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	<title>Carlos Mira &#187; Héctor Timerman</title>
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		<title>La clásica inocencia norteamericana</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2015 09:45:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Atentado a AMIA]]></category>
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		<category><![CDATA[Justicia argentina]]></category>
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		<category><![CDATA[Teoría del suicidio de Nisman]]></category>
		<category><![CDATA[The New Yorker]]></category>

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		<description><![CDATA[La Presidente concedió un reportaje a la revista The New Yorker que ella misma se encargó de difundir por las redes sociales oficiales. El reportaje se suponía que sería de persona a persona y con las características propias de una entrevista para un medio gráfico. Pero el aparato de propaganda del gobierno transformó el hábitat... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/07/14/la-clasica-inocencia-norteamericana/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La Presidente concedió un reportaje a la revista <i>The New Yorker</i> que ella misma se encargó de difundir por las redes sociales oficiales. El reportaje se suponía que sería de persona a persona y con las características propias de una entrevista para un medio gráfico.</p>
<p>Pero el aparato de propaganda del gobierno transformó el hábitat del encentro en un verdadero estudio de televisión. El propio autor de la nota cuenta su asombro cuando entró a un lugar lleno se cámaras, artefactos de iluminación y cables.</p>
<p>La Presidente, incluso, lo peinó para que saliera “lindo” y cuando quizás tomó conciencia de su desubicación, pidió que alguien se acercara para hacer la tarea de un modo profesional.</p>
<p>El centro de la entrevista era la muerte del fiscal Alberto Nisman. El título de la nota (“A deadly conspirancy in Buenos Aires ?” [“¿Una conspiración mortal en Buenos Aires?”]) sugiere una investigación, dentro de la cual apareciera la entrevista con la señora de Kirchner. Pero pronto, esa aspiración se pierde y lo que podría haber sido una oportunidad para observar a la Presidente, quizás por primera vez, frente a alguien dispuesto de controvertirla, se diluye en un reportaje sin repreguntas y que toma como válidas las respuestas que escucha.<span id="more-943"></span></p>
<p>El periodista -como resulta típico en la mayoría de las entrevistas para medios gráficos- comenzó preguntando sobre otros temas que nos permitieron confirmar, por ejemplo, que <b>la Presidente está convencida de que la verdadera democracia en la Argentina comenzó con su marido: curiosa conclusión para la esposa de alguien que alcanzó la Presidencia con el 22 % de los votos</b>.</p>
<p>Descrita como alguien obsesionada por su imagen y dictatorial, la Presidente cuestiona seriamente la inquietud del periodista sobre sus cambios de opinión respecto de las circunstancias que rodearon la muerte del fiscal Nisman.</p>
<p>En efecto, interrumpiendo con un repetitivo “bad information”, la señora de Kirchner niega haber afirmado primero la teoría del suicidio y luego la del homicidio (con una diferencia de horas entre una postura y la otra), bajo el argumento de que fue mal interpretada.</p>
<p>No cuesta demasiado trabajo encontrar la verdad. La simple lectura de su primera nota en Facebook denota claramente la idea del suicidio. La Presidente habla allí de las cuestiones insondables que llevan a una persona a tomar la decisión de quitarse la vida. Más claro, agua.</p>
<p>A 48 horas en un mensaje grabado por cadena nacional dijo, sin embargo, que a Nisman lo habían matado: “No tengo pruebas, pero tampoco dudas”, sentenció como si fuera un juez al cabo de un largo proceso.</p>
<p>Pero ahora resulta que todo eso es “bad information”, poco menos que inventos de la prensa argentina. Dexter Filkins dio por buenas esas aclaraciones y no insistió.</p>
<p>A la misma conclusión llega la Presidente cuando se la interroga sobre las grabaciones cuya investigación la Justicia increíblemente se negó a profundizar. La señora de Kirchner dice allí que se trata de conversaciones armadas, protagonizadas por personas que ella no conoce o por funcionarios de quinto o sexto nivel.</p>
<p>Seguramente olvidó que Luis D’Elia suele aparecer en lugares privilegiados en las sillas de los actos oficiales, que fue secretario de hábitat de este mismo gobierno y que tiene trato fluido con más de un funcionario. En las grabaciones aparecen mencionados Julio De Vido, el canciller Héctor Timerman, el exagregado cultural de la Embajada de Irán en Buenos Aires y principal acusado de ser el autor ideológico del atentando a la AMIA, Moshe Rabbani, además de ella misma.</p>
<p>En varias grabaciones D’Elía dice tener instrucciones de la Casa de Gobierno para ser trasmitidas a la Embajada de Irán y en muchas otras es Rabbani el que pide una actualización sobre el estatus de la situación. De nuevo, <i>The New Yorker </i>decidió no repreguntar.</p>
<p>Pero, más allá de estas inconsistencias, lo que resulta incomprensible es <b>por qué la Presidente no otorga una entrevista similar a un periodista argentino</b>. ¿Será que teme ser repreguntada?, ¿será que sabe que no puede sostener el ritmo del relato frente a alguien dispuesto a controvertirlo con hechos?</p>
<p>No caben dudas de que <b>el gran signo distintivo de la Presidencia de los Kirchner, pero en especial de Cristina Fernández, ha sido la mentira</b>: la transmisión constante y sistemática de un montaje armado y repetido hasta el cansancio para que entre por saturación.</p>
<p>Esas realidades quedan lejos para un neoyorquino que probablemente haya pisado Buenos Aires por primera vez. Allí, ante él y ante el respeto mínimo que un desconocido suele mostrar por un presidente que no es el suyo, la señora de Kirchner pudo desplegar un capítulo más de su relato, segura de que, quien tenía enfrente no tenía los argumentos ni los conocimientos suficientes para desmentirla.</p>
<p><b>La Presidente sabe que ese escenario sería muy diferente con un periodista local, independiente, munido de la información y, la mayoría de las veces, de las pruebas, que harían estrellar contra el piso sus fábulas</b>. Por eso no hay reportajes locales. Y por esa misma razón, y como un reaseguro adicional, la propia nota con <i>The New Yorker</i> fue deformada con el montaje de un estudio de TV. Dexter Filkins, el autor de la nota, cuenta su sorpresa al encontrase con esa escenografía. Ese factor siempre es desplegado por los que quieren ocultar la verdad. La desprevención del adversario es uno de sus fuertes. Y una vez más la maquinaria de invenciones del gobierno se salió con la suya frente a un medio que quizás no sabía con quién se enfrentaba.</p>
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		<title>Días de preocupación</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Oct 2014 09:03:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[brecha cambiaria]]></category>
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		<category><![CDATA[Ricardo Lorenzetti]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Griesa]]></category>

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		<description><![CDATA[El día lunes tuvo una clara división en lo que hace a la información importante. La mañana estuvo dominada por el súbito renacimiento del apuro presidencial por sancionar el nuevo Código Civil y Comercial y la tarde por la decisión de Griesa de declarar al país en desacato. Comentaremos brevemente ambas noticias. Empezaremos por el... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/10/01/un-dia-de-preocupaciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El día lunes tuvo una clara división en lo que hace a la información importante. La mañana estuvo dominada por el súbito renacimiento del apuro presidencial por sancionar el nuevo Código Civil y Comercial y la tarde por la decisión de Griesa de declarar al país en desacato. Comentaremos brevemente ambas noticias.</p>
<p>Empezaremos por el final (es decir lo que ocurrió por la tarde). Finalmente el juez Thomas Griesa decidió declarar en desacato a la Argentina por no cumplir con la sentencia que la obliga a pagar el juicio a los holdouts.</p>
<p>Se trata de <strong>una decisión en gran medida simbólica</strong>, aun cuando tendrá un impacto pecuniario en el país que aún no conocemos.</p>
<p>Pero sin dudas, frente a la comunidad internacional y a todos los efectos prácticos de avanzar en el mejoramiento de la situación relativa del país, es un serio paso atrás.<span id="more-629"></span></p>
<p>La reacción del Gobierno estuvo enmarcada en la confusión genérica (no sabemos si intencionada o realmente ignorante) que viene guiando todo el accionar, las manifestaciones y las declaraciones públicas del gobierno de la Sra de Kirchner.</p>
<p>La presidente salió a responsabilizar de la crisis al gobierno de los Estados Unidos <strong>insistiendo en el particular punto de vista que presenta el caso como un conflicto de derecho internacional que enfrenta a dos naciones. </strong></p>
<p>Como decíamos recién se trata de una monumental confusión. No sabemos, si intencionada (para trasmitir internamente un clima de “guerra contra el poderoso Imperio”) o producto de una ignorancia técnica real sobre el Derecho, pero que de todos modos está produciendo efectos negativos colaterales perfectamente evitables.</p>
<p>Es más ayer <strong>muchas personas estaban sorprendidas por el término “desacato” propio de las decisiones que se toman en los juicios de jurisdicción privada</strong>, como no pudiendo creer que en un caso que involucra a un país soberano se dictara un “desacato”. Se trata de una consecuencia más de la misma confusión. El mismo canciller Héctor Timerman emitió un comunicado diciendo que la decisión contraría los principios del Derecho Internacional.</p>
<p>A ver si podemos poner un poco de orden en esto. <strong>El caso que enfrenta a la Argentina con los holdouts es un caso de derecho privado, no de derecho internacional público.</strong> Las que están enfrentadas aquí son dos entidades que a los fines de la ley aplicable son partes privadas de un juicio comercial. No importa que una de ellas sea una nación soberana en términos políticos; la ley aplicable es una ley de derecho privado, voluntariamente elegida por una de las partes con el consentimiento de la otra. Otro tanto, naturalmente, cabe decir sobre la jurisdicción que entiende en el caso.</p>
<p>Este conflicto se originó porque en un momento dado la Argentina necesitó dinero. Para conseguirlo emitió deuda en forma de bonos que salió a colocar en el mercado. Esos bonos vienen acompañados por una especie de “manual de instrucciones” (llamados “prospectos”) que establecen las cláusulas por las cuales los bonos van a regirse. Esas cláusulas son elegidas libremente por quien emite los bonos, en este caso la Argentina. Entre las cláusulas usuales de los prospectos de cualquier bono se incluye la ley y la jurisdicción elegidas para el caso de conflicto. <strong>Cuando un país prepara los prospectos y elige la ley y la jurisdicción que prefiere para resolver eventuales disputas, aun no hay “acreedores”,</strong> es decir los bonos aun no fueron colocados. <strong>Por lo tanto la ley y la jurisdicción elegidas mal pueden ser una “exigencia” de los acreedores</strong> porque a ese momento no hay tal cosa como “acreedores”.</p>
<p>La Argentina eligió la ley comercial del estado de New York y la jurisdicción de ese mismo lugar porque presumió que haciéndolo obtendría una mejor tasa de interés para la devolución del préstamo dado que los tomadores se sentirían seguros bajo una ley y un juez confiables.</p>
<p>El esfuerzo del gobierno por menospreciar al juez Griesa llamándolo “juez municipal” no hace otra cosa que desconocer las propias elecciones de la Argentina cuando preparó los prospectos de los bonos. <strong>Ese juez fue elegido por nosotros. Y el caso es efectivamente “municipal” y no “internacional” (en donde los enfrentados serían dos Estados)</strong> porque a los efectos de obtener los fondos del mercado internacional de crédito, el país pasa a ser una persona jurídica privada sometida a la ley del derecho privado comercial que ella mismo eligió.</p>
<p>La injerencia del gobierno de los EEUU en las decisiones del juez sería la misma que el gobierno de Obama podría tener en un juicio en donde pelean dos vecinos norteamericanos por un pagaré incobrado por una de las partes, es decir, ninguna. Salvo que la Presidente adhiera al concepto de que el Poder Ejecutivo de un país puede, efectivamente, intervenir jerárquicamente en las decisiones judiciales que enfrentan intereses privados, sus quejas hacia la administración de Washington no se entienden. A menos que, como dijimos, todo sea u<strong>na puesta en escena para generar un clima de guerra de David contra Goliat; de la “pobre” Argentina contra el Imperio Yankee,</strong> con las consabidas dosis de rédito político interno que eso conlleva.</p>
<p>De modo que además de los inconvenientes que toda esta situación le está causando a la operatividad cotidiana de la economía argentina, el caso esta dejando al país como conducido por unas personas que ignoran los palotes esenciales del Derecho. <strong>Nadie en el mundo tiene la obligación de conocer las especulaciones de política interna que hace el gobierno para sacar un provecho doméstico de esta situación. L</strong>o que el mundo seguramente juzgará es lo que ve: un país que pretende hacer pasar por un conflicto de Derecho Internacional Público lo que es una controversia privada entre un deudor y un acreedor.</p>
<p>Respecto de la reforma del Código Civil y Comercial, la noticia estuvo muy relacionada con el r<strong>evuelo que causó el artículo 765 que permite cancelar en pesos una deuda tomada en moneda extranjera</strong>. Se trata de una disposición que causa alarma porque la <strong>Argentina es un país con 100% de brecha cambiaria</strong>. De otro modo (si el país fuera un país normal con tipo de cambio libre y flotante) el artículo no debería causar zozobra: cualquier deudor en efecto, podría entregar pesos al tipo de cambio vigente al día del pago y el acreedor con esos pesos podría comprar la misma cantidad de moneda extranjera que se le debía. Pero como la Argentina no es un país normal sino uno que va adecuando su ley a las normas de la estafa y a los procederes de “vivos”, obviamente la disposición alarmó ya que <strong>bajo su vigencia un tomador de dólares podría cancelar su deuda en pesos al tipo de cambio oficial, estafando al acreedor en uno de cada dos dólares que prestó.</strong> Se trata de una señal más de que el país no protege al que se preocupó por tener algo en su vida sino que protege al “busca” que trata de tener, robando a los demás.</p>
<p>Pero lo realmente importante y quizás menos comentado respecto de la reforma del código es la <strong>introducción de la llamada teoría de los derechos de incidencia colectiva</strong> <strong>por la cual todos los derechos individuales, empezando por el de propiedad, quedan supeditados a los derechos del “colectivo”. </strong></p>
<p>Ahora bien, como los “colectivos” abstractos no pueden ser sujetos de derecho porque no son precisamente “personas” (físicas o jurídicas) <strong>aparecerá entonces el Estado diciendo “Yo soy la encarnación del ‘colectivo’,</strong> por lo tanto todos los derechos individuales quedan supeditados a mi”. Y como a su vez el “Estado” es otra entelequia simulada, aparecerán los funcionarios que se sientan en sus sillones (los políticos) diciendo “somos nosotros los que decidiremos cuando se pueden ejercer los derechos individuales que, de ahora en más, quedan supeditados a nuestra voluntad”.</p>
<p>Este engendro del que se “enamoró” el ubicuo presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti <strong>pone en “libertad condicional” a todo el capítulo de Declaraciones, Derechos y Garantías de la Constitución</strong> que pasa a ser un mero decorado en medio de un gobierno cuya voluntad es la única que rige.</p>
<p><strong>Este es el corazón de la verdadera reforma que debería preocuparnos: un cambio de modelo hacia un Estado colectivista en donde los únicos privilegiados son los funcionarios;</strong> en donde se produce un formidable trasvasamiento de derechos desde la sociedad hacia los políticos.</p>
<p>Se me dirá que también “la sociedad” es un colectivo abstracto y que mi razonamiento también cae en la misma falla porque los derechos deben ser encarnados en personas para que sean operativos y cuando eso sucede, “la sociedad” pierde los derechos y los pasan a tener personas privadas individuales y que eso es lo quien produce las desigualdades sociales.</p>
<p>¡Exactamente!, ¡nunca mejor explicado! La sociedad como tal efectivamente no tiene “derechos”: los derechos los tienen las personas privadas individuales y, en efecto, por la puesta en marcha de esos derechos las personas pueden llegar a ser desiguales. Pero esa desigualdad será una desigualdad en “tenencias” no será una desigualdad ante la ley. <strong>Mi vecino podrá ser más rico que yo, podrá tener más dinero que yo, pero nunca manejará la policía, la justicia, el Congreso, le ley, la coacción del Estado. Los funcionarios del Estado sí. </strong></p>
<p>Cuando por la envidiosa concepción de no ver a mi vecino progresar materialmente más rápido que yo, estoy dispuesto a darle a los funcionarios del Estado el formidable poder de ser los únicos titulares de derechos, el país no tendrá destino. En la medida en que la sociedad privada no se conciba a sí misma como una “entidad” distinta del Estado y de los funcionarios y no vea a cada uno de sus miembros (sean trabajadores, empresarios, comerciantes o profesionales liberales) como “uno de los suyos” más allá del éxito económico que esas personas puedan tener individualmente, el país seguirá produciendo leyes como las del nuevo Código Civil y Comercial que entregan a una casta privilegiada no solo el poder de hacer la ley, de ejecutarla y de juzgarla sino también el ejercicio efectivo de todos los derechos y la facultad omnímoda de decirnos cuando podremos ejercer alguno de los que teóricamente nos corresponden.</p>
<p>Quizás creamos que así vamos a ser más felices. Entregando a un totem dueño de todo una cimitarra que nivele las cabezas de todos, quizás cumpliremos nuestro sueño de no ver a alguno de nosotros crecer más rápido que nosotros mismos, aunque el precio para eso sea que nosotros nunca creceremos tampoco. ¡Qué país triste hemos perfeccionado!, ¡que país igualitariamente gris en el que se ha convertido la Argentina!</p>
<p><strong>Mientras Carta Abierta pide radicalizar la estatización de todo y reclama que la policía deje de usar armas, los argentinos seguiremos contentos, creídos que hemos reinventado la república del Hombre Nuevo, donde todos somos iguales debajo de la mano de un único poder.</strong></p>
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		<title>Timerman y la hipocresía argentina</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Sep 2014 09:47:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El Canciller Héctor Timerman, munido esta vez de un alicate imaginario, la emprendió contra el Encargado de Negocios de los EEUU, Kerry Sullivan, a quien citó a sus oficinas para advertirle que podría echarlo del país como consecuencia de sus dichos sobre el default. Sullivan había comentado que sería bueno que la Argentina saliera cuanto... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/09/18/timerman-y-la-hipocresia-argentina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Canciller Héctor Timerman, munido esta vez de un alicate imaginario, la emprendió contra el Encargado de Negocios de los EEUU, Kerry Sullivan, a quien citó a sus oficinas para advertirle que podría echarlo del país como consecuencia de sus dichos sobre el default.</p>
<p>Sullivan había comentado que sería bueno que la Argentina saliera cuanto antes de esa situación para poder atraer las inversiones que tanto necesita.</p>
<p>Fue suficiente para que el país se considerara ofendido y estuviera a punto de declarar persona no grata al diplomático.</p>
<p>Se trata de <strong>otra notoria similitud con el régimen venezolano que efectivamente echó al embajador de Washington ante Caracas</strong> por considerarlo un agente del Imperio enemigo. La pregunta que surge es ¿cómo terminará la Argentina luego de acumular tantos parecidos con el país del hombre que habla con los pájaros?<span id="more-614"></span></p>
<p>Otro de los interrogantes que aparece ante la desmesurada sobreactuación de un ministro que nunca ha estado a la altura de su cargo, es si el gobierno, por un lado, está por presentar abiertamente la estrategia de los Estados Unidos como enemigo declarado de la Argentina y, por el otro, si la sociedad va a creerse esa parodia.</p>
<p>Es posible que los cálculos populistas del gobierno se basen en la presunción de que el argentino es uno de los pueblos más antinorteamericanos del mundo, aunque luego añore llevar a sus hijos a Disney, pasear por New York, veranear en Miami y andar ataviado con remeras escritas en inglés.</p>
<p><strong>Pero lo único que vale en términos de “viveza nacional” es saber si toda esta estrategia sirve para que la gente viva mejor.</strong> Y teniendo como parámetro ese medidor,  la única conclusión a la que se puede arribar es que ese desafío estúpido no hace otra cosa más que profundizar el deterioro del nivel de vida argentino.</p>
<p>Los Estados Unidos, nos guste o no, representan el icono internacional del progreso y de la innovación. Los propios argentinos, cuando emigran, cuando deciden irse de la Argentina, eligen -en una sugerente cantidad de casos- los Estados Unidos como destino final de sus vidas. Y lo hacen porque en esa tierra se puede progresar y se pueden convertir en realidad los sueños personales. También se puede fracasar. Pero una cosa no sería posible sin la otra. No habría progreso y capacidad para convertir sueños en realidad si, al mismo tiempo, no existiera la posibilidad del fracaso.</p>
<p>Pero allí se puede empezar de nuevo, se puede intentar volver desde cero porque el sistema institucional y el orden jurídico están preparados para el éxito. <strong>El producido del trabajo no está sujeto al atropello; la propiedad es sagrada, los derechos civiles, también. </strong></p>
<p>El trabajador honrado, dispuesto y cumplidor avanza. Sea donde sea que trabaje, puede planear un futuro, tiene crédito en cuanto demuestra que puede pagar sus deudas. Y la fuerza jamás sustituye al Derecho.</p>
<p>En búsqueda de todo eso va el argentino que vota con los pies. Ataviado solo con su esperanza porque su país le ha quitado ya todo lo demás, se instala en esa tierra que habla otro idioma y que tiene otras costumbres.</p>
<p>Pero al tiempo de trabajar y de vivir se da cuenta qué visión aldeana de la vida y del mundo se tiene desde la Argentina. Cuando habla con parientes o amigos parece que escucha una novela antigua o una canción desafinada. Tiene ante sí, envuelto en la ropa de una verba desfasada, todo el drama argentino: haber caído fuera del mundo; fuera de lo que se habla en los lugares que avanzan; fuera de la corriente central de las sociedades que progresan.</p>
<p><strong>Quizás Sullivan, con su opinión, haya querido entregar el mismo mensaje que esos argentinos tratan de hacerle llegar a sus parientes y amigos que siguen aquí: “Deben volver al mundo, muchachos; con guerras inútiles y batallas líricas perderán el tren del futuro; perderán el progreso, se hundirán en la pobreza”.</strong></p>
<p>Sin embargo, el gobierno argentino, antes de atender ese consejo prefirió enojarse con el mensajero: “Estamos liderando una epopeya de alcance universal… Estamos cambiando las reglas por las que el mundo va regirse de ahora en más. Y frente a ese grito mundial de liberación, ¿tenemos que escuchar que este representante de los buitres nos dé consejos sobre lo que nos conviene?”</p>
<p>La sociedad debería abrir urgentemente los ojos. Debería reflexionar sobre la profunda hipocresía que gobierna nuestra relación con el mundo y en particular, nuestra relación con los EEUU. Deberíamos ser más valientes, más audaces internamente. Ya que somos tan “gallitos” con la lengua, pero somos tan calculadores cuando tenemos que decidir dónde ir cuando ya no nos queda más que la esperanza y unos cuantos sueños incumplidos, sería interesante que aboliéramos para siempre esa dualidad y dejáramos de prestar atención a quien sólo hace demagogia con ella.</p>
<p>Ni el canciller Timerman ni la señora de Kirchner se harán responsables de nuestra pobreza, de nuestras angustias y de nuestras frustraciones. <strong>Sólo la vigencia de un orden jurídico civilizado nos dará lo que vamos a buscar a otras partes cuando llegamos a la conclusión de que la Argentina lo ha perdido para siempre.</strong></p>
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		<title>¿Están contentos ahora, muchachos?</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Jan 2014 09:35:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Quizás este fin de semana haya sido el que más gráficamente sirvió para mostrar los resultados prácticos del modelo; para ver, en definitiva, de qué sirvieron los años de gobierno de los Kirchner.  En efecto mientras la sociedad veía como se le escurrían sus ahorros y el fruto de su trabajo por entre los dedos, y... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/01/28/estan-contentos-ahora-muchachos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Quizás este fin de semana haya sido el que más gráficamente sirvió para mostrar <strong>los resultados prácticos del modelo</strong>; para ver, en definitiva, de qué sirvieron los años de gobierno de los<strong> Kirchner. </strong></p>
<p>En efecto mientras la sociedad veía como se le escurrían sus ahorros y el fruto de su trabajo por entre los dedos, y mientras los que menos tienen pensaban cómo sobrevivirían a la <strong>esperable crisis de ingresos y de actividad,</strong> una parte de los funcionarios del Estado encabezados -obviamente- por la propia Presidente y su hija, <strong>descansaban en La Habana haciendo turismo</strong> por la ciudad vieja y disfrutando al sol con la vista en el Caribe.</p>
<p>Así se describió el primer día en la <strong>isla de los Castro </strong>de la comitiva argentina, la única que ha llegado con cuatro días de antelación al comienzo de la reunión de la<strong> Cumbre de la Comunidad de Estados de Latinoamerica y el Caribe</strong> (Celac).</p>
<p>Dicen que la Presidente no salió de su habitación y que estuvo en permanente contacto con sus funcionarios en Buenos Aires. Pero no importa. Lo que sí importa es que quienes deben estar al servicio de la gente, descansaban en el agradable clima del trópico, mientras en la Argentina la gente -que es la importante en esta ecuación- trataba de figurarse cómo iba a hacer para cumplir con sus pagos, con los útiles de los chicos, con el colegio, con los impuestos, con el supermercado…</p>
<p><span id="more-350"></span>Ninguna de esas incomodidades afectan seguramente al gobernador <strong>Sergio Urribarri</strong>, que se dedicaba a <strong>correr por el Malecón</strong> para mantener su estado físico. Ni para el canciller <strong>Héctor Timerman</strong>, que disfrutaba de una tarde de sol en los jardines del <strong>hotel El Nacional</strong>, cuidado por los agentes cubanos.</p>
<p>Este es el resumen de las <strong>consecuencias reales del modelo “nacional y popular”</strong>: el encumbramiento de una casta privilegiada que disfruta de los viajes y de los placeres solaces de la vida mientras la gente se ve en figurillas para sostener su vida, rodeada de amenazas, incertidumbre, crimen, <strong>devaluación</strong>, y, muy probablemente, acechanzas a su trabajo.</p>
<p>A ninguno de aquellos funcionarios le asaltó siquiera la idea del decoro. Frente al desbarajuste de las últimas 48 horas nadie tuvo la delicadeza de decir: “Mirá, sería mejor suspender nuestro descansito de fin de semana en el Caribe, aunque más no sea para no ser tan guasos…” No. ¡Qué va! ¡Allá vamos! A tomar el sol, mientras estos boludos sacan cuentas sobre cómo llegar a fin de mes…</p>
<p>¿Cuánta responsabilidad le cabe por esto a la propia sociedad que fue llamada a votar 6 veces en los últimos once años?; ¿cuántos intentaron abrirle los ojos a esos argentinos sedientos de furia que canalizaron su bronca votando a un conjunto de bravucones oportunistas?</p>
<p><strong>La década relatada</strong></p>
<p>Ya es tarde ahora. Aquellas palabras de advertencia ya no sirven para nada. <strong>El daño está hecho</strong>. Los argentinos se enfrentan a una ola de <strong>pobreza, aislamiento y escasez</strong> que se podría haber evitado si no fuera porque <strong>su rencor fue más grande</strong> que pensar en sus propias conveniencias. Fue tan fuerte el deseo de manifestarse contra un perfil que creían que los había defraudado que no se detuvieron a ver en manos de quién depositaban su confianza.</p>
<p>Giraron 180 grados y encumbraron al Estado al altar de la idolatría. Era tal su ceguera que no advirtieron que<strong> el Estado</strong> no existe, que no es más que una <strong>simulación ideal para ser colonizada por un conjunto de vivos</strong>.</p>
<p>Ahora enormes franjas de la sociedad vivirán otra frustración. ¿No era que el Estado venía a protegernos?, ¿no era que usted, Cristina, nos pondría a salvo de la pobreza y de la escasez?</p>
<p>La<strong> década relatada</strong> ha alcanzado el récord de presión impositiva en la Argentina. Nadie en la región latinoamericana se nos acerca. Ni siquiera Venezuela. A cambio no recibimos nada; ni educación, ni seguridad, ni salud pública, ni un manejo responsable de las cuentas públicas del que depende nuestro nivel de vida. A cambio sólo tenemos a funcionarios descansando en el Caribe de Fidel.</p>
<p>Las medidas del gobierno tomadas entre el miércoles y el viernes empobrecieron de un plumazo a toda la Argentina. En la orfandad de un programa económico equilibrado encarnado por funcionarios responsables, serios y creíbles, la devaluación del peso es la <strong>confesión del fracaso</strong> de una presidente que le aseguró a la sociedad que “los que especulan con una devaluación, tendrían que esperar otro gobierno”</p>
<p>El nivel de desorientación, contradicciones y amateurismo que se ha demostrado, alarma. Por darse el gusto con sus caprichitos ideológicos la señora de Kirchner le ha entregado el manejo de la economía a un <strong>aprendiz de brujo</strong>, soberbio y prepotente, que no distingue, en el mundo de la economía real, un tornillo de una pipa.</p>
<p>Durante estas horas, incluso, ha circulado un “paper” escrito en 2006 por el ministro en colaboración con <strong>Augusto Costa</strong> y <strong>Cecilia Nahon</strong>, en donde criticaban duramente a los que habían sugerido, en el final del gobierno radical, la caída de la Convertibilidad a los designios de especuladores locales y externos. En ese escrito, <strong>Kicillof y sus adláteres</strong> sostenían que esas consecuencias en la economía suceden por distorsiones que explica la propia economía, no por historias de conspiraciones esotéricas.</p>
<p><strong>&#8220;Cipayos&#8221;, &#8220;gorilas&#8221;, &#8220;neoliberales&#8221;&#8230;</strong></p>
<p>¿Qué ha pasado, Kicillof?, ¿el esoterismo es bueno solamente cuando a usted le conviene?, ¿o quizás ahora nos enteremos también de que no era tan brillante como sus aplaudidores decían, sino apenas un nuevo hipócrita de las excusas?</p>
<p>Resulta francamente desolador intuir el drama de aquel <strong>54% de los votos</strong>, pensando que ya ni siquiera les sirve el arrepentimiento. Pero es aun más dramático comprobar que las consecuencias de un desquicio no afectan sólo a los que lo respaldaron. En ese caso al menos habría mayor capacidad de aprendizaje y más justicia cósmica. Pero no. Ahora las consecuencias de aquella altanería deberemos pagarla también los que advertimos que todo esto era lo que iba a ocurrir.</p>
<p>Ningún adjetivo se ha escamoteado para esa gente. Se les ha dicho de todo: <strong>cipayos, gorilas, neoliberales</strong> (en el sentido ofensivo que el “progresismo” (¿qué progresismo?) le da a ese término, por otra parte inexistente en términos de corriente filosófica o económica. Pero los oídos sordos del populismo mágico creyeron que era efectivamente posible elevar a una casta de personas a un escalón desigual de la sociedad para que desde allí nos proveyeran la felicidad en bandeja. La insolencia de creer en esa estupidez nos llevó al presente aquelarre.</p>
<p>La Presidente tenía una sonrisa de oreja a oreja cuando llegó al aeropuerto de La Habana. Detrás de su nueva cara y de sus anteojos negros se adivinaba lo poco que le importa la suerte de la gente cuando ella se interpone como un obstáculo en el camino de ver realizados sus caprichos.</p>
<p>En estos casos se suele decir que la Historia colocará en el lugar que finalmente le corresponde a cada uno. Pero, ¿saben qué?: eso no alcanza. Estar consciente del <strong>enorme desperdicio</strong> que se produjo en la Argentina; verificar la alegría con la que se tiró por la borda una oportunidad inmejorable, no puede ser compensada por aquellos ajustes de la Historia: a veces resulta difícil que los renglones de los libros, trasmitan la exacta dimensión del drama de la pobreza, el desasosiego de la inseguridad y el pecado del aislamiento.</p>
<p>¿Están satisfechos ahora, muchachos? Es verdad que las políticas que muchos de ustedes respaldaron hundieron a muchos de los que ustedes odian. Pero es muy triste comprobar que ese sea el único consuelo que tienen al drama que ustedes mismos viven.</p>
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