hasta dónde está dispuesto a llegar en su batalla contra el islamismo. De momento solo cabe esperar a ver cuál será el veredicto definitivo.</p>
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