
Por: Diego Rojas
Los calendarios no sólo indican la progresión del giro del planeta alrededor del sol, sino que establecen en ese camino signos de otros tipos de evolución, señales. Sucede con los hombres, que al festejar su nacimiento en cada cumpleaños también tienden a realizar balances de lo vivido en ese último año. Sucede con las clases sociales. Cada primero de mayo la clase trabajadora realiza una evaluación política del lugar que juega en la sociedad y en su coyuntura histórica. Este año no fue la excepción. El día internacional de los trabajadores sirvió para señalar el sitio en que se ubican, en un año de definiciones electorales legislativas, las distintas tendencias que dicen representar los intereses de la clase laboriosa.
La Confederación General del Trabajo -la alineada con el gobierno kirchnerista y que suele seguir los mandatos que emanan desde Balcarce 50 como si de órdenes divinas se tratara- decidió que el mejor modo de celebrar el día de los trabajadores era a través de la publicación de una solicitada en el diario Crónica, un conjunto de palabras que hace profesión de fe oficialista, aunque se animan a establecer breves reclamos, tímidos. “Cristina Kirchner conduce el proyecto nacional y popular que los trabajadores continuamos apoyando desde la militancia activa -señala el texto, firmado por el secretario general Antonio Caló, de la Unión Obrera Metalúrgica-. Es un mérito indiscutible de este modelo la extensa lista de derechos y reivindicaciones sociales de los últimos diez años”. La solicitada agrega: “Las dificultades a superar requieren de una amplia convocatoria del gobierno nacional a todas las instituciones representativas de la sociedad, especialmente las vinculadas al capital productivo y al trabajo, porque es necesario aportar ideas y esfuerzos, con patriotismo, para superar la coyuntura”. Es decir, le reclama al gobierno participación gremial en las medidas a tomar -participación en el modo del ajuste-. El día anterior a la salida de la solicitada, Caló y Omar Viviani, de Taxistas, habían participado de un acto en Foetra (Telefónicos) que había contado con la presencia del ministro de Trabajo Carlos Tomada en el que habían reafirmado su kirchnerismo y realizado fuertes críticas a Hugo Moyano, de la CGT disidente. “Este 1º de mayo nos tiene que llenar de lealtad al proyecto nacional y popular que nos permitió recuperar la dignidad del trabajo”, había dicho Viviani en su discurso.
La central que dirige Moyano también había decidido no movilizar a las bases en su día. Por el contrario, en la página oficial de la CGT disidente publicaron un insulso texto que ni siquiera merecería el honor de integrar una entrada de Wikipedia. Sin embargo, no es menor que, al mismo tiempo, el máximo dirigente de la central con sede en la calle Azopardo haya decidido participar de un acto político de lanzamiento de un frente con vistas a las elecciones de 2015 junto al gobernador cordobés Juan Manuel de la Sota, el diputado y empresario Francisco De Narváez y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Un rejunte de la derecha peronista. Una señal clara del emblocamiento de los Moyano y sus colegas sindicales con sectores que nada tienen que ver con los intereses de la clase obrera, sino todo lo contrario. La presencia de un dirigente gremial en una celebración del día del trabajador con semejantes exponentes reaccionarios sólo podría compararse con un festejo del día del niño cuyo principal invitado fuera el padre Grassi. Un dislate.
La CTA oficialista de Hugo Yasky también decidió sentar a la mesa del día de los trabajadores a los regimentadores de la clase. Realizó un locro en el microestadio de Avellaneda y convocó al festejo al ministro de Trabajo Carlos Tomada. No es poca cosa: los conflictos docentes que se llevan a cabo en todo el país intentan ser desactivados a través de la participación activa de la cartera de Tomada. La CGT oficialista y la CTA oficialista lo tuvieron como invitado central a sus actividades: la integración de los sindicatos al Estado no podía obtener una mejor postal de sus significados. También es cierto que Tomada, el hombre que asesoraba a José Pedraza sobre el mejor modo de mantener su poder en la Unión Ferroviaria tres meses después del asesinato de Mariano Ferreyra, fue agasajado por los sectores que demuestran en cada acción el derrumbe de las convicciones, el fracaso de la sumisión.
La CTA opositora realiza un deslucido acto en el Congreso al que asistieron, en medio de la polémica, los partidos que integran el Frente Amplio Progresista (FAP) y Proyecto Sur. Espacios en plena crisis luego de que las alianzas con sectores derechistas, como la que lleva adelante Libres del Sur asociado al banquero Alfonso Prat Gay y el radical Ricardo Gil Laavedra y que llevara a rupturas por izquierda y deserciones en ese espacio, y luego de que Fernando “Pino” Solanas anunciara una asociación con la cada vez más diestra Elisa “Lilita” Carrió. Las internas en el FAP y Proyecto Sur arrecian debido al corrimiento derechista de sus referentes. Ese estado de las cosas no pudo ser disimulado en el ánimo de la concurrencia y los discursos de saludos a la bandera de los oradores. Un festival de la confusión.
Un sector de la izquierda kirchnerista, el Movimiento Evita, realizó una movilización que reunió a trabajadores cartoneros y de los planes sociales que otorga el gobierno. “Somos lo que falta”, señalaba la convocatoria, que planteaba de ese modo una adhesión al oficialismo, pero que intenta motorizar aquella conocida consigna sobre la necesidad de la “profundización del modelo”. Del acto participó Marea Popular, un sector estudiantil que oscila entre el chavismo y un kirchnerismo que no se anima a decir su nombre.
Frente a la dispersión política y la confusión generalizada, toda la prensa destacó el acto que se realizó en el centro político de la nación, la plaza de Mayo, que fue ocupada por las huestes del Frente de Izquierda. Quince mil personas vistieron con sus banderas a la histórica tribuna donde los representantes del Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista (las tres patas que conforman la alianza) celebraron el día de los trabajadores entre denuncias al gobierno y en solidaridad con expresiones de lucha de todo el orbe. Nutridas delegaciones sindicales se hicieron presentes, incluso la recién ganada comisión interna de Coca Cola, uno de los núcleos laborales más poblados de la zona de capital y emblemático por sus significaciones. Juan Carlos Giordano, Christian Castillo y Jorge Altamira remarcaron la necesidad de que la izquierda intervenga en el escenario político de modo potente y que meta, entonces, diputados en el Congreso. “Tenemos la tarea de ganar la conciencia, los corazones y las cabezas de los trabajadores”, dijo Altamira, candidato a diputado y último orador de la jornada. La cohesión de los “uniformadamente vestidos de rojo”, como los llamara la presidenta Cristina Fernández, fue la nota destacada del primero de mayo. En este mismo sitio, la politóloga María Esperanza Casullo pronosticó que el Frente de Izquierda hará una excelente elección en octubre. Si la determinación política mostrada el último miércoles en la plaza continúa hasta ese mes, sólo habrá que darle la razón a Casullo y constatar, entonces, el ingreso de la izquierda revolucionaria al parlamento.