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	<title>Carlos Mira &#187; Santa Cruz</title>
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		<title>Fue Néstor</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Feb 2015 09:05:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>La muerte del fiscal Nisman no se resolverá. No nos engañemos. Como la causa que él investigaba o como la de la Embajada de Israel o como el crimen de Nora Dalmasso o el del Candela, nunca se sabrá que ocurrió en el piso 13 de las Torres Le Parc de Puerto Madero aquel 19 de enero. <strong>La Argentina no puede entregar certezas de ninguna especie a sus ciudadanos, en ningún caso.</strong> Aquí nunca se sabe que ocurrió.</p>
<p>El barro termina cubriendo todas las causas. Un lodazal fabricado y multiplicado por mil variantes, impide discernir dónde está la verdad y dónde la mentira.</p>
<p><strong>Esa incertidumbre siempre es funcional al poder</strong>: en ese mar de dudas y de acusaciones cruzadas, quien monopoliza los resortes de las decisiones se ve favorecido porque las máscaras terminan de caer.<span id="more-764"></span></p>
<p>El kirchnerismo ha hecho una maestría de de esos berenjenales. Ya traía esa escuela de Santa Cruz en donde el pueblo de la provincia nunca supo los secretos del poder de los Kirchner y tampoco tuvo acceso al esclarecimiento de ninguna de sus oscuridades, aun cuando ellas hayan alcanzado los estrados judiciales. <strong>Allí sí que el kirchnerismo logró copar el poder judicial y con ellos completó la ansiada impunidad. </strong></p>
<p>Todo el que hubiera querido saber las profundidades de esas negruras solo necesitaba informarse y -obviamente- tener una mínima formación republicana para -por contraste- rechazar al kirchnerismo. En la Argentina del 2003 no ocurrió ni una cosa ni la otra. <strong>Franjas importantes de la sociedad (quizás impulsadas por la furia contra Menem) se dejaron subyugar por el discurso del entonces gobernador de Santa Cruz</strong> y, si bien éste no consiguió ganar la elección porque el menemismo se siguió mostrando como la “primera” minoría, se hubiera hecho -de todos modos- de la presidencia en una eventual segunda vuelta porque aquel rencor contra el riojano lo daban ganador en cualquier encuesta.</p>
<p>Una vez que comenzó su presidencia, notorios sectores de la intelectualidad y de la prensa -<strong>incluido el propio Grupo Clarín</strong>- se aliaron al presidente,<strong> respaldando prácticamente todas sus iniciativas y, fundamentalmente, sus modos; sus maneras de hacer las cosas</strong>. En ese lapso se sentaron los cimientos del modelo autoritario, ignorante de la división de poderes, desdeñoso de aceptar los controles de una república y, también, los motores esenciales de un estatismo negador de la iniciativa priivada y desconfiado de la libertad individuial.</p>
<p>Quienes alertamos lo que se venía fuimos solo unos pocos. <strong>Esa soledad fue directamente proporcional al ostracismo y a las caras extrañas con las que se nos miraban.</strong> Grandes popes del periodismo que hoy son estrellas de la llamada “prensa independiente” defendieron aquella etapa fundacional del kirchnerismo como si se tratara de la nueva política.</p>
<p><strong>La “nueva política” tenía muchas oscuridades en el placard. Pero lo que saltaba a la vista era su antirrepublicanismo, su espíritu contrario a la Constitución y su antioccidentalismo.</strong> Todo lo que hoy ha llegado a convertirse en una especie de éxtasis de lo negativo fue “plantado” en aquel momento, cuando muy pocos lo notaron o quisieron notarlo.</p>
<p>En ese momento también se empezaron a trazar las coordenadas del relato. del plan para copar los medios y la justicia, para estatizar la economía, echar un bozal a la libertad individual, crear estructuras secretas y corruptas para el trasiego de información y dinero y construir una red de sometimiento a la caja y al rebenque de la Casa Rosada.</p>
<p>Para quienes tuvieran una mínima formación republicana el contraste con todo lo que el kirchnerismo insinuó desde el primer día no podía ser más sonoro.</p>
<p><strong>En esa época también se inició la división social: el poner a unos contra otros, reproduciendo las condiciones de una lucha de clases en la Argentina, haciéndole creer a los que la pasaban mal que sus penurias se debían a los que la pasaban bien.</strong></p>
<p>A ese momento también se debe<strong> el embrión del estallido de inseguridad.</strong> Aunque la postura “garantista” venía de arrastre en la Argentina, la inequívoca señal de Kirchner de llevar a la Corte Suprema de Justicia a Eugenio Zaffaroni (<strong>que fue a las audiencias de acuerdo del Senado acompañado por un ex secuestrador de personas haciendo las veces de su “secretario”</strong>) constituyó una irrevocable decisión de considerar a los delincuentes víctimas y a la sociedad victimaria, por burguesa, discriminadora y segregacionista.</p>
<p>Recordemos que <strong>todo esto se hizo en medio de una rotunda aprobación social y de comentarios en general aprobatorios de la prensa.</strong> El gobierno ganó las elecciones de 2005 y las de 2007 en donde ya se eligió a Cristina.</p>
<p>Resulta obvio que a partir de allí y, fundamentalmente, luego de la muerte de Kirchner, el gobierno viralizó su extremismo y profundizó sus costados más estatistas, más antioccidentales, y más antirrepublicanos. <strong>Pero la semilla de toda la maleza que hoy cubre la institucionalidad argentina fue plantada en los primeros cuatro años de gobierno. </strong></p>
<p>Juan Bautista “Tata” Yofre se ha hecho famoso últimamente por su serie de libros “Fue”. Todos estudian los años de sangre en la Argentina, los años ’70, y también sus raíces, sus causas y sus verdaderos protagonistas. <strong>El primero, recuerdan ustedes, fue “Nadie Fue”, en alusión directa a esa manía argentina de no hacerse responsable de las cosas.</strong> Había ocurrido un zafarrancho y la aspiración era hacerlo pasar por la obra de un asteroide maléfico. “Yo argentino…”</p>
<p>Luego llegó “Fuimos todos”, dando a entender que, en mayor o menor medida, todos teníamos responsabilidad en aquella tragedia civil.</p>
<p>Y por último, acaba de aparecer, “Fue Cuba”, una obra de investigación monumental en donde se prueba con más de 10000 documentos desclasificados por la inteligencia checa, que fue la dictadura castroguevarista la que ideó, diseñó y llevó adelante -con la ayuda de la inteligencia soviética y checoslovaca- un plan de infiltración revolucionaria marxista en Latinoamérica para exportar la revolución desde La Habana.</p>
<p><strong>Parafraseando a Yofre podríamos decir “Fue Néstor” para explicar lo que está ocurriendo hoy.</strong> Esta claro que la presidente Fernández ha cruzado todos los límites del Estado de Derecho, de la ley y hasta del decoro republicano. Pero la puesta en marcha de lo que sucede hoy ocurrió en <strong>aquellos años, en los que se animaba a contradecir a aquel desaforado presidente que había hecho del contraste con la abulia delarruista su zanahoria de conquista. Una zanahoria que muchos mordieron y de la que hoy pocos parecen acordarse.</strong></p>
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		<title>Entre la locura y el Tigre</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Aug 2013 04:20:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las PASO ya son historia</strong>. Pero su resultado recién comienza. <strong>La rotunda derrota del gobierno en prácticamente todo el país electoralmente útil plantea interrogantes serios para el futuro de la Argentina</strong>. Si estuviéramos frente a un gobierno normal, lo más lógico sería suponer una recepción del mensaje, un ajuste del rumbo para ponerlo más acorde a lo que la votación arrojó y una apuesta a que esa corrección sea percibida por la sociedad para recuperar, en la elección de octubre, algo de lo perdido ahora.</p>
<p><strong>Pero el país no tiene un gobierno normal</strong>. El país tiene un <strong>gobierno sectario</strong>; un gobierno que, sentado en las instituciones de todos, gobierna para una facción. Como todo gobierno faccioso siempre se atribuirá el triunfo: cuando gana porque gana; cuando pierde porque esa es la señal de que su lucha contra los verdaderos poderes enquistados en el conservadurismo argentino no está terminada y que deben redoblarse los esfuerzos para vencerlos definitivamente.</p>
<p>Del discurso de la presidente de ayer por la noche se deduce eso. La señora de Kirchner no admite nada, ni un error, ni una culpa, ni una falla. Nada. Ellos ganaron, “porque estas eran elecciones nacionales” y porque<strong> “son el David que lucha contra todos los medios y gobierna todos los días”</strong>.</p>
<p><span id="more-234"></span>La sociedad no puede esperar nada bueno de semejante abstracción de la realidad, de tanto autismo, de tamaña concepción ciega. La presidente reivindicó los proyectos más agrios de su gobierno y reclamó que prontamente se los ponga en práctica. Increíblemente, exigió que tenga plena vigencia su capricho de que dejen de existir las medidas cautelares oponibles al Estado, haciendo gala de una ignorancia llamativa acerca de cómo funciona el sistema constitucional y de cómo se entiende la democracia en la Argentina.<strong> Casi con tono de incrédula incomprensión se preguntó cómo esas medidas pueden detener las leyes que dicta “el Parlamento”</strong> (no hay nadie que pueda convencer a la presidente de que no diga “Parlamento”, porque el país no tiene “Parlamento”, tiene <strong>Congreso</strong>). <strong>Se llama “Derechos y garantías”, señora presidente</strong>. Es el capítulo uno de la Constitución. Es fácil leerlo. Ésta a su alcance. Puede hacerlo.</p>
<p>En la Argentina, la república y la democracia consisten -al menos mientras rija esta Constitución- en que, justamente,<strong> los ciudadanos pueden oponer defensas judiciales contra las leyes que dicta el Congreso</strong>. De eso se trata la vida libre, y en eso consiste la gracia de que los individuos no queden presos de decisiones totalitarias de mayorías circunstanciales. Por encima de las mayorías de hoy está la ley de siempre. Se trata de un principio que la presidente se niega a procesar.</p>
<p><strong>Son cegueras como ésta las que la condujeron a la implacable derrota de ayer.</strong> Pero son esas mismas cegueras las que hacen poco probable que la derrota de ayer tenga alguna influencia del tipo que la gente desearía en su gobierno.</p>
<p><strong>El mando de la señora de Kirchner se hará más sectario de ahora en más.</strong> El encierro en una<strong> burbuja irreal</strong> se convertirá más que nunca en la única escenografía habitada por el poder. Un poder que cree que no dispone de ningún medio (cuando en realidad dispone de todos, a excepción de aquellos a los que la gente escucha, mira o lee), <strong>un gobierno que está convencido de que no es el poderoso sino el representante de aquellos a quienes el verdadero poder oprime</strong>; una presidente que vive creyendo que dice la verdad cuando, por otro lado, la sociedad ha escuchado historias que van desde <strong>la “abogada exitosa”</strong> hasta <strong>“comer con $ 6 por día”</strong>, pasando por los “20.000 millones de dólares de inversiones chinas” hasta <strong>“el tren bala”</strong>, el “aquí va a llover gasoil” y “la inflación es del 9,8 anual”.</p>
<p><strong>“Nunca les mentí”, dijo ayer la presidente,</strong> cuando el país se va convenciendo cada día más de que, justamente, parte de la millonada de dólares que entró aquí la última década fue utilizada para construir una escenografía de cartón piedra, irreal, mentirosa.</p>
<p>Esas desconexiones del contexto real desembocaron ayer ruidosamente en las urnas y le hicieron perder más de 25 puntos porcentuales de votos al kirchnerismo en todo el país. <strong>Hasta cofradías irreductibles como Jujuy, San Juan, Catamarca y Santa Cruz también cayeron por efecto de un cansancio monocorde de un cuento que ya no resiste el peso de la realidad.</strong> Pero sin dudas, la derrota en la provincia de Buenos Aires y por el margen por el que se verificó es la nota que indica una alarma notable para la manera que tiene el peronismo de entender el poder. Nadie sabe en cuanto se convirtió el lunes a la mañana la diferencia de casi 6 puntos del domingo a la noche. Los vasos comunicantes del peronismo siempre han sido muy “fluidos” frente a mensajes tan claros.</p>
<p>La <strong>señora de Kirchner</strong> hizo una<strong> referencia a 2009</strong>. <strong>Fue el único momento en donde su discurso entabló un vínculo con la derrota.</strong> La presidente dijo que habían superado aquella instancia y que también la superarían ahora. Pero el país debe recordar a que precio el gobierno recuperó el centro del ring: su avance sobre la nueva mayoría fue desenfrenado en el periodo de Congreso que mediaba hasta el 10 de diciembre, para <strong>sacar las leyes que quería</strong> (entre las que se incluía la de <strong>Medios</strong>) con su vieja mayoría. No sería extraño esperar una embestida similar.</p>
<p>La presidente no dio ninguna muestra de tender ninguna mano. No admitió nada que nos permita deducir que episodios como el desagradable espectáculo que dio el fiscal kirchnerista en la mesa en que votó <strong>Macri</strong>, van a empezar a olvidarse. Al contrario: <strong>lo más probable es que ese espíritu divisionista y lleno de rencor se multiplique.</strong></p>
<p><strong>La Capital en ese sentido pudo ser testigo ayer de un día histórico: el inicio de una convivencia civilizada de ideas opcionales pero compatibles.</strong> <strong>UNEN</strong> consiguió la mayoría de los votos (si se sumaran todas sus listas) y el <strong>PRO</strong> ganó la elección contando los candidatos de a uno.<strong> Lilita Carrió</strong> felicitó y dijo que se alegraba porque “su amiga” <strong>Gabriela Micheti</strong> había ganado y<strong> Macri dijo que había “muchos votos PRO” en la interna de UNEN</strong>. El país carece de ese escenario; la Argentina no tiene dos partidos con posibilidades de gobernar, que no se odian entre sí y que son compatibles en muchas de sus visiones. Eso lo tienen los países desarrollados. Y entre otras cosas, son desarrollados por eso.</p>
<p><strong>Los procesos eleccionarios en populismos del tipo del que gobierna hoy en la Argentina no pueden analizarse con la lógica de los procesos eleccionarios de las democracias reales.</strong> Un triunfo como el de Massa en el distrito que todo el mundo mira y una caída libre del gobierno en el resto del país, serían, bajo otras condiciones, elementos suficientes para suponer un retoque en el gabinete, un llamado a una mesa de consenso, una “bajada de copete”.</p>
<p><strong>El gobierno que hizo alarde de la “voluntad mayoritaria” ha visto descender esa mayoría al piso.</strong> El gobierno que tomó como eslogan de campaña la frase “<strong>en la vida hay que elegir</strong>” se encuentra con que <strong>la gente no lo eligió.</strong> Pero en lugar de tomar esos datos de la realidad y procesarlos para elaborar una respuesta racional ha preferido construir de inmediato una realidad paralela. “Son elecciones nacionales”, dijo la señora de Kirchner dando validez a una suma inverosímil. Ya antes <strong>Florencio Randazzo</strong> había suministrado datos que consistían en sumar los votos del <strong>FPV</strong> (y de los demás participantes) en todo el país cuando claramente no todos competían en todas las jurisdicciones. El único que lo hacía era, justamente, el oficialismo. <strong>Darle entidad a ese dato es lo mismo que adjudicarse una victoria futbolera en un partido que nunca se jugó</strong>. La propia presidente endosó la única interpretación válida para estas elecciones (el resultado de la provincia de Buenos Aires) cuando tomó de la mano a <strong>Insaurralde</strong> y lo subió a su propio caballo, hasta para ir a saludar al <strong>Papa</strong>. ¿Acaso fue Cristina a<strong> Río de Janeiro</strong> con <strong>Jorge Obeid</strong>, candidato en <strong>Santa Fe</strong>? No, no,<strong> fue con Insaurralde.</strong></p>
<p><strong>E Insaurralde perdió. Es una derrota que se traslada por carácter transitivo a la presidente</strong>. La señora de Kirchner se encerró en su propios pensamientos hasta posar su dedo incontrovertible sobre la cabeza del intendente de Lomas de Zamora. Será precisamente esa relación entre la decisión tomada y quien la tomó la que diseñe la respuesta a lo que ocurrió ayer. Conociendo los antecedentes de que disponemos no se puede esperar algo distinto a la profundización: <strong>más agresión, más cepo, más descalificaciones, arremetida contra la justicia, posible intervención de medios</strong>. <strong>Habrá que ver cuánta de esta locura es compartida por quienes ya empezaron a calcular cuanta distancia hay desde donde viven hasta Tigre.</strong></p>
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