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	<title>Carlos Mira &#187; Cambio de Gobierno</title>
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		<title>Malas intenciones</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2015 09:57:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio de Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Ceremonia de traspaso de mando]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Pallarols]]></category>
		<category><![CDATA[La Cámpora]]></category>
		<category><![CDATA[peronismo]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>El triste espectáculo que está dando la Presidente saliente, materializado en un sinnúmero de insensateces —incluido el increíble capricho de la ceremonia de trasmisión del mando— muestra, no sólo los contornos más íntimos de un ser débil, muy inseguro, con una valoración real muy baja de sí misma y con un ego artificial fabricado a fuerza de posturas impostadas basadas en el ejercicio de la prepotencia, sino la pretensión intacta de seguir impulsando un modelo de país basado en el personalismo, en la idolatría pagana de un tótem y en endiosamientos personales antes que en los principios de la democracia moderna, representativa, plural, alternante y que limita el ejercicio abusivo del poder.</p>
<p>La Sra. de Kirchner sigue posicionándose como el eje de ese modelo de caudillismo antiguo, militar, unitario, divisor, encapsulado en intransigencias que no admiten ni la discusión, ni el debate ni el diálogo ni el compromiso.</p>
<p><b>La Presidente que se va no termina de entender que ha pasado una época, que ha terminado una manera de entender la vida del país, el posicionamiento de la Argentina y la forma en que se relacionan gobernantes y gobernados.</b><b></b></p>
<p>Un conjunto de amanuenses que no tienen vida propia y que ven cómo se les escapa entre los dedos la arena del castillo que habían construido están haciendo los últimos esfuerzos para resistir un cambio imparable. Siguen apelando al temor, al apriete, a la amenaza, porque es el único idioma que conocen, propio de una época que quedó atrás.<span id="more-1168"></span></p>
<p>Lo que hicieron con el orfebre argentino Juan Carlos Pallarols no tiene calificativo posible. Voluntariamente el hombre desde hace décadas dona el bastón para las ceremonias de traspaso del mando. Podría no hacerlo. El bastón bien podría no existir. Pero amenazarlo con enviarle a la Policía si no lo entrega bajo las condiciones con las que lo conminaron es de una bajeza propia de arrabales cuyos usos y costumbres deberían ser bien diferentes de los que dominan las oficinas del poder.</p>
<p>El capricho de reunir toda la ceremonia (jura y traspaso de los atributos) en el Congreso para que los barras de La Cámpora llenen de gritos —y probablemente de insultos— un momento que, bajo cualquier otra circunstancia, debería ser de unión y de alegría también sirve para mostrar una falta de grandeza, de categoría y, en el fondo, de verdadero poder, que la Presidente se encarga de viralizar sin darse cuenta de que está saliendo de la historia por una puerta muy pequeña, aunque probablemente adecuada a su propia altura.</p>
<p>Las redes sociales se están ocupando de esparcir lo que ya es un verdadero ridículo. Allí aparecen decenas de fotografías tomadas en el Salón Blanco de la Casa Rosada, en donde los presidentes salientes (¡incluidos algunos militares!) les ponen la banda y les entregan el bastón a los presidentes entrantes. Sucedió con Raúl Alfonsín, con Domingo Perón y hasta con el propio Héctor Cámpora, cuyo apellido es hoy utilizado como sinónimo revolucionario de una revolución de burócratas millonarios.</p>
<p>También circula en el mercado de las redes un video muy simpático del personaje Zamba, que, en una visita guiada a la Casa Rosada, define al Salón Blanco como el lugar en donde los presidentes reciben los atributos del mando, lo que derribaría —incluso por lo que divulgan los propios canales de propaganda del Gobierno— la pretensión de la Sra. de Kirchner de hacer ese acto en el Congreso.</p>
<p>Pero más allá de todo este palabrerío ridículo, que es de por sí indicativo de un nivel de esquizofrenia muy importante, lo cierto es que la Presidente saliente no ha procesado aún el síndrome de la salida del Gobierno y el cataclismo que para ella supone perder poder. Sin esas realidades asumidas, está sometiendo a la Argentina y al nuevo Gobierno que debe asumir a un daño innecesario que sólo una megalomanía no resuelta puede explicar.</p>
<p>Todos los días aparecen decenas de páginas de nombramientos partidarios en el <i>Boletín Oficial</i>, decenas. La Presidente, desde el 22 de noviembre hasta hoy, ha nombrado a dieciséis embajadores políticos en distintas representaciones diplomáticas argentinas en el exterior y en los días que restan, con un Congreso en sesiones ordinarias extendidas hasta el 9 de diciembre, podría estar dispuesta a aumentar los estropicios.</p>
<p>Frente a este cuadro patológico, es fundamental saber qué hará el peronismo histórico. Algunas señales ha emitido ya. Para la sesión del miércoles pasado la diputada Juliana Di Tullio no pudo hacer comparecer a 20 de los diputados de su bloque. Es más, el quórum terminó dándoselo la izquierda, junto con Victoria Donda y Claudio Lozano.</p>
<p>En el Senado la vicepresidente electa Gabriela Michetti acaba de reconocer la buena predisposición de todos los senadores para revisar los nombramientos que se han hecho en la Cámara en los últimos meses. El gobernador Juan Manuel Urtubey de la provincia de Salta acaba de decir que lo que ocurre con las discusiones sobre las formalidades de la trasmisión del mando son una falta de respeto para el presidente electo y para la ciudadanía que lo votó, y que constituye una irresponsabilidad mayúscula poner palos en la rueda simplemente porque no se quiere admitir que se perdió.</p>
<p>Todos esos son signos muy importantes y muy positivos.<b> Pero no hay dudas de que el cristinismo sigue apostando a la división del país y al resentimiento intransigente</b>. ¿Compartirán estos extremos los 12 millones de argentinos que votaron a Daniel Scioli? ¿Tienen ellos manera de expresarse o las minorías gritonas dirán que hablan por ellos?</p>
<p>Son interrogantes que se irán develando con el correr de las semanas. Pero de lo que no deben caber dudas es de que estamos asistiendo al retiro del Gobierno del conjunto de personas probablemente más malintencionadas que hayan ocupado las más altas responsabilidades de la república de los últimos tiempos.</p>
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		<title>Días de contrastes</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2015 09:13:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio de Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[PRO]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>Los días previos a la asunción del Gobierno de Mauricio Macri presentan un escenario de fuertes choques visuales, de profundos contrastes de estilos y de enormes diferencias entre las personas que, de un lado y otro, los protagonizan.</p>
<p>De la parte del Gobierno entrante, lo que se observa es una ostensible paz. No se perciben ni gestos, ni palabras altisonantes, no hay tonos elevados y más bien se nota un clima de tranquilidad, de sosiego y de cierta bonhomía en los rostros, en el lenguaje corporal, en los gestos y en las ideas que se trasmiten.</p>
<p>Hoy el mandatario electo presentó su gabinete en el Jardín Botánico, en donde tantas veces trabajó con su equipo de la ciudad de Buenos Aires, en un acto sencillo pero de mucha carga de indicios. En efecto, lo simple de la ceremonia no ocultó una catarata de mensajes implícitos que cualquier observador pudo extraer de ella por el simple hecho de mirarla.</p>
<p><span id="more-1159"></span></p>
<p>En primer lugar, lo obvio: se presentaba un equipo que dialogaría entre sí como pares y con la misión común de mejorar el nivel de vida de la gente. Esto implica que va a haber reuniones entre ellos y que discutirán ideas en condiciones de paridad. Es un hecho, en cierto sentido, bastante estúpido, si se lo compara con lo que es la norma de administración de cualquier país más o menos normal. Todos los países civilizados tienen equipos de pares que discuten desde un plano de igualdad, políticas, herramientas y estrategias para mejorar el nivel de vida de su gente.</p>
<p>Pues bien, ese hecho estúpido estaba completamente ausente de la vida argentina desde hacía 12 años; desde que el primer emperador del kirchnerato, Néstor Kirchner, lo abolió bajo el argumento de que no servía para nada, porque sólo su voluntad valía.</p>
<p>En segundo lugar, la evidente señal de que Macri es un <i>primus inter pares,</i> pero que, de última, es un par. Será obviamente el que decida, el que laude, el que elija, pero, mientras dure el proceso de la toma de decisiones, será uno más en los atrayentes momentos de las discusiones de ideas, de los aportes de valor y del acercamiento de soluciones. El Presidente electo ha dado muchas muestras —ahora y mientras fue jefe de gobierno de la ciudad— de que no se cree el dueño de la verdad y de que no está en su intención imponer su criterio simplemente porque es su criterio.</p>
<p>Muchos le criticaron en su momento exponer al PRO a una interna entre Horacio Rodríguez Larreta, su preferido para sucederlo en el cargo y quien pretendía someter la cuestión a una elección partidaria, Gabriela Michetti, hoy vicepresidente electa. Macri se guardó su preferencia en el bolsillo y habilitó la interna. Cuando su delfín la ganó, no defenestró a Michetti, sino que la hizo su compañera de fórmula.</p>
<p>El nuevo Presidente dijo que pidió a su equipo compromiso, información, coordinación y honestidad. Se trata de valores simples, pero que también han brillado por su ausencia en estos últimos doce años. Pudo haber existido compromiso, pero, en todo caso, fue un compromiso militante, que muchas veces pasó al nivel de la ceguera y que no tuvo ni de cerca la característica del compromiso con el mejoramiento de las condiciones de vida de todos, sino con el cooptamiento de más y más poder. Se trató del compromiso con una persona, como el que los soldados tienen con su general, pero no de un compromiso democrático con la suerte del país y de todos los argentinos.</p>
<p>Ni qué hablar de la información, de la coordinación y de la honestidad. Esos elementos estuvieron directamente ausentes o se transformaron en otra cosa, como fue el caso de la información, que, en la mayoría de los casos, adoptó las formas del adoctrinamiento.</p>
<p>Pero volviendo a las imágenes fuertemente contrastantes entre los que se van y los que llegan, <b>entre los que se van se advierte un fuerte clima de enojo, de resentimiento, de propensión a hacer daño y de decisión a complicar todo lo que se pueda el camino de los que siguen.</b><b></b></p>
<p>En ese sentido, la Presidente está dando muestras de lo bajo que puede caer un ser humano cuando realmente carece de las condiciones de los grandes. Se está mostrando tal como fue siempre, con una inmensa capacidad para hacer el mal a los que no piensan como ella, con independencia del mal que eso pueda causar a terceros inocentes.</p>
<p>El fárrago de gastos, las transferencias a las provincias —que estas le suplicaron por años y años y que ella nunca les reconoció—, la fuga de reservas, los nombramientos ilegales, la creación de dependencias estatales nuevas (con personal, presupuesto y autoridades impuestas por ella) son de una perversión y una maldad pocas veces vista. Se trata, para quien lo observa desde afuera, del ejercicio de un sadismo patológico que obtiene un placer proporcional al daño que le causa al otro.</p>
<p>La negativa a que la jura del presidente se haga en el Congreso, ante la Asamblea Legislativa y que los atributos simbólicos del mando los entregue ella en la Casa Rosada, como históricamente ha ocurrido en la Argentina (lo que permitiría el clásico traslado del nuevo presidente de un lugar a otro en el automóvil descapotable que circula en contramano por la Avenida de Mayo),<strong> es otro acto de bajeza que vuelve a intentar colocar la figura de su propia persona por encima de las tradiciones y de los valores simbólicos de la república.</strong></p>
<p>Es una verdadera pena que la Presidente haya elegido este camino triste y devaluado, más devaluado aún que los activos económicos del país que administró con tan poca profesionalidad.</p>
<p>La Sra. de Kirchner no ha sido un ser cultivado que se haya preocupado por elevarse para llegar a ese lugar que ocupan los verdaderamente grandes. Confundió, como hizo con tantas cosas durante su Gobierno, el valor y el significado de la verdadera grandeza con las aclamaciones de los aduladores interesados. Termina su mandato como lo que fue siempre: un ser pequeño, atribulado por sentimientos de baja calidad que explotan en bocanadas de furia y daño, sin espacio para la bondad, la entrega y la dignidad.</p>
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