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	<title>Carlos Mira &#187; fiscal Alberto Nisman</title>
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		<title>La clásica inocencia norteamericana</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2015 09:45:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Atentado a AMIA]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Dexter Filkins]]></category>
		<category><![CDATA[fiscal Alberto Nisman]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Timerman]]></category>
		<category><![CDATA[Julio De Vido]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Luis D'Elía]]></category>
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		<category><![CDATA[Teoría del suicidio de Nisman]]></category>
		<category><![CDATA[The New Yorker]]></category>

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		<description><![CDATA[La Presidente concedió un reportaje a la revista The New Yorker que ella misma se encargó de difundir por las redes sociales oficiales. El reportaje se suponía que sería de persona a persona y con las características propias de una entrevista para un medio gráfico. Pero el aparato de propaganda del gobierno transformó el hábitat... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/07/14/la-clasica-inocencia-norteamericana/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La Presidente concedió un reportaje a la revista <i>The New Yorker</i> que ella misma se encargó de difundir por las redes sociales oficiales. El reportaje se suponía que sería de persona a persona y con las características propias de una entrevista para un medio gráfico.</p>
<p>Pero el aparato de propaganda del gobierno transformó el hábitat del encentro en un verdadero estudio de televisión. El propio autor de la nota cuenta su asombro cuando entró a un lugar lleno se cámaras, artefactos de iluminación y cables.</p>
<p>La Presidente, incluso, lo peinó para que saliera “lindo” y cuando quizás tomó conciencia de su desubicación, pidió que alguien se acercara para hacer la tarea de un modo profesional.</p>
<p>El centro de la entrevista era la muerte del fiscal Alberto Nisman. El título de la nota (“A deadly conspirancy in Buenos Aires ?” [“¿Una conspiración mortal en Buenos Aires?”]) sugiere una investigación, dentro de la cual apareciera la entrevista con la señora de Kirchner. Pero pronto, esa aspiración se pierde y lo que podría haber sido una oportunidad para observar a la Presidente, quizás por primera vez, frente a alguien dispuesto de controvertirla, se diluye en un reportaje sin repreguntas y que toma como válidas las respuestas que escucha.<span id="more-943"></span></p>
<p>El periodista -como resulta típico en la mayoría de las entrevistas para medios gráficos- comenzó preguntando sobre otros temas que nos permitieron confirmar, por ejemplo, que <b>la Presidente está convencida de que la verdadera democracia en la Argentina comenzó con su marido: curiosa conclusión para la esposa de alguien que alcanzó la Presidencia con el 22 % de los votos</b>.</p>
<p>Descrita como alguien obsesionada por su imagen y dictatorial, la Presidente cuestiona seriamente la inquietud del periodista sobre sus cambios de opinión respecto de las circunstancias que rodearon la muerte del fiscal Nisman.</p>
<p>En efecto, interrumpiendo con un repetitivo “bad information”, la señora de Kirchner niega haber afirmado primero la teoría del suicidio y luego la del homicidio (con una diferencia de horas entre una postura y la otra), bajo el argumento de que fue mal interpretada.</p>
<p>No cuesta demasiado trabajo encontrar la verdad. La simple lectura de su primera nota en Facebook denota claramente la idea del suicidio. La Presidente habla allí de las cuestiones insondables que llevan a una persona a tomar la decisión de quitarse la vida. Más claro, agua.</p>
<p>A 48 horas en un mensaje grabado por cadena nacional dijo, sin embargo, que a Nisman lo habían matado: “No tengo pruebas, pero tampoco dudas”, sentenció como si fuera un juez al cabo de un largo proceso.</p>
<p>Pero ahora resulta que todo eso es “bad information”, poco menos que inventos de la prensa argentina. Dexter Filkins dio por buenas esas aclaraciones y no insistió.</p>
<p>A la misma conclusión llega la Presidente cuando se la interroga sobre las grabaciones cuya investigación la Justicia increíblemente se negó a profundizar. La señora de Kirchner dice allí que se trata de conversaciones armadas, protagonizadas por personas que ella no conoce o por funcionarios de quinto o sexto nivel.</p>
<p>Seguramente olvidó que Luis D’Elia suele aparecer en lugares privilegiados en las sillas de los actos oficiales, que fue secretario de hábitat de este mismo gobierno y que tiene trato fluido con más de un funcionario. En las grabaciones aparecen mencionados Julio De Vido, el canciller Héctor Timerman, el exagregado cultural de la Embajada de Irán en Buenos Aires y principal acusado de ser el autor ideológico del atentando a la AMIA, Moshe Rabbani, además de ella misma.</p>
<p>En varias grabaciones D’Elía dice tener instrucciones de la Casa de Gobierno para ser trasmitidas a la Embajada de Irán y en muchas otras es Rabbani el que pide una actualización sobre el estatus de la situación. De nuevo, <i>The New Yorker </i>decidió no repreguntar.</p>
<p>Pero, más allá de estas inconsistencias, lo que resulta incomprensible es <b>por qué la Presidente no otorga una entrevista similar a un periodista argentino</b>. ¿Será que teme ser repreguntada?, ¿será que sabe que no puede sostener el ritmo del relato frente a alguien dispuesto a controvertirlo con hechos?</p>
<p>No caben dudas de que <b>el gran signo distintivo de la Presidencia de los Kirchner, pero en especial de Cristina Fernández, ha sido la mentira</b>: la transmisión constante y sistemática de un montaje armado y repetido hasta el cansancio para que entre por saturación.</p>
<p>Esas realidades quedan lejos para un neoyorquino que probablemente haya pisado Buenos Aires por primera vez. Allí, ante él y ante el respeto mínimo que un desconocido suele mostrar por un presidente que no es el suyo, la señora de Kirchner pudo desplegar un capítulo más de su relato, segura de que, quien tenía enfrente no tenía los argumentos ni los conocimientos suficientes para desmentirla.</p>
<p><b>La Presidente sabe que ese escenario sería muy diferente con un periodista local, independiente, munido de la información y, la mayoría de las veces, de las pruebas, que harían estrellar contra el piso sus fábulas</b>. Por eso no hay reportajes locales. Y por esa misma razón, y como un reaseguro adicional, la propia nota con <i>The New Yorker</i> fue deformada con el montaje de un estudio de TV. Dexter Filkins, el autor de la nota, cuenta su sorpresa al encontrase con esa escenografía. Ese factor siempre es desplegado por los que quieren ocultar la verdad. La desprevención del adversario es uno de sus fuertes. Y una vez más la maquinaria de invenciones del gobierno se salió con la suya frente a un medio que quizás no sabía con quién se enfrentaba.</p>
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		<title>La muerte que no le importó a nadie</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Apr 2015 09:36:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Amado Boudou]]></category>
		<category><![CDATA[causa Ciccone]]></category>
		<category><![CDATA[Clientelismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dilma ROusseff]]></category>
		<category><![CDATA[fiscal Alberto Nisman]]></category>
		<category><![CDATA[Germán Moldes]]></category>
		<category><![CDATA[Javier De Luca]]></category>
		<category><![CDATA[Michelle Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Weschler]]></category>

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		<description><![CDATA[La muerte anunciada de la denuncia del fiscal Alberto Nisman produce muchos efectos, cuando uno detiene la marcha y observa el horizonte. En primer lugar se siente el impacto de corroborar cómo todo lo que se preveía se fue dando en los hechos, como si la obviedad no solo se hubiera naturalizado en la Argentina... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/04/22/la-muerte-que-no-le-importo-a-nadie/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La muerte anunciada de la denuncia del fiscal Alberto Nisman produce muchos efectos, cuando uno detiene la marcha y observa el horizonte.</p>
<p>En primer lugar <strong>se siente el impacto de corroborar cómo todo lo que se preveía se fue dando en los hechos,</strong> como si la obviedad no solo se hubiera naturalizado en la Argentina sino que también seamos inmunes a ella: aun cuando se termine verificando en la realidad aquello de lo que hasta un chico de cinco años se daba cuenta, es <strong>como que no nos importa, no nos afecta. Dale que va. Todo sigue, todo se olvida.</strong></p>
<p>En este caso, la burda y grosera maniobra de esperar a que venza el turno del fiscal Ricardo Weschler para que la apelación del fiscal de Cámara Germán Moldes <strong>recayera en el Fiscal de Casación Javier De Luca, integrante de Justicia Legítima y partidario del gobierno</strong>, fue de tal magnitud que no se explica cómo el país la acepta así como así, como si todo estuviera bien.<span id="more-864"></span></p>
<p>De Luca empezó a cobrar notoriedad pública el año pasado en la Feria del Libro cuando en una ronda de debates por el Código Penal que impulsaba el gobierno bajo el sello de Zaffaroni, dijo que <strong>el Código actual era “sexista, clasista y oligárquico”</strong> y que una norma de ese tipo debe ser “no para castigar a quien infringe la ley, sino para proteger al ciudadano del poder punitivo del Estado… El anteproyecto da seguridad ante la posibilidad infinita de que alguien me castigue por cualquier cosa”, dijo en aquel momento De Luca.</p>
<p>Luego, ya en su intervención<strong> en la causa Ciccone con el vicepresidente Amado Boudou como imputado, dijo que los hechos no constituían delito</strong> y ahora dice lo mismo respecto de una denuncia que ni siquiera se abrió a prueba en ninguna instancia. ¿Cómo sabe que no hay delito si no propone investigar los hechos y producir la prueba propuesta por tres fiscales antes que él?</p>
<p>Una denuncia no constituye una sentencia. Nisman decía que la Presidente era una encubridora porque él era fiscal y su misión era acusar si creía que tenía pruebas para hacerlo. Pero eso no quiere decir que tuviera razón. La gracia de la investigación radicaba, justamente, en traer certeza judicial al caso. Ahora, dado lo que ocurrió, no sabemos. Quizás nunca sabremos si aquella denuncia era verosímil o no.</p>
<p>Recordemos que la Presidente y los demás denunciados no fueron sobreseídos. Eso significa que su situación procesal respecto del caso sigue abierta hasta que alguien impulse el proceso con hechos y pruebas nuevas. ¿No era preferible terminar definitivamente con esto con un sentencia de sobreseimiento emitida por los jueces, en lugar de terminar en una nube de dudas por las puertas que el fiscal De Luca cerró?</p>
<p>La otra cuestión impactante es, quizás, más preocupante. Y bordea lugares hasta difíciles de explicar. En efecto, <strong>el archivo de la causa cuyo denunciante apareció muerto con un balazo en la cabeza en el baño de su casa, mete miedo.</strong> Resulta efectivamente tenebroso pensar que ese hombre murió en vano, gratis. Que dejó dos hijas sin padre al divino botón, simplemente por trabajar de lo que trabajaba.</p>
<p>Tampoco sabemos si lo mataron, aun cuando todo hace sospechar ese final. Pero aun frente a un suicidio, no caben dudas que Nisman murió por el trabajo que cumplía. Y frente a ese hecho, cuatro jueces y un fiscal consideraron que no había mérito suficiente para investigar lo que él decía. <strong>Su muerte ni siquiera les pareció sospechosa en relación con su denuncia.</strong> La pérdida de su vida no le agregó un solo gramo de sospecha a nadie. Y eso, verdaderamente, da miedo.</p>
<p>Da miedo pensar lo inútil que pueden resultar ciertas empresas y lo peligroso que al mismo tiempo puede ser el hecho de intentarlas. Nisman pagó su épica con su vida. No es chiste: <strong>denunció al poder y murió de un balazo. Es escalofriante.</strong></p>
<p><strong>Pero es más escalofriante -si es que puede haber algo más escalofriante que eso- que el país siga como si nada</strong>. Enfrascados en sus propias miserias los argentinos no pedimos explicaciones, no enviamos mensajes electorales, no nos manifestamos de modo indubitable en el sentido de que esto no nos gusta.</p>
<p>¿Por qué hemos caído tan bajo? ¿Por qué tenemos entre nosotros un nivel de empatía muy cercano a cero? ¿Por qué estas barbaridades nos resbalan y se precisa muy poco tiempo para que nos olvidemos?</p>
<p>Es raro lo que le pasa a la sociedad. Pero no caben dudas de que el gobierno ha sido muy sabio en decodificar ese estado mental, cualquiera sea.</p>
<p>En efecto, <strong>la apuesta al olvido, a que todo se arregla con el lanzamiento de un plan</strong> para pagar en cuotas o con un verano a pleno en Mar del Plata, <strong>es algo que el gobierno ha desentrañado con maestría.</strong> Por lo tanto no es su culpa, sino nuestra. Somos nosotros.</p>
<p>La administración de los Kirchner claramente no aprovechó su lugar de privilegio para usarlo  en el sentido docente de la vida, para mejorar la condición humana de la sociedad. No. <strong>Utilizó ese poder para profundizar ese costado desechable de nosotros.</strong> Se apoyó en esas flaquezas para aumentar y consolidar su poder. Y <strong>nosotros lo hemos permitido.</strong></p>
<p>Con una estrechez de miras francamente llamativa, con <strong>una claudicación barata a los efluvios del consumo y del clientelismo</strong>, la sociedad se dejó comprar. Y hoy hemos llegado a un estadio de tal profundidad en esos disvalores que la gente que habla aparece muerta en el baño de su casa y nadie se inmuta; todos se olvidan, los jueces se callan, los fiscales piden no investigar.</p>
<p>Nos hemos convertido, en gran medida, en <strong>una sociedad anestesiada. Nada nos mueve el amperímetro.</strong> Asistimos impávidos a cuestiones que en otros países serían escandalosas y ni siquiera tenemos una expresión de condena.</p>
<p><strong>Por mucho menos, la presidente Dilma Rousseff, y su colega Michelle Bachelet han visto desplomarse su imagen pública,</strong> envueltas en la necesidad de dar mil explicaciones. Nadie murió ni en Brasil ni en Chile. Pero las oscuridades de Petrobras y un préstamo pedido en condiciones no claras por el hijo de Bachelet, fueron suficientes para una reacción social de repudio.</p>
<p>Aquí, sin embargo, rige el “dale que va”. <strong>Un hombre murió gratuitamente y sus papeles van camino de un archivo tan grande como aquel en el que terminará su propia causa.</strong></p>
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		<title>Más allá de toda reconciliación</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Feb 2015 09:50:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[causa AMIA]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[fiscal Alberto Nisman]]></category>

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		<description><![CDATA[La Presidente ha cortado ayer toda posibilidad de vivir, al menos hasta que termine su mandato, en una sociedad reconciliada. Y la Argentina debería rezar para que las semillas del rencor plantadas durante todo este tiempo no sigan produciendo brotes más allá del 10 de diciembre. Resultó francamente chocante ver a Cristina Kirchner, detrás de... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/02/13/mas-alla-de-toda-reconciliacion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La Presidente ha cortado ayer toda posibilidad de vivir, al menos hasta que termine su mandato, en una sociedad reconciliada. Y la Argentina debería rezar para que las semillas del rencor plantadas durante todo este tiempo no sigan produciendo brotes más allá del 10 de diciembre.</p>
<p>Resultó francamente chocante ver a Cristina Kirchner, detrás de una semisonrisa ácida, decir <strong>“quedémonos nosotros con los cantos y con la alegría y dejémosle a ellos el silencio”, en una clara referencia a la marcha</strong> que con ese nombre fuera convocada por los compañeros de trabajo del fiscal Alberto Nisman para recordar su memoria a un mes de su trágica muerte. ¿Con los cantos y con la alegría en el medio de la muerte?, ¿cuál es el límite para la urbanidad presidencial?</p>
<p>En esa frase la Presidente envió una confirmación final hacia los que aun albergaban alguna esperanza, de que no está interesada en pacificar los ánimos o en tender una mano de misericordia y respeto a los que no piensan como ella. Para la Sra de Kirchner la democracia debe subsumirse en ella. <strong>Como ella ganó las elecciones de 2011, solo ella (y los que piensan como ella) pueden hablar</strong>, porque la democracia, según su particular criterio, consiste, justamente, en eso: en que el único con derecho a hablar es el que gana. Los que pierden son la antidemocracia y deben someterse y callar.<span id="more-769"></span></p>
<p>Está claro que esta concepción no es la que surge de la Constitución y se debería tener mucho ingenio para encontrar una definición más clara del fascismo. <strong>La democracia es el sistema, justamente, en donde los que pierden pueden seguir hablando sin que les pase nada… aunque pierdan.</strong> Pero el cristinismo está en las antípodas de este pensamiento.</p>
<p>De todos modos, la conmoción causada por la muerte del fiscal especial para la causa AMIA hizo creer a muchos que ése era una especie de límite frente al cual se iban a accionar los más rudimentarios sentimientos de humanidad y de empatía. Nada. Solo contraataques feroces, palabras destempladas, insinuaciones fuera de lugar, rabia, furia, odio.</p>
<p>Lo que ha ocurrido en la Argentina es gravísimo: <strong>se trata del regreso al país de la muerte por razones políticas,</strong> algo que no ocurría desde las más negras décadas del país. Frente a ese suceso, los compañeros de trabajo del fiscal Nisman convocan a una marcha en su memoria y la Presidente dice que a esa gente la mueve el odio. Pregunto: ¿hay alguna forma más impresionante de dar vuelta los hechos de pies a cabeza?  ¿Resulta que los odiosos son las víctimas? Bueno, algo no tan alejado de cómo el gobierno, en otro terreno, ha enfocado su interpretación de la delincuencia y la inseguridad.</p>
<p>La Sra de Kirchner ha vuelto a trazar una raya que separa el “nosotros” del “ellos”. No cesa de profundizar esa línea de pensamiento y ese sesgo para gobernar. Muchas veces parecería que todo se ha convertido en una táctica para ejercer el poder desde el fanatismo y el enfrentamiento.</p>
<p>A veces uno se siente tentado a preguntar cuál es el ideal de sociedad que la Presidente tiene en la cabeza. <strong>Si ni siquiera la muerte logra conmoverla; si frente a ella apela a la ironía, al sarcasmo y a la acritud como si se tratara de un capítulo más de su batalla contra los molinos de viento,</strong> ¿qué la estremecerá entonces?, ¿puede la Presidente de un país en donde el investigador especial del atentado más grande de la historia local ha sido encontrado muerto en su casa un día antes de presentarse en el Congreso para explicar las pruebas que tenía justamente contra ella y otros miembros de su gobierno, hablar en tono coloquial de que su hijo se compró una heladera con el plan “Ahora 12”?, ¿a qué grado de banalización y falta de respeto hemos llegado?</p>
<p>Resulta particularmente chocante ver cómo el supuesto gobierno de los derechos humanos, de la solidaridad, de la justicia social y del socialismo romántico pretende taparle la boca a todo el mundo con un fajo de billetes. Su argumento frente a cualquiera que lo critique es que ahora la gente se puede comprar equipos de aire acondicionado y heladeras. <strong>¿Creerá la Sra de Kirchner que el pueblo vale tan poco como 12 cuotas de $ 670? </strong></p>
<p>Es comprensible que el gobierno esté nervioso por todo lo que ocurre. Pero no es pretendiendo ocupar el lugar de víctima y mofándose de la gente (que está verdaderamente dolida, preocupada y con miedo), como solucionará sus nervios.</p>
<p>Detrás del furibundo ataque de ayer,  la presidente esconde su aversión por una justicia independiente y, en general, por vivir bajo una república de controles y límites al poder. La Sra de Kirchner aspira a que ella y su nomenklatura sean los que controlen a la gente; no que la gente -a través de los jueces, los fiscales independientes y los medios- la controlen a ella y a su gobierno.</p>
<p>El gobierno pretende estar ab-suelto (es decir desligado) de todo control externo porque reputa al control como limitante de la democracia aluvional del voto mayoritario. Pues bien: <strong>debería notificarse que ése NO es el sistema organizado por la Constitución.</strong> Los constituyentes vinieron, justamente, a sepultar el absolutismo, que -por supuesto- comparte la raíz etimológica de lo “ab-suelto”. <strong>El que está absuelto es absoluto, porque nadie lo controla y porque no debe rendir explicaciones ante nadie</strong>. Es supremo.  Y eso es lo que se considera a sí misma la presidente: suprema. Nada hay por encima de su voluntad. Ni la muerte absurda, ni la pérdida inexplicada, ni la negrura feroz de asesinos que formaron parte de organizaciones de las cuales el propio gobierno se valió en estos últimos 12 años. Nada. Por encima de la presidente no hay nada. Solo, quizás, alguna de las ironías que ella misma juzgue oportuno manifestar.</p>
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		<title>Densidad y peso específico</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Feb 2015 09:41:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Agencia Federal de Inteligencia]]></category>
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		<description><![CDATA[Volver a escribir estas columnas en las actuales circunstancias de la Argentina tiene un significado especial. La verdad, no creí que alguna vez debería volver a escribir sobre la muerte relacionada con la política; sobre la violencia mortal originada en el mundo del poder. Pero aquí estamos de nuevo frente a ella con un fiscal... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/02/03/densidad-y-peso-especifico/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Volver a escribir estas columnas en las actuales circunstancias de la Argentina tiene un significado especial. La verdad, <strong>no creí que alguna vez debería volver a escribir sobre la muerte relacionada con la política</strong>; sobre la violencia mortal originada en el mundo del poder.</p>
<p>Pero aquí estamos de nuevo frente a ella con un fiscal muerto en la víspera de aparecer públicamente ante los diputados de la comisión de Legislación Penal del Congreso. Ya han pasado 15 días desde que Alberto Nisman apareció con un tiro en la cabeza dentro del baño de su departamento de Puerto Madero y más allá de que no sabemos nada, hemos escuchado versiones de todo orden sobre lo que pudo haber acontecido en ese piso 13 de las Torres Le Parc.</p>
<p><strong>La Presidente, que aun no envió sus condolencias a la familia, ha ido de un lado a otro de las hipótesis,</strong> rayando, en algunos casos, la interferencia del Poder Ejecutivo en el Judicial y en otros directamente en el mal gusto o la bajeza.<span id="more-757"></span></p>
<p>Sus funcionarios y el Partido Justicialista han dado un espectáculo bochornoso elaborando cabriolas en el aire para adaptarse a los cambiantes bandazos de su jefa.</p>
<p>La Sra de Kirchner no perdió oportunidad, incluso, de intentar sacar tajada de la situación volviendo a cargar contra la independencia del Poder Judicial -reclamando que se le dé vía libre a sus proyectos de copamiento- y contra la prensa independiente, a la que incluso relacionó con la muerte del fiscal, en una elucubración tan insólita como irresponsable.</p>
<p><strong>Pero lo que más llama la atención del observador en este caso es lo que yo llamaría una discordancia notoria entre el el ser y la apariencia</strong>. Hoy en la Argentina suceden hechos oscuros, densos. La apacibilidad de la vida parece ser algo que el país tiene vedado. Todo tiene una espesura que no cierra; que no coincide con lo que el país es en otros terrenos, en otros aspectos de su vida.</p>
<p>En la física se estudian los conceptos de “densidad” y “peso específico”. No nos vamos a poner a desarrollar sus fórmulas aquí, pero lo que quiero reflejar es que “densidad” y “peso específico” son conceptos directamente proporcionales: a mayor densidad, mayor peso específico y viceversa.</p>
<p>Con la Argentina ocurre un fenómeno extraño en ese sentido. Como dijimos es un país “denso”, donde pasan cosas raras, oscuras, tétricas en muchos casos, pesadas. <strong>Pero el “peso específico” del país es casi inexistente en el concierto mundial, casi nadie lo toma en cuenta y muchos ni siquiera lo toman en serio.</strong></p>
<p>Estamos aquí frente a una proporcionalidad inversa: mucha densidad, poco peso específico.</p>
<p>Que negruras de las del tipo “muerte de Nisman” ocurran en otros países por los cuales pasan muchos de los meridianos del poder mundial, no digo que sea justificable o que esté justificado, pero es entendible: <strong>allí donde se cuecen las habas del poder sobre millones, es posible que sucedan “hechos extraños”, que puedan incluir hasta la muerte misteriosa o inexplicada.</strong></p>
<p>Pero la Argentina parece haber reunido lo peor de los dos mundos: <strong>no pesa nada mundialmente, pero es internamente my densa y en ella ocurren oscuridades inexplicables. Es un país denso al divino botón.</strong></p>
<p>Si bien esta característica no es nueva y acompaña nuestra historia desde hace mucho, el kirchnerismo ha contribuido notoriamente a profundizarla, tanto en un aspecto como en el otro.</p>
<p><strong>La pérdida de peso en el mundo que el país ha tenido en estos últimos años ha sido francamente alarmante. Y el gobierno no vive ese aislamiento como una derrota sino, al contrario, como una victoria</strong>: se muestra orgulloso de su aldeanismo y de su proclividad &#8220;pajuerana&#8221;. <strong>Rechaza al mundo y ve en él un peligro antes que una oportunidad.</strong></p>
<p>Lo mismo ocurre, pero al revés, con la densidad. Las prácticas secretistas, de logia en muchos casos, que el kirchnerismo le ha impreso a su gestión, han aumentado notablemente la tendencia nacional a las rarezas, a los misterios insondables, a que aquí sucedan cosas graves y pesadas que nadie puede explicar.</p>
<p><strong>Que Nisman haya muerto como consecuencia de una guerra de “inteligencias” es altamente probable</strong>. Y la “inteligencia” ha sido una especie de idea fija del gobierno. Tanto Néstor como Cristina Kirchner han basado gran parte de su poder en tareas de esa naturaleza, hasta llegar, ahora, a copar el Ejército con un especialista en el área.</p>
<p>Todo este aparato de vigilancia estatal que en muchos casos conforma los perfiles de un Estado Policial en donde para hacer prácticamente cualquier cosa hay que tener al Estado “notificado”, ha profundizado una historia despreciable que habría que haber terminado antes que perfeccionado.</p>
<p>Ahora, la Presidente ha dado a conocer su decisión de reformular la Secretaría de Inteligencia y transformarla en una Agencia Federal de Inteligencia <strong>como si poniéndole un nombre de serie norteamericana a la dependencia la situación fuera a cambiar</strong>.</p>
<p>El abuso de los “servicios” para amedrentar políticamente, para perseguir, para asustar, hasta para sacar tajadas electorales (como por ejemplo fue aquella famosa operación contra Enrique Olivera pocos días antes de la elección a Jefe de Gobierno de la Ciudad que posibilitó el triunfo de Aníbal Ibarra, uno de los responsables -a la postre- de la tragedia de Cromañon) se ha salido de cauce.</p>
<p><strong>En lugar de utilizar toda la astucia política que dice tener para elevar el peso específico del país y hacerlo más protagonista en el concierto de las naciones, el gobierno la ha utilizado aumentar la “densidad” interna, haciendo de la Argentina un lugar en donde a veces resulta pesado respirar.</strong></p>
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