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	<title>Carlos Mira &#187; Elecciones 2015</title>
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		<title>El final y el principio</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2015 11:16:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>

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		<description><![CDATA[Giraba y giraba en torno a sus propias palabras y no alcanzaba a redondear un remate. Daniel Scioli, inaugurando -sin decirlo- la campaña por la segunda vuelta, no podía creer lo que estaba pasando en el país, ni daba crédito a los datos que, minutos antes de la 10 de la noche, le habían pasado... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/27/el-final-y-el-principio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Giraba y giraba en torno a sus propias palabras y no alcanzaba a redondear un remate. Daniel Scioli, inaugurando -sin decirlo- la campaña por la segunda vuelta, no podía creer lo que estaba pasando en el país, ni daba crédito a los datos que, minutos antes de la 10 de la noche, le habían pasado sus colaboradores.</p>
<p>Tan poco entendía de todo lo que ocurría que no se le ocurrió mejor idea que ensayar un discurso en el sentido exactamente opuesto al que la gente había votado.</p>
<p>Parecería que el país necesitaba sacarse de adentro una enorme furia y rencor. A eso se dedicó, incomprensiblemente, el gobierno durante 12 años. No hubo manera de que ese proceso -como el de una larga infección- pudiera hacerse más corto, a pesar de los esfuerzos que hicimos muchos.</p>
<p>Pero ahora el país había dicho “basta, ya me saqué la bronca: ahora quiero gente normal…” Scioli no registró ese cambio y siguió fogoneando la división y el rencor apelando a la figura de “dos países en pugna” en referencia a lo que él y el kirchnerismo representan y lo que simboliza Mauricio Macri.</p>
<p>Lo que ocurrió ayer vuelve a ser una lección para muchos pronosticadores: las sociedades suelen guardar en secreto el estruendo que preparan. Mientras todos hablaban de un posible triunfo del FpV en primera vuelta y de un ajustado, pero triunfo al fin, éxito de Aníbal Fernández en la provincia de Buenos Aires, el electorado dio vuelta el mapa político del país de pies a cabeza.</p>
<p>Por supuesto que la mayor sorpresa fue la provincia de Buenos Aires y el conurbano bonaerense en donde la gente le dio la espalda a la soberbia de la Presidente.</p>
<p>Todos en el oficialismo señalaban ayer a Aníbal Fernández como el “mariscal de la derrota”. Parece ser un título demasiado elevado para el jefe de Gabinete. Fernández puede haber contribuido desde su figura y desde sus antecedentes impresentables a que el castillo kirchnerista se hiciera pedazos, pero no es ni el principal ni el único responsable.</p>
<p>Las decisiones de la Presidente han sido las principales causas de un hartazgo que estalló en millones de boletas de Cambiemos. Al pretender inundar a los argentinos con cadenas nacionales flagrantemente ilegales, cebada por tantos años en que la sociedad le permitió otras extravagancias parecidas, la mandataria creyó que seguían vigentes las condiciones del pasado.</p>
<p>Como principal figura en la encarnación de aquella furia, de aquel odio a todo, la Sra. de Kirchner llevó al extremo un modelo de griterío, de encierro y de enojo indiscriminado al que la sociedad rechazó.</p>
<p>No hay dudas de que otro protagonista de la debacle ha sido el ministro de economía Axel Kicillof, que con su idioma y con sus medidas -apañadas y estimuladas por la Presidente- contribuyó a generar un clima de cansancio que terminó expresándose ayer del modo que lo hizo.</p>
<p>La sociedad dio una muestra de lo que preparaba cuando más de un millón de voluntarios se anotaron para ser fiscales en todo el país. Nadie registró ese detalle que Mauricio Macri no se cansaba de destacar. Sin embargo, la realidad le dio la razón.</p>
<p>El kirchnerismo basó su estrategia en la maximización de las diferencias entre los argentinos. Fuimos muchos los que tratamos de señalar que ese no era el camino para salir de la pobreza y de la miseria y que, al contrario, ese era un sendero seguro para la decadencia, para el descuelgue del mundo, para la asfixia de la libertad y, en definitiva, para vivir peor.</p>
<p>Pero el síndrome de la furia fue más fuerte durante todo este tiempo y era como si, se dijera lo que se dijera, el país estuviera “seteado” para insistir en ese rumbo de rencor y de bilis reciclada.</p>
<p>Lo que empieza ahora es una tarea muy difícil. La herencia de los Kirchner es una carga tan pesada, que restaurar las heridas abiertas y las consecuencias de medidas tomadas solo en base al sentido de la revancha y del enfrentamiento, supondrá un trabajo ciclópeo.</p>
<p>Pero cualquier tarea  se puede llevar adelante en un clima de concordia y de grandeza. Eso es lo que no entendió Scioli, que trepanaba la tierra para hundirse más con un conjunto de palabras viejas y que sonaban hasta ligeramente ridículas cuando uno las contrastaba con lo que estaba pasando.</p>
<p>El horizonte que se abrió sorprendió a los propios triunfadores, porque nadie esperaba un mensaje de semejante magnitud y profundidad. Ayer los activos financieros de las empresas argentinas en Nueva York volaban por los aires, lo mismo que la bolsa local.</p>
<p>Pero esas son ráfagas. Aquí lo importante es la dirección del viento, no la intensidad de un soplido.</p>
<p>Y esa dirección tuvo una variación fundamental en el sentido de la normalidad. Porque si algo fue el kirchnerismo en todos estos años fue eso: una gran anormalidad.</p>
<p>Los ejemplos mundiales de cómo les va a regímenes basado en el odio y la revancha eximían de mayores comentarios sobre lo que podía terminar pasando con ese fenómeno. Pero la Presidente y un séquito bastante amplio de aplaudidores creyeron que era efectivamente posible la eternización en el poder, incluso más allá de sus propias personas. Pretendieron convertir en “sistema” lo que, desde que nació, fue un “antisistema”.</p>
<p>Esa pretensión tuvo un furibundo freno la noche del domingo.</p>
<p>Lo que hay que reconstruir en el país es inmenso. No será la tarea de un solo presidente. Es tanto lo que se ha destruido y corroído que volver las cosas a su lugar comprenderá el periodo de más de una administración.</p>
<p>Una oscura noche de revanchas terminó ayer. Si una mayoría decisiva del país creyó durante todo este tiempo que eso era necesario, ya está, ya se dio el gusto. Ahora esa etapa terminó. El país pagó un precio enorme, pero ya lo pagó. Ahora empieza el largo camino de sentar las bases de una sociedad diferente que se dé el gusto no de practicar el resentimiento sino de disfrutar de los beneficios de la paz y la concordia.</p>
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		<title>Frente a campañas incomprensibles</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 09:20:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
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		<description><![CDATA[Vincent Price se hizo famoso por una risita macabra con la que decoraba algunas películas de suspenso y terror. Se trataba de una mezcla de goce y perversión que el actor transformó en su marca registrada. Algo parecido debe estar ensayando Daniel Scioli al ver el espectáculo que ofrecen Mauricio Macri y Sergio Massa desgarrándose... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/16/frente-a-campanas-incomprensibles/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Vincent Price se hizo famoso por una risita macabra con la que decoraba algunas películas de suspenso y terror. Se trataba de una mezcla de goce y perversión que el actor transformó en su marca registrada.</p>
<p>Algo parecido debe estar ensayando Daniel Scioli al ver el espectáculo que ofrecen Mauricio Macri y Sergio Massa desgarrándose votos que sólo serían útiles para ganarle a él.</p>
<p>El ex intendente de Tigre acaba de desafiar al candidato de Cambiemos a un debate cara a cara por el segundo puesto, mientras que el líder del PRO ha pedido a la ciudadanía no despilfarrar su voto y concentrarlo en su propuesta para asegurarse un lugar en la segunda vuelta.</p>
<p><b>Si Scioli gana en estas condiciones, sería un caso de estudio en donde un candidato se impondría casi con nada, debiéndoles casi todo su triunfo a sus contrincantes.</b><b></b></p>
<p>En efecto, Scioli carece de una propuesta atrayente. Su discurso es una ensalada de kirchnerismo culposo y contradictorio. En el mejor de los casos, sus fórmulas parecen bien lejanas de lo que el país necesita en este momento del mundo.</p>
<p>El gobernador aún cree que su fórmula mágica de amor y paz todo lo puede. Pero hoy en día hay ciertos rigores técnicos de los que no se puede escapar y en los que él y su equipo no parecen querer meterse.<span id="more-1086"></span></p>
<p>Sus fórmulas económicas son anticuadas y confusas. No se anima a hablar de liberar las fuerzas productivas argentinas, porque para ello debería desatar la maraña de regulaciones y trabas que el kirchnerismo ha montado en todos estos años y la sola propuesta de algo semejante le armaría un lío monumental en el frente camporista y cristinista de su alambicada coalición.</p>
<p>Por lo tanto, ha ensayado la fórmula de Fidel Pintos: una sanata que nadie entiende y que sólo anticipa atraso y más aislamiento para el país.</p>
<p>El gobernador sabe que no puede sostener un minuto más la situación externa del país, pero no conoce cómo hacer para que los muchos de Axel Kicillof no se enojen si amaga un arreglo con los holdouts. Esta misma semana esas corrientes protagonizarán un minievento tipo Cumbre de las Américas de 2005, en la misma ciudad en la que Néstor Kirchner le declaró la guerra a George W. Bush, acompañado de Hugo Chávez y Diego Maradona.</p>
<p>En efecto, mientras Scioli intente hacer buena letra con los empresarios del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) en el hotel Sheraton en Mar del Plata, Axel Kicillof estará cerrando una especie de contracoloquio titulado “Neoliberalismo o políticas populares” en el que el ministro expondrá ante el peronismo kirchnerista y la izquierda.</p>
<p>Resulta increíble que el país vaya a entregarse a esta bolsa de gatos, presidida por alguien que supone que va a superar esos choques por sus apelaciones a la buena onda.</p>
<p>Scioli en sí mismo ha agriado bastante su vocabulario y sus modales en aras de parecerse a la clásica arisquería kirchnerista. Tiene arranques de indirectas y acideces que antes eran patrimonio de la Presidente y del grupo de fieles seguidores que la acompaña. Y si bien nadie sabe si eso lo beneficia o lo perjudica a la hora de pretender afianzar su ventaja, está claro que el gobernador debe creer que es un punto a su favor.</p>
<p>Macri parece decidido a no moverse un milímetro de su mensaje. Si bien pareció endurecer su postura frente a Massa pidiendo “no tirar el voto”, concentra sus apariciones en la explicación de lo que propone, pero no gasta el tiempo en una confrontación con Scioli.</p>
<p>Una postura de ese tipo, sin embargo, lo colocaría como un contendiente directo, enviando al electorado un mensaje subliminal en el sentido de que la opción real a la no continuidad del Gobierno es él.</p>
<p>Nadie sabe por qué no ha optado por una táctica de ese tipo y sí, en cambio, por enviar mensajes de batalla a Massa. Aparentemente nadie repara en el hecho de que eso sólo sirve para que Scioli profundice su risita de Vincent Price.</p>
<p><b>Si Macri simplemente ignorara a Massa y se dedicara a confrontar fuerte y directamente con Scioli, la polarización que evidentemente busca se daría por añadidura, sin ningún esfuerzo</b>. En ese sentido, por ejemplo, la ocurrencia que tuvo el renovador de retarlo a un duelo el domingo que viene debería haberla tenido él con Scioli, para poner al candidato del Frente para la Victoria en el brete de volver a rechazar un debate y posicionarse así automáticamente como el único contrincante que puede derrotarlo.</p>
<p>Por eso esta campaña quedará en la memoria de muchos, no por lo edificante que resultó o por lo que contribuyó al crecimiento cívico argentino, sino por lo rara. Por haber sido tan desaprovechada por algunos y haber constituido el prólogo de un eventual triunfo tan soso como inexplicable de otros.</p>
<p>El país está ante una instancia decisiva; en un momento de bifurcación del mundo en donde la toma de la rampa equivocada de la autopista nos puede dirigir a un fracaso sin retorno, a un aislamiento final y a una miseria definitiva.</p>
<p>Todos los boletos, sin embargo, parecen estar puestos en ese destino de pobreza. Mientras otros países de la región se unen a bloques de futuro que concentrarán el 40% del comercio mundial (con la entrada en vigencia del Tratado de Comercio Transpacífico, del que forman parte Perú, Chile y México), la Argentina parece dirigirse a un encierro pobre en donde algunos se conforman con el hecho de llegar a ser presidentes a como dé lugar, aun como fruto de mil humillaciones y sin la mínima capacidad de exponer lo que realmente se piensa.</p>
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		<title>Argentina debatió</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2015 03:17:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Adolfo Rodríguez Saá]]></category>
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		<description><![CDATA[Finalmente Argentina tuvo un debate presidencial. Cinco de los seis candidatos a la Presidencia se presentaron en la Facultad de Derecho y completaron la primera experiencia del país en esta materia. Sin embargo, la ausencia de Daniel Scioli, además de injustificada, privó al encuentro de las características de un verdadero debate. En efecto, todos quienes... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/06/argentina-debatio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente Argentina tuvo un debate presidencial. Cinco de los seis candidatos a la Presidencia se presentaron en la Facultad de Derecho y completaron la primera experiencia del país en esta materia.</p>
<p>Sin embargo, <b>la ausencia de Daniel Scioli, además de injustificada, privó al encuentro de las características de un verdadero debate.</b><b></b></p>
<p>En efecto, todos quienes estaban allí tenían posturas contrarias al rumbo que el país tiene bajo el kirchnerismo y la real gracia de la cuestión hubiera consistido en enfrentar, justamente, las posiciones de defensa y ataque al modelo actual.</p>
<p>El gobernador de Buenos Aires dio una malísima señal al ausentarse. Se sabe que su presencia no fue “autorizada” por la plana mayor del Gobierno, esto es, por la señora de Kirchner. Obedeciendo esas órdenes Scioli reafirma las dudas que pesan sobre su real capacidad de mando y sobre su verdadero nivel de autonomía. Aunque al no ir al debate haya evitado que le hicieran preguntas como esa, no pudo impedir que su atril vacío fuera una especie de confirmación de las sospechas.</p>
<p>El experimento debe mejorarse, no caben dudas de eso. Los candidatos aparecían como recitando su “cuentito” en los dos minutos que tenían y, al estar vedadas las repreguntas, no se podían profundizar las posiciones.<span id="more-1072"></span></p>
<p>Pero al menos se avanzó rompiendo el hielo de la inercia negativa y la experiencia sirvió para dejar muy expuesto al candidato ausente.</p>
<p>Las insinuaciones que hiciera Scioli sobre la no existencia de una ley que regule la cuestión resultan francamente ridículas. Prácticamente en ninguno de los países en que hay debates presidenciales serios existe una ley que los regule: Las normas se establecen de común acuerdo.</p>
<p>Es obvio que en esta ocasión las normas tuvieron que ser tan restrictivas para lograr el acuerdo de todos que el intercambio perdió frescura y espontaneidad.</p>
<p>Los cinco candidatos se manejaron con respeto y, en el caso de Mauricio Macri y Sergio Massa, hasta pareció haber cierta invitación a acuerdos posteriores a la primera vuelta.</p>
<p>No se pudo apreciar un ganador del debate. La figura de Adolfo Rodríguez Saá fue la que se vio más apagada o, en realidad, como en otra sintonía de época. Nicolás del Caño deberá mejorar su forma de hilvanar los pensamientos, pero, por ser el más joven y el de menos experiencia, cumplió.</p>
<p>Margarita Stolbizer, Macri y Massa coincidieron en muchos pasajes sobre los problemas y las soluciones, lo que sirvió para confirmar cuán atomizado está el arco político argentino, que no es capaz de reunir bajo el amplio paraguas de un partido a los distintos matices que puedan tener las personas.</p>
<p>Los que hemos seguido, por ejemplo, los debates del Partido Republicano en Estados Unidos claramente pudimos advertir cómo allí había diferencias de opinión más profundas que las que se podían encontrar en el debate entre Macri, Massa y Stolbizer.</p>
<p>Esta es una cuestión que el país deberá mejorar. Los “yoísmos” tendrían que desaparecer para <b>organizar partidos fuertes con líneas internas diferenciadas, pero que a la hora de las elecciones no le presenten a la sociedad un desmembramiento tan nocivo como inútil</b>.</p>
<p>Es evidente que el país no se recuperó de ese efecto monumental que trajo aparejado la crisis de 2001. La desaparición de los partidos, estimulada silenciosamente por el Gobierno, sumió al país en una verdadera disgregación que no logra superar, aun a pesar de que han pasado ya catorce años de aquel estallido.</p>
<p>Resultó bastante patético ver a Alberto Pérez, jefe de gabinete de la provincia y jefe de campaña de Scioli, quejarse porque los organizadores habían dejado el atril del candidato del Frente para la Victoria vacío. Seguramente Pérez aspiraba a que, encima, todo el mundo protegiera al gobernador para que su ausencia fuera menos visible. Pretensiones fútiles.</p>
<p>Lo de anoche fue positivo, pero falta mucho para que un debate presidencial pueda ser útil a la ciudadanía. El anhelo existe porque la audiencia de América fue mucha y la repercusión en las redes también. Pero no hay dudas de que el país está en pañales en esta cultura democrática que hasta ayer evitaron los candidatos de todos los colores. Ojalá que haya sido un comienzo, y que de ahora en más nadie eche mano de justificaciones ilógicas para esquivar el contraste de ideas. Será que muy poca fe se le tiene a lo que se dice si se evita salir de frente, con esa palabra, a exponerse y a discutir.</p>
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		<title>La continuidad de la vida bajo control</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2015 09:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si gana Daniel Scioli, los controles de precios y la administración de los dólares continuarán. Al menos eso anticipó el secretario de Comercio, Augusto Costa, a empresarios de varios sectores. Fue durante una reunión que el funcionario mantuvo ayer. Esta simple verificación confirma que lo que está en juego el 25 de octubre no es... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/03/la-continuidad-de-la-vida-bajo-control/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si gana Daniel Scioli, los controles de precios y la administración de los dólares continuarán. Al menos eso anticipó el secretario de Comercio, Augusto Costa, a empresarios de varios sectores. Fue durante una reunión que el funcionario mantuvo ayer.</p>
<p>Esta simple verificación confirma que lo que está en juego el 25 de octubre no es solamente la elección de un presidente, sino la decisión sobre un modelo de vida, sobre una concepción del mundo y de las libertades del hombre común.</p>
<p>No se trata aquí simplemente de elegir un partido u otro, sino de seguir moldeando un modelo de sujeción y yugo que mantiene atadas las fuerzas creativas de los individuos a planillas de Excel y a autorizaciones de personajes que se creen superhombres y con mayor capacidad que el hombre común para administrar sus negocios y su plan de vida.<span id="more-1059"></span></p>
<p>Costa convocó a los referentes de la industria de la alimentación agrupados en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) y en días anteriores a las automotrices, los laboratorios, los plásticos y las pymes. Allí les dijo: “Si gana el Frente para la Victoria, seguirá la administración del comercio”. Durante una hora, repasó la importancia de la regulación oficial “y de un Estado presente”. El funcionario habló de sus “logros”: “360.000 formularios de contacto fueron analizados por reclamos, solicitudes de audiencias y consultas, 700 grandes empresas tuvieron reuniones para analizar la evolución de las pautas establecidas, 6.000 son las DJAI (solicitudes de importación) que se reciben y analizan diariamente”, enumeró. En la reunión exigió la planilla de planificación y presupuesto de cada empresa para 2016. Es el exhaustivo Excel que las compañías tuvieron que enviarle el año pasado, donde deben detallar no sólo sus previsiones de inversión y de empleo, también la proyección de aumentos de precios, salarios y la cantidad de dólares que necesitarán para importar en 2016.</p>
<p>“Fueron varias las reuniones con Costa. En una nos entregó una planilla de Excel y dijo que no entendía la conformación de los precios por la catarata de ofertas que existían. Así pidió que abran la información sobre cada precio”, dijo un asistente al recordar otro encuentro con uno de los ideólogos de Precios Cuidados, el jefe de Comercio Interior, Ariel Langer.</p>
<p>Ayer, mientras Costa disertaba, Paula Español pidió que entreguen los planes antes del 19 de octubre. Costa fijó prioridades. Comenzará con la importación de los insumos, luego los bienes de capital y por último los productos terminados.</p>
<p>También habló de precios: <b>el 7 relanzará Precios Cuidados y busca que los aumentos en el caso de alimentos sean menores a 4</b><b> por ciento</b>.</p>
<p>¿Es esta la manera en que los argentinos quieren vivir? ¿La autoestima de cada uno de nosotros ha quedado reducida a trabajar para el Estado confeccionando planillas para satisfacer el ánimo espía, escudriñador y entrometido de gente que cree poder dirigir la vida de todos desde sus altas torres?</p>
<p>Hay que preguntarse si Daniel Scioli —que proviene del sector privado y que aprendió (o se supone que debe haber aprendido de las luchas de su padre) cómo se debe trabajar y a qué se deben las razones de un éxito— cree estos delirios. Si es así, es evidente que ha completado un giro copernicano de su propia cultura, porque claramente José no lo crió con esas convicciones.</p>
<p>Lo importante aquí es que todos entendamos que las aspiraciones controlantes del Sr. Costa no se limitan a cuestiones comerciales, cuyo peligro acaba en intereses que no pasan del bolsillo. No. Esta idea es mucho más amplia que la simple noción del dirigismo económico.</p>
<p><b>Es imposible creer en el control del comercio sin creer en el control de la libre expresión de las ideas y no se puede defender la libertad de expresión sin defender el derecho a comerciar libremente</b>. Ambos conceptos están conectados por una línea filosófica según la cual quien aspira a dirigir desde un Excel las decisiones comerciales de un empresario aspira al mismo objetivo respecto de la vida privada de todos nosotros.</p>
<p>No resulta una mera coincidencia que este Gobierno haya sido el Gobierno más espiador de la historia argentina, que haya afinado los mecanismos de espionaje interno de los argentinos hasta límites nunca conocidos hasta ahora y que haya multiplicado las agencias estatales de control y vigilancia.</p>
<p>Por cierto, que no lo ha hecho para perseguir delincuentes, porque nunca antes fue más inseguro vivir en la Argentina, sino que lo ha hecho con el afán de saber qué hacemos, cómo vivimos, qué decisiones tomamos, cuáles son nuestros gustos, nuestro estilo de vida, nuestros planes personales.</p>
<p>¿Por qué los argentinos hemos permitido esta intromisión en nuestras vidas privadas? ¿Será que hay más argentinos a los que no les importa que los vigilen con tal de que vigilen al vecino, al que creen más “vigilable” que nosotros?</p>
<p>¿Cuál ha sido la perversa y tácita negociación que se ha pactado entre una mayoría de argentinos a quienes estos extremos parecen no importarles y un conjunto de funcionarios que ha construido una verdadera nomenklatura de espionaje y control?</p>
<p>No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que este “acuerdo” nos ha dirigido a vivir en una especie de cárcel abierta, en donde los carceleros pretenden saber todo de los presos y en donde el radio de acción libre de estos se limita a lo que aquellos se les antoje permitir. ¿Es esto lo que queremos? ¿Nos hace realmente felices vivir así?</p>
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		<title>La recta final</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Oct 2015 11:29:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El país entra en el mes final antes de las elecciones de primera vuelta con la duda, justamente, si el presidente podrá ser decidido en una sola ronda electoral o si se necesitará de un ballotage para terminar de conocer el resultado. Todas las mediciones apuntan a un escenario muy ajustado en donde Daniel Scioli... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/01/la-recta-final/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El país entra en el mes final antes de las elecciones de primera vuelta con la duda, justamente, si el presidente podrá ser decidido en una sola ronda electoral o si se necesitará de un ballotage para terminar de conocer el resultado.</p>
<p>Todas las mediciones apuntan a un escenario muy ajustado en donde Daniel Scioli puede ganar por apenas unas décimas o ir a una segunda vuelta también por unas décimas.</p>
<p>No es, desde ya, el escenario ideal. <strong>Con el antecedente tucumano aún fresco en la memoria de todos, cualquier número ajustado traerá aparejados reclamos, sospechas, peticiones e incertidumbre.</strong></p>
<p>Muchos de los que aspiran a un cambio en el país le achacan a Mauricio Macri su falta de visión para presidir una gran coalición que desalojara, sin duda alguna, al kirchnerismo del poder. Esa posibilidad estaba en el tablero de opciones si el PRO hubiera alcanzado un acuerdo con el Frente Renovador.</p>
<p>A partir de sus diferencias, el Gobierno encontró una rendija por donde colar e incentivar la división del voto opositor, haciendo que esa intención de cambio se divida entre Macri y Massa neutralizando al mismo tiempo a los dos.</p>
<p>Si la táctica da resultado, habrá muchos que considerarán que se perdió una enorme oportunidad para derrotar al populismo autoritario.</p>
<p>La cuestión es si Sciole gana. Porque allí se abre un escenario de pujas que incluso se han insinuado con bastante claridad aun antes de las elecciones, en estas semanas que estamos transcurriendo.</p>
<p>El último ejemplo de lo que podría ser un eventual gobierno de Scioli lo tuvimos estos días cuando prácticamente al unísono, el gobernador de Buenos Aires anunciaba que durante su gestión habría inversiones por 30 mil millones de dólares y la CNV emitía una resolución por la que, manu militari, se le hacía perder a los ahorristas argentinos miles de millones de dólares por la simple vía de obligarlos a valorizar los bonos en dólares que pudieran tener en sus carteras, no al tipo de cambio del “dólar bolsa” sino al tipo de cambio oficial: en un solo segundo se habían esfumado de los bolsillos más de 4 mil millones de dólares.</p>
<p><strong>¿Qué inversionista extranjero podría sumarse a los 30 mil millones que pretende Scioli con un antecedente como este?</strong> Además la sola mención aspiracional de atraer esos flujos al país conlleva el sobreentendido de un arreglo con los holdouts, y es justamente eso, lo que Cristina mandó a torpedear en el acto.</p>
<p>Imaginen ustedes la misma escena pero con el gobierno de Scioli ya echado a rodar. Será muy difícil para el país convivir con una lucha interior de semejante magnitud, entre un presidente que va a querer ejercer los atributos de su poder y un partido (el propio) que va a hacerle la vida imposible desde el Congreso y dese las declaraciones partidarias.</p>
<p>El país debe edificar canales de control lo suficientemente eficientes para evitar que autoridades que hayan sido elegidas por el voto popular se transformen en una amenaza para la libertad y que la ley sea utilizada para amparar esos comportamientos en lugar de estar dirigida, en primer término, a proteger los derechos civiles, las libertades individuales y las garantías de la Constitución.</p>
<p>No hay dudas de que la ambición política o un excesivo personalismo han sido también las causas de que parte de ese edificio jurídico no hay podido empezar a construirse ya. Una oposición unida en la defensa de los valores y de la filosofía de la Constitución y comprometida en regresar a las fuentes institucionales de la Argentina era lo que  se precisaba para consolidar un sistema que cerrara las puertas a la demagogia, al clientelismo y a la solidificación de una sociedad paupérrima y zombificada que no aspire a otra cosa más que a recibir “su ración” estatal diaria.</p>
<p>En el tiempo que queda solo puede aspirarse a que una mayoría decisiva de argentinos haya recapacitado sobre el tipo de vida a la que nos estamos acostumbrando y a que una repentina rebelión contra ese status nos dirija a un resultado que pueda cambiar el rumbo que traemos.</p>
<p>Si eso no ocurre, el futuro de la Argentina no será brillante, será gris. Y la gracia de vivir, de inventar, de crear, de ser originales, innovadores y diferentes habrá perdido una oportunidad quizás definitiva para hacer de esta tierra lo que alguna vez soñaron quienes nos fundaron y quienes, como nuestros abuelos, vinieron aquí con la esperanza de dejar atrás la pobreza, el yugo y la dominación de unos personajes que se creían los dueños de sus vidas.</p>
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		<title>Renovados bríos de rencor</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2015 11:19:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[ANSES]]></category>
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		<description><![CDATA[Bajadas las aguas de la inundación, y creída que las controversias que podían echársele en cara por semejante desastre ya se habían disipado, la Presidente regreso a la cadena nacional el jueves por la tarde para notificarle a la sociedad que “el proyecto” resistirá. Investida de un renovado brío de rencor, la Sra. de Kirchner... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/23/renovados-brios-de-rencor/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Bajadas las aguas de la inundación, y creída que las controversias que podían echársele en cara por semejante desastre ya se habían disipado, la Presidente regreso a la cadena nacional el jueves por la tarde para notificarle a la sociedad que “el proyecto” resistirá.</p>
<p>Investida de un renovado brío de rencor, la Sra. de Kirchner estuvo una hora y media delante del micrófono repartiendo críticas por doquier, haciendo campaña política de modo indisimulado mediante el uso de los recursos públicos pagados por los argentinos de todas las ideas (no solo por aquellos que comparten las suyas) y empezando esas admoniciones por ¿su propio candidato?, Daniel Scioli.</p>
<p><strong>De lo dicho por la Presidente, se desprende que su proyecto es maniatar a cualquiera que venga a partir del 10 de diciembre para que no puedan tocar un solo grano de arena de la montaña que se ha formado en los 12 años de kirchnerismo</strong>. Para ese sector cualquier cambio equivale a una traición. A tal punto ha crecido su convencimiento de que ellos son la Argentina que entiendan que cualquiera que intente modificar ese rumbo es un enemigo de la nación.</p>
<p><strong>Para ello, aun en el caso de que gane Scioli, preparan una estrategia de trincheras en el Congreso para tornar imposible el gobierno de un cambio.</strong> Parte de eso por ejemplo tiene que ver con el anuncio del envío de un proyecto de ley al Congreso según el cual para introducir cambios en la estructura accionaria de empresas que tengan acciones de la ANSES se requerirá una aprobación legislativa que reúna los 2/3 de los votos. Más trabas, más cepos, más prohibiciones, más regulaciones para una economía ya asfixiada por ataduras de todo tipo, que la han postrado y, en muchos casos, le han provocado la muerte. No sería extraño que en la nueva agencia creada por esa ley termine llevando la voz cantante el hoy ministro de economía Axel Kicillof.</p>
<p>Cuando la Presidente se metió de lleno en la campaña, habló de la existencia de “mala gente”. Es probable que la Sra. de Kirchner tenga razón, aun cuando haya discrepancias sobre quién es esa “mala gente”.</p>
<p>La referencia apareció cuando comentó cómo algunos candidatos habían “usado” –según ella- el drama de las inundaciones para tratar de sacar rédito político. ¿Será que la Presidente habla desde el lugar que tiene alguien que prácticamente ha hecho un doctorado de esa práctica? Mencionó (sin nombrarla, como es un clásico en ella) a María Eugenia Vidal a la que describió como calzándose las botas para hacer demagogia. Seguramente olvidó su propia e incómoda visita a La Plata, en 2013, cuando, también con botas, intentaba explicar el casi centenar de muertos que se llevó el agua. O sus incursiones en el barro salteño cuando, también con botas, aparecía frente a las víctimas de un aluvión, quizás en un momento en donde le daba más valor a su presencia que a su borrada.</p>
<p>Intentó conectar a Macri con los 90, cuando también sin nombrarlo habló del salariazo y la revolución productiva. <strong>Uno se pregunta ¿quién hacía política con Menem en ese momento, Macri o los Kirchner, para quien Menem fue el más grande presidente argentino?</strong></p>
<p>Dedició un párrafo -que habría sido mejor evitar- para el militante radical muerto a balazos en Jujuy por repartir volantes de apoyo al senador Gerardo Morales. La Presidente entró en una pueril discusión sobre la afiliación del asesinado, asegurando que pertenecía al movimiento Tupac Amaru y a Unidos y Organizados. El pequeño detalle que olvidó es que en el régimen comuno-fascista que de hecho gobierna Jujuy no se puede vivir si no se está afiliado al movimiento que lidera la dirigente antidemocrática Milagro Sala: para estudiar, para trabajar, para hacer lo que sea en Jujuy, hay que afiliarse al ejército de Sala porque así se accede a planes, a viviendas y a las demás prebendas que Tupac Amarú negocia con el gobierno nacional.</p>
<p><strong>La Sra. de Kirchner en ningún momento condenó el hecho. Sus palabras tendieron a desincriminar a quien es apuntado por las pruebas más importantes de haber cometido el crimen (la agrupación de Sala) pero no reservó ninguna palabra para la condena de la muerte, sea de quien sea.</strong></p>
<p>El argumento del asesinato en ocasión de robo de celular no tiene ni pies ni cabeza, en un operativo en donde participaron tres motocicletas.</p>
<p><strong>Luego la Sra. de Kirchner salió en una velada defensa de Lázaro Baez proponiendo que se investigue a todas las empresas concesionarias de obras públicas, un expediente muy parecido a armar una ensalada inentendible en donde, finalmente, no se investigue a nadie.</strong></p>
<p>Respaldada por “filminas”, mostró los listados de esas empresas y en una de ellas aparecía entre paréntesis (en una variante bastante poco profesional) la leyenda “amigos de Macri”. Lo verdaderamente curioso es que al lado del nombre de Electroingeniería, la segunda empresa con más obra pública concesionada, no aparecía en ningún paréntesis aclaratorio la leyenda “amigos de Zannini” como públicamente es Gerardo Ferreyra.</p>
<p><strong>La reaparición de la Presidente en cadena nacional no agregó un solo gramo positivo a los momentos nada tranquilos que vive la Argentina.</strong> Se necesita una palabra calma y de diálogo, no la exaltación de una utopía como aquella a la que le cantaban el clásico conjunto de desaforados del Patio de las Palmeras: la reelección de Cristina. ¿De qué hablan? ¿en qué planeta viven?.</p>
<p>Todo terminaría allí si el episodio se limitara a esa minoría. Pero los gestos sin equilibrio, desde un balcón elevado, de la que debería marcar los límites de la moderación son los que producen la preocupación y las dudas.</p>
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		<title>La &#8220;cristinización&#8221; de Scioli, una carta peligrosa</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 03:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Daniel Scioli decidió ponerse un traje de antipatía para enfrentar las consecuencias de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Quizás sea un primer ensayo sobre el curso de modales kirchneristas que, aparentemente, ha decidido tomar. Durante meses -si no años- trató de convencer a media ciudadanía de que, pese a ser “un hombre... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/20/la-cristinizacion-de-scioli-una-carta-peligrosa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Daniel Scioli decidió ponerse un traje de antipatía para enfrentar las consecuencias de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Quizás sea un primer ensayo sobre el curso de modales kirchneristas que, aparentemente, ha decidido tomar.</p>
<p>Durante meses -si no años- trató de convencer a media ciudadanía de que, pese a ser “un hombre del proyecto”, él era distinto, dialoguista, educado, de buenas maneras.</p>
<p>Pero el desastre que es su provincia puesto de manifiesto por la inclemente naturaleza, sumada a la falta de controles y a una administración ineficiente, <strong>parece haber sacado de su centro al gobernador, que no tuvo mejor idea que salir al cruce de Mauricio Macri, del peor modo.</strong></p>
<p>Durante mucho tiempo vendió la imagen de la amistad y de la relación de respeto que lo unía al hoy candidato de Cambiemos. Pero bastó que este comentara los trabajos de ingeniería hidráulica que harían falta en la provincia de Buenos Aires y que no se han hecho en todos estos años, para que el gobernador saliera con los tapones de punta.</p>
<p>A su juicio también estaría mal que los candidatos de la oposición hayan hecho comentarios sobre las inundaciones: según Scioli, esos son aprovechamientos políticos de las desgracias.<span id="more-1013"></span></p>
<p><b>Es posible que haya un uso conveniente de lo que ocurrió con miles de ciudadanos en la provincia para castigar la administración, no solo de Scioli, sino de todos los gobernadores que han pasado por allí sin atender a la infraestructura necesaria en la provincia, pero el hombre de la “fe y el optimismo” no puede volverse loco porque le canten unas cuantas verdades.</b><b></b></p>
<p>En todo caso, siguiendo su vocación dialoguista, debería haber citado a los que proponen obras para que expliquen sus proyectos y eventualmente cómo se financiarían y cómo se llevarían adelante.</p>
<p>Scioli dijo en declaraciones radiales: “La gente por algo votó de la manera que votó, no se dejó llevar por este tipo de operaciones, y por eso nos dio la ventaja de más de 3 millones de votos y de 15 puntos, que se va a confirmar con el escrutinio definitivo, donde vamos a sumar todavía más votos y más diferencias sobre esta nueva alianza, que ha mostrado la peor cara”.</p>
<p>Meterse con cómo votó la gente y con el acto eleccionario en sí puede ser complicado. Es más, si lo piensa, puede ser que el gobernador llegue a la conclusión de que no le conviene meterse en ese terreno.</p>
<p><b>Respecto de cómo votó la gente hay, justamente, muchos reparos que surgen de ver hasta qué grado el pueblo está esclavizado mentalmente y depende económicamente de un Estado sin alma que lo compra por migajas y que luego le hace pagar consecuencias infrahumanas por haberse comido los recursos que le robó</b>.</p>
<p>Son muchos los que no se explican cómo esa gente no se rebela contra su condición, una condición en la que la ha puesto la desidia de 25 años de corrupción y dejadez.</p>
<p>Respecto del acto eleccionario en sí, también es un terreno que el gobernador debería evitar por su propio bien. Nunca, como en el domingo 9 de agosto, se escucharon denuncias de robo de boletas, fraudes diversos, aprietes y accionar de punteros comprados, votación de paraguayos que llegaron por distintos puntos de la frontera y que luego fueron repartidos con remises del peronismo en distintos lugares de votación, aparición de boletas falsas impresas a propósito, boletas de la oposición descubiertas tiradas en <i>containers</i>, en fin, toda una pléyade de trucos y trampas de la más baja estofa.</p>
<p>Así que lo que más le convendría a Scioli es no hacer “olas” respecto de cómo votó la gente y cómo se desarrolló el comicio, porque de ese análisis va a salir más golpeado que beneficiado.</p>
<p>Scioli decidió jugar su futuro a una carta peligrosa: la que representa el cristinismo duro y puro. Nadie conoció ningún mensaje de felicitación presidencial por la victoria del gobernador en las PASO. <b>La Presidente está !&#8221;borrada&#8221;, sin paradero conocido desde que el agua tapó media provincia. Es lo habitual en los Kirchner: desaparecer cuando hay malas noticias. Así ocurrió con Cromañón y con Once.</b><b></b></p>
<p>El jefe de gabinete se dio el lujo de hasta “cargar” al gobernador con su viaje a Italia, viaje que dijo desconocer y del que solo se interesó para saber si Scioli le “había traído alfajores”.</p>
<p>El gobernador operó su influencia en la Justicia para ser un capítulo más del libreto de impunidad con el que la Presidente pretende retirarse del Gobierno. Pero con todos estos años al lado de los Kirchner aún no aprendió que nunca será aceptado por ese círculo cerrado y perverso. No recibió ningún agradecimiento por su gestión, ni siquiera cuando entregó un triunfo electoral.</p>
<p>Ese será el escenario que su propia tropa le entregará en su eventual Gobierno. Ni el ministro de economía, Axel Kicillof, candidato a diputado por la Capital, pegará su campaña a la del candidato a presidente. Es probable que Scioli deba hacer un curso rápido de desagradecimientos, un capítulo infaltable en el mundo K. Ya comenzó a internarse -a lo mejor muy a su pesar- en el terreno de las cabronadas, otro condimento invariable en los modales del oficialismo. De allí a aprender los demás episodios solo hay un paso.</p>
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		<title>Setenta y cinco días históricos</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Aug 2015 09:32:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde el lunes parece que todos nos hemos convertido en arquitectos o en constructores: todos hablamos de “techos” y “pisos” tratando de resumir en esas palabras las futuras posibilidades de los candidatos más votados en las PASO. Han quedado seis finalistas, dos con chances claras, uno que tercia en esa discusión y tres que no... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/12/setenta-y-cinco-dias-historicos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Desde el lunes parece que todos nos hemos convertido en arquitectos o en constructores: todos hablamos de “techos” y “pisos” tratando de resumir en esas palabras las futuras posibilidades de los candidatos más votados en las PASO.</p>
<p>Han quedado seis finalistas, dos con chances claras, uno que tercia en esa discusión y tres que no tienen ninguna posibilidad.</p>
<p>La primera pregunta es qué ocurrirá con estos últimos <strong>¿mantendrán sus candidaturas o las bajarán?</strong> Entre los tres reúnen algo así como el 9% de los votos. No parece que<strong> Nicolás Del Caño </strong>vaya a tomar esa decisión porque representa un sector bien definido que necesita tener un candidato propio.<strong> Pero Adolfo Rodríguez Saá y Margarita Stolbizer, en función de determinados fines, podrían hacerlo. Estamos hablando del 6% de los votos. </strong></p>
<p>Otro interrogante es saber <strong>qué pasó con la gente que no fue a votar que fue un porcentaje más alto que lo normal. Allí hay 30% del padrón. <span id="more-997"></span></strong></p>
<p>Luego están las preguntas que surgen respecto de los votos que recibió cada candidato y qué podría pasar con el comportamiento de quienes los votaron.</p>
<p>Mucho se habla de un acercamiento entre Mauricio Macri y Sergio Massa y de la necesidad que tienen ambos de alcanzar algún acuerdo para ganar en primera o, eventualmente, en segunda vuelta. Pero allí, inmediatamente surgen las disquisiciones sobre los votos individuales frente a lo que fueron los votos de las agrupaciones.</p>
<p>Esto quiere decir que tanto Macri como Massa, en primer lugar van a tener que consolidar los votos recibidos por “Cambiemos” y “UNA”. En ese sentido, parecería que es bien ostensible el esfuerzo del Jefe de Gobierno por mostrarse públicamente unido a Ernesto Sanz y a Lilita Carrió y el compromiso público de éstos para hacer campaña por Macri. Pero, bueno, <strong>las personas son personas y habrá que ver cómo reaccionan en octubre. </strong></p>
<p>Del mismo modo Massa, que parece tener un problema más serio en ese sentido con José Manuel De la Sota: muchos analistas coinciden en que, <strong>desaparecido el gobernador cordobés de la contienda, sus votantes no estarían tan comprometidos con seguir apoyando al ex intendente de Tigre. </strong></p>
<p>Allí tiene esperanzas de ir a pescar Daniel Scioli, del mismo modo que aparece como tentación el caudal “del Adolfo”.</p>
<p>Está claro también que <strong>en mucha medida esos son votantes compatibles también con Macri</strong> o, en todo caso, que no puede hacerse un pre anuncio colectivo respecto de lo que puede ocurrir con los individuos que votaron a De la Sota o a Rodríguez Saá. Es cierto que, en principio, son peronistas y que, desde ese punto de vista, podrían tener una mayor cercanía a Scioli o eventualmente a Massa, pero todo está por verse.</p>
<p><strong>La gran cuestión es si Scioli, valiéndose de la tramposa matemática que introdujo la reforma constitucional de 1994 (el famoso 45% o 40% con más diferencia de 10% sobre el segundo) puede ganar en primera vuelta. </strong></p>
<p>El resultado de las PASO, dice que quedó a poco menos del 2% de los votos de lograrlo. Pero la cuenta para el 25 de octubre no es tan simple como mandar a Scioli a buscar ese puñado de votos y listo, porque para que eso se diera, Macri no debería sumar un solo voto más, dado que si lo hace la diferencia de 10% no se verificaría. Y esa es una eventualidad muy lejana.</p>
<p>Por lo tanto un escenario posible para la primera vuelta de octubre sería Scioli obteniendo 42% de los votos, Macri un 33% de los votos, Massa un 15%, con un 10% de votos repartidos entre las otras opciones. <strong>Esta alternativa no le alcanza a Scioli para consagrarse</strong>: no tiene el 45% y si bien tiene más de 40% no tiene 10% de diferencia con Macri. E<strong>ste escenario de ballottage sería el más complejo para el gobernador de Buenos Aires, porque ante la alternativa clara de desalojar al kirchnerismo del gobierno, es muy probable que Macri y Massa alcancen un acuerdo programático de administración,</strong> que le permita al jefe de gobierno llegar a la presidencia.</p>
<p>Para todas estas alquimias, vuelve a ser decisiva la provincia de Buenos Aires. Allí hay tres candidatos (María Eugenia Vidal, Aníbal Fernández y Felipe Solá) por los que puede estar pasando en este mismo momento la llave del futuro político argentino.</p>
<p><strong>Desaparecido Julián Domínguez de las opciones, muchos se preguntan a quién votaran los que lo votaron a él el domingo de las PASO</strong>. No cabe duda que no deben tener sentimientos de cercanía hacia Aníbal Fernández, que es en sí mismo una figura muy discutida, que tiene muy mala imagen y cuyo nombre aparece involucrado en hechos oscuros que algún momento deberá enfrentar.</p>
<p>Muchos dicen que por la candidatura a gobernador de la provincia (que puede a su vez arrastrar decisiones en materia de voto presidencial) es por donde puede pasar una eventual conversación Macri-Massa: “Bajo mi candidato a gobernador y establezcamos algún acuerdo a cambio…”, por ejemplo.</p>
<p>Son todas hipótesis. <strong>En realidad no sabemos nada. Scioli está cerca, pero puede quedarse en la mismísima orilla si los demás son inteligentes. Macri tiene al alcance de la mano su mejor posibilidad en años, pero debe reciclar su campaña y parte de su discurso para lograrlo. Y Massa es el vector que puede decidir todo</strong>. Son setenta y cinco días que pueden pasar a ser recordados como los que salvaron la Argentina o el lapso de tiempo en donde el país decidió perder para siempre el tren del progreso.</p>
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		<title>Unas PASO singulares y contradictorias</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Aug 2015 15:24:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las elecciones PASO que hoy se llevan a cabo en todo el país han concitado, obviamente el interés de todos. Se trata del primer eslabón en la carrera hacia la Presidencia. Y como no podía ser de otra manera, el evento está rodeado de las infaltables curiosidades argentinas, que muchas veces tiñen de modo particular... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/09/unas-paso-singulares-y-contradictorias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las elecciones PASO que hoy se llevan a cabo en todo el país han concitado, obviamente el interés de todos. Se trata del primer eslabón en la carrera hacia la Presidencia. Y como no podía ser de otra manera, el evento está rodeado de las infaltables curiosidades argentinas, que muchas veces tiñen de modo particular lo que serían los compromisos electorales equivalentes en otros países.</p>
<p>En efecto, a este turno de votación se lo llama “primarias” (nombre tomado a todas luces de la tradición americana de las “primaries”), dando la impresión, para el que no lo sabe (un extranjero, por ejemplo), de que los partidos eligen sus candidatos internamente. Pero la singularidad argentina ha inventado otra cosa.</p>
<p><b>Aquí hay partidos que no dirimen nada, que no eligen candidatos, que no resuelven, en suma, ninguna interna, ninguna primaria, sencillamente porque concurren a la elección con un solo candidato. En honor a la verdad esos partidos no deberían participar de las PASO</b>. Si quieren movilizar a todos los ciudadanos para que dediquen un domingo de su vida a ir a elegir candidatos obligatoriamente, de partidos que no son los suyos, por lo menos que los hagan ir para seleccionar entre más de una alternativa. De lo contario, el ciudadano no está votando en una interna, sino en una externa.<span id="more-989"></span></p>
<p>Las primarias argentinas son engañosas, como muchas otras partes de nuestro sistema electoral, el ballotage, por caso. ¿A quién se le ocurrió inventar la alambicada fórmula del 45 % de los votos o 40 % más 10 % de diferencia para producir un ganador directo en primera vuelta? Se trata de una treta, de una agachada política para entregarle el poder a una minoría. Los sistemas de segunda vuelta se han pensado, justamente, para que el candidato finalmente elegido esté respaldado por una mayoría social importante. Pero, de nuevo, la originalidad argentina inventó este embuste para que alguien, que no tuvo ese peso decisivo, se haga del poder igual. Todo este zafarrancho se lo debemos a Carlos Menem, a Raúl Alfonsín y a la desafortunada reforma constitucional de 1994.</p>
<p>Pero volvamos a las PASO que es lo que se vota hoy. Vayamos casi por el orden de su sigla. Se dice que esta votación es abierta, porque justamente convoca a todo el mundo, no a los afiliados a un partido. Si bien la idea puede ser interesante, es la combinación con su simultaneidad lo que la torna incoherente.</p>
<p>Para que realmente los ciudadanos pudieran participar abiertamente de las primarias de los partidos, aquellos deberían poder votar tantas veces como partidos se presenten en las PASO, porque <b>si todas las primarias se llevan a cabo el mismo día, el ciudadano está obligado a participar en la interna de un solo partido y no en la de los demás, con lo cual el carácter abierto del llamado empieza a estar en dudas</b>.</p>
<p>El otro elemento del combo es que las PASO son obligatorias. Eso las transforma en un comicio público controlado por la Justicia Electoral y sujeto a las condiciones y las características normales de una elección general, saliendo del ámbito privado de los partidos y de las agrupaciones políticas que necesitan convocar a la gente para decidir sus candidatos.</p>
<p>En otros países las primarias son una etapa, digamos así, privada del camino electoral. Están a cargo de los partidos y son controladas por ellos. También, al ser voluntarias y celebradas en fechas diferentes, generalmente convocan a los seguidores de esos partidos. Está claro que también son abiertas y el hecho de realizarse en jornadas distintas facilita que los ciudadanos que participaron en una también puedan participar en la otra, conformando así una verdadera elección interna.</p>
<p>Por eso, en el futuro sería interesante revisar este procedimiento para adecuarlo más a la realidad de las cosas y a no trasmitir una imagen engañosa de algo que no es.</p>
<p>En cuanto a la previa de las PASO, la Argentina siguió sin poder celebrar ningún debate. Aquellos que se reclamaron no fueron para enfrentar a candidatos de un mismo espacio, sino entre los candidatos que las encuestas ya presumen serán los finalistas de las elecciones generales. <b>Aquí no se pidió un debate entre Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió o entre Sergio Massa y José Manuel De la Sota o entre Nicolás Del Caño y Jorge Altamira. Aquí se pedía que debatieran Macri, Daniel Scioli y Massa, sin advertir que esta es una elección hacia el interior de los partidos y no hacia el exterior. Otra deformación típicamente nacional</b>.</p>
<p>El jueves pasado, en la ciudad norteamericana de Cleveland, Ohio, diez precandidatos republicanos a la Presidencia de los Estados Unidos se presentaron ante la televisión (el evento fue trasmitido por la cadena Fox News) para discutir sus puntos de vista respecto de distintos problemas de la política norteamericana a ser encarados por el sucesor de Barack Obama.</p>
<p>Lo primero que saltaba a la vista para un observador imparcial eran las profundas diferencias de enfoque que existían entre ellos en los temas más variados, desde la política inmigratoria hasta la participación militar en el exterior, pasando por el permiso al Gobierno federal para acceder a comunicaciones telefónicas de aquellos sospechados de terrorismo, hasta el sistema de salud.</p>
<p>Pero ninguno renunció a su filiación republicana. Todos (excepto Donald Trump, que no quiso expedirse tajantemente sobre el tema) adelantaron que, por supuesto, endosarían al candidato triunfante en las primarias.</p>
<p>Aquí, en la Argentina, la más mínima desviación produce una escisión, una fractura, la creación de una fuerza o de un frente nuevo. Todo el mundo quiere ser el cacique de su propio purismo, donde no haya disidencias y donde todos se amolden a la dirección de un mandamás. Eso también deberíamos ir pensando en terminarlo.</p>
<p>En algún momento los mitos urbanos decían que el ancho de la frente de cada uno era una señal de su inteligencia. Está claro que eso es una pavada. Pero si fuera cierto veríamos empezar a tener más “frente” y menos “frentes”. <b>Es hora de que el país vuelva a la inteligente organización de partidos clásicos, definidos, con vertientes y sectores internos, incluso con diferencias apreciables</b>, pero con la capacidad de cohesión suficiente como para permanecer bajo un mismo techo político sin fracturas ni divisiones.</p>
<p>Para solucionar esas diferencias sí deberían existir unas primarias, abiertas, voluntarias y celebradas en fechas diferentes para que el pueblo los ayude a elegir sus líderes. Casi, casi al revés de lo que sucederá hoy.</p>
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		<title>El dilema de Scioli</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2015 11:20:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[FPV]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El FpV tendrá, tarde o temprano, un problema serio si llega a ganar las elecciones: su modelo social, económico y -si se le puede llamar así- hasta “filosófico” es incompatible con la naturaleza humana de su candidato.</p>
<p>En efecto, este modelo no funciona sin matonismo, sin meter medio, sin el ejercicio de la fuerza, sin amenazar, sin escrachar, sin atropellar… Y Daniel Scioli, simple y sencillamente, no es así. Podrá ser más o menos apto, más o menos inteligente o hábil; más o menos formado o más o menos aggiornado, pero no es un matón, no es un metedor serial de miedo, no privilegia el uso de la fuerza, no tiene vocación de escrachar y no ha andado por la vida atropellando maleducadamente a quien piensa diferente… En suma: Scioli no es kirchenrista.</p>
<p>Es posible que Scioli sí sea maquiavélico en el sentido de preferir privilegiar el fin “ser presidente” a los medios “parecer kirchnerista”; y también es posible que el maquiavelismo kirchnerista haya creído que era preferible el fin “conservar el poder con el caudal electoral de Scioli” que los medios “hacer que Scioli sea su candidato”.</p>
<p><strong>Pero sean como sean los antecedentes de este matrimonio, se parecen mucho a los “juntaderos” frentistas o aliancistas que muchas veces se le critican a la oposición.</strong> En efecto, no es raro que cualquier intento de unión por parte de fuerzas opositoras que hasta un momento determinado habían actuado separadamente, sea tildado de “bolsa de gatos” unida con engrudo al solo efecto de llegar al poder.</p>
<p>Ese solo argumento con más el malogrado antecedente de la Alianza le ha servido al peronismo para enchastrar cualquier asociación de fuerzas que no piensan como él.</p>
<p>La sociedad, a su vez, se ha creído el verso de que el peronismo puede metamorfosearse sin consecuencias en cuanto monstruo pueda pensarse sin que eso se traslade a un aquelarre en el poder y en el país.</p>
<p><strong>Para los que creen eso no habría más que recomendarle una lectura de la historia de los años 70, en donde las trifulcas entre peronistas terminaron a los tiros por la calle, con gente colgada de los árboles y con un baño de sangre cuyas consecuencias se hacen sentir hasta ahora.</strong></p>
<p>Si Scioli gana las elecciones esta tensión será ineludible. Tuvimos un adelanto sordo el otro día cuando el gobernador debió pedir permiso a la Casa Rosada para hacer una reunión con el peronismo “ortodoxo”. La tensión entre el marxismo matón y el peronismo componedor y campechano de Scioli serán invivibles.</p>
<p>El tiempo de las elecciones y de la campaña habrá pasado y por delante solo quedará gobernar. Gobernar con un conjunto de creencias que vienen de la crianza, de las costumbres y de las más ancestrales tradiciones y que son completamente incompatibles entre sí. Allí también habrá una “bolsa de gatos”</p>
<p>Es un embuste total y completo el hecho de que las “bolsas de gatos” solo pueden ser protagonizadas por personas o partidos que no se escudan bajo un aparente mismo techo. <strong>Debajo del “techo” del peronismo han sucedido batallas incontables, crímenes, traiciones, amenazas, agachadas.</strong></p>
<p>La otra cara de la mentira es que el peronismo puede llevar su sentido del pragmatismo a niveles tales que los que han criticado y humillado públicamente a Scioli todos estos años (incluida por supuesto -y empezando por ella- la propia Presidente) pueden ahora “convivir con él al solo efecto de cuidar sus privilegios.</p>
<p><strong>Es posible que esa mentira aguante hasta las elecciones, pero será insoportablemente invivible luego.</strong></p>
<p>¿Qué ocurrirá cuando el sentido de mundo que Scioli tiene indudablemente más desarrollado que el aldeanismo kirchnerista, le indique que debe trazar alguna estrategia de negociación con los holdouts?</p>
<p>¿Qué pasará cuando Scioli, que sabe cuánto pesan los EEUU en el mundo, intente un acercamiento con Washington? ¿Qué dirá Zannini cuando Sciloi dé a entender que el tema del dólar no tiene nada que ver con una cultura &#8220;cipaya&#8221; que hay que desterrar por las buenas o las malas (como en su momento dijo Martín Sabbatella) sino con la inflación y con el hecho de la Argentina no tiene moneda ni medios genuinos de ahorro? ¿Qué pasará con La Campora cuando Scioli se aleje -o quiera alejarse- del socialismo a la violeta que estimulan los parásitos del Estado que ganan más de $ 50000 por mes por el trabajo de esparcir la utopía marxista? ¿Qué ocurrirá con el diputado Kicillof cuando Scioli quiera terminar con la discriminación del campo y con la persecución ideológica de sus dirigentes? ¿Qué pasará con Cristina cuando Scioli quiera tender puentes de entendimiento con la prensa? ¿Qué ocurrirá cuando no quiera abusar de la cadena nacional o cuando se preste a conferencias de prensa abiertas?</p>
<p><strong>¿Y qué pasará con Scioli si baja la cabeza y se aviene a ser otra persona de la que es?</strong> ¿Qué pasará con su salud, con su interior, con su psiquis? ¿Qué ocurrirá cuando advierta que luchó por llegar a un lugar desde el que ha pasado a ser un sello de goma, un escribano certificador de las voluntades de otros? ¿Resistirá su estómago? Me dirán: ¿pero qué decis? ¿No tenés ya suficientes pruebas de lo que resiste su estómago? Sí, las tengo. Pero esa resistencia hasta ahora tuvo un norte, un objetivo. ¿Qué pasará cuando a la noche, solo, antes de dormir su mente repase las humillaciones del día a cambio de algo que, de todos modos, ya consiguió? Ya no hay norte, ya no hay objetivo. Todo eso quedó atrás. <strong>Ahora solo se ve la obediencia y la frustración.</strong></p>
<p>Es posible que estas elucubraciones queden lejos de las especulaciones que los ciudadanos hacen antes de votar. Pero no hay dudas de que las consecuencias de semejante tormenta en ciernes las terminarán pagando ellos.</p>
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