<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Claudio Chaves &#187; Juan Bautista Alberdi</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/tag/juan-bautista-alberdi/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/claudio-chaves</link>
	<description>claudio_chavez</description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 May 2016 16:13:47 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>De Alberdi a Bergoglio, una idea de la historia</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/09/25/de-alberdi-a-bergoglio-una-idea-de-la-historia/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/09/25/de-alberdi-a-bergoglio-una-idea-de-la-historia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 25 Sep 2015 03:55:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín P. Justo]]></category>
		<category><![CDATA[Alain de Benoist]]></category>
		<category><![CDATA[Austen Ivereigh]]></category>
		<category><![CDATA[Bartolomé Mitre]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardino Rivadavia]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Faustino Sarmiento]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Ejército]]></category>
		<category><![CDATA[Historicismo]]></category>
		<category><![CDATA[Iluministas]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Bergoglio]]></category>
		<category><![CDATA[José Castelli]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bautista Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[liberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[progreso]]></category>
		<category><![CDATA[Racionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución]]></category>
		<category><![CDATA[Teología del encuentro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/?p=377</guid>
		<description><![CDATA[Juan Bautista Alberdi fue, a mi manera de ver, el más grande pensador argentino del siglo XIX. Formó parte de la élite liberal que dio forma y contenido a nuestra patria. Sin embargo, su liberalismo, muchas veces no comprendido, difiere esencialmente del que profesaron contemporáneos suyos como José Castelli, Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre o Domingo... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/09/25/de-alberdi-a-bergoglio-una-idea-de-la-historia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Juan Bautista Alberdi fue, a mi manera de ver, el más grande pensador argentino del siglo XIX. Formó parte de la élite liberal que dio forma y contenido a nuestra patria. Sin embargo, su liberalismo, muchas veces no comprendido, difiere esencialmente del que profesaron contemporáneos suyos como José Castelli, Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre o Domingo Faustino Sarmiento, sesgados al racionalismo iluminista de la Revolución Francesa. El de Alberdi fue un liberalismo vinculado al romanticismo, que en el terreno de la historia construyó lo que se conoce como historicismo. <b>Ambos, racionalismo e historicismo, pertenecen a la vasta ideología liberal, ambos creen en el progreso indefinido, sin embargo este progreso se alcanza por caminos diferentes</b>. El racionalismo lo promueve por golpes bruscos y cambios revolucionarios, puesto que la razón se impone a la historia o, lo que es lo mismo, la idea anula la realidad. Formulados, entonces, los valores, estos fuerzan el contexto en el marco espiritual de una utopía revolucionaria. En consecuencia, creen en la revolución como motor del progreso.</p>
<p>Por el contrario, el historicismo entiende el progreso como un movimiento interior a la historia. Inmanente a ella, que en un <i>crescendo </i>continuo y armonioso, alcanza el porvenir sin sobresaltos revolucionarios. Son leyes que responden a un sinfín de factores culturales, religiosos, históricos, geográficos o de costumbres las que promueven la marcha. El progreso está en la naturaleza de la historia. Creen en la evolución, no en la revolución.<span id="more-377"></span></p>
<p>Esto hace que Alberdi afirmara: “Promover el progreso, sin precipitarlo; evitar los saltos y las soluciones violentas en el camino gradual de los adelantamientos; abstenerse de hacer, cuando no se sabe hacer, o no se puede hacer; proteger las garantías públicas, sin descuidar las individualidades […] cambiar, mudar, corregir conservando”.</p>
<p><b>Los iluministas, por el contario, no conservan, arrasan las tradiciones y las costumbres</b>. Se sienten obligados a una higiene general para adecuar la realidad a su utopía y homogeneizar la sociedad en torno a sus valores universales, igualando así lo que por naturaleza es diferente.</p>
<p>¿Qué tiene que ver lo dicho con Juan Domingo Perón? Mucho y central en la comprensión de su pensamiento. Ya he demostrado en un libro, escrito hace dieciséis años, los vínculos personales de Perón con el sector liberal del ejército comandado por el general Agustín P. Justo. En esta oportunidad adiciono al vuelo una explicación de su pensamiento y la manera de abordaje de la realidad que el general tenía. Fue un lugar común en Perón, en decenas de discursos, escritos y charlas informales frases como la de “crear una montura y cabalgar la historia”, u otra como la de “ir con la marea”. <b>Palabras que revelan un pensamiento que aplica al historicismo liberal que cree en la fuerza interior de la historia en su marcha al progreso</b>. Marcha que el hombre no puede torcer modificando su rumbo. A lo sumo podrá atrasarlo o adelantarlo. Lo que pone en evidencia<b> cierta comunión intelectual entre el liberalismo de Alberdi y el de Perón</b>. Y no creo necesario demostrar que el general estuvo más cerca de la idea de evolución que de revolución.</p>
<p>Dicho esto: ¿qué tiene que ver Jorge Bergoglio con lo escrito hasta aquí?</p>
<p>Austen Ivereigh en su brillante libro sobre Francisco, <i>El gran reformador</i>, cita un trabajo del Papa de la década del setenta donde éste afirma: “Lo peor que puede ocurrirle a un ser humano es dejarse arrastrar por las luces de la razón”. Racionalismo que Bergoglio le atribuye tanto al iluminismo como al marxismo. <b>Para el Papa, el pueblo posee una racionalidad y tiene su proyecto que no se lo da nadie</b>. Descarta las élites ilustradas que se oponen al plan de Dios.</p>
<p>En síntesis, lo que para los historicistas son las leyes inmanentes de la historia para Francisco es el plan de Dios. Restaría saber si el plan de Dios es un orden ya dado o es el ejercicio de la libertad para construir el futuro en el marco de la teología del encuentro. Es importante desmenuzar este intríngulis justo en el momento de la historia universal cuando las ideologías de la salvación por todos han caído irremediablemente.</p>
<p>Donde Ivereigh se equivoca es cuando atribuye al pensamiento de Bergoglio los colores y los sonidos del nacionalismo católico. El nacionalismo, tanto como el marxismo, son cuerpos dogmáticos que deben su existencia al racionalismo y la ilustración, como afirma el filósofo francés Alain de Benoist.</p>
<p>Ambos pretendieron torcer por la violencia la realidad circundante haciendo tabla rasa de costumbres y tradiciones. Forzando la modernidad a golpes de pólvora y gases.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/09/25/de-alberdi-a-bergoglio-una-idea-de-la-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Acerca de la independencia</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/07/13/acerca-de-la-independencia/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/07/13/acerca-de-la-independencia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2015 03:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Acuerdo de San Nicolás]]></category>
		<category><![CDATA[Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres]]></category>
		<category><![CDATA[Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos María de Alvear]]></category>
		<category><![CDATA[Concepción del Uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[Güemes]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Álvarez Thomas]]></category>
		<category><![CDATA[Independencia]]></category>
		<category><![CDATA[José Gervasio Artigas]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bautista Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel de Rosas]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Martín de Pueyrredón]]></category>
		<category><![CDATA[Liga del Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Dorrego]]></category>
		<category><![CDATA[Pacho O’Donnell]]></category>
		<category><![CDATA[Pacto Federal]]></category>
		<category><![CDATA[San Martín]]></category>
		<category><![CDATA[Tucumán]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/?p=345</guid>
		<description><![CDATA[Decía Juan Bautista Alberdi: “La Revolución de Mayo fue la sustitución de la autoridad metropolitana de España por la de Buenos Aires sobre las provincias argentinas: el coloniaje porteño sustituyendo al coloniaje español”. Y esta verdad de a puño encierra el drama de la historia nacional del siglo XIX. ¿Qué tiene que ver esta tajante... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/07/13/acerca-de-la-independencia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Decía Juan Bautista Alberdi: “La Revolución de Mayo fue la sustitución de la autoridad metropolitana de España por la de Buenos Aires sobre las provincias argentinas: el coloniaje porteño sustituyendo al coloniaje español”.</p>
<p>Y esta verdad de a puño encierra el drama de la historia nacional del siglo XIX. ¿Qué tiene que ver esta tajante definición del ilustre tucumano con los debates que se han dado estos últimos días? Como el decreto presidencial conmemorando el bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres celebrado a fines de 1815 en Concepción del Uruguay bajo el auspicio del general Artigas, susurrado al oído de la Presidente por Pacho O’Donnell, que es una luz para emprender campañas marketineras que logran instalar en librerías sus trabajos de difusión ligera acerca de nuestro pasado.</p>
<p>Dos son los aspectos a los cuales voy referirme. Primero, el sentido político del congreso convocado por Artigas y segundo, el valor del Congreso de Tucumán y el supuesto miedo de sus congresales. Y todo esto a la luz del pensamiento de Alberdi.<span id="more-345"></span></p>
<p>No hay duda de que la resistencia de Artigas a Buenos Aires debe ser comprendida bajo los argumentos de Alberdi, pero no menos cierto es que debe ser asimilada al rol que el litoral jugó en la organización nacional. Veamos. Caído Carlos María de Alvear por presión de Artigas, llegó al poder nacional (por esos años todavía existía una autoridad general: el director supremo) Ignacio Álvarez Thomas. De inmediato se puso de acuerdo con  las provincias mediterráneas y del Alto Perú y se convocó a un congreso a realizarse en Tucumán. Esto es, lejos de Buenos Aires y también del litoral. Más cerca del escenario de la guerra que se llevaba adelante en el norte de nuestro país. Enterado de esto y con complicidad del porteño Manuel Dorrego, Artigas convoca a su “congresito” que hoy festejan Pacho O’Donnell y el Gobierno nacional. El sentido: madrugar al interior y aislarlo del litoral, dejando en estas manos la eventual organización y declaración de la independencia. Similar a la maniobra que Juan Manuel de Rosas emprendió dieciséis años después, cuando el general Paz desde Córdoba organizó la Liga del Interior con el objeto de organizar constitucionalmente al país y el dictador porteño lo aisló al firmar con el litoral el Pacto Federal, que jamás cumplió, con el que dejó al interior alejado de los ríos y de la aduana. Exactamente lo que no hizo Justo José de Urquiza, luego de Caseros, que al triunfar sobre Buenos Aires decidió con el interior organizar el país mediante el Acuerdo de San Nicolás.</p>
<p>Una vez reunido el congreso, lo primero que se discutió fue quién sería el nuevo director supremo. Los hombres del interior pugnaron por Moldes, diputado por Salta al cual se opuso rabiosamente Buenos Aires, pues “no iba a obedecer a semejante enemigo”. Se acordó, entonces, con Juan Martín de Pueyrredón. Finalmente se analizó el tema de la independencia. En sesión secreta, los diputados citaron al general Manuel Belgrano para que manifestara su visión sobre el clima contrarrevolucionario que se vivía en Europa a la caída de Napoleón y el restablecimiento de Fernando VII en España. Allí, Belgrano explicó que solo se podía contar con nuestras propias fuerzas. Que las ideas republicanas puestas en valor por la Revolución francesa ahora eran perseguidas. Que el Congreso de Viena garantizaría la integridad de las monarquías y la estabilidad de los tronos. Que España estaba mal, lo que haría casi imposible que recuperara sus colonias, aunque de todos modos debíamos reforzar nuestras milicias y acabar con la anarquía y el desorden. No hubo miedo, sí interrogantes que disipó Belgrano.</p>
<p>Para lograr el cometido, proponía una monarquía inca con asiento en Cuzco. Las formas republicanas no tenían ya cabida en el mundo. Esta idea de Belgrano asumida por San Martín y Güemes fue rechazada de plano por Buenos Aires y tomada para la chacota por Dorrego, un porteño recalcitrante, que afirmaba: “Este es un rey de patas sucias”. El Instituto Dorrego debería repensar su nombre.</p>
<p><strong>No pudimos constituirnos con monarquía y tampoco con república. Buenos Aires salía al cruce si la organización venía del interior.</strong></p>
<p>Simón Bolívar afirmaba que la lucha contra España ocasionaría la desunión: “Al desprenderse la América de la monarquía española se ha encontrado semejante al Imperio Romano, cuando aquella enorme masa cayó dispersa en medio del antiguo mundo”. Liberarnos de España significaba acabar con el poder unificante de la metrópoli.</p>
<p>¿Cómo hacer para sobreponernos? Descreía de las repúblicas como de la monarquía, pensaba en gobiernos paternales que curaran las llagas y las heridas. <b>Le preocupaba la unidad, pero esa unidad debía estar organizada por una metrópoli</b>: “La metrópoli sería México, que es la única que puede serlo, por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli”. Sin embargo, no lo creía factible. Pensó, entonces, en el istmo de Panamá y la reunión de un congreso. Tampoco. Bolívar no encontraba un centro. Un punto centrípeto.</p>
<p>Belgrano, San Martín y Güemes lo procuraron en el Cuzco y con la raza “color de chocolate”, como despreciativamente afirmaban los porteños. No pudo ser.</p>
<p>¿El congresito de Artigas o el Congreso de Tucumán? Una república para pocos o un imperio sudamericano. He ahí la cuestión.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2015/07/13/acerca-de-la-independencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 1.974 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 07:28:18 -->
