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	<title>Carlos Mira &#187; Cardenal Bergoglio</title>
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		<title>La “cruzada moral” del Gobierno</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 04:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cardenal Bergoglio]]></category>
		<category><![CDATA[dólar]]></category>
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		<category><![CDATA[tarjetas de crédito]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>En medio de la <strong>conmoción causada por la llegada del Cardenal Bergoglio</strong> a la silla de Pedro, el gobierno parece embarcado en otra “cruzada moral”: <strong>prohibir a los argentinos usar sus tarjetas de crédito en el exterior</strong> para comprar fichas de casino fuera del país.</p>
<p>La cuestión parece ser menor, y no me extrañaría que alguien saliera a respaldar los que para él sería la intención última de la medida: no estimular la inmoralidad del juego. Pero el tema encierra una cuestión enorme que trasmite una nueva señal horrible en la misma dirección de las muchas que estamos teniendo últimamente.</p>
<p>En primer lugar, la <strong>jerarquía moral del gobierno</strong> -como si ese pedestal autoasignado, les diera alguna prerrogativa para emitir bandos sobre lo que es y no es moral- está <strong>seriamente discutida</strong>. Un gobierno que a través de sus espadas principales admite que lo que sirve enla Argentina no es el bien y la buena educación, sino todo lo contrario, carece del suficiente respaldo ético para andar dando lecciones públicas.</p>
<p>Pero además de eso, el prohibir a los ciudadanos decidir <strong>en qué pueden utilizar sus tarjetas</strong> de crédito es una señal que se suma al aquelarre anti-individuo que el gobierno de la señora de Kirchner ha desatado sobrela Argentina. Se trata de sumar algo más a la lista de negación de derechos individuales que caracteriza a los Kirchner.</p>
<p>Mientras<strong> reivindican los derechos de colectivos abstractos</strong>, de entelequias que nadie conoce (el “Pueblo”, la “Patria”, el “Estado”, que no tienen manifestación corpórea y que por lo tanto no pueden ser sujeto de derechos) <strong>niegan todos los días los derechos concretos de las personas reales,</strong> las únicas que, siendo física o jurídicas, pueden ser titulares de derechos efectivos.</p>
<p>Lo cierto es que, <strong>en la Argentina de los Kirchner, las personas tienen cada vez menos derechos</strong> y los funcionarios del Estado (que, para ellos mismos, son la encarnación del “pueblo”) cada vez tienen más; cada vez gozan de más prerrogativas que los transforman en los verdaderos desiguales de la sociedad.</p>
<p>Además, la medida tiene un agregado sugestivo: la prohibición es para comprar fichas de casino en el exterior. Se trata de un dato no menor cuando se lo analiza a la luz de la tendencia que el gobierno va tomando cada vez con mayor nitidez respecto de los argentinos y, precisamente, “el exterior”.</p>
<p><strong>La relación de los ciudadanos con el “exterior” ha recibido los siguientes últimos ataques:</strong></p>
<p>1.- el cepo cambiario, por el cual resulta difícil obtener dólares para viajar;</p>
<p>2.- el recargo (ahora del 20%) a las compras con tarjetas de crédito</p>
<p>3.- la restricción para sacar dólares físicos desde un cajero automático fuera del país</p>
<p>4.- la extensión del recargo del 20% a los pasajes y paquetes turísticos</p>
<p>5.- la prohibición para utilizar tarjetas para la adquisición de determinados bienes o servicios (como ahora las fichas de casino) fuera del país</p>
<p>¿Qué seguirá luego?, ¿otras restricciones para decisiones individuales?, ¿que no podamos decidir comprar, por ejemplo, juguetes con nuestra tarjeta de crédito? Por lo demás, ¿<strong>a qué sistema de vigilancia estamos siendo expuestos como para que un funcionario del Estado sepa que usamos una tarjeta de crédito para comprar fichas de casino?</strong></p>
<p>Como lo demuestra el mero hecho de listar los “toques” que ha recibido últimamente todo lo que tenga que ver con salir del país, la tendencia <strong>podría terminar en una seria restricción a la libertad constitucional para entrar y salir del territorio argentino</strong>. Una limitación severísima a los derechos individuales; diría de las más graves que puedan perfeccionarse.</p>
<p>Por lo demás, por los antecedentes internacionales de regímenes calcados al kirchnerismo, la aspiración a restringir esa libertad de desplazamiento es efectivamente una de las características principales de estos <strong>engendros de prisión.</strong></p>
<p>Seguramente son conscientes de que las comparaciones que las personas pueden hacer  libremente cuando se les permite pisar otras tierras, son mortales para la imposición de su relato: las <strong>mentiras son tan evidentes</strong> cuando se contrastan con una realidad opuesta que no habría explicación posible para aquel que la pidiera. Por lo tanto, cuántos menos vean cómo son las cosas afuera, mejor.</p>
<p>Se trata de una tendencia peligrosísima que puede seguir, por ejemplo, con algún futuro proyecto para <strong>pretender regular el acceso a Internet</strong>. El escape y las comparaciones que permite esta vía virtual también pueden desenmascarar el “cuentito” oficial.</p>
<p>¿Cuándo llegará el momento de que franjas decisivas de la sociedad adviertan el peligro que nos rodea? No por repetido el cuento de la rana hervida de golpe o de a poco, es menos verdadero. Estamos soportando un hervor a baño maría: <strong>mientras bailamos en la cubierta del Titanic, el Leviatán avanza sin prisa</strong> pero sin pausa hacia la restricción completa de nuestra libertad. ¡Bailen, muchachos, bailen… que está todo bien…!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>@ThePostArg</p>
<p>&nbsp;</p>
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