<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Alejandro Gómez</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez</link>
	<description>alejandro_gomez</description>
	<lastBuildDate>Sat, 29 Aug 2015 11:38:09 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>A 205 años del nacimiento de Alberdi</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/29/a-205-anos-del-nacimiento-de-alberdi/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/29/a-205-anos-del-nacimiento-de-alberdi/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 29 Aug 2015 10:53:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución de 1853]]></category>
		<category><![CDATA[despotismo]]></category>
		<category><![CDATA[Día del Abogado]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bautista Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[república]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=98</guid>
		<description><![CDATA[En estos días se habla mucho de Tucumán y muy poco de un tucumano. Quizás esta sea una explicación de cómo están las cosas. El país que a comienzos del siglo XX estaba entre los más avanzados del planeta en la actualidad navega en un mar de mediocridad e intrascendencia que pocos presagiaban cuando finalizó... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/29/a-205-anos-del-nacimiento-de-alberdi/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En estos días se habla mucho de Tucumán y muy poco de un tucumano. Quizás esta sea una explicación de cómo están las cosas. El país que a comienzos del siglo XX estaba entre los más avanzados del planeta en la actualidad navega en un mar de mediocridad e intrascendencia que pocos presagiaban cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial. En algún momento nos salimos del camino, perdimos el rumbo y ya nunca más pudimos retomar la senda del crecimiento continuo que experimentamos desde el último tercio del siglo XIX en adelante.</p>
<p>En resumidas cuentas, nos apartamos de la Constitución de 1853 y dejamos que los ventajeros de turno se apropiaran del Estado para satisfacer sus propios intereses. Aquella Constitución nacida de la necesidad de establecer un gobierno con poderes limitados que garantice los derechos individuales y la propiedad privada fue producto de un grupo de convencionales que siguieron casi al pie de la letra las sugerencias realizadas por Juan Bautista Alberdi en su libro “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”. Precisamente <b>un día como hoy pero de 1810, nacía este destacado tucumano que tanta influencia ejerció en el progreso argentino; aunque para ello no se valió de cargos públicos ni de fortuna familiar</b>. No utilizó la violencia ni contó con grupo de matones a sueldo, ni gozó de simpatías compradas a fuerza de planes sociales o el otorgamiento del tan ansiado “pase a planta permanente”.<span id="more-98"></span></p>
<p>Alberdi fue un intelectual comprometido con su tiempo y por ello sufrió el exilio como tantos de sus contemporáneos. Analizó las circunstancias locales e internacionales y propuso un camino a seguir para salir del atraso en el que se encontraba el país antes de la Organización Nacional. <b>Para eso diseñó un modelo de nación integrado al mundo que por aquel momento asistía al nacimiento de las democracias liberales y a la expansión del sistema capitalista como motor del progreso</b>. Sabía que para ello era clave la llegada de inmigrantes y capitales del exterior, todo lo cual sería posible si se respetaban las libertades individuales y el derecho de propiedad. En este sentido, tenía muy en claro que esto sólo sería posible si contábamos con un gobierno limitado que fuera <i>esclavo</i> de la ley y no su <i>amo. </i>Todos estos principios quedaron plasmados en una vasta obra que elaboró -con una coherencia singular- a lo largo de más de cuarenta años de trabajo y compromiso con su país, por más que la mayor parte de ese tiempo viviera fuera del mismo.</p>
<p>Quizás en este momento, en el que se debate sobre sistemas electorales y reelecciones indefinidas, convendría rescatar un par de párrafos de un discurso que brindó cuando fue invitado a hablar ante la promoción de graduados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en 1880. En esa oportunidad tituló su presentación: “La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual”. En poco más de veinte páginas, Alberdi aborda magistralmente los temas centrales del pensamiento liberal clásico, haciendo hincapié en la premisa de que el estado debe estar para resguardar los derechos individuales y no para violarlos. Así lo indica al decir: <b><i>“Las sociedades que esperan su felicidad de la mano de sus Gobiernos esperan una cosa que es contraria a la naturaleza. Por la naturaleza de las cosas, cada hombre tiene el encargo providencial de su propio bienestar y progreso, porque nadie puede amar el engrandecimiento de otro como el suyo propio; no hay medio más poderoso y eficaz de hacer la grandeza del cuerpo social que dejar a cada uno de sus miembros individuales el cuidado y poder pleno de labrar su personal engrandecimiento”.</i></b></p>
<p>Para que esto suceda, debemos vivir bajo un sistema republicano que implica la existencia de un gobierno limitado, sujeto a la ley, que sea elegido por el sufragio libre y limpio, y que además se renueve periódicamente. <b>Cuando alguno de estos factores está ausente la república deja de existir y se produce lo que Alberdi llamó la <i>omnipotencia del Estado </i>que según su visión es “el poder omnímodo e ilimitado de la Patria respecto de los individuos que son sus miembros y tiene por consecuencia necesaria la omnipotencia del Gobierno en que el Estado se personifica, es decir, despotismo puro y simple”. </b>Lamentablemente, se suele confundir gobierno elegido mayoritariamente con poderes ilimitados y eso nos lleva al despotismo. Los habitantes tenemos derechos, formemos parte de las mayorías o de las minorías. <b>Cuando se elige un gobierno no se cede estos derechos a quienes ganaron las elecciones sino que se otorga al partido ganador la posibilidad de administrar el Estado durante el tiempo que dure su mandato, lo cual no significa que tenga autoridad para coartar nuestros derechos u otorgar privilegios a un grupo de personas en detrimento de otras. </b></p>
<p>Los tiempos que vivimos nos brindan una buena razón para retomar la lectura de Alberdi y sus argumentaciones. Quizás si volviéramos a poner en práctica sus ideas podríamos encontrar el camino que nos ponga en la dirección de un futuro más promisorio.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/29/a-205-anos-del-nacimiento-de-alberdi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Qué te han hecho, Tucumán?</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/25/que-te-han-hecho-tucuman/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/25/que-te-han-hecho-tucuman/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2015 10:11:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardo de Monteagudo]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardo O’Higgins]]></category>
		<category><![CDATA[Comicios 23 de agosto]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Crisóstomo Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Gregorio Aráoz de Lamadrid]]></category>
		<category><![CDATA[José Colombres]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bautista Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel de Rosas]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Argentino Roca]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Mesas electorales]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás Avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Oficialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Simón Bolívar]]></category>
		<category><![CDATA[Tucumán]]></category>
		<category><![CDATA[Urnas]]></category>
		<category><![CDATA[Votos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=92</guid>
		<description><![CDATA[Urnas quemadas, votos comprados, bolsones de comida, periodistas agredidos e irregularidades en el escrutinio de las mesas electorales. Son estas las señales del deterioro al que fue sometido el sistema republicano en Tucumán. Produce una profunda tristeza ver la situación a la que ha sido sometida esta insigne provincia generadora de algunos de los más... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/25/que-te-han-hecho-tucuman/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Urnas quemadas, votos comprados, bolsones de comida, periodistas agredidos e irregularidades en el escrutinio de las mesas electorales. Son estas las <b>señales del deterioro al que fue sometido el sistema republicano en Tucumán</b>. Produce una profunda tristeza ver la situación a la que ha sido sometida esta insigne provincia generadora de algunos de los más grandes hombres de la patria. Solo el poder absoluto de una clase política que no tiene el más mínimo respeto por los principios republicanos y el estado de derecho ha podido sumirla en esta situación.</p>
<p>Lamentablemente, <b>en los comicios celebrados el domingo 23 de agosto se han producido todo tipo de trampas y manejos clientelares con el objetivo de ganar las elecciones que permitan mantenerse en el poder a los candidatos del oficialismo</b>. ¿Acaso la victoria tiene que ser a cualquier precio con tal de conservar sus privilegios y sus fuentes de recursos de dudosa transparencia? ¿Conocen estas personas la gloriosa historia de esta provincia que nos ha proporcionado a todos los argentinos un sinnúmero de próceres? Quizás convenga un breve recordatorio para aquellos que han olvidado el extraordinario aporte que realizó esta provincia al nacimiento y al progreso de la patria en sus momentos fundacionales.<span id="more-92"></span></p>
<p>Los casos que menciono a continuación no pretenden ser una lista exhaustiva, sino solamente una referencia a alguna de las personas más destacada que nos brindó dicha provincia, aunque seguramente estaré siendo injusto por aquellos casos en que, por omisión o desconocimiento, no son mencionados a continuación. De todos modos, creo que sí contribuye a tomar una verdadera dimensión del aporte que hizo Tucumán a la patria, ya que lamentablemente en los últimos años ha sido noticia por los casos de pobreza y corrupción más que por ser cuna de tan ilustres personajes como los que señalo a continuación.</p>
<p>Bernardo de Monteagudo, hombre muy activo en los movimientos de independencia de Sudamérica y muy cercano a José de San Martín, Bernardo O’Higgins y Simón Bolívar; el general Gregorio Aráoz de Lamadrid, héroe de la independencia y gobernador de Tucumán; el coronel Crisóstomo Álvarez, quien luchara contra la dictadura de Juan Manuel de Rosas; el obispo José Colombres, que por el mismo motivo debió exiliarse del país hasta el triunfo de Caseros en 1852; Marcos Paz, vicepresidente de la nación en el mandato de Bartolomé Mitre. <b>Y quizás los más destacados e influyentes en el momento de la organización nacional, Juan Bautista Alberdi, padre la <i>Constitución</i> y sus coterráneos Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca, ambos presidentes de la nación</b>, este último en dos oportunidades. Se podría decir que estos tres tucumanos han sido de los más importantes hombres que ha dado el país en el siglo XIX.</p>
<p>Vayan estas líneas como un recordatorio de todo lo que nos dio Tucumán y todo lo que puede llegar a dar. No es cierto que deba sumirse en la pobreza y las dádivas de los Gobiernos de turno. Su suerte está atada a la actitud que tomen sus ciudadanos, a <b>que se rebelen contra un <i>statu quo </i>que pretende eternizarse como si la única alternativa que tienen sus habitantes sea subsistir en la pobreza y la “ayuda” que les brinden las autoridades por medio de planes sociales</b>.</p>
<p>¿Qué te han hecho, Tucumán? Busca en tu glorioso pasado el camino hacia un futuro mejor. Lo has hecho antes, lo puedes hacer ahora. Muéstrate como el ejemplo que has sido en el pasado, cuando las circunstancias eran tanto o más difíciles que las del presente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/25/que-te-han-hecho-tucuman/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Historiografía a la argentina</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/22/historiografia-a-la-argentina/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/22/historiografia-a-la-argentina/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2015 10:45:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Antiguo régimen]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Historia conspirativa]]></category>
		<category><![CDATA[Imaginario colectivo]]></category>
		<category><![CDATA[José de San Martín]]></category>
		<category><![CDATA[Modernidad]]></category>
		<category><![CDATA[Padre de la patria]]></category>
		<category><![CDATA[Perú]]></category>
		<category><![CDATA[Publicaciones históricas]]></category>
		<category><![CDATA[Virreinato del Río de la Plata]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=85</guid>
		<description><![CDATA[Nuestro país es sorprendente por donde lo miremos. Desde casi todos los aspectos de análisis siempre encontramos alguna peculiaridad que, para bien o para mal, nos diferencia de otras sociedades. La historia nacional es uno de esos ámbitos que distintas generaciones de estudiosos y escritores han utilizado para dar forma a la idea de país... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/22/historiografia-a-la-argentina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro país es sorprendente por donde lo miremos. Desde casi todos los aspectos de análisis siempre encontramos alguna peculiaridad que, para bien o para mal, nos diferencia de otras sociedades. La historia nacional es uno de esos ámbitos que distintas generaciones de estudiosos y escritores han utilizado para dar forma a la idea de país que mejor definía sus aspiraciones ideológicas o políticas. Cierto es que la historia, como cualquier otro quehacer humano, está influenciada irremediablemente por una carga subjetiva de la que nadie se puede desprender.</p>
<p><b>Asistimos en la actualidad a una oleada de publicaciones históricas que refleja, a su vez, un creciente interés por parte del público en general por saber cómo ha sido nuestro pasado y cómo hemos llegado a ser lo que somos</b>. Lamentablemente, los escritores que más repercusión han tenido en este público son los que han encarado sus trabajos bajo el análisis de una historia conspirativa, que presenta a la sociedad argentina desde sus comienzos como víctima de una conspiración interminable en la que solo cambian los conspiradores, pero no las víctimas de esa conspiración.</p>
<p>Seguramente, el lunes salió más de un suplemento histórico en los distintos periódicos del país haciendo referenciar a otro aniversario de la muerte del padre de la patria y, especulo que muchos de ellos tuvieron un enfoque como el que señalara en los párrafos anteriores.<span id="more-85"></span></p>
<p>Por mi parte, entiendo a <b>José de San Martín como una de las paradojas argentinas, ya que, más allá de su persona y su obra, es interesante observar cómo su figura cobró trascendencia en el imaginario colectivo de los argentinos.</b></p>
<p>Al analizar el rótulo de padre de la patria, es importante detenerse a pensar en la época que le tocó vivir a San Martín. Nacido en 1778 en el recientemente creado Virreinato del Río de la Plata, desde muy pequeño parte hacia España con su familia. Allí lucharía contra las tropas napoleónicas a favor del rey. Recién en 1812 regresaría a Buenos Aires, donde comenzaría su carrera militar en las tierras que iniciaban su camino hacia la independencia. Estuvo en el actual territorio argentino hasta 1817, cuando partió en sus campañas libertadoras en Chile y Perú. Regresaría brevemente a mediados de 1823 para partir definitivamente hacia Europa a comienzos de 1824 (hubo un intento fallido de retorno en 1828, pero no llegó a desembarcar en Buenos Aires). Fueron sin duda estos años un período de transición entre lo que se llamó el antiguo régimen<i> </i>(entiéndase por esto los Gobiernos monárquicos y sus colonias) y la modernidad<i> </i>(que implica la irrupción de las formas republicanas de gobierno).</p>
<p>No es objeto de este trabajo cuestionar la actividad de San Martín ni plantear qué intereses lo motivaron a actuar de la forma en que lo hizo. Lo que <b>me parece paradójico es que un país llame “padre de la patria” a una persona que solo vivió poco más de cinco años de su vida adulta en el actual territorio nacional</b>. Quizás fuera precisamente esto lo que le permitió mantenerse ajeno a las disputas políticas e historiográficas que tendrían lugar con el transcurrir de las décadas. No haberse tentado con los ofrecimientos políticos de turno y su pronta partida a Europa le permitieron mantener su nombre inmaculado ante los ojos de la historia. Aunque, a mi entender, tanto respeto y tanta admiración lo llevaron a convertirse (muy probablemente a su propio pesar) en un ser semidivino.</p>
<p>Esto, a su vez, hizo que no pocos argentinos dudaran de la existencia real de tal figura. Si hasta resulta incómodo hacer referencia a aspectos de su vida que no son del todo claros. No faltará quien salga a responder rápidamente a tales planteos como si se tratara de una cuestión de fe. Esta tendencia al juego de todo-nada que tenemos los argentinos nos hace pensar en seres totalmente buenos o totalmente malos, y así ha sido escrita la historia durante muchos años y parece ser que es la forma más difundida (y rentable económicamente) en la actualidad.</p>
<p>La interpretación histórica pone al sujeto de estudio en su contexto y sus circunstancias particulares para poder indagar cuáles fueron los motivos que lo impulsaron a actuar de tal o cual forma. <b>Una de las tareas del historiador es la de luchar contra la tentación (en la que muchos caen por ignorancia, conveniencia o intereses particulares o corporativos) de analizar al personaje histórico con parámetros morales, políticos o ideológicos del presente</b>. Siempre es más fácil (y marketinero) esto último que realizar la verdadera labor que implica el estudio historiográfico serio.</p>
<p>Sería algo positivo que cada 17 de agosto se recuerde al prócer como se debe, ya que (por otra de las paradojas argentinas) el día de la conmemoración suele pasar totalmente inadvertido, porque la fecha se corre a los “lunes turísticos”, con lo cual finalmente ni se lo recuerda el día original ni se lo hace en la fecha sustituta, aunque esta vez la casualidad haya hecho que la fecha caiga en lunes. Vaya, pues, desde esta columna un respetuoso recuerdo para una persona que con sacrificio contribuyó en gran parte al surgimiento de la patria. Cualesquiera hayan sido los motivos de su accionar, no quedan dudas de su nobleza de espíritu, su honradez y su coherencia de acción.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/22/historiografia-a-la-argentina/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Alberdi y la independencia</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/07/09/alberdi-y-la-independencia/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/07/09/alberdi-y-la-independencia/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 Jul 2015 03:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[gobierno de turno]]></category>
		<category><![CDATA[independencia externa]]></category>
		<category><![CDATA[independencia interior]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bautista Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[libertad individual]]></category>
		<category><![CDATA[votación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=79</guid>
		<description><![CDATA[En 1837, Juan Bautista Alberdi escribió su primera obra de trascendencia titulada Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho. En este trabajo entre otras cosas aborda el tema de la independencia y destaca la diferencia que existe entre la independencia exterior y la independencia interior. Esta distinción, realizada a 21 años del 9 de julio de... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/07/09/alberdi-y-la-independencia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En 1837, Juan Bautista Alberdi escribió su primera obra de trascendencia titulada <i>Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho. </i>En este trabajo entre otras cosas aborda el tema de la independencia y destaca la diferencia que existe entre la independencia exterior y la independencia interior.<i> </i>Esta distinción, realizada a 21 años del 9 de julio de 1816, contiene ideas que son de plena vigencia. Alberdi sostiene en su escrito que en 1816 se consiguió la independencia del dominio español, pero que quedaba por conseguir algo que era mucho más importante y complejo: la independencia de los gobernantes que se harían cargo de los destinos del país desde ese momento. En otras palabras, se trataba de lograr la libertad individual para los habitantes. Alberdi temía los abusos de poder que sucedían durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852), quien lo hacía con la suma del poder público<i> </i>otorgada por la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. Por este motivo, en la<i> Constitución</i> de 1853 se estableció en el artículo 29 que todo aquel político que otorgara facultades extraordinarias o suma del poder público sería considerado infame traidor a la patria<i>. </i>Se ve que aquellos que han otorgado facultades extraordinarias (i.e. “decretos de necesidad y urgencia”, “emergencia económica”, etc.) a los detentadores del Poder Ejecutivo en los últimos 15 años han pasado por alto este artículo de la<i> Constitución Nacional</i>.</p>
<p>Por eso creemos que <b>es importante volver sobre Alberdi y la distinción que hace entre la independencia externa, que ya está ampliamente alcanzada, y la independencia interna, que hace casi 200 años estamos tratando de alcanzar</b>. Decía Alberdi en 1837: “Nuestros padres nos dieron una independencia material: a nosotros nos toca la conquista de una forma de civilización propia, la conquista del genio americano. Dos cadenas nos ataban a Europa: una material que tronó; otra inteligente que vive aún. Nuestros padres rompieron la una por la espada; nosotros romperemos la otra por el pensamiento. Esta nueva conquista deberá consumar nuestra emancipación. La espada, pues, en esta parte cumplió su misión. Nuestros padres llenaron la misión más gloriosa que un pueblo tiene que llenar en los días de su vida. Pasó la época homérica, la época heroica de nuestra revolución. El pensamiento es llamado a obrar hoy por el orden necesario de las cosas, si no se quiere hacer de la generación que asoma el pleonasmo de la generación que pasa… Pasó el reinado de la acción, entramos en el del pensamiento. Tendremos héroes, pero saldrán del seno de la filosofía. Una sien de la patria lleva ya los laureles de la guerra; la otra sien pide ahora los laureles del genio. La inteligencia americana quiere también su Bolívar, su San Martín. La filosofía americana, la política americana, el arte americano, la sociabilidad americana son otros tantos mundos que tenemos por conquistar”.<span id="more-79"></span></p>
<p>Esta emancipación, que todavía está por lograrse, era producto de la civilización y el progreso. <strong>No alcanza solamente con la democracia para considerar a una nación libre y soberana, sino que debe desarrollarse todo el potencial humano basado en la capacidad de emprendimiento individual que tiene cada persona</strong>. La independencia interior implica libertad individual en todo los quehaceres de la vida y el goce del producto de esa acción individual. El ser humano tiene múltiples capacidad, necesidades y gustos, de modo que son ellos los que deben decidir independientemente cómo disponer de su persona y sus bienes sin interferencia de terceros. En este sentido Alberdi sostiene que la democracia es una condición necesaria, pero no suficiente: “Nos hicimos independientes, y en seguida demócratas, como si la independencia interior fuese un inmediato resultado de la independencia exterior. No es este el lugar de juzgar esta última faz de nuestra doble revolución, pero podemos decir que con ella intentamos principiar un camino por el fin, porque, en efecto, la democracia es el fin, no el principio de los pueblos”.</p>
<p>Así las cosas, dado que hemos logrado la independencia exterior,<i> </i>debemos procurar de ahora en más la independencia interior. Esta tarea, como está a la vista, es mucho más compleja y costosa. No es algo que se logra de un día para el otro y muchas veces lleva décadas o siglos. Quizás sea el 9 de julio un buen momento para reflexionar sobre todo lo que nos falta por recorrer. Como escribió Alberdi: “La libertad no brota de un sablazo. Es el parto lento de la civilización. La libertad no es la conquista de un día: es uno de los fines de la humanidad, fin que jamás obtendrá sino relativamente; porque cuando se habla de libertad, como de todo elemento humano, se habla de más o menos. Porque la libertad jamás falta a un pueblo de una manera absoluta, y si le faltase absolutamente, perecería, porque la libertad es la vida. No se ha de confundir, pues, lo poco con la nada. De que un pueblo no sea absolutamente libre, no se ha de concluir que es absolutamente esclavo. Por lo mismo, la libertad no es impaciente. Es paciente, porque es inmortal. Es sufrida, porque es invencible”.</p>
<p>En un año electoral como este, debemos sopesar qué nos proponen los distintos candidatos. ¿Quiénes, entre ellos, hablan de libertad individual en los tiempos que corren? <b>No es libertad votar cada dos años para otorgar facultades extraordinarias al gobierno de turno, sea cual fuere su identificación política. La libertad individual se ejerce cada uno de los días de nuestras vidas,</b> ya que, “existe pues un paralelismo fatal entre la libertad y la civilización, o más bien, hay un equilibrio indestructible entre todos los elementos de la civilización, y cuando no marchan todos, no marcha ninguno. El pueblo que quiera ser libre ha de ser industrial, artista, filósofo, creyente, moral. Suprímase uno de estos elementos, se vuelve a la barbarie”, decía Alberdi. La verdadera independencia es pues la independencia interior,<i> </i>es la que se basa en la emancipación íntima de las personas, que de acuerdo con su real saber y entender puedan decidir de qué manera quieren vivir, respetando esa misma libertad en los demás. Para concluir, quizás estas palabras de Alberdi nos puedan dar una mirada optimista en la búsqueda de un mejor porvenir: “La edad de oro de la República Argentina no ha pasado: está adelante; está en la perfección del orden social. Nuestros padres no la han visto; nuestros hijos la alcanzarán un día; a nosotros nos toca abrir la ruta. Alborea en el fondo de la Confederación Argentina, esto es, en la idea de una soberanía nacional que reúna las soberanías provinciales, sin absorberlas, en la unidad panteísta, que ha sido rechazada por las ideas y las bayonetas argentinas”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/07/09/alberdi-y-la-independencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Sobre la libertad de escribir&#8221;</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/06/07/sobre-la-libertad-de-escribir/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/06/07/sobre-la-libertad-de-escribir/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2015 12:07:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Día del periodista]]></category>
		<category><![CDATA[Gaceta de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Moreno]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=74</guid>
		<description><![CDATA[Con este título comienza un escrito que Mariano Moreno publicó en la Gaceta de Buenos Aires el 21 de junio de 1810. Había pasado casi un mes desde la instauración del primer gobierno patrio, y Moreno ya comenzaba a llamar la atención sobre la importancia crucial que tenía el tema de la libertad de expresión.... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/06/07/sobre-la-libertad-de-escribir/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Con este título comienza un escrito que Mariano Moreno publicó en la Gaceta de Buenos Aires el 21 de junio de 1810.</strong> Había pasado casi un mes desde la instauración del <strong>primer gobierno patrio</strong>, y Moreno ya comenzaba a llamar la atención sobre la importancia crucial que tenía el tema de la libertad de expresión. El país daba los primeros pasos hacia la independencia total, lo cual se iba a lograr en 1816, y uno de los principios fundamentales que se debían consagrar (además de la conformación de los órganos de gobierno y la elección de sus representantes) era el de la libertad de opinión. <strong>Las colonias españolas habían estado sometidas durante siglos a un estricto régimen de control de prensa, </strong>razón por la cual si realmente se quería establecer una ruptura con el pasado, se debía garantizar la libre discusión de ideas en todo el territorio de lo que fuera, hasta ese momento, el Virreinato del Río de la Plata. En su alegato, <strong>Moreno sostuvo que el uso monopólico del derecho a la publicación de periódicos y libros, había servido para que los pueblos se mantuvieran ignorantes y esclavizados</strong> durante generaciones, y se preguntaba si una ley que consagrara la libertad de prensa <i>“¿no sería la obra más aceptable a la humanidad, porque la pondría a cubierto de la opresora esclavitud de sus preocupaciones, al dar ensanche y libertad a los escritores públicos para que las atacasen a viva fuerza, y sin compasión alguna?”</i></p>
<p>Mariano Moreno representaba al sector más radicalizado de los hombres que encabezaron nuestro proceso de emancipación nacional. Por esta razón, era también quien buscaba con más ahínco <strong>desterrar todo vestigio del </strong><i><strong>antiguo régimen,</strong> </i>siendo su oposición a mantener el tratamiento honorífico a las nuevas autoridades gubernamentales uno de los hechos que más resonancia tuvo por aquellos días (ver su escrito sobre <i><strong>Supresión de los honores del Presidente,</strong> </i>publicado en la Gaceta de Buenos Aires el 8 de diciembre de 1810). Este tipo de posturas lo llevó a ser mirado cada vez con más recelo por parte del sector  conservador dentro del gobierno, liderado por Cornelio Saavedra, quien poco a poco logró neutralizar la influencia de Moreno en la Junta Grande, razón por la cual finalmente decide alejarse del gobierno, y emprende una misión diplomática por Brasil y Europa con el objetivo de conseguir, para el gobierno patrio, el reconocimiento de las potencias extranjeras. Lamentablemente, nunca llegaría a cumplir su misión ya que murió en alta mar, al poco de partir desde Río de Janeiro, el 4 de marzo de 1811.</p>
<p>De todos modos, <strong>en los escasos meses en los que participó del gobierno, Moreno logró dejar una huella imborrable en la historia nacional</strong>. Desde la Gaceta de Buenos Aires, periódico que fundó el 7 de junio de 1810 y cuyo lema era &#8220;<strong><i>Tiempos de rara felicidad, aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo</i>&#8220;,</strong> impulsó como primera medida la idea de poder escribir sin reparos todo aquello que uno pensara. Por ello, en el artículo al que hacemos referencia en esta columna decía: <i>“Dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración: no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos del interés universal; no creamos que con ella se atacará jamás impunemente al mérito y la virtud, porque hablando por sí mismos en su favor y teniendo siempre por árbitro imparcial al pueblo, se reducirán a polvo los escritos de los que, indignamente, osasen atacarles. La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo: si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.”</i></p>
<p>El primer paso para vivir en un verdadero sistema republicano consiste en garantizar la libertad de expresión para todo el mundo. Como sostuvo el autor inglés John Stuart Mill en su obra <i>On Liberty</i>: “Si toda la humanidad, menos una persona, fuera de una misma opinión, y esta persona fuera de opinión contraria, la humanidad sería tan injusta impidiendo que hablase como ella misma lo sería si teniendo poder bastante impidiera que hablara la humanidad&#8230; [ya que] si la opinión es verdadera se les priva de la oportunidad de cambiar el error por la verdad; y si es errónea, pierden lo que es un beneficio no menos importante: la más clara percepción y la impresión más viva de la verdad, producida por su colisión con el error”.</p>
<p>En este sentido, los que callan a las voces disidentes pierden la oportunidad de acercarse al conocimiento de la verdad, porque piensan que ellos mismos son los únicos detentadores de la misma. Stuart Mill sostuvo que “negarse a oír una opinión, porque se está seguro de que es falsa, equivale a afirmar que la verdad que se posee es la verdad <i>absoluta. </i>Toda negativa a una discusión implica una presunción de infalibilidad.” Lamentablemente, esto último parecería ser la idea que predomina en nuestro país en las actuales circunstancias. <strong>La soberbia del poder, conseguido con mayorías circunstanciales y perentorias, suele confundir a los gobernantes, que creen que “sus verdades absolutas” durarán por siempre</strong> sin poder apreciar que en un futuro no muy lejano serán ellos mismos los que estarán clamando por sus derechos a expresarse libremente. En este sentido, sería importante que todos pudiéramos comprender que una opinión diferente es solamente el resultado natural de los gustos diversos que tenemos las personas, además del ejercicio de un derecho básico como es el de discrepar con la opinión de los demás. Eso no nos convierte en mejores o peores personas, ni en enemigos. <strong>Es una paradoja de nuestros tiempos que por un lado se hacen grandes manifestaciones en defensa de los derechos a ser diferentes y por otro lado se ataca a aquellos que se atreven a manifestar una opinión distinta a la de los demás</strong>. Es en beneficio de todos garantizar el derecho a la libertad de expresión.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/06/07/sobre-la-libertad-de-escribir/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El problema no son los extranjeros sino la impunidad</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/11/01/el-problema-no-son-los-extranjeros-sino-la-impunidad/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/11/01/el-problema-no-son-los-extranjeros-sino-la-impunidad/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 01 Nov 2014 10:54:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución del 53]]></category>
		<category><![CDATA[delincuentes]]></category>
		<category><![CDATA[delito]]></category>
		<category><![CDATA[impunidad]]></category>
		<category><![CDATA[inmigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Inmigración]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=69</guid>
		<description><![CDATA[Seguramente la mayoría de los que lean esta columna tienen en su árbol familiar algún antepasado que emigró al país en búsqueda de un futuro mejor. Es sorprendente que en un país de inmigrantes se los quiera estigmatizar como causantes de la ola de delitos que presenciamos a diario en los últimos años. Más aún:... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/11/01/el-problema-no-son-los-extranjeros-sino-la-impunidad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Seguramente la mayoría de los que lean esta columna tienen en su árbol familiar algún antepasado que emigró al país en búsqueda de un futuro mejor. Es sorprendente que en un país de inmigrantes se los quiera estigmatizar como causantes de la ola de delitos que presenciamos a diario en los últimos años. Más aún: <strong>si miramos más detenidamente el origen de la gran inmigración en Argentina veremos que la misma fue producto de la necesidad de mano de obra para construirla en sus años fundacionales. <span id="more-69"></span></strong></p>
<p>Desde la máxima <i>alberdiana </i>“gobernar es poblar”, <strong>nuestro país se ha beneficiado con el sacrificio y el espíritu emprendedor de millones de inmigrantes que llegaron al país desde el último cuarto del siglo XIX en adelante.</strong> Alberdi desarrolló la idea del “transplante migratorio” por el cual la llegada de habitantes de países desarrollados de Europa aportarían sus conocimientos y transformarían a un país atrasado y desértico en una nación desarrollada con el transcurrir del tiempo. Así, la apertura a los inmigrantes quedó explicitada en los artículos de la Constitución de 1853 (todavía presentes en la actual). En el artículo 20 dice: <i>“Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes…”</i>; y en el artículo 25 agrega: <i>“El Gobierno federal fomentará la inmigración europea…”.</i> Luego en 1876, la flamante Ley de Inmigración dispuso el estímulo de la  inmigración subsidiando pasajes, proveyendo estipendio para su permanencia en tránsito hasta su destino finalmente (años más tarde se construiría el Hotel de Inmigrantes en el puerto de Buenos Aires) y asistencia en caso de que se enfermaran al momento de ingresar al país.</p>
<p>Esta política inmigratoria fue muy exitosa, ya que millones de inmigrantes de Europa y el Cercano Oriente (sobre todo de la región que ocupaba en Imperio Turco hacia finales del siglo XIX y comienzos del XX) llegaron al país. Así la población argentina evolucionó de 1,8 millones de habitantes de acuerdo al censo de 1869 a 2,4 millones en 1880; 3,6 millones en 1890; 4,6 millones en 1900 hasta llegar a los 8,9 millones de habitantes en 1920. <strong>El impacto de semejante oleada migratoria provocó que en muchas regiones del país más del 50% de la población fueran inmigrantes o descendientes directos de los mismos</strong>. Estas personas son las que construyeron el país que, para la época del Centenario, llegó a estar entre los 10 países más ricos del mundo. Y si bien Alberdi pensaba en la población anglosajona de países industrializados que aportarían sus conocimientos y educación, el grueso de los inmigrantes que llegó a nuestro país provenía de Italia y España, la mayoría de ellos eran analfabetos y no poseían muchos conocimientos, pero sí traían sus ganas de trabajar y progresar. No esperaban nada del Estado, salvo libertad y seguridad para poder ganarse el pan con el sudor de su frente.</p>
<p><strong>El problema no son los extranjeros</strong>, diría más bien que los inmigrantes fueron la solución y lo siguen siendo. Éstos se encuentran entre las comunidades más trabajadoras y emprendedoras, que aportan un mayor nivel de emprendimiento y sacrificio en aquellos países que les abren las puertas para trabajar. <strong>El problema es la impunidad con que cuentan los delincuentes gracias a las leyes garantistas que favorecen, o al menos no castiga como debería, las conductas delictivas.</strong> Si hubiera controles efectivos en las fronteras para conocer si los que ingresan al país tienen cuentas pendientes con la justicia en sus respectivos países entonces nos evitaríamos tener que lidiar con estos delincuentes. Finalmente, si una vez que se detiene a una persona que haya delinquido, sea ésta nacida en Argentina o en el exterior, se la juzga y se le impone una pena de cumplimiento efectivo, entonces no deberíamos estar discutiendo si expulsar a los extranjeros que delinquen es la solución. Esto nos es más que desviar el foco de atención del punto principal. <strong>Cuál debe ser el castigo para el delincuente y cómo debe ser el cumplimiento del mismo es lo que hay que discutir, sin estigmatizar a los extranjeros que, en la mayoría de los casos, quieren vivir bajo el imperio de una ley que parece no existir en el presente.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/11/01/el-problema-no-son-los-extranjeros-sino-la-impunidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Alberdi imaginó un país, Roca lo hizo posible</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/10/19/alberdi-imagino-un-pais-roca-lo-hizo-posible/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/10/19/alberdi-imagino-un-pais-roca-lo-hizo-posible/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 19 Oct 2014 09:20:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[colonias agrícolas]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución del 53]]></category>
		<category><![CDATA[Federalización de la Ciudad de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[ferrocarril]]></category>
		<category><![CDATA[industria frigorífica]]></category>
		<category><![CDATA[inmigración]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bautista Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Argentino Roca]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=65</guid>
		<description><![CDATA[Un 19 de octubre, hace justo cien años, fallecía Julio Argentino Roca, hombre decisivo de la República Argentina a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Nacido en la Provincia de Tucumán el 17 de julio de 1843, fue para muchos quien llevara a los hechos la ideas que otro tucumano, Juan Bautista Alberdi,... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/10/19/alberdi-imagino-un-pais-roca-lo-hizo-posible/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un 19 de octubre, hace justo cien años, fallecía Julio Argentino Roca, hombre decisivo de la República Argentina a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Nacido en la Provincia de Tucumán el 17 de julio de 1843, <b>fue para muchos quien llevara a los hechos la ideas que otro tucumano, Juan Bautista Alberdi, pusiera por escrito en sus <i>Bases</i></b><i>. </i>Podríamos decir que estos dos tucumanos se complementaron a la perfección. <b>Alberdi imaginó un país, Roca lo hizo posible.</b> De hecho, Alberdi en las <i>Bases</i> hablaba de la transición de una <i>República posible </i>a una <i>República verdadera. </i> Para ello era necesario consolidar la organización nacional, con una autoridad fuerte que tuviera poder efectivo en todo el país, que promoviera la inmigración y la llegada de capitales para generar el progreso económico y social del país.<span id="more-65"></span></p>
<p>Estas ideas que Alberdi expresaba en 1852, se fueron abriendo paso lentamente, hasta que en 1880 toman un mayor impulso con la llegada de Julio Roca a la Presidencia. A diferencia de Alberdi, Roca era <strong>un hombre de acción y práctico, poco apegado a las especulaciones teóricas.</strong> De hecho, lo que se conoce de sus ideas está expresado en los discursos que dio como presidente entre 1880-1886 y 1898-1904. Roca fue quien definitivamente nacionalizó la primera magistratura del país. Su llegada al poder de la mano de la Liga de los Gobernadores, junto a la Federalización de la Ciudad de Buenos Aires, fue lo que posibilitó establecer una seguridad jurídica y un orden social y político que fueron claves a la hora de analizar el espectacular crecimiento económico que experimentó el país durante el período en que fue  presidente.</p>
<p>Roca fue el hombre justo en el momento justo. Ya como Ministro de Guerra de Nicolás Avellaneda (otro tucumano) llevó adelante la Conquista del Desierto con la cual se conformó la actual geografía del país. <strong>Esta incorporación de tierras, junto al ferrocarril y el aluvión migratorio, impulsó el cambio profundo del sistema productivo del país, el cual iría progresando hasta convertirse en una de las primeras diez primeras economías del mundo hacia 1910.</strong> Para que este progreso fuera posible, Roca sabía que el orden era una condición fundamental, y así lo puso claro en su lema de gobierno “Paz y Administración”. El país debía dejar atrás los conflictos internos de una vez por todas para dedicarse a producir y crecer. Él lo sabía y lo pudo aplicar, impulsando una serie medidas que favorecerían un crecimiento sustentable a largo plazo. Tras la Federalización de Buenos Aires, siguió la unificación monetaria con la ley de 1881, el tratado de límites con Chile, la supresión de las milicias provinciales, la creación del Registro Civil en 1882 y la sanción de la ley 1420 de educación primaria, gratuita, obligatoria y laica<i> </i>en 1884.</p>
<p>Así la Argentina se convirtió en <strong>un país agro exportador de primer nivel.</strong> La incorporación de tierras, permitió el desplazamiento del ganado lanar, que hasta ese momento ocupaba las tierras más fértiles que estaban cerca del puerto, hacia el más lejano sur. Para esto también fue necesaria la incorporación de miles de kilómetros de ferrocarril que abaratarían el costo del transporte, al tiempo que extendía la frontera de explotación productiva a regiones que antes no eran competitivas, ya que el alto costo del transporte hacía que los productos que podían producir no fueran económicamente viables porque al llegar al puerto de Buenos Aires o Rosario sus precios se incrementaban notablemente. Esto permitió que las regiones alejadas ahora se integraran a la economía mundial. Además, el desarrollo de la industria frigorífica impulsó la incorporación de ganado vacuno que se destinaría a la exportación de carne, primero congelada y luego enfriada. Para ello se criaba a los animales en zonas alejadas que luego transportados en ferrocarril eran traídos a tierras de engorde para, finalmente, ser faenados en los frigoríficos y luego exportarlos a Europa.</p>
<p>Estos cambios, permitieron que las tierras más fértiles quedaran disponibles para la agricultura, actividad que recién empezaba a tomar impulso en el país. Esta actividad demanda una gran cantidad de mano de obra, la cual sería cubierta por los cientos de miles de inmigrantes que comenzarían a llegar desde 1880 en adelante. Así gracias al sistema de colonias agrícolas, éstos comenzaron a trabajar la tierra, especialmente en la Provincia de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. El sistema de colonización permitía que las tierras, hasta ese momento improductivas en manos del Estado, fueran vendidas a un precio más económico a los colonizadores que debían encargarse de dividirla en parcelas, traer a los colonos desde Europa y facilitarles las herramientas y las semillas. Así se formaba una sociedad entre colonizador y colono, en la que compartían el riesgo. Si la cosecha era exitosa se repartía el ingreso en mitades iguales; si fracasaba, el colonizador perdía su inversión y el colono el trabajo que había insumido su tarea. <b>Este sistema permitió que en pocos años el país se convirtiera en unos de los principales proveedores de alimentos para la creciente población mundial de comienzos del siglo XX.</b></p>
<p>Algunas cifras permiten ilustrar lo que implicaron todos estos cambios impulsados desde 1880 en adelante. La población pasó de 2,4 millones en 1880 a 3,6 en 1890, 4,6 en 1900 y 6,9 millones en 1910. En cuanto a la producción agrícola, para el período 1888-1914, el área sembrada de trigo crece de 815.000 a 6.600.000 hectáreas y la de maíz de 800.000 a 3.900.000. Esto tiene su correlación con la creación de colonias agrícolas, que pasan de 13 en 1870 a 117 en 1891. Por su parte, el stock ganadero pasó de 14 millones en 1875, cabezas entre ovinos y vacunos, a 21, 5 en 1895 y 25,8 millones en 1914. Todo esto fue transportado por una red de ferrocarriles que crecía al mismo tiempo, pasando de 2.500 km en 1880 a 14.000 km en 1896, llegando a cerca de 34.000 para 1916, pasando de transportar 800.000 a 35.700.000 toneladas.</p>
<p>Por último, quisiera comentar en estas breves líneas que <strong>la industria también se comenzó a desarrollar activamente en este período</strong>, ya que el aumento de la población implicó un crecimiento del mercado interno que pasó a ser abastecido localmente, sobre todo en aquellos ramos relacionados con los alimentos, la vestimenta, la construcción, el transporte y las imprentas. Eso queda reflejado en el surgimiento de cámaras empresariales, sindicatos y el crecimiento que experimentó la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.</p>
<p><b>Si bien Roca no fue el único responsable de todo este crecimiento, sí fue uno de los puntales </b>del mismo a lo largo de sus dos períodos presidenciales (1880-86 y 1898-1904). Fue <b>un político activo y un líder que supo, como pocos, poner en marcha y sostener el proyecto constitucional de 1853.</b> Incluso cuando ya expiraba su segundo mandato, y el país había cambiado notablemente, promovió <b>cambios que contemplaban la condición de los trabajadores como ser el proyecto de Código de Trabajo redactado por Joaquín V. González</b>, su Ministro del Interior, y los reportes del Departamento Nacional del Trabajo creado en 1904, conocidos con el nombre de <b>Informe Bialet Massé</b>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/10/19/alberdi-imagino-un-pais-roca-lo-hizo-posible/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Educación y esclavitud</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/09/15/educacion-y-esclavitud/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/09/15/educacion-y-esclavitud/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 15 Sep 2014 10:04:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[dádivas]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[incentivos]]></category>
		<category><![CDATA[política clientelar]]></category>
		<category><![CDATA[reforma educativa bonaerense]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Sowell]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=61</guid>
		<description><![CDATA[En el artículo La Economía de la Esclavitud, el economista afroamericano Thomas Sowell analiza el impacto que tuvo la economía del sistema esclavista y las externalidades negativas que el mismo generó en el sur de los Estados Unidos. Es interesante considerar algunos de los temas que propone en su artículo a la luz de las... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/09/15/educacion-y-esclavitud/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el artículo <em>La Economía de la Esclavitud</em>, el economista afroamericano Thomas Sowell analiza <strong>el impacto que tuvo la economía del sistema esclavista y las externalidades negativas que el mismo generó en el sur de los Estados Unidos.</strong> Es interesante considerar algunos de los temas que propone en su artículo a la luz de las reformas que se implementarán en el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires a partir de 2015. Sobre todo porque las medidas que se toman en el presente suelen tener un impacto muy profundo en el futuro.<span id="more-61"></span></p>
<p>En una parte de su análisis, Sowell destaca que los métodos para controlar a los esclavos eran muy costosos e ineficientes, ya que mantenerlos encadenados reduciría notablemente su capacidad de trabajo en las plantaciones; así como también levantar vallas a lo largo de todo el perímetro de las mismas lo haría económicamente insostenible. Es por ello que se utilizó otro método más económico<b>: no educarlos. </b>En este sentido, el autor sostiene que<strong> “mantener a los esclavos sumidos en la más absoluta ignorancia era un método mucho más barato que las cadenas, las vallas y los guardias armados</strong> para impedir la fuga y la resistencia&#8221;. &#8220;En la mayoría de las plantaciones del Sur antes de la Guerra Civil -escribe Sowell- <strong>los esclavos eran analfabetos</strong>; los propios amos fomentaban ese estado de cosas, que era legalmente obligatorio. Incluso si algún dueño de esclavos consideraba que el analfabetismo de los suyos era innecesario o inconveniente respecto de los costos, la facilidad con que podría propagarse el alfabetismo habría representado grandes costos externos para los otros dueños de esclavos y para la esclavitud como sistema, ya que podía llegar a generalizarse entre una población de esclavos que solía intercambiar visitas con esclavos de otras plantaciones.”</p>
<p>Además, <strong>“el analfabetismo no estimulaba el anhelo de libertad</strong> y virtualmente eliminaba los medios de alcanzarla. La ignorancia reducía el universo del esclavo al pequeño mundo de su propia experiencia”, ignorando todo aquello que no estaba a su alcance y temiendo a los cambios que le resultaran extraños. Todo ello hizo más sencillo para los amos poder dominarlos y mantenerlos bajo su ala.</p>
<p>Así las cosas, no sorprende (¿o debería?) que las medidas tendientes a nivelar para abajo los niveles de exigencia educativa <strong>terminen por consolidar un sistema de política clientelar y de dádivas gubernamentales a largo plazo. </strong></p>
<p>Ahora bien, si es como han argumentado en las últimas horas las autoridades educativas de la Provincia de Buenos Aires, <strong>la idea es eliminar el sentimiento de frustración</strong> que sienten los alumnos que resultan aplazados con 1, 2 o 3. El argumento vuelve a ser endeble. En este caso también el artículo de Sowell nos da una muestra de cómo hicieron aquellos dueños de esclavos que querían obtener un mejor rendimiento de los mismos. Para ello se implementó un sistema de incentivos positivos que llegaban hasta la obtención de la libertad en forma definitiva. Con ese fin, en algunas plantaciones se estableció un sistema de pago salarial que fomentaba una mejora en su desempeño en vista a trabajos futuros y con el fin último de poder comprar su libertad. En este sentido, podemos apreciar que <strong>si queremos mejorar las condiciones de las personas y disminuir su nivel de frustración es necesario elevar los incentivos y no igualar hacia abajo</strong>, porque esto repercute directamente en las otras personas que ven desaparecer los incentivos que los motivaban a subir en la escala del conocimiento.</p>
<p>Por último, Sowell también llama la atención en su artículo sobre una externalidad negativa que permaneció en el tiempo y que de alguna manera persiste hasta el día de hoy, ya que en aquellas regiones de Estados Unidos <strong>donde prevaleció el sistema esclavista por más tiempo y con mayor magnitud, las condiciones de vida, el nivel educativo y de ingreso per cápita siguen siendo los más bajos del país</strong>, como ser el caso de los estados de Alabama, Georgia, Carolina del Sur, Mississippi y Luisiana. No deberíamos perder de vista este factor porque las cosas que no hagamos bien hoy tendrán consecuencias negativas en el futuro.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/09/15/educacion-y-esclavitud/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El &#8220;crimen de la guerra&#8221;</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/08/02/el-crimen-de-la-guerra/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/08/02/el-crimen-de-la-guerra/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 02 Aug 2014 12:14:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[El Crimen de la Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bautista Alberdi]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=56</guid>
		<description><![CDATA[En las últimas semanas hemos sido testigos del recrudecimiento de las acciones bélicas en  Israel y Ucrania. La guerra es siempre una catástrofe que no se puede justificar bajo ninguna circunstancia y así lo expresó Juan Bautista Alberdi en su escrito de 1870: El Crimen de la Guerra. Por lo general se cree que el... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/08/02/el-crimen-de-la-guerra/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left" align="center">En las últimas semanas hemos sido testigos del recrudecimiento de las acciones bélicas en  Israel y Ucrania. La guerra es siempre una catástrofe que no se puede justificar bajo ninguna circunstancia y <strong>así lo expresó Juan Bautista Alberdi en su escrito de 1870: </strong><i><strong>El Crimen de la Guerra</strong>. </i>Por lo general se cree que el texto fue escrito en repudio a la Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), pero la realidad es que Alberdi escribió ese texto (que sería publicado luego de su muerte) para presentarlo al concurso de la “Liga Internacional y permanente para la Paz” que se llevó a cabo en Europa al finalizar la Guerra Franco-Prusiana.</p>
<p style="text-align: left" align="center"><span id="more-56"></span></p>
<p>El libro comienza analizando el origen histórico del derecho de guerra, destacando la paradoja que se presenta al analizar los hechos realizados por un individuo y por una nación, siendo que por lo general hay <strong>actos que cometidos por individuos son considerados como un delito, pero que al ser cometidos por un país son tomados como algo heroico y noble</strong>. Así las cosas, para Alberdi <i>el crimen de la guerra</i> reside en que cada una de las partes que participa en el conflicto cree tener la verdad y que el derecho los apoya en sus “legítimos” reclamos, <strong>sin considerar por un instante en si al otro le corresponde aunque sea una parte de razón</strong>. Así las cosas, en el pensamiento <i>alberdiano</i>  l<strong>a única guerra justificada sería la que se hace para defender la propia existencia</strong>, pero considera que el exceso en esta defensa convierte al agredido en agresor, con lo cual pierde su legitimidad.<b> </b></p>
<p>Al examinar las causas de las guerras, Alberdi encuentra que entre las principales están la búsqueda de territorios y de poder.  Por esta misma razón,<strong> rechaza la idea de “guerra justa” porque sería lo mismo que hablar de “crimen justo”, o la idea de “guerra civilizada” porque sería lo mismo que hablar de “barbarie civilizada”</strong> una contradicción que no merece mayor análisis según él. Su propuesta para mitigar los conflictos armados se basa en la tradición  medieval gala en la que cuando dos reyes estaban enfrentados, eran ellos los que tenían que luchar. Del mismo modo, proponía que las guerras fueran llevadas a cabo por los gobiernos y no por los ciudadanos, de esta manera habría menos posibilidad de conflictos.</p>
<p>En su opinión,<strong> la mejor manera de terminar los conflictos sería fomentando el libre comercio</strong>, ya que “cada tarifa, cada prohibición aduanera, cada requisito inquisitorial de frontera, es una atadura puesta a los pies del pacificador; es un cimiento puesto a la guerra”. En este sentido, la guerra debilita a los países porque les hace perder población y riqueza, ya que en lugar de fomentar el progreso fomenta el atraso. Por ello <strong>consideraba que el ferrocarril y el vapor eran mucho más provechosos que cualquier acuerdo internacional.</strong> Aunque lo más costoso de todo, según Alberdi,  es que con la guerra se pierde la libertad. Es por ello que en su libro aboga por una paz basada en la libertad de comercio y la ausencia de proteccionismos.</p>
<p>Su visión en cuanto al futuro era muy optimista, aunque teniendo en cuenta lo que sucedió en el siglo XX se podría decir que ingenuamente optimista. Él <strong>pensaba que a medida que el siglo avanzara el progreso ayudaría a evitar las guerras por medio de tribunales supra nacionales</strong> que actúen como árbitros entre las naciones. Creía que una <strong>Sociedad de Naciones</strong> podría cumplir este rol, ya que  los países a medida que progresaran se podrían dar cuenta de que la paz les convenía mucho más que la guerra. Más allá de estas consideraciones, Alberdi no fue antimilitarista, y creía en la guerra justa y defensiva. Por este motivo, desarrolló la idea de la <strong>legítima intervención internacional</strong> en un Estado independiente, si en este último se están violando los derechos individuales de las personas. Como una síntesis de lo que sería su pensamiento sobre todas estas cuestiones vale la pena citar una oración de <i>El Crimen de la Guerra </i>donde dice: “Una espada no es gloriosa por la sangre que ha derramado, sino por la  que ha impedido derramar”.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/08/02/el-crimen-de-la-guerra/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Crisis de deuda: una lección de la historia</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/06/18/crisis-de-deuda-una-leccion-de-la-historia/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/06/18/crisis-de-deuda-una-leccion-de-la-historia/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 18 Jun 2014 10:39:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema de Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[crisis de deuda]]></category>
		<category><![CDATA[fondos buitre]]></category>
		<category><![CDATA[gasto público]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás Avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Cortés Conde]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Griesa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/?p=50</guid>
		<description><![CDATA[Como consecuencia de la resolución de la Corte Suprema de Estados Unidos de no revisar el fallo del Juez Thomas Griesa, el gobierno se ve inmerso en un verdadero dilema sobre cómo resolver este problema sin profundizar los costos ya asumidos por su impericia o desidia. Lamentablemente, esta no es la primera vez que el... <a href="http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/06/18/crisis-de-deuda-una-leccion-de-la-historia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como consecuencia de la resolución de la Corte Suprema de Estados Unidos de no revisar el fallo del Juez Thomas Griesa, el gobierno se ve inmerso en un verdadero dilema sobre cómo resolver este problema sin profundizar los costos ya asumidos por su impericia o desidia. Lamentablemente, <strong>esta no es la primera vez que el país se ve inmerso en una crisis provocada por un alto endeudamiento o condiciones macroeconómicas externas poco favorables</strong>. Veamos por caso lo que sucedió durante la presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880), quien debió afrontar la crisis de 1873-76.</p>
<p><span id="more-50"></span></p>
<p>Si bien es cierto que una de las principales medidas que tomó el gobierno en su oportunidad fue la de <i>honrar la deuda pública </i>por sobre todas las cosas, eso no fue lo único que caracterizó el accionar del gobierno nacional en esa oportunidad. Roberto Cortés Conde en su libro <i>Dinero, Deuda y Crisis</i>, al referirse a Avellaneda dice: <strong>“No hubo gobierno en la Argentina que, enfrentado a una drástica caída de ingresos, haya asumido, con tanta decisión, la <span style="text-decoration: underline">difícil determinación de reducir los gastos</span>.”</strong> En estas líneas se puede apreciar la primera gran diferencia entre las medidas tomadas por las autoridades actuales y Avellaneda, me refiero a la firme decisión de bajar el gasto público.</p>
<p>¿Por qué el país había llegado a la crisis en 1873-76? Una respuesta muy simple sería que se gastó más de lo que ingresó. Desde 1862, el país estaba organizado definitivamente como una nación unificada, pero tenía muchas tareas pendientes, ya que entre 1810 y 1860 se había consumido sus ingresos en luchas externas e internas. La labor de los llamados <i>presidentes fundadores </i>(Mitre, Sarmiento y Avellaneda) era la de poner en marcha el país. Para ello se recurrió al crédito público, ya que el país no había generado recursos propios. En estos primeros años (1860-1875) la deuda  pasó de 10 millones de pesos fuertes a 40 millones. Este gran ingreso de divisas incrementó notablemente la actividad económica en un país en el que estaba todo por hacerse, sobre todo en el rubro obras públicas. Según el ministro de Hacienda, 1872 fue un año de enorme progreso económico, ya que la actividad económica estaba impulsado por el empréstito de 1870.</p>
<p><strong>En este marco de euforia y crecimiento constante, el problema principal estuvo dado por el aumento desmedido del gasto.</strong> La administración pública estimó una recaudación mayor de la que finalmente obtuvo. Cortés Conde señala que “los problemas financieros tuvieron su origen en la práctica de autorizar por leyes especiales y acuerdos de gabinete gastos no previstos en el presupuesto, disponiendo para ello rentas generales, que  ya estaban afectadas”. Al finalizar el año 1874, los primeros síntomas de la crisis ya se podían apreciar, los ingresos habían caído un 20% con respecto al año anterior.  En 1876, los recursos seguían cayendo, y el gobierno nacional no podía hacer frente a los gastos presupuestados. La mayor parte de los recursos provenían de las rentas de la Aduana, y estos a su vez estaban íntimamente ligados a las exportaciones, que no habían crecido al mismo ritmo que los gastos. A esto habría que sumarle la caída de los precios internacionales de los productos agropecuarios.</p>
<p>Este es el panorama que tiene ante sí el presidente Avellaneda. ¿Qué medidas tomaría para salir de la misma? A mediados de 1876 <strong>envía al Congreso el proyecto de ley de presupuesto. En el mismo se estima una disminución del gasto en 25%;</strong> al tiempo que se establece una reducción del 15% en todos los sueldos, pensiones, jubilaciones, retiros y comisiones, lo que complicó notablemente la situación de todos los empleados públicos. De todos modos, esto no era suficiente, ya que el gobierno tenía que hacer frente a los vencimientos de deuda de corto plazo (una gran parte de los mismos estaban relacionados con el empréstito de 1870 para obras públicas). Fue ante esta dramática situación que el presidente pronunció la conocida frase:</p>
<p><i>“La República puede estar hondamente dividida</i> <i>en partidos internos; pero <strong>tiene sólo un honor y un crédito como sólo tiene un nombre y una bandera ante los pueblos extraños</strong>. Hay dos millones de argentinos que economizarán sobre su hambre y su sed, para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros.”</i></p>
<p>Estas palabras nos muestran el carácter del presidente Avellaneda ante una situación de crisis. Si bien, uno de los principales problemas que enfrentó fue el de la deuda pública, no agotó sus medidas en la  renegociación de la misma, sino que buscó las causas que habían llevado a la situación de insolvencia del Estado Nacional. La respuesta la encontró en el desmedido gasto público, por este motivo dispuso la reducción del mismo en todos los sectores de la administración pública, al tiempo que renegoció el vencimiento de la deuda.</p>
<p>Ante situaciones de crisis extremas <strong>no alcanza con quejarse de la mala suerte o la poca predisposición negociadora de los “fondos buitres” sino que hay que demostrar qué se ha hecho en todos estos años para ser un país más confiable y digno del crédito público.</strong> Claramente se aprecia que las palabras de Avellaneda no han llegado al oído de las actuales autoridades ya que el costo del mal manejo de la deuda público es algo que no sólo afecta al gobierno si no a todos los ciudadanos del presente y del futuro.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2014/06/18/crisis-de-deuda-una-leccion-de-la-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.536 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-30 17:26:59 -->
