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	<title>Claudio Chaves &#187; Héctor Cámpora</title>
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		<title>El sentido político de Cámpora</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Mar 2016 03:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura militar]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Perón]]></category>
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		<category><![CDATA[la Cámpora]]></category>
		<category><![CDATA[peronismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ser cristiano y simpatizar con Judas es una decisión incomprensible. No sé si alguna vez pasó. Creo que no. Pero si hubiera llegado a ocurrir, se trataría de un desquicio moral de proporciones gigantescas con ribetes demoníacos. Algo parecido ocurre, naturalmente, salvando la distancia, los hombres y el contexto, con el merengue de asumirse como... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/03/27/el-sentido-politico-de-campora/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ser cristiano y simpatizar con Judas es una decisión incomprensible. No sé si alguna vez pasó. Creo que no. Pero si hubiera llegado a ocurrir, se trataría de un desquicio moral de proporciones gigantescas con ribetes demoníacos.</p>
<p>Algo parecido ocurre, naturalmente, salvando la distancia, los hombres y el contexto, con el merengue de asumirse como peronista y reivindicar la figura de Héctor Cámpora, hasta el límite de bautizar con ese nombre a una agrupación juvenil que hace de la militancia y del peronismo una vocación cuasi religiosa. En este último caso me refiero a los jóvenes, incautos e inocentes, que han creído en la honestidad de una causa. No en sus jefes, que se han enriquecido de manera inmoral. <b>Inmoralidad similar a la de identificarse con el peronismo y llamarse camporistas</b>.</p>
<p><span id="more-455"></span></p>
<p><b>¿Quién fue Cámpora?</b></p>
<p>Héctor J. Cámpora nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, el 26 de marzo de 1909. Estudió medicina en la Universidad de Rosario, carrera que abandonó para reiniciar estudios de odontología en la Universidad de Córdoba. Una vez recibido, se estableció en San Andrés de Giles. El 17 de octubre lo sorprendió en su pueblo y se volcó a la política. Fue elegido diputado nacional por el Partido Independiente, una de las tres formaciones políticas que en 1946 llevaron a Domingo Perón a la Presidencia. Por su relación con Evita, llegó a presidir la Cámara de Diputados. Preso por la revolución libertadora, fue enviado a la cárcel de Ushuaia en compañía de otros detenidos, entre ellos se encontraba John William Cooke, que por aquellos años en carta a Perón decía: “Cámpora al ser detenido le hizo una promesa a Dios de que jamás volvería a actuar en política. Durante todo su cautiverio insistió en esta actitud. Como se pasa el día rezando, no creo que viole su juramento” (Cooke. Correspondencia. T. 1).</p>
<p>Luego, gracias al dinero que puso Jorge Antonio, otro de los detenidos, para arreglar la fuga, huyeron hacia Chile. Omito los comentarios de este empresario sobre el estado de ánimo de Cámpora en el trayecto que va de la cárcel a Punta Arenas. Y no por respeto a Cámpora, sino por desconfianza a Jorge Antonio, que nunca fue muy creíble en sus relatos históricos.</p>
<p>El hombre de San Andrés de Giles fue elegido por Perón como su delegado personal luego de que desplazara del cargo a Jorge Daniel Paladino en noviembre de 1971. <strong>Empezaba otra etapa de tires y aflojes con la dictadura militar que conducía el general Agustín Lanusse y Perón estimó que Cámpora lo representaría mejor. Veremos si eso fue así.</strong></p>
<p>El Cano, como le decían amigablemente a Lanusse, había pergeñado un plan frente al caos en que estaba sumido el país luego de las puebladas provincianas. La idea era hablar con Perón, sin esa conversación las cosas irían de mal en peor. Era evidente que la proscripción del peronismo agravaba la situación. En palabras de Lanusse: “Hasta voy a tener que tragar el sapo de hablar con Perón”, dicho a las cámaras de televisión, con gestos sueltos de político avezado.</p>
<p>El hablar no era otra cosa que poner en marcha el Gran Acuerdo Nacional (GAN), la fantasía del antiperonismo militante. ¿En qué consistía el GAN? Sencillo: restituir los restos de Eva Perón, colocar el busto del general en la galería de presidentes, extenderle el pasaporte, la prescripción de las causas civiles que aún quedaban, devolverle la jerarquía militar, el uniforme y los salarios no abonados. Frente a tanta generosidad, ¿qué debía hacer el general? Renunciar a su candidatura y acordar con el resto de los partidos la del general Lanusse. ¡Un disparate colosal!</p>
<p>Como Perón no lo hizo, el Cano se enfureció y decretó la cláusula del 25 de agosto que decía que para ser candidato en las próximas elecciones se debía: “Estar presente en el país antes del 25 de agosto de 1972 y residir permanentemente después de esa fecha”. El mismo decreto agregaba que no podrían ser candidatos quienes viajasen al exterior por más de quince días sin informarle al ministro del Interior.</p>
<p>Sabido es que Perón no vino antes del 25 de agosto, lo hizo el 17 de noviembre de 1972. De modo que Perón quedaba proscrito una vez más. Por otro lado, no pudo torcer la voluntad de la dictadura militar. La movilización a Ezeiza no alcanzó para cambiar la relación de fuerzas. Y la mayoría de los partidos políticos decidieron concurrir a elecciones sin importar la nueva proscripción. <b>Fue en esas circunstancias que Perón decidió nominar a Cámpora-Solano Lima como su fórmula</b>. ¿Por qué lo hizo?</p>
<p>Porque no podía ser. Porque Cámpora también estaba prohibido. Había infringido el decreto del 25 de agosto. Dejemos que Lanusse nos lo cuente: “La fórmula indicada por Perón incluía a Cámpora, quien no se había ajustado a la norma preelectoral de no abandonar el país sin el conocimiento y autorización del ministro del Interior. Perón no ignoraba esa imposición. ¿Por qué pues hizo esa designación? Es razonable pensar que lo fue para encontrar en el veto de su candidato el pretexto para resolver el voto en blanco que le permitiera, o bien continuar ejerciendo su influencia a distancia como en 1963, o bien provocar un clima de honda perturbación política y social que pudiera influir inclusive sobre las Fuerzas Armadas y, en consecuencia, llegar a provocar la caída del gobierno” (Mi Testimonio. Lanusse).</p>
<p>En síntesis, lo propuso a Cámpora para que lo vetaran. Llamar al voto en blanco, voltear a la dictadura y entonces sí presentarse libremente. Sin la mediación de Cámpora, que fue una de las más graves tragedias de nuestra historia.</p>
<p>Lanusse no lo vetó, violó su decreto, porque estaba convencido de que con ballotage el delegado de Perón no ganaba. Y embromó a Perón. Claro, al país también.</p>
<p>Cámpora se coló entre un juego de fulleros. ¡Y se la creyó! En su libro escrito en el exilio afirmó: “Yo conservaba siempre la intención de culminar el mandato recibido; así me lo requerían las aspiraciones del pueblo argentino”. ¿Desde cuándo las aspiraciones del pueblo argentino eran que Cámpora fuera presidente? ¡Por favor! La aspiración era Perón. <b>Cámpora rodeado de la izquierda peronista y de las organizaciones armadas hundió al país en el caos y la desesperación que lamentablemente Perón no tuvo tiempo de ordenar.</b></p>
<p>El nombre que Néstor Kirchner eligió para el agrupamiento de los jóvenes incluye la traición, la deslealtad y la violencia como antivalores del accionar político. Así les va a ir.</p>
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		<title>El retorno de Perón</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Nov 2014 09:53:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Agustín Lanusse]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cámpora]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Domingo Perón]]></category>

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		<description><![CDATA[Un 17 de noviembre de hace cuarenta y dos años, tras diecisiete  de exilio, retornaba al país el general Perón. Lo hacía en el marco de un gobierno militar jaqueado por  levantamientos populares que  en varias provincias  habían alcanzado niveles pre-insurreccionales. La Argentina  se incendiaba a la vista de todos y la dictadura militar reinante,... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2014/11/17/el-retorno-de-peron/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un 17 de noviembre de hace cuarenta y dos años, tras diecisiete  de exilio, retornaba al país el general Perón. Lo hacía en el marco de un gobierno militar jaqueado por  levantamientos populares que  en varias provincias  habían alcanzado niveles pre-insurreccionales. La Argentina  se incendiaba a la vista de todos y la dictadura militar reinante, herida de muerte,  balbuceaba respuestas disparatadas. El general Onganía, entonces Presidente,  llegó a afirmar ante oficiales superiores, convocados por la grave crisis social, que aún faltaban veinte años para los tiempos políticos. Punto. Un silencio mortuorio recorrió al marcial auditorio.</p>
<p>El gobierno de entonces estaba escaso de materia gris.  El último y único militar lúcido del antiperonismo gobernante era el general Lanusse. Llegado a la presidencia a consecuencia de la ingobernabilidad política, tomó la decisión y se dispuso a hablar con Perón. Para eso pergeñó un plan  que denominó el Gran Acuerdo Nacional (GAN), que  consistía en reivindicar su figura histórica para arrancarle luego la renuncia a su candidatura.</p>
<p><strong>Se fundamentaba en restituirle el rango militar  con derecho al uso del uniforme, abonarle los salarios adeudados, declararlo libre de las causas legales pendientes y devolverle el cadáver de Evita. Como contrapartida, Perón debía aceptar un presidenciable negociado y renunciar.</strong> El disparate era más colosal aún: Lanusse pensaba en él como el candidato de la unidad nacional, tal como se lo confió a su amigo Paco Manrique.</p>
<p>El alocado proyecto duró poco pues Perón se negó a semejante tramoya. Fue tal el disgusto del “Cano” que sancionó un decreto que estipulaba que para ser candidato había que estar presente en el país antes del 25 de agosto de 1972 y residir permanentemente después de esa fecha.  No podrían ser candidatos, tampoco,  quienes se alejaran de la patria  por más de quince días sin informárselo al ministro del Interior.  Es bien conocido que Perón no vino en los términos estipulados por Lanusse. Nueva proscripción. Sin embargo, el peronismo estaba habilitado y los muchachos ya gastaban a cuenta los  emolumentos de los futuros cargos. Acompañando la proscripción, Lanusse  sancionó una reforma electoral que incluía el balotaje. Para ser presidente se necesitaba el 50,01 % de los votos y don Agustín  estaba convencido que sin Perón en la fórmula  se derrumbaba el mito de las perpetuas mayorías.</p>
<p>Perón no aceptó los términos planteados y regresó cuando se le dio la gana o mejor dicho cuando sus consejeros le informaron que a su arribo se  generarían  las condiciones de un golpe militar en el marco de una inmensa movilización popular que echaría por tierra el plan de Lanusse.<strong> El 17 de noviembre de 1972 cuando el ilustre exiliado llegó a Ezeiza nada de eso ocurrió. Ni hubo pueblada ni menos fractura militar.</strong> Perón no logró torcer el brazo de Lanusse. Sin desmayar, convocó a una reunión al conjunto de los partidos a realizarse en un restaurante de Vicente López llamado Nino.  Allí se dio de bruces con la realidad, se percató que los políticos presentes nada harían  frente a la nueva proscripción. ¡Eran todos concurrencistas! Abrumado y sin masa crítica capaz de modificar la relación de fuerzas, se marchó del país nominado la fórmula Cámpora-Solano Lima.</p>
<p>Perón volvía a tensar la cuerda ya que Cámpora violaba la ley del 25 de agosto pues se había marchado del país sin informar al gobierno. ¿Por qué lo hacía?  Muy sencillo, para que Lanusse lo proscribiera.  Ante esa circunstancia límite, el anciano general convocaría al voto en blanco. Lanusse, tan pícaro como Perón, se dio cuenta de la maniobra y no lo hizo. Tiempo después escribió:</p>
<p>“¿Por qué hizo esa designación? Es razonable pensar que lo fue para encontrar en el veto de su candidato el pretexto para resolver el voto en blanco que le permitiera provocar un clima de honda perturbación política y social que pudiera provocar la caída del gobierno” (<em>Lanusse: Mi testimonio</em>)</p>
<p>En esta observación de Lanusse estuvo el secreto de aquellos aciagos días. Lanusse no proscribió a Cámpora, como buscaba Perón, violó su propia ley y lo dejó correr, en el entendimiento que el odontólogo no alcanzaría al 50% de los votos.  Habría balotaje. Ante esa situación, el peronismo caería derrotado. Así pensaba Lanusse, como lo ha manifestado con claridad en su libro.</p>
<p>Perón fue sorprendido por dos razones, primero porque avanzaba la fórmula de Cámpora a quien él no deseaba como candidato y segundo porque no hubo balotaje y Cámpora fue presidente.</p>
<p>¡Perón no podía sufrir un desengaño mayor!   Lanusse tampoco podía cantar victoria puesto que las  cuentas le salieron mal   Cámpora llegó al 49,60% de los votos y no hubo balotaje. Asumió el 25 de mayo de 1973.</p>
<p>Perón y Lanusse, en esa oportunidad, podrían haberse mirado y preguntarse: ¿Qué pasó?</p>
<p>Un comentario más. El anciano General, nuevamente proscripto y con el silencio cómplice de aquellos políticos  que no quisieron comprender  el sentido del 17 de noviembre y el almuerzo en Nino, decidió no concurrir a la campaña electoral, lanzando desde Europa, a donde había regresado, todo tipo de brulotes  temerarios contra la dictadura con el  fin de provocar a Lanusse  y  anular las elecciones. No ocurrió. La soledad en que quedó Cámpora posibilitó su copamiento  por las bandas terroristas que asolaban al país,  procurando  desde adentro y con apoyo presidencial  derrotar a Perón. La lección no ha podido ser más ejemplar: la tozudez de Lanusse y la pasividad de la élite política posibilitaron el encumbramiento en el gobierno camporista del terrorismo de Estado.</p>
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