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	<title>Eduardo Curia</title>
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		<title>La política monetaria dura: parcos frutos y serios bemoles</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2016 03:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
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		<category><![CDATA[Lebac]]></category>
		<category><![CDATA[Política monetaria]]></category>

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		<description><![CDATA[El titular del Banco Central (BCRA) funge de banquero central conservador, a lo Kenneth Rogoff, al frenar presiones expansivas frente a una política monetaria dura. Que parten desde fuera y dentro del oficialismo (del que proviene). Hace poco redujo casi nada la tasa de interés de las letras del Banco Central (lebac) cortas. Aún más:... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2016/05/11/la-politica-monetaria-dura-parcos-frutos-y-serios-bemoles/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El titular del Banco Central (BCRA) funge de banquero central conservador, a lo Kenneth Rogoff, al frenar presiones expansivas frente a una política monetaria dura. Que parten desde fuera y dentro del oficialismo (del que proviene).</p>
<p>Hace poco redujo casi nada la tasa de interés de las letras del Banco Central (lebac) cortas. Aún más: para avalarlo, aludió a la reciente suba de combustibles dictada por el ministro de Energía Juan José Aranguren.</p>
<p>Federico Sturzenegger antes aclaró que cabía un descenso de tasa ante una esperable caída a futuro del ritmo de inflación, pero sin precipitarse. Así, se diría que la moderación que se percibió en la inflación núcleo no bastaba para apurar el corte de tasas. Pueden surgir impactos, como aquella suba (hasta puede tallar algún aspecto de origen climático), que hagan más viscosa la atenuación de la inflación general. La que, desde ya, incluye inercialidad.</p>
<p>Se confirma que, por sí misma, la política monetaria, en lo inmediato, fue incapaz de frenar la alcista dinámica general de precios. Por bemoles de diseño, tiempos de operación, etcétera. Pero, al final, <b>el BCRA debe seguir su conservadurismo e insistir con un nivel de tasas que perturba la actividad </b>(transmitiéndose por la vía crediticia y por la de las decisiones y las perspectivas de consumo, inversión y portafolio).<span id="more-156"></span></p>
<p>Y es obvio que los fuertes ajustes, digamos, de tenor más administrativo: por ejemplo, tipo de cambio (al levarse el cepo), tarifas, pegan, de facto, directa e indirectamente, en el curso inflacionario global. Incluso con una actividad retraída (habrá que ver, por ejemplo, qué pasa ahora con los salarios repuestos y el consumo).</p>
<p>Siguiendo el juego: ¿acaso el nivel de tasa es aún insuficiente? Igual, la alusión frontal de Sturzenegger a la decisión de un ministro permite profundizar. En verdad, se patentiza el error más abarcativo que marcó la flojedad en términos de política de ingresos: primero, al abordar los efectos de la depreciación; después, al encarar un estilo muy elongado y secuenciado para ajustar tarifas; y, luego, como natural deriva, en el plano salarial. Resultado: el desahucio de las metas de inflación anunciadas para el año.</p>
<p>Con aquella flojedad, se licuó la opción de una mayor coordinación en los ajustes. Pueden haber pesado aspectos de dogma, inoportunos en fases muy crudas. A las resultas, se ratifica el rol conservador del BCRA, con sus secuelas.</p>
<p>En rigor, la lógica del régimen de metas de inflación (RMI) no exige una coordinación deliberada entre los decisores de la política económica. Dadas ciertas premisas básicas, el BCRA se ciñe a observar los shocks plasmados en la economía y actúa en consecuencia con sus instrumentos —en especial, la tasa de corto— apuntando a su objetivo de inflación (con mayor o menor atención a la brecha de producto). No obstante, en momentos cruciales, como los corrientes, con un RMI en pañales, aquella nula exigencia aplica poco.<b> A la postre, privó la sensación de una molesta descoordinación entre los focos decisores de la política económica.</b></p>
<p>Encima, por las mismas tasas, el cambio nominal se detiene en una franja que traduce una seria mordida en el sobrio repunte de paridad real habido, asomando de hecho un cuasiseguro de cambio ligado con una jugosa bicicleta financiera, la que, además del vicio asignativo que insinúa, induce el ingreso de capitales golondrina, como lo trasluce el curso del contado con liquidación.</p>
<p>O sea, al BCRA conservador, aun persistiendo, a hoy le cuestan los logros en materia de menor inflación y alienta bemoles: sigue molestando al nivel de actividad y da pie a una bicicleta financiera asociada a una fastidiosa reapreciación cambiaria real. Hay quienes creen en un veloz efecto estilo paridad de poder adquisitivo, por el cual el tipo de cambio se aparea automáticamente al ritmo de inflación. Pero, más bien, las reglas del RMI pueden forzar un nítido fenómeno de apreciación real.</p>
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		<title>¿Un régimen de metas de inflación sin metas de inflación?</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2016 03:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Banco Central]]></category>
		<category><![CDATA[Cepo cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Sturzenegger]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>

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		<description><![CDATA[Transitamos un régimen de metas de inflación (RMI) en gestación en el que se licuan las metas para el año (20%-25%) anunciadas tiempo atrás por Economía. Su desborde revolotea, y hasta las propias autoridades ya trasuntan su pronta revisión (aunque se blande el escape de la inflación federal). No es un tema menor. Aunque no... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2016/04/14/un-regimen-de-metas-de-inflacion-sin-metas-de-inflacion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Transitamos un régimen de metas de inflación (RMI) en gestación en el que se licuan las metas para el año (20%-25%) anunciadas tiempo atrás por Economía. Su desborde revolotea, y hasta las propias autoridades ya trasuntan su pronta revisión (aunque se blande el escape de la inflación federal).</p>
<p>No es un tema menor. Aunque no sorprenda: los pronósticos y las sospechas generales aludían a cifras mayores. Además, el desquicio macroeconómico colosal legado disparó una pesada carga de duros <i>trade off</i> o compromisos en materia de las fuertes correcciones exigidas por aquel.</p>
<p>Pero asúmase que al citar al RMI, más allá de la opinión que merezca en sí, posiciona un encuadre de base de lo macroeconómico, que busca priorizar reglas sobre intervenciones <i>ad hoc </i>(aun sin obviarlas), al revés de lo que pasaba previamente. El que una pieza importante del armado germinal ya quede en el camino no es trivial. Y alza el recaudo de seriedad a futuro.</p>
<p>Es probable que se paguen determinados furcios iniciales, coetáneos con el exitoso levantamiento del cepo cambiario. Incluido <b>el serio error genérico de entrada de no presentar a la sociedad un cuadro descarnado del bodrio macroeconómico imperante y de los duros desafíos que derivaban de él</b>. Luego, el desgaste de imagen que se quería evitar entonces quizás atisbe ahora.<span id="more-151"></span></p>
<p>Por supuesto, pesan aspectos específicos. La propia tesis de la devaluación indolora, que gozó de su rato de fama, que apuntaba a discriminar el grado de absorción de la depreciación entre transables y no transables, tuvo una instrumentación floja, marginal. Presumiblemente por imposición de dogma —imposición no válida en instancias excepcionales—, la política de precios activa al respecto se mostró débil. Asimismo, es factible que se haya sobrevaluado el potencial de la política monetaria en términos de control inmediato de la inflación, cuando operan sacudidas decisionales (ajustes de variables) fuertes. Una política monetaria, por lo demás, muy sobrecargada (incluido un sector público inhibido de apoyar a su maniobrar).</p>
<p><strong>Así cobró cuerpo una inflación núcleo más alta de lo oportuno (aun dada cierta ulterior desaceleración, ofertas, etcétera) que se aparea con los severos ajustes de tarifas, muy secuenciados en el tiempo, que dejarán algo de inercia.</strong></p>
<p>Pega también que, en materia de política salarial, prime en principio algo así como un todo vale, con una serie de variantes poco acordes con las metas de inflación enunciadas. Ello patentiza el realismo de los sindicalistas, pero, a la vez, la módica densidad que signaron las metas señaladas.</p>
<p>Parecería ahora que el Banco Central copó la parada en lo que sería la siguiente ronda de metas de inflación. Con las altas tasas de interés flameando (asociadas en su caso con intervenciones cambiarias), y buscando aprovechar el supuesto efecto diferido de la política monetaria sobre la inflación núcleo, cuando haya cesado la fase de los ajustes rudos.</p>
<p>En su itinerario,<b> la política monetaria, de la mano de las tasas, encarará no pocos y severos desafíos, empezando por su propia conformación</b>. Asimismo, deberá regular la tensión entre eventuales atisbos reanimantes (por ejemplo, por los dólares de la cosecha y algo más de consumo por los salarios repuestos) y una inflación que, aunque pueda tender a bajar, aún muestra inercia. Y dada la avidez por el arribo de capitales externos (con un propósito multiuso, incluida la cobertura del déficit), en caso de concretarse, se pondrán a prueba dos promesas de Federico Sturzenegger: a) que se estará a salvo en la instancia de un curso de apreciación cambiaria, b) que no se apelará al retraso cambiario para contener la inflación. Fuertes retos, en medio de la exigencia de que, si se apuesta a un RMI, el ensayo debe asumirse con seriedad.</p>
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		<title>Ancla y neoendeudamiento externo</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Mar 2016 05:13:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Neoendeudamiento]]></category>

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		<description><![CDATA[La inflación preocupa. Se busca un ancla efectiva. Las metas de inflación de Alfonso Prat-Gay son sólo un esbozo, apremiado. Dada la problemática de la doble problemática, el abordaje conjunto de los bemoles del nivel de precios y del set de precios relativos, alguien diría: “Es lógico”. Máxime cuando, distinto de la convertibilidad, con una... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2016/03/13/ancla-y-neoendeudamiento-externo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La inflación preocupa. Se busca un ancla efectiva. Las metas de inflación de Alfonso Prat-Gay son sólo un esbozo, apremiado. Dada la problemática de la doble problemática, el abordaje conjunto de los bemoles del nivel de precios y del set de precios relativos, alguien diría: “Es lógico”. Máxime cuando, distinto de la convertibilidad, con una inflación visible baja, el esquema previo tenía una inflación elevada.</p>
<p>Pero, en rigor, la inflación preocupa. Lo notable es que el 5 de noviembre de 2015, el actual ministro auguraba el fin del cepo —y el ajuste del dólar oficial— de ganar Mauricio Macri en el ballotage, sin gran efecto adicional en la inflación (lo del dólar a 15 pesos implícito en los precios). Era la tesis de Andrés Neumeyer, la de la devaluación indolora. Una estrella de vuelo fugaz y olvidada; claro, porque los resultados no satisficieron.</p>
<p>Nosotros no olvidamos el tema. Porque todos, y en especial los <i>think tanks </i>afines al oficialismo, deberíamos meditar mucho al respecto. El núcleo de la tesis, usando el dual transables-no transables, aunque no universal, no era disparatado. ¿No habrán existido fallas instrumentales? Funcionando mejor en su orbe, vgr. precios de alimentos, las subas más directas en servicios podrían ser más digeribles.</p>
<p><b>Lo preferible era inventariar al inicio el bodrio económico recibido. Para alertar, y sobre todo, para fijar responsabilidades propias y ajenas.</b> Hoy aún se asume poco la gravedad todavía subyacente de la situación; muchos planteos así lo reflejan.<span id="more-144"></span></p>
<p>A la postre, el ancla provisoria es el monetarismo —aunque mueve mucho la tasa de interés— del Banco Central, que, incluso en lucha, tiene la suba de la base monetaria todavía rondando el treinta por ciento anual. Sobra de cargas para aquel: los vencimientos de operaciones de futuro, su propia bola de deuda (habría que analizar algún resorte de consolidación) y una presión fiscal irredenta (la mejora de enero es <i>ad hoc</i>, se sienta sobre múltiples gastos). Incluso los halcones, que piden cambiar el régimen, extremando, y anunciándolo, el ajuste fiscal y ciñendo más la suba de base, deben asumir que la proposición Lucas-Sargent<i> </i>de la adaptación bajista instantánea del nivel de precios a un tal cambio es, en lo empírico, relativa.</p>
<p>Es que pesa mucho, dadas fuertes alteraciones económicas, el tema de la coordinación. Los amantes del monetarismo y de las expectativas racionales creen que, con un régimen monetario-fiscal severo y a perpetuar, empresarios y sindicatos se adaptan por sí —se autocoordinan— al esquema, porque “entienden el modelo”. Los que dan más pie a la política activa de precios y salarios, sin menoscabar el soporte monetario-fiscal, ven el accionar de la autoridad como un ineludible tercero coordinador.</p>
<p>Faltó el punto justo de encuentro y quedó un híbrido. Por eso, las metas de inflación voceadas están tensadas. Es factible que el frenesí de ajustes decline, lo que relajaría el ritmo de inflación. Cierto que también llegan las subas salariales y habrá que ver que ellas no alienten una propagación alcista.</p>
<p>¿Pero y el tipo de cambio real? <strong>Porque el quid es calmar la inflación junto con un cambio real apto. El actual mejoró, pero a medias. Y, ahora, es entendible, el Banco Central frena al dólar nominal con reservas y con tasas.</strong></p>
<p>¿Cómo calza, aquí, el corto y el mediano plazo? ¿Reanclamos al tipo de cambio? En rigor, lo pertinente, como mínimo, es un <i>crawling peg </i>asociado a la inflación.</p>
<p>Ahora bien, el neoendeudamiento externo, aparte de su citado aporte al crecimiento, ¿será también la gran ancla? Porque insistimos en cubrir con él un déficit fiscal todavía alto. Ello, se dice, no es inflacionario al no exigir emisión. ¿Vendemos acaso los dólares para cubrir el déficit primario en el mercado de cambios, lo que instiga la apreciación cambiaria? ¿O los compra el Banco Central y los “re-gira”, con lo que repone el tema monetario interno? Mucho para pensar.</p>
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		<title>Inquietud interna en el pensamiento económico oficial</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2016/02/14/inquietud-interna-en-el-pensamiento-economico-oficial/</link>
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		<pubDate>Sun, 14 Feb 2016 04:04:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alfonso Prat-Gay]]></category>
		<category><![CDATA[gasto público]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Subsidios]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Hay inquietud en las filas de referencia o pensamiento económico ligadas o afines al Gobierno? No hay pruebas concluyentes. Pero la declaración de Alfonso Prat-Gay del pasado viernes (“Si quisiéramos bajar la inflación en dos meses, la única receta es el ajuste”), no parece lanzada al Gobierno anterior y hasta contiene una pizca del discurso... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2016/02/14/inquietud-interna-en-el-pensamiento-economico-oficial/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Hay inquietud en las filas de referencia o pensamiento económico ligadas o afines al Gobierno? No hay pruebas concluyentes. Pero la declaración de Alfonso Prat-Gay del pasado viernes (“Si quisiéramos bajar la inflación en dos meses, la única receta es el ajuste”), no parece lanzada al Gobierno anterior y hasta contiene una pizca del discurso habitual de aquel. Suena, pues, como direccionada hacia el gran patio trasero interno.</p>
<p>Lo curioso es que, en contextos distintos, la inflación bajaba rápido con los shocks heterodoxos o con un proceso especial como el de la convertibilidad. Ahora, más bien, se trataría de algo así como una reducción de golpe a cero, o casi del crecimiento dinerario (experimentos examinados por Stanley Fischer, Olivier Jean Blanchard, Laurence Ball, entre otros). En general, se deduce que así la inflación caería, acompañada con un marcado declive de la actividad.</p>
<p>La verdad es que, dejando a un lado la suba de tarifas, el planteo de Andrés Neumeyer —recogido por Prat-Gay semanas antes del ballotage—, de que levantado el cepo, con un dólar a 15 pesos, la inflación final sería poco afectada en tanto los bienes no transables tenían implícito ese valor en sus precios (criterio atendible como orientación general), terminó rengueando bastante en los hechos, y se notaron las remarcaciones.</p>
<p>Quizás Neumeyer, cuando haga la retrospectiva, alegue que pesó al respecto la falta de una política monetaria (fiscal) bien estricta. Nosotros dijimos que, sin un gran margen operativo en ese frente, tanto más énfasis se debía otorgar a la política de ingresos (precios) activa.<span id="more-137"></span></p>
<p>Probablemente digerir esto —motivado por la circunstancia excepcional— en los cuadros oficiales, por razones doctrinales, es arduo. Por eso las limitaciones, aun dándose algún progreso, en el plano indicado.</p>
<p>De todos modos,<b> la crítica interna, o casi interna, parece apuntar a la forma de diseño de la dupla fiscal-monetaria</b>, con una blandura general en lo primero (probablemente con algunos gastos para obviar ahora ayuda monetaria) y una gran sobrecarga en el segundo plano (que también arrastra el reciclaje de su deuda). <b>Incluso cumpliéndose el objetivo planteado de un modesto recorte del déficit fiscal (facilitado por una esperada mejora ulterior de la actividad), la expansión monetaria —máxime con el antecedente de Alejandro Vanoli— continuaría siendo excesiva</b>. Luego, la inflación anual tendería a ser pronunciada, sobrepasaría claramente las metas anunciadas por el ministro. Entonces, lo que se impone, según la postura examinada, es un clímax reductor del gasto público.</p>
<p>El Gobierno, se agrega, perdería el tiempo metiéndose en conversaciones con empresarios y sindicalistas, no sin alguna indecisión, tratando de encauzar las cosas hacia las metas en cuestión, bastante optimistas.</p>
<p>En resumen, la crítica aduce que aquellas variables deberían dejarse a su albedrío y plasmar la señalada catarsis de recorte fiscal, para liberar aún más a la política monetaria de cara a una mayor desaceleración de los agregados.</p>
<p>Claro, la tal catarsis, en concreto, debe volcarse sobre los rubros del gasto. Mucho hablamos de los subsidios, pero, el del personal en sentido amplio (pasivos, activos, asistidos) triplica a ese rubro. Tenemos asimismo transferencias a las provincias, pagos a proveedores, consumo público, etcétera.</p>
<p>En fin: quizás quede más en claro por dónde vendría —una hipótesis— la presión sobre Prat-Gay, que la citada declaración trasuntaría. También es verdad que la impronta más gradual en curso, diálogos mediante en busca de “contemporización”, se muestra más bien parsimoniosa en materia de efectividades conducentes. Expone aún más el planteo de las metas. Y, de paso, da pie a la crítica interna.</p>
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		<title>La centralidad de la discusión de paritarias</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2016 10:18:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Corrección cambiaria]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Paritarias]]></category>
		<category><![CDATA[Salario en dólares]]></category>

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		<description><![CDATA[Decimos que el resultado de las paritarias en ciernes es, relativo al nuevo esquema económico, una llave maestra para su consolidación o para exponerlo al derrape. Esto, en medio del desquicio macroeconómico heredado, con la letal restricción externa dominando. Medidas recientes mejoraron en parte una caja externa virtualmente vaciada, pero, aquella, en sustancia, persiste. El... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2016/01/20/la-centralidad-de-la-discusion-de-paritarias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Decimos que el resultado de las paritarias en ciernes es, relativo al nuevo esquema económico, una llave maestra para su consolidación o para exponerlo al derrape. Esto, en medio del desquicio macroeconómico heredado, con la letal restricción externa dominando. Medidas recientes mejoraron en parte una caja externa virtualmente vaciada, pero, aquella, en sustancia, persiste.</p>
<p>El salario real se reposicionó bastante en esta década larga. Con dos fases bien diferenciadas de avance: desde hace varios años, más bien, se trató —no sin vaivenes— de mantener niveles. Justamente, en el último lapso, la marcha general de la economía se degradó, surgió la restricción externa con un tipo de cambio apreciándose, con una inflación potenciada y un sector privado que tendió a dejar de crear trabajo.</p>
<p>Asumida la mejora del salario real, el problema es que el costo laboral medido en dólares se disparó —rebasó mucho, en proporción, esa mejora—, así afectó la competitividad de la economía. O sea: <b>el dólar contenido en los salarios es demasiado alto y el propio de las condiciones generales de la economía, demasiado bajo (aunque mejoró algo recientemente).</b></p>
<p>La regla de oro sería remediar la distorsión del salario en dólares sin lastimar su poder adquisitivo interno. Cabe trabajar en ello, pero no es fácil. El Gobierno teorizó un planteo de ese tipo —corrección cambiaria e inflación final neutra—, pero en los hechos hubo traspaso y la inflación final (elevada desde antes) se vio reforzada. Por lo demás, hay ajustes en curso y pendientes.<span id="more-129"></span></p>
<p>Los sindicatos se inclinaron últimamente a ajustar salarios por inflación pasada. No es indexación (ajuste automático), es una norma de conducta. Si la inflación pasada es la de 2015, orilla el 30% (deslizada algo, puede ser un poco más). Ciertas anualizaciones (v. gr., proyectando diciembre de 2015) dan más, pero tiran a abstractas.</p>
<p>El tema es que el ajuste salarial por inflación pasada, que varios sindicalistas esbozan, choca<i> </i>con las metas de inflación oficiales: hay una brecha de 5-10 puntos porcentuales. Lo notable es que otros dirigentes discutirían ahora por inflación futura, estimada por encima de la previsión oficial.</p>
<p>Esta segunda postura luce radical, puesto que debate, directo, visiones de futuro. Las chances de arreglo se alejan. La referencia a inflación pasada suena más a dato tangible —un derecho—, más allá de la funcionalidad. Heurísticamente dicho, se podría tantear indemnizar la brecha citada vía un pago por una vez y, al escalonar los pagos según las metas de inflación, en el ajuste de los tramos finales, coincidentes con la inflación en baja que prevé el Gobierno, colocar una cláusula de reaseguro (v. gr., indexación con algún umbral, o algo por estilo) para suavizar prevenciones. Sería compadecer posiciones. También muy arduo.</p>
<p><strong>Si el compadecer posturas prevalece, el esquema oficial se consolidaría (sin olvidar otros graves retos); en su defecto, tambalea.</strong> Si prima un conflicto intenso, difundido y duradero, la imagen oficial, probablemente, sufrirá. Si hay un resultado sin aquel calce de posturas, no es descartable un espiral alcista tipo de cambio-precios-salarios, con amenazas de megainflación, dura recesión y más desempleo. Derivas de una restricción externa irredenta y con inversores externos que pensarán setenta veces siete en poner dólares en el país. Desde ya, el propio clima político general se crispará. Está claro, entonces, que el punto comentado es central.</p>
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		<title>Márgenes de política económica e inventario</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/12/23/margenes-de-politica-economica-e-inventario/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/12/23/margenes-de-politica-economica-e-inventario/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 23 Dec 2015 09:33:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[Cepo cambiario]]></category>
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		<category><![CDATA[Inventario de la gestión anterior]]></category>
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		<description><![CDATA[Es llamativo, sin saber los motivos, que el flamante Gobierno, a hoy, no precisara en público de modo detallado —un inventario— el colosal desarreglo macroeconómico dejado por la anterior gestión. Aquel no releva al Gobierno de aplicar las debidas correcciones, de forma acertada, pero es innegable que ese antecedente, como se suele encarar en determinados... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/12/23/margenes-de-politica-economica-e-inventario/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es llamativo, sin saber los motivos, que el flamante Gobierno, a hoy, no precisara en público de modo detallado —un inventario— el colosal desarreglo macroeconómico dejado por la anterior gestión. Aquel no releva al Gobierno de aplicar las debidas correcciones, de forma acertada, pero es innegable que ese antecedente, como se suele encarar en determinados análisis económicos, arrima cierto valor entre predictivo y explicativo de las implicancias posteriores. Hay serios condicionantes, costos y tensiones, como compromisos en el uso de las políticas, no entendibles sin una cabal comprensión de ese pasado. Asimismo, juega la propia concientización de los agentes en general de las restricciones operantes.</p>
<p>Veamos un par de ejemplos al respecto. Por un lado, es obvio que la liberación mayoritaria del nefasto cepo, apelando básicamente a un mercado de cambios único, flotación intervenida mediante —detrás de un mayor realismo cambiario (cuyo alcance está aun abierto) —, se aplicó con falta de un plan estrictamente integral. Aún no se completó el stock de intervención señalado. Luce ausente el hito referido al crucial binomio fiscal-monetario, con lo cual, como cable a tierra, se asume cierta política de ingresos activa (aludimos al criterio en la pasada nota “<a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/11/28/estrategia-de-choque-y-politica-de-ingresos-activa/">Estrategia de choque y política de ingresos activa</a>”) —queda en pie el capítulo salarial— y al alza de la tasa de interés.<span id="more-121"></span></p>
<p>Entonces, <b>se posiciona algo aislada la política de ingresos de cara al curso de los precios y del traspaso</b> (y se explica la amenaza importadora). Si la mezcla expansión fiscal, apremio de esta sobre lo monetario y absorción de segunda vuelta con altas tasas perdurara, tallaría la aritmética displacentera de Thomas Sargent-Neil Wallace —con sus incordios—, que ya vivenciaron Axel Kicillof-Juan Fábrega en parte del 2014.</p>
<p>No obstante, y más sin aquel inventario, la inercia fiscal-monetaria de arrastre luce indesmontable de entrada. Cuadraría, entonces, intentar, en perspectiva, girar la pendiente, cambiar el ritmo al respecto. Aquí aportaría el recorte de los subsidios económicos (los que suman al inicio el efecto de la depreciación); sin duda, una tarea pesada. Pero, asimismo, véase que en medio del raudo avance del gasto público (y de la presión fiscal global), el gasto en personal total (activos, pasivos, asistidos) triplica al de los subsidios. Y, en gran parte, se indexa atendiendo al curso salarial global. O sea, <strong>el complicado combo ligado a la variable salarial (bono de fin de año, magnitud del traspaso, cálculo de la inflación de referencia, modo de procesar inflación pasada y esperada, cronograma de ajustes de sueldos), en rigor, perfila una de las principales pruebas para la suerte del esquema de política incoado.</strong></p>
<p>Otro ítem clave afectado por el bodrio macro heredado. Buscar superarlo exige un duro proceso readaptativo: cambios de precios relativos y demás. ¿Cabe una recuperación generalizada ya? No, más bien la prioridad es consolidar aquel, dar chances a esa recuperación. Claro, mientras, oiremos la oportunista letanía contra el ajuste de quienes, justamente, generaron y apañaron ese bodrio.</p>
<p>En fin, se tomaron medidas importantes, pero bajo un marco parcial. Es una partida muy brava, con severas incógnitas y con compromisos de políticas que, sin un inventario, quedan velados en su raíz. Lo que sí, no hay vuelta. Si se frustra este primer esquema, nadie sale ganando. Podría atisbar una ruta aun más dolorosa hasta hallar la solución.</p>
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		<title>Estrategia de choque y política de ingresos activa</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Nov 2015 08:27:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado único de cambios]]></category>
		<category><![CDATA[Salida del cepo cambiario]]></category>

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		<description><![CDATA[Luego de algunas aparentes oscilaciones conceptuales, las autoridades electas reafirmarían la idea del combo mercado único de cambios-salida del cepo cambiario al día después. Evocan así un enfoque de choque. Es obvio, al respecto, que faltan detalles en nada triviales. Además, el día después puede superar las 24 horas si hubiera un feriado cambiario, o... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/11/28/estrategia-de-choque-y-politica-de-ingresos-activa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Luego de algunas aparentes oscilaciones conceptuales, las autoridades electas reafirmarían la idea del combo mercado único de cambios-salida del cepo cambiario al día después. Evocan así un enfoque de choque.</p>
<p>Es obvio, al respecto, que faltan detalles en nada triviales. Además, el día después puede superar las 24 horas si hubiera un feriado cambiario, o algo por el estilo. Véase, asimismo, que la transición político-administrativa no pinta muy aterciopelada.</p>
<p>Por otra parte, <b>la estrategia de choque, en sí correcta como alternativa, es una apuesta compleja, que se expone a riesgos y costos iniciales mayores —a diferencia del gradualismo puro—, con la convicción de que así se posibilitará luego una salida más rápida y eficaz del actual cuadro de aguda distorsión macroeconómica</b>.</p>
<p>Todo ello remite a la Gestalt, que necesariamente envuelve una opción de choque. De este modo, junto con una probable flotación cambiaria como vehiculizadora del combo arriba aludido, debe computarse tanto el grado de intervención cambiaria conveniente-factible como la correlativa consideración del<i> stock </i>de estabilización de divisas a mano. A su vez, como el cepo es un racionamiento, cobija una dialéctica de fuerte excedente en pesos respecto de la disponibilidad formal de dólares (reservas del Banco Central), traducible en términos de stock-flujo.<span id="more-113"></span></p>
<p>Súmese la administración del famoso <i>pass-through </i> o traspaso a los precios internos del impulso de la depreciación monetaria. Por arriba, presiona el posible juego fluctuante del valor cambiario; por debajo, se perfila el traspaso.</p>
<p>Hemos señalado que, en principio, gravita una gama diversificada de valores de dólar implícito en los distintos precios domésticos de la economía. Hay, pues, un fenómeno de desgranamiento de valores, con variados grados de asimilación-adelantamiento (de valor) con respecto al dólar oficial. La dicotomía entre bienes transables internacionalmente y no transables aporta una orientación básica en el tema, aunque no exclusiva.</p>
<p>Talla la problemática de la doble problemática: intentar corregir la distorsión de precios relativos (con el retraso cambiario a la cabeza) puede arrimar en lo perentorio una presión adicional al curso del nivel de precios o inflación. La pretensión lógica es que se dé una miscelánea integrada por precios más proclives a reflejar el traspaso y otros inclinados a una mayor absorción de aquel, para buscar así, al promediar, que aquella presión se suavice.</p>
<p>Tal enfoque registra plausibilidad y es efectivizable. Pero, en paralelo, sépase que implica una dinámica compleja, que difícilmente pueda dejarse completamente en manos del mercado, apostando a la racionalidad de una pura autogestión de los agentes. <b>Resaltamos, entonces, lo insoslayable de una decidida presencia oficial orientativa, de una política de ingresos activa</b>. Incluso, sopesando anticipaciones que ya operan.</p>
<p>Finalmente, si se rescata la tesis, en lo esencial, de un ajuste por única vez para encarar luego un esquema de inflación declinante en el tiempo (viniendo de niveles altos), el espectro se completa con políticas de orden fiscal y monetario en progresiva desaceleración. El incordio es que, en lo inmediato —fin de año—, la inercia funge al revés, tensionado además la absorción monetaria de segunda vuelta.</p>
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		<title>La hora de la verdad para la economía argentina</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Nov 2015 15:40:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio de Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía de choque]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[Gradualismo]]></category>

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		<description><![CDATA[A pocos días del ballotage, las nuevas autoridades enfrentarán una complejísima situación económica, con componentes tanto objetivos como subjetivos. Lo objetivo gravita en lo hondo, un marco macroeconómico —el eje de la economía— que presenta un desalineamiento radical, cuyo epicentro es la enorme distorsión de los grandes precios relativos (una severa sobrevaluación cambiaria, sin olvido... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/11/01/la-hora-de-la-verdad-para-la-economia-argentina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A pocos días del ballotage, las nuevas autoridades enfrentarán una complejísima situación económica, con componentes tanto objetivos como subjetivos.</p>
<p>Lo objetivo gravita en lo hondo, un marco macroeconómico —el eje de la economía— que presenta un desalineamiento radical, cuyo epicentro es la enorme distorsión de los grandes precios relativos (una severa sobrevaluación cambiaria, sin olvido del desajuste de otros precios), el que calza con los desvíos en otras variables claves (fiscal, monetaria, tasas). A eso se suma una inflación alta, sólo algo contenida por la artificial ancla cambiaria. La restricción externa emblematiza la instancia, incluyendo el negativo cepo cambiario, y el resumen lo da un <i>stock</i> de reservas internacionales muy expuesto.</p>
<p><b>El llamado Plan Verano cumplió su circunscrita misión, con cierta mejora de la actividad y del consumo y evitó traumatismos mayores. Pero, su fondeo en dólares se desgastó</b> y, sin chances de reciclarlo en forma, el Banco Central enfatiza ahora una mera línea de defensa a través de distintos resortes, apostando al aguante —hasta el cambio de Gobierno— sin que tallen cambios de portafolio ruidosos.<span id="more-107"></span></p>
<p>La dialéctica económica sobre qué hacer, por debajo de las consignas de campaña —muchas veces sobreactuadas o con eslóganes faltos de referencias concretas—, tendió a dividirse entre gradualismo y shock-choque.</p>
<p>Tratamos esto muchas veces. El gradualismo opta por medidas dosificadas, algo notorio respecto de la cuestión cambiaria y de la del cepo; busca así ceñir costos iniciales. O cree que los desajustes son leves o que, aun siendo grandes, igual pueden tratarse homeopáticamente. Sin embargo, <b>si el gradualismo se precia de serio, no puede obviar cierto disciplinamiento en materia de políticas fiscal, monetaria y de ingresos.</b> A la postre, su propio minimalismo en el plano cambiario-cepo lo obliga a estimar al financiamiento externo como un factor estratégico intrínseco para legitimar sus enfoques. Esto le exige, primero, una etapa de puente de divisas, juntando de algún modo aportes privados y algunos créditos de organismos que puedan estar disponibles, hasta empalmar, en hipótesis, con una senda más articulada de endeudamiento.</p>
<p>Por el contrario, el choque conceptúa que el sinceramiento del desvío cambiario y el cese del cepo hacen, de entrada, a la solución. Sin duda, las tensiones pueden ser mayores y, por ende, también deberían operar cables a tierra. Lo lógico es que el rigor de las políticas fiscal y monetaria se acentúe, requiriéndose —al procesar el traspaso de aquel sinceramiento— una política de ingresos bien activa, que compute y descuente la devaluación implícita que ya existe en muchos precios. Por su carácter, la postura de choque tiene más a mano los aportes del FMI —vía fórmulas diversas—, los que, en definitiva, condicen con el tenor de la situación.</p>
<p>Si en lo objetivo el reto pinta muy arduo, quizás es peor en lo subjetivo. Hay exiguos días a partir del ballotage para los preparativos formales de asunción del gobierno. Los equipos ya habrán tomado previsiones al respecto, pero el dato no deja de molestar. Y lo crucial: parecería que ni los argentinos promedio ni muchas dirigencias estamos avisados del real peso de la situación. En medio de esto, armar acuerdos políticos para gestionar puede no ser fácil.</p>
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		<title>Realismo cambiario y exportaciones</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2015 10:35:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cepo cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[Commodities]]></category>
		<category><![CDATA[Exportaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Manufacturas de Origen Industrial]]></category>
		<category><![CDATA[Market share]]></category>
		<category><![CDATA[Reservas]]></category>
		<category><![CDATA[retraso cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[Sobrevaluación cambiaria]]></category>

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		<description><![CDATA[El pobre resultado comercial externo de agosto pasado integra un espectro mayor de antecedentes y causalidades. Dados una dura restricción de divisas y un parco lote de reservas, aquel atiza la percepción del gran retraso cambiario en curso. Aun así, no faltan las posturas de sesgo miope. Dicen: “No vale pretender corregir seriamente la tasa... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/10/03/realismo-cambiario-y-exportaciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El pobre resultado comercial externo de agosto pasado integra un espectro mayor de antecedentes y causalidades. Dados una dura restricción de divisas y un parco lote de reservas, aquel atiza la percepción del gran retraso cambiario en curso.</p>
<p>Aun así, no faltan las posturas de sesgo miope. Dicen: “No vale pretender corregir seriamente la tasa de cambio, porque no habría de inmediato mayores ganancias de exportaciones-mercados, computando la problemática mundial”. Es una pose del tipo: “La historia arranca cuando uno llega”.</p>
<p>Acéptese que la dinámica de la economía y la demanda mundiales se muestra floja en 2015. Un caso es el de América Central y del Sur: Se alude a una baja de exportaciones del 10 % (obvio, también hay bemoles con las importaciones). Ejemplos en otras latitudes es el serio declive de las ventas coreanas. Pero, también asúmase que las exportaciones, en general, algo suben. Y que hay países de Centroamérica, Asia, Norteamérica y de África que aumentan sus exportaciones. Pero, igual, el panorama es severo.</p>
<p>Nosotros, ¿cómo llegamos a esta instancia? Pues, en lo endógeno, decididamente mal. Más al aplicar una visual temporal: En la década larga venimos involucionando claramente.<span id="more-99"></span></p>
<p><b>En el lapso 2003-2007, con la matriz macro del dólar alto, con una gran suba sostenida del PIB, las exportaciones avanzaron fuerte</b>: casi el 90 %, más en cantidades que en precios (y cuando las ventas de combustibles empezaban a mermar). Prevaleció el ritmo de las manufacturas de origen industrial (MOI) y con un balance industrial de divisas bastante aceptable. Se insinuó una diversificación de contenido-destinos y muchas pymes entraron el negocio. Súmese los altos superávit comercial-corrientes y el gran acopio de reservas.</p>
<p><b>Tamaño desempeño, valioso como un punto de partida, fue minimizado por ciertos círculos heterodoxos, que fueron primando</b>. Invocaron la limitación del cambio real elevado por ser un resorte “muy horizontal”, un dislate solemne. Sin captar que un factor, aunque no suficiente, puede pesar como condición necesaria. El remate fue el giro macroeconómico de 2010, con una matriz —en esencia opuesta a la anterior— pro sobrevaluación cambiaria real.</p>
<p>Las implicancias negativas no tardaron. Afincó la restricción externa (cepo incluido). Por un lado, con episodios de salida de capitales por motivos endógenos. Por el otro, arraigó una nítida tendencia declinante de las exportaciones desde fines de 2011 (una caída cercana al 20 %). Las exportaciones industriales se debilitaron (en especial las MOI, con las automotrices a la cabeza, pero no exclusivamente). A la par, el superávit comercial amenaza con esfumarse; según algunas estadísticas, esto ya ocurrió. Se cita aquí el peso del rubro combustibles, pero, a la vez, compútese que es esta segunda fase —no la anterior— la que gozó en general con el megaprecio de los commodities.</p>
<p>Claro, hoy calzan las distorsiones endógenas con el trauma exógeno adicional, al que llegamos internamente expuestos. Luego, en el mundo perdemos <i>market share.</i></p>
<p>En rigor, el negocio exportador y el acceso a los mercados no son un chicle, entrando-saliendo de modo instantáneo (quizás, la cosa sea más fácil para los commodities). La perspectiva y la continuidad son vitales, resortes que perdimos. Ir hacia un realismo cambiario apunta a recuperarlos, para que terminen dando frutos. Ese realismo también puede aportar a la entrada de capitales.</p>
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		<title>Las propias culpas en la distorsión cambiaria y en el declinar exportador</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Sep 2015 10:39:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Curia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cepo cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[Contexto mundial]]></category>
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		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
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		<description><![CDATA[Se suele creer que la historia reinicia todos los días, desde cero. Lo que aplica al ascendente debate sobre el tema devaluación. Aclaremos equívocos previos. Es torpe enfocar la variable cambiaria de modo aislado. Sí, el cambio nominal es una variable, pero el real -clave y que incluye al anterior- lo calza con las demás... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-curia/2015/09/05/las-propias-culpas-en-la-distorsion-cambiaria-y-en-el-declinar-exportador/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Se suele creer que la historia reinicia todos los días, desde cero. Lo que aplica al ascendente debate sobre el tema devaluación.</p>
<p>Aclaremos equívocos previos. Es torpe enfocar la variable cambiaria de modo aislado. Sí, el cambio nominal es una variable, pero el real -clave y que incluye al anterior- lo calza con las demás variables de la macroeconomía; hay una matriz. A la par, hace tiempo que el Gobierno devalúa (en lo nominal) continuamente, a diversos ritmos. Claro, en el contexto, ello deriva en una dura sobrevaluación real.</p>
<p>En lo de la historia, se olvida -incluso, en medios de la industria, sector harto favorecido en su época- que venimos de un esquema afín a una matriz macro de dólar alto -con los demás complementos-, que marcó uno de los lustros más notables de nuestra historia económica. Más allá de un mero efecto rebote y del apego al llamado “viento de cola”, con un crecimiento sostenido cercano al 9 % anual, aun mayor para la industria (y sin un gran déficit de divisas sectorial), una suba masiva del empleo (en especial privado), el repunte de la inversión, y la solidez externa (superávits y gran acopio de reservas).<span id="more-91"></span></p>
<p><b>Ese modelo exigía ya en 2007 un <i>service</i>, como lo dijimos temprano. En cambio, se giró en 2010 hacia una matriz ligada al dólar (real) barato, acorde con el rediseño de otras variables, alentando más inflación</b> y cayendo -aun con una actividad resentida- en la restricción externa, con su disfuncional colateral del cepo cambiario (que ayuda a reciclarla). Se instaló un sistemático declive exportador, con muchas pymes que se iniciaron en el negocio y luego dejaron, y con una escasez de divisas nunca zanjada (por más que se amparó a ciertos rubros del retraso cambiario, vía medidas que ven amenazada su continuidad). En el tiempo, hubo dos ocasiones de hacer correcciones, tal como lo recomendamos: fines de 2011, aprovechando el gran triunfo comicial de Cristina Kirchner, y fines de 2013, cuando atisbaba un esfuerzo de mejora. Cuadraba una adecuación cambiaria de cierta entidad, dentro de una propuesta integral, derivando luego en un curso de inflación descendente.</p>
<p><b>Ahora encaramos una instancia muy apremiante, porque más allá de la fachada transitoria que atañe al Plan Verano, los desvíos macroeconómicos endógenos, agudizados al perderse esas ocasiones, se cruzan con un ciclo mundial denso en claroscuros</b>. Justamente, en este marco, junto con otros factores, el tipo de cambio real multilateral, al que si bien nunca le otorgamos una prioridad absoluta en el análisis, sí ofrecía cierta distensión ante el bilateral con el dólar, ahora también nos contraría.</p>
<p>El tipo de heterodoxia dominante consolida el retraso cambiario (devalúa en lo nominal, pero, por negligencia, con efectos reales negativos) y lo legitima aduciendo que, cambiando, poco se ganaría en exportaciones dado el contexto mundial. Otra vez saltea la historia: su propia culpa en nuestra flojedad exportadora. Además, aun con ese contexto, nos exponemos a ceder crecientemente el <i>market share </i>en los mercados. Sin olvidar las pérdidas productivas y de dólares.</p>
<p>Urge un serio sinceramiento de la distorsión de los precios relativos macro. Aun aspirando al aflujo de capitales. Desde ya, la óptica en boga opina distinto: postula ese aflujo casado con el dólar barato. He aquí el meollo del debate entre las opciones: continuismo-gradualismo-<i>shock</i>.</p>
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