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	<title>Carlos Mira &#187; Daniel Scioli</title>
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		<title>Un nuevo comienzo</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2015 21:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente Mauricio Macri es el presidente electo de la Argentina. Un hecho simplemente inconcebible sólo unos meses atrás se ha transformado en realidad. Una noche de doce años de oprobio y despotismo ha terminado. Lo que queda por delante es una tarea ciclópea. La columna vertebral del país ha sido destruida: se dividió a la sociedad, se fundieron sus reservas, se quebró el aparato de producción agrícola probablemente más eficiente del mundo y se unió a la Argentina a los carros de los peores autoritarismos del planeta.</p>
<p>La magnanimidad será la palabra de la hora. De todos. De Macri, extendiendo la mano hacia quienes no lo votaron. De los que perdieron, aceptando el cambio de época. De la sociedad civil que deberá ser paciente y comprensiva. De los sindicatos, que deberán colaborar para mantener la paz social. De los empresarios, que deberán ser más emprendedores que dueños de empresas y de los trabajadores, que deberán confiar en un futuro mejor para sus familias.</p>
<p><b>Pero todo lo duro que pueda ser ese horizonte cercano no se compara con la degradación que el país soportó en estos años,</b> con el robo, la prepotencia, el atropello, la ambición enferma por el poder, con la degradación republicana, con la burla a las instituciones y a la <i>Constitución</i>.<span id="more-1145"></span></p>
<p>Resulta francamente deprimente prestarles atención a quienes comentan la diferencia final entre los candidatos. Fue Néstor Kirchner el que dijo que las elecciones se ganan por un voto. Pero claramente no fue él ni mucho menos su esposa los que aceptaron el principio de que, aun ganando por un voto, se debe gobernar para todos los argentinos.</p>
<p>El kirchnerismo prometía ganar en primera vuelta. De ese escenario pasó a ganar por menos de tres puntos la elección general y a perder la provincia de Buenos Aires. Y finalmente de ese escenario de victoria ajustada, pero victoria al fin, pasó a uno de derrota. Con la misma lógica que el kirchnerismo hace las cuentas, podría decirse que Macri remontó seis puntos entre el 25 de octubre y ayer.</p>
<p>Néstor y Cristina Kirchner pasarán a la historia como los jefes de una facción, como los líderes de una secta que se apropió de los usufructos del Estado como si este les perteneciera. Se instalaron en los sillones más altos de la república para desde allí disponer de los bienes de todos como si fueran propios. No atendieron a una sola de las reglas de la convivencia y la tolerancia. No respetaron el disenso y persiguieron abiertamente a los que se les oponían echándoles encima todo el peso del Estado.</p>
<p>Que esa sola tendencia cambie implicará un cambio moral de proporciones siderales. <b>Macri trasmite, en ese sentido, una imagen de credibilidad y confianza de la que el kirchnerismo careció, no por defecto, sino porque nunca le interesó tenerla</b>. Los Kirchner siempre tuvieron claro que no gobernaban para toda la Argentina y para todos los argentinos. No querían hacerlo y no lo hicieron. El gran desafío de Cambiemos será, precisamente, terminar de convencer a todos de que viene en son de paz, que viene a mejorar la condición general de la sociedad y que no lo inspira ni la revancha ni el resentimiento.</p>
<p><b>Tanto Macri como Gabriela Michetti buscaron dejarlo en claro desde el arranque: no empieza aquí ningún ajuste de cuentas</b>.</p>
<p>En gran medida una enorme responsabilidad cae ahora sobre los que perdieron. El discurso de aceptación de derrota de Scioli no fue, en ese sentido, un comienzo alentador. El gobernador saliente de la provincia de Buenos Aires parecía no darse cuenta de que la campaña había terminado, creyó que aún había espacio para repetir una vez más los consabidos capítulos del relato kirchnerista. Pero tengamos una dosis de clemencia y aceptemos que pudo deberse a que estaba enfrentando posiblemente uno de los momentos más tristes de su carrera política. Démosle tiempo al tiempo.</p>
<p>El peronismo recibe ahora una enorme carga frente a la sociedad. Sergio Massa y José Manuel de la Sota probablemente personifiquen la oposición a un Gobierno que debe hacerse cargo de un desquicio económico monumental. Sin ellos, no será posible convocar a un diálogo productivo y enriquecedor. Allí será fundamental el rol que juegue Lilita Carrió para no extremar su purismo a extremos que pongan a Macri entre la espada y la pared.</p>
<p>Nada de lo que ocurra de ahora en más tendrá comparación en términos democráticos con lo que ocurrió en estos últimos doce años. Las personas, contrariamente a lo que sostiene el relato oficial, perdieron derechos en la Argentina, no los ganaron. Bajo la lógica de los derechos colectivos se vendió un envase confuso por el que se le hizo creer a la gente que los derechos que empezó a arrogarse el Estado eran sus derechos. No: los entes colectivos no tienen derechos, sólo las personas físicas o jurídicas pueden tenerlos. Por eso, esos nuevos derechos colectivos se los apropiaron Néstor, primero y Cristina Kirchner, después. Pero las personas perdieron libertades y muchas de las garantías de la <i>Constitución</i>.</p>
<p>Es posible, incluso, que la diferencia de tres puntos juegue a favor de Macri, para llevar adelante un gobierno de consenso y de grandeza.</p>
<p>Y finalmente una referencia a la gente. Los países se hacen “a gente”, no “a máquina”. La Argentina no tuvo al frente de sus instituciones a la mejor gente, a los mejor formados y a los de mejores intenciones. Sí, sí: hubo muchas malas intenciones en muchos de los más empinados personajes de la política en estos últimos doce años. Un cambio en ese terreno será simplemente revolucionario. Cuando las malas intenciones se reemplacen por la buena fe, la Argentina podrá tardar más o menos en salir de su marasmo económico, pero habrá salido definitivamente de la vergüenza.</p>
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		<title>El miedo a Scioli</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Nov 2015 09:11:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Finalmente ocurrió el debate presidencial entre Mauricio Macri y Daniel Scioli. Formalmente el experimento superó las expectativas. Fue mucho más entretenido que el debate de cinco candidatos antes del 25 de octubre (con la ausencia de Scioli) y hubo ingredientes picantes que muchos no esperaban. Daniel Scioli llegó con la misión de trasmitir el consabido... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/19/el-miedo-a-scioli/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente ocurrió el debate presidencial entre Mauricio Macri y Daniel Scioli. Formalmente el experimento superó las expectativas. Fue mucho más entretenido que el debate de cinco candidatos antes del 25 de octubre (con la ausencia de Scioli) y hubo ingredientes picantes que muchos no esperaban.</p>
<p>Daniel Scioli llegó con la misión de trasmitir el consabido miedo a Macri. En ese sentido, dio vueltas y vueltas alrededor del levantamiento del cepo, de los subsidios, de un eventual arreglo con los holdouts y de la devaluación.</p>
<p>El tiempo corto que había para responder dejó, entonces, una serie de preguntas y respuestas por hacer al candidato del Gobierno y del Frente para la Victoria.</p>
<p>En primer lugar, si como Daniel Scioli dice, un eventual Gobierno de Cambiemos implicará el fin del cepo (el gobernador hizo referencia a él usando incluso esa mismísima palabra), quiere decir que el cepo existe, pese a que su vigencia fue negada una y otra vez por todo el Gobierno desde la Presidente para abajo.</p>
<p>Aceptado entonces ese extremo, habría que haber preguntado cuántos países en el mundo aplican ese instrumento y por qué se cree que la Argentina puede utilizarlo sin sufrir consecuencias.<span id="more-1136"></span></p>
<p>Si Scioli dice que no va a hacer nada respecto de la situación del tipo de cambio, habría que haberle preguntado si él realmente cree que el valor de la divisa norteamericana es de $9,70. Y para el caso de que hubiera respondido que sí, habría que haber preguntado por qué entonces no le entregan dólares a ese precio a los cientos de importadores que tienen operaciones “pisadas” por valor de 8,5 mil millones de dólares y que no pueden pagar lo que compraron, lo que hace que la Argentina se aproxime por primera vez en su historia al default comercial, es decir, al que se produce por no pagar lo que se compra.</p>
<p>Cuando —fuera del debate— le preguntaron a Daniel Scioli cómo va a hacer entones para enfrentar los evidentes desequilibrios a los que la economía ha sido llevada como consecuencia de todos estos desaciertos, respondió diciendo que lo hará con mayores inversiones y con crecimiento.</p>
<p>La pregunta allí es por qué esas inversiones y ese crecimiento no se produjeron hasta ahora, cuando ya rigen los parámetros que él dice que no va a cambiar. En otras palabras, <b>¿por qué no hubo inversiones en estos cuatro últimos años en donde rigió el cepo que él defiende?, ¿por qué el país no creció?</b><b></b></p>
<p>La respuesta es muy sencilla: porque las inversiones vienen cuando se las retribuye con un valor del dólar real y no con un número dibujado. Es obvio que también se necesitan otros requisitos. Por ejemplo, el pequeñísimo detalle de la seguridad jurídica, es decir, aquel clima que le asegure al inversor quedar sujeto al Derecho y no a los caprichos espasmódicos de quienes gobiernan, que un día se levantan con una dosis aun mayor de populismo y expropian una empresa.</p>
<p>Otro costado inexplorado en el debate fue la cuestión de los subsidios. Si el gobernador afirma que va a mantenerlos, cabe concluir que asume que en su Gobierno una cantidad importante de argentinos no podrá generar recursos genuinos y propios para pagar los servicios y que, por lo tanto, el Estado deberá pagárselos por la vía de un retorcimiento financiero que nos llevó a la situación de déficit que hoy suma más de siete puntos del producto. ¿Cómo se compadece eso con una economía en crecimiento como la que augura el gobernador en una eventual gestión suya?</p>
<p>Por lo demás, habría que haber preguntado por la misteriosa situación que supone afirmar al mismo tiempo que el país vive una bonanza inédita (que con Macri lógicamente corre peligro) y que se necesita renovar todos los años la vigencia de la ley de emergencia económica. ¿Desde cuándo la bonanza económica y la emergencia económica pueden darse al mismo tiempo?</p>
<p>Todo esto sin ahondar demasiado en las inconsistencias del gobernador respecto de sus propias posturas pasadas, como, por ejemplo, el caso de YPF. Durante el debate circuló en Twitter una foto subida por María Eugenia Estenssoro, la hija del primer presidente de YPF luego de su privatización, en la que había una sugestiva dedicatoria. Allí se leía de puño y letra del hoy gobernador: “Estimada Ing. Estenssoro: Siento un gran orgullo por esta nueva YPF privatizada, máxima expresión de esta nueva Argentina. Con todo mi agradecimiento, Daniel Scioli”.</p>
<p><b>El miedo a Macri tiene una contracara, que es el miedo a Scioli</b>. Este se materializa en la expectativa de que la olla siga juntando presión por la falta de voluntad, la falta de competencia o la falta de un programa adecuado para aliviarla y, en un momento en que esas fuerzas se tornen indomables, todo estalle por los aires, como ya ha ocurrido otras veces en la Argentina, cuando la falta de una acción responsable a tiempo mantuvo artificialidades inviables que finalmente rompieron la vida de todos, cual Kalashnikovs disparadas a mansalva y sin control.</p>
<p>Estos costados del peligro que podría avecinarse si gana Scioli no fueron abordados en el debate, como así tampoco algo que Daniel Scioli le imputa a Macri: el haber cambiado de opinión.</p>
<p>Para futuros debates esta falta de oportunidad para el retruque deberá tenerse en cuenta. No sabemos si con lo expuesto ayer habrá quedado claro que el miedo no es unidireccional, sino que en tren de temer también pueden preverse cataclismos inasibles si gana Scioli. Pero, después de todo, el futuro no es para pusilánimes y la sociedad argentina deberá decidir si se cree apta para arreglar tantos disparates o si prefiere seguir autoengañada pensando que las consecuencias de las mentiras pueden ocultarse para siempre.</p>
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		<title>El inverosímil cambio de Daniel Scioli</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2015 09:30:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No caben dudas de que Daniel Scioli ha operado un cambio sustancial dentro de su propia persona. Hasta su rictus aparece forzado, como emitiendo espasmos de sonrisas programadas que, en más de una ocasión, saltan al protagonismo en un momento inadecuado, como ligeramente desfasadas, para luego dar lugar al regreso de otras muecas de nerviosismo igualmente... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/13/el-inverosimil-cambio-de-daniel-scioli/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No caben dudas de que Daniel Scioli ha operado un cambio sustancial dentro de su propia persona. Hasta su rictus aparece forzado, como emitiendo espasmos de sonrisas programadas que, en más de una ocasión, saltan al protagonismo en un momento inadecuado, como ligeramente desfasadas, para luego dar lugar al regreso de otras muecas de nerviosismo igualmente impostadas.</p>
<p>Debe ser que ni él cree lo que ha comenzado a decir. Dicen que cuando uno dice cosas en las que no cree, la química del organismo emite sustancias que transforman las expresiones de la cara. Pues algo parecido le debe estar sucediendo al gobernador, porque las imágenes que entrega su presencia son completamente inéditas. Son tan inéditas como el contenido de sus declaraciones, aun cuando esos mismos dichos sirvan para aclarar un poco más los tiempos que vienen.</p>
<p>Scioli se crió en una familia de comerciantes. Su padre, José, que empezó bien de abajo, se transformó en un gran empresario del retail, con muchas sucursales de su famosa casa de artículos para el hogar. Fue, junto con Héctor Pérez Pícaro, lo que hoy son Garbarino y Frávega.</p>
<p>Esa crianza le enseñó cuántos pares son tres botas. En otras palabras, quién es el que crea la riqueza de un país, de quién depende la creatividad y, fundamentalmente, quién es el principal generador de trabajo en una sociedad.<span id="more-1124"></span></p>
<p><b>Daniel supo desde su primera juventud que ese rol dinámico de la economía, ese papel espontáneo, disruptivo, sorprendente lo desempeña el sector privado</b>. También aprendió que el Estado, cuando se va en vicio y se pasa de su rol constitucional para convertirse en estatismo, es un lastre para la producción, para la inventiva y para la generación de riqueza.</p>
<p>Sus múltiples regulaciones son incompatibles con la velocidad de los cambios, con la innovación y con la rebelde anarquía que alimenta a los emprendedores y, de ese modo, se convierte en una carga no sólo para el que trabaja, sino para la sociedad entera.</p>
<p>Ese Scioli está viviendo una profunda puja interna con el nuevo Scioli, al que obligan a salir a matar a Juan José Aranguren, otro empresario como su padre que, ahora retirado de la Presidencia de Shell, fue llamado por Mauricio Macri para colaborar con Cambiemos.</p>
<p>Desde ese discurso, quiere convencer a la gente de que el importante en la ecuación sociedad-Estado es el Estado y no la sociedad, algo que ni él cree, porque el Scioli de crianza aprendió, de la mano de José, que sencillamente eso es mentira.</p>
<p>El que genera todos los bienes y los servicios de un país es el sector privado: las empresas, las personas, los individuos. El motor de la riqueza de cualquier nación son los empresarios que invierten, los individuos que innovan, las personas que crean.</p>
<p>El Estado es un elefante burocrático, pesado, regulado por miles de disposiciones sencillamente ridículas desde el punto de vista productivo. El Estado para lo único que sirve, para lo único que “sale en la foto”, es para cobrar impuestos y para extraer riqueza que produjeron otros y llevarla a las arcas del Tesoro público.</p>
<p>Esa actividad debe existir, por cierto, en toda sociedad. Se trata del aporte de los ciudadanos al financiamiento de los gastos comunes de defensa, seguridad, educación, salud, cuidado y protección de los retirados y de los que no pueden valerse por sí mismos.</p>
<p>Pero cuando esas finalidades se sobrepasan absolutamente y el Estado —obviamente a través de las personas de carne y hueso que ocupan sus sillones— desplaza del centro de la escena al sector privado y pretende alzarse con el protagonismo exclusivo de la vida de un país, esa sociedad se ahoga y se marchita, como si un tumor impidiera la normal circulación de la sangre.</p>
<p>La exacción de recursos a las empresas y a los individuos para financiar las veleidades de protagonismo estatal secarán los bolsillos de los creativos, de los inventores, de los innovadores y la generación de trabajo y riqueza que ellos producen se irá a pique para desgracia de todos, aun de aquellos que no son creativos, ni innovadores, ni inventores, porque ellos también vivían y se beneficiaban de los recursos producidos por aquellos.</p>
<p><b>Contra ese esquema de funcionamiento social que Scioli mamó en su casa, está hoy en guerra el gobernador de Buenos Aires y candidato a presidente por el Frente para la Victoria</b>. El primero que sabe que las cosas no son como él intenta explicar es él mismo. De allí sus muecas, sus sonrisas desfasadas y su rictus áspero.</p>
<p>Scioli ha elegido como herramienta de su cruzada una campaña de ataque a Mauricio Macri y pretende así ser una especie de exégeta de Cambiemos. Sostiene públicamente frases como estas: “Como dice Macri”, “Como quiere Macri”, “Como pretende Cambiemos”. La mayoría de esas afirmaciones no son ciertas y el resto son interpretaciones amañadas que el nuevo Scioli le quiere vender, antes que a nadie, al viejo Scioli. Pero el viejo Scioli no lo cree y esa encrucijada de contradicción le estalla en la cara.</p>
<p>Si el nuevo Scioli quiere decir que lo que está en juego son dos concepciones del mundo (ya no del país) en donde una supone que el protagonismo productivo y enriquecedor de una sociedad lo desempeña el sector privado y otra sostiene que ese rol está reservado al Estado, el gobernador está efectivamente en lo cierto.</p>
<p>El kirchnerismo en todo este tiempo llevó las cosas al extremo para probar su utopía de que las energías individuales de un país pueden ser disecadas y pasadas a musculatura estatal. Fracasó. El país se empobreció, se llenó de una grisura insulsa, se murió, en un sentido metafórico.</p>
<p>El viejo Scioli sabe que lo que ocurrió es normal, es lo que debía pasar, de acuerdo con lo que José le enseñó: un país va adelante si trabaja, si invierte, si produce, si innova, si inventa, si crea.</p>
<p>El Estado no tiene un cerebro para inventar nada. Todo su funcionamiento depende de organigramas de plomo. Carece de la agilidad para responder a los desafíos en tiempo y forma.</p>
<p>Es por lo tanto normal que una sociedad estatizada se anquilose y poco a poco languidezca. Es preciso revitalizar a la sociedad argentina y eso sólo se logra con las recetas de José, el papá de Scioli, no con las de Cristina Kirchner y Axel Kicillof.</p>
<p>Está claro que el gobernador se ha puesto solo en una disyuntiva de la que no puede salir. Muchas cosas ya son tarde para él. Eligió defender un discurso que no pasaría por el umbral de su propia casa y ha pagado el precio de una cara que ni siquiera le permite vendérselo a aquellos a quienes busca convencer.</p>
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		<title>Frente a campañas incomprensibles</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 09:20:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Vincent Price se hizo famoso por una risita macabra con la que decoraba algunas películas de suspenso y terror. Se trataba de una mezcla de goce y perversión que el actor transformó en su marca registrada. Algo parecido debe estar ensayando Daniel Scioli al ver el espectáculo que ofrecen Mauricio Macri y Sergio Massa desgarrándose... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/16/frente-a-campanas-incomprensibles/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Vincent Price se hizo famoso por una risita macabra con la que decoraba algunas películas de suspenso y terror. Se trataba de una mezcla de goce y perversión que el actor transformó en su marca registrada.</p>
<p>Algo parecido debe estar ensayando Daniel Scioli al ver el espectáculo que ofrecen Mauricio Macri y Sergio Massa desgarrándose votos que sólo serían útiles para ganarle a él.</p>
<p>El ex intendente de Tigre acaba de desafiar al candidato de Cambiemos a un debate cara a cara por el segundo puesto, mientras que el líder del PRO ha pedido a la ciudadanía no despilfarrar su voto y concentrarlo en su propuesta para asegurarse un lugar en la segunda vuelta.</p>
<p><b>Si Scioli gana en estas condiciones, sería un caso de estudio en donde un candidato se impondría casi con nada, debiéndoles casi todo su triunfo a sus contrincantes.</b><b></b></p>
<p>En efecto, Scioli carece de una propuesta atrayente. Su discurso es una ensalada de kirchnerismo culposo y contradictorio. En el mejor de los casos, sus fórmulas parecen bien lejanas de lo que el país necesita en este momento del mundo.</p>
<p>El gobernador aún cree que su fórmula mágica de amor y paz todo lo puede. Pero hoy en día hay ciertos rigores técnicos de los que no se puede escapar y en los que él y su equipo no parecen querer meterse.<span id="more-1086"></span></p>
<p>Sus fórmulas económicas son anticuadas y confusas. No se anima a hablar de liberar las fuerzas productivas argentinas, porque para ello debería desatar la maraña de regulaciones y trabas que el kirchnerismo ha montado en todos estos años y la sola propuesta de algo semejante le armaría un lío monumental en el frente camporista y cristinista de su alambicada coalición.</p>
<p>Por lo tanto, ha ensayado la fórmula de Fidel Pintos: una sanata que nadie entiende y que sólo anticipa atraso y más aislamiento para el país.</p>
<p>El gobernador sabe que no puede sostener un minuto más la situación externa del país, pero no conoce cómo hacer para que los muchos de Axel Kicillof no se enojen si amaga un arreglo con los holdouts. Esta misma semana esas corrientes protagonizarán un minievento tipo Cumbre de las Américas de 2005, en la misma ciudad en la que Néstor Kirchner le declaró la guerra a George W. Bush, acompañado de Hugo Chávez y Diego Maradona.</p>
<p>En efecto, mientras Scioli intente hacer buena letra con los empresarios del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) en el hotel Sheraton en Mar del Plata, Axel Kicillof estará cerrando una especie de contracoloquio titulado “Neoliberalismo o políticas populares” en el que el ministro expondrá ante el peronismo kirchnerista y la izquierda.</p>
<p>Resulta increíble que el país vaya a entregarse a esta bolsa de gatos, presidida por alguien que supone que va a superar esos choques por sus apelaciones a la buena onda.</p>
<p>Scioli en sí mismo ha agriado bastante su vocabulario y sus modales en aras de parecerse a la clásica arisquería kirchnerista. Tiene arranques de indirectas y acideces que antes eran patrimonio de la Presidente y del grupo de fieles seguidores que la acompaña. Y si bien nadie sabe si eso lo beneficia o lo perjudica a la hora de pretender afianzar su ventaja, está claro que el gobernador debe creer que es un punto a su favor.</p>
<p>Macri parece decidido a no moverse un milímetro de su mensaje. Si bien pareció endurecer su postura frente a Massa pidiendo “no tirar el voto”, concentra sus apariciones en la explicación de lo que propone, pero no gasta el tiempo en una confrontación con Scioli.</p>
<p>Una postura de ese tipo, sin embargo, lo colocaría como un contendiente directo, enviando al electorado un mensaje subliminal en el sentido de que la opción real a la no continuidad del Gobierno es él.</p>
<p>Nadie sabe por qué no ha optado por una táctica de ese tipo y sí, en cambio, por enviar mensajes de batalla a Massa. Aparentemente nadie repara en el hecho de que eso sólo sirve para que Scioli profundice su risita de Vincent Price.</p>
<p><b>Si Macri simplemente ignorara a Massa y se dedicara a confrontar fuerte y directamente con Scioli, la polarización que evidentemente busca se daría por añadidura, sin ningún esfuerzo</b>. En ese sentido, por ejemplo, la ocurrencia que tuvo el renovador de retarlo a un duelo el domingo que viene debería haberla tenido él con Scioli, para poner al candidato del Frente para la Victoria en el brete de volver a rechazar un debate y posicionarse así automáticamente como el único contrincante que puede derrotarlo.</p>
<p>Por eso esta campaña quedará en la memoria de muchos, no por lo edificante que resultó o por lo que contribuyó al crecimiento cívico argentino, sino por lo rara. Por haber sido tan desaprovechada por algunos y haber constituido el prólogo de un eventual triunfo tan soso como inexplicable de otros.</p>
<p>El país está ante una instancia decisiva; en un momento de bifurcación del mundo en donde la toma de la rampa equivocada de la autopista nos puede dirigir a un fracaso sin retorno, a un aislamiento final y a una miseria definitiva.</p>
<p>Todos los boletos, sin embargo, parecen estar puestos en ese destino de pobreza. Mientras otros países de la región se unen a bloques de futuro que concentrarán el 40% del comercio mundial (con la entrada en vigencia del Tratado de Comercio Transpacífico, del que forman parte Perú, Chile y México), la Argentina parece dirigirse a un encierro pobre en donde algunos se conforman con el hecho de llegar a ser presidentes a como dé lugar, aun como fruto de mil humillaciones y sin la mínima capacidad de exponer lo que realmente se piensa.</p>
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		<title>Argentina debatió</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2015 03:17:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Adolfo Rodríguez Saá]]></category>
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		<category><![CDATA[Nicolás Del Caño]]></category>
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		<description><![CDATA[Finalmente Argentina tuvo un debate presidencial. Cinco de los seis candidatos a la Presidencia se presentaron en la Facultad de Derecho y completaron la primera experiencia del país en esta materia. Sin embargo, la ausencia de Daniel Scioli, además de injustificada, privó al encuentro de las características de un verdadero debate. En efecto, todos quienes... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/06/argentina-debatio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente Argentina tuvo un debate presidencial. Cinco de los seis candidatos a la Presidencia se presentaron en la Facultad de Derecho y completaron la primera experiencia del país en esta materia.</p>
<p>Sin embargo, <b>la ausencia de Daniel Scioli, además de injustificada, privó al encuentro de las características de un verdadero debate.</b><b></b></p>
<p>En efecto, todos quienes estaban allí tenían posturas contrarias al rumbo que el país tiene bajo el kirchnerismo y la real gracia de la cuestión hubiera consistido en enfrentar, justamente, las posiciones de defensa y ataque al modelo actual.</p>
<p>El gobernador de Buenos Aires dio una malísima señal al ausentarse. Se sabe que su presencia no fue “autorizada” por la plana mayor del Gobierno, esto es, por la señora de Kirchner. Obedeciendo esas órdenes Scioli reafirma las dudas que pesan sobre su real capacidad de mando y sobre su verdadero nivel de autonomía. Aunque al no ir al debate haya evitado que le hicieran preguntas como esa, no pudo impedir que su atril vacío fuera una especie de confirmación de las sospechas.</p>
<p>El experimento debe mejorarse, no caben dudas de eso. Los candidatos aparecían como recitando su “cuentito” en los dos minutos que tenían y, al estar vedadas las repreguntas, no se podían profundizar las posiciones.<span id="more-1072"></span></p>
<p>Pero al menos se avanzó rompiendo el hielo de la inercia negativa y la experiencia sirvió para dejar muy expuesto al candidato ausente.</p>
<p>Las insinuaciones que hiciera Scioli sobre la no existencia de una ley que regule la cuestión resultan francamente ridículas. Prácticamente en ninguno de los países en que hay debates presidenciales serios existe una ley que los regule: Las normas se establecen de común acuerdo.</p>
<p>Es obvio que en esta ocasión las normas tuvieron que ser tan restrictivas para lograr el acuerdo de todos que el intercambio perdió frescura y espontaneidad.</p>
<p>Los cinco candidatos se manejaron con respeto y, en el caso de Mauricio Macri y Sergio Massa, hasta pareció haber cierta invitación a acuerdos posteriores a la primera vuelta.</p>
<p>No se pudo apreciar un ganador del debate. La figura de Adolfo Rodríguez Saá fue la que se vio más apagada o, en realidad, como en otra sintonía de época. Nicolás del Caño deberá mejorar su forma de hilvanar los pensamientos, pero, por ser el más joven y el de menos experiencia, cumplió.</p>
<p>Margarita Stolbizer, Macri y Massa coincidieron en muchos pasajes sobre los problemas y las soluciones, lo que sirvió para confirmar cuán atomizado está el arco político argentino, que no es capaz de reunir bajo el amplio paraguas de un partido a los distintos matices que puedan tener las personas.</p>
<p>Los que hemos seguido, por ejemplo, los debates del Partido Republicano en Estados Unidos claramente pudimos advertir cómo allí había diferencias de opinión más profundas que las que se podían encontrar en el debate entre Macri, Massa y Stolbizer.</p>
<p>Esta es una cuestión que el país deberá mejorar. Los “yoísmos” tendrían que desaparecer para <b>organizar partidos fuertes con líneas internas diferenciadas, pero que a la hora de las elecciones no le presenten a la sociedad un desmembramiento tan nocivo como inútil</b>.</p>
<p>Es evidente que el país no se recuperó de ese efecto monumental que trajo aparejado la crisis de 2001. La desaparición de los partidos, estimulada silenciosamente por el Gobierno, sumió al país en una verdadera disgregación que no logra superar, aun a pesar de que han pasado ya catorce años de aquel estallido.</p>
<p>Resultó bastante patético ver a Alberto Pérez, jefe de gabinete de la provincia y jefe de campaña de Scioli, quejarse porque los organizadores habían dejado el atril del candidato del Frente para la Victoria vacío. Seguramente Pérez aspiraba a que, encima, todo el mundo protegiera al gobernador para que su ausencia fuera menos visible. Pretensiones fútiles.</p>
<p>Lo de anoche fue positivo, pero falta mucho para que un debate presidencial pueda ser útil a la ciudadanía. El anhelo existe porque la audiencia de América fue mucha y la repercusión en las redes también. Pero no hay dudas de que el país está en pañales en esta cultura democrática que hasta ayer evitaron los candidatos de todos los colores. Ojalá que haya sido un comienzo, y que de ahora en más nadie eche mano de justificaciones ilógicas para esquivar el contraste de ideas. Será que muy poca fe se le tiene a lo que se dice si se evita salir de frente, con esa palabra, a exponerse y a discutir.</p>
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		<title>La continuidad de la vida bajo control</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2015 09:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si gana Daniel Scioli, los controles de precios y la administración de los dólares continuarán. Al menos eso anticipó el secretario de Comercio, Augusto Costa, a empresarios de varios sectores. Fue durante una reunión que el funcionario mantuvo ayer. Esta simple verificación confirma que lo que está en juego el 25 de octubre no es... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/03/la-continuidad-de-la-vida-bajo-control/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si gana Daniel Scioli, los controles de precios y la administración de los dólares continuarán. Al menos eso anticipó el secretario de Comercio, Augusto Costa, a empresarios de varios sectores. Fue durante una reunión que el funcionario mantuvo ayer.</p>
<p>Esta simple verificación confirma que lo que está en juego el 25 de octubre no es solamente la elección de un presidente, sino la decisión sobre un modelo de vida, sobre una concepción del mundo y de las libertades del hombre común.</p>
<p>No se trata aquí simplemente de elegir un partido u otro, sino de seguir moldeando un modelo de sujeción y yugo que mantiene atadas las fuerzas creativas de los individuos a planillas de Excel y a autorizaciones de personajes que se creen superhombres y con mayor capacidad que el hombre común para administrar sus negocios y su plan de vida.<span id="more-1059"></span></p>
<p>Costa convocó a los referentes de la industria de la alimentación agrupados en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) y en días anteriores a las automotrices, los laboratorios, los plásticos y las pymes. Allí les dijo: “Si gana el Frente para la Victoria, seguirá la administración del comercio”. Durante una hora, repasó la importancia de la regulación oficial “y de un Estado presente”. El funcionario habló de sus “logros”: “360.000 formularios de contacto fueron analizados por reclamos, solicitudes de audiencias y consultas, 700 grandes empresas tuvieron reuniones para analizar la evolución de las pautas establecidas, 6.000 son las DJAI (solicitudes de importación) que se reciben y analizan diariamente”, enumeró. En la reunión exigió la planilla de planificación y presupuesto de cada empresa para 2016. Es el exhaustivo Excel que las compañías tuvieron que enviarle el año pasado, donde deben detallar no sólo sus previsiones de inversión y de empleo, también la proyección de aumentos de precios, salarios y la cantidad de dólares que necesitarán para importar en 2016.</p>
<p>“Fueron varias las reuniones con Costa. En una nos entregó una planilla de Excel y dijo que no entendía la conformación de los precios por la catarata de ofertas que existían. Así pidió que abran la información sobre cada precio”, dijo un asistente al recordar otro encuentro con uno de los ideólogos de Precios Cuidados, el jefe de Comercio Interior, Ariel Langer.</p>
<p>Ayer, mientras Costa disertaba, Paula Español pidió que entreguen los planes antes del 19 de octubre. Costa fijó prioridades. Comenzará con la importación de los insumos, luego los bienes de capital y por último los productos terminados.</p>
<p>También habló de precios: <b>el 7 relanzará Precios Cuidados y busca que los aumentos en el caso de alimentos sean menores a 4</b><b> por ciento</b>.</p>
<p>¿Es esta la manera en que los argentinos quieren vivir? ¿La autoestima de cada uno de nosotros ha quedado reducida a trabajar para el Estado confeccionando planillas para satisfacer el ánimo espía, escudriñador y entrometido de gente que cree poder dirigir la vida de todos desde sus altas torres?</p>
<p>Hay que preguntarse si Daniel Scioli —que proviene del sector privado y que aprendió (o se supone que debe haber aprendido de las luchas de su padre) cómo se debe trabajar y a qué se deben las razones de un éxito— cree estos delirios. Si es así, es evidente que ha completado un giro copernicano de su propia cultura, porque claramente José no lo crió con esas convicciones.</p>
<p>Lo importante aquí es que todos entendamos que las aspiraciones controlantes del Sr. Costa no se limitan a cuestiones comerciales, cuyo peligro acaba en intereses que no pasan del bolsillo. No. Esta idea es mucho más amplia que la simple noción del dirigismo económico.</p>
<p><b>Es imposible creer en el control del comercio sin creer en el control de la libre expresión de las ideas y no se puede defender la libertad de expresión sin defender el derecho a comerciar libremente</b>. Ambos conceptos están conectados por una línea filosófica según la cual quien aspira a dirigir desde un Excel las decisiones comerciales de un empresario aspira al mismo objetivo respecto de la vida privada de todos nosotros.</p>
<p>No resulta una mera coincidencia que este Gobierno haya sido el Gobierno más espiador de la historia argentina, que haya afinado los mecanismos de espionaje interno de los argentinos hasta límites nunca conocidos hasta ahora y que haya multiplicado las agencias estatales de control y vigilancia.</p>
<p>Por cierto, que no lo ha hecho para perseguir delincuentes, porque nunca antes fue más inseguro vivir en la Argentina, sino que lo ha hecho con el afán de saber qué hacemos, cómo vivimos, qué decisiones tomamos, cuáles son nuestros gustos, nuestro estilo de vida, nuestros planes personales.</p>
<p>¿Por qué los argentinos hemos permitido esta intromisión en nuestras vidas privadas? ¿Será que hay más argentinos a los que no les importa que los vigilen con tal de que vigilen al vecino, al que creen más “vigilable” que nosotros?</p>
<p>¿Cuál ha sido la perversa y tácita negociación que se ha pactado entre una mayoría de argentinos a quienes estos extremos parecen no importarles y un conjunto de funcionarios que ha construido una verdadera nomenklatura de espionaje y control?</p>
<p>No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que este “acuerdo” nos ha dirigido a vivir en una especie de cárcel abierta, en donde los carceleros pretenden saber todo de los presos y en donde el radio de acción libre de estos se limita a lo que aquellos se les antoje permitir. ¿Es esto lo que queremos? ¿Nos hace realmente felices vivir así?</p>
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		<title>La recta final</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Oct 2015 11:29:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El país entra en el mes final antes de las elecciones de primera vuelta con la duda, justamente, si el presidente podrá ser decidido en una sola ronda electoral o si se necesitará de un ballotage para terminar de conocer el resultado. Todas las mediciones apuntan a un escenario muy ajustado en donde Daniel Scioli... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/01/la-recta-final/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El país entra en el mes final antes de las elecciones de primera vuelta con la duda, justamente, si el presidente podrá ser decidido en una sola ronda electoral o si se necesitará de un ballotage para terminar de conocer el resultado.</p>
<p>Todas las mediciones apuntan a un escenario muy ajustado en donde Daniel Scioli puede ganar por apenas unas décimas o ir a una segunda vuelta también por unas décimas.</p>
<p>No es, desde ya, el escenario ideal. <strong>Con el antecedente tucumano aún fresco en la memoria de todos, cualquier número ajustado traerá aparejados reclamos, sospechas, peticiones e incertidumbre.</strong></p>
<p>Muchos de los que aspiran a un cambio en el país le achacan a Mauricio Macri su falta de visión para presidir una gran coalición que desalojara, sin duda alguna, al kirchnerismo del poder. Esa posibilidad estaba en el tablero de opciones si el PRO hubiera alcanzado un acuerdo con el Frente Renovador.</p>
<p>A partir de sus diferencias, el Gobierno encontró una rendija por donde colar e incentivar la división del voto opositor, haciendo que esa intención de cambio se divida entre Macri y Massa neutralizando al mismo tiempo a los dos.</p>
<p>Si la táctica da resultado, habrá muchos que considerarán que se perdió una enorme oportunidad para derrotar al populismo autoritario.</p>
<p>La cuestión es si Sciole gana. Porque allí se abre un escenario de pujas que incluso se han insinuado con bastante claridad aun antes de las elecciones, en estas semanas que estamos transcurriendo.</p>
<p>El último ejemplo de lo que podría ser un eventual gobierno de Scioli lo tuvimos estos días cuando prácticamente al unísono, el gobernador de Buenos Aires anunciaba que durante su gestión habría inversiones por 30 mil millones de dólares y la CNV emitía una resolución por la que, manu militari, se le hacía perder a los ahorristas argentinos miles de millones de dólares por la simple vía de obligarlos a valorizar los bonos en dólares que pudieran tener en sus carteras, no al tipo de cambio del “dólar bolsa” sino al tipo de cambio oficial: en un solo segundo se habían esfumado de los bolsillos más de 4 mil millones de dólares.</p>
<p><strong>¿Qué inversionista extranjero podría sumarse a los 30 mil millones que pretende Scioli con un antecedente como este?</strong> Además la sola mención aspiracional de atraer esos flujos al país conlleva el sobreentendido de un arreglo con los holdouts, y es justamente eso, lo que Cristina mandó a torpedear en el acto.</p>
<p>Imaginen ustedes la misma escena pero con el gobierno de Scioli ya echado a rodar. Será muy difícil para el país convivir con una lucha interior de semejante magnitud, entre un presidente que va a querer ejercer los atributos de su poder y un partido (el propio) que va a hacerle la vida imposible desde el Congreso y dese las declaraciones partidarias.</p>
<p>El país debe edificar canales de control lo suficientemente eficientes para evitar que autoridades que hayan sido elegidas por el voto popular se transformen en una amenaza para la libertad y que la ley sea utilizada para amparar esos comportamientos en lugar de estar dirigida, en primer término, a proteger los derechos civiles, las libertades individuales y las garantías de la Constitución.</p>
<p>No hay dudas de que la ambición política o un excesivo personalismo han sido también las causas de que parte de ese edificio jurídico no hay podido empezar a construirse ya. Una oposición unida en la defensa de los valores y de la filosofía de la Constitución y comprometida en regresar a las fuentes institucionales de la Argentina era lo que  se precisaba para consolidar un sistema que cerrara las puertas a la demagogia, al clientelismo y a la solidificación de una sociedad paupérrima y zombificada que no aspire a otra cosa más que a recibir “su ración” estatal diaria.</p>
<p>En el tiempo que queda solo puede aspirarse a que una mayoría decisiva de argentinos haya recapacitado sobre el tipo de vida a la que nos estamos acostumbrando y a que una repentina rebelión contra ese status nos dirija a un resultado que pueda cambiar el rumbo que traemos.</p>
<p>Si eso no ocurre, el futuro de la Argentina no será brillante, será gris. Y la gracia de vivir, de inventar, de crear, de ser originales, innovadores y diferentes habrá perdido una oportunidad quizás definitiva para hacer de esta tierra lo que alguna vez soñaron quienes nos fundaron y quienes, como nuestros abuelos, vinieron aquí con la esperanza de dejar atrás la pobreza, el yugo y la dominación de unos personajes que se creían los dueños de sus vidas.</p>
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		<title>Lo que Tucumán debería enseñarle a la oposición</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Aug 2015 21:38:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mauricio Macri dijo directamente que en Tucumán no había habido elecciones, dando a entender, seguramente, su intención de que la jornada electoral se repita por completo. Quizás sea esa una exageración pero está claro que algo muy grave pasó en el feudo gobernado por los Alperovich y que alguna determinación firme deberá esperarse de la... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/25/lo-que-tucuman-deberia-ensenarle-a-la-oposicion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mauricio Macri dijo directamente que en Tucumán no había habido elecciones, dando a entender, seguramente, su intención de que la jornada electoral se repita por completo.</p>
<p>Quizás sea esa una exageración pero está claro que algo muy grave pasó en el feudo gobernado por los Alperovich y que alguna determinación firme deberá esperarse de la Justicia Electoral.</p>
<p>Ayer por la noche el escenario del domingo se agravó, cuando miles de tucumanos se dirigieron a la plaza que está frente a la Casa de Gobierno y se manifestaron fuertemente en contra del fraude y del sistema feudal que los gobierna desde hace años.</p>
<p>No era gente adinerada; casi diría que ni siquiera eran de clase media. <strong>Era gente humilde que pedía que terminara el sistema de compra de voluntades y de clientelismo político.</strong> Pedían trabajo y no extorsiones con bolsas de comida.<span id="more-1025"></span></p>
<p>Aun en medio de hechos electoral y democráticamente bochornosos que ocurrieron el domingo, <strong>el oficialismo había sufrido una fuerte derrota en la capital y en las zonas urbanas de la provincia</strong>. Pero en el Este tucumano, mucha gente ni siquiera sabe que el voto es secreto y allí Juan Manzur arrasó con porcentajes de más del 80%. En otras áreas, el candidato radical José Cano, denunció tener en su poder actas de mesas firmadas por las autoridades y por los fiscales en donde tenían promedios de 90 votos por mesa, cuando en los telegramas entregados al correo, de esas mismas mesas, el Frente del Bicentenario aparecía con cero votos.</p>
<p>Igual que con las inundaciones y su viaje a Italia, <strong>Daniel Scioli eligió su cara más antipática para responder: una nueva aplicación práctica de su curso rápido de kirchnerismo duro que tomó en los últimos meses.</strong></p>
<p>No sabemos si eso responde a una reacción visceral del gobernador o a una salida estudiada. Pero lo que sí está claro es que fue lo peor que pudo haber hecho. Es más, no estamos seguros si no fue ese camino el que decidió a la gente a ir a copar la plaza del centro tucumano.</p>
<p>El domingo hubo quema de urnas, gente que entraba armada a las aulas de los colegios para amedrentar a las autoridades de mesa y a los fiscales. Hubo gendarmes heridos, disparos de armas de fuego, reparto de bolsones de comida y otras extorsiones durante todo el día.</p>
<p>La impunidad en la provincia llega a un grado tal -en el sentido de que los que se apoltronan en los sillones del Estado creen que la provincia entera es parte de su patrimonio personal-, que <strong>muchos “repartidores de extorsiones” se filmaron a sí mismos llevando bolsones de comida y otros regalos y luego subieron ese material a las redes sociales.</strong></p>
<p>Más allá de lo que termine ocurriendo legalmente con los comicios de Tucumán, lo cierto es que este sistema tiene que acabar. No puede ser que el pueblo reciba el equivocado mensaje de que quienes los explotan están allí para ayudarlos y que, al revés, quienes vienen proponiendo una elevación de la dignidad popular, sean etiquetados como los enemigos de la nación.</p>
<p>Quienes se presentan hoy como una opción al kirchnerismo, tanto en la nación como en las provincias, deberían ingeniárselas para trasmitir un mensaje claro a la población para que ésta entienda que lo que se vota en estas elecciones es una opción para que finalmente se verifique una enorme transferencia de poder de los funcionarios del Estado (que se llenan la boca con esa palabra para defender sus intereses personales y crear una clase privilegiada y desigual al resto de los ciudadanos, como en la Edad Media) hacia los ciudadanos; hacia los individuos privados.</p>
<p>Es más, los partidos de la oposición deberían elaborar un mensaje que dijera algo así como <b><i>“Es curioso, pero nosotros queremos llegar al poder para dejar de tener tanto poder; queremos llegar al poder para devolverles el poder a ustedes; queremos llegar al Estado para dejar de SER el Estado; queremos ganar para que ganen ustedes; queremos servir para que ustedes sean más libres, porque queremos que usando esa libertad progresen por sus medios… Nuestra ayuda no será la limosna sino la construcción de un sistema jurídico que les permita desarrollarse a ustedes, que les permita su realización personal y que no nos deban nada a nosotros…”</i></b></p>
<p>Es absolutamente esencial que el pueblo entienda la estafa a la que está siendo sometido. Ya que muchos se precian de tener en sus equipos gurúes de la comunicación, deberían conminarlos a redondear un mensaje simple, que todo el mundo pueda entender y que trasmita la idea de que el deseo de llegar al poder es para DESPRENDERSE de poder y para DEVOLVER ese poder al verdadero dueño que es el ciudadano individual.</p>
<p>Si esos ciudadanos, una vez que recibieron esa notificación clara y fehaciente, igual siguen eligiendo al coleccionista de esclavos, ya sabremos que está todo perdido en la Argentina y, a partir de allí, muchos sabrán que hacer y otros a qué atenerse.</p>
<p>Pero esta mentira no puede mantenerse. Es preciso cortarla de raíz<b>:</b> es necesario que la gente escuche claramente lo que quieren unos y lo que quieren otros. <strong>Los mensajes lavados, sin ton ni son, ya no sirven para nada. La Argentina ha llegado a un grado de degradación democrática de tal magnitud que el problema debe enfrentarse con toda la fortaleza y con toda la virilidad.</strong></p>
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		<title>Renovados bríos de rencor</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2015 11:19:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Bajadas las aguas de la inundación, y creída que las controversias que podían echársele en cara por semejante desastre ya se habían disipado, la Presidente regreso a la cadena nacional el jueves por la tarde para notificarle a la sociedad que “el proyecto” resistirá. Investida de un renovado brío de rencor, la Sra. de Kirchner... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/23/renovados-brios-de-rencor/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Bajadas las aguas de la inundación, y creída que las controversias que podían echársele en cara por semejante desastre ya se habían disipado, la Presidente regreso a la cadena nacional el jueves por la tarde para notificarle a la sociedad que “el proyecto” resistirá.</p>
<p>Investida de un renovado brío de rencor, la Sra. de Kirchner estuvo una hora y media delante del micrófono repartiendo críticas por doquier, haciendo campaña política de modo indisimulado mediante el uso de los recursos públicos pagados por los argentinos de todas las ideas (no solo por aquellos que comparten las suyas) y empezando esas admoniciones por ¿su propio candidato?, Daniel Scioli.</p>
<p><strong>De lo dicho por la Presidente, se desprende que su proyecto es maniatar a cualquiera que venga a partir del 10 de diciembre para que no puedan tocar un solo grano de arena de la montaña que se ha formado en los 12 años de kirchnerismo</strong>. Para ese sector cualquier cambio equivale a una traición. A tal punto ha crecido su convencimiento de que ellos son la Argentina que entiendan que cualquiera que intente modificar ese rumbo es un enemigo de la nación.</p>
<p><strong>Para ello, aun en el caso de que gane Scioli, preparan una estrategia de trincheras en el Congreso para tornar imposible el gobierno de un cambio.</strong> Parte de eso por ejemplo tiene que ver con el anuncio del envío de un proyecto de ley al Congreso según el cual para introducir cambios en la estructura accionaria de empresas que tengan acciones de la ANSES se requerirá una aprobación legislativa que reúna los 2/3 de los votos. Más trabas, más cepos, más prohibiciones, más regulaciones para una economía ya asfixiada por ataduras de todo tipo, que la han postrado y, en muchos casos, le han provocado la muerte. No sería extraño que en la nueva agencia creada por esa ley termine llevando la voz cantante el hoy ministro de economía Axel Kicillof.</p>
<p>Cuando la Presidente se metió de lleno en la campaña, habló de la existencia de “mala gente”. Es probable que la Sra. de Kirchner tenga razón, aun cuando haya discrepancias sobre quién es esa “mala gente”.</p>
<p>La referencia apareció cuando comentó cómo algunos candidatos habían “usado” –según ella- el drama de las inundaciones para tratar de sacar rédito político. ¿Será que la Presidente habla desde el lugar que tiene alguien que prácticamente ha hecho un doctorado de esa práctica? Mencionó (sin nombrarla, como es un clásico en ella) a María Eugenia Vidal a la que describió como calzándose las botas para hacer demagogia. Seguramente olvidó su propia e incómoda visita a La Plata, en 2013, cuando, también con botas, intentaba explicar el casi centenar de muertos que se llevó el agua. O sus incursiones en el barro salteño cuando, también con botas, aparecía frente a las víctimas de un aluvión, quizás en un momento en donde le daba más valor a su presencia que a su borrada.</p>
<p>Intentó conectar a Macri con los 90, cuando también sin nombrarlo habló del salariazo y la revolución productiva. <strong>Uno se pregunta ¿quién hacía política con Menem en ese momento, Macri o los Kirchner, para quien Menem fue el más grande presidente argentino?</strong></p>
<p>Dedició un párrafo -que habría sido mejor evitar- para el militante radical muerto a balazos en Jujuy por repartir volantes de apoyo al senador Gerardo Morales. La Presidente entró en una pueril discusión sobre la afiliación del asesinado, asegurando que pertenecía al movimiento Tupac Amaru y a Unidos y Organizados. El pequeño detalle que olvidó es que en el régimen comuno-fascista que de hecho gobierna Jujuy no se puede vivir si no se está afiliado al movimiento que lidera la dirigente antidemocrática Milagro Sala: para estudiar, para trabajar, para hacer lo que sea en Jujuy, hay que afiliarse al ejército de Sala porque así se accede a planes, a viviendas y a las demás prebendas que Tupac Amarú negocia con el gobierno nacional.</p>
<p><strong>La Sra. de Kirchner en ningún momento condenó el hecho. Sus palabras tendieron a desincriminar a quien es apuntado por las pruebas más importantes de haber cometido el crimen (la agrupación de Sala) pero no reservó ninguna palabra para la condena de la muerte, sea de quien sea.</strong></p>
<p>El argumento del asesinato en ocasión de robo de celular no tiene ni pies ni cabeza, en un operativo en donde participaron tres motocicletas.</p>
<p><strong>Luego la Sra. de Kirchner salió en una velada defensa de Lázaro Baez proponiendo que se investigue a todas las empresas concesionarias de obras públicas, un expediente muy parecido a armar una ensalada inentendible en donde, finalmente, no se investigue a nadie.</strong></p>
<p>Respaldada por “filminas”, mostró los listados de esas empresas y en una de ellas aparecía entre paréntesis (en una variante bastante poco profesional) la leyenda “amigos de Macri”. Lo verdaderamente curioso es que al lado del nombre de Electroingeniería, la segunda empresa con más obra pública concesionada, no aparecía en ningún paréntesis aclaratorio la leyenda “amigos de Zannini” como públicamente es Gerardo Ferreyra.</p>
<p><strong>La reaparición de la Presidente en cadena nacional no agregó un solo gramo positivo a los momentos nada tranquilos que vive la Argentina.</strong> Se necesita una palabra calma y de diálogo, no la exaltación de una utopía como aquella a la que le cantaban el clásico conjunto de desaforados del Patio de las Palmeras: la reelección de Cristina. ¿De qué hablan? ¿en qué planeta viven?.</p>
<p>Todo terminaría allí si el episodio se limitara a esa minoría. Pero los gestos sin equilibrio, desde un balcón elevado, de la que debería marcar los límites de la moderación son los que producen la preocupación y las dudas.</p>
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		<title>La &#8220;cristinización&#8221; de Scioli, una carta peligrosa</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 03:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Daniel Scioli decidió ponerse un traje de antipatía para enfrentar las consecuencias de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Quizás sea un primer ensayo sobre el curso de modales kirchneristas que, aparentemente, ha decidido tomar. Durante meses -si no años- trató de convencer a media ciudadanía de que, pese a ser “un hombre... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/08/20/la-cristinizacion-de-scioli-una-carta-peligrosa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Daniel Scioli decidió ponerse un traje de antipatía para enfrentar las consecuencias de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Quizás sea un primer ensayo sobre el curso de modales kirchneristas que, aparentemente, ha decidido tomar.</p>
<p>Durante meses -si no años- trató de convencer a media ciudadanía de que, pese a ser “un hombre del proyecto”, él era distinto, dialoguista, educado, de buenas maneras.</p>
<p>Pero el desastre que es su provincia puesto de manifiesto por la inclemente naturaleza, sumada a la falta de controles y a una administración ineficiente, <strong>parece haber sacado de su centro al gobernador, que no tuvo mejor idea que salir al cruce de Mauricio Macri, del peor modo.</strong></p>
<p>Durante mucho tiempo vendió la imagen de la amistad y de la relación de respeto que lo unía al hoy candidato de Cambiemos. Pero bastó que este comentara los trabajos de ingeniería hidráulica que harían falta en la provincia de Buenos Aires y que no se han hecho en todos estos años, para que el gobernador saliera con los tapones de punta.</p>
<p>A su juicio también estaría mal que los candidatos de la oposición hayan hecho comentarios sobre las inundaciones: según Scioli, esos son aprovechamientos políticos de las desgracias.<span id="more-1013"></span></p>
<p><b>Es posible que haya un uso conveniente de lo que ocurrió con miles de ciudadanos en la provincia para castigar la administración, no solo de Scioli, sino de todos los gobernadores que han pasado por allí sin atender a la infraestructura necesaria en la provincia, pero el hombre de la “fe y el optimismo” no puede volverse loco porque le canten unas cuantas verdades.</b><b></b></p>
<p>En todo caso, siguiendo su vocación dialoguista, debería haber citado a los que proponen obras para que expliquen sus proyectos y eventualmente cómo se financiarían y cómo se llevarían adelante.</p>
<p>Scioli dijo en declaraciones radiales: “La gente por algo votó de la manera que votó, no se dejó llevar por este tipo de operaciones, y por eso nos dio la ventaja de más de 3 millones de votos y de 15 puntos, que se va a confirmar con el escrutinio definitivo, donde vamos a sumar todavía más votos y más diferencias sobre esta nueva alianza, que ha mostrado la peor cara”.</p>
<p>Meterse con cómo votó la gente y con el acto eleccionario en sí puede ser complicado. Es más, si lo piensa, puede ser que el gobernador llegue a la conclusión de que no le conviene meterse en ese terreno.</p>
<p><b>Respecto de cómo votó la gente hay, justamente, muchos reparos que surgen de ver hasta qué grado el pueblo está esclavizado mentalmente y depende económicamente de un Estado sin alma que lo compra por migajas y que luego le hace pagar consecuencias infrahumanas por haberse comido los recursos que le robó</b>.</p>
<p>Son muchos los que no se explican cómo esa gente no se rebela contra su condición, una condición en la que la ha puesto la desidia de 25 años de corrupción y dejadez.</p>
<p>Respecto del acto eleccionario en sí, también es un terreno que el gobernador debería evitar por su propio bien. Nunca, como en el domingo 9 de agosto, se escucharon denuncias de robo de boletas, fraudes diversos, aprietes y accionar de punteros comprados, votación de paraguayos que llegaron por distintos puntos de la frontera y que luego fueron repartidos con remises del peronismo en distintos lugares de votación, aparición de boletas falsas impresas a propósito, boletas de la oposición descubiertas tiradas en <i>containers</i>, en fin, toda una pléyade de trucos y trampas de la más baja estofa.</p>
<p>Así que lo que más le convendría a Scioli es no hacer “olas” respecto de cómo votó la gente y cómo se desarrolló el comicio, porque de ese análisis va a salir más golpeado que beneficiado.</p>
<p>Scioli decidió jugar su futuro a una carta peligrosa: la que representa el cristinismo duro y puro. Nadie conoció ningún mensaje de felicitación presidencial por la victoria del gobernador en las PASO. <b>La Presidente está !&#8221;borrada&#8221;, sin paradero conocido desde que el agua tapó media provincia. Es lo habitual en los Kirchner: desaparecer cuando hay malas noticias. Así ocurrió con Cromañón y con Once.</b><b></b></p>
<p>El jefe de gabinete se dio el lujo de hasta “cargar” al gobernador con su viaje a Italia, viaje que dijo desconocer y del que solo se interesó para saber si Scioli le “había traído alfajores”.</p>
<p>El gobernador operó su influencia en la Justicia para ser un capítulo más del libreto de impunidad con el que la Presidente pretende retirarse del Gobierno. Pero con todos estos años al lado de los Kirchner aún no aprendió que nunca será aceptado por ese círculo cerrado y perverso. No recibió ningún agradecimiento por su gestión, ni siquiera cuando entregó un triunfo electoral.</p>
<p>Ese será el escenario que su propia tropa le entregará en su eventual Gobierno. Ni el ministro de economía, Axel Kicillof, candidato a diputado por la Capital, pegará su campaña a la del candidato a presidente. Es probable que Scioli deba hacer un curso rápido de desagradecimientos, un capítulo infaltable en el mundo K. Ya comenzó a internarse -a lo mejor muy a su pesar- en el terreno de las cabronadas, otro condimento invariable en los modales del oficialismo. De allí a aprender los demás episodios solo hay un paso.</p>
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