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	<title>Carlos De Angelis &#187; elecciones</title>
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		<title>A la hora señalada</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Nov 2015 10:08:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos De Angelis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage 2015]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy, domingo 22 de noviembre a las 18.00 horas, quedará definido quién gobernará Argentina por los próximos cuatro años. Si el elegido es Daniel Scioli, o Mauricio Macri se conocerá algunas horas después. Han sido jornadas muy movilizadoras para los argentinos. Todos, sin diferencia de edades, clase social o nivel de politización se han inmerso... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-de-angelis/2015/11/22/a-la-hora-senalada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy, domingo 22 de noviembre a las 18.00 horas, quedará definido quién gobernará Argentina por los próximos cuatro años. Si el elegido es Daniel Scioli, o Mauricio Macri se conocerá algunas horas después.</p>
<p>Han sido jornadas muy movilizadoras para los argentinos. Todos, sin diferencia de edades, clase social o nivel de politización se han inmerso en la discusión. Que la transmisión del debate haya superado el rating de la final del mundial Argentina-Alemania o que hashtag #ArgentinaDebate haya roto los mecanismos digitales de conteo de menciones, son noticias sin precedentes. Definitivamente un punto de inflexión para la Argentina.</p>
<p>Mucho se ha comentado sobre los parecidos entre ambos candidatos, cercanos generacionalmente, hijos de empresarios, de notorio buen vivir, sin una tradición intelectual, con una visión parecida del mundo e incluso amigos cercanos, como lo han comentado repetidas ocasiones. Sin embargo,<strong> la dinámica política los ha separado y al parece no se puede ser amigo de quien no piensa como uno. Hoy las diferencias los superan.</strong></p>
<p>Ha sido una larga campaña, que comenzó con un hecho luctuoso, la muerte del fiscal Nisman. Eran momentos donde Sergio Massa parecía que iba a liderar la elección según las encuestas del momento. Sin embargo, nada volvió a ser parecido luego de ese fatídico enero. Allí la Argentina se despertó para ver la contienda real: el kirchnerismo contra quien pudiera ganarle. Demasiado grande para Massa.</p>
<p>También comenzaba a discutirse quién sería el sucesor de Cristina Fernández de Kirchner dentro del oficialismo. En esos momentos, marzo o abril, parecía que el elegido tendría que enfrentar las elecciones como un trámite. Como alguien dijo en estos días: “el peronismo es invencible”.</p>
<p>Sin embargo, la oposición también jugaba. El PRO comenzaba a pergeñar una alianza impensada con el radicalismo y con Elisa Carrió. Impensada porque los propios nuevos socios ya habían avisado que “el límite era Macri”. El ingeniero comenzaba a correr los límites.</p>
<p>Todas las elecciones provinciales fueron marcando triunfos para los oficialismos. La excepción iba a ser Mendoza fruto de una pésima gestión del gobernador saliente. Se debe recordar que las cascadas electorales provinciales van alimentado especulaciones y pronosticando los resultados de la elección final: la presidencial. Un punto minimizado, que tendría efectos políticos, la crisis de las elecciones en Tucumán, pondría sobre aviso (verdadero o no) que algunos sectores tendrían la voluntad de hacer fraude electoral. Inaceptable.</p>
<p>Días antes de las PASO, el FPV sufre un microcimbronazo. Cristina bajo el pedido de “baño de humildad” busca acomodar las fichas de las candidaturas según sus decisiones estratégicas: Scioli a la Nación, Randazzo a la Provincia. Logra parcialmente su cometido, todos los candidatos se bajan “amistosamente”, pero Randazzo, pretendiendo competir con Scioli en la PASO rechaza ir a la Provincia, un premio consuelo para él. Eso provoca un cambio de planes de fatídico desenlace, ahora competirían el archipolémico Aníbal Fernández, con un poco conocido Julián Domínguez. Desatarán sin saberlo un efecto mariposa.</p>
<p>La eliminación, por decisión de Cristina, de la competencia a presidente en la PASO del FPV tuvo como efecto principal atar la candidatura de Scioli a ella. Eliminó la legitimidad de origen y sellaría a gobernador saliente a su gobierno, también saliente. Macri fue más hábil y construyó una competencia débil con Carrió y Sanz (ninguno de los dos tendrían voluntad o capacidad de ganarle). La elección de Michetti como su candidata a vicepresidenta y a Vidal a gobernadora, eran apuestas mucho más arriesgadas. Significaba armar un esquema muy ceñido a la gestión del PRO en la ciudad de Buenos Aires.</p>
<p>En las PASO, los guarismos parecían acomodarse a las expectativas con el Frente para la Victoria ganando a nivel nacional, pero Vidal daba la sorpresa a triunfar a nivel individual en la provincia de Buenos Aires. Parecía una cuestión transitoria, luego seguramente se unirían los votos del FPV dispersos entre Fernández y Domínguez.</p>
<p><strong>A partir de allí, Daniel Scioli y Aníbal Fernández cometieron un error que quedará grabado a futuro</strong>. Comenzaron a comportarse como Presidente y Gobernador en ejercicio, respectivamente. Se conformó el gabinete de ministros sciolista y se empezó a discutir los embajadores. Pasó algo extraño allí. El propio kirchnerismo comenzó a ver a Scioli como un extraño, podía pasar de ser un candidato débil a un presidente fuerte. El propio gabinete en ciernes no contaba en sus filas con ningún camporista.</p>
<p>Allí llegaron las elecciones generales con un conjunto de resultados francamente en disonancia cognitiva con el conjunto de creencias que los argentinos tienen sobre la provincia de Buenos Aires. Vidal le ganaba a una figura emblemática del kirchnerismo como Aníbal Fernández. Se empezaba a entrever un voto castigo, aunque se quisieran detectar insólitas cadenas de oraciones en las parroquias. Perder, en Quilmes, o Beriso, cuna del 17 de octubre de 1945 es insoportable.</p>
<p><strong>En la general, Scioli saca el 37% de los votos contra el 34% de Mauricio Macri. Lejos de configurarse como un triunfo nominal se lo vive como una derrota sin precedentes. El clima de opinión se da vuelta dramáticamente.</strong> ¿El primer balotaje de la historia podría ser para Macri?</p>
<p>En menos del mes que distaron entre las elecciones generales y el balotaje la campaña vuelve a estremecer. Muchas personas, incluso kirchneristas, e inorgánicos (como se decía antes) que miraban a Scioli con desconfianza e indiferencia comienzan a expresarse públicamente. Miles de hojas impresas expresando mil infiernos si Macri fuera electo comenzaron a verse en las calles.</p>
<p>Mientras tanto pareció ver que las barajas se dieran vuelta y quien comenzaba a actuar como Jefe de Estado ungido era Macri. Los candidatos comenzaron a multiplicar las promesas, muchas de ellas inconsistentes y de dudosa (para ser leve) aplicación. Se comportaban en parte como esos partidos pequeños que tienen pocas posibilidades.</p>
<p>La estrategia de Scioli fue mostrar a Macri como el futuro ejecutor de un salvaje ajuste fiscal, con una maxidevaluación, recorte del gasto público, etc. Macri buscaba algo más sencillo que era vincular a Scioli con el gobierno en retirada, previendo poder asociarlo a un gobierno con desgastado luego de doce años de ejercicio impiadoso del poder. Esa es la síntesis del debate entre ambos y las decenas de apariciones públicas en programas de radio, televisión, entrevista, etc. Nunca se ha visto a candidatos a semejante exposición mediática.</p>
<p>En esta apretada síntesis se llega al 22 de noviembre de 2015. Como decían los antiguos romanos: <em>Alea jacta est, </em>la suerte está echada.</p>
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		<title>La era de la dispersión</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Aug 2013 04:50:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos De Angelis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las elecciones de 2011 se caracterizaron por un reforzamiento de los “oficialismos”. Tanto las categorías presidencial, como gobernadores e intendentes se caracterizaron por guarismos importantes para el candidato ganador, donde fue normal que muchos superaran valores del 50 y aun el 60% de los sufragios. La elección primaria de 2013 presenta un panorama totalmente diferente, con una fuerte dispersión... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-de-angelis/2013/08/13/la-era-de-la-dispersion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las elecciones de 2011 se caracterizaron por un reforzamiento de los “oficialismos”</strong>. Tanto las categorías presidencial, como gobernadores e intendentes se caracterizaron por guarismos importantes para el candidato ganador, donde fue normal que muchos superaran valores del 50 y aun el 60% de los sufragios.<strong> La elección primaria de 2013 presenta un panorama totalmente diferente, con una fuerte dispersión y valores bastante más escuetos </strong>donde algunos de<strong> los principales contendientes oscilaron entre el 30% y el 35%</strong>. De esta forma,<strong> Gabriela Michetti</strong> por <strong>Unión Pro</strong> en la <strong>Ciudad de Buenos Aires</strong> obtiene el 32%, en <strong>Córdoba</strong> <strong>Schiaretti</strong>, por <strong>Unión por Córdoba</strong>, araña el 30%, y<strong> Sergio Massa</strong> con el <strong>Frente Renovador</strong> queda cerca del 35%.</p>
<p>Una de las razones de estos resultados estriba en la lógica propia de las elecciones de medio término, donde el voto se dispersa entre una variedad de opciones. A esto debe sumarse un cambio en el clima de opinión de la sociedad argentina que busca opciones distintas al <strong>Frente para la Victoria</strong>, conjugado con las características de la oposición al gobierno nacional que por distintas razones no ha vertebrado dos o tres organizaciones políticas que puedan extenderse por todo el territorio nacional.</p>
<p><span id="more-52"></span>Observando los resultados electorales a nivel nacional, <strong>el ganador de la jornada fue un intrigante “otros” cercano al 40%, y en segundo lugar el Frente para la Victoria con el 26%</strong>. Tercero queda el<strong> Frente Renovador,</strong> presentándose sólo en la provincia de Buenos Aires con un poco más del 13%. Cuarto el<strong> Frente Cívico y Social</strong> superando el 8 %, luego la <strong>UCR</strong> que con su sigla partidaria obtiene casi el 6%, cerrando la lista el “<strong>Unidos por la libertad y el trabajo</strong>” de <strong>De Narváez</strong> con el 4%. <strong>¿Quién es “otros”?</strong> Son más de <strong>setenta agrupaciones</strong> que sacaron a nivel nacional menos del 4% y que recorren todo el abanico ideológico desde la izquierda dura del <strong>Altamira</strong>, hasta<strong> Fuerza Republicana</strong> de los <strong>Bussi</strong> en <strong>Tucumán</strong>, pasando por<strong> Unión Pro</strong> de <strong>Macri</strong>, el <strong>Partido Justicialista</strong> que se presentó insólitamente sin alianzas en algunas provincias como <strong>Santa Cruz</strong> o <strong>Tierra del Fuego</strong> y el <strong>UNEN </strong>de <strong>Carrió</strong>, <strong>Solanas</strong> y <strong>Lousteau</strong>. El resto son partidos o frentes provinciales y habrá que recorrer distrito por distrito para analizar cuáles superan el 1,5% para pasar a la etapa de octubre.</p>
<p>La conclusión del lunes posterior a las elecciones es que <strong>los votos que pierde el Frente para la Victoria son capturados por ahora por una gran cantidad de agrupaciones con poco o nulo contacto entre sí</strong> para prever una organización a nivel nacional en el corto plazo.</p>
<p>Queda también por ver cómo pueden las maquinarias electorales torcer el rumbo de los acontecimientos y si las fuerzas mayoritarias logran utilizar el <strong>“efecto gravedad”</strong> que produce el<strong> voto “útil”</strong> por el cual los ciudadanos tienden a abandonar el voto a partidos con escasas posibilidades de incorporar diputados y senadores y se dirigen a las agrupaciones mayoritarias. Efecto que suele favorecer a quien encabece las encuestas.</p>
<p>En términos políticos, esta dispersión traerá dos consecuencias, una inmediata y otra para los dos años venideros. La primera consecuencia es que en complejo entorno electoral, <strong>la victoria de Sergio Massa por seis puntos a Insaurralde en la provincia de Buenos Aires traerá aún más repercusiones que lo habitual en una elección en que es difícil ver quién ganó a nivel país.</strong> La segunda es que dicha propagación de candidaturas sobre todo las provinciales mejorará la capacidad de negociación del bloque parlamentario del oficialismo aunque también se verá una veloz expansión del todavía escueto bloque del Frente Renovador de Massa.</p>
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