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	<title>Carlos Mira &#187; inundaciones</title>
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		<title>La &#8220;cristinización&#8221; de Scioli, una carta peligrosa</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 03:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Daniel Scioli decidió ponerse un traje de antipatía para enfrentar las consecuencias de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Quizás sea un primer ensayo sobre el curso de modales kirchneristas que, aparentemente, ha decidido tomar. Durante meses -si no años- trató de convencer a media ciudadanía de que, pese a ser “un hombre... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/20/la-cristinizacion-de-scioli-una-carta-peligrosa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Daniel Scioli decidió ponerse un traje de antipatía para enfrentar las consecuencias de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Quizás sea un primer ensayo sobre el curso de modales kirchneristas que, aparentemente, ha decidido tomar.</p>
<p>Durante meses -si no años- trató de convencer a media ciudadanía de que, pese a ser “un hombre del proyecto”, él era distinto, dialoguista, educado, de buenas maneras.</p>
<p>Pero el desastre que es su provincia puesto de manifiesto por la inclemente naturaleza, sumada a la falta de controles y a una administración ineficiente, <strong>parece haber sacado de su centro al gobernador, que no tuvo mejor idea que salir al cruce de Mauricio Macri, del peor modo.</strong></p>
<p>Durante mucho tiempo vendió la imagen de la amistad y de la relación de respeto que lo unía al hoy candidato de Cambiemos. Pero bastó que este comentara los trabajos de ingeniería hidráulica que harían falta en la provincia de Buenos Aires y que no se han hecho en todos estos años, para que el gobernador saliera con los tapones de punta.</p>
<p>A su juicio también estaría mal que los candidatos de la oposición hayan hecho comentarios sobre las inundaciones: según Scioli, esos son aprovechamientos políticos de las desgracias.<span id="more-1013"></span></p>
<p><b>Es posible que haya un uso conveniente de lo que ocurrió con miles de ciudadanos en la provincia para castigar la administración, no solo de Scioli, sino de todos los gobernadores que han pasado por allí sin atender a la infraestructura necesaria en la provincia, pero el hombre de la “fe y el optimismo” no puede volverse loco porque le canten unas cuantas verdades.</b><b></b></p>
<p>En todo caso, siguiendo su vocación dialoguista, debería haber citado a los que proponen obras para que expliquen sus proyectos y eventualmente cómo se financiarían y cómo se llevarían adelante.</p>
<p>Scioli dijo en declaraciones radiales: “La gente por algo votó de la manera que votó, no se dejó llevar por este tipo de operaciones, y por eso nos dio la ventaja de más de 3 millones de votos y de 15 puntos, que se va a confirmar con el escrutinio definitivo, donde vamos a sumar todavía más votos y más diferencias sobre esta nueva alianza, que ha mostrado la peor cara”.</p>
<p>Meterse con cómo votó la gente y con el acto eleccionario en sí puede ser complicado. Es más, si lo piensa, puede ser que el gobernador llegue a la conclusión de que no le conviene meterse en ese terreno.</p>
<p><b>Respecto de cómo votó la gente hay, justamente, muchos reparos que surgen de ver hasta qué grado el pueblo está esclavizado mentalmente y depende económicamente de un Estado sin alma que lo compra por migajas y que luego le hace pagar consecuencias infrahumanas por haberse comido los recursos que le robó</b>.</p>
<p>Son muchos los que no se explican cómo esa gente no se rebela contra su condición, una condición en la que la ha puesto la desidia de 25 años de corrupción y dejadez.</p>
<p>Respecto del acto eleccionario en sí, también es un terreno que el gobernador debería evitar por su propio bien. Nunca, como en el domingo 9 de agosto, se escucharon denuncias de robo de boletas, fraudes diversos, aprietes y accionar de punteros comprados, votación de paraguayos que llegaron por distintos puntos de la frontera y que luego fueron repartidos con remises del peronismo en distintos lugares de votación, aparición de boletas falsas impresas a propósito, boletas de la oposición descubiertas tiradas en <i>containers</i>, en fin, toda una pléyade de trucos y trampas de la más baja estofa.</p>
<p>Así que lo que más le convendría a Scioli es no hacer “olas” respecto de cómo votó la gente y cómo se desarrolló el comicio, porque de ese análisis va a salir más golpeado que beneficiado.</p>
<p>Scioli decidió jugar su futuro a una carta peligrosa: la que representa el cristinismo duro y puro. Nadie conoció ningún mensaje de felicitación presidencial por la victoria del gobernador en las PASO. <b>La Presidente está !&#8221;borrada&#8221;, sin paradero conocido desde que el agua tapó media provincia. Es lo habitual en los Kirchner: desaparecer cuando hay malas noticias. Así ocurrió con Cromañón y con Once.</b><b></b></p>
<p>El jefe de gabinete se dio el lujo de hasta “cargar” al gobernador con su viaje a Italia, viaje que dijo desconocer y del que solo se interesó para saber si Scioli le “había traído alfajores”.</p>
<p>El gobernador operó su influencia en la Justicia para ser un capítulo más del libreto de impunidad con el que la Presidente pretende retirarse del Gobierno. Pero con todos estos años al lado de los Kirchner aún no aprendió que nunca será aceptado por ese círculo cerrado y perverso. No recibió ningún agradecimiento por su gestión, ni siquiera cuando entregó un triunfo electoral.</p>
<p>Ese será el escenario que su propia tropa le entregará en su eventual Gobierno. Ni el ministro de economía, Axel Kicillof, candidato a diputado por la Capital, pegará su campaña a la del candidato a presidente. Es probable que Scioli deba hacer un curso rápido de desagradecimientos, un capítulo infaltable en el mundo K. Ya comenzó a internarse -a lo mejor muy a su pesar- en el terreno de las cabronadas, otro condimento invariable en los modales del oficialismo. De allí a aprender los demás episodios solo hay un paso.</p>
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		<title>Nombramientos e inundaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2015 09:25:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Rossi]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando el país ardía, María Delfina Rossi se fue de la Argentina junto con su madre para vivir una vida europea. Se crío y estudió en España, donde se recibió de licenciada en economía en Barcelona, se unió al movimiento izquierdista de los indignados y obtuvo un máster en la universidad de Florencia en Italia.... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/14/nombramientos-e-inundaciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el país ardía, María Delfina Rossi se fue de la Argentina junto con su madre para vivir una vida europea. Se crío y estudió en España, donde se recibió de licenciada en economía en Barcelona, se unió al movimiento izquierdista de los indignados y obtuvo un máster en la universidad de Florencia en Italia.</p>
<p>María Delfina Rossi es hija del ministro de Defensa, Agustín Rossi. Ahora, con 26 años, regresó al país y fue designada directora del Banco Nación con un sueldo de $ 70.000 mensuales.</p>
<p>Rossi no tiene ninguna experiencia en el sector privado, no se le conoce trabajo alguno en una empresa, estudio o unidad productiva (cualquiera sea) privada. Llegó a su puesto sin haber ganado ningún concurso público de antecedentes ni de haber participado en ninguna competencia o compulsa de aptitud.</p>
<p>Ella dice que no tiene portación de apellido, sino portación de currículum, aunque muchos otros argentinos con currículums similares o mejores que el de ella no han podido acceder a la función pública o a la judicatura, sí por una cuestión de apellido o porque su familia tuvo alguna vinculación con épocas negras de la Argentina.<span id="more-1006"></span></p>
<p>Es cierto que Rossi no debería pagar los platos rotos y quedar fuera de la consideración para ocupar cargos públicos simplemente porque su padre es ministro y, por ese hecho, perder la igualdad de oportunidades que significa acceder a un cierto lugar.</p>
<p>Pero, en todo caso, ese también debería ser el criterio para los otros casos en donde, incluso por concurso (cosa de la que Rossi no participó), se ha probado holgadamente la idoneidad y, sin embargo, por un claro prejuicio ideológico se le negó a personas concretas de carne y hueso el acceso al cargo que legítimamente se habían ganado en libre competencia.</p>
<p><b>No hay dudas de que la Argentina debería tener una norma que regulara el ingreso a la función pública teniendo al concurso público de antecedentes como regla general de admisión y al parentesco como un limitante de decoro para ciertos cargos.</b><b></b></p>
<p>El parentesco debe jugar en contra del candidato cuando la relación familiar se establece con un funcionario en funciones, no para limitarle el acceso, sino para que ese vínculo no sea causal de eximición del concurso. Y desde ya el parentesco jamás debería ser un obstáculo ideológico<i>,</i><i> </i>y menos aún cuando los aspirantes han aprobado con creces los concursos de antecedentes.</p>
<p>Hay muchos funcionarios que han poblado la función pública con parientes, empezando, claro está, por la propia familia Kirchner, con Alicia, Máximo, Romina Mercado, la pareja de Máximo, la pareja de Florencia. Pero no son los únicos casos.</p>
<p>En las provincias, el escenario raya directamente con situaciones que uno solo podría encontrar en los regímenes feudales o en los previos a la modernidad republicana, donde una casta de nobles, portadores de apellidos se diferenciaba del resto porque, simplemente por su sangre, tenían el futuro asegurado, la “vaca atada”.</p>
<p>Resulta francamente sorprendente cómo el pueblo argentino tan aparentemente “gallito” para tantas cosas, ha aceptado esta verdadera cooptación del presupuesto público para bolsillos privados, para que el dinero que penosamente los argentinos aportan con sus impuestos termine haciendo la fortuna de gente que se llama de tal o cual manera.</p>
<p>Está claro que esta obscenidad contrasta con la situación de la provincia de Buenos Aires, en donde <b>miles de ciudadanos que no pertenecen a esa nobleza están bajo el agua, porque no se hicieron las obras que aquellos dineros deberían haber financiado</b>. Es increíble que esa pasmosa realidad no quede manifestada en las votaciones y quienes se “tragaron” esos fondos no sean castigados en las urnas.</p>
<p><b>El resultado del domingo demuestra que en varios de los distritos más inundados de la provincia ganó el kirchnerismo</b>. Eso demuestra que, efectivamente, hay mucha gente indignada por ese estado de cosas, pero no es precisamente la gente que está bajo el agua. Paradójicamente la gente que no tolera más esas inmoralidades no está inundada, vive, si se quiere, hasta relativamente bien. Sin embargo, aspiran a un cambio para que, entre otras cosas, ese espectáculo de gente que ha perdido todo no se repita nunca más. Pero mientras la propia gente que ha perdido todo no se dé cuenta, estamos perdidos, el país no tendrá futuro.</p>
<p>Los casos de Rossi y de las inundaciones son como la cara y la seca de la misma moneda, son la expresión grotesca de una restauración despótica.</p>
<p><b>Mientras el cócoro pueblo argentino se soportando, por ejemplo, situaciones como las de Luján, y, al mismo tiempo, siga aceptando la entronización de una verdadera casta de apellidos (los Kirchner, los Alperovich, los Insfrán, los Fellner, los R. Saa, los Zamora), el país no será una república, sino una monarquía absoluta</b> con un régimen feudal de señores privilegiados que forman la corte del monarca.</p>
<p>Ese sistema de relacionamiento de las sociedades terminó hace 400 años. Pero la enjundia quijotesca de la Argentina se propuso demostrarle al mundo que puede volver a ponerlo en vigencia.</p>
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		<title>La inundación, la reforma judicial y la responsabilidad social</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Apr 2013 15:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[democratización de la Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[inundaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[La sociedad civil ha mostrado su indignación frente a varias figuras encumbradas de la política argentina como consecuencia del desatre de las inundaciones de la semana pasada. Pero no se ha escuchado ninguna autocrítica que señale la responsabilidad propia. La gente se considera completamente inocente respecto a lo sucedido. Obviamente resulta muy impolítico nuestra parte... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2013/04/09/la-inundacion-la-reforma-judicial-y-la-responsabilidad-social/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La sociedad civil ha mostrado su indignación frente a varias figuras encumbradas de la política argentina como consecuencia del desatre de las inundaciones de la semana pasada. Pero no se ha escuchado <strong>ninguna autocrítica que señale la responsabilidad propia</strong>. La gente se considera completamente inocente respecto a lo sucedido.</p>
<p><span id="more-40"></span>Obviamente resulta muy impolítico nuestra parte cargarle parte de responsabilidad a la gente que ha sufrido los efectos de la catástrofe, posiblemente medidos en víctimas de familiares o, cuando menos, en pérdidas materiales enormes.</p>
<p>Pero <strong>nuestra obligación consiste en avisar que si la sociedad no modifica sus patrones de voto, seguirán llegando al gobierno un perfil de funcionarios que no han logrado mejorar la infraestructura del país</strong> ni siquiera en la década de mayor recaudación de dinero público de la historia y en la de mayor presión impositiva.</p>
<p>Es esa conexión maléfica entre los que votan y los que son elegidos lo que luego produce los dramas de los que votan. El distrito electoral de la tragedia platense favorece claramente al kirchnerismo. Sin embargo esa fuerza política no hecho nada por ellos. Los ha engañado. Ha usado  sus votos para alcanzar los sillones del Estado y luego los abandonó.</p>
<p>Para lograr su cometido les vendió el “paquetito” de las bondades insuperables del Estado; de que <strong>el liberalismo es el mal y que el estatismo es el bien</strong>; de que bajo la sombrilla protectora del Estado vivirían mejor.</p>
<p>Esa gente lo creyó. Lo creyó sin análisis. Lo creyó por broncas, por envidias, por rencores. Ayudó a sentar en los sillones del poder a un conjunto de aprovechadores que se valieron de las estructuras del Estado para convertirse en una casta verdaderamente desigual, que viaja, que tiene buenos autos, buenas casas, que viste bien, que frecuenta los mejores lugares, mientras sus electores mueren ahogados en una inundación.</p>
<p>Por supuesto que la primera carga de culpa y responsabilidad está en esos inescrupulosos que no saben usar el poder más que para su propio provecho. Pero <strong>también recae tangencialmente en los incautos y en los que por ver derrotado un conjunto de ideas que no tragan,  no dudan en crear las condiciones para que ellos mismos se perjudiquen</strong>.</p>
<p>¿Hasta cuándo la sociedad tomara decisiones movida por esa ceguera de pensamiento?</p>
<p>Lo que provocó el desatre de la semana pasada es una concepción, una filosofía: la idea de que <strong>la sociedad debe estar en manos del Estado y no al revés</strong>. Esta idea, completamente fantástica, encumbra hombres comunes al terreno de lo sobrehumano, a la creencia de que se está en un Olimpo inimputable y desigual, desde el cual no se deben rendir cuentas y en el que sólo reina su voluntad. Es la sociedad la que ha hecho posible eso. Y esa es su parte de responsabilidad en lo que pasó.</p>
<p>Si la sociedad argentina tuviera una idea refractaria y desconfiada del Estado y buscara guardar siempre para sí el lugar de la última palabra, habrían llegado a los sillones del poder otras ideas,  y esas otras ideas hubieran administrado el dinero público de manera diferente a lo que lo hicieron los funcionarios que se creen dueños y no servidores del Estado. Es muy probable que en ese contexto las obras que habrían evitado la tragedia se hubieran hecho.</p>
<p>Pero no habiendo concluido aún las consecuencias de lo que ocurrió en La Plata y en Buenos Aires, se prepara otra andanada para justificar el poder absoluto: la presidente presenta su proyecto para “<strong>democratizar la Justicia</strong>”.</p>
<p>Se trata de <strong>una oportunidad enorme para que la sociedad demuestre si quiere seguir siendo embaucada o si, por el contrario, por una vez aunque sea, abrirá los ojos</strong>.</p>
<p>El proyecto ha sido vendido con el paquete típico de las demagogias: “ésta es una idea para que la Justicia esté en línea con las voluntades populares y para que no defienda intereses corporativos”, se ha dicho.</p>
<p>Pero se trata de una trampa más. El gobierno de la señora de Kirchner dedica las 24 horas del día a elucubrar maneras de que el mandato constitucional y republicano de la división de poderes aparezca como respetado, mientras que elípticamente se lo elude para concentrar el poder en una sola persona.</p>
<p>Como no pueden derogar groseramente la idea, entonces establecen una forma para que -apareciendo formalmente los tres poderes divididos- <strong>todos estén copados por gente que responde a una sola orden</strong>. Se trata de una forma de volver, como diría Tocqueville,  al Antiguo Régimen (el del poder absoluto de las monarquías) mientras mantengo la apariencia de la división republicana. <strong>Ya lo han hecho con el Congreso. Ahora van por la Justicia</strong>.</p>
<p>A esa cínica estratagema pertenece el proyecto de “democratizarla”  y es muy posible que parte de la sociedad se trague el sapo una vez más. Que quede avisado: después, como con las inundaciones, será tarde; la gracia es darse cuenta antes.</p>
<p>Analicemos los cinco pilares del proyecto:</p>
<p>1.- <strong>Voto directo de los consejeros</strong>: Hasta ahora la Constitución dispone que sean elegidos por la votación interna de cada uno de los sectores representados (abogados, jueces y academicos). El proyecto propone la inconstitucional votación “popular” con el obvio objetivo de llenar de candidatos del oficialismo las boletas electorales y con ello copar el órgano que elige y echa a los jueces. No hay dudas de que la “venta” de la idea gira alrededor del demagogico uso de la expresión “elegidos por el pueblo”. Se trata de un “gancho” para captar incautos que no advierten que <strong>el gobierno dispone de una ingente cantidad de recursos públicos (millones de pesos, en palabras simples) para imponer sus candidatos por sobre los de una escuálida oposición que no maneja las millonadas del Estado</strong>. (A esta altura creo que está demás aclarar que la separación entre el “Estado” [teoricamente "de todos"] y el “gobierno” es una inocentada que solo creen un par de estúpidos)</p>
<p>2.- <strong>Registro de las causas</strong>: Se pretende que haya un sistema informático que permita conocer el estado de las causas por Internet. Claramente inconstitucional habida cuenta de lo dispuesto por la Constitución respecto de derechos personalísimos y de la directa prohibición al presidente para que se arrogue el conocimiento de causas pendientes (art 109 CN).</p>
<p>3.- <strong>Democratizar el acceso</strong>: Una vez más bajo la máscara de la “democracia” se intentará copar la Justicia con empleados “camporistas” elegidos en concursos amañados y usando la misma táctica que para la elección de los consejeros. En este caso, los “concursos” serán a los empleados lo que la “elección popular” sea a los consejeros.</p>
<p>4.- <strong>Nuevas Cámaras de Casación</strong>: El proyecto prevé la creación de tres cámaras para los fueros Civil y Comercial, Contencioso Administrativo y Laboral. Se trata del viejo truco comparable a cambiar la composición númerica de un tribunal (típico la Corte) para llenarlo con jueces adictos. Aquí no se “tocarían” los tribunales que son adversos al kirchneirsmo pero se crearían tribunales de alzada nuevos que se llenarán con jueces propios. Se trata de la aplicación del famoso principio “yo no estoy suprimiendo la Justicia como poder independiente del Ejecutivo. Eso es una infamia. Simplemente la lleno con funcionarios que me obedecen”.</p>
<p>5.- <strong>Limitar las cautelares</strong>: Se trata de la vieja aspiración de la Señora de Kirchner para <strong>que los particulares no puedan protegerse contra el Estado, es decir, contra ella</strong>. La presidente, en lugar de preguntarse por qué cada vez con más asiduidad la gente común corre desesperada a golpearle la puerta a los jueces para protegerse contra sus arbitrariedades, prefiere eliminar el sistema de protección. “A mí me molesta,  lo suprimo”. ¿Hay prueba más elocuente de la desigualdad flagrante en la que gobierno coloca al Estado frente al indefenso ciudadano? ¡Imagíninense si los particulares pudieran decidir con el mismo imperio sobre la catarata de “molestias” que les genera el Estado! “Como los impuestos me molestan, los suprimo”, sería maravilloso.</p>
<p>Pero los particulares no pueden hacerlo; Cristina sí. A ella las cautelares le resultan un incordio porque la gente anda por allí queriendo protegerse, pues las anula y listo. Es genial.</p>
<p>El caso de la supresión de esta medida de defensa contra la arbitariedad del poder recuerda aquel chiste racista sobre el negro que es atrapado, enterrado hasta el cuello en la tierra de un Coliseo y al que le sueltan un león, para que le coma la cabeza vivo.</p>
<p>El león antes de consumar su obra quiere entretenerse un rato con el negro y le tira algunos zarpasitos. El pobre negro, jugado por jugado, sólo atina a tirarle un mordiscón a una de sus patas… En ese momento las tribunas enerdecidas le gritan: “peleá limpio, negro hijo de puta”.</p>
<p>Esto es igual: arrinconado por el poder irrefrenable del Estado, el pobre ciudadano tira una medida cautelar como para poder protegerse aunque sea en algo. Y entonces la Señora de Kirchner le grita, “peleá limpio, ciudadano privado hijo de puta… Ahora hasta las cautelares te voy a sacar”. Es lo mismo que al negro del chiste, hasta la boca le hubieran tapado.</p>
<p>Sería interesante que si la sociedad no quiere ser “inundada” de nuevo -esta vez-  por un poder omnímodo contra el que no podrá quejarse (porque el órgano de queja también estará en manos del poder omnímodo) no se deje engañar por el “cuento democrático” y sea un poquito más inteligente y perspicaz: <strong>detrás de las dulzuras de la palabra “pueblo”se esconden las intenciones reales de un poder que no se detiene ante nada y que usa el “escudo  popular” para encumbrar la voluntad de una sola persona</strong>.</p>
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