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	<title>Claudio Chaves</title>
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		<title>Por qué sí debe haber mesa de diálogo</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2016 15:39:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[inversiones]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>Si uno se toma la tarea de leer a la mayoría de los periodistas políticos de estos tiempos, uno por uno, incluso cientistas sociales que presumen de análisis de alto vuelo, descubrirá indefectiblemente que sus escritos giran en torno a qué debe hacer o hará Mauricio Macri con el peronismo o, mejor dicho, con el abanico de propuestas peronistas. ¿Profundizar la división? ¿Negociar con uno o con otro según la circunstancia y los humores? ¿Avanzar sin preocuparse por la oposición? En esta suerte de posibilidades se inscriben los debates que me parece que tocan tangencialmente la esencia del problema político actual.</p>
<p>Para ponernos en clima, viene a cuento una potente frase de Leonardo da Vinci que el general Juan Domingo Perón solía usar para elevar la calidad del debate: “La teoría es el capitán y la práctica, el soldado”. Aunque hoy podríamos sustituir la noción de práctica por el poroteo. ¡Tan bajo cayó la política!</p>
<p>Veamos el asunto desde otra óptica que no creo que sea la mejor pero sí distinta. <strong>¿Qué le conviene a Mauricio Macri? Naturalmente, tener éxito. ¿En qué consiste este éxito? En que las políticas que está implementando, bastante duras por cierto, finalmente alcancen logros potentes.</strong><span id="more-502"></span></p>
<p>El conjunto de los economistas, incluyo a algunos kirchneristas, son unánimes en afirmar que, si no es el Estado el generador de las grandes inversiones por el enorme déficit fiscal legado, debería ser el capital privado quien lleve adelante la tarea; tanto el de los argentinos guardado bajo siete llaves o el extranjero. Para lograrlo, se necesita alcanzar un clima de seguridad política y jurídica. No creo decir nada nuevo y que no se haya dicho antes. Sin embargo,<b> lo más importante no es la seguridad que pueda dar este Gobierno, cuyo mandato es de cuatro años, sino y fundamentalmente la oposición en condiciones de ganar elecciones futuras</b>. Pues, claramente, las inversiones productivas se miden por años, las especulativas, por meses y estas últimas nos sacan del problema hoy, pero lo agravan mañana.</p>
<p>De esto se trata cuando los historiadores y los políticos se preguntan cómo pudo la Argentina de fines del siglo XIX transformarse en pocos años en el país más fuerte y pujante de América del Sur, receptor de enormes inversiones extranjeras. Inglaterra, por caso, dirigió el 25% de las inversiones a la Argentina en ferrocarriles, puertos, frigoríficos, telefonía, luz, gas, obras de salubridad e infraestructura, lo que generó las condiciones para recibir de manera permanente, como se hizo, tres millones de inmigrantes, aproximadamente el 50% de la población. Dicha población fue alfabetizada en apenas treinta años. Uno se pregunta: ¿cómo fue posible el milagro?, ¿cómo pudimos alcanzar el éxito en tan poco tiempo? Incluyendo en estos logros la incorporación a la vida política de cientos de miles argentinos descreídos de estas prácticas, por medio de la ley Sáenz Pena. Ha sido monumental el cambio y tan vertiginoso que poco tiempo antes nuestra gente andaba con bota de potro y en carretas desvencijadas, y la política se definía por la violencia de matones a sueldo o la compra de libretas.</p>
<p>¿Hubo milagro? ¿Cayó maná del cielo? No, <strong>lo que hubo fue política y de la buena</strong>, más allá de los conflictos propios de cualquier sociedad. ¿Y por qué lo enuncio de esta forma? Porque cuando uno observa al conjunto de las tendencias o partidos políticos de aquellos años (1860-1930) con posibilidades de acceso al poder para gobernarnos, lo que descubre es que tanto el mitrismo como el roquismo, el radicalismo y el socialismo compartían la visión del modelo, como se dice hoy: la vinculación de la Argentina al mundo como productor de alimentos y el respecto y la valoración del capital extranjero. Lo que daba seguridad al eventual inversor respecto de que, cualquiera fuese el que gobernara, lo básico no cambiaría.</p>
<p>¿Se replican estas condiciones en la Argentina de hoy? Lamentablemente, no. Al acecho, el kirchnerismo espanta al más pintado. El maltrato al mundo empresarial, la estatización de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), la nacionalización de Aerolíneas y de YPF, más el cepo y la prohibición de sacar divisas del país, tanto como acuerdos secretos con algunas empresas y otras no, complican las inversiones a mediano y largo plazo. Por lo tanto, es un grave error creer que es ventajoso para el Gobierno nacional poner enfrente a Cristina. No lo es fundamentalmente para el país. <b>Por cierto, fue una buena jugada de Mauricio Macri la de hacerse acompañar a Davos por Sergio Massa. El peronismo debe apartarse de todo tufo kirchnerista a los efectos de dar garantía a las inversiones nacionales y extranjeras. Macri debe ayudar a que este peronismo sea la única alternativa.</b> Aunque esto último vaya a contramano del poroteo y la política menuda. Si se eleva la mirada, es posible que las ideas triunfen por sobre la práctica, al decir de Da Vinci y puede que el país se salve de una nueva bancarrota.</p>
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		<title>La escuela argentina entre el mérito y el facilismo</title>
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		<pubDate>Sat, 14 May 2016 09:41:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad en la educación]]></category>
		<category><![CDATA[docentes]]></category>
		<category><![CDATA[escuela]]></category>
		<category><![CDATA[Evaluación]]></category>
		<category><![CDATA[María Laura Torre]]></category>
		<category><![CDATA[Provincia de Buenos Aires]]></category>

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		<description><![CDATA[La educación en el país no está bien. No creo decir nada nuevo, quizá lo novedoso sea que voceros del modelo educativo de los últimos doce años han hablado y manifestado de manera abierta su oposición a la reforma que sobre calificaciones ha implementado la provincia de Buenos Aires. Vuelven los aplazos, los insuficientes, los... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/05/14/la-escuela-argentina-entre-el-merito-y-el-facilismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La educación en el país no está bien. No creo decir nada nuevo, quizá lo novedoso sea que voceros del modelo educativo de los últimos doce años han hablado y manifestado de manera abierta su oposición a la reforma que sobre calificaciones ha implementado la provincia de Buenos Aires. Vuelven los aplazos, los insuficientes, los suficientes y todo lo que define claramente el rendimiento escolar.</p>
<p>Durante los últimos doce años, aunque el problema viene de antes, la educación fue decayendo en calidad y responsabilidad. <b>Nos hallamos en una situación en que, si bien todavía la escuela es una institución valorada, ha perdido jerarquía, como el conjunto de las instituciones sociales</b>. Desde la conducción nacional y las provinciales, en los últimos años, se alentó la pedagogía de hacer las cosas más fáciles. Naturalmente, tienen sus razones, pues elevar los niveles de exigencia hace que muchos o pocos alumnos, en realidad no se conocen números, abandonen la escolaridad y en la calle, sin hacer nada, se pierdan, se expongan al delito y a la droga. “Mejor es tenerlos adentro de la escuela”, afirma esta corriente.</p>
<p>Meditando con honestidad el asunto, siempre es mejor que un niño y un adolescente estén en la escuela y no en la calle. Ahora, ¿cuál es el precio que hay que pagar? La escuela lo paga, la sociedad civil se beneficia. Cuando la escuela y la sociedad tienen intereses diferentes, hay algo que no funciona bien.<span id="more-495"></span></p>
<p>Naturalmente, hablamos de un tema muy complejo y de una solución que todavía no se ha hallado. <b>Frente a la pedagogía del facilismo, se levanta la pedagogía de la calidad, la exigencia y la ética del compromiso</b>. Y también tiene sus razones. No hay país capaz de salir del atraso y la postración si su educación no apunta a los niveles más altos de capacitación. “La educación debe igualar para arriba”, afirman y en los peldaños más altos de los saberes debemos encontrarnos todos. “Esta educación es la más apta para cerrar la fractura social”, aseguran. No fragmenta, solidifica en las alturas. ¿Pero todos podemos llegar hasta allí?</p>
<p>Además de estos problemas intrínsecos de la educación, hay otros que ingresan a la escuela del exterior, esto es, la atmósfera que se vive en el resto de la sociedad y ella tiene una incidencia central en el ámbito escolar. La violencia, la corrupción, el garantismo, la ética de los derechos por encima de la ética de las obligaciones: “A mí me corresponde y me tienen que dar”. Entonces, los planes, las becas, la justificación de inconductas sociales por los padecimientos sufridos y una cadena interminable de demandas insatisfechas que la escuela debe saldar. Los docentes protestan mucho por lo abrumador de la tarea, pero como estoy en ese palo puedo asegurar que se puede contar con ellos si se pudiera encontrar una síntesis.</p>
<p>Lo dicho hasta aquí intenta un abordaje descriptivo de la angustia docente y una síntesis muy apretada de la escuela de hoy. Pero esto nada tiene que ver con las declaraciones de la secretaria gremial del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba), el gremio que agrupa a los docentes de la provincia de Buenos Aires, María Laura Torre, que se da de bruces con el pensamiento medio del docente, lo que evidencia cuán lejos del aula se halla esta señora.</p>
<p>¿Qué dijo Laura Torre? “No creo en la meritocracia”. Es clara, extremadamente clara: el mérito no debe regir en los ámbitos escolares, por lo tanto, el acrecentamiento de saberes y la debida recompensa no guardan relación. El esfuerzo, la asistencia a clase, el comportamiento, tampoco deben regirse por el mérito. Aún el sector docente que hace mucho pie en la inclusión escolar no acuerda con esta idea. Lamentablemente, el periodista no ahondó más acerca de por qué la gremialista rechaza el mérito. No sé si lo hubiera contestado. Sospecho que para un sector muy extremo del pensamiento, el mérito es injusto, pues, al premiar a uno, dejan de hacerlo con otros, en consecuencia el mérito establece diferencias y la diferencia es desigualdad y esto, para ciertos sectores del pensamiento, es intolerable.</p>
<p>Inmediatamente afirma la gremialista: “A mí las notas no me dicen nada”, pues si las notas no le dicen nada, ¿cómo medimos los conocimientos, los saberes, las aptitudes, la disposición, el talento, entre otras cosas? <b>La nota es el resultado de la evaluación que mide si el proceso educativo ha sido exitoso o no, tan necesario para el alumno como para el docente</b>. Con estos dichos, el gremio rompe el contrato educativo por el cual el docente enseña, el alumno aprende, el docente evalúa y el alumno tiene una nota que mide sus conocimientos y sabe dónde está parado. Parece mentira que estemos hablando de cosas tan obvias.</p>
<p>Para finalizar, vuelve sobre el tema: “La evaluación se da en el proceso de enseñanza, es por dentro del proceso educativo y no por fuera” [sic]. No me queda claro: ¿Se evalúa o no se evalúa? ¿Por adentro, por afuera, por arriba, por abajo? No se entiende.</p>
<p>Finalmente, los docentes esperamos que el nuevo cambio en provincia sea beneficioso para el alumno, la familia y la sociedad.</p>
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		<title>La paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio</title>
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		<pubDate>Mon, 09 May 2016 12:40:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Feria del Libro]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Vargas Llosa]]></category>
		<category><![CDATA[peronismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Mario Vargas Llosa, asiduo visitante de la Argentina, a la que valora y ama según propias palabras, además de un gran escritor es un provocador serial —en el sentido positivo del término. Provoca al pensamiento, motiva la creatividad y habilita opiniones diferentes. Lo hace desde la profundidad de sus saberes y sus valores, trabajados por... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/05/09/la-paja-en-el-ojo-ajeno-y-no-la-viga-en-el-propio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mario Vargas Llosa, asiduo visitante de la Argentina, a la que valora y ama según propias palabras, además de un gran escritor es un provocador serial —en el sentido positivo del término. Provoca al pensamiento, motiva la creatividad y habilita opiniones diferentes. Lo hace desde la profundidad de sus saberes y sus valores, trabajados por la lectura, la experiencia y las vastísimas relaciones sociales y políticas que ha sabido construir a lo largo de su vida.</p>
<p>En esta última visita al país le fue muy bien. Lo recibió el Presidente de la Nación, Mauricio Macri y en la Feria del Libro su público y el periodismo en general. Una enorme diferencia con visitas anteriores, cuando en el 2008 el micro que lo trasladaba por Rosario a la Fundación Libertad fue apedreado por grupos de izquierda y kirchneristas y en el 2011 este último sector intentó, sin lograrlo, que el gran escritor no inaugurara la Feria del Libro. La inauguró y el kirchnerismo se jodió.</p>
<p>Más allá de estas contingencias poco gratas para un escritor de semejante volumen y un país como el nuestro, que es capaz de reunir en la misma feria más de un millón de personas, lo que revela la reciprocidad del talento, lo cierto es que Vargas Llosa, que tiene todo el derecho del mundo a expresarse y opinar según su saber y entender, debería procurar, a mi humilde cavilar, una mirada más apegada a la historia, esto es, al contexto en el cual las cosas ocurren o han ocurrido y ser más piadoso con el peronismo, que en definitiva es ser más piadoso consigo mismo.<span id="more-490"></span></p>
<p>¿Y por qué hago esta observación? El escritor peruano, en su libro <em>Conversación en la Catedral,</em> se pregunta: &#8220;¿En qué momento se jodió Perú?&#8221;. El periodismo argentino, al menos algunos interesados en desacreditar al peronismo, le hicieron la misma pregunta: &#8220;¿En qué momento se jodió la Argentina?&#8221;, sabiendo la respuesta, pues inmediatamente Vargas Llosa contestó: &#8220;Con el peronismo&#8221;. Se elevó un murmullo de aprobación, especialmente después de haber padecido doce años de kircherismo.</p>
<p>Acá vale hacer algunos comentarios. <strong>Primero, no queda muy clara la referencia que hace sobre el peronismo, pues en otras oportunidades el escritor ha dicho que nuestro país hace ochenta años que entró en decadencia</strong>. Haciendo cuentas, la operación matemática remite al 30, la crisis mundial y el golpe contra Hipólito Yrigoyen. El peronismo no había nacido. Y en otras oportunidades ha dicho de manera clara: <strong>“El peronismo fue fatal para la Argentina, introdujo una especie de nacionalismo que cerró al país y frenó el extraordinario progreso que había traído la política de fronteras abiertas”.</strong></p>
<p>El cierre de la Argentina no lo construyó el peronismo, ya el diario <em>La Nación,</em> en sus editoriales de la década del 20, lo venía promoviendo. (ver <em>Sidicaro: La Política mirada desde arrib</em>a) y fue la crisis del 30 lo que obligó al mundo a replegarse sobre sí mismo ante la quiebra del mercado mundial. Fue la élite política tradicional la que cerró el país. Punto.</p>
<p>El peronismo heredó esa construcción económico-política realizada por lo más granado del liberalismo argentino: Federico Pinedo, Ernesto Malaccorto, Luis Duhau, Raúl Prebisch, entre otros, durante la mal llamada Década Infame. El peronismo continuó con lo hecho por los liberales adicionándole nada más y nada menos que justicia social. Y cuando la crisis apareció, alrededor de los 50, el general Presidente viró hacia posiciones más pro mercado al desplazar a Miguel Miranda y convocar a Alfredo Gómez Morales. El golpe militar impidió la continuidad de esa dirección, apoderándose del discurso político peronista, el revisionismo. Este relato lo construyó el nacionalismo vernáculo e hizo del peronismo una sustancia antidemocrática. Domingo Perón en el exilio, perseguido, denigrado y humillado dejó hacer. ¿Por qué proteger una democracia falsa y trucha como la que se vivía a partir del golpe del 55? En síntesis, el peronismo heredó un país cerrado y luego del 50 intentó acercarlo al mundo. Pero lo que no puede quedar afuera del análisis es la época en que le tocó actuar.</p>
<p>A Vargas Llosa le ocurrió de igual modo. ¿Acaso no apoyó la Revolución cubana? El peronismo al lado de los Castro resalta por su inocencia bautismal. Del Che Guevara llegó a decir: “Si la Revolución se lleva a cabo por el método concebido por el Che y pasando por las etapas que él previó, el <em>Diario</em> (libro del jefe guerrillero o manual sobre la guerrilla rural) será un documento extraordinario, la relación histórica del momento más difícil y heroico de la liberación continental. Si la revolución no se realiza, el diario perdurará como testimonio de la más generosa y osada aventura individual intentada en América Latina”.</p>
<p>Naturalmente que Vargas Llosa reconoce su equívoco, como cuando apoyó al gobierno nacionalista de Juan Velasco Alvarado. Llegado a este punto es prudente un manto de piedad, la generación de intelectuales y escritores de la cual formó parte Vargas Llosa, Octavio Paz. Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Manuel Scorza y Mario Benedetti, entre otros, adhirieron al marxismo-nacionalista de los Castro y a la violencia elitista de los 60. Y de alguna manera han sido responsables del atropello perpetrado por las utopías enfermizas de las que fueron portadores. Ciertamente algunos de ellos salieron de ese espacio, Octavio Paz y Vargas Llosa fueron los más evidentes. Pero no corresponde culpar al peronismo de los mismos errores que cometió la generación intelectual de escritores latinoamericanos y Vargas Llosa, algunos años después y más salvajemente, pues el peronismo llegó al poder por elecciones y no fusiló a nadie, mientras que el castrismo asaltó el poder y fusiló a mansalva. Y si Vargas Llosa felizmente partió para siempre de las utopías revolucionarias, debería comprender que el peronismo emprendió un camino similar. Primero, la renovación en los años 80, que al valorar las instituciones y la democracia acompañó al radicalismo en sus momentos difíciles y luego en los 90, al vincularse al mundo capitalista triunfante a la caída del Muro de Berlín, al alejarse de los no alineados y ser más amigable con el capital y el mundo empresarial. Las “relaciones carnales”, como lo denominó la progresía.</p>
<p><strong>Vargas Llosa se engaña y el periodismo que lo estimula también; el kirchnerismo expresa a una argentina antigua y vieja, forjada en los 40, y a su manera representa aquel peronismo. Pero aquel peronismo que era moderno en los 40 hoy es viejo. Su recurrencia lo hace antiguo</strong>. Hay otro peronismo que espera la oportunidad de gobernar el futuro, más afín a la democracia, las instituciones y la república. En el caso, no deseado, de que la experiencia de Macri fracase, este peronismo estará a su lado para continuar la brecha abierta.</p>
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		<title>Un añejo resentimiento revisionista</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Apr 2016 05:12:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel de Rosas]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pacho O’Donnell]]></category>
		<category><![CDATA[Revisionismo Histórico]]></category>

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		<description><![CDATA[No está mal la propuesta de la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires de incorporar Villa Urquiza al nombre de Juan Manuel de Rosas para denominar a una estación de subte que casualmente se encuentra en dicho barrio. Y no está mal, tampoco, integrar en el presente lo que durante tanto tiempo se utilizó... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/04/18/nueva-controversia-sobre-el-nombre-de-una-estacion-de-subte/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No está mal la propuesta de la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires de incorporar Villa Urquiza al nombre de Juan Manuel de Rosas para denominar a una estación de subte que casualmente se encuentra en dicho barrio. Y no está mal, tampoco, integrar en el presente lo que durante tanto tiempo se utilizó para enfrentarnos. ¿Urquiza o Rosas? ¿Rosas o Urquiza?</p>
<p>Lo que sí está pésimo son los argumentos del doctor Pacho O’Donnell al comentar la decisión de la Legislatura, expresados en una <a href="http://www.infobae.com/2016/04/14/1804540-por-que-no-hay-que-cambiarle-el-nombre-la-estacion-juan-manuel-rosas">nota</a> aparecida en <b>Infobae</b> el domingo 17 de abril, puesto que el ex Presidente del Instituto Dorrego continúa con el añejo resentimiento revisionista que hace tiempo dejó de explicar nuestro pasado. Leer el artículo de O’Donnell es ingresar en un tren fantasma en el que en cada curva aparecen las figuras de Rodolfo Irazusta, Carlos Ibarguren o Ernesto Palacios, entre otros. ¡Esos sí fueron buenos! Revisaron, corrigieron, explicaron nuestra historia a la luz de la crisis mundial del liberalismo cuando finalizó la Primera Guerra Mundial y se desencadenó la crisis del treinta. Remozaron la ciencia histórica. Le insuflaron energía. A su manera fueron modernos. Política y revisionismo funcionaron acoplados en aquella época turbulenta. ¡Pero eso ya fue! Pasó. Nada queda de aquel mundo. <b>Las respuestas políticas hoy son otras y la visión histórica esclava del presente, también</b>.<span id="more-482"></span></p>
<p>Machacar con la monserga de la unidad nacional llevada adelante por Rosas es insistir en los caminos de la violencia y el privilegio para alcanzar la unión de los argentinos. ¿El doctor O’Donnell no percibe que ha habido mucha sangre en nuestra historia para seguir proponiéndola, aunque más no sea en su esquema historiográfico? A la luz del artículo que escribió es evidente que se da cuenta, ¡pero le importa un rábano! Pues en su iracunda nota nos enseña que todos los procesos de unificación han sido violentos y crueles, y nos da el ejemplo de Estados Unidos, que logró constituirse como Estado luego de la sangrienta guerra civil. O el doctor O’Donnell no sabe historia o es un pícaro que tras sus modos parsimoniosos oculta una mirada agresiva de las relaciones políticas. Por caso, los Estados Unidos, luego de la guerra de la independencia, se constituyeron en confederación con un presidente débil, aspecto que corrigieron con la Constitución de 1787 y las diez enmiendas de 1789. Las diferencias de orden político y económico entre el norte y el sur fueron sobrellevadas durante varios años y hubo serios intentos de resolver el problema por acuerdos, por ejemplo el de Missouri. Si no pudieron, no es el ejemplo a proponer y menos a seguir. Y es un grosero error aseverar que los Estados Unidos se constituyeron como tales luego de la guerra civil. Si lo leyeran Thomas Jefferson, Alexander Hamilton, John Adams o James Monroe, recibiría el desprecio rápido y voluminoso de estos políticos norteamericanos.</p>
<p>Pero volviendo a la Argentina, el Gobierno de Rosas fue el Gobierno del privilegio de los porteños. La aduana de Buenos Aires recaudaba en 1839 dos millones y medio de pesos que no repartía, puesto que Rosas los guardaba para su provincia y para las guerras que emprendía contra las del interior. Córdoba, que era una de las que más recaudaba, lograba reunir sesenta mil pesos y Jujuy, apenas nueve mil quinientos. ¿De qué unidad nacional habla el doctor O’Donnell? ¿La de la riqueza de los porteños y la pobreza de los provincianos? Si es así, debería decirlo. Al negarse, Rosas, a la sanción de una Constitución, impidió la formación de un mercado interno, puesto que cada provincia debía cobrar impuestos y peaje para sostenerse fiscalmente, lo que complejizaba la circulación de las artesanías regionales.</p>
<p>Ya que el doctor O’Donnell trae el ejemplo de los Estados Unidos debería saber que su formidable crecimiento se debió entre otros asuntos a la sanción de su Constitución. Lo que Rosas impidió con brutal saña. Por el contrario, el triunfo de Justo José de Urquiza y el Acuerdo de San Nicolás abrieron el camino de la unión nacional. Pero <b>para el doctor eso es liberalismo y del peor, puesto que los Gobiernos que lo sucedieron vincularon el país al mercado mundial y eso para O’Donnell y su escuela política, el kirchnerismo, es muy malo</b>. ¿Qué otra cosa podía hacer nuestro país en la segunda revolución industrial, liderada por Inglaterra, que no fuera vender alimentos? ¿Desde cuándo el interior, aplastado por Rosas, podía transformarse en Manchester o el Ruhr?</p>
<p>Machaca con el asunto de los bloqueos como si hubiera sido una cuestión nacional. ¿Se olvida de Cullen, que creía que era sólo una cuestión de Buenos Aires y pagó con su vida el atrevimiento?</p>
<p>Para finalizar esta nota, que se está haciendo extensa, lo que no entiende O’Donnell son los cambios que se producen a lo largo de la historia. Parado en la ideología de la década de 1930, critica el liberalismo del siglo XIX por entreguista y probritánico. Y parado, aún hoy, en el mismo terreno, repite al infinito la misma cantinela. El nacionalismo de esos años es la ventana desde la cual observa al mundo por más que el mundo de hoy sea tan distinto al que el doctor imagina en su razonamiento.</p>
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		<title>Lo que no se resuelve, retorna</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2016 03:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Comodoro Py]]></category>
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		<description><![CDATA[La sociedad argentina está enferma y desorientada. El kirchnerismo y algunos sectores del Gobierno nacional se equivocan fieramente. Sus actos revelan inconsistencia y vaguedad. Y no hablo de economía, del aumento de los servicios ni de ganancias, que dejo para especialistas y ecónomos. Hablo de conductas antisociales llevadas adelante por el kirchnerismo, que la autoridad... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/04/14/lo-que-no-se-resuelve-retorna/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La sociedad argentina está enferma y desorientada. El kirchnerismo y algunos sectores del Gobierno nacional se equivocan fieramente. Sus actos revelan inconsistencia y vaguedad. Y no hablo de economía, del aumento de los servicios ni de ganancias, que dejo para especialistas y ecónomos. Hablo de conductas antisociales llevadas adelante por el kirchnerismo, que la autoridad tenía la obligación de impedir y no lo hizo por temor, más que por prudencia.</p>
<p>Las escenas de la toma de Comodoro Py evocan los tiempos del Gobierno de Héctor José Cámpora, cuando la Juventud Peronista aliada a montoneros asaltaba oficinas y edificios públicos. Cuarenta y nueve días de espanto que el kirchnerismo evoca como el paraíso a recuperar. No ha sido un tema menor que Kirchner adoptara el nombre del ex Presidente para bautizar su creación juvenil. La sociedad ya debería darse cuenta de que el revisionismo histórico de estos gandules no es incoloro ni inodoro, ni siquiera un devaneo intelectual. Conlleva el peligro de la repetición de viejos errores que la inteligencia, la intelectualidad peronista y los políticos del mismo espacio dejaron correr como si fuera una simple travesura juvenil. <b>Ahora, con las escenas de la toma de Comodoro Py, es tarde, el mal está hecho</b>. El futuro se anuncia borrascoso.<span id="more-476"></span></p>
<p>Es bueno y necesario recordar en estos momentos el cruce verbal de Domingo Perón con Cámpora, cuando este último era el Presidente de la proscripción del general. Decía Perón: “El Estado no puede permitir que los edificios y bienes privados sean ocupados o depredados por turbas anónimas, pero menos aún puede tolerar la ocupación de sus propias instalaciones. Para eso está la policía y si no es suficiente, debe echarse manos de las Fuerzas Armadas y tomar a los intrusos: a la comisaría o a la cárcel”.<i> </i>¡Con razón el kirchnerismo y estos jóvenes desprecian a Perón! Es pertinente reparar que estas palabras fueron dichas cuando el peronismo se disponía a gobernar por tercera vez, esto es, desde el Gobierno. Tienen el peso que otorga la responsabilidad del ejercicio del poder. Claro, los jóvenes idealistas y los críticos del peronismo, por distintas razones, reparan más en los disparates dichos por el general desde el exilio, cuando ponderaba la violencia y algunos crímenes injustificables. Desde la oposición se pueden decir muchas cosas. El poder ordena las ideas.</p>
<p><b>El Gobierno kirchnerista ha sido en la Argentina la reproducción del progresismo que azotó a América Latina desde comienzos del siglo XXI</b>. Esta izquierda vive la modernidad con un enorme disgusto. La caída del muro de Berlín y el hundimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas los dejó sin habla. El futuro se les antoja desolador desde que sólo ven globalización, capitalismo y democracia republicana. Por lo tanto, para ellos el futuro se encuentra atrás. En una desgastante labor arqueológica procuran volver a la arcadia perdida de los sesenta, cuando la izquierda era una posibilidad efectiva.</p>
<p>Los jóvenes de La Cámpora son viejos. Piensan con categorías antiguas, cuando la Guerra Fría estaba en su apogeo. Y esto es tan así, tan antiguo, que comparan el presente con la revolución del 55. Hecho lamentable y desgraciado de nuestra historia que desplazó a un gobierno que un año antes había sacado el 62% de los votos. Épocas en las cuales los conflictos políticos se resolvían drásticamente, porque la democracia era formal, un mero trámite, tanto para una revolución como para una contrarrevolución. Como piensan en antiguo creen que es la calle y la toma de edificios lo que los devolverá al poder, como en el sesenta, lo que podría explicar los delitos que en el día de la fecha han cometido.</p>
<p>Por el contrario, hoy el poder se toma por mecanismos democráticos. Ganándose la voluntad del pueblo por medio de acciones políticas legales y a la luz del día. <b>El Gobierno no debió retirar a las fuerzas del orden y debió cuidar a la Justicia. Si el kirchnerismo, por esa razón, se empeñaba en la violencia, allá ellos</b>. La televisión debía llevar esas imágenes a todos los rincones de la patria. Precisamente donde se ganan y pierden elecciones.</p>
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		<title>Mariano Moreno y la corrupción política</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2016 09:20:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Corrupción política]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
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		<description><![CDATA[El kirchnerismo ha sido una generación educada en los sesenta y los setenta con las premisas culturales e ideológicas de aquellos tumultuosos y conflictivos años. Su mirada de la acción política se fundaba en la idea de revolución, de cambio copernicano y de uso de la violencia para lograrlo. Adicionaron a esta concepción una mirada... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/04/08/mariano-moreno-y-la-corrupcion-politica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El kirchnerismo ha sido una generación educada en los sesenta y los setenta con las premisas culturales e ideológicas de aquellos tumultuosos y conflictivos años. Su mirada de la acción política se fundaba en la idea de revolución, de cambio copernicano y de uso de la violencia para lograrlo. Adicionaron a esta concepción una mirada historiográfica con la que pretendieron vincularse al pasado, de modo de asumirse herederos de combates que no comprendieron.</p>
<p>La patraña consistía en el vano intento de echar raíces en terreno ajeno. Esto es, arrogarse la representatividad de la marcha del pueblo argentino desde sus orígenes hasta la actualidad. Al asumirse herederos de las derrotas y las frustraciones de un pueblo que se les antojaba inmaculado, ingenuo y sufriente, no hicieron otra cosa que repetir el ideal heroico de minorías exquisitas. En este caso, bajo el sesgo del iluminismo nacionalista o marxista.</p>
<p>El revisionismo histórico de la década del treinta y el marxismo que lo atravesaba fueron la argamasa con la que construyeron una línea de acción que, a su saber y entender, venía de lo profundo de la historia y era un mandato a seguir. Eran el último eslabón de una cadena que ellos romperían para crear un engranaje nuevo. ¡Una nueva sociedad! O como decía Mario Firmenich, comenzar a realizar el paraíso en la Tierra.<span id="more-469"></span></p>
<p>Tomaron algunos personajes históricos y les dieron encarnadura de presente. Uno de ellos fue Mariano Moreno, el secretario de la Junta de Mayo de 1810. Cristina en varias oportunidades habló del joven abogado haciendo suyo su legado y su continuidad. Más allá de este disparate, lo cierto fue que<b> una porción significativa de historiadores, revisionistas y marxistas no sólo ponderaron su corta vida política, sino que además participaron de una gigantesca mentira como fue la de atribuirle a Moreno la realización de una obra denominada “Plan Secreto de Operaciones” </b>que debía llevar adelante el Gobierno de Mayo. Sea como fuere, han estado convencidos de que el secretario de la Junta fue el redactor de ese documento flamígero con el que pretendía imponer la revolución a trancas y barrancas. El Instituto Dorrego, último estertor de un revisionismo rupestre, habló de él.</p>
<p>En <b>ese plan secreto que Moreno no escribió y que el kirchnerismo afirma que sí</b>, el abogado católico de Mayo “proponía”:<i> </i>“A todos los verdaderos patriotas, cuya conducta sea satisfactoria y tenga dado de ellas pruebas relevantes, si en algo delinquiesen, que no sea concerniente al sistema, débese siempre tener con estos una consideración, extremada bondad; en una palabra en tiempo de revolución, ningún otro debe castigarse, sino la infidencia y rebelión contra los sagrados derechos de la causa que se establece; y todo lo demás debe disimularse”.<i></i></p>
<p>Educados en esta moral, que, insisto, no era la de Moreno, pero que el revisionismo afirma que sí, ya no hay frenos morales para impedir el robo escandaloso que el kirchnerismo cometió en nombre de la revolución. Apoyados en Moreno robaron a dos manos. Si en los años de utopía mataban para crear el paraíso, al caerse las utopías, roban para hacer de nuestras vidas un infierno.</p>
<p>Los jóvenes camporistas les creen a sus jefes que la acumulación de dinero en sus manos es necesaria para el proyecto. ¡Qué ingenuidad! Y dado que el proyecto ha sido una “revolución”, como decía el abogado de Mayo,<b> el principal delito es ser contrarrevolucionario y no ladrones como lo han sido</b>. Felizmente espero que la Justicia ponga orden en tanta podredumbre y los penales abran sus puertas para acogerlos en su seno. No será un paraíso, pero…</p>
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		<title>La Guerra Fría</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Apr 2016 09:32:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El presidente Barack Obama aseguró que, concluida la Guerra Fría, no tiene más sentido aislar a Cuba. Justificó así, ante propios y extraños, su viaje a La Habana. En la misma línea, aseveró que, al romper el hielo, el comunismo isleño se quedará sin excusas frente al fracaso, que siempre justificó por el bloqueo. Dos... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/04/05/la-guerra-fria/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El presidente Barack Obama aseguró que, concluida la Guerra Fría, no tiene más sentido aislar a Cuba. Justificó así, ante propios y extraños, su viaje a La Habana. En la misma línea, aseveró que, al romper el hielo, el comunismo isleño se quedará sin excusas frente al fracaso, que siempre justificó por el bloqueo. Dos buenas razones para el viaje.</p>
<p>¿Cuándo comenzó la guerra que Obama afirma haber concluido? Breve repaso: al terminar la Segunda Guerra Mundial, los aliados se repartieron Europa. Quedaron para la Unión Soviética los territorios invadidos por el Ejército Rojo en su avance sobre el Tercer Reich: Alemania Oriental, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria, Yugoeslavia y Albania. Winston Churchill, primer ministro inglés, denominó al conjunto telón de acero, luego conocido como cortina de hierro.</p>
<p>George W. Bush, en mayo de 2005, pidió disculpas a estas naciones por no haber hecho nada por ellas. Claro que esas disculpas tenían olor político por las diferencias entre republicanos y demócratas. Desacuerdos de lado, lo cierto fue que si Estados Unidos permitió o no pudo impedir la cortina de hierro, advirtió a los soviéticos que en Turquía y Grecia no debían meterse. La primera porque gozaba del privilegio estratégico del control de los estrechos (del Bósforo, mar de Mármara y de los Dardanelos) y Grecia sobre el mar Egeo. Si los soviéticos lograban apoderarse de esos dos países, la flota rusa con asiento en la península de Crimea (mar Negro) asomaría al mar Mediterráneo y podría ejercer presión sobre el Canal de Suez, en caso de algún conflicto.<span id="more-461"></span></p>
<p>La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) no actuó de manera directa, pero sí lo hicieron los partidos comunistas turco y griego al iniciar acciones desestabilizadoras en sus países. En esa instancia, el presidente Harry Truman amenazó a los soviéticos, el 12 de marzo de 1947, con que los Estados Unidos apoyarían<i> </i>“a los pueblos libres que se oponen al intento de minorías armadas o a la presión externa”. Daba comienzo a la Guerra Fría, que culminó con la caída del comunismo, el desmembramiento de la Unión Soviética entre 1989 y 1992, y el triunfo del capitalismo y la democracia a él asociado.</p>
<p>Durante gran parte de esta guerra, especialmente en las décadas del sesenta y setenta, se pensaba que el conflicto lo ganaría finalmente la URSS y que el comunismo, con particularidades nacionales, sería la ideología triunfante. El éxito de Cuba sobre los Estados Unidos en el asunto de los misiles rusos, la huida norteamericana de Vietnam y el avance tecnológico en la carrera espacial por parte de los soviéticos puso al mundo capitalista casi de rodillas. Tan grave fue la situación que los demócratas norteamericanos, belicistas compulsivos, dieron vuelta una página de su historia y con Jimmy Carter mudaron de viejas posturas.</p>
<p><b>En la década del ochenta la taba se dio vuelta y el capitalismo ganó</b>. No todos se anoticiaron del sorprendente resultado. Equiparable con la revolución Francesa de 1789.</p>
<p>En la Argentina fue Carlos Menem y su Gobierno los que comprendieron en soledad el final de esta guerra y colocaron al país del lado del vencedor. Nos apartamos entonces del Tercer Mundo, que por aquellos años había caído bajo la influencia de izquierdismos vernáculos. Acompañamos a las naciones occidentales en la guerra de Irak y se estableció con Londres un paraguas sobre el tema de la soberanía de Malvinas.</p>
<p><b>Estas decisiones fueron calificadas por los políticos de siempre y el periodismo ramplón como “relaciones carnales”. Hoy lo siguen repitiendo y no fue otra cosa que una política orientada a integrarse al mundo</b>. Pasa que la rapidez de algunos no alcanza para superar la mentalidad atrasada de otros.</p>
<p>Si el giro fue copernicano y la sobreactuación maximizada, se debió a la necesidad de que el mundo le creyera a un peronismo que procuraba actualizarse y que tenía, justificadamente, mala prensa en el capitalismo triunfante. Menem, rápido de reflejos, dio todas las señales necesarias para que se confiara en su Gobierno, al promover la actualización del justicialismo. La élite política e intelectual argentina y sectores del justicialismo actuaron como paquidermos morosos, pensando en antiguo. El clima cultural que crearon contra los noventa, la atmósfera de franca oposición al “gorila musulmán”, a la entrega de “las joyas de la abuela” y al consenso de Washington abrieron el camino al kirchnerismo. ¡No pueden hacerse los distraídos! La política es el resultado de una acción cultural previa que la determina. Como decía Leonardo da Vinci: “La teoría es el capitán y la práctica el soldado”, frase que gustaba citar Domingo Perón para valorar el pensamiento por sobre la política menuda y el poroteo.<b> El progresismo, la izquierda y el peronismo sepia crearon el ambiente propicio para la irrupción del kirchnerismo</b>. Ahora miran para otro lado.</p>
<p>Volviendo a Barack Obama, hoy nos informa que la Guerra Fría ha terminado, hay que creerle, pues ellos la iniciaron. Estamos en otro mundo. La izquierda y el kirchnerismo eligen no darse por enterados. Sería hora de que comprendieran que la formidable revolución de 1989 y la caída del comunismo dieron inicio a una nueva era que deseamos que sea más humana que el demencial siglo XX.</p>
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		<title>El sentido político de Cámpora</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Mar 2016 03:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura militar]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cámpora]]></category>
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		<category><![CDATA[peronismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ser cristiano y simpatizar con Judas es una decisión incomprensible. No sé si alguna vez pasó. Creo que no. Pero si hubiera llegado a ocurrir, se trataría de un desquicio moral de proporciones gigantescas con ribetes demoníacos. Algo parecido ocurre, naturalmente, salvando la distancia, los hombres y el contexto, con el merengue de asumirse como... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/03/27/el-sentido-politico-de-campora/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ser cristiano y simpatizar con Judas es una decisión incomprensible. No sé si alguna vez pasó. Creo que no. Pero si hubiera llegado a ocurrir, se trataría de un desquicio moral de proporciones gigantescas con ribetes demoníacos.</p>
<p>Algo parecido ocurre, naturalmente, salvando la distancia, los hombres y el contexto, con el merengue de asumirse como peronista y reivindicar la figura de Héctor Cámpora, hasta el límite de bautizar con ese nombre a una agrupación juvenil que hace de la militancia y del peronismo una vocación cuasi religiosa. En este último caso me refiero a los jóvenes, incautos e inocentes, que han creído en la honestidad de una causa. No en sus jefes, que se han enriquecido de manera inmoral. <b>Inmoralidad similar a la de identificarse con el peronismo y llamarse camporistas</b>.</p>
<p><span id="more-455"></span></p>
<p><b>¿Quién fue Cámpora?</b></p>
<p>Héctor J. Cámpora nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, el 26 de marzo de 1909. Estudió medicina en la Universidad de Rosario, carrera que abandonó para reiniciar estudios de odontología en la Universidad de Córdoba. Una vez recibido, se estableció en San Andrés de Giles. El 17 de octubre lo sorprendió en su pueblo y se volcó a la política. Fue elegido diputado nacional por el Partido Independiente, una de las tres formaciones políticas que en 1946 llevaron a Domingo Perón a la Presidencia. Por su relación con Evita, llegó a presidir la Cámara de Diputados. Preso por la revolución libertadora, fue enviado a la cárcel de Ushuaia en compañía de otros detenidos, entre ellos se encontraba John William Cooke, que por aquellos años en carta a Perón decía: “Cámpora al ser detenido le hizo una promesa a Dios de que jamás volvería a actuar en política. Durante todo su cautiverio insistió en esta actitud. Como se pasa el día rezando, no creo que viole su juramento” (Cooke. Correspondencia. T. 1).</p>
<p>Luego, gracias al dinero que puso Jorge Antonio, otro de los detenidos, para arreglar la fuga, huyeron hacia Chile. Omito los comentarios de este empresario sobre el estado de ánimo de Cámpora en el trayecto que va de la cárcel a Punta Arenas. Y no por respeto a Cámpora, sino por desconfianza a Jorge Antonio, que nunca fue muy creíble en sus relatos históricos.</p>
<p>El hombre de San Andrés de Giles fue elegido por Perón como su delegado personal luego de que desplazara del cargo a Jorge Daniel Paladino en noviembre de 1971. <strong>Empezaba otra etapa de tires y aflojes con la dictadura militar que conducía el general Agustín Lanusse y Perón estimó que Cámpora lo representaría mejor. Veremos si eso fue así.</strong></p>
<p>El Cano, como le decían amigablemente a Lanusse, había pergeñado un plan frente al caos en que estaba sumido el país luego de las puebladas provincianas. La idea era hablar con Perón, sin esa conversación las cosas irían de mal en peor. Era evidente que la proscripción del peronismo agravaba la situación. En palabras de Lanusse: “Hasta voy a tener que tragar el sapo de hablar con Perón”, dicho a las cámaras de televisión, con gestos sueltos de político avezado.</p>
<p>El hablar no era otra cosa que poner en marcha el Gran Acuerdo Nacional (GAN), la fantasía del antiperonismo militante. ¿En qué consistía el GAN? Sencillo: restituir los restos de Eva Perón, colocar el busto del general en la galería de presidentes, extenderle el pasaporte, la prescripción de las causas civiles que aún quedaban, devolverle la jerarquía militar, el uniforme y los salarios no abonados. Frente a tanta generosidad, ¿qué debía hacer el general? Renunciar a su candidatura y acordar con el resto de los partidos la del general Lanusse. ¡Un disparate colosal!</p>
<p>Como Perón no lo hizo, el Cano se enfureció y decretó la cláusula del 25 de agosto que decía que para ser candidato en las próximas elecciones se debía: “Estar presente en el país antes del 25 de agosto de 1972 y residir permanentemente después de esa fecha”. El mismo decreto agregaba que no podrían ser candidatos quienes viajasen al exterior por más de quince días sin informarle al ministro del Interior.</p>
<p>Sabido es que Perón no vino antes del 25 de agosto, lo hizo el 17 de noviembre de 1972. De modo que Perón quedaba proscrito una vez más. Por otro lado, no pudo torcer la voluntad de la dictadura militar. La movilización a Ezeiza no alcanzó para cambiar la relación de fuerzas. Y la mayoría de los partidos políticos decidieron concurrir a elecciones sin importar la nueva proscripción. <b>Fue en esas circunstancias que Perón decidió nominar a Cámpora-Solano Lima como su fórmula</b>. ¿Por qué lo hizo?</p>
<p>Porque no podía ser. Porque Cámpora también estaba prohibido. Había infringido el decreto del 25 de agosto. Dejemos que Lanusse nos lo cuente: “La fórmula indicada por Perón incluía a Cámpora, quien no se había ajustado a la norma preelectoral de no abandonar el país sin el conocimiento y autorización del ministro del Interior. Perón no ignoraba esa imposición. ¿Por qué pues hizo esa designación? Es razonable pensar que lo fue para encontrar en el veto de su candidato el pretexto para resolver el voto en blanco que le permitiera, o bien continuar ejerciendo su influencia a distancia como en 1963, o bien provocar un clima de honda perturbación política y social que pudiera influir inclusive sobre las Fuerzas Armadas y, en consecuencia, llegar a provocar la caída del gobierno” (Mi Testimonio. Lanusse).</p>
<p>En síntesis, lo propuso a Cámpora para que lo vetaran. Llamar al voto en blanco, voltear a la dictadura y entonces sí presentarse libremente. Sin la mediación de Cámpora, que fue una de las más graves tragedias de nuestra historia.</p>
<p>Lanusse no lo vetó, violó su decreto, porque estaba convencido de que con ballotage el delegado de Perón no ganaba. Y embromó a Perón. Claro, al país también.</p>
<p>Cámpora se coló entre un juego de fulleros. ¡Y se la creyó! En su libro escrito en el exilio afirmó: “Yo conservaba siempre la intención de culminar el mandato recibido; así me lo requerían las aspiraciones del pueblo argentino”. ¿Desde cuándo las aspiraciones del pueblo argentino eran que Cámpora fuera presidente? ¡Por favor! La aspiración era Perón. <b>Cámpora rodeado de la izquierda peronista y de las organizaciones armadas hundió al país en el caos y la desesperación que lamentablemente Perón no tuvo tiempo de ordenar.</b></p>
<p>El nombre que Néstor Kirchner eligió para el agrupamiento de los jóvenes incluye la traición, la deslealtad y la violencia como antivalores del accionar político. Así les va a ir.</p>
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		<title>Cristina le debe una explicación al peronismo</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Mar 2016 09:30:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cristina Kichner]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Holdouts]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
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		<description><![CDATA[Como se  advierte en el título de esta nota, la ex Presidente le debe una explicación al peronismo; y el peronismo, por su lado, debe exigírsela, como también corresponde que lo haga Daniel Scioli, si llegaran a ser ciertas las declaraciones realizadas por ella a un empresario amigo: si Mauricio Macri arreglara con los holdouts,... <a href="http://opinion.infobae.com/claudio-chaves/2016/03/04/cristina-le-debe-una-explicacion-al-peronismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como se  advierte en el título de esta nota, la ex Presidente le debe una explicación al peronismo; y el peronismo, por su lado, debe exigírsela, como también corresponde que lo haga Daniel Scioli, si llegaran a ser ciertas las declaraciones realizadas por ella a un empresario amigo: si Mauricio Macri arreglara con los holdouts, el PRO se quedaría doce años en el poder.</p>
<p>Para arrancar digo que el peronismo jamás le pedirá una rendición de cuentas a la señora por esas declaraciones o, al menos, para corroborar que hayan sido dichas. El partido peronista no existe y no quiere líos con la progresía. Tampoco lo hará Daniel Scioli, que nunca mostró coraje y autonomía en su etérea vida política.</p>
<p><b>De ser ciertas las declaraciones (creo que lo fueron), ponen de manifiesto que la señora tenía en claro que arreglar con los holdouts significaba para el país un enorme alivio para su alicaída economía</b>, como garantía de gobernabilidad y éxito futuro. Como al kirchnerismo sólo le quedaba un año de gobierno, solucionar el asunto al final de su mandato era otorgarle a Daniel Scioli el éxito promovido por Cristina, dado que, de realizar en tiempo y forma un arreglo con los fondos buitre, el bonaerense tendría mayores posibilidades de ganar la elección.<span id="more-449"></span></p>
<p>¿Por qué servirle en bandeja de plata ese regalo a un hombre que jamás soportó y que se le impuso por intencionalidad de votos en la interna no jugada con Florencio Randazzo? ¡Scioli nunca fue el candidato de Cristina! Jamás lo quiso. Como me dijo uno de sus hombres más allegados: mientras no nos niegue, vamos bien. Los negó el pueblo.</p>
<p>¿Por qué regalarle semejante presente de mirra, incienso y oro a un político insoportable, a un vegetal, como afirmaban? <b>Hacerlo significaba que la señora jamás volvería a la política desde el peronismo, que encontraría en Scioli un nuevo conductor</b>. Sin prisa pero sin pausa el kirchnerismo, con Scioli en el poder, se iría licuando en una agonía mal oliente. Así pensaba la señora. Lo mejor era que ganara Macri. Si la derecha gobernaba, el progresismo volvería al poder por clamor. Ilusionaba la señora y aún ilusionan sus incautos seguidores.</p>
<p>Arreglar con los fondos buitre sería una agachada y una renuncia al relato. ¿Sacrificar utopías por Scioli? Ni pensarlo.</p>
<p>Ganó Macri. ¿Lo deseaba Cristina? Su desprecio a Scioli la empujó a la actual situación. En verdad, la señora no tenía salida.<b> Estaba y está en jaque mate. Si ganaba Scioli, no volvía y al ganar Macri no sólo no vuelve, puesto que el peronismo busca un nuevo rumbo sin ella, sino que corre el riesgo de figurar en las páginas más negras de nuestra historia</b>. Comodoro Py no perdona.</p>
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		<title>La historia de la grieta</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Feb 2016 16:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Chaves</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Una profusión de artículos, escritos por historiadores y periodistas, apareció en los últimos tiempos para explicarnos cómo la fractura política que azuzó el kirchnerismo es un mal que proviene del fondo de nuestra historia. Que en definitiva no ha sido una creación original del Gobierno que se fue. Por el contrario, una larga lista de enfrentamientos sacudió la armonía y el equilibrio del país, afirman, en el supuesto de que esto último fuera posible. Como ejemplos citan a Mariano Moreno y Cornelio Saavedra, Juan Lavalle y Manuel Dorrego, federales y unitarios, provincianos y porteños y así hasta nuestros días. Ubicando, de esta forma, el problema en el plano político, sin profundizar en los aspectos ideológicos o filosóficos que determinan el problema. Estos análisis se deslizan por la superficie como son los hechos cotidianos de la política menuda. Dejando en manos del individuo y su voluntad la posibilidad de ser más menos inapelable.</p>
<p>Ciertamente hay mucho de individual en la violencia y el fanatismo. Es un componente psicológico. Escapa al territorio de la historia y la filosofía. No forma parte de este artículo. Lo que sí podemos afirmar es que ciertas personalidades se orientan más por una línea de acción política que por otra. El intolerante, intransigente e inapelable con seguridad se inclinará por aquellas doctrinas que proclamen un pensamiento absoluto, incondicionado, que se halla por encima de la realidad y aspiran alcanzarlo por el camino de la revolución. También hay climas de época que confunden al más pintado.</p>
<p>Lo que propongo en el presente escrito es una aproximación al tema abordando las doctrinas o las líneas ideológicas que alientan la fractura al promover el progreso mediante la revolución que parte de una idea. Idea construida como una elaboración intelectual por fuera del desenvolvimiento histórico y llevada a la realidad por la fuerza y la voluntad. El iluminismo es la expresión ideológica de esta tendencia. Un gran filósofo argentino afirmaba: “La razón se impone a la historia. El progreso no está en la historia misma, es obra de la razón que formula los valores y los impone a golpe de reformismo radical. La teoría iluminista del progreso implica el espíritu de utopía revolucionaria” (Coriolano Alberini. <em>Problemas de la historia de las ideas filosóficas de la Argentina</em>).</p>
<p>De modo entonces que la idea impuesta a golpes de revolución lleva implícito que quien no comulgue con estos valores es un contrarrevolucionario. Por lo tanto, un enemigo del bienestar humano. Al que hay que anular. La idea de revolución es un absoluto. El siglo XIX en la Argentina estuvo signado por este pensamiento. A manera de ejemplo y sin afán de hacer una crítica, el general José de San Martín le escribía a su ex secretario, Tomás Guido, que luego de diecinueve años de desinteligencias en busca de la libertad sólo queda para que el país pueda existir “la necesidad absoluta que uno de los dos partidos desaparezca”. Está plagada nuestra historia de ideas similares. La izquierda, el revisionismo nacionalista y el iluminismo liberal hicieron de esta idea desafortunada del Libertador el leitmotiv de su existencia. Lo que viene a demostrar que los tres cuerpos de doctrina —liberalismo iluminista, marxismo y nacionalismo— guardan en sus pliegues un componente racionalista resuelto a ser impuesto por la fuerza y la voluntad al conjunto de la sociedad.</p>
<p>Sin embargo, una línea del liberalismo surgida como reacción al iluminismo, el romanticismo, construyó en el territorio de la interpretación histórica y la acción política una mirada más amigable del devenir: el historicismo. En nuestro país, el más claro pensador de esta corriente fue Juan Bautista Alberdi. El intelectual argentino más brillante del siglo XIX no cree en la revolución ni en el extermino del adversario. Cree en la evolución y el acuerdo. Decía Alberini del pensamiento de Alberdi: “El progreso no se impone a la historia: se halla ínsito en ella. La creación no constituye un acto excepcional sino continuo. Es inmanente, no trascendente”.</p>
<p>Por lo tanto, el progreso no se impone a fuerza de revoluciones. Esta mirada de Alberdi hizo que el tucumano acompañara a Urquiza cuando promovió el Acuerdo de San Nicolás con los antiguos gobernadores de la época rosista, cuando se opuso a la pena de muerte decretada sobre Juan Manuel de Rosas por los liberales iluministas porteños y cuando escribió: “El libro <em>Facundo</em> es peligroso para los tutores argentinos. Es el manual del caudillo y del caudillaje, en que el autor (Sarmiento, liberal iluminista) consagra la teoría del crimen político y social como medio de gobierno”.</p>
<p>Como ve el lector, <strong>en nombre del progreso a fuerza de revoluciones se han producido los más grandes crímenes de la historia. Nuestro país es un claro ejemplo de esta enfermedad ideológica.</strong> Hace no más de cuarenta años se asesinaba en nombre de una revolución que nos traería la igualdad, el bienestar y el paraíso perdido. ¡Así nos fue!</p>
<p><strong>El kirchnerismo, al posicionarse en la fractura, no hace otra cosa que dar continuidad a una línea histórica que sin embargo tuvo su contracara en pensadores como Alberdi</strong> que afirmaba: “Promover el progreso, sin precipitarlo, evitar los saltos y las soluciones violentas en el camino gradual de los adelantamientos, abstenerse de hacer cuando no se sabe hacer, o no se puede hacer, proteger las garantías públicas, sin descuidar las individualidades…cambiar, mudar, corregir conservando”.</p>
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