<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Carlos Mira &#187; Cambiemos</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/tag/cambiemos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira</link>
	<description>carlos_mira</description>
	<lastBuildDate>Wed, 01 Jun 2016 11:08:42 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Urgente una diagonal</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/07/urgente-una-diagonal/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/07/urgente-una-diagonal/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 07 May 2016 09:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Ley antidespidos]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1349</guid>
		<description><![CDATA[Existe una corriente de pensamiento que cree que lo que votó la sociedad el 22 de noviembre es un proyecto de despresidencialización de la política, entendiendo por eso una nueva forma de relacionamiento entre la gente y el Presidente, según el cual este será más prescindente de la vida cotidiana de las personas y estas... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/07/urgente-una-diagonal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Existe una corriente de pensamiento que cree que lo que votó la sociedad el 22 de noviembre es un proyecto de despresidencialización de la política, entendiendo por eso una nueva forma de relacionamiento entre la gente y el Presidente, según el cual este será más prescindente de la vida cotidiana de las personas y estas cobrarán más relevancia en el destino de sus propias vidas. ¡Ojalá Dios oyera a esos que interpretan la realidad de ese modo y les diera la razón en los hechos!</p>
<p>Hace ya seis años que imaginamos en estas mismas columnas lo que llamamos “Discurso imaginario de un presidente”, en donde soñábamos exactamente con eso: un jefe de Estado que nos dijera que no había llegado a ese sillón para ser nuestro papá y que cada uno de nosotros, en medio de un clima generado por sus medidas de razonabilidad económica, delineara su horizonte y su felicidad.</p>
<p>Pero hay que reconocerlo: esa cultura política no está en nuestros genes. Para ser simple: <b>no hay tal cosa como haber votado un proyecto de despresidencialización de la Argentina. Lo que la sociedad votó mayoritariamente fue un cambio por hartazgo de un escenario —en gran medida ya grotesco— en el que desde el robo hasta el mal gusto se habían apoderado de la realidad</b>; la sociedad no lo resistió más.</p>
<p>Pero de allí a concluir que los argentinos renunciaron a tener un papá-presidente hay un trecho inmenso que la sociedad no cruzó.</p>
<p>Frente a esta realidad se conciben dos estrategias:<span id="more-1349"></span></p>
<p>1. Proponer la nueva cultura y a manejarse en gran medida como si la nueva cultura ya estuviera vigente, o</p>
<p>2.- Rescatar de la cultura vieja lo que inteligentemente convenga para que, al mismo tiempo que se le da a la sociedad parte de lo que su idiosincrasia pide, se agreguen dosis cada vez mayores de cultura nueva para operar el cambio.</p>
<p>Es evidente que en Cambiemos estas dos estrategias están en pugna. Hay sectores de la coalición que pretenden manejarse con la estrategia 1 y otros que se inclinan por la estrategia 2.</p>
<p>El Presidente, en lo que va de su Gobierno, tiene más puntos de contacto con la estrategia 1, de lo contrario, no se entendería la manera en que decidió operar ciertas medidas que, aunque necesarias, había que cuidar muy bien su impacto.</p>
<p><b>La manera de hacerlo es con una presencia constante que le dé a la gente la sensación de que alguien se está ocupando de ella. La sociedad argentina precisa que le digan que alguien se está ocupando de ella.</b> No llegará a esa conclusión aunque vea que se están ocupando; necesita que se lo digan.</p>
<p>La cultura paternal-adolescente es una cultura de la palabra; la cultura individual-adulta es una cultura de los hechos. Pelearse contra esa realidad no hará que pasemos de adolescentes a adultos por arte de magia.</p>
<p>En el caso de la ley antidespidos hubiera sido necesaria una mayor actividad del presidente-papá para explicarles a sus ciudadanos-hijos cómo haría él para cuidar el empleo. No hay dudas, porque en el fondo es una verdad de Perogrullo, de que para cuidar el empleo hay que generar empleo y que, desde ese punto de vista, la ley es contraproducente.</p>
<p>El ámbito de discusión natural de estas cuestiones debe ser el Congreso. Pero en una sociedad adolescente, si la familia habla y no se pone de acuerdo, es el papá el que finalmente debe hacerse escuchar, porque allí podrán alardear todos de la democracia, pero cuando las papas queman, todos reclaman un mando.</p>
<p><b>Mauricio Macri es un hombre horizontal y probablemente este modelo no le siente ni a su persona ni a su proyecto. Pero más pronto que tarde deberá encontrar una diagonal que una las dos realidades y que acorte el camino hacia el cambio.</b> Enojarse con la idiosincrasia argentina y creer que el cambio ya se produjo sólo demorará que se produzca realmente.</p>
<p>Si me preguntan cuál es la táctica para mezclar el agua con el aceite, confieso que no la sé. Pero si se quiere que al final de este camino haya solamente agua, habrá que encontrar una forma de retirar el aceite sin que sus amantes se den cuenta. En muchos casos habría, incluso, que tirar un poco de aceite a la mezcla.</p>
<p>La oposición, que no tiene responsabilidades de gobierno, puede darse el lujo de decirlo. Es lo que hace Sergio Massa, que vive diciendo que él puede entregar el país nuevo que promete Macri, pero siguiendo en muchos casos las tácticas viejas que aplicaba Kirchner.</p>
<p><b>Si Cambiemos no encuentra una forma para instrumentar un discurso diagonal, la adolescente argentina seguirá como fue siempre</b>. Y es muy posible, incluso, que en un futuro le recrimine, al mismo tiempo, que no fue ni papá ni un pícaro guía hacia la adultez.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/07/urgente-una-diagonal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Y el arte del acuerdo?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/03/y-el-arte-del-acuerdo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/03/y-el-arte-del-acuerdo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 03 May 2016 10:35:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[acuerdo]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1344</guid>
		<description><![CDATA[Mientras los allanamientos en el sur continuaron proporcionando novedades durante el fin de semana y los sindicalistas realizaron su convocatoria por el 1° de mayo, un capítulo de los dichos del Presidente durante la campaña electoral y en su discurso inaugural sigue sin demasiada visibilidad. Se trata de lo que Macri llamó “el arte del... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/03/y-el-arte-del-acuerdo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras los allanamientos en el sur continuaron proporcionando novedades durante el fin de semana y los sindicalistas realizaron su convocatoria por el 1° de mayo, un capítulo de los dichos del Presidente durante la campaña electoral y en su discurso inaugural sigue sin demasiada visibilidad. Se trata de lo que Macri llamó “el arte del acuerdo”.</p>
<p>En efecto, frente a las medidas de notorio impacto en la economía familiar, <strong>el Presidente no ha sido visto como a muchos les hubiera gustado, en reuniones imparables con gremialistas, empresarios, ONGs y otras fuerzas vivas de la sociedad. </strong></p>
<p>La mayoría no recibió ninguna explicación de por qué era necesario hacer lo que se hizo; tampoco nadie fue llamado para negociar una manera de presentarle esto a la gente ni para elaborar algún amortiguador que contara con el consenso de los distintos sectores.<span id="more-1344"></span></p>
<p><strong>Se sabe que el Presidente ha insultado en voz baja y en privado a quienes fueron sus pares empresarios hace unos años y que el ministro de Trabajo viene manteniendo conversaciones con los sindicatos. </strong></p>
<p>Pero lo que espera una sociedad como la argentina es una hiperactividad presidencial  haciendo al mismo tiempo tres cosas:</p>
<p>1.- explicando lo que hay que hacer y por qué hay que hacerlo</p>
<p>2.- teniendo conversaciones con todos los sectores para sumar acuerdos a su estrategia</p>
<p>3.- delineando un camino y una meta a la que se espera llegar en cuánto tiempo.</p>
<p><strong>Esa hiperactividad del Presidente es vital para empatar la necesidad de la sociedad de no sentirse desamparada.</strong> <strong>También es necesaria por la viveza política de no dejar el capítulo “sensibilidad” en manos de quienes no dudaran en explotar políticamente esa veta.</strong></p>
<p>En eso y no en otra cosa consistió, en gran medida, el acto sindical del viernes: señores que se mantuvieron callados cuando toda esta bomba de tiempo se armó con paciencia oriental y que ahora se quejan porque el gobierno “prometió pobreza cero y no cumplió” (sic Piumato)</p>
<p>Cambiemos no podía esperar otra cosa. Mauricio Macri dijo este martes “no sé si es ignorancia o mala fe” refiriéndose a los comentarios sobre que las retenciones beneficiaron a los ricos. El Presidente explicó que esas medidas le devuelven la vida a las economías regionales de las que dependen miles de empleos y que estaban agonizando bajo el gobierno anterior.</p>
<p><strong>Pero el Presidente no puede ceder la iniciativa bajo el argumento de que “el sentido común finalmente será comprendido”.</strong> Hemos explicado hasta el cansancio aquí mismo que no es así, lamentablemente.</p>
<p><strong>La sociedad argentina tiene una proclividad muy marcada a dejarse cautivar por la demagogia</strong>. Si no hay una reacción inteligente a esa estrategia, al Presidente podrá resultarle extrañísimo que la gente no acompañe sus medidas, cuando, a poco de pensar, todo el mundo debería comprender que están dirigidas a crear las condiciones para la generación de trabajo estable y bien remunerado. Lo que ocurre es que no siempre el “debería” se corresponde con los hechos reales: sí, la gente debería entenderlo y deducirlo con un poco de razonamiento. Pero como <strong>pensar no es fácil y es más sencillo escuchar discursos encendidos</strong> y tener a quien echarle la culpa, el gobierno debería tomar nota de esa realidad y operar inteligentemente sobre ella.</p>
<p>¿Cómo? Pues, c<strong>on el arte del acuerdo. Después de todo ese era el ingrediente supuestamente novedoso de la administración del presidente Macri: la constante convocatoria a la conversación</strong>.</p>
<p>Es de toda urgencia que ese camino sea comenzado para cauterizar las heridas proferidas por el sinceramiento económico. El espectáculo de tener a un Presidente que todos los días emite señales de que no tiene todas las respuestas –como repetidamente dijo durante la campaña- y que, al contrario, abre su mano para entregar y recibir respuestas <strong>puede producir un click social que alimente el único hilo del cual depende su éxito: la paciencia</strong>.</p>
<p>Como lo comentamos aquí tan solo 10 días después de la asunción del nuevo gobierno, ese elemento inasible es, paradójicamente, el más formidable y fuerte sujetador que tiene Macri para lograr lo que se propone.</p>
<p>Ya ha habido gente –minoritaria como siempre lo fue, pero que de todas maneras expresa el sentir de algunos- <strong>que ha confesado que desea que a Macri le vaya mal</strong> para que ellos puedan volver. Sí, sí: desean el mal del Presidente, el caos, tal vez muertes, el helicóptero… Con eso serían felices.</p>
<p><strong>Esa gente no debe contar con un terreno cultivable</strong>: <strong>deben ser aislados y borrados del mapa político por una estrategia inteligente.</strong> Lo mejor de esa estrategia es que ya sido anunciada, nada más y nada menos, que por el propio interesado en sus resultados. El único misterio es por qué no está en marcha.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/05/03/y-el-arte-del-acuerdo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Llegó la hora del relato</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/04/21/llego-la-hora-del-relato/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/04/21/llego-la-hora-del-relato/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 21 Apr 2016 10:07:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[Chueco]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Default]]></category>
		<category><![CDATA[fanatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lázaro Baez]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[modelo]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1334</guid>
		<description><![CDATA[Durante doce años la sociedad argentina se bancó una monumental mentira que invadió casi todos los rincones de la realidad y sobe la que se construyó una realidad paralela, virtual, completamente mentirosa respecto de lo que ocurría realmente, que tuvo el enorme efecto de un narcótico generalizado que hipnotizó a una mayoría decisiva de argentinos.... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/04/21/llego-la-hora-del-relato/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Durante doce años la sociedad argentina se bancó una monumental mentira que invadió casi todos los rincones de la realidad y sobe la que se construyó una realidad paralela, virtual, completamente mentirosa respecto de lo que ocurría realmente, que tuvo el enorme efecto de un narcótico generalizado que hipnotizó a una mayoría decisiva de argentinos.</p>
<p>Bajo los influjos de ese estupefaciente nació <strong>una generación de zombies</strong> que siguió, poco menos que ciegamente, un proyecto cuyo único objetivo consistía en el saqueo del Tesoro Público.</p>
<p><strong>El relato se apoyó, básicamente, en dos sostenes fundamentales: una épica revolucionaria, populista, nacionalista, divisoria y antioccidental; y una lluvia de mensajes a repetición que llenaba el espacio público con supuestos logros</strong> que solo aparecían en estadísticas falseadas, en obras que nunca se hacían, y en un copamiento visual constante que no ahorró cadenas nacionales, la construcción de un aparato paraestatal de propaganda fondeado con dinero de todos y una irresponsable emisión monetaria que depreció la moneda local hasta convertir a su billete de máxima denominación en el equivalente a cinco dólares.<span id="more-1334"></span></p>
<p><strong>Toda esta infernal maquinaria tenía como objeto mantener una mentira</strong>; a poco que se retirara la polvorienta superficie poblada de palabras huecas y de histrionismos baratos, no se encontraba nada, solo robo y corrupción.</p>
<p>Sin embargo el modelo no solo funcionó, sino que concitó el 48 por ciento de apoyo electoral en las elecciones de noviembre del año pasado.</p>
<p>Este dato da la pauta de que a una enorme porción de la sociedad le gusta el verso; más allá de que viva como el traste, esté colgada de un plan y su trabajo solo consista en precariedades, <strong>sigue adorando el mito del Estado salvador y de personas que pueden confundirse con la mismísima Patria</strong>. Se trata del mismo sustrato que uno encuentra en las sectas: una irracionalidad tras otra que, sin embargo, producen un fenómeno muy real y contra el que es difícil luchar porque en la mayoría de los casos viene acompañado de una dosis de fanatismo que no entiende razones.</p>
<p>Esta es la naturaleza, nos guste o no, que habita en las creencias y en la idiosincrasia de una parte importante del pueblo argentino.</p>
<p>Frente a esta verificación nos encontramos con lo que sucedió en noviembre: la mayoría cambió de bando y, por escaso margen, retiró del gobierno a los encantadores de serpientes y colocó allí a gente con un discurso diferente; a <strong>gente que cree que su principal misión en el gobierno es generar las condiciones socioeconómicas necesarias para que cada uno salga adelante por sí mismo y no por la ayuda asistencialista del Estado.</strong> Se trata de un cambio enorme. Es el choque de dos mundos completamente incompatibles.</p>
<p>Producido el cambio político, es natural que, quien ganó, saque la rápida conclusión de que lo hizo porque la sociedad entendió su mensaje, cambió de verdad y está dispuesta a emprender esta nueva manera de vivir que consiste en encarar la vida con un plan propio (básicamente fundado en las aspiraciones y en los gustos personales y no en aguantar lo que otro o las circunstancias de la vida dispongan), en ser responsable por los actos y las decisiones propias y en dar por sentado que el gobierno debe ser concebido no como un dador de soluciones llave en mano, sino como un removedor de obstáculos para que cada uno nos demos a nosotros mismos las soluciones que más nos plazcan.</p>
<p>La pregunta entonces es: ¿de verdad la sociedad produjo ese cambio? <strong>¿El resultado electoral fue la consecuencia de que la sociedad cambió el chip y quiere ir hacia esa vida autónoma e individualmente responsable?</strong></p>
<p>Una primera aproximación de respuesta nos la da el propio resultado de las elecciones: 52 a 48. Evidentemente no estamos aquí ante un escenario claro de cambio. Podría decirse incluso que dentro de la nueva mayoría hay mucha gente que votó a Cambiemos porque estaba harta de los Kirchner, de tanta impunidad, de tanto relajo, de tanta corrupción obscena y de tanta soberbia prepotente. Pero puestos esos extremos a salvo, <strong>mucha de esa gente sigue compartiendo la concepción paternalista de la vida según la cual cada uno de nosotros debe aspirar a recibir una vida resuelta</strong> y no simplemente las herramientas para que cada uno la resuelva solo.</p>
<p>Por lo tanto a medida que Mauricio Macri (probablemente convencido de que en la Argentina finalmente se produjo aquel click mágico) avance hacia el alumbramiento de un nuevo contrato social en el que cada argentino debe ser el artífice de su propio destino, con independencia de los planes que el Estado tenga para él, <strong>es posible que aparezcan resistencias culturales a esa pretensión porque ella desafía seriamente los cimientos de una estructura de pensamiento que ha dominado el subconsciente y el sentido común medio de la sociedad durante los últimos 60 años.</strong></p>
<p>Y es aquí en donde se plantea entonces el imperio de una paradoja tal vez inmensamente cínica pero que vale la pena ensayar sabiendo que es para bien de todos y para el bien de la Argentina como proyecto en este mundo. Después de todo si las herramientas que vamos a sugerir aquí se usaron con éxito para hacer el mal, para dar nacimiento a una casta de privilegiados que nos esquilmó y nos dejó en la miseria; si sirvieron para aislar a la Argentina hasta convertirla en un rincón oscuro y muchas veces innombrable en el concierto internacional, <strong>¿por qué no intentarlas por las buenas razones, por los buenos motivos, por el bien, por un futuro mejor? </strong></p>
<p>Me dirán ¿acaso sugiere que las herramientas que se usaron para hacer el mal se usen para hacer el bien?, <strong>¿y parte del mal no eran las propias herramientas?</strong> Veamos…</p>
<p>Empecemos por el llamado “relato”. Si hubo un relato de la mentira, ¿por qué no puede haber un relato de la verdad? El gobierno parece animado por la idea de que la gente “se dará cuenta sola de lo que hacemos bien”. No, muchachos. No es así: hay que repiquetear constantemente con los logros y sus consecuencias. Va un ejemplo: la salida del default después de casi 15 años pasó desapercibida; quedó sepultada por Báez, Chueco y por Cristina Fernández reunida con intendentes del FpV. ¡Es increíble! <strong>¡No se puede regalar la cancha así!</strong> ¡Y menos a un conjunto de sucios que no dudarán un instante en tergiversar los hechos para salirse con la suya!</p>
<p>Otro ejemplo. El Presidente dio a conocer un paquete de medidas tendientes a aliviar la situación económica de más de 10 millones de argentinos, con diferentes paliativos que tienen que ser temporales pero que en este momento son muy importantes. ¿Cuándo lo hizo? ¡Un sábado a la mañana! ¿Pero quién los aconseja? ¿El enemigo?</p>
<p>Esto debe cambiar. Es imprescindible que un equipo profesional que conozca a la perfección la idiosincrasia nacional se haga cargo de la situación y diseñe un plan comunicacional para que, desde la palabra, le gente escuche lo que necesita escuchar AL MISMO TIEMPO QUE, POR OTRO LADO, se van haciendo las cosas para que esa misma gente vaya advirtiendo las ventajas de vivir de acuerdo al otro modelo: al que la invita a diseñar su vida y a intentar concretarla por sí misma.</p>
<p>La imagen que mejor refleja esta idea es la de tomar a cada uno de la mano porque estoy convencido que es mejor que cada uno camine solo. Este es el imperio de la paradoja al que me refería más arriba.</p>
<p>¿Pero cómo voy a tomar a cada uno de la mano si lo que creo –justamente- es que es mejor (antes que nada para él mismo) que camine solo? Porque si creo que de repente ese ser humano acostumbrado poco menos a que le den de comer en la boca, cambió diametralmente y ahora quiere comerse el mundo por sí mismo, me voy a equivocar.</p>
<p><strong>Hay que construir un relato libertario para que el gobierno pueda demostrar en el escenario preferido de los argentinos -la calle- que su concepción del mundo y de la vida cuenta con el apoyo de una mayoría decisiva de la sociedad.</strong> Si se cede ese terreno bajo argumentos tales como “la gente se va a dar cuenta sola”; “no perdamos energía en eso”, etcétera, etcétera, va a llegar un momento en que nos vamos a dar cuenta de que perdimos el objetivo porque desdeñamos y subvaluamos lo que puede ser un mensaje inteligente y cautivador.</p>
<p><strong>Los argentinos prefieren ser seducidos por las palabras antes que por los hechos</strong>. Alguien urgentemente debe darse cuenta de eso en el gobierno. Si de todos modos Cambiemos sabe que lo anima la buena leche de no entregar solo palabras sino también hechos, ¿por qué renunciar a las palabras? Si medio país cayó narcotizado por un proyecto que no tenía más que verso y sanata, ¿por qué no agregarle al eficientismo de los hechos, la humanidad de las palabras? Sería muy estúpido que esta oportunidad se perdiera porque nadie supo desentrañar como conquistarnos.</p>
<p>El kirchnerismo demostró que supo advertir unas cuantas cosas que nos gustan a los argentinos. Las puso en práctica y enamoró a millones que le permitieron robar y saquear al Estado para beneficio propio. ¿No será posible que alguien indague sobre esos gustos y los use inteligentemente para hacer de la Argentina y de los argentinos algo mejor? Estoy de acuerdo en que lo que nos gusta es, justamente, lo que tenemos que cambiar. Pero… ¿quién dijo que esto iba a ser fácil? Lo único que no puede hacerse es subestimar el inconsciente. Imperiosamente hay que encontrar una manera para que, usándolo, alumbremos un país nuevo y una vida mejor.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/04/21/llego-la-hora-del-relato/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ante una posibilidad histórica</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/03/31/ante-una-posibilidad-historica/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/03/31/ante-una-posibilidad-historica/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 31 Mar 2016 09:12:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1306</guid>
		<description><![CDATA[El Gobierno de Mauricio Macri se enfrenta a una situación paradójica. Todos dirían que un escándalo en el seno mismo de la oposición (o de una parte importante de ella, que sigue representando el llamado modelo anterior) lo favorecería políticamente. Se trata, para colmo, de un tipo de descomposición de las que hacen más daño... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/03/31/ante-una-posibilidad-historica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Gobierno de Mauricio Macri se enfrenta a una situación paradójica. Todos dirían que un escándalo en el seno mismo de la oposición (o de una parte importante de ella, que sigue representando el llamado modelo anterior) lo favorecería políticamente.</p>
<p>Se trata, para colmo, de un tipo de descomposición de las que hacen más daño público: la descomposición moral, la que no trepida en provocar acusaciones de unos contra otros, enfrente de todos; personas que integraban el mismo espacio (para algunos la misma banda) hasta hace algunos meses tirándose con dardos envenenados y calificándose con duros adjetivos, o bien recomendando “no perder la memoria” (como Lázaro Báez le sugirió a la mismísima Alicia Kirchner).</p>
<p><b>Es, al final de cuentas, el escenario político que todo dirigente en el Gobierno desearía ver en el interior de las agrupaciones que se le oponen políticamente.</b><b> </b>Sin embargo, al lado de este panorama en el kirchnerismo más cerril, también se abren disyuntivas en Cambiemos. La Dra. Elisa Carrió ya ha emprendido una avanzada para impulsar las causas de investigación contra funcionarios del Gobierno anterior —empezando, claro está, por Cristina Fernández— o contra empresarios relacionados con ese régimen —Báez y Cristóbal López, principalmente.<span id="more-1306"></span><b></b></p>
<p>A esa postura se han unido desde la vicepresidente Gabriela Michetti hasta funcionarios como Laura Alonso o ministros como Patricia Bullrich o Germán Garavano.</p>
<p>Otra corriente entiende que debe irse con cuidado en ese terreno y —según las denuncias de Carrió— comandados por Daniel Angelici pretenden influir en los jueces para que esos procesos se retarden, al creer que con eso se contribuye a la calma política. Los partidarios de esta tesis sostienen que una avanzada contra el corazón kirchnerista (léase un acorralamiento de la situación judicial de Cristina Fernández) podría derivar en un clima de tensión que se volvería en contra del Gobierno de Macri.</p>
<p>La diputada aliada del Presidente ha sido concluyente: “Es Angelici o Carrió”, con lo que pone a Macri enfrente de una disyuntiva peligrosa.</p>
<p>Más allá de estas cuestiones prácticas que Macri deberá resolver, existe un nivel de deber ser que no tendría que pasarse por alto. En efecto, la Argentina deberá dar, alguna vez en la vida, una pauta de que los cinismos de la política pueden hacerse a un lado para recuperar el valor de la ley y del ejemplo.</p>
<p>Quizás para algunos sea entendible “muñequear” las causas candentes para no ponerse al peronismo en contra, cuando se depende de él para apoyar varios proyectos importantes para el Gobierno en el Congreso. Con esa misma lógica, durante las primeras semanas del nuevo Gobierno, se intentó convencer al Presidente de que no era conveniente revelar el verdadero estado en que recibió el país el 10 de diciembre.</p>
<p>Se entendía que un sinceramiento de ese tipo pondría al peronismo a la defensiva y se generaría una oposición cerrada en el Congreso que impediría la sanción de iniciativas cruciales. Otros creían —y me incluyo como uno de los primeros en eso— que era un acto de completa injusticia permitir que quienes no dejaron desastre por hacer se salieran con la suya, sin que nadie los revelara ante la sociedad.</p>
<p>Finalmente, el 1º de marzo el Presidente eligió una diagonal y enumeró durante veinticinco minutos algo de lo mucho que había para decir en materia de herencia. En un momento, cortó aquel listado bajo el argumento de no aburrir a los legisladores y a los argentinos que seguían el discurso por televisión.</p>
<p>En este momento las cuestiones son más graves. Durante doce años se perfeccionó en la Argentina un sistema de saqueo de los fondos públicos tendiente a convertir en millonaria a una casta minoritaria y privilegiada que se propuso vivir a costillas del pueblo. Ahora, esas inmundicias están saliendo a la luz, incluso por los dichos públicos de muchos de los que fueron sus protagonistas, que, para salvarse, no dudan en mandar al frente a quienes eran sus cómplices hace tan sólo unas semanas, en un dantesco espectáculo de inmoralidades.</p>
<p>El famoso deber ser indica que el Presidente tendría que dar —quizás por primera vez en décadas— una señal de que en el país no es posible hacer cualquier cosa sin pagar el costo de las consecuencias. ¿Habrá algunos que intenten hacer aparecer esa decisión como una persecución política o ideológica? Puede ser. Pero lo que en definitiva deben prevalecer son las pruebas.</p>
<p>El hasta hace pocos meses ministro de la Corte Suprema, Carlos Fayt, siempre afirmó que las “opiniones son libres, pero los hechos son sagrados”. Nadie debería mover un dedo para que un juez demore un proceso o una decisión cuando ese juez tiene en sus manos las pruebas incriminatorias. Como nadie puede ser perseguido por pruebas fabricadas, nadie podría esquivar el accionar de la Justicia si esta cuenta con las evidencias necesarias.</p>
<p>Ni el Presidente, ni Angelici, ni Jaime Durán Barba, ni ningún gurú experto en encuestas y en focus group deberían poder privar a la sociedad de saber la verdad.</p>
<p>Es una señal que la Argentina espera hace mucho tiempo. <b>De los últimos tiempos quizás sea este el momento en que más cerca se está de resolver esa disyuntiva en favor del deber ser y no en favor del cinismo político.</b></p>
<p>Creo que la sociedad —cuando se la informe sobre el peso de las pruebas— recibirá con beneplácito las noticias que le informen sobre lo estúpida que ha sido. Es posible que algunos se nieguen a admitirlo (porque a nadie le gusta reconocerse como estúpido o porque una ceguera ideológica les nubla la claridad de la visión). Pero ese será un problema menor al lado de las ventajas de haber hecho lo correcto y lo que correspondía.</p>
<p>La dureza de las medidas que aún deben tomarse para encarrilar una economía devastada transforma a aquellos que las deben tomar en deudores de la verdad más descarnada. No se les pueden pedir sacrificios a aquellos a los que se engaña.</p>
<p>No se trata aquí de volver a armar el muñeco de la pureza con el que muchas veces se trató de caricaturizar a Elisa Carrió. Se trata, por el contrario, de aprovechar la oportunidad (única quizás) en donde el deber ser tiene una enorme coincidencia oportunista con la conveniencia: <b>hacer lo que se debe hacer esta vez no sólo es moralmente correcto, sino que es políticamente oportuno.</b><b></b></p>
<p>Si el Presidente analiza bien esta cuestión, es posible que, de pronto, lo que parece ser una encrucijada, en realidad sea una liberación. Si eso ocurre, la sociedad podría estar en la antesala de un hecho poco menos que inédito en la historia: que quienes las hicieron las paguen.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/03/31/ante-una-posibilidad-historica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Política y daños colaterales</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/02/04/politica-y-danos-colaterales/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/02/04/politica-y-danos-colaterales/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 04 Feb 2016 03:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del país]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1256</guid>
		<description><![CDATA[El presidente Mauricio Macri ha resuelto crear una mesa política para evitar cortocircuitos comunicacionales de sus medidas y tratar de prevenir los inconvenientes que futuras decisiones puedan conllevar. Esa mesa está integrada por el jefe de gabinete, Marcos Peña, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/02/04/politica-y-danos-colaterales/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El presidente Mauricio Macri ha resuelto crear una mesa política para evitar cortocircuitos comunicacionales de sus medidas y tratar de prevenir los inconvenientes que futuras decisiones puedan conllevar. Esa mesa está integrada por el jefe de gabinete, Marcos Peña, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el secretario de Comunicaciones, Jorge Grecco y ministros específicos que se agregarían según la temática.</p>
<p>Como todo el mundo sabe, el Gobierno de Cambiemos ha sido etiquetado como un Gobierno de gerentes, lo que da a entender que tiene una inclinación a medir toda la realidad argentina por resultados aritméticos y a no considerar los inasibles e inmedibles costados de esa misma realidad que algunos califican, justamente, como la política.</p>
<p>Así se expresó la semana pasada la reina de esa frase, la ex presidente Cristina Fernández, que hizo de su mandato una especie de éxtasis de lo inasible, al mismo tiempo que —mientras cantaba esa canción— hacía desaparecer miles de millones de dólares (muy asibles) que nadie sabe dónde están. Porque la verdad es que no están. En la década de mayor flujo de dinero hacia la Argentina por los precios de sus commodities y las condiciones financieras internacionales, la infraestructura se destruyó y la pobreza alcanzó la satelital cifra del 30% de la población. ¿Dónde fue a parar todo ese dinero? Si no está en obras y no lo tiene la gente, ¿se lo habrá llevado la política? No se sabe, lo único cierto es que no está.<span id="more-1256"></span></p>
<p>Por otro lado, <b>el rotulado como “CEO insensible a la política” está conduciendo el proceso más gradualista de que se tenga memoria y, por lo menos hasta ahora, sin haber hecho público un beneficio de inventario</b>. En efecto, Macri y el conjunto de sus gerentes parecen tener en cuenta más consideraciones políticas de las que les aconsejarían muchos de los economistas ortodoxos, que, según Fernández, son los que ahora, con sus criterios, gobiernan el país.</p>
<p>De todos modos, no está mal que el Presidente intente minimizar los daños colaterales de las medidas que debe tomar, al menos aquellos evitables con una buena comunicación. Desde el 11 de diciembre que, desde estas columnas, venimos insistiendo en que el primer paso de esa comunicación debe ser la revelación lisa y llana del estado del país al 10 de diciembre de 2015. Parece que (cumpliendo por lo demás con lo que establece la Constitución) el Presidente hará ese balance el 1.º de marzo, el día de la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso.</p>
<p>En efecto, la Constitución argentina, siguiendo el modelo de la norteamericana, obliga al Presidente a entregar anualmente un estado de la nación para que el pueblo sepa cuál es la situación del país. Es el famoso State of the Union que cada año el presidente norteamericano da en Washington a mediados de enero. Aquí habrá que decir cuál es el punto de partida. <b>El contraste entre la realidad y el relato kirchnerista es de tal magnitud que no debe quedar sombra de duda de todo lo que hay que arreglar.</b><b></b></p>
<p>Sin dudas será un mazazo para los que creyeron aquel cuento. Es más, muchos estarán dispuestos a negar la realidad, a decir que el inventario presentado por el nuevo Gobierno es falso. Por eso, las pruebas deben ser contundentes y completamente abiertas para quien quiera verificarlas. La Argentina debe entrar alguna vez en un tiempo en donde la justicia cósmica reparta las suertes de acuerdo con un criterio de benevolencia. No puede ser que gobiernos que no se merecen nada se lleven los laureles por una gestión que no hicieron.</p>
<p>El kirchnerismo, que demonizó los noventa, vivió doce años de las inversiones en infraestructura que se hicieron en aquellos años, hasta que —a fuerza de no hacer nada y comerse todo ese capital— todo comenzó a caerse a pedazos.</p>
<p>El ministro Juan José Aranguren acaba de revelar que, de salir todo bien, el nivel de cortes de luz por persona por año podrá volver a los niveles de 2003 recién en 2017. Es algo así como un juego de la oca al revés, en donde retroceder en el tiempo implica una mejora en los servicios. Deleites y milagros del engendro populista.</p>
<p>Por eso, es preciso que la sociedad comience a merituar la buena administración y a hacer coincidir su preferencia electoral con aquellos que mejor administran sus recursos y no premiar con su voto a quien rifa o roba los dineros públicos para después encargarle a otro que arregle ese estofado, mientras se prepara para castigarlo cuando lo logra.</p>
<p>La idea de hacer jugar a la política en las difíciles decisiones que hay que tomar debe asemejarse al manejo de un joystick para medir cuidadosamente los momentos y las dosis. Pero detrás de esa expresión no debe montarse —como se hizo durante el Gobierno de Fernández— una fachada de épica y revolucionismo que para lo único que sirvió fue para tapar y disimular una corrupción monumental que nos ha costado miles de millones y una decadencia inútil que ahora llevará años remontar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/02/04/politica-y-danos-colaterales/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una descomposición total</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/13/una-descomposicion-total/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/13/una-descomposicion-total/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 13 Jan 2016 11:18:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Prófugos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1234</guid>
		<description><![CDATA[Evidentemente el gobierno de Cambiemos no tenía idea del estado del país al 10 de diciembre de 2015. Recuerdo que al día siguiente de la asunción del presidente Macri desde estas columnas reclamamos la convocatoria a una “gigantesca conferencia de prensa” para revelar al mundo las condiciones en que el nuevo gobierno había recibido el... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/13/una-descomposicion-total/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Evidentemente el gobierno de Cambiemos no tenía idea del estado del país al 10 de diciembre de 2015. Recuerdo que al día siguiente de la asunción del presidente Macri desde estas columnas reclamamos la convocatoria a una “gigantesca conferencia de prensa” para revelar al mundo las condiciones en que el nuevo gobierno había recibido el Estado.</p>
<p>Obviamente se trató de una notoria inocencia de nuestra parte: la profundidad de la podredumbre es de tal magnitud que habría sido imposible trasmitirla a solo horas de haber asumido. Y conste que aquel reclamo estaba destinado a que se revelara un inventario más bien económico del estado del país. Pero con los acontecimientos de la triple fuga y de la posterior persecución no caben dudas de que la cuestión económica es casi una “decoración” de la degradación a la que el gobierno de los Kirchner -y fundamentalmente el de Cristina Fernández- ha llevado a la Argentina.</p>
<p><strong>Los apóstoles de la supremacía del Estado han desmantelado el Estado. Aquella pantalla solo servía para el enriquecimiento personal, pero no para dotar a las instituciones y a las fuerzas públicas de la eficiencia y de la profesionalidad que deben tener en un país moderno.</strong></p>
<p>Los argentinos han sido puestos ante una orfandad atroz. Por una impericia -o quizás connivencia- que no registra antecedentes entre los funcionarios públicos y el bajo mundo del delito, el país está completamente huérfano de fuerzas que lo cuiden.</p>
<p>Las nuevas autoridades prácticamente deberían estar haciendo muchas de las tareas de recaptura de Cristian Lanatta y Victor Schillachi con sus propias manos para estar seguros de que sus indicaciones se cumplen en tiempo y forma. Otro tanto cabría para la nueva custodia que debería tener Martin Lanatta: lo único seguro seria que poco menos el mismísimo presidente sea su carcelero.</p>
<p>En ese estado de indefensión se encuentra el Gobierno y el país entero. Este estado de cosas, conforme avance el tiempo y se progrese en la toma de conciencia sobre cómo ha quedado todo, debe darse a conocer a la sociedad.</p>
<p>De la misma manera que los números económicos de la provincia de Buenos Aires empiezan a conocerse con expresiones de espanto (deudas no registradas por 54.000 millones de pesos, deuda de 28.000 millones con el Banco Provincia, atraso en el pago a proveedores por 8.000 millones, deuda con la obra social estatal (IOMA) por 2.500 millones y con los municipios por 1.400 millones, y otros 16.000 millones en déficit de sueldos y aguinaldos) a nivel nacional el gobierno de Macri debe revelar el estado contable, la situación institucional, la mugre de los organismos de seguridad, su conexión con el narcotráfico, la cantidad de agentes estatales acomodados por el régimen, en fin, todo, dar a conocer el estado completo de descomposición al que doce años de populismo han sometido a la Argentina.</p>
<p>Se sabe que muchas veces los bienintencionados especulan con no revelar todo el mal cometido por los malintencionados para no seguir profundizando las divisiones y para dar un corte y una vuelta de página a un pasado oscuro. Incluso muchas veces especulan que, con ese proceder, los malintencionados se conviertan en bienintencionados. Olvídenlo con Cristina Fernández. Nada de lo que haga Cambiemos para bajar los decibeles del rencor hará que ella se desvíe un milímetro de su objetivo de destruir toda posibilidad de éxito para el nuevo Gobierno. Su norte la dirigirá a hacer cualquier cosa con tal de entorpecer, ensuciar, boicotear los pasos del presidente. Dará órdenes, reclamará lealtades, dispondrá estrategias, todo para lograr su meta que es regresar al poder para reinstalar un populismo recargado.</p>
<p>En ese marco no tiene sentido ser condescendiente, como indica la teoría Durán Barba: nadie recordará las responsabilidades manifiestas de la Sra. de Kirchner si el nuevo gobierno no las pone a todas y cada una en blanco sobre negro delante de la sociedad e, incluso, en manos de la Justicia.</p>
<p>El triste espectáculo del fin de semana que reveló cómo fuerzas penetradas por el delito luego de años de abandono material y espiritual en manos de un gobierno que se propuso poco menos que destruirlas, son capaces de jugar a favor de prófugos peligrosos, de engañar a los superiores de los que emanan órdenes precisas con coordenadas exactas, debe servir de lección no solo a Macri -para saber con qué bueyes ara- sino a toda la ciudadanía para saber separar la paja del trigo y señalar con toda fortaleza a los verdaderos responsables de este desquicio.</p>
<p>No hay ninguna razón para que los irresponsables demagogos que se enriquecieron ilícitamente durante años y que encima nos entregaron a semejante estado de indefensión se salgan con la suya. Estamos hablando de responsabilidades que deben ser primero reveladas a todos nosotros y luego cobradas con todo el peso de la ley.</p>
<p>La Justicia no puede estar ausente de este partido. Los jueces no pueden hacerse los zonzos. Su deber es desentrañar hasta su mayor profundidad toda esta decadencia infame y toda esta putrefacción maloliente.</p>
<p>Lo mismo vale para el peronismo que quiera convertirse de una buena vez en republicano. Su deber es expulsar de su partido a quienes, usando su sello, han llevado a las instituciones a este estado de desaprensión.</p>
<p>Si el gobierno, -dando a conocer el estado en que el país se encuentra de verdad y el plan que tiene para recuperarlo-, la oposición republicana -terminando de una buena vez con la especulación estúpida y acercando ideas para mejorar-, la Justicia –actuando como corresponde para poner presos a quienes tengan que ir presos- y la ciudadanía -entendiendo lo que realmente pasó aquí y quiénes son sus verdaderos responsables- no hacen lo que tienen que hacer la Argentina habrá perdido una oportunidad única para limpiar, de una buena vez, toda la mugre que tapa su futuro.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/13/una-descomposicion-total/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Salir de la descomposición</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/06/salir-de-la-descomposicion/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/06/salir-de-la-descomposicion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 06 Jan 2016 09:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Paritarias]]></category>
		<category><![CDATA[populismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1211</guid>
		<description><![CDATA[La herencia que recibió Cambiemos del Frente para la Victoria ha sido devastadora. No hay una sola cosa en su lugar. En materia de cloacas institucionales, la fuga de los hermanos Lanatta y Schillaci ha puesto de manifiesto la podredumbre a la que ha llegado la connivencia entre el narcotráfico, la política y las fuerzas... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/06/salir-de-la-descomposicion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La herencia que recibió Cambiemos del Frente para la Victoria ha sido devastadora. No hay una sola cosa en su lugar. En materia de cloacas institucionales, la fuga de los hermanos Lanatta y Schillaci ha puesto de manifiesto la podredumbre a la que ha llegado la connivencia entre el narcotráfico, la política y las fuerzas de seguridad.</p>
<p>A esta altura ya nadie cree que los tres delincuentes simplemente tuvieron la oportunidad de escapar y lo hicieron. La gobernadora María Eugenia Vidal llevaba exactamente catorce días en el gobierno cuando los asesinos del triple crimen salieron por la puerta principal del penal de General Alvear. No hay casualidad cuando no parece haber casualidad.</p>
<p>Los zafarranchos que ocurrieron sobre fin de año, cuando se decía que los delincuentes estaban rodeados (después de haber herido gravemente a dos policías) y en los días siguientes, cuando cambiaron varias veces de auto, “visitaron” a la suegra de Schillaci y compraron en una verdulería no son más que la evidencia de una cadena de corrupción que antes de estar buscándolos parecería estar avisándoles los próximos movimientos.</p>
<p><b>El Gobierno de Mauricio Macri debe enfrentar varios frentes al mismo tiempo y no puede darse el lujo de fallar. Si lo hace, el regreso del populismo será definitivo a la Argentina y esta vez vendrá radicalizado de verdad.<span id="more-1211"></span></b></p>
<p>En materia económica, la cornisa por la que el Presidente debe transitar tiene a un lado la inflación y, al otro, el nivel de actividad económica. La señora de Kirchner inundó el mercado con billetes falsos que ejercen una enorme presión sobre los precios. Si bien Federico Sturzenegger logró aspirar cien mil millones sin accionar demasiado sobre la tasa de interés, es preciso mantener ese curso sin que el empleo caiga y sin que el consumo se resienta demasiado.</p>
<p>Los precios relativos son un descalabro completo. Los subsidios han distorsionado todos los mercados y acomodarlos generará, seguramente, quejas y descontentos. El frente externo necesita ser acondicionado para que el país vuelva a tener acceso al crédito internacional. Eso hace indispensable y urgente un trato con los holdouts.</p>
<p><b>Los sindicatos presentarán sus reclamos en las próximas paritarias. Ese es otro eslabón crucial para la marcha de los futuros meses</b>. El Presidente es de la idea de convocar a un diálogo social con trabajadores y empresarios, pero todos sabemos lo frágiles que pueden ser esos acuerdos.</p>
<p>De cómo el Gobierno administre esta compleja madeja en los primeros seis meses de este año dependerá gran parte de su futuro. Macri ha dado muestras suficientes de que no le tiembla el pulso para enviar señales concretas de que ejercerá el poder hasta el último gramo que la Constitución le permita. Lo ha dejado claro con su orden de avanzar sobre el aparato de propaganda que había montado el kirchnerismo: el Presidente ha decidido avanzar profundamente sobre el desmantelamiento del populismo.</p>
<p>Pero las acechanzas afloran por todas partes. Son muchos los intereses que hay que pisotear al mismo tiempo y muchos los que están dispuestos a defender esas trincheras. La ex Presidente es, por supuesto, la principal cabeza de esa tropa. Desde Calafate ordenó boicotear el acuerdo alcanzado entre los bloques de la Legislatura de Buenos Aires para dotar de presupuesto a la provincia y autorizarle un monto de endeudamiento. Esa pieza legislativa era vital para la gobernadora Vidal. Cristina no perdía nada con dejar que lo aprobaran. Pero su inquina no sabe de racionalidades; sólo dedicará su existencia a causar todo el daño posible.</p>
<p>El interrogante es qué hará con ella el peronismo que gobierna. Puede ser que durante un tiempo le responda. Pero la continuidad de esa conducta es de difícil pronóstico.</p>
<p>Ya en la provincia de Buenos Aires la señora de Kirchner está anoticiada de la rebelión de decenas de intendentes que bramaron con el no tratamiento del presupuesto. Muchos de ellos están poco menos que exigiendo que la Legislatura lo apruebe la semana que comienza hoy. De ello depende que fluya el dinero para pagar salarios y cientos de expensas comunales.</p>
<p>Algo similar seguramente ocurrirá a nivel nacional. La ex Presidente buscará esmerilar a Macri al ejercer una oposición cerril desde el Congreso. Por eso el Presidente busca el apoyo de los gobernadores que a fin de mes tienen que pagar las cuentas y que se llevarán los laureles si en sus provincias hay obras y trabajo.</p>
<p>La señora de Kirchner tiene poco para ofrecerles a esos hombres de memoria corta. Solamente le queda su rencor y su ánimo ponzoñoso. Pero eso, que puede ser suficiente para un grupo duro de fanáticos, es apenas el recuerdo de una épica de oropel para los que tienen que ponerse al frente sus Gobiernos.</p>
<p>El verdadero Gobierno de Macri puede decirse que se inicia hoy. Hasta ahora se ha hecho parte de un trabajo sucio impostergable. Pero el chirrido de metales que buscan su lugar empezará ahora.</p>
<p>La sociedad deberá tener muy presente desde dónde arranca. Para eso es preciso que las auditorías pedidas por el Presidente sean presentadas cuanto antes ante el pueblo. Solo quien sabe cuál es su punto de partida está dispuesto a partir. Quien lo ignora ni siquiera sabe dónde está parado; tampoco sabe si es completamente necesario moverse. La verdad debe ser la base de la recuperación. Sólo entregándola el Presidente podrá especular con que la sociedad lo comprenderá y le dará el tiempo que necesita para que su gestión comience a dar resultados. De lo contrario, el enojo llegará antes que la recompensa.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2016/01/06/salir-de-la-descomposicion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un nuevo comienzo</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/23/un-nuevo-comienzo-2/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/23/un-nuevo-comienzo-2/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2015 21:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Credibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[peronismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1145</guid>
		<description><![CDATA[Finalmente Mauricio Macri es el presidente electo de la Argentina. Un hecho simplemente inconcebible sólo unos meses atrás se ha transformado en realidad. Una noche de doce años de oprobio y despotismo ha terminado. Lo que queda por delante es una tarea ciclópea. La columna vertebral del país ha sido destruida: se dividió a la... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/23/un-nuevo-comienzo-2/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente Mauricio Macri es el presidente electo de la Argentina. Un hecho simplemente inconcebible sólo unos meses atrás se ha transformado en realidad. Una noche de doce años de oprobio y despotismo ha terminado. Lo que queda por delante es una tarea ciclópea. La columna vertebral del país ha sido destruida: se dividió a la sociedad, se fundieron sus reservas, se quebró el aparato de producción agrícola probablemente más eficiente del mundo y se unió a la Argentina a los carros de los peores autoritarismos del planeta.</p>
<p>La magnanimidad será la palabra de la hora. De todos. De Macri, extendiendo la mano hacia quienes no lo votaron. De los que perdieron, aceptando el cambio de época. De la sociedad civil que deberá ser paciente y comprensiva. De los sindicatos, que deberán colaborar para mantener la paz social. De los empresarios, que deberán ser más emprendedores que dueños de empresas y de los trabajadores, que deberán confiar en un futuro mejor para sus familias.</p>
<p><b>Pero todo lo duro que pueda ser ese horizonte cercano no se compara con la degradación que el país soportó en estos años,</b> con el robo, la prepotencia, el atropello, la ambición enferma por el poder, con la degradación republicana, con la burla a las instituciones y a la <i>Constitución</i>.<span id="more-1145"></span></p>
<p>Resulta francamente deprimente prestarles atención a quienes comentan la diferencia final entre los candidatos. Fue Néstor Kirchner el que dijo que las elecciones se ganan por un voto. Pero claramente no fue él ni mucho menos su esposa los que aceptaron el principio de que, aun ganando por un voto, se debe gobernar para todos los argentinos.</p>
<p>El kirchnerismo prometía ganar en primera vuelta. De ese escenario pasó a ganar por menos de tres puntos la elección general y a perder la provincia de Buenos Aires. Y finalmente de ese escenario de victoria ajustada, pero victoria al fin, pasó a uno de derrota. Con la misma lógica que el kirchnerismo hace las cuentas, podría decirse que Macri remontó seis puntos entre el 25 de octubre y ayer.</p>
<p>Néstor y Cristina Kirchner pasarán a la historia como los jefes de una facción, como los líderes de una secta que se apropió de los usufructos del Estado como si este les perteneciera. Se instalaron en los sillones más altos de la república para desde allí disponer de los bienes de todos como si fueran propios. No atendieron a una sola de las reglas de la convivencia y la tolerancia. No respetaron el disenso y persiguieron abiertamente a los que se les oponían echándoles encima todo el peso del Estado.</p>
<p>Que esa sola tendencia cambie implicará un cambio moral de proporciones siderales. <b>Macri trasmite, en ese sentido, una imagen de credibilidad y confianza de la que el kirchnerismo careció, no por defecto, sino porque nunca le interesó tenerla</b>. Los Kirchner siempre tuvieron claro que no gobernaban para toda la Argentina y para todos los argentinos. No querían hacerlo y no lo hicieron. El gran desafío de Cambiemos será, precisamente, terminar de convencer a todos de que viene en son de paz, que viene a mejorar la condición general de la sociedad y que no lo inspira ni la revancha ni el resentimiento.</p>
<p><b>Tanto Macri como Gabriela Michetti buscaron dejarlo en claro desde el arranque: no empieza aquí ningún ajuste de cuentas</b>.</p>
<p>En gran medida una enorme responsabilidad cae ahora sobre los que perdieron. El discurso de aceptación de derrota de Scioli no fue, en ese sentido, un comienzo alentador. El gobernador saliente de la provincia de Buenos Aires parecía no darse cuenta de que la campaña había terminado, creyó que aún había espacio para repetir una vez más los consabidos capítulos del relato kirchnerista. Pero tengamos una dosis de clemencia y aceptemos que pudo deberse a que estaba enfrentando posiblemente uno de los momentos más tristes de su carrera política. Démosle tiempo al tiempo.</p>
<p>El peronismo recibe ahora una enorme carga frente a la sociedad. Sergio Massa y José Manuel de la Sota probablemente personifiquen la oposición a un Gobierno que debe hacerse cargo de un desquicio económico monumental. Sin ellos, no será posible convocar a un diálogo productivo y enriquecedor. Allí será fundamental el rol que juegue Lilita Carrió para no extremar su purismo a extremos que pongan a Macri entre la espada y la pared.</p>
<p>Nada de lo que ocurra de ahora en más tendrá comparación en términos democráticos con lo que ocurrió en estos últimos doce años. Las personas, contrariamente a lo que sostiene el relato oficial, perdieron derechos en la Argentina, no los ganaron. Bajo la lógica de los derechos colectivos se vendió un envase confuso por el que se le hizo creer a la gente que los derechos que empezó a arrogarse el Estado eran sus derechos. No: los entes colectivos no tienen derechos, sólo las personas físicas o jurídicas pueden tenerlos. Por eso, esos nuevos derechos colectivos se los apropiaron Néstor, primero y Cristina Kirchner, después. Pero las personas perdieron libertades y muchas de las garantías de la <i>Constitución</i>.</p>
<p>Es posible, incluso, que la diferencia de tres puntos juegue a favor de Macri, para llevar adelante un gobierno de consenso y de grandeza.</p>
<p>Y finalmente una referencia a la gente. Los países se hacen “a gente”, no “a máquina”. La Argentina no tuvo al frente de sus instituciones a la mejor gente, a los mejor formados y a los de mejores intenciones. Sí, sí: hubo muchas malas intenciones en muchos de los más empinados personajes de la política en estos últimos doce años. Un cambio en ese terreno será simplemente revolucionario. Cuando las malas intenciones se reemplacen por la buena fe, la Argentina podrá tardar más o menos en salir de su marasmo económico, pero habrá salido definitivamente de la vergüenza.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/23/un-nuevo-comienzo-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El miedo a Scioli</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/19/el-miedo-a-scioli/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/19/el-miedo-a-scioli/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Nov 2015 09:11:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[cepo cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate presidencial]]></category>
		<category><![CDATA[Importaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Inversiones]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad jurídica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1136</guid>
		<description><![CDATA[Finalmente ocurrió el debate presidencial entre Mauricio Macri y Daniel Scioli. Formalmente el experimento superó las expectativas. Fue mucho más entretenido que el debate de cinco candidatos antes del 25 de octubre (con la ausencia de Scioli) y hubo ingredientes picantes que muchos no esperaban. Daniel Scioli llegó con la misión de trasmitir el consabido... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/19/el-miedo-a-scioli/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente ocurrió el debate presidencial entre Mauricio Macri y Daniel Scioli. Formalmente el experimento superó las expectativas. Fue mucho más entretenido que el debate de cinco candidatos antes del 25 de octubre (con la ausencia de Scioli) y hubo ingredientes picantes que muchos no esperaban.</p>
<p>Daniel Scioli llegó con la misión de trasmitir el consabido miedo a Macri. En ese sentido, dio vueltas y vueltas alrededor del levantamiento del cepo, de los subsidios, de un eventual arreglo con los holdouts y de la devaluación.</p>
<p>El tiempo corto que había para responder dejó, entonces, una serie de preguntas y respuestas por hacer al candidato del Gobierno y del Frente para la Victoria.</p>
<p>En primer lugar, si como Daniel Scioli dice, un eventual Gobierno de Cambiemos implicará el fin del cepo (el gobernador hizo referencia a él usando incluso esa mismísima palabra), quiere decir que el cepo existe, pese a que su vigencia fue negada una y otra vez por todo el Gobierno desde la Presidente para abajo.</p>
<p>Aceptado entonces ese extremo, habría que haber preguntado cuántos países en el mundo aplican ese instrumento y por qué se cree que la Argentina puede utilizarlo sin sufrir consecuencias.<span id="more-1136"></span></p>
<p>Si Scioli dice que no va a hacer nada respecto de la situación del tipo de cambio, habría que haberle preguntado si él realmente cree que el valor de la divisa norteamericana es de $9,70. Y para el caso de que hubiera respondido que sí, habría que haber preguntado por qué entonces no le entregan dólares a ese precio a los cientos de importadores que tienen operaciones “pisadas” por valor de 8,5 mil millones de dólares y que no pueden pagar lo que compraron, lo que hace que la Argentina se aproxime por primera vez en su historia al default comercial, es decir, al que se produce por no pagar lo que se compra.</p>
<p>Cuando —fuera del debate— le preguntaron a Daniel Scioli cómo va a hacer entones para enfrentar los evidentes desequilibrios a los que la economía ha sido llevada como consecuencia de todos estos desaciertos, respondió diciendo que lo hará con mayores inversiones y con crecimiento.</p>
<p>La pregunta allí es por qué esas inversiones y ese crecimiento no se produjeron hasta ahora, cuando ya rigen los parámetros que él dice que no va a cambiar. En otras palabras, <b>¿por qué no hubo inversiones en estos cuatro últimos años en donde rigió el cepo que él defiende?, ¿por qué el país no creció?</b><b></b></p>
<p>La respuesta es muy sencilla: porque las inversiones vienen cuando se las retribuye con un valor del dólar real y no con un número dibujado. Es obvio que también se necesitan otros requisitos. Por ejemplo, el pequeñísimo detalle de la seguridad jurídica, es decir, aquel clima que le asegure al inversor quedar sujeto al Derecho y no a los caprichos espasmódicos de quienes gobiernan, que un día se levantan con una dosis aun mayor de populismo y expropian una empresa.</p>
<p>Otro costado inexplorado en el debate fue la cuestión de los subsidios. Si el gobernador afirma que va a mantenerlos, cabe concluir que asume que en su Gobierno una cantidad importante de argentinos no podrá generar recursos genuinos y propios para pagar los servicios y que, por lo tanto, el Estado deberá pagárselos por la vía de un retorcimiento financiero que nos llevó a la situación de déficit que hoy suma más de siete puntos del producto. ¿Cómo se compadece eso con una economía en crecimiento como la que augura el gobernador en una eventual gestión suya?</p>
<p>Por lo demás, habría que haber preguntado por la misteriosa situación que supone afirmar al mismo tiempo que el país vive una bonanza inédita (que con Macri lógicamente corre peligro) y que se necesita renovar todos los años la vigencia de la ley de emergencia económica. ¿Desde cuándo la bonanza económica y la emergencia económica pueden darse al mismo tiempo?</p>
<p>Todo esto sin ahondar demasiado en las inconsistencias del gobernador respecto de sus propias posturas pasadas, como, por ejemplo, el caso de YPF. Durante el debate circuló en Twitter una foto subida por María Eugenia Estenssoro, la hija del primer presidente de YPF luego de su privatización, en la que había una sugestiva dedicatoria. Allí se leía de puño y letra del hoy gobernador: “Estimada Ing. Estenssoro: Siento un gran orgullo por esta nueva YPF privatizada, máxima expresión de esta nueva Argentina. Con todo mi agradecimiento, Daniel Scioli”.</p>
<p><b>El miedo a Macri tiene una contracara, que es el miedo a Scioli</b>. Este se materializa en la expectativa de que la olla siga juntando presión por la falta de voluntad, la falta de competencia o la falta de un programa adecuado para aliviarla y, en un momento en que esas fuerzas se tornen indomables, todo estalle por los aires, como ya ha ocurrido otras veces en la Argentina, cuando la falta de una acción responsable a tiempo mantuvo artificialidades inviables que finalmente rompieron la vida de todos, cual Kalashnikovs disparadas a mansalva y sin control.</p>
<p>Estos costados del peligro que podría avecinarse si gana Scioli no fueron abordados en el debate, como así tampoco algo que Daniel Scioli le imputa a Macri: el haber cambiado de opinión.</p>
<p>Para futuros debates esta falta de oportunidad para el retruque deberá tenerse en cuenta. No sabemos si con lo expuesto ayer habrá quedado claro que el miedo no es unidireccional, sino que en tren de temer también pueden preverse cataclismos inasibles si gana Scioli. Pero, después de todo, el futuro no es para pusilánimes y la sociedad argentina deberá decidir si se cree apta para arreglar tantos disparates o si prefiere seguir autoengañada pensando que las consecuencias de las mentiras pueden ocultarse para siempre.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/19/el-miedo-a-scioli/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El inverosímil cambio de Daniel Scioli</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/13/el-inverosimil-cambio-de-daniel-scioli/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/13/el-inverosimil-cambio-de-daniel-scioli/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Nov 2015 09:30:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Frente para la Victoria]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/carlos-mira/?p=1124</guid>
		<description><![CDATA[No caben dudas de que Daniel Scioli ha operado un cambio sustancial dentro de su propia persona. Hasta su rictus aparece forzado, como emitiendo espasmos de sonrisas programadas que, en más de una ocasión, saltan al protagonismo en un momento inadecuado, como ligeramente desfasadas, para luego dar lugar al regreso de otras muecas de nerviosismo igualmente... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/13/el-inverosimil-cambio-de-daniel-scioli/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No caben dudas de que Daniel Scioli ha operado un cambio sustancial dentro de su propia persona. Hasta su rictus aparece forzado, como emitiendo espasmos de sonrisas programadas que, en más de una ocasión, saltan al protagonismo en un momento inadecuado, como ligeramente desfasadas, para luego dar lugar al regreso de otras muecas de nerviosismo igualmente impostadas.</p>
<p>Debe ser que ni él cree lo que ha comenzado a decir. Dicen que cuando uno dice cosas en las que no cree, la química del organismo emite sustancias que transforman las expresiones de la cara. Pues algo parecido le debe estar sucediendo al gobernador, porque las imágenes que entrega su presencia son completamente inéditas. Son tan inéditas como el contenido de sus declaraciones, aun cuando esos mismos dichos sirvan para aclarar un poco más los tiempos que vienen.</p>
<p>Scioli se crió en una familia de comerciantes. Su padre, José, que empezó bien de abajo, se transformó en un gran empresario del retail, con muchas sucursales de su famosa casa de artículos para el hogar. Fue, junto con Héctor Pérez Pícaro, lo que hoy son Garbarino y Frávega.</p>
<p>Esa crianza le enseñó cuántos pares son tres botas. En otras palabras, quién es el que crea la riqueza de un país, de quién depende la creatividad y, fundamentalmente, quién es el principal generador de trabajo en una sociedad.<span id="more-1124"></span></p>
<p><b>Daniel supo desde su primera juventud que ese rol dinámico de la economía, ese papel espontáneo, disruptivo, sorprendente lo desempeña el sector privado</b>. También aprendió que el Estado, cuando se va en vicio y se pasa de su rol constitucional para convertirse en estatismo, es un lastre para la producción, para la inventiva y para la generación de riqueza.</p>
<p>Sus múltiples regulaciones son incompatibles con la velocidad de los cambios, con la innovación y con la rebelde anarquía que alimenta a los emprendedores y, de ese modo, se convierte en una carga no sólo para el que trabaja, sino para la sociedad entera.</p>
<p>Ese Scioli está viviendo una profunda puja interna con el nuevo Scioli, al que obligan a salir a matar a Juan José Aranguren, otro empresario como su padre que, ahora retirado de la Presidencia de Shell, fue llamado por Mauricio Macri para colaborar con Cambiemos.</p>
<p>Desde ese discurso, quiere convencer a la gente de que el importante en la ecuación sociedad-Estado es el Estado y no la sociedad, algo que ni él cree, porque el Scioli de crianza aprendió, de la mano de José, que sencillamente eso es mentira.</p>
<p>El que genera todos los bienes y los servicios de un país es el sector privado: las empresas, las personas, los individuos. El motor de la riqueza de cualquier nación son los empresarios que invierten, los individuos que innovan, las personas que crean.</p>
<p>El Estado es un elefante burocrático, pesado, regulado por miles de disposiciones sencillamente ridículas desde el punto de vista productivo. El Estado para lo único que sirve, para lo único que “sale en la foto”, es para cobrar impuestos y para extraer riqueza que produjeron otros y llevarla a las arcas del Tesoro público.</p>
<p>Esa actividad debe existir, por cierto, en toda sociedad. Se trata del aporte de los ciudadanos al financiamiento de los gastos comunes de defensa, seguridad, educación, salud, cuidado y protección de los retirados y de los que no pueden valerse por sí mismos.</p>
<p>Pero cuando esas finalidades se sobrepasan absolutamente y el Estado —obviamente a través de las personas de carne y hueso que ocupan sus sillones— desplaza del centro de la escena al sector privado y pretende alzarse con el protagonismo exclusivo de la vida de un país, esa sociedad se ahoga y se marchita, como si un tumor impidiera la normal circulación de la sangre.</p>
<p>La exacción de recursos a las empresas y a los individuos para financiar las veleidades de protagonismo estatal secarán los bolsillos de los creativos, de los inventores, de los innovadores y la generación de trabajo y riqueza que ellos producen se irá a pique para desgracia de todos, aun de aquellos que no son creativos, ni innovadores, ni inventores, porque ellos también vivían y se beneficiaban de los recursos producidos por aquellos.</p>
<p><b>Contra ese esquema de funcionamiento social que Scioli mamó en su casa, está hoy en guerra el gobernador de Buenos Aires y candidato a presidente por el Frente para la Victoria</b>. El primero que sabe que las cosas no son como él intenta explicar es él mismo. De allí sus muecas, sus sonrisas desfasadas y su rictus áspero.</p>
<p>Scioli ha elegido como herramienta de su cruzada una campaña de ataque a Mauricio Macri y pretende así ser una especie de exégeta de Cambiemos. Sostiene públicamente frases como estas: “Como dice Macri”, “Como quiere Macri”, “Como pretende Cambiemos”. La mayoría de esas afirmaciones no son ciertas y el resto son interpretaciones amañadas que el nuevo Scioli le quiere vender, antes que a nadie, al viejo Scioli. Pero el viejo Scioli no lo cree y esa encrucijada de contradicción le estalla en la cara.</p>
<p>Si el nuevo Scioli quiere decir que lo que está en juego son dos concepciones del mundo (ya no del país) en donde una supone que el protagonismo productivo y enriquecedor de una sociedad lo desempeña el sector privado y otra sostiene que ese rol está reservado al Estado, el gobernador está efectivamente en lo cierto.</p>
<p>El kirchnerismo en todo este tiempo llevó las cosas al extremo para probar su utopía de que las energías individuales de un país pueden ser disecadas y pasadas a musculatura estatal. Fracasó. El país se empobreció, se llenó de una grisura insulsa, se murió, en un sentido metafórico.</p>
<p>El viejo Scioli sabe que lo que ocurrió es normal, es lo que debía pasar, de acuerdo con lo que José le enseñó: un país va adelante si trabaja, si invierte, si produce, si innova, si inventa, si crea.</p>
<p>El Estado no tiene un cerebro para inventar nada. Todo su funcionamiento depende de organigramas de plomo. Carece de la agilidad para responder a los desafíos en tiempo y forma.</p>
<p>Es por lo tanto normal que una sociedad estatizada se anquilose y poco a poco languidezca. Es preciso revitalizar a la sociedad argentina y eso sólo se logra con las recetas de José, el papá de Scioli, no con las de Cristina Kirchner y Axel Kicillof.</p>
<p>Está claro que el gobernador se ha puesto solo en una disyuntiva de la que no puede salir. Muchas cosas ya son tarde para él. Eligió defender un discurso que no pasaría por el umbral de su propia casa y ha pagado el precio de una cara que ni siquiera le permite vendérselo a aquellos a quienes busca convencer.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/11/13/el-inverosimil-cambio-de-daniel-scioli/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 2.330 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 00:31:17 -->
