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	<title>Eduardo Curia &#187; Cepo cambiario</title>
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		<title>¿Un régimen de metas de inflación sin metas de inflación?</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2016 03:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
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		<description><![CDATA[Transitamos un régimen de metas de inflación (RMI) en gestación en el que se licuan las metas para el año (20%-25%) anunciadas tiempo atrás por Economía. Su desborde revolotea, y hasta las propias autoridades ya trasuntan su pronta revisión (aunque se blande el escape de la inflación federal). No es un tema menor. Aunque no... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2016/04/14/un-regimen-de-metas-de-inflacion-sin-metas-de-inflacion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Transitamos un régimen de metas de inflación (RMI) en gestación en el que se licuan las metas para el año (20%-25%) anunciadas tiempo atrás por Economía. Su desborde revolotea, y hasta las propias autoridades ya trasuntan su pronta revisión (aunque se blande el escape de la inflación federal).</p>
<p>No es un tema menor. Aunque no sorprenda: los pronósticos y las sospechas generales aludían a cifras mayores. Además, el desquicio macroeconómico colosal legado disparó una pesada carga de duros <i>trade off</i> o compromisos en materia de las fuertes correcciones exigidas por aquel.</p>
<p>Pero asúmase que al citar al RMI, más allá de la opinión que merezca en sí, posiciona un encuadre de base de lo macroeconómico, que busca priorizar reglas sobre intervenciones <i>ad hoc </i>(aun sin obviarlas), al revés de lo que pasaba previamente. El que una pieza importante del armado germinal ya quede en el camino no es trivial. Y alza el recaudo de seriedad a futuro.</p>
<p>Es probable que se paguen determinados furcios iniciales, coetáneos con el exitoso levantamiento del cepo cambiario. Incluido <b>el serio error genérico de entrada de no presentar a la sociedad un cuadro descarnado del bodrio macroeconómico imperante y de los duros desafíos que derivaban de él</b>. Luego, el desgaste de imagen que se quería evitar entonces quizás atisbe ahora.<span id="more-151"></span></p>
<p>Por supuesto, pesan aspectos específicos. La propia tesis de la devaluación indolora, que gozó de su rato de fama, que apuntaba a discriminar el grado de absorción de la depreciación entre transables y no transables, tuvo una instrumentación floja, marginal. Presumiblemente por imposición de dogma —imposición no válida en instancias excepcionales—, la política de precios activa al respecto se mostró débil. Asimismo, es factible que se haya sobrevaluado el potencial de la política monetaria en términos de control inmediato de la inflación, cuando operan sacudidas decisionales (ajustes de variables) fuertes. Una política monetaria, por lo demás, muy sobrecargada (incluido un sector público inhibido de apoyar a su maniobrar).</p>
<p><strong>Así cobró cuerpo una inflación núcleo más alta de lo oportuno (aun dada cierta ulterior desaceleración, ofertas, etcétera) que se aparea con los severos ajustes de tarifas, muy secuenciados en el tiempo, que dejarán algo de inercia.</strong></p>
<p>Pega también que, en materia de política salarial, prime en principio algo así como un todo vale, con una serie de variantes poco acordes con las metas de inflación enunciadas. Ello patentiza el realismo de los sindicalistas, pero, a la vez, la módica densidad que signaron las metas señaladas.</p>
<p>Parecería ahora que el Banco Central copó la parada en lo que sería la siguiente ronda de metas de inflación. Con las altas tasas de interés flameando (asociadas en su caso con intervenciones cambiarias), y buscando aprovechar el supuesto efecto diferido de la política monetaria sobre la inflación núcleo, cuando haya cesado la fase de los ajustes rudos.</p>
<p>En su itinerario,<b> la política monetaria, de la mano de las tasas, encarará no pocos y severos desafíos, empezando por su propia conformación</b>. Asimismo, deberá regular la tensión entre eventuales atisbos reanimantes (por ejemplo, por los dólares de la cosecha y algo más de consumo por los salarios repuestos) y una inflación que, aunque pueda tender a bajar, aún muestra inercia. Y dada la avidez por el arribo de capitales externos (con un propósito multiuso, incluida la cobertura del déficit), en caso de concretarse, se pondrán a prueba dos promesas de Federico Sturzenegger: a) que se estará a salvo en la instancia de un curso de apreciación cambiaria, b) que no se apelará al retraso cambiario para contener la inflación. Fuertes retos, en medio de la exigencia de que, si se apuesta a un RMI, el ensayo debe asumirse con seriedad.</p>
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		<title>Márgenes de política económica e inventario</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2015 09:33:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es llamativo, sin saber los motivos, que el flamante Gobierno, a hoy, no precisara en público de modo detallado —un inventario— el colosal desarreglo macroeconómico dejado por la anterior gestión. Aquel no releva al Gobierno de aplicar las debidas correcciones, de forma acertada, pero es innegable que ese antecedente, como se suele encarar en determinados... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/12/23/margenes-de-politica-economica-e-inventario/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es llamativo, sin saber los motivos, que el flamante Gobierno, a hoy, no precisara en público de modo detallado —un inventario— el colosal desarreglo macroeconómico dejado por la anterior gestión. Aquel no releva al Gobierno de aplicar las debidas correcciones, de forma acertada, pero es innegable que ese antecedente, como se suele encarar en determinados análisis económicos, arrima cierto valor entre predictivo y explicativo de las implicancias posteriores. Hay serios condicionantes, costos y tensiones, como compromisos en el uso de las políticas, no entendibles sin una cabal comprensión de ese pasado. Asimismo, juega la propia concientización de los agentes en general de las restricciones operantes.</p>
<p>Veamos un par de ejemplos al respecto. Por un lado, es obvio que la liberación mayoritaria del nefasto cepo, apelando básicamente a un mercado de cambios único, flotación intervenida mediante —detrás de un mayor realismo cambiario (cuyo alcance está aun abierto) —, se aplicó con falta de un plan estrictamente integral. Aún no se completó el stock de intervención señalado. Luce ausente el hito referido al crucial binomio fiscal-monetario, con lo cual, como cable a tierra, se asume cierta política de ingresos activa (aludimos al criterio en la pasada nota “<a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/11/28/estrategia-de-choque-y-politica-de-ingresos-activa/">Estrategia de choque y política de ingresos activa</a>”) —queda en pie el capítulo salarial— y al alza de la tasa de interés.<span id="more-121"></span></p>
<p>Entonces, <b>se posiciona algo aislada la política de ingresos de cara al curso de los precios y del traspaso</b> (y se explica la amenaza importadora). Si la mezcla expansión fiscal, apremio de esta sobre lo monetario y absorción de segunda vuelta con altas tasas perdurara, tallaría la aritmética displacentera de Thomas Sargent-Neil Wallace —con sus incordios—, que ya vivenciaron Axel Kicillof-Juan Fábrega en parte del 2014.</p>
<p>No obstante, y más sin aquel inventario, la inercia fiscal-monetaria de arrastre luce indesmontable de entrada. Cuadraría, entonces, intentar, en perspectiva, girar la pendiente, cambiar el ritmo al respecto. Aquí aportaría el recorte de los subsidios económicos (los que suman al inicio el efecto de la depreciación); sin duda, una tarea pesada. Pero, asimismo, véase que en medio del raudo avance del gasto público (y de la presión fiscal global), el gasto en personal total (activos, pasivos, asistidos) triplica al de los subsidios. Y, en gran parte, se indexa atendiendo al curso salarial global. O sea, <strong>el complicado combo ligado a la variable salarial (bono de fin de año, magnitud del traspaso, cálculo de la inflación de referencia, modo de procesar inflación pasada y esperada, cronograma de ajustes de sueldos), en rigor, perfila una de las principales pruebas para la suerte del esquema de política incoado.</strong></p>
<p>Otro ítem clave afectado por el bodrio macro heredado. Buscar superarlo exige un duro proceso readaptativo: cambios de precios relativos y demás. ¿Cabe una recuperación generalizada ya? No, más bien la prioridad es consolidar aquel, dar chances a esa recuperación. Claro, mientras, oiremos la oportunista letanía contra el ajuste de quienes, justamente, generaron y apañaron ese bodrio.</p>
<p>En fin, se tomaron medidas importantes, pero bajo un marco parcial. Es una partida muy brava, con severas incógnitas y con compromisos de políticas que, sin un inventario, quedan velados en su raíz. Lo que sí, no hay vuelta. Si se frustra este primer esquema, nadie sale ganando. Podría atisbar una ruta aun más dolorosa hasta hallar la solución.</p>
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		<title>Realismo cambiario y exportaciones</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/10/03/realismo-cambiario-y-exportaciones/</link>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2015 10:35:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pobre resultado comercial externo de agosto pasado integra un espectro mayor de antecedentes y causalidades. Dados una dura restricción de divisas y un parco lote de reservas, aquel atiza la percepción del gran retraso cambiario en curso. Aun así, no faltan las posturas de sesgo miope. Dicen: “No vale pretender corregir seriamente la tasa... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/10/03/realismo-cambiario-y-exportaciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El pobre resultado comercial externo de agosto pasado integra un espectro mayor de antecedentes y causalidades. Dados una dura restricción de divisas y un parco lote de reservas, aquel atiza la percepción del gran retraso cambiario en curso.</p>
<p>Aun así, no faltan las posturas de sesgo miope. Dicen: “No vale pretender corregir seriamente la tasa de cambio, porque no habría de inmediato mayores ganancias de exportaciones-mercados, computando la problemática mundial”. Es una pose del tipo: “La historia arranca cuando uno llega”.</p>
<p>Acéptese que la dinámica de la economía y la demanda mundiales se muestra floja en 2015. Un caso es el de América Central y del Sur: Se alude a una baja de exportaciones del 10 % (obvio, también hay bemoles con las importaciones). Ejemplos en otras latitudes es el serio declive de las ventas coreanas. Pero, también asúmase que las exportaciones, en general, algo suben. Y que hay países de Centroamérica, Asia, Norteamérica y de África que aumentan sus exportaciones. Pero, igual, el panorama es severo.</p>
<p>Nosotros, ¿cómo llegamos a esta instancia? Pues, en lo endógeno, decididamente mal. Más al aplicar una visual temporal: En la década larga venimos involucionando claramente.<span id="more-99"></span></p>
<p><b>En el lapso 2003-2007, con la matriz macro del dólar alto, con una gran suba sostenida del PIB, las exportaciones avanzaron fuerte</b>: casi el 90 %, más en cantidades que en precios (y cuando las ventas de combustibles empezaban a mermar). Prevaleció el ritmo de las manufacturas de origen industrial (MOI) y con un balance industrial de divisas bastante aceptable. Se insinuó una diversificación de contenido-destinos y muchas pymes entraron el negocio. Súmese los altos superávit comercial-corrientes y el gran acopio de reservas.</p>
<p><b>Tamaño desempeño, valioso como un punto de partida, fue minimizado por ciertos círculos heterodoxos, que fueron primando</b>. Invocaron la limitación del cambio real elevado por ser un resorte “muy horizontal”, un dislate solemne. Sin captar que un factor, aunque no suficiente, puede pesar como condición necesaria. El remate fue el giro macroeconómico de 2010, con una matriz —en esencia opuesta a la anterior— pro sobrevaluación cambiaria real.</p>
<p>Las implicancias negativas no tardaron. Afincó la restricción externa (cepo incluido). Por un lado, con episodios de salida de capitales por motivos endógenos. Por el otro, arraigó una nítida tendencia declinante de las exportaciones desde fines de 2011 (una caída cercana al 20 %). Las exportaciones industriales se debilitaron (en especial las MOI, con las automotrices a la cabeza, pero no exclusivamente). A la par, el superávit comercial amenaza con esfumarse; según algunas estadísticas, esto ya ocurrió. Se cita aquí el peso del rubro combustibles, pero, a la vez, compútese que es esta segunda fase —no la anterior— la que gozó en general con el megaprecio de los commodities.</p>
<p>Claro, hoy calzan las distorsiones endógenas con el trauma exógeno adicional, al que llegamos internamente expuestos. Luego, en el mundo perdemos <i>market share.</i></p>
<p>En rigor, el negocio exportador y el acceso a los mercados no son un chicle, entrando-saliendo de modo instantáneo (quizás, la cosa sea más fácil para los commodities). La perspectiva y la continuidad son vitales, resortes que perdimos. Ir hacia un realismo cambiario apunta a recuperarlos, para que terminen dando frutos. Ese realismo también puede aportar a la entrada de capitales.</p>
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		<title>Las propias culpas en la distorsión cambiaria y en el declinar exportador</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Sep 2015 10:39:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se suele creer que la historia reinicia todos los días, desde cero. Lo que aplica al ascendente debate sobre el tema devaluación. Aclaremos equívocos previos. Es torpe enfocar la variable cambiaria de modo aislado. Sí, el cambio nominal es una variable, pero el real -clave y que incluye al anterior- lo calza con las demás... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/09/05/las-propias-culpas-en-la-distorsion-cambiaria-y-en-el-declinar-exportador/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Se suele creer que la historia reinicia todos los días, desde cero. Lo que aplica al ascendente debate sobre el tema devaluación.</p>
<p>Aclaremos equívocos previos. Es torpe enfocar la variable cambiaria de modo aislado. Sí, el cambio nominal es una variable, pero el real -clave y que incluye al anterior- lo calza con las demás variables de la macroeconomía; hay una matriz. A la par, hace tiempo que el Gobierno devalúa (en lo nominal) continuamente, a diversos ritmos. Claro, en el contexto, ello deriva en una dura sobrevaluación real.</p>
<p>En lo de la historia, se olvida -incluso, en medios de la industria, sector harto favorecido en su época- que venimos de un esquema afín a una matriz macro de dólar alto -con los demás complementos-, que marcó uno de los lustros más notables de nuestra historia económica. Más allá de un mero efecto rebote y del apego al llamado “viento de cola”, con un crecimiento sostenido cercano al 9 % anual, aun mayor para la industria (y sin un gran déficit de divisas sectorial), una suba masiva del empleo (en especial privado), el repunte de la inversión, y la solidez externa (superávits y gran acopio de reservas).<span id="more-91"></span></p>
<p><b>Ese modelo exigía ya en 2007 un <i>service</i>, como lo dijimos temprano. En cambio, se giró en 2010 hacia una matriz ligada al dólar (real) barato, acorde con el rediseño de otras variables, alentando más inflación</b> y cayendo -aun con una actividad resentida- en la restricción externa, con su disfuncional colateral del cepo cambiario (que ayuda a reciclarla). Se instaló un sistemático declive exportador, con muchas pymes que se iniciaron en el negocio y luego dejaron, y con una escasez de divisas nunca zanjada (por más que se amparó a ciertos rubros del retraso cambiario, vía medidas que ven amenazada su continuidad). En el tiempo, hubo dos ocasiones de hacer correcciones, tal como lo recomendamos: fines de 2011, aprovechando el gran triunfo comicial de Cristina Kirchner, y fines de 2013, cuando atisbaba un esfuerzo de mejora. Cuadraba una adecuación cambiaria de cierta entidad, dentro de una propuesta integral, derivando luego en un curso de inflación descendente.</p>
<p><b>Ahora encaramos una instancia muy apremiante, porque más allá de la fachada transitoria que atañe al Plan Verano, los desvíos macroeconómicos endógenos, agudizados al perderse esas ocasiones, se cruzan con un ciclo mundial denso en claroscuros</b>. Justamente, en este marco, junto con otros factores, el tipo de cambio real multilateral, al que si bien nunca le otorgamos una prioridad absoluta en el análisis, sí ofrecía cierta distensión ante el bilateral con el dólar, ahora también nos contraría.</p>
<p>El tipo de heterodoxia dominante consolida el retraso cambiario (devalúa en lo nominal, pero, por negligencia, con efectos reales negativos) y lo legitima aduciendo que, cambiando, poco se ganaría en exportaciones dado el contexto mundial. Otra vez saltea la historia: su propia culpa en nuestra flojedad exportadora. Además, aun con ese contexto, nos exponemos a ceder crecientemente el <i>market share </i>en los mercados. Sin olvidar las pérdidas productivas y de dólares.</p>
<p>Urge un serio sinceramiento de la distorsión de los precios relativos macro. Aun aspirando al aflujo de capitales. Desde ya, la óptica en boga opina distinto: postula ese aflujo casado con el dólar barato. He aquí el meollo del debate entre las opciones: continuismo-gradualismo-<i>shock</i>.</p>
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		<title>Terapia de shock e hipocresía</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/08/08/terapia-de-shock-e-hipocresia/</link>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2015 09:54:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El próximo Gobierno enfrentará tres grandes opciones económicas: continuismo, gradualismo, shock. En términos de comodidad, las opciones se alinean en ese orden. En cuanto a la probidad estrictamente económica, el orden tiende a ser el inverso. Claro, el enfoque de shock, por su firmeza, prima facie es descartado políticamente. No obstante, él sigue un principio de racionalidad.... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/08/08/terapia-de-shock-e-hipocresia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo Gobierno enfrentará tres grandes opciones económicas: continuismo, gradualismo, shock. En términos de comodidad, las opciones se alinean en ese orden. En cuanto a la probidad estrictamente económica, el orden tiende a ser el inverso. Claro, el enfoque de shock, por su firmeza, <i>prima facie </i>es descartado políticamente.</p>
<p>No obstante, él sigue un principio de racionalidad. Si los desequilibrios macroeconómicos son en general radicales -precios relativos macro (y algunos meso), de tenor fiscal y monetario, con una inflación que se modera algo vía el peligroso método del ancla cambiaria de inflación, el cepo cambiario, <i>and so on…</i>-, las correcciones deben ser entitativas y de alcance global. Hay que cruzar un umbral.</p>
<p>Por supuesto, <b>distíngase la terapia de shock como opción de política -orientada- de la que, en su caso, podría forzar el mercado</b>. Algunos gradualistas del club de los homeópatas dicen que los actuales controles de cambio neutralizan una eventual corrección -por sí- del mercado. Grave error. Como hipótesis, podría darse mediante una apremiante extensión de la brecha cambiaria que obligara al final a liberar variables, y, lo peor, sin plan. Y hasta como fruto de las yerros de los planteos continuista-gradualista.</p>
<p>La opción política, con su convicción, busca orientar el proceso. La corrección de precios relativos macro (y también meso) plantea un realineamiento en la materia, reponiendo velozmente una competitividad cambiaria de tenor palpable y, en rigor, con respecto a aquel, hay sectores adelantados-retrasados en materia de valor dólar. Ajustar este espectro es el reto.<span id="more-84"></span></p>
<p>Que la primera fase del esquema enfrenta rigores y costos, es verdad. Más <b>que priorizar un crecimiento ya, sin bases sólidas, se valora el sentar esas bases para una ulterior senda de crecimiento, más robusto e intenso</b>. Claro, para que el serio cambio de precios relativos se avenga a un marco de control, debe tallar un plexo harto riguroso de políticas de orden fiscal, monetario y de ingresos que proyecte en perspectiva el ancla nominal de la economía. Los costos inmediatos de diversa índole operantes, sin olvidar los tratamientos de contención y de selectividad aplicables, son ventajosamente promediables en el seno de aquella senda.</p>
<p>Levar con celeridad el cepo es visto como una herejía. Pero, por de pronto, el cepo es el epítome de todo un contexto macro -aplicado a partir de 2010- que deterioró mucho a la economía, volcándola a la letal restricción externa (que aquel refleja). El cepo mezcla el racionamiento de la demanda de divisas con la represión del precio-generación de las divisas. Estos dos aspectos deben abordarse al unísono para ir hacia valores cambiarios realistas y a un operar menos trabado de los agentes económicos. Por cierto, el excedente de liquidez en pesos relativo al stock formal de dólares (reservas) es tan enorme que no son descartables medidas tendientes a “chupar” una parte no trivial de esa liquidez.</p>
<p>Asúmase la aridez inicial afín a la terapia (opción política) de shock, pero es hipócrita obviar su estricta lógica y su visión sobre el desemboque ulterior. Y, a la vez, los continuistas-gradualistas, que se regodean entre el inmovilismo y el minimalismo, ahorrándose supuestamente costos iniciales, deberían sopesar mejor el horizonte de sustentabilidad que perfilan. No sea que el shock se les aparezca <i>ex post </i>cual el plan b, como respuesta a sus severas inconsistencias.</p>
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		<title>¿Se consolida una alternativa market-friendly?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/04/27/se-consolida-una-alternativa-market-friendly/</link>
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		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 14:11:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El contundente triunfo del PRO en CABA, además de su incidencia local, fortalece la candidatura presidencial de Mauricio Macri. ¿Qué influencia general, en lo económico, puede desprenderse de esto? Pues, prima facie, la consolidación de un planteo económico que busca ser decididamente alternativo a la gestión en curso. Desde ya, siguiendo la vieja terminología genérica,... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/04/27/se-consolida-una-alternativa-market-friendly/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El contundente triunfo del PRO en CABA, además de su incidencia local, fortalece la candidatura presidencial de Mauricio Macri. ¿Qué influencia general, en lo económico, puede desprenderse de esto? Pues, <em>prima facie</em>, la consolidación de un planteo económico que busca ser decididamente alternativo a la gestión en curso. Desde ya, siguiendo la vieja terminología genérica, se perfilaría una opción de cuño liberal, aunque Macri se ha preocupado de “reconocer” banderas peronistas y de mostrar una vocación más centrista.</p>
<p>Carlos Melconián, Federico Sturzenegger y Rogelio Frigerio son los colegas más visualizados en su entorno. Naturalmente, se formulan críticas sobre la política oficial corriente en el plano de la inflación, en cuanto a las acciones en materia monetaria y fiscal, al exceso de intervencionismo, entre otros tantos puntos<strong>. Pero, a la postre, nadie puede sustraerse al tema “estrella” que concentra gran parte de la atención: el cepo cambiario. Que roza varias otras cosas claves, empezando por el tipo de cambio.</strong></p>
<p>Siguiendo algunas declaraciones sobre el particular, la noción general de la propuesta, en interpretación propia como es obvio, trataría de vender la impronta central (más allá de otras medidas ad hoc, como bajar retenciones) de la “confianza market friendly”. O sea: una postura de, en la jerga, reconciliación con los mercados, dispuesta a “hacer los deberes” de ordenamiento, y que, por lo tanto, suscitará un fuerte efecto confianza que tenderá a movilizar en un santiamén una avalancha de capitales externos. La que, en teoría, resolvería la escasez de dólares, permitiría hacer un ajuste “dulce”, energizaría a la economía enseguida, y posibilitaría levantar el cepo rápido. De allí el estereotipo de “levantarlo en 24 horas”.</p>
<p>No haremos aquí el análisis de un tal perfil de propuesta, que, en hipótesis, encajaría mucho arribo de capitales del exterior con un tipo de cambio real deprimido. Lo que sería interesante, para concluir esta nota, es intentar imaginarse cuál será la tónica definitiva de lo que constituiría la contracara en términos del espacio oficialista.<strong> En este orden, véase que hasta hace poco, el gobernador Scioli, en su rol de candidato o precandidato, se presentaba flanqueado por Bein y Blejer. Cabría preguntarse, en cuanto a posicionamientos básicos, qué diferencias existen entre estos colegas y los arriba mencionados</strong>. La otra pregunta, advirtiendo algunos gestos recientes, es si dicho flanqueo, hoy, sigue siendo plenamente válido y vigente.</p>
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		<title>Restricción externa y oferta reprimida más que falta de demanda</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2015 09:25:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En virtud de la errada matriz macroeconómica aplicada a partir de 2010 –contrastante con la de 2003(02)/07-, y dado el agudo retraso cambiario real que fomentó (más otros factores conexos), se reinstaló en el país la mórbida restricción externa o escasez de dólares, llevando al daño colateral del racionamiento interno de dólares, o “cepo cambiario”.... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/04/17/restriccion-externa-y-oferta-reprimida-mas-que-falta-de-demanda/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En virtud de la errada matriz macroeconómica aplicada a partir de 2010 –contrastante con la de 2003(02)/07-, y dado el agudo retraso cambiario real que fomentó (más otros factores conexos), se reinstaló en el país la mórbida restricción externa o escasez de dólares, llevando al daño colateral del racionamiento interno de dólares, o “cepo cambiario”. En sustancia, <strong>el cepo, por su dinámica de gestión, alienta duras inhibiciones de oferta productiva</strong>, lo que, por lógica, ciñe la expansión de aquélla. La resultante de todo esto, es un estancamiento de base que se enraíza, con un mercado laboral expuesto, en el cual, prácticamente, <strong>sólo el Estado viene creando empleo</strong>;<strong> pero, claro, tendiendo a debilitar la productividad promedio. <span id="more-58"></span></strong></p>
<p>Por ende, <strong>hoy la economía no padece restricción de demanda interna (y en especial, de consumo), sino de dólares y de oferta productiva</strong>; incluso, dados los resortes represivos –en particular, el hecho de “pisar” relativamente el cambio nominal, con el perjuicio real que causa el dato- que instigan a esas restricciones, <strong>se perfila una inflación reprimida</strong> (sumable a la actual efectiva, ya alta). Naturalmente, <strong>en un marco macroeconómico con tamañas distorsiones, la propia demanda interna se hace ahora difícil de empujar.</strong> Y, sobre todo, en lo atinente a su componente más asociado a crear oferta: <strong>la inversión.</strong></p>
<p>Al aplicarse el esquema macro arriba citado, la demanda interna –cuya importancia es innegable-, se fue desconectando de un encuadre global adecuado, el que, a la postre, es clave para su propio desempeño. En esencia, se quebró su conjunción con un <i>set </i>de precios relativos correctos, como primaba durante el exitoso modelo de dólar alto de 2003(02)-07. Asimismo, buscando sobreestimular la demanda,<strong> se enfervorizó sistemáticamente la expansión del gasto público</strong>, más allá de las condiciones del ciclo en cada fase; la paradoja de esto, es que ese abundamiento del gasto, con el tiempo, redunda en una desmejora de su rinde activista adicional; a la vez que, como deriva del asunto, se contribuye a la inflación elevada en general, y se genera una excesiva presión fiscal formal-informal, que también aporta a las molestias productivas.</p>
<p>Para intentar salir del “punto ciego” en el que se halla la economía, arrancar con un buen diagnóstico es crucial, debiendo seguir, como es obvio, las políticas correctoras indispensables. En este plano, corresponde entender finalmente que <strong>la economía argentina sufre, no por una falta de demanda interna a modo de imagen de “keynesianismo escolar”</strong> (por más que, claro, ahora se hace arduo continuar animándola de modo sostenido), <strong>sino por un estadio de restricción externa instalada </strong>(en la que gravita el atraso cambiario, el que a la vez raciona a los terceros mercados en lo que atañe a nuestros productos: las exportaciones, que caen fuerte) y de oferta productiva frenada, con riesgos de inflación reprimida.</p>
<p>En este contexto de señales negativas en términos de rentabilidad y de precios relativos, sumado el fastidio ligado al cepo cambiario, luce inviable escapar del estancamiento como dato de base. Retomar seriamente  la inversión, con expectativas aptas al respecto, y el crecimiento, reclama remover con decisión esas señales, lo que implica un desafío enorme por el rigor del trabajo exigido.</p>
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		<title>&#8220;¡Son la macro y los dólares, estúpido…!&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2014 09:28:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Bajo los ruidos en lo económico propios del debate precomicial extendido en curso, con definiciones que van y vienen de un lado a otro, en general dotadas de alcance superficial, subyace el verdadero y profundo quid de la marcha actual de la economía y de su futuro. Para caracterizarlo, es útil parafrasear la famosa frase... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2014/12/09/son-la-macro-y-los-dolares-estupido/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Bajo los ruidos en lo económico propios del debate precomicial extendido en curso, con definiciones que van y vienen de un lado a otro, en general dotadas de alcance superficial, <strong>subyace <i>el verdadero y profundo quid </i>de la marcha actual de la economía</strong> y de su futuro. Para caracterizarlo, es útil parafrasear la famosa frase de campaña de Bill Clinton, y decir: “¡Son la macroeconomía y los dólares, estúpido…!”.</p>
<p>La macro no es toda la economía, pero sí es su eje; y la disponibilidad de dólares –de cara a la marcha económica- es un frente clave de aquélla. Gravita la crucial categoría de<strong> la <i>restricción externa </i>o falta relativa de divisas. Ella siempre amenaza.</strong> En ocasiones, luce superada; en otras, como ahora, se manifiesta y aprieta. <strong>Aquella restricción es un tópico de <i>cantidad </i>(de dólares), y de <i>calidad </i>(estructura productiva y de empleo). Nuestra historia económica es captable desde su visual.</strong> Los últimos 25 años, y los por venir, no son una excepción.<span id="more-37"></span></p>
<p>La convertibilidad resolvió por un rato la restricción externa mientras funcionó la palanca del endeudamiento externo y de otros ingresos. Ligada al hipodólar real, causó duras secuelas de desintegración productiva y laboral. Al final, colapsó, escaseando los dólares.</p>
<p><strong>El modelo competitivo productivo de 2003(2002)-2007,</strong> fue su reverso. La matriz del dólar alto, con mucho crecimiento y creación de empleo productivo, sumó reservas copiosamente y tuvo elevados superávit comercial y corriente. Mostró una restricción superada, y, de este modo, volver a los mercados de capitales mundiales constituía una opción meramente <i>pragmática</i>, de conveniencia.</p>
<p>Pero, <strong>el esquema macro que arranca en el 2010, de cuño populista,</strong> rota con vigor, y alienta el retraso cambiario real, instalando la restricción externa efectiva, mientras la economía padece. Derrumbándose el stock de reservas, por un momento se cree en la visión <i>represiva </i>de la restricción externa, ciñendo la demanda de dólares –mientras se pagan con reservas los vencimientos-; así, <strong>se enaltece el cepo cambiario, mezclado con la vana retórica de los tipos de cambio “infinitos” y la sustitución de importaciones <i>express</i>.</strong> Visto el fracaso de esta postura,<strong> a fines de 2013 se pega cierto giro de la política, el que, por diversos motivos, termina derrapando</strong>.</p>
<p>En el presente, abunda la hojarasca. Por un lado, se agudiza (con altibajos) el cepo cambiario, y, por el otro, se apela al ingreso de dólares. En lo que pesa el endeudamiento externo del Banco Central. Y, la ingeniosa movida de recompra-canje del Boden 15 -más allá de sus resultados estrictos y de cómo se reanude la puja con los <i>holds outs </i>(quizás encrespándose), con sus secuelas-, evidencia que <strong>Argentina, jurisdicción nacional, atisba una salida al mercado externo de capitales, pagando, claro, sobrecostos. </strong></p>
<p>Es un barrunto, pero que señaliza una ruta. <strong>La macro de raíz populista, que agotó divisas, despuntaría como un factor crucial -¿<i>dogmático</i>?- para obtener dólares al neoendeudamiento externo.</strong> Lo que quizás calce, paradójicamente, con el imaginario operante respecto al 2016 en adelante. <strong>De paso, cada vez es mayor el atraso cambiario real; una distorsión macroeconómica brutal, con implicancias múltiples que podrían ser letales. Entonces, aviso válido para todos: “¡Son la macroeconomía y los dólares, estúpido…!”   </strong></p>
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		<title>Devaluación de jure y devaluación de facto</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Oct 2014 09:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Analizando diversas opiniones sobre el tema devaluatorio, la sensación es que la comprensión del asunto aún es acotada. Por un lado, no se capta bien el íntimo nexo del tipo de cambio real –visto, claro, como crucial componente de una matriz macro- con la dura restricción externa instalada en el país, que fuerza al estancamiento.... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2014/10/01/devaluacion-de-jure-y-devaluacion-de-facto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Analizando diversas opiniones sobre el tema devaluatorio, la sensación es que la comprensión del asunto aún es acotada.</p>
<p>Por un lado, no se capta bien el íntimo nexo del tipo de cambio real –visto, claro, como crucial componente de una matriz macro- con la dura restricción externa instalada en el país, que fuerza al estancamiento. Véase que el negativo giro estratégico –corporizado en especial a partir de 2010-, que pasó de una matriz macro afín al dólar competitivo (que, por supuesto, venía desgastándose) a una matriz muy pro retraso cambiario, fungió como la causal no única, pero, sí, clave, del arraigo de la restricción externa. <strong>El cepo cambiario fue un corolario de ello. <span id="more-27"></span></strong></p>
<p>La incomprensión también radica en la <strong>no distinción entre devaluación <i>de jure </i>y devaluación <i>de facto</i>.</strong> Algo confirmado cuando se alude a la relatividad de la solución devaluatoria, a que su impronta dura cada vez menos, a su tenor cortoplacista, etc.. Así, no se encara el <i>quid </i>de la cuestión.</p>
<p>Una cosa son las devaluaciones que “suceden”; otra, es el planteo de la devaluación de derecho. O sea: la que remite a la cabal comprensión de la estrategia y a los modos expertos y eficaces de su implementación, sin olvidar, claro, el contexto.</p>
<p>Así,<strong> la megadevaluación de 2002</strong>, es, de hecho, “tan devaluación” como la de enero pasado, aunque contrasten en magnitud. En la primera, la actualización del valor del dólar fue, digamos, del 250%, y la devaluación del peso –su contracara- superó el 70%. En enero de 2014, sumando algún residuo, los valores fueron, respectivamente, de 28 y 23%.</p>
<p>¿Y en materia de devaluación de derecho?. En su orden, la megadevaluación de 2002, aun con las obvias rispideces del proceso global, conformó un saliente éxito. Por eso se la estudia en conspicuos <i>papers </i>a nivel internacional. El <i>pass through </i>o pasaje a precios internos fue relativamente sobrio y en el buen sentido, quedando arraigado y sostenido de modo extendido el objetivo de drástica mejora de los grandes precios relativos de la economía. <strong>Sobre esto abrevó uno de los lustros económicos más notables de nuestra historia económica.</strong> Por cierto, su deseable proyección hacia delante, exigía una tarea de reacondicionamiento.</p>
<p>En ese éxito pesó, pese a dudas iniciales, un esquema integral que encuadró la actualización cambiaria. El fracaso del intento menor de enero, precisamente, se debió a la falta de un esquema de ese tipo. Luego, su efecto real se licuó enseguida.</p>
<p>Pero, a la par, séase conciente que el volver, por ese fracaso, al nivel de aguda sobrevaluación cambiaria real de octubre de 2013 (similar al de fines de la convertibilidad), es una razón relevante –junto al duro affaire Griesa y a sus varias contingencias complicantes- del endurecimiento de la restricción externa, asomando  expectativas superiores de devaluación, fuertes presiones alcistas sobre los distintos tipos de cambio, y una mayor exposición en materia de reservas.</p>
<p><strong>El país, entonces, se ve  muy embretado</strong>. Con densos vencimientos hacia delante, y con un ciclo mundial en 2015 con bemoles. Conviene, por ende, reconsiderar algunos comentarios descuidados sobre el tema devaluatorio. De paso, sépase también que, cuanto más se rechace este instrumental, tanto más se debe extremar la búsqueda de dólares por “otra vía”, sopesando las chances de perpetuación del estancamiento.</p>
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		<title>Un modelo agotado y una coyuntura compleja</title>
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		<pubDate>Tue, 20 May 2014 11:06:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Acumulación de reservas]]></category>
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		<description><![CDATA[Decía el celebre filósofo italiano B. Croce que “toda historia es historia contemporánea”, porque lo histórico es ineludiblemente abordado a partir de los planteos y perspectivas del presente. Esto aplica mucho al actual férvido debate acerca de la última década (larga), “ganada” o “perdida”, a gusto del interlocutor. Esta “homogeneidad” en un sentido u otro,... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2014/05/20/un-modelo-agotado-y-una-coyuntura-compleja/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Decía el celebre filósofo italiano B. Croce que “toda historia es historia contemporánea”, porque lo histórico es ineludiblemente abordado a partir de los planteos y perspectivas del presente.</p>
<p>Esto aplica mucho al actual férvido debate acerca de la última década (larga), “ganada” o “perdida”, a gusto del interlocutor. Esta “homogeneidad” en un sentido u otro, talla, en especial, en el plano político.</p>
<p><strong>Frente a esto, y ya en la esfera estrictamente económica –macroeconómica general-, sostengo la tesis que de ningún modo se trató de una década homogénea, sino que se dio en ella una fractura –un quiebre- interna crucial, cuyas implicancias gravitan tanto en el presente como signan las opciones abiertas hacia delante.</strong> Revitalizándose así el péndulo argentino del que hablaba Diamand, bajo una acepción puesta al día. Con más amplitud, expuse esta tesis –con una impronta teórica y empírica- en un reciente texto intitulado <em>El Quiebre del Modelo Macroeconómico de Desarrollo 2003-07 y la Incertidumbre Hacia el Futuro. La Sombra del Péndulo Argentino</em> (Editorial Dunken).</p>
<p>Existe un rudo contraste en materia de concepción y de performance –esto último, reafirmado por las nuevas mediciones de la contabilidad nacional, más allá de los interrogantes y perplejidades aun en pie- entre el modelo competitivo productivo de 2003-07 (uno de los quinquenios más destacados de nuestra historia económica), ligado al cambio de régimen de 2002, y el enfoque de 2010-13 (haciendo a un lado 2008 y 2009, por su peculiaridades internas y externas).</p>
<p>Cuando se caracteriza al primer modelo como asentado en el dólar (real) alto, los superávit gemelos (sin mayores digitaciones al respecto), el desendeudamiento externo sin óbice para una saliente acumulación de reservas internacionales, la política monetaria de metas múltiples, y una inflación superior a la de los 90 pero tolerable, entre otros factores,<strong> el esquema de 2010-13 aparece como su radical contrafigura en prácticamente todos y cada uno de los elementos relevantes.</strong></p>
<p>La resultante básica, atendiendo a resortes principalmente endógenos, es una contraposición flagrante en cuanto al desempeño del crecimiento global, de la inversión, de los superávit, de la acumulación de reservas, de la inflación, del empleo, del déficit externo de la manufactura MOI… <em>and so on</em>. <strong>Atravesando la fase del disfuncional cepo cambiario, el esquema 2010-13 remató en un desgarrador trípode: agudo retraso cambiario-restricción externa o de dólares-notable pérdida de reservas.</strong></p>
<p>Este trípode tradujo el agotamiento ilevantable del esquema, y dio paso al giro estratégico oficial en curso, con una dosis de mayor realismo, pero con toda su problemática instrumentación. La coyuntura, más allá del tramo actual que luce algo más apaciguado, es muy compleja, con una incertidumbre todavía no redimida. Pero, en la propia coyuntura en marcha -y con el rústico esquema anterior habiendo quedado exangüe-, “late” el debate profundo en términos de modelo económico básico entre la opción del crecimiento liderado por el ahorro externo, y la liderada por el tipo de cambio competitivo.</p>
<p>En resumen, la difícil coyuntura de hoy es ininteligible sin considerar con seriedad aquel quiebre o fractura; y, a la vez, más allá de sus inherentes retos, aquélla cobija el debate modélico sustantivo hacia el futuro en lo económico.</p>
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