<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Alexander Martín Güvenel &#187; populismo</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/tag/populismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel</link>
	<description>alexander_guvenel</description>
	<lastBuildDate>Fri, 13 May 2016 03:26:42 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Los tres mosqueteros del populismo</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2016/03/12/los-tres-mosqueteros-del-populismo/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2016/03/12/los-tres-mosqueteros-del-populismo/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 12 Mar 2016 10:39:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexander Martín Güvenel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Dilma Rousseff]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[Lula Da Silva]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[populismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/?p=520</guid>
		<description><![CDATA[Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Luis Inácio Lula Da Silva fueron emergentes de una forma de hacer política y gestionar el Estado que marcó un período de tiempo en la región. En términos generales, y más allá de algunos matices y grados, se los englobó dentro de la categoría típicamente latinoamericana denominada populismo. Tal vez... <a href="http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2016/03/12/los-tres-mosqueteros-del-populismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Luis Inácio Lula Da Silva</strong> fueron emergentes de una forma de hacer política y gestionar el Estado que marcó un período de tiempo en la región. En términos generales, y más allá de algunos matices y grados, se los englobó dentro de la categoría típicamente latinoamericana denominada populismo.</p>
<p><strong>Tal vez haya sido Lula quien, pese a su origen izquierdista y combativo puso mayor distancia respecto a las acciones que más identificaron este fenómeno.</strong> Sin embargo, para los medios de prensa brasileños y los sectores críticos del fundador del PT, la analogía con los otros líderes mencionados es directa. Pese a haber sido pragmático y moderado en su política interna, con logros en crecimiento del PBI y reducción de la pobreza, camino iniciado por su predecesor, <strong>Fernando Henrique Cardoso,</strong> en política exterior trabajó para posicionar a su país como un actor fuerte y en muchas ocasiones contestatario de las políticas llevadas adelante por los países centrales. Fue así como Brasil, durante su gobierno, se acercó a causas y líderes que poco tenían que ver con los países más democráticos y desarrollados.</p>
<p>En el caso de Chávez, a poco de andar, <strong>mostró un perfil típicamente populista, con un fuerte culto a la personalidad</strong> y que el periodista Andrés Oppenheimer calificó astutamente como <strong>narcisismo-leninismo</strong>.<span id="more-520"></span></p>
<p>El caso de <strong>Néstor Kirchner fue más progresivo</strong>, adaptado a los preconceptos argentinos. Habiendo aparecido en la política nacional por elección y descarte del ex presidente Duhalde cuando era un desconocido para la mayoría de los argentinos, forjó una primera etapa de gobierno donde la obsesión por su “libreta de almacenero” y la permanencia de algunos funcionarios del gobierno anterior lo contuvieron dentro de los cánones de cierta racionalidad económica. Tal vez su primer enfrentamiento público, en el que dejó entrever su afán voluntarista, se produjo con la petrolera Shell por una suba de precios en las naftas. Aquella apelación al escrache público fue uno de los primeros pasos hacia la adopción de políticas económicas e institucionales populistas que luego iría radicalizando durante su gobierno y posteriormente en el de su esposa.</p>
<p><strong>En Brasil, Dilma Rousseff tiene el índice de popularidad más bajo de un presidente desde el regreso de la democracia en 1985.</strong> La recesión económica, que golpea duramente al hasta hace poco admirado país, sumados a las denuncias de corrupción que la acorralan a través de la mega causa conocida como Petrolao hacen prever que el juicio político está cerca. El Partido de los Trabajadores (PT) y sus militantes no parecen muy entusiasmados en el intento por sostener a la presidente, y ya consideran más que suficiente lo hecho en la defensa de los ajustes que debió encarar en los últimos años. Por el contrario, las fuerzas sí parecen estar puestas en apoyar al cada vez más complicado judicialmente Lula. Los análisis que sitúan lo hecho (o no hecho) por Da Silva, sobre todo en el último período de su segundo mandato, como el desencadenante de la crisis que debió enfrentar su sucesora, quedan simplemente para las discusiones entre los especialistas.</p>
<p>En Argentina, fue Cristina Kirchner quien se hizo cargo de continuar con un gobierno que pretendía alternar a ambos cónyuges en el poder y que el fallecimiento prematuro de Néstor impidió. <strong>Vale recordar que apenas asumida Cristina se topó con un hecho que marcó la historia del kirchnerismo: el conflicto con el campo</strong>. Esa rebelión del sector más dinámico de la economía ante una resolución que pretendía elevar las retenciones y que, según el actual embajador en los Estados Unidos Martín Lousteau, fue más moderada a raíz de su intervención como ministro de economía de esos años. <strong>Aquella fue la más clara muestra de la necesidad que ya tenía el gobierno de incrementar la presión fiscal para solventar el crecimiento del gasto público, el cual no se detendría jamás, con las consecuencias que ya todos conocemos y que aún sufrimos, la principal de ellas, la inflación.</strong></p>
<p>En Venezuela, la irrupción de un militar golpista como Hugo Chávez, que rompió el sistema de partidos y generó una esperanza de cambios en un país que sufría de todos los males clásicos de los países latinoamericanos, le permitió avanzar de manera más veloz hacia su proyectado Socialismo del Siglo XXI. Impulsando y logrando una reforma constitucional apenas arribó al poder, rápidamente demostró su ambición de perpetuidad. <strong>Las políticas enfocadas hacia los más desposeídos le granjearon fuertes apoyos pero demostró con el correr del tiempo que sólo estaban apoyadas en sus enormes ingresos petroleros</strong>. Los problemas para su gobierno comenzaron mucho antes de su deceso, al punto que la oposición, diezmada, perseguida y bastardeada por el gobierno desde sus inicios logró poner en riesgo la supremacía chavista con un 44% de los votos en la elección presidencial de 2012 para Henrique Capriles. La inflación, la escasez de productos y una oposición que se hace fuerte ante problemas que Nicolás Maduro no tiene recursos para resolver, con un petróleo peleando por llegar a los U$D40 el barril (cuando llegó a estar casi en los U$D150 en el 2008) ponen en situación terminal el régimen chavista.</p>
<p><strong>Habiendo desaparecido dos de los mandatarios mencionados y un tercero enfrentando graves problemas con la justicia, lo curioso es que los tres conservan aún una fuerte simpatía</strong> (o fanatismo según el caso) en un importante sector de la población. Pese al evidente fracaso de sus políticas, los prematuros decesos de Chávez y Kirchner, sumados a la posibilidad de que Lula Da Silva se convierta, según sus propias palabras, en ‘’héroe (encarcelado), mártir (muerto) o presidente (libre)’’ <strong>ponen a estos países en el riesgo de creer que, pese a las evidencias, las políticas de corte populista pueden funcionar si están en manos de los intérpretes apropiados.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2016/03/12/los-tres-mosqueteros-del-populismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Nos acostumbramos</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2015/04/04/nos-acostumbramos/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2015/04/04/nos-acostumbramos/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 04 Apr 2015 09:14:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexander Martín Güvenel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[acceso a la información púlbica]]></category>
		<category><![CDATA[control ciudadano]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Dilma Rousseff]]></category>
		<category><![CDATA[fiscal causa AMIA]]></category>
		<category><![CDATA[Michelle Bachellet]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo militante]]></category>
		<category><![CDATA[populismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/?p=390</guid>
		<description><![CDATA[Es un fenómeno habitual en los populismos latinoamericanos: jamás muestran sus tintes autoritarios al comenzar la gestión. A diferencia de aquella máxima que sostiene que hay que aprovechar los primeros 100 días de gobierno para tomar las medidas más extremas, ellos no muestran su “juego” al comienzo. Es más, niegan tener esas intenciones y se... <a href="http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2015/04/04/nos-acostumbramos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es un fenómeno habitual en los populismos latinoamericanos: <b>jamás muestran sus tintes autoritarios al comenzar la gestión.</b> A diferencia de aquella máxima que sostiene que hay que aprovechar los primeros 100 días de gobierno para tomar las medidas más extremas, ellos no muestran su “juego” al comienzo. Es más, niegan tener esas intenciones y se visten con ropaje institucional para ir avanzando de a poco y sigilosamente. Parecen conocer a la perfección cuál es el límite que la sociedad puede tolerar en cada momento. Cuesta encontrar una figura más gráfica (aunque no tan grosera) como la que el lector y yo imaginamos en este momento para describir la situación. Sin embargo, el desarrollo del gobierno, sobre todo en mandatos largos como el del kirchnerismo, <b>muestra poco a poco todos sus deseos de silenciamiento a la prensa no adicta, aniquilamiento de la oposición, control de la justicia e intervención directa en todas las áreas de desarrollo de la sociedad civil</b>, desde el deporte y la cultura hasta el comercio y la industria. <b>Todo es factible de ser intervenido arbitrariamente por el Estado en sus manos.<span id="more-390"></span></b></p>
<p>Con esa acumulación de poder viene aparejada la <b>debilidad de los controles ciudadanos</b>. Así es como nos acostumbramos a que el cadete que acompañaba a Néstor Kirchner desde sus tiempos de ejercicio de la abogacía haya escalado al punto de convertirse en un acaudalado empresario de medios. Aceptamos -mansamente con el tiempo- que un ex empleado bancario, amigo de quien por entonces era ya intendente de Río Gallegos, haya amasado una inmensa fortuna a través de la monopolización de contratos de obra pública con el gobierno provincial. Nos resulta normal que empresarios amigos de la pareja presidencial compren medios preexistentes y exitosos para transformarlos en meros apéndices de la comunicación oficial sin importarles que con ello pierdan a más de la mitad de su audiencia. <b>Nos acostumbramos a los autodenominados periodistas militantes, categoría que en la Argentina ni siquiera osaron tener los gobiernos dictatoriales</b>. Nos acostumbramos a que el canal del Estado sea un apéndice del gobierno; que albergue <b>programas que avergonzarían a cualquier televisora estatal del mundo,</b> hasta en la Rusia de Putin.</p>
<p>Aceptamos mansamente que la Presidente nos haya dicho que el programa <b><i>Fútbol para Todos</i></b> iba a brindar excedentes para destinar al deporte amateur. Toleramos que los cortes en los partidos sean monopolizados por la propaganda de gobierno. Que usen esos mismos espacios para denostar a rivales políticos. <b>Que los relatores mezclen la política con el fútbol sin ningún tapujo,</b> llegando incluso a cambiar términos y conceptos del propio relato (tiempo adicionado pasó a ser tiempo recuperado entre otros nuevos <b>vocablos nacionales y populares</b>).</p>
<p>Nos acostumbramos a tener <b>un organismo oficial de estadísticas que miente descaradamente</b>, <b>donde los propios responsables del área no se animan a sostener públicamente los datos que de ahí emanan</b> (Lorenzino con la inflación y Kicilloff con la pobreza). Aceptamos sin demasiado pataleo que la tan mentada estabilidad del empleo público haya sido mancillada allí en pos de una intervención que permitió desplazar a funcionarios con historia, prestigio y probada solvencia profesional.</p>
<p>No nos alarmó recordar que <b>meses antes de producirse la estatización de las fondos de pensiones se haya argumentado que “nadie puede quejarse por tener la posibilidad de elegir entre una jubilación estatal o privada”</b>. Ni hablar de las frecuentes promesas de quien dirige nuestra aerolínea de bandera acerca de hacer rentable la operatoria. Nunca nos sorprendió en demasía que sea <b>la YPF estatizada la empresa que haya elevado el techo de precios de las naftas</b> sin tener que soportar ninguno de los reproches habituales que se le hacían por igual circunstancia a las petroleras privadas. Nadie se preocupa por tener una empresa como Enarsa -creada por Néstor Kirchner en 2004 como empresa petrolera nacional- que jamás descubrió ni un solo litro de petróleo.</p>
<p><b>Pasó sin pena ni gloria la constatación de que quien ingresó en la casa de Sergio Massa en plena campaña durante 2013 haya trabajado formalmente para el área de inteligencia de Prefectura</b> años antes y que siguiera manteniendo contactos con organismos del Estado. Aceptamos mansamente que en 2009 el mismo Massa junto a otros dirigentes del Frente para la Victoria se hayan presentado a <b>una elección de manera testimonial</b> (sabiendo que ninguno de ellos iba a asumir) porque su entonces jefe político los quería defendiendo los votos que le eran esquivos por esos años.</p>
<p>Poco nos preocupa que el oficialismo en el Congreso mantenga <b>cajoneados todos los proyectos que tienen que ver con acceso a la información pública</b>. Ni siquiera elevamos demasiado la voz para pedir transparencia ante la constatación de los negocios espurios por los que está procesado el ex secretario de transporte Ricardo Jaime. Sabemos de los miles de millones de pesos que casi sin control alguno maneja el ministro Julio De Vido pero parece no ser nuestro problema.</p>
<p>Casi ni nos preocupa que nuestro billete de más alta denominación no llegue a valer ni U$D8 y que se propongan nuevos diseños y figuras pero ni siquiera se mencione la posibilidad de simplificarles la vida a comerciantes, bancos, transportistas, ciudadanos y al propio Estado dándoles billetes de más alta denominación.</p>
<p>En países vecinos como <b>Chile y Brasil están investigando hechos de corrupción que salpican a sus respectivos gobiernos</b>. Como consecuencia de ello, tanto Michelle Bachellet como Dilma Rousseff atraviesan el peor momento en cuanto a la aprobación pública. Aquí tenemos un vicepresidente multi-procesado al que la jefa de estado trata de invisibilizar sin pedirle la renuncia. Hechos gravísimos como los de Skanska o la valija de Antonini Wilson fueron sepultados bajo el crecimiento del PBI. Se produjo <b>la muerte en circunstancias extrañas del fiscal especial de la causa AMIA </b>a los pocos días de haber denunciado a la propia presidente y <b>sin embargo los encuestadores nos cuentan que su nivel de aprobación se ha recuperado al nivel previo a ese desgraciado hecho.</b></p>
<p>Ante tanta evidencia, que el kirchnerismo siga siendo un protagonista importante de la política argentina llama la atención. Indudablemente –y usando el nombre del buen programa de radio que hacen Willy Kohan y Beto Valdez- <b>somos nosotros.</b></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2015/04/04/nos-acostumbramos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Gobierno se muerde la cola</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2014/09/27/el-gobierno-se-muerde-la-cola/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2014/09/27/el-gobierno-se-muerde-la-cola/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 27 Sep 2014 11:12:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexander Martín Güvenel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[brecha cambiaria]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[populismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pro.Cre.Auto]]></category>
		<category><![CDATA[recesión]]></category>
		<category><![CDATA[terroristas económicos]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Griesa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/?p=292</guid>
		<description><![CDATA[El populismo padece una inconsistencia en su origen que se ha repetido a lo largo del siglo XX en numerosas oportunidades. Las dos experiencias actuales más emparentadas con esta corriente política parecen estar representadas por los gobiernos de Venezuela y Argentina. Podemos exceptuar de esta calificación a países como Ecuador y Bolivia porque a pesar... <a href="http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2014/09/27/el-gobierno-se-muerde-la-cola/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>populismo</strong> padece una inconsistencia en su origen que se ha repetido a lo largo del siglo XX en numerosas oportunidades. <strong>Las dos experiencias actuales más emparentadas con esta corriente política parecen estar representadas por los gobiernos de Venezuela y Argentina.</strong> Podemos exceptuar de esta calificación a países como Ecuador y Bolivia porque a pesar de tener gobiernos con tinte autoritario y discurso populista han tomado algunas medidas inteligentes para no ponerse en la situación extrema en la que tanto el régimen de Maduro como el de Cristina Fernández de Krichner se encuentran. De hecho, los gobiernos de Rafael Correa y de Evo Morales tienen pleno acceso a parte del abundante crédito que hay disponible en los mercados internacionales (los que Argentina tiene vedados) y a tasas bajísimas. También dejamos de lado a la isla de Cuba en la cual los hermanos Castro han dedicado sus vidas a desarrollar un régimen totalitario con incontable cantidad de problemas barridos bajo la alfombra de la represión y el exilio al que somete a su propio pueblo.<span id="more-292"></span></p>
<p>Centrándonos en el caso particular de nuestro país, vemos que <strong>la recesión económica ya se traduce en números que el propio INDEC convalida</strong> tímidamente y que las principales consultoras privadas estiman en alrededor de un 4% de contracción de un año a esta parte. Lo que descoloca al gobierno es que su receta más usada –la de arrojar pesos a la calle bajo distintas formas-  tiene ahora el efecto dramático de una inflación desbordada. Recursos frescos como los fondos de los jubilados ya han sido utilizados en una importante variedad de programas impulsados desde el ejecutivo nacional. La gente escapa a la tenencia de pesos de todas las formas en las que su propia situación personal se lo permite y eso parece imposible que tenga vuelta atrás mientras sea Cristina Kirchner quien se encuentre en el sillón de Rivadavia.</p>
<p>La producción de autos, otro de los pilares en los cuales se basó este autodenominado “modelo de acumulación de matriz diversificada con inclusión social”, sufrió en la comparación interanual una baja  de más del 30%. En ese contexto, lo que pueda o no reactivar el extendido plan Pro.Cre.Auto es un simple paliativo. Las automotrices, a las que la presidente acusó de “encanutar” los vehículos, tienen dificultades para acceder a los dólares y ver aprobadas las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que les permiten comprar los insumos para poder continuar con su línea de producción. Por si esto fuera poco, la inflación fue agregando cada vez más modelos de autos a los cuales alcanzó el impuesto interno que el Congreso Nacional aprobó en el mes de diciembre pasado. Todo este explosivo combo se tradujo lógicamente en la suspensión de trabajadores en las plantas, el cierre de concesionarios y la eliminación de sucursales o la fusión de las mismas tanto de autos usados como de 0 K.M.</p>
<p>En el agitado mercado cambiario, <strong>el gobierno, en la voz ya cansada de su jefe de gabinete Jorge Capitanich, promete combatir a los “arbolitos”</strong> que venden el “dólar ilegal” pero sabe al mismo tiempo que cuanto más se restrinja ese mercado más va a ser la brecha cambiaria, que hoy ya supera el 85%. Dólar oficial, dólar ahorro, dólar tarjeta, dólar blue, contado con liquidación son variantes que muestran a las claras <strong>un mercado cambiario <i>enfermo</i>.</strong></p>
<p>El enfrentamiento que el gobierno mantiene desde el 2008 con el campo, principal proveedor de divisas, también parece haberlo acorralado en su propio cerco. Las restricciones que siempre sufrieron los exportadores, en retenciones o prohibiciones según el caso, con el objetivo de engrosar las arcas del estado o bien para “cuidar la mesa de los argentinos” tuvieron la consecuente pérdida de mercados internacionales para los cuales el sector estaba altamente capacitado para abastecer. <strong>El caso de la carne es dramático</strong>. La caída de precios en las exportaciones agrícolas también afectó tanto al sector exportador como al propio gobierno. Las expectativas de devaluación que genera la brecha cambiaria atentan contra la liquidación de divisas por parte del sector y la historia económica demuestra largamente que cualquier intento por hacer coercitivo lo que debe ser voluntario repercute negativamente de una forma o de otra pero siempre más temprano que tarde.</p>
<p>En este explosivo combo,<strong> la Presidente decide utilizar sus discursos en los organismos internacionales para denostar a la justicia y al gobierno del país que imprime la moneda que los argentinos demandan</strong>. Los discursos mayormente no solucionan ni crean los problemas, pero sería bueno que no tiendan a agravarlos. Como suelen decirle a los flojos arqueros de fútbol, “no te pido que las atajes pero <strong>al menos no metas las que van afuera</strong>”. La presidente utilizó sus recientes alocuciones, tanto en la Asamblea General como en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para dejar constancia de sus posturas. “No sólo son terroristas los que ponen bombas, sino también son terroristas económicos los que desestabilizan la economía de los países y provocan hambre, miseria y pobreza” dijo ante la Asamblea. Quiso abarcar aquí una crítica tripartita, a los fondos buitre, al juez Thomas Griesa (y toda la justicia norteamericana) y al gobierno de los Estados Unidos por generar en nuestro país consecuencias que según los últimos datos del Indec no tenemos (5% de pobreza señala la última medición disponible, un nivel comparable al de Suiza).</p>
<p>Ante tales acusaciones, <strong>el gobierno de los Estados Unidos responde simplemente que Argentina no es en estos momentos un país relevante para su agenda</strong> mientras que reconoce que la relación entre ambos atraviesa un período de distanciamiento. La indiferencia es seguramente la reacción que menos esperaba la presidente y hay que reconocer que había hecho bastante para evitarla criticando, entre otras cosas, la política exterior de la Casa Blanca. <strong>Cristina Kirchner se fue convirtiendo por sus intervenciones en Naciones Unidas en un personaje casi pintoresco, tal como lo fuera su fallecido amigo Hugo Chávez</strong>, y esto no es algo muy valorado en el contexto diplomático.</p>
<p><strong>Durante años el discurso del kirchnerismo ha sido la exaltación de las políticas activas que, según ellos, fomentaron el crecimiento del país.</strong> A esta altura cabe preguntarse si todas esas políticas fueron la solución o simplemente una herramienta de propaganda que terminó desperdiciando un contexto que se mostró durante casi una década ampliamente favorable a las exportaciones argentinas y que le permitió al Gobierno contar con una abundante caja para realizar gastos de corto plazo sin ninguna intención de proyectar al país en un desarrollo a largo plazo. La respuesta, al menos para mí, resulta bastante obvia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alexander-guvenel/2014/09/27/el-gobierno-se-muerde-la-cola/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 2.368 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 01:03:00 -->
